Los secretos de Gonzalo Montiel, el autor del penal que consagró a la Argentina

Los secretos de Gonzalo Montiel, el autor del penal que consagró a la Argentina

El lateral derecho anotó el lanzamiento que le dio la tercera Copa Mundial a su país. En su cumpleaños, buceamos por la historia de un ejecutor infalible.

FIFA

En ese cuarto penal se concentran las ilusiones de 46 millones de hinchas y las frustraciones de 36 años pero Gonzalo Montiel acomoda la pelota como lo hacía en La Esperanza, un barrio emplazado en el corazón de La Matanza, el partido más poblado de Buenos Aires. Argentina está una vez más en ventaja en la final de Lusail pero no hay garantías en una noche dramática en la que Francia siempre tiene una reacción más. Emiliano Martínez ya se había transformado en héroe y Lionel Messi ya acariciaba su postergada Copa Mundial pero todavía faltaba un último paso: sentenciar al campeón defensor.

Montiel asumió la faena: caminó sin prisa desde la mitad de la cancha, agarró la pelota y la acomodó en el punto del penal, tomó carrera hasta la puerta del área, exhaló la respiración contenida y resolvió uno de los escenarios más tensos de la historia de su Selección con la naturalidad de quien está cumpliendo un trámite diario: sin mirar a Hugo Lloris ni el destino de su disparo, cruzó el remate al palo derecho con un tiro rasante que desató la felicidad eterna para los flamantes campeones del mundo en Doha, en la Argentina y en cada apéndice alrededor del planeta. En ese preciso instante, Gonzalo Ariel Montiel eternizó su nombre.

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El festejo de un gol que vale un campeonato mundialEl festejo de un gol que vale un campeonato mundial
Gonzalo Montiel segna il rigore decisivo per la vittoria della Coppa del Mondo e si lascia andare ai festeggiamentiGonzalo Montiel segna il rigore decisivo per la vittoria della Coppa del Mondo e si lascia andare ai festeggiamenti

Para Bruno Quinteros, uno de los hombres que más conoce al nuevo héroe albiceleste, no fue una sorpresa. Quinteros es uno de los tantos formadores que construyeron en silencio a la generación que se consagró en Catar 2022: se encontró con Montiel cuando se sumó al baby fútbol en el club Brisas del Sud y después lo entrenó tanto en el fútbol infantil como en la reserva de River Plate.

“Nos habían hablado de un chico de Virrey del Pino que se destacaba. Era apabullante su personalidad y la convicción que tenía -recuerda Quinteros en diálogo con FIFA+-. A esa edad, a los 9 o 10 años, los chicos vienen a pasar el rato y, si bien asumen la responsabilidad, no dejan de ser chicos. Pero Gonzalo entrenaba siempre pensando para qué lo hacía, con un alto nivel de compromiso por contexto y circunstancias: tenía muy claro que tenía que llegar, no solo por él, sino por su familia. Era muy consciente de su realidad, de que su futuro estaba en poder llegar a ser profesional. Era impresionante: lo que no te llenaba desde lo virtuoso en lo técnico te llenaba los ojos con la entrega, la constancia y la perseverancia”.

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Países Bajos vs Argentina | Cuartos de final | Copa Mundial de la FIFA Catar 2022™ | Highlights (Sin relato)Países Bajos vs Argentina | Cuartos de final | Copa Mundial de la FIFA Catar 2022™ | Highlights (Sin relato)
Vídeo resumen del partido entre Países Bajos y Argentina jugado en el Estadio de Lusail, Lusail, el 9 de diciembre de 2022 a las 22:00 (hora local).Vídeo resumen del partido entre Países Bajos y Argentina jugado en el Estadio de Lusail, Lusail, el 9 de diciembre de 2022 a las 22:00 (hora local).

Como para muchos otros niños en la Argentina y en el mundo, el fútbol simbolizaba la posibilidad de una vida mejor, una chance para rescatar a su familia de las privaciones. Montiel, quien con sus primeros ahorros le compró la casa a sus padres, se cargó esa responsabilidad desde chico y viajó con ella todos los días, en soledad porque mamá Marissa tenía que trabajar, durante los 37 kilómetros que separaban su casa hasta el predio Millonario en Villa Martelli. Después de dos años tomó la madura decisión de mudarse a la pensión riverplatense en una aventura que lo tuvo siempre como capitán de su categoría.

Convivir con esa presión, con las expectativas y los sueños, no es una tarea sencilla: “Hay que ver cómo lo sobrellevan. Algunos viven como una presión muy grande tener a la familia en sus hombros. Pero Gonzalo lo fue asumiendo todo con responsabilidad pero con mucha naturalidad. Y así es que va y patea un penal para ser campeón del mundo como si lo hubiera pateado en Virrey del Pino. Eso también es un valor agregado, no le pesa jugar en esas circunstancias: en la final de la Copa América marcó a un tal Neymar, fue, se le subió encima y no la tocó”, explica Quinteros.

Quinteros todavía guarda la reseña que escribió en 2009 cuando se reencontraron en el fútbol infantil de River: “El coordinador nos pedía informes y escribí: ‘Marcador o volante central. Gran temperamento y entrega. Contagia a los compañeros. Sobresale en cualquiera de los dos puestos’. Cualquier entrenador que lo haya tenido te va a decir que empezaba por Gonzalo, era Gonzalo y 10 más. Tiene una constancia, una perseverancia y una actitud admirables. Por eso no me sorprende lo de los penales: tiene personalidad y le sobra”.

Lo de los penales es así: Gonzalo Montiel lanzó diez penales en su carrera y convirtió todos. Aunque en Catar 2022 sumó 107 minutos en tres partidos -fue titular ante México e ingresó para disputar los suplementarios ante Países Bajos y Francia- su apellido es sinónimo de dos momentos icónicos. El primero, menos resonante porque Lautaro Martínez fue el encargado de sentenciar la serie, en la caliente definición por penales ante los neerlandeses.

El segundo, inmortal, le garantizó su lugar en la historia: fue el encargado de anotar el gol que le dio la tercera Copa Mundial a la Argentina. Ese remate fue también una revancha: Cachete se lamentaba entre lágrimas haber cometido la infracción que le permitió a Kylian Mbappé empatar el partido a dos minutos del final del suplementario. Scaloni, el gran gestor nacional, lo respaldó: “Igual pates el cuarto”, le dijo.

Montiel no falló y se lució ante los ojos del mundo como un especialista infalible. Su primer penal fue en la definición por penales ante Cruzeiro en los octavos de final de la Copa Libertadores 2019. Con la camiseta riverplatense anotó siete en total: le marcó al Fluminense en el Maracaná, a Boca en un Superclásico y a Nacional en medio de una extraña cadena de ejecuciones fallidas de jugadores de la calidad de Rafael Santos Borré, Juan Fernando Quintero, Matías Suárez e Ignacio Fernández. Fue entonces cuando Marcelo Gallardo lo designó como pateador en la ida de los cuartos de final de la Libertadores 2020: “Gonzalo, patealo vos”, le dijo a quien también catalogaría como su “bombero” porque su versatilidad le permitía apagar cualquier incendio. En Sevilla, donde fue transferido en agosto de 2021, convirtió por esa vía ante Sporting de Lisboa en un trofeo amistoso.

Pero Montiel no creció siendo un especialista, rememora Quinteros: “El año anterior habíamos tenido a (Sebastián) Driussi y él sí era un especialista: pateaba los corners, los tiros libres, los penales. En primera instancia vos apuntás a los jugadores que te llenan los ojos técnicamente, pero cuando lo vas conociendo a Gonzalo te das cuenta que no le tiembla el pulso. En River no era de los que pateaban habitualmente. Me acuerdo una situación en infantiles, era la anteúltima fecha del torneo y jugábamos ante Argentinos. En el último minuto el arquero le pegó una patada a un chico nuestro y el árbitro cobró penal. Entraron los de Argentinos, el partido estuvo parado como diez minutos y Gonzalo tenía la pelota en la mano, quería patear el penal, pero no era el encargado. Santiago Colombatto (hoy en Famalicão de la Primeira Liga) era el encargado. Se armó un lío bárbaro y Gonzalo seguía con la pelota en la mano. Nosotros le decíamos que el encargado era el Chicho, como le decíamos a Colombatto, que terminó pateando el penal: lo erró, le hizo muy mal anímicamente y al año quedó libre de River. Yo creo que Gonzalo, a la distancia, en eso que era una locura, los padres peleándose y metiéndose dentro de la cancha, lo hubiera pateado con naturalidad porque sabía que lo podía hacer. Está muy convencido, cuando está dentro de una cancha, de lo que puede dar. Eso es Gonzalo”.

El 11 de abril de 2021, probó por primera vez el “no-look” que repetiría en la final de Lusail. Con Leonardo Burián como adversario en el duelo mano a mano, miró hacia la izquierda y la pelota viajó hacia la derecha. “Yo creo que tiene que ver con que lo técnico está, pero principalmente es porque le sobra personalidad”, explica Quinteros: “No mira porque ya sabe donde va a patear: es un jugador muy práctico. Pone la pelota y evidentemente tiene elegido donde va, pero no denuncia el lugar hasta que llega el pie de apoyo cerca de la pelota. La golpea firme, seco, no le da chance al arquero si no eligió el palo. Se ahorra todas las volteretas previas. Cuando empezó a patear en River, habían errado todos los que técnicamente están por encima de la media y parecía que nadie podía patear un penal”.