The Warning dejó de ser un secreto (sus dos conciertos con boletaje agotado en el Teatro Metropólitan, una crónica) – Acordes y desacordes

The Warning dejó de ser un secreto
(sus dos conciertos con boletaje agotado en el Teatro Metropólitan, una crónica)

Para Daniela Miktlantetzca

Hace poco más de tres años, para ser exactos el 28 de junio de 2019, escribí en estos “Acordes y desacordes” de la revista nexos el artículo “The Warning: el secreto mejor guardado del rock en México”. En dicho texto, me aventuré a lanzar algunas afirmaciones que a más de uno parecieron temerarias y exageradas y que he venido sosteniendo desde entonces, cada vez con mayor convencimiento.

Entre las cosas que escribí en esa ocasión, dije que The Warning es “una agrupación sólida y perfectamente integrada, con un sonido duro, potente, agresivo, pero a la vez dúctil y lleno de matices” y que a diferencia de la gran mayoría de las agrupaciones nacionales, habían “rescatado el verdadero espíritu del rock, su esencia misma”. Ahí mismo, citaba yo al especialista estadounidense Ryan Rebalkin quien aseveró sobre el power trío regiomontano: “No puedo entender cuál ADN corre por sus venas. Parecería que los dioses del Olimpo del rock, como Jimi Hendrix y John Bonham, hubiesen bajado a la Tierra y dijeron: ‘Vean, el mundo ha perdido el el espíritu rocanrolero. Daremos a estas tres niñas nuestro ADN para reencarnar en ellas’”.

Otra cosa que me aventuré a plantear fue que “sus composiciones están construidas con una sabiduría asombrosa, sobre todo al tratarse de personas tan jóvenes. Es el suyo un rock genuino que abreva del rock duro de fines de los sesenta y principios de los setenta, pero con ecos que remiten de pronto a algunos guiños ochenteros y también al rock de los noventa, en especial al grunge”.

Luego de comentar que las hermanas Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal ya estaban “listas para comerse al mundo”, mi artículo concluía con algo que me fue muy criticado y provocó burlas entre músicos y periodistas mexicanos de rock: “The Warning es el secreto mejor guardado del rock que se hace en México y es urgente que sean conocidas por el público. Gracias a ellas podemos hablar de que el rock no ha muerto en el mundo, a pesar de la plaga de la sobreproducción, la digitalización y la artificialidad industrial. Muchos consideran a estas tres jóvenes como una esperanza para el género desde sus más sólidas y auténticas raíces. No tengo la menor duda de que no sólo cumplirán con esa esperanza sino que todavía nos regalarán muchísimas cosas asombrosas. ¿Hasta dónde llegarán? Hasta donde ellas quieran”.

Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón
Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón

Tres años después

¿Hasta dónde ha llegado The Warning en 2022? La respuesta está en los dos conciertos que el trío acaba de dar en el Teatro Metropólitan, de Ciudad de México, los pasados 26 y 29 de agosto. Dos presentaciones con el boletaje agotado (para el primer concierto las entradas se terminaron el mismo día en que fueron puestas a la venta, lo que obligó a los organizadores a abrir la fecha del lunes 29) en las que las hermanas Villarreal mostraron y demostraron que no son flor de un día y que el arduo y constante trabajo que han realizado durante más de ocho años ha dado sus frutos de una manera espectacular y vertiginosa.

Con un EP y cuatro álbumes grabados (el más reciente y del que también ya se ha hablado en Nexos es Error; aparecido en su versión completa hace unas semanas, editado por el sello estadounidense Lava Records, filial de Republic Records y a su vez de la trasnacional Universal Music) y con un repertorio de 45 estupendas canciones propias (una frase que suele repetirse, no sólo entre sus seguidores sino entre diversos críticos musicales de varias partes del mundo, es que estas jóvenes son incapaces de escribir una canción mala), The Warning llegó a la capital de la república mexicana luego de una intensa y exitosa gira de casi seis meses por Estados Unidos, Canadá y México, con más de media centena de presentaciones, en su mayor parte con el grupo como acto estelar y en algunas como abridor de una agrupación tan afamada como Halestorm, liderada por la mítica guitarrista y cantante Lzzy Hale.

Sin embargo, para sus actuaciones en Ciudad de México quisieron hacer algo muy especial, un par de conciertos con una mayor producción y una mayor duración, con detalles más cuidados y con la novedad de que presentarían por primera vez completo y en directo el disco Error. Las expectativas eran entonces muy grandes y no sólo las cumplieron, sino que las superaron con creces.

Quien esto escribe tuvo la oportunidad de asistir a las dos presentaciones de The Warning, en lo que era apenas su cuarta visita al ex Distrito Federal (en noviembre de 2018 habían actuado en el Lunario del Auditorio Nacional, para presentar su segundo larga duración, Queen of the Murder Scene, y en marzo de 2020, con la pandemia prácticamente sobre el mundo, habían tenido una corta pero excelente actuación en uno de los foros alternos del festival Vive Latino, sin dejar de contar su presencia como grupo abridor en el concierto de los Foo Fighters, en el Foro Sol, el pasado 15 de marzo).

Así pues, en esta ocasión habían conseguido un escenario de mayor dimensión y capacidad (3 mil 500 espectadores caben en el Metropólitan) y con una magnífica acústica. El público respondió, agotando las localidades y llenando el teatro con una enorme expectación. La pelota estaba ahora del lado de la cancha de las hermanas Villarreal y su equipo de producción. De ellas dependía responder de la mejor manera.

Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón
Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón

El primer concierto: viernes 26 de agosto de 2022

En YouTube pueden verse cientos de videos con actuaciones “en vivo” de The Warning. En ese sentido, muchos de los presentes esa noche en el foro de la calle Independencia, en el Centro Histórico, tenían una idea bastante clara de lo que podían esperar. Sin embargo, la también difundida frase de que “el trío suena mucho mejor en directo que en las grabaciones de estudio”, incluso de las producidas por David Bendeth para el disco Error, hacía que el público que a las ocho y media de la noche ya abarrotaba el foro permaneciera en una tensa mezcla de curiosidad, ilusión y, diría Charles Dickens,  grandes expectativas.

Faltando diez minutos para las nueve, las luces se apagaron, la gente lanzó un rugido y empezó a escucharse a todo volumen la “Intro 404”, esa pieza instrumental con efectos electrónicos que a lo largo de poco menos de un minuto abre Error. Desde ese momento, el juego de luces comenzó a mostrar que sería parte fundamental de lo que vendría.

Los sólidos golpes de batería dieron cuenta de que Paulina Villarreal ya estaba instalada en el pedestal donde se encontraba rodeada de tambores y platillos (y su infaltable laptop) y en seguida surgió Alejandra, quien cruzó el escenario de poniente a oriente, mientras tocaba  el conocido riff de bajo de “Z” y apenas se colocó en su acostumbrado lugar, a la izquierda de los espectadores, apareció la siempre híper activa Daniela, guitarra en ristre, para apoderarse del micrófono y saludar a quienes ya en ese momento más que su publico eran sus cómplices. La sonorización parecía perfecta, cosa que comprobamos todos segundos después, al entrar los sólidos golpes guitarrísticos de la front woman de The Warning. Una sola canción y ya todo estaba bajo control.

A partir de ahí, no hubo manera de detener el vendaval sonoro que inundó al Metropólitan. Cada canción del set list era recibida como si se tratara del mayor éxito del grupo. Así sucedió con “Animosity”, las viejitas “Queen of the Murder Scene” y “Ugh” o la flamante “Amour”, con su interludio en perfecto francés. La intensidad subiría un peldaño más cuando Daniela anunció “Enter Sandman”, ese clásico de Metallica y del metal del que The Warning, acompañado de la cantante canadiense Alessia Cara, realizó un cover extraordinario para el kilométrico álbum de cinco discos con el que el cuarteto de San Francisco celebró los primeros treinta años de su llamado álbum negro. Sin la Cara presencial aunque con su voz grabada, las tres regiomontanas realizaron una versión tan potente como memorable que dejó a la gente más encendida aún. Luego vinieron otras dos piezas ya infaltables del primer repertorio del trío: la poderosísima y vertiginosa “Dull Knives (Cut Better)” y la emótiva y entrañable “When I’m Alone” (canción absolutamente de Daniela) que se remonta al 2017 en que grabaron el disco XXI Century Blood.

Pero había tres temas que la agrupación jamás había tocado en concierto y una de ellas era “23”, la cual fue cantada por Paulina, quien desde la batería la interpretó con la misma intensidad y quizá mayor emoción aún de como lo hace en el disco. Su cuestionamiento ultra emocional “is it wrong?” provocó el escalofrío de cientos de los (y por supuesto las) ahí presentes.

Pero la emoción emo (válgaseme la licencia) tornó en entusiasmo absoluto con la popularísima “Survive”. Si la gente había coreado en todas las canciones, aquí el “Ooooh, uo-ho-ho, ho-ho” se volvió masivo y los saltos de los presentes pusieron a retemblar al solemne recinto con todo y sus grandes estatuas neoclásicas. Brazos en alto, celulares que trataban de grabarlo todo y voces despreocupadamente desafinadas de un público completamente eufórico. Vendría de inmediato otra favorita del disco Error, esa crítica irónica al totalitarismo y la manipulación de masas que es la implacable “Disciple”. La temperatura seguía en elevación plena, pero de pronto…

Luces apagadas, las tres hermanas abandonaron el estrado y hubo un momento de desconcierto que se resolvió casi enseguida, cuando por todo el teatro empezó a escucharse la versión grabada de “Breathe”, esa joya que a manera de bonus track culmina el nuevo disco de The Warning. La voz y el piano de Paulina resonaban de un modo conmovedor, mientras la gente poco a poco encendía las luces de sus celulares y un coro de luciérnagas cantoras se balanceaba para acompañar la preciosa melodía. Fue un breve y emotivo intermedio de cinco minutos que terminó con el llamado de la gente (“¡Oe-oe-oe-oeeee, Warning, Warning!”) y el regreso de las integrantes del trío con nuevo vestuario (del negro inicial pasaron al blanco impoluto) y el más que conocido bajeo de “Dust to Dust” reencendió el fuego.

Cuando Daniela anunció la siguiente pieza, todo el mundo supo de que se trataba y cantó al unísono las líneas iniciales (“I won’t say goodbye / In the end, it won’t matter at all / I’m sure / I won’t survive the fall”) de “Choke”, para saltar y gritar al surgir el escalofriante riff de guitarra que la ha hecho tan popular. El que luego siguiera “Money” no hizo sino confirmar el perfecto diseño del set list de la noche.

Pero el guión tenía programado una nueva vuelta de tuerca. Rápidos cambios en el tinglado nuevamente oscuro: cuatro sillas altas, un micrófono extra y la ansiosa expectación de los espectadores. Paulina descendió desde su trono de percusiones y se anunció la presencia de un invitado, a quien mencionaron como su primo pero que muchos reconocieron (yo no, debo reconocerlo) como César Pliego, bajista del grupo Kinky, quien llegó guitarra acústica en mano y con un sombrero vaquero que medio ocultaba su rostro. Clásica formación de las versiones unplugged y no fue difícil adivinar de qué se trataba: un nuevo estreno en concierto, una de las más bellas composiciones no sólo de The Warning sino del rock universal: “Revenant”. La interpretación resultó absolutamente arrebatadora, con la delicada instrumentación a punto y la voz de Paulina rozando la perfección de un feelin’ estremecedor y apasionado. Puede parecer que exagero, pero la respuesta de la gente me dio la razón. Un momento culminante de este primer concierto.

La presentación había llegado a su clímax y no bajaría: “Kool Aid Kids” (con una leve falla técnica que obligó a recomenzar el tema –“No sería un show de The Warning si no tuviéramos dificultades técnicas”, comentó divertida Dani y la audiencia rio y aplaudió comprensiva), “Hunter” (otra clásica del QOTMS), “Error” (potencia pura) y otra canción que fue como echar gasolina a un incendio: “Narcisista”.

Daniela anunció “la ultima de la noche” ante las protestas cariñosas de sus seguidores y llegó la otra composición en español del grupo, “Martirio”, con nuevos coros colectivos y una ovación cerrada. Por supuesto, como todo concierto que se respete, se produjo el ritual del encore: ellas se retiraron de la escena, la gente exclamó el “¡otra, otra!” de rigor  y las tres regresaron para tocar la gran ausente hasta esos momentos (aunque ya se sabía que esa sería la parte culminante): “Evolve”. La atronadora y vertiginosa pieza pasó como una exhalación (grito de Paulina incluido) y dejó exhaustos pero hambrientos a los 3 mil 500 asistentes, quienes todavía se tomaron la típica fotografía final de los conciertos de The Warning.

Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón
Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón

El segundo concierto: lunes 29 de agosto de 2022

Para su segunda presentación, otra vez con todo el boletaje agotado, el grupo repitió prácticamente el mismo set de canciones, lo cual no quiere decir que el espectáculo haya sido idéntico al primero. De hecho, el sonido esta vez estuvo todavía mejor, con mayor potencia y mayor claridad para escuchar cada voz y cada instrumento. Si el virtuosismo de las hermanas Villarreal brilló en el concierto del viernes, en el de tres noches más tarde lució aún más.

La presencia de dos nuevos invitados, además de César Pliego en “Revenant”, cambió algunas cosas y una de ellas dio pie al que sería tal vez el momento más memorable de las dos actuaciones de The Warning en el Metropólitan.

Para no repetir, digamos que las primeras ocho canciones transcurrieron en forma muy parecida a la de la noche inicial, con el ánimo, el entusiasmo y la música al tope. Al llegar el turno de “23” sobrevino el que quizás haya sido el único arroz negro de los dos directos. Daniela anunció la presencia del primer invitado de la noche, Pablo González Sarre, bajista del grupo regiomontano The Claxons. Desconozco qué sucedió con él, no sé si no tuvo oportunidad de ensayar el tema con las chicas, pero me dio la impresión de que estuvo improvisando figuras que de pronto sonaban fuera de tono y daban al traste con la natural fluidez de esa canción tan preciada en la que Paulina derrama sentimiento y angustia amorosa. Como sea, al final el público le aplaudió con generosidad.

En contraste, el gran momento de la velada llegaría con la presencia del tercer invitado, el baterista Beto Ramos, de la agrupación también regiomontana Jumbo, lo que permitió que Paulina abandonara su puesto en los tambores y se convirtiera en vocalista y front woman para interpretar una alocada, enloquecida y enloquecedora versión de “Narcisista” que volvió loco (claro) al público.

Otro cambio se dio al llegar el final de la presentación, ya que justo cerraron con “Narcisista” y dejaron dos piezas para el encore: “Martirio” y “Evolve”, sabia decisión, ya que aunque no se cambió la cantidad de canciones (22), sí hizo sentir que el extra era más rico, con un par de temas en lugar de uno, como había sucedido en el primer concierto.

Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón
Fotografía: cortesía OCESA/José Jorge Carreón

A manera de conclusión

La presentación de The Warning en Ciudad de México no pudo ser más afortunada. Para quienes las escuchamos por primera vez de manera presencial, fue una experiencia alucinante. En mi caso, puedo decir que no superaron mis expectativas, porque yo esperaba algo grandioso y así resultó. Puedo afirmar, sin asomo de duda, que es el mejor concierto (y me refiero a ambos) de una agrupación nacional al que he asistido en toda mi ya larga vida como escucha de rock. Mi idea de que se trata del mejor grupo mexicano de rock de todos los tiempos no hizo sino confirmarse y reafirmarse.

Por otra parte, la composición generacional y de género del público asistente me sorprendió muy gratamente. Si la gente que acudió a verlas a muchas de sus recientes actuaciones en territorio norteamericano era en su mayor parte veterana y varonil (hombres de cincuenta años para arriba, nostálgicos del rock de los sesenta y los setenta), en el Metropólitan había de todo: hombres y mujeres, gente madura, joven e infantil.

Al respecto, concluyo con algo que escribí en mi página de Facebook el día 30 de agosto: “En un país cuya juventud privilegia géneros musicales francamente patéticos (basta con asomarse a TikTok), es una bocanada de aire fresco haber visto a tantos jóvenes y hasta niños llenar las dos presentaciones de The Warning, con su espléndido y sólido rock, en el Teatro Metropólitan. No todo está perdido”.

Para citar a The Who: Long live rock!

Fotografías: cortesía OCESA/José Jorge Carreón

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Publicado en: Crónica

7 comentarios en “The Warning dejó de ser un secreto
(sus dos conciertos con boletaje agotado en el Teatro Metropólitan, una crónica)

  1. Es una vergüenza que a estas alturas todavía en México haya analistas, comunicadores y críticos de música, y hasta músicos que, por orgullo, rencillas, envidia, celos o lo que los motive, prefieren no hablar de The Warning y reconocer su valor en la escena del Rock hecho en México y aunque no les guste a partir de ahora cuando se hable de Rock hecho en México, se tendrá que hablar de antes y después de The Warning.

    Aunque nunca he seguido a la banda La Lupita, reconozco y aplaudo el valor y sinceridad de su guitarrista Lino Nava de declarar públicamente que es fan de The Warning y de escribir en su Facebook lo siguiente “Después de tanta banalidad en el Rock en Español es increíble ver el futuro con estas 3 increíbles colegas de Monterrey haciendo Metal y conquistando al mundo, honor tocar con ellas @TheWarningBand2 nos vemos este 29 de agosto, ¡Yeahhhh!”, esto sucede solo cuando hay madures; por cierto no pudo tocar con ellas porque se enfermo.

  2. Muy de acuerdo con el comentario de Jorge Besnier. En foros de Facebook simplemente la vieja guardia no soporta la mención del grupo, las bandas emergentes menos, pues creen que todo les ha caído del cielo; y de pilón (como si hoy un día o se financiará vendiendo pulseras en El Chopo), los metaleros… Como siempre, llegan molestos a decir que eso no es metal (cosa que también afirman las hermanas Villarreal, no hay falla) y te ponen ejemplos de bandas que no sabes si rugen o gritan (podrían cantar en ruso y yo ni en cuenta) y obvio, ejemplos de bandas que tocan al triple de velocidad (uy!) Ya los que no saben ni qué opinar pero quieren echar hate salen con que su música no les transmite nada y son un producto gabacho. Yo me encuentro entretenido al escuchar todo lo que dicen, lo que mal dicen, como canta Paulina.

    A esas bandas que no saben ni por dónde les llegó el golpe no les queda otra más que mirar cómo el cohete Villarreal se va hasta donde a ellos ni siquiera se les ocurrió.

    Pero lo mejor es para las bandas nuevas. The Warning significa «sí se puede» pero con ésta nueva calidad, mentalidad, proyección, composición y modelo de negocio, no vendiendo boletos para el Alicia.

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