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La historia de Lambert Simnel, un niño inglés de 10 años que simuló ser un príncipe y fue coronado

Jueves 30 de Mayo del 2024

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Se cree que Lambert Simnel, quien fue conocido en la historia como un falso rey de Inglaterra, nació en 1477. Existen dudas sobre si ese era su verdadero nombre o John. El chico se había criado en el seno de una familia humilde, dedicada al comercio y construcción de órganos. Al cumplir 10 años, un sacerdote formado en Oxford, Richard Simon (también existen dudas sobre si el apellido se escribía de ese modo), lo convirtió en su alumno y recibió una educación rigurosa, que incluía modales de la corte, reglas de etiqueta y más. El plan del sacerdote era convertirse en un hacedor de “reyes”.

Ante el increíble parecido entre el niño y los hijos del fallecido rey Eduardo IV (primer soberano de la casa de York), Simon pensó en presentarlo como el menor de los príncipes encarcelados y desaparecidos en la Torre de Londres, Ricardo de Shrewsbury, el Duque de York, de 9 años. Ambos eran hijos del rey Eduardo IV y de Isabel Woodville. El mayor de los chicos, había asumido al trono británico con tan solo 12 años. Se trataba de Eduardo V, el primogénito de Eduardo IV, que fue proclamado rey tras la muerte repentina de su padre en junio de 1483 pero nunca llegó a ser coronado.

El duque de Gloucester, hermano de Eduardo IV, fue nombrado como protector del niño rey, ya que se trataba de un menor de edad. Solo pasaron tres meses para que encerrara a los herederos de la corona en la Torre de Londres. En este golpe palaciego, también cayeron miembros de la nobleza, que fueron arrestados.

Debido a los rumores del asesinato de los príncipes en la Torre, el sacerdote optó por hacer pasar a Simnel por el primo de estos príncipes herederos, el Conde de Warwick, quien tenía casi la misma edad y también tenía derecho al trono. Su nombre era Eduardo de Plantagenet, había nacido en 1475 y era hijo de Isabel Neville y Jorge Plantagenet, duque de Clarence, (hermano del rey Eduardo IV). El chico recibió el título de conde de Warwick en 1478, tras la ejecución de su padre por traición a su hermano el rey, quien lo acusó y ordenó su arresto. El encono con Jorge se debió a que salió en defensa de un sirviente y otros acusados de usar magia negra para matar al rey. El duque de Clarence fue declarado culpable y ejecutado en privado en la Torre de Londres. Si bien su hijo aspiraba a la corona tras la caída de su primo Eduardo V, no tuvo chance de defender la línea sucesoria: fue proscripto en 1483 a raíz de la traición de su padre. Como sus primos, también fue destinado a la temible prisión.

Para hacerse del poder y justificar el encierro de los príncipes en la Torre, el duque de Gloucester- hermano de Eduardo IV y de Jorge Plantagenet-, presentó una denuncia ante el parlamento argumentando que tanto Eduardo V como su hermano Ricardo no tenían derecho a la corona por tratarse de hijos ilegítimos de Eduardo IV. Los llamados desde ese entonces “Príncipes de la Torre” nunca más volvieron a verse, ni vivos ni muertos. A pesar de que nunca se hayan encontrado pruebas, muchos historiadores abonaron la teoría de que su tío, el duque de Gloucester ordenó su asesinato para asegurarse el trono.

En ese mismo acto del Parlamento del 26 de junio de 1483, el duque de Gloucester cumplió su deseo más profundo y fue proclamado rey. Se hizo llamar Ricardo III. Este fue el último soberano de la casa de York y de la dinastía Plantagenet que reinó durante 300 años. Su historia inspiró una de las célebres obras de teatro de William Shakespeare.

Durante gran parte del siglo XV la corona fue disputada entre las casas Lancaster y York. La lucha de ambas familias descendientes del Rey Eduardo III y de la Casa de Plantagenet, confrontaron durante años en la llamada Guerra de las Dos Rosas, nombre que aludía a las flores emblemáticas de cada casa, la rosa blanca de York y la roja de Lancaster. Rosas llenas de espinas y sangre. La rivalidad entre ambas casas comenzó en 1399 con el derrocamiento y asesinato del rey Ricardo II de Inglaterra en manos de su propio primo Enrique Bolingbroke, duque de Lancaster y llegó a lo que muchos consideran su fin con la caída de Ricardo III, en la batalla de Bosworth. El rey se había enfrentado a una revuelta de los partidarios de su hermano y miembros de la Casa de Tudor se levantaron en su contra. Ricardo III murió en el campo de batalla, a poco más de dos años de iniciado su reinado. Lo sucedió Enrique VII, de la familia Tudor.

El engaño de
un niño de 10 años

En ese contexto, el sacerdote Simon comenzó a hacer correr el rumor de que el Conde de Warwick había logrado huir de la Torre, que estaba bajo su custodia y así logró reunir el respaldo de yorkistas. Se llevó al niño a Irlanda, donde la causa de York contaba con un buen número de seguidores.

Las largas distancias para la época hacían imposible constatar si realmente el niño era quien decía ser. El Conde de Kildare, cuyas intenciones eran invadir Inglaterra y provocar la caída del gobierno recién establecido de Enrique VII, apoyó esta causa. Lambert Simnel fue coronado el 24 de mayo de 1487 en la Catedral de Christ Church en Dublín como Eduardo VI. Tenía apenas 10 años, y formó parte de este engaño, que incluyó la formación de un ejército de soldados irlandeses, liderados por el hermano del conde de Kildare, Thomas Geraldine.

Las conspiraciones contra Enrique VII sumaron nobles, aspirantes que soñaban con la corona, como John de la Pole, conde de Lincoln y el vizconde Lovell. Una tía del joven conde Warwick, el verdadero, reclutó 2000 mercenarios flamencos y los envió a Irlanda para plegarse a la invasión, dirigidos por un reconocido militar de la época, Martin Schwartz. La invasión era inminente.

El 5 de junio de 1487, el ejército, integrado por irlandeses y flamencos, desembarcó en Furness, Lancashire. A pesar de que tuvieron refuerzos ingleses, no lograron la victoria en la batalla de Stoke Field. Algunos líderes fueron capturados, como Kildare, y otros murieron en el frente, como Lincoln. Se cree que Lovell logró escapar. Simon evitó una condena a muerte por su condición de sacerdote, pero no así pudo sortear la cárcel como destino hasta su muerte.

Y el gran simulador, el pequeño Simnel de modales de príncipe fue perdonado por su edad. Entendieron que había sido manipulado. Y se salvó de todo castigo. Fue empleado por el rey en la cocina del palacio donde trabajó como asador. Cuando creció se convirtió en cetrero, un entrenador de aves rapaces para la caza.

Con el paso de los siglos, todavía existen dudas sobre si alguno de los príncipes de la Torre de Londres logró escapar. El único que lo habría logrado fue el Conde Warwick. El escritor Clements Markham dijo en 1906 que Ricardo III lo había liberado de la Torre de Londres, donde su tutor, Thomas Grey, comisario de la torre, lo había llevado. Sin embargo, no existen pruebas de que ello haya sucedido.

Por Gabriela Cicero

Infobae