La tarea de Robert Lewandowski en el Barcelona: Alentar a Ousmane Dembélé, como lo hizo Karim Benzema con Vinicius Jr.

La tarea de Robert Lewandowski en el Barcelona: Alentar a Ousmane Dembélé, como lo hizo Karim Benzema con Vinicius Jr.

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Lewandowski y su familia han adoptado un lago en Cataluña (2:50)

Gemma Soler revela una parte de la intimidad del goleador culé, quien parece sentirse a gusto tanto con el equipo como con la geografía de la región. (2:50)

En los últimos meses, el Barcelona ha intentado desesperadamente recortar decenas de millones de euros de su masa salarial de jugadores. Pero si Robert Lewandowski logra triunfar en la tarea oculta que ahora sabe que tiene por delante, el presidente del club Joan Laporta debería duplicar el sueldo del delantero polaco de inmediato.

Mientras Lewandowski y Karim Benzema se mantengan en forma, esta temporada de LaLiga será una emocionante batalla cuerpo a cuerpo entre ellos, buscando marcar suficientes goles para ayudar a sus respectivos equipos a alzar trofeos.

Es obvio que Benzema, figura del Real Madrid, tiene una ventaja significativa en ese sentido. En temporadas recientes, el jugador galo ha encontrado en Vinicius Junior un socio genial y cada vez más inspirador en el ataque. En la pasada campaña, la dupla galo-brasileña compartió un total de 111 goles y asistencias para la Casa Blanca, ayudándola a conquistar España y Europa. Devastador.

Y si bien el ex astro del Bayern Munich ya ha descubierto que Pedri, Ansu Fati y Raphinha tienen una comprensión innata de sus movimientos en el área rival, el futbolista que cuenta con el perfil más fuerte para convertirse en el "Vinicius" de Lewandowski es el ocasionalmente genial pero eternamente frustrante Ousmane Dembele. Estos dos hombres, si bien tienen historial como exjugadores del Borussia Dortmund, apenas inician su andadura como sociedad.

Lewandowski no es precisamente famoso por su paciencia ante el trabajo de segunda categoría, y aunque su tolerancia aún no está destruida ni mucho menos, la victoria del sábado en la cancha del Sevilla sirvió como evidencia de la magnitud del trabajo que tiene por delante. El Barcelona, que pudo haber tolerado dos o tres goles en los primeros 20 minutos, tenía ventaja 2-0 gracias a Raphinha y el quinto tanto de Lewandowski en cuatro encuentros.

El tiro de esquina del Sevilla cobrado poco antes del descanso voló hacia el segundo palo; donde Pedri hizo una volea para alejar el esférico, consciente de que el equipo local sólo tenía dos defensores atrás y Dembélé acechaba a mitad de cancha. Un pase visionario e improvisado. El francés salió raudo, como un correcaminos en potencia extra. Su marcador Gonzalo Montiel quedó con una expresión petrificada en su rostro.

Sólo dos hombres salieron a perseguir correctamente la escapada de Dembéle: el volante sevillista Joan Jordan y Lewandowski, el artillero de 35 años. Mientras Jordan gradualmente comenzaba a dar la impresión de que se movía sobre cemento fresco, Lewandowski seguía adelante, lo que significaba que el Barcelona tenía repentinamente una brillante oportunidad de dos contra uno para liquidar al plantel de Julen Lopetegui poco antes del descanso.

Sólo se requería que Dembélé mostrara una mentalidad asesina, haciendo un pase demasiado obvio a su compañero en el ataque, el mismo que suma 565 goles de por vida. Independientemente de si han visto el incidente o no, ya habrán imaginado que Dembélé hizo lo más egoísta y descerebrado: ignoró a su compañero de equipo y acentuó la locura lanzando un disparo con poco ángulo por encima del travesaño.

Lo que ocurrió después rayó en lo cómico; a menos que (por supuesto) seas Lewandowski o el técnico del Barcelona Xavi Hernández. Por un momento, Dembélé se puso las manos en la cabeza, no pidió disculpas con su compañero para trotar por la cancha como si dijera: ¡Oye! ¡No pasa nada!

El veterano goleador polaco se limitó a quedarse quieto, con los pulmones agitados, las manos sobre las rodillas; mientras miraba fijamente al francés, con la boca abierta y una expresión de asombro que decía: ¡¿Qué demonios acabo de presenciar?! ¿Para qué demonios he corrido 70 metros?

Es precisamente la clase de cosas que quizás hayan visto hacer a Vinicius, ante similares expresiones sombrías por parte de los señores Benzema, Modric y Kroos hace unos años. Pero ahora no.

Un competidor feroz e intenso como Lewandowski (que llegó a alzar el Triplete con el Bayern en su momento) es consciente de que no se ganan las grandes batallas con uno o dos soldados. No sólo se trata de él y Dembélé haciendo grande al Barcelona.

Sin embargo, la competencia que los pondrá de frente a él y Dembélé contra Benzema y Vinicius determinará en gran medida si la Casa Blanca o el plantel blaugrana dominan España y competirán exitosamente contra los mejores de toda Europa.

Lewandowski explicó a ESPN su posición al respecto: "Karim es un jugador fantástico, que acaba de tener una temporada brillante en la Champions League. No me gustaría compararme con él... Ha jugado muchos años en LaLiga. Será un nuevo reto para mí".

"Benzema ha demostrado su calidad, pero lo más importante es la forma cómo jugamos en el Barcelona, nuestros logros, y es más importante que ganemos cada partido".

Seamos claros. No se trata de una relación rota detrás de cámaras. No están en crisis. Sin embargo, representa un problema para el Barcelona que su principal sociedad en el ataque está muy cruda, formada en un 50% por un extremo que no es el mejor a la hora de aprender.

Tres factores acrecientan el problema.

Primero: la sociedad Benzema-Vinicius no lleva formada mucho más tiempo que la dupla Lewandowski-Dembélé. Solo que la primera es verdaderamente magnífica.

Segundo: A pesar de que ese congelamiento cerebral del extremo francés no tuvo ningún efecto contra el Sevilla, sí podría hacer una diferencia literal de muchas docenas de millones de euros si vuelve a ocurrir y es el responsable de que el Barcelona no pueda evitar la eliminación de su brutal grupo de Champions, que incluye al Bayern Munich e Inter Milan e iniciará su actividad este miércoles.

Y finalmente dejamos constancia, sin afirmar que es una estadística brutal, pero Lewandowski y Dembèlè sumaron entre ambos 306 minutos competitivos sobre la cancha, convirtiendo apenas un gol.

En este caso, el énfasis es en el extremo. Lewandowski es mejor jugador, el que tiene más logros en su historial, el goleador prolífico y es el hombre por el que ha apostado Xavi para hacer la diferencia en un Barça que vuelve a luchar por grandes trofeos. Está hecho de "buena pasta"; mientras que, siendo sinceros, Dembélé no.

El impacto causado por el francés en el Barcelona es alto: ha aportado un total de 13 asistencias en la presente campaña, y Xavi es un ferviente creyente en él, pero… cuando Dembélé era agente libre este verano y el Barça no podía darse el lujo de renovarlo, ningún otro equipo de renombre lo consideró como jugador de clase mundial, que ni siquiera era merecedor de un fichaje en condiciones económicas de ganga.

Si Vinicius se hubiera quedado sin contrato en los últimos dos meses, habría sido la saga del verano. Permítanme reforzar la tesis: el brasileño, que acaba de cumplir 22 años, aportó a la causa del Madrid 22 tantos y 20 asistencias en 52 encuentros disputados entre todas las competiciones en el torneo pasado.

¿Y Dembélé? A sus 25 años, teóricamente en la cúspide de sus condiciones, dejó a Xavi delirando y decidido a retenerle debido a sus estadísticas del torneo anterior, en las que se leen: 32 partidos, dos goles, 13 asistencias.

Existen motivos que justifican el interés del entrenador culé. En ocasiones, Dembélé estalla con toques de genialidad, es cierto. Pero, ¿su confiabilidad cuando se trata de hacer lo correcto, a veces hasta lo más básico, tal como Lewandowski descubrió en la noche del sábado? Absolutamente ninguna.

Este enigma galo comparte algunas características con Vinicius, incluso una en la que es decididamente superior. Cada uno de ellos fue bendecido, no sólo con una magnífica velocidad, sino también con una abrumadora capacidad para regatear y desbordar a los rivales a todo tren.

Ambos hombres aseguran que, si un equipo rival juega con una línea defensiva alta, tendrán garantizada una noche de nervios porque Vinicius y Dembélé pueden ser tocados por sus compañeros y hacer que cualquier espacio entre un portero y su línea defensiva parezca ingenuo, al borde de la locura.

Y si éste fuera el juego de cartas "Top Trumps", el punto fuerte en el que Dembélé evidentemente sobrepasa a Vinicius es que es legítimo jugador ambidiestro.

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Sin embargo, Vinicius no es sólo mejor que Dembélé en líneas generales a pesar de ser más joven e inexperto: también escucha y aprende. Su mejor tutor no ha sido el DT madridista Carlo Ancelotti, ni Luka Modric. Es Benzema.

Vinicius explicó previamente: "Nunca he jugado con un delantero al nivel de Karim. Desde el inicio, le he ganado espacios para que juegue y él hace lo mismo conmigo. Hemos intentado perfeccionar esta relación para que pueda asistir más, marcar más goles y ayudar más al equipo".

"Siempre he sentido confianza; pero cuando empiezas a marcar y asistir más, te vuelves más importante para el equipo y, por supuesto, aumenta la confianza".

Específicamente, esas son las cosas que Lewandowski, incluso más que el mismo Xavi, debe instalar en el cerebro de Dembélé si ambos, como dupla, quieren cerrar la brecha competitiva con el Madrid.

La asistencia que el número 7 del Barcelona aportó a su líder artillero fue una joya. Regate con la diestra, pase con la zurda. Lewandowski se lanza hacia el espacio abierto y marca de tacón para poner el marcador 3-0 y sellar el triunfo sobre el Valladolid la semana pasada en el Camp Nou.

Lo más interesante fue que mientras Lewandowski celebraba, rodeado por sus compañeros de equipo, daba claras instrucciones a Jules Kounde sobre cómo y cuándo quería que le enviaran el balón. ¿Qué pasó a la semana siguiente? Asistencia de Koundé, gol de Lewandowski. Los que escuchan, aprenden. ¿Será Dembélé uno de ellos?

Por los momentos, el Rey Robert del Camp Nou está contento de hacer declaraciones positivas sobre el potencial de su extremo.

El artillero barcelonista comentó a ESPN: "Ousmane es un jugador fantástico, con cualidades de primer nivel. Ojalá se mantenga en forma durante toda la temporada. Si Dembélé se concentra en el juego como lo hace ahora, puede anotar muchos goles y aportar muchas asistencias".

"Sobre la cancha, quiero guiar a mis compañeros con mi lenguaje corporal, para demostrarles que independientemente de los goles que hayamos marcado, siempre podemos marcar más".

"Siempre pensando en positivo, siempre jugando hacia adelante. Siempre trabajando duro. Eso es lo que quiero".

Para Dembélé, comenzó el curso escolar. Cada día debe tener un aprendizaje. De lo contrario, el lenguaje corporal y vocabulario del profesor Lewandowski cambiará... radicalmente. Estén pendientes.