Los fondos ISR ganan músculo entre inversores y gestoras

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La rentabilidad y su menor volatilidad, sus mejores bazas

Los fondos ISR ganan músculo entre inversores y gestoras

Esther García López

Su rentabilidad, que oscila entre un 4 y un 9 por ciento, su menor volatilidad en periodos de crisis, lo que les hace inversiones más seguras, y el mayor interés que generan entre los inversores en activos financieros responsables ha hecho que los fondos de inversión socialmente responsable (ISR) estén ganando músculo en España. Los más interesados en ellos son los inversores institucionales, principalmente los fondos de pensiones de empleo. 

Este crecimiento ha quedado patente con los resultados obtenidos en los dos últimos años por estos productos. Según Inverco, en 2013 el patrimonio de los fondos ISR españoles fue de 354 millones de euros, mientras que en 2014 la cifra se multiplicó por ocho hasta alcanzar los 2.900 millones de euros.

Spainsif, asociación sin ánimo de lucro constituida por entidades interesadas en promover la inversión socialmente responsable en España, señala que, incluyendo los fondos de inversión retail e institucionales, su plataforma tiene 77 fondos inscritos, que suman un patrimonio de 8.300 millones de euros.

Para Francisco Javier Garayoa, director de Spainsif, la buena acogida que tienen estos fondos se debe a que «aportan un análisis de riesgos más completo, sumando a los criterios financieros los aspectos ambientales, sociales y de gobierno corporativo, algo relevante en el medio y largo plazo, que ha de afectar a una menor volatilidad y al mantenimiento de rentabilidades sostenidas en el tiempo». Asimismo, asegura que la ISR da respuesta al inversor que busca un nivel de seguridad elevado y unos retornos de mercado a medio y largo plazo.

Otro aspecto que ha aumentado el atractivo de esta inversión para los partícipes de fondos ha sido que la crisis en el sector financiero ha dejado al descubierto prácticas poco éticas, con una importante repercusión en el inversor que demanda mayor calidad y trasparencia en la gestión, apunta Paula Mercado, directora de Análisis VDOS Stochastics. 

«GRANDES DESCONOCIDOS»

Pero queda mucho por hacer. Aunque, poco a poco, van consiguiendo pequeñas parcelas del mercado de fondos, la escasa incursión en España de estos vehículos de inversión se debe, según Paula Mercado, a que la inversión socialmente responsable es un concepto que está tardando en calar en el entorno de la gestión de activos español. No obstante, reconoce que está adquiriendo importancia progresivamente, «apoyándose en propuestas de nueva normativa, especialmente dirigida a inversores institucionales, en factores como la recuperación del sector de gestión de activos y del mercado bursátil y en el mayor interés de gestores y accionistas por la aplicación de los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno».

Para José María Luna, director de análisis de Profim, los fondos de inversión socialmente responsable son «los grandes desconocidos» para la mayoría de inversores en fondos. «Es cierto que hemos detectado más interés sobre los mismos pero, al final, dentro de la decisión de invertir o no en ellos prima más la rentabilidad». Sin embargo, reconoce que "tímidamente hay algo más de interés... pero de forma residual, por ahora". 

También Enrique Garrido, asesor de la dirección de gestión de patrimonios y responsable del servicio de gestión de carteras de ISR de Tressis, hace hincapié en este desconocimiento. En su opinión, a nivel nacional, la ISR sigue siendo «una gran desconocida» y el demandante suele ser el inversor institucional, especialmente fundaciones y entidades sin ánimo de lucro. No obstante, este tipo de inversiones «ha empezado a dar el salto desde los fondos de sistemas de empleo, a casi todos los sectores de la inversión institucional española».

A juicio de Francisco Javier Garayoa, el limitado interés por la inversión responsable se debe a la baja cultura financiera, la menor sensibilización por parte de la demanda, el escaso desarrollo en la oferta de productos ISR y, «no nos olvidemos», de «la falta de un marco regulatorio que lo propicie e impulse. Todos estos factores están cambiando, en sentido positivo, en los últimos años», asegura.

CARTERAS RESPONSABLES

Y este cambio se ha plasmado en el interés de las sociedades de valores y las gestoras de fondos por estos productos. Entre ellas destaca la sociedad de valores Tressis, que en enero lanzó un nuevo servicio de gestión de carteras de fondos de inversión socialmente responsable. Según Enrique Garrido, decidieron lanzar este servicio porque «llevábamos tiempo estudiando el sector de la gestión de inversiones socialmente responsables, buscando soluciones que satisficieran la creciente demanda de nuestros clientes. Hemos decidido ofrecer nuestra experiencia en análisis, selección de productos y gestión, a fundaciones y a asociaciones sin ánimo de lucro, así como una alternativa de inversión coherente al cada vez mayor número de particulares sensibilizados con estos principios».

La sociedad de valores ofrecerá dos tipos de carteras en función del perfil de riesgo. La cartera cautelosa contará con una exposición máxima en renta variable del 25 por ciento, mientras que la cartera equilibrada invertirá un máximo del 60 por ciento en fondos de renta variable. 

ISR EN EL MUNDO

El camino iniciado por la inversión responsable en España sigue la estela marcada por otros países. El mercado mundial de estos productos supera los 300.000 millones de euros y entre 2011 y 2013 los activos gestionados bajo criterios ISR en Europa crecieron un 22 por ciento, mientras que a nivel mundial lo hicieron un 132 por ciento.

Las diferencias de implantación de los fondos responsables entre España y países de su entorno como Francia o Reino Unido radican, según José María Luna, en varios factores. El primero es que el principal canal de distribución de fondos de inversión es la banca y no el de asesores financieros independientes. Además, muchos inversores consideran que estos productos, invirtiendo en los mismos mercados que otros fondos no socialmente responsables, obtienen rentabilidades más bajas. A lo que se suma que aunque en otros países haya una mayor demanda y más número de fondos ISR registrados, el patrimonio gestionado por ellos, en el conjunto del patrimonio total bajo gestión, es «por ahora» muy bajo. Pero, reconoce que «hay un cierto interés en registrar fondos de este tipo en España».

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