El 13 de marzo de 1978 el actor John Cazale encontró el descanso eterno de forma prematura a la edad de 42 años tras una intensa lucha contra el cáncer de pulmón que padecía. La corta pero espléndida carrera del actor le hizo ganarse un hueco en la historia del séptimo arte tras haber interpretado algunos de los papeles más icónicos de su época: el de Fredo Corleone en las dos primeras entregas de ‘El Padrino’, el necio y débil vástago de Don Vito Corleone, en lo que supuso su debut cinematográfico. Poco después, apareció en ‘La conversación’ (1974), un thriller en el que interpretaba al asistente de una compleja empresa de espionaje cuyo papel fue escrito por el propio Coppola especialmente para él. También interpretó uno de los roles principales en ‘Tarde de perros’ (1975), de Sidney Lumet, gracias a la recomendación de su amigo Al Pacino, donde se pone en la piel de Sal, uno de los delincuentes de medio pelo que intentan atracar una sucursal bancaria. Su último papel antes de despedirse de este mundo fue en ‘El cazador’ (1978), de Michael Cimino, donde interpretaba al neurótico Stan y donde pudo compartir set de rodaje con el gran amor de su vida, Meryl Streep.

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Para entonces, Cazale ya estaba inmerso en las terapias de tratamiento contra el cáncer, por lo que su delicada salud hizo que se tambalease el rodaje de la película al correr el riesgo de que el actor muriese antes de terminar de grabar sus escenas, cosa que afortunadamente no ocurrió, ya que finalmente el actor logró terminar sus escenas y no falleció hasta seis meses después de la conclusión de su trabajo. Curiosamente, las cinco películas en las que Cazale actuó antes de su fallecimiento estuvieron nominadas al Oscar en la categoría de Mejor película.

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John Cazale comenzó su carrera sobre las tablas de los teatros de Broadway, donde se destacó por su perfeccionismo y su trabajo meticuloso a la hora de preparar a los personajes, a los que solía dotarlos de una gran profundidad emocional. Precisamente fue en el verano de 1976, en la representación de la obra ‘Medida por medida’ de William Shakespeare, donde conoció a su compañera de reparto, la también actriz Meryl Streep. Pronto surgió el amor entre ellos, y la pareja comenzó una relación sentimental que se prolongó hasta el fallecimiento de Cazale. En aquel momento, Streep todavía era una actriz desconocida que trataba de abrirse paso en el panorama de la industria cinematográfica, sin embargo Cazale ya había alcanzado el éxito.

En mayo del 77, el destino les tenía guardada una mala jugada. Tras participar en la obra ‘Agamenón’, Cazale comenzó a sentirse debilitado y a toser sangre. Streep insistió en visitar a un médico, y tras unas largas semanas de incertidumbre, llegó el fatal diagnóstico: cáncer de pulmón terminal. Los malos hábitos de Cazale, unidos a su fuerte tabaquismo, estuvieron sin duda relacionados con su enfermedad. Tras el diagnóstico, Cazale comenzó a recibir sesiones de radioterapia acompañado por Meryl Streep, quien solo le abandonó para realizar un trabajo en Austria para la miniserie ‘Holocausto’ (1978), que le proporcionaría el dinero necesario para poder ir costeando el caro tratamiento de su pareja.

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Pese a todos los esfuerzos médicos y económicos, tras la vuelta de Streep a Nueva York, el estado de salud de Cazale era irremediablemente comprometido. A principios de marzo de 1978, tuvo que ser internado en un hospital para pacientes de cáncer, y tan solo unos pocos días después exhaló su último aliento. Meryl Streep, a sus 28 años, le acompañó en todo momento hasta el final. Según Al Pacino, amigo íntimo del fallecido actor: “No he visto casi nadie tan dedicado a alguien que se está muriendo. Verla en ese acto de amor por ese hombre fue inconsolable”.