As� sucedi� la tragedia del balandro cormel�n Col�n

As� sucedi� la tragedia del balandro cormel�n Col�n

Ram�n Garc�a Filgueira

CARBALLO

Cr�nicas Atl�nticas | Avil�s, 1929. El 8 de febrero sal�a con un cargamento de carb�n con destino a San Sebasti�n, pero el destino no fue ese

08 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El balandro Col�n hab�a salido de Avil�s el viernes 8 de febrero de 1929 con un cargamento de carb�n con destino a San Sebasti�n. La navegaci�n durante la traves�a resulto con normalidad. El domingo 10 al anochecer, el viento del norte empieza a refrescar, a eso de las nueve y media de la noche, cuando se dispon�an enfilar la entrada del puerto, es sorprendido por un fuerte chubasco acompa�ado de viento y mar que dificulta la aproximaci�n.

Ante esto, el experto patr�n, muy conocedor de esta costa, quiso abortar la maniobra y decidi� barloventear para separarse de la costa, pero el tiempo no daba tregua. Enseguida empieza a rifarse la vela mesana y el foque, malamente sigue con la mayor. Al poco tiempo, se queda sin la rueda del tim�n y pr�cticamente sin velaje, como se dice, a palo seco, al garete y a merced de la olas. La situaci�n empieza a ser critica. El balandro deriva r�pidamente hacia la boca del r�o Urumea (Donostia), lo que ser�a su �ltima singladura. El patr�n decide fondear las dos anclas, pero el barco sigue garreando. A eso de las diez de la noche parece que las anclas han aferrado y el velero se aguanta en la posici�n, la tripulaci�n hacen se�ales de alarma con los faroles y disparan unas cuantas bombas en demanda de auxilio.

Desde tierra, al percatarse del peligro, corri� la voz de alarma, enseguida aparecen multitud de personas en el murall�n del Kursaal para prestar ayuda, con los faros de los autom�viles visibilizan a los cinco tripulantes en la popa aguant�ndose de los fuertes bandazos.

A medianoche, una lancha de salvamento intenta acercarse al velero para rescatar a los tripulantes, pero todos los esfuerzos fueron est�riles y tuvieron que desistir ante el peligro de vuelco. A eso de las dos de la ma�ana rompe la cadena de una de las anclas, quedando solo con la de fortuna. Desde tierra, por medio de un lanzacabos, consiguieron mandar una gu�a y montar un andarivel.

Kursaal

Se abre de nuevo una esperanza. Lo primero que hace el patr�n es amarrar al muchacho de 15 a�os y seguidos los dem�s. Cuando parec�a que la salvaci�n estaba pr�xima, rompe la cadena del ancla, el buque es zarandeado contra en el muro del Kursaal, un golpe de mar barre de la cubierta a los cinco tripulantes y al perro. El p�blico que observaba empieza a correr por las orillas del r�o ante la posibilidad de recoger alg�n n�ufrago. En pocos metros consiguieron salvar a Manuel Saleta, casi al mismo tiempo otro grupo consigui� lanzar un aro salvavidas al patr�n, Jes�s Torrado. Los dos fueron trasladados a la Casa de Socorro y fueron asistidos.

Siguieron rastreando toda la noche a ver si encontraban el resto de la tripulaci�n, pero los esfuerzos resultaron infructuosos. Se consigui� rescatar el perro. A eso del medio d�a apareci� debajo del puente del Kursaal y entre los restos del buque el cad�ver del muchacho Jos� Mar�a Cousillas.

El velero qued� r�pidamente destrozado, y el cargamento, esparcido por el Urumea. Hay que destacar la entrega y la solidaridad del pueblo donostiarra, as� como la valent�a y coraje del marinero Sebasti�n Vaqueriza, que cuando se enter� de lo que suced�a sali� con su lancha en auxilio de los tripulantes del velero, cuando este era arrastrado por la barra del Urumea, pero pronto se frustraron sus esfuerzos, su lancha zozobr�, quedando a merced de la olas y, a pesar del peligro que corr�a su vida, sigui� dando indicaciones a los n�ufragos por donde dirigirse para salvar sus vidas. M�s tarde le fue concedida la Cruz de Beneficencia de tercera clase. Ninguna menci�n al motor hace el patr�n en la protesta de mar. Se supone que seguramente estaba inoperativo, bien por aver�a o por inundaci�n de su compartimento, debido a los golpes de mar que azotaban al velero.

La tripulaci�n estaba formada por el patr�n, Jes�s Torrado Pailos, de 32 a�os, y los marineros Francisco Cousillas Costa, de 46 a�os; Jos� Mar�a Cousillas Pombo, de 14 e hijo del anterior; Manuel Saleta R�a, de 26, y Perfecto Vidal Figueroa, de 17 a�os, todos de Corme. El P�sito de Pescadores de esta localidad abri� una suscripci�n para socorrer a los familiares de los n�ufragos.

El velero fue construido en 1919 por el maestro carpintero Manuel Moledo Moledo en el astillero de Bogalleira-Outes (A Coru�a), con maderas de roble y pino del pa�s, propiedad de Jes�s Torrado Pailos, de Corme, y Eduardo Ba�a L�pez, de A Coru�a, consignatario de buques. Inscrito en el folio 260 de la 2.� lista de Vilagarc�a. Med�a 22 metros de eslora, 6,52 de manga y 150 toneladas de porte. En 1924 se le instala un motor usado marca Welverine de 3 cilindros, como auxiliar de la vela.