“House of Cardin”, el film sobre el diseñador que le ganó al futuro

El estreno online del documental, en la segunda jornada de New York Fashion Week, confirmó que Pierre Cardin no solo es el único de los pioneros de la moda contemporánea que sobrevivió al siglo XX, sino que además continúa activo a sus 98 años.

David Ebersole y Todd Hughes retratan a un Cardin verdaderamente antológico; aquel que aprendió el oficio de sastre en Vichy para luego aterrizar en una París que le encandiló y se apropió de él para siempre. El mismo que democratizó la indumentaria, montó la primera pasarela de moda masculina, impulsó el ready-to-wear en Francia y pensó en trajes espaciales antes que el hombre llegara a la luna.

Durante toda la película el icónico logo de la «P» aparece constantemente para, entre otras cosas, contar que sus licencias se hicieron extensivas a rubros poco usuales para una marca de moda: ropa de blanco, lápiceras, cámaras de fotos, incluso un auto llevó su firma. A su vez, capítulo a parte, merece la mención y el análisis de los círculos recurrentes en sus diseños tanto en muebles como en vestimenta.

Hughes y Ebersole repasan los hitos en los 70 años que Cardin lleva de carrera y lo hacen a partir de imágenes de archivo y también a través de una extensa entrevista al diseñador. Así se lo ve rememorando su vida rodeado de su colección de piezas art nouveau que ahora decoran el restaurant Maxim ‘s o caminando por alguna de las exposiciones que lo homenajeó, recientemente, como la de los muebles que la casa Shoteby’s organizó en París.

Los hacedores del film, sostienen el relato en una continuidad de testimonios esenciales de seguidoras como Sharon Stone y Naomi Campbell, vestidas por Cardin, por supuesto, y discípulos como Phillip Starck y Jean Paul Gaultier, quienes se deshacen en halagos y en reconocer por qué quisieron ser parte de su troupe. “Él quería diseñar una pieza de un millón de dólares y, yo millones de piezas de un dólar” recuerda Starck, aunque reconoce que, de diferentes maneras, la modernidad los caracterizó a los dos. “Él quería cambiar las cosas y yo también”, sintetiza a propósito del diseñador que sin dudas anticipó el futuro.

¿Qué lo mantiene eternamente joven? “Trabajar, trabajar y trabajar” responde el propio Cardin, mientras merodea los percheros de su abultado archivo. Ese es uno de los más sencillos secretos del hombre que además de montar semejante imperio, logró que su nombre se transforme en una de las marcas más grandes del mundo manteniendo algo poco usual para estos tiempos: independencia económica y comercial sin sucumbir ante ningún holding monstruoso. Además de haber atravesado fronteras cuando el mundo no estaba globalizado y los mercados de moda se reducían a Europa y Estados Unidos. Cardin fue el primero en presentar sus diseños India, Japón, China, y la URSS. Lo hizo entendiendo, una vez más, de qué se trataba estar uno -o varios- pasos adelante.

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