Este rey nació en 1161 en Jerusalén y murió en 1185, no estando claro el lugar, así que omitiré cualquier dato al

Este rey nació en 1161 en Jerusalén y murió en 1185, no estando claro el lugar, así que omitiré cualquier dato al

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Los guionistas y directores de películas de contenido histórico siempre han intentado aportar su grano de arena con la difusión de este tipo de películas, en esta ocasión vamos a intentar dar una explicación de porqué se realizaban.

En los últimos veinte años se observa un mayor auge en películas que se relacionan con la Orden del Temple, un ejemplo sería INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA.

Siguió alguna otra con pequeñas incisiones como LA BÚSQUEDA y principalmente EL CÓDIGO DA VINCI. Ésta es un puntal en los últimos años aunque es una novela llevada al cine sin rigor histórico y basada en especulaciones; es muy comercial y contribuyó a poner en auge al Temple que hasta la fecha era bastante desconocido.

Otra película sobre esta temática es LA SANGRE DE LOS TEMPLARIOS. Ésta es totalmente fantástica pues trata el tema como gente casi inmortal, y teoriza con las líneas de sangre de templarios y Priorato de Sión, que nunca han sido probados por ningún historiador aunque se ven algunos detalles de sus rituales en castillos con sus criptas como tumbas de grandes maestres del Temple y rezando el Padrenuestro en latín. Los directores de cine vieron en estas películas su filón de oro pues eran muy seguidas por personas que querían ver aventuras y a la vez entender que eran los templarios, aunque acabarían más confusos aún, por la falta de rigor.

Sólo hay una película de este tipo que se aproxima bastante a la realidad: es EL REINO DE LOS CIELOS de Ridley Scott. El autor, a la sazón, de GLADIATOR.

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Éste es un director más riguroso que el resto en este tipo de cine, el histórico. En EL REINO DE LOS CIELOS está muy acertado en los personajes, pero no pasan inadvertidos para algunos los errores históricos.

Esta película ensalza la lealtad y el honor pues enseña que es importante el reino de Dios, pero no a cualquier precio, así como también desmitifica a los templarios, a los que tacha de violentos asesinos.

Los errores más visibles son: Comienza la película con un caballero llamado Godofredo, un noble con diversos vasallos en busca de su hijo, en viaje desde Jerusalén, para reconocerlo y declararlo heredero. Éste sale de Francia y le acompañan dos caballeros teutones y un sarraceno, este último es algo extraño en este lugar, pero los teutones no fueron fundados hasta 1190 en Acre, y esta historia empieza en 1184. Es decir, dos teutones antes de su fundación y además saliendo de Francia, en vez de Alemania que sería su origen. Otros errores son los templarios con cruz latina, mujeriegos y asaltadores, cuando la realidad es que tenían una regla muy rígida monacal con castidad, entre otros votos, y aquí se muestra un jefe templario en el personaje de Guido de Lusignan, casado con Sibila, hermana del rey Balduino IV, y que sería rey a posteriori; aunque esto sí sería así —lo veremos más adelante—, su biografía no destaca en ningún momento como templario, pues además de rico en Jerusalén no guardaba voto de castidad. Se muestran, además ejecuciones a templarios, y eso no fue así, pues entre otras cosas sólo podían ser juzgados por el Pontífice de turno, lo que denota otro error bastante grave, pues distorsiona lo que eran en sí los templarios.

Hay grandes bazas a favor en esta película, por ejemplo: El rey Balduino IV —que era el rey en la época que narra la película—, era leproso y lucía una máscara de plata, como así fue en la realidad.

Este rey nació en 1161 en Jerusalén y murió en 1185, no estando claro el lugar, así que omitiré cualquier dato al

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respecto. Fue un rey hábil y guerrero aun con sus enfermedades, era valiente y fue vencedor de una de las batallas más importantes del reino de Jerusalén, la de Montgisard, en 1179, donde vencieron, principalmente los templarios, a las tropas de Saladino.

La batalla de Montgisard. Pintura al pastel de Mariana Abregú (publicada con autorización de su propietario, don Pedro López Martínez)

También combatió en el Vado de Jacob, en 1180, que era el cruce del Jordán desde Jerusalén a Damasco. Este rey casó a su hermana Sibila en segundo matrimonio con Guido de Lusignan, que se dedicaba entre otras atrocidades a asaltar a comerciantes árabes de la ruta Egipto-Damasco y que estaban tutelados por el tratado de paz cristiano-musulmán para el comercio. Estos hechos, que los recoge brillantemente la película, desataron la furia de Saladino que realizó escaramuzas contra los cristianos. Por ello, el rey negocia con el caudillo árabe de nuevo la paz y castiga a Guido de Lusignan públicamente, aunque esto no fue así realmente; no solo no lo castigó, sino que lo nombró regente, aunque después se arrepintió y en 1183 lo destituyó exiliándolo junto a su esposa a Ascalom, y sacando a ésta fuera de la sucesión, ya próxima, a favor del hijo de ésta, habido en su primer matrimonio, Balduino V. Por avatares del destino Balduino V duró poco como rey

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y subió al trono Guido de Lusignan, lo que recoge esta película. Este hecho sí es fiel a la realidad.

Volviendo al tema del film, no se menciona nada especial del rey Balduino IV; se centra en el personaje del hijo de Godofredo el cual entrega la Ciudad Santa a cambio del no derramamiento de sangre, aunque ensalza valores de caballeros entre Saladino y este personaje que serían probablemente de ficción, pues los reyes tenían que negociar la paz y la guerra. Aquí el guionista se equivoca al no dar el protagonismo al rey, que por cierto tuvo a Guillermo de Tiro como preceptor.

No se menciona el respeto que los musulmanes sentían por él, que le consideraban como el mejor rey de Jerusalén;

decían de él que tenía la autoridad, el valor y el respeto a la altura del rey Salomón.

En resumen: Una película con cierto rigor histórico, con personajes reales y cronológicamente bien situados, que ensalza las grandes virtudes y a la vez los grandes defectos del ser humano y su codicia, mostrando la caballerosidad entre rivales como el rey y Saladino, así como su admiración mutua, no dando un papel relevante a templario alguno, salvo a Guido de Lusignan, que en realidad no era templario, pero sí fue rey.

Esta película tiene buena puesta en escena en general, y aprovecha la ventana que abrió EL CÓDIGO DA VINCI, para vender mejor el producto y de paso difundir esta temática tan de moda entre la gente como es la de los templarios, aunque con poco rigor sobre estos.

Aprovechando esta publicidad que brinda el cine, y en este aspecto el de temática de cruzados y templarios, numerosas organizaciones neotemplarias, algunas más serias que otras, aunque ninguna sea heredera legítima del antiguo Temple, consiguen muchas solicitudes de afiliación para ser investidos caballeros, además de recomendar este tipo de películas en sus páginas web, para mayor provecho de estas entidades, aumentando así el número de personas

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afiliadas aunque sin preocuparse lo más mínimo de su formación templaria.

Otro de los problemas a los que se enfrenta la rigurosidad histórica de este tipo de películas es que la asesoría histórica recae, en la mayoría de las ocasiones, en escritores que profesionalmente son periodistas, cuando esta labor debería recaer en historiadores exclusivamente, pues estos tratan estos temas históricos desde la perspectiva de la investigación histórica y no desde la novela fantástica.

Manuel Fernández Pardo Lic. En Geografía e Historia

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