El derecho a no sufrir - El Opinadero
ActualidadEl derecho a no sufrir

El derecho a no sufrir

El caso de Marta Sepúlveda, paciente diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que circuló por las redes sociales, despertó un gran pesar. Una mujer de sólo 51 años de edad iba a morir de una enfermedad incurable y degenerativa. No obstante, Marta manifestó que se sentía tranquila por tener la posibilidad de morir dignamente, gracias a la sentencia C-233 de la Corte Constitucional, del pasado mes de julio, por medio de la cual se amplió el derecho a morir dignamente a través de la eutanasia para pacientes como Marta que padecen una enfermedad o lesión grave e incurable que les provoque intenso sufrimiento.

La tragedia de Marta terminaría el pasado 10 de octubre que estaba programado el procedimiento de la eutanasia por el Instituto Colombiano del Dolor, sin embargo, sin ninguna explicación científica, el procedimiento fue cancelado. Ha circulado por los medios que fue la injerencia de la iglesia católica la que ocasionó la decisión de cancelación por parte del comité de la entidad.

«La muerte propiciada mediante el suicidio asistido o la eutanasia no resulta compatible con nuestra interpretación de la dignidad de la vida humana, como sí lo es la utilización de los cuidados paliativos», afirmó la Conferencia Episcopal Colombiana. Para la iglesia católica la muerte no es una alternativa ni para el dolor ni para el sufrimiento.

El Instituto Colombiano del Dolor, que canceló la eutanasia, no debe basar sus decisiones en principios religiosos, sino en la Constitución. La sentencia C-233 adoptada y comunicada por la Corte Constitucional, reconoce el derecho a decidir libre y autónomamente el modo a morir dignamente.

El caso de Marta Sepulveda será el primero en el cual se de aplicación de la mencionada sentencia, era esperado por ella, por su hijo, por su familia y por muchos otros pacientes en estado de dolor, que, como ella, tienen derecho a poner fin a su sufrimiento, así su condición no sea la de un paciente terminal.

Las fundaciones basadas en principios religiosos deben entender que Colombia es un Estado laico, que, su discurso “provida” es respetable y están en libertad de adoptarlo para ellos, pero no pueden pretender que su idea de vida digna o de quien tiene derecho a decidir sobre ella, tenga que ser compartida por todos los colombianos, es inhumano y hasta cruel obligar a una persona a sufrir a perder, siendo consciente, todas sus facultades.    

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Más articulos