Brumas de libertad en los Pirineos

Brumas de libertad en los Pirineos

 Cumbres de esperanza (1)

Una travesía de montaña sigue itinerarios de evasión de víctimas del nazismo y refugiados de la Guerra Civil

Nueva serie basada en la ruta Muntanyes de Llibertat, entre el Pallars Sobirà y el departamento de Ariège 

Guiló

Al cruzar a Francia por el puerto de Guiló ya se otea la niebla que va ganando terreno 

R.M. Bosch

Las decenas de travesías que han proliferado en los últimos años siguiendo el modelo de la pionera, la Carros de Foc, en el parque nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, proponen recorridos de varios días a través de paisajes sobrecogedores. La bautizada como Muntanyes de Llibertat plantea además un viaje al pasado para imaginar las durísimas condiciones de las rutas que, en el periodo comprendido entre la guerra civil española y el horror nazi, surcaron decenas de miles de personas en los Pirineos. La exigencia de un itinerario circular de 63 kilómetros con un desnivel acumulado de más de 9.000 metros, entre el Pallars Sobirà y el departamento francés de Ariège, regala un plus, un baño de historia. Cuando la excursionista cruza con esfuerzo pero por placer el puerto de Guiló le vienen a la mente las penurias que pasaron Hans y Laura Henle, su bebé de siete meses, Claude, y la abuela Meta, de 66 años, quienes un gélido diciembre de 1942 sufrieron lo indecible para culminar este paso entre Francia y España, a 2.371 metros, en busca de la paz.

Romedo de Dalt

El magnético estanque Romedo de Dalt, en la segunda etapa de la travesía 

R.M. Bosch

'Les muntanyes de la llibertat' y 'Huyendo del Holocausto'

El historiador Josep Calvet relata la odisea de familias judías, también de jóvenes franceses que cruzaron los Pirineos en su periplo para incorporarse a las fuerzas aliadas

El libro Les muntanyes de la llibertat. El pas d’evadits pels Pirineus durant la Segona Guerra Mundial (L’Avenç), del historiador del Pallars Josep Calvet, cuenta la odisea de familias como la de los Henle y también de jóvenes franceses que atravesaron los Pirineos en su periplo para incorporarse a las fuerzas aliadas. Precisamente, Alejandro Gamarra, el anterior guarda del refugio de Certascan, se inspiró en el título de la obra de Calvet para crear Muntanyes de Llibertad, recorrido de cuatro etapas que La Vanguardia realizó del 24 al 27 de julio pasados partiendo del camping Bordes de Graus, en Tavascan.

Los enclaves más transitados eran unos 45, de los cuales la serie se centra en los dos destacados por el creador de la travesía, el de Guiló y el de Tavascan

Fruto de sus investigaciones Calvet detalla los itinerarios de evasión a través de algunos de los centenares de collados pirenaicos menos vigilados. Los enclaves más transitados eran 45, de los cuales la serie se centra en los dos destacados por Gamarra, el citado de Guiló y el de Tavascan o Marterat, a 2.215 metros, que conectan el Ariège con Tavascan, uno de los pueblos que conforman el municipio de Lladorre, en el Pallars Sobirà.

Tavascan

Un rebaño de caballos se refresca en el estanque del Port de Tavascan 

R.M. Bosch

Se estima que entre 1939 y 1945 unas 80.000 personas cruzaron desde Francia los Pirineos escapando de los efectos de la Segunda Guerra Mundial

Josep CalvetHistoriador

“Se estima que entre 1939 y 1945 unas 80.000 personas cruzaron desde Francia los Pirineos escapando de los efectos de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría eran chicos que querían ir a luchar con De Gaulle; en segundo lugar, judíos perseguidos por los nazis, después pilotos norteamericanos cuyos aviones fueron derribados, pudieron escapar y luego volvieron a combatir gracias a la ayuda de la resistencia”, detalla Calvet. El investigador subraya que en sentido inverso, de Catalunya a Francia, el éxodo empezó en abril de 1938 en el Pallars, “a causa de los primeros episodios de represión ordenados por el general franquista Antonio Sagardía Ramos”. A partir de 1939, el flujo de salidas en ambos lados será constante.

“Los civiles que marcharon de Catalunya por el puerto de Tavascan hacia Ustou, Saint Saint-Girons, Saint-Lizier... siguieron la ruta ancestral que los habitantes de la Vall de Cardó utilizaban para ir a Francia, al valle de Garbet, y a la inversa, tanto por motivos económicos como lúdicos”, añade Calvet.

El recorrido

La etapa inicial incluye el ascenso al pico de Certascan, de 2.853 metros, y antes de llegar al refugio bordea el lago represado del mismo nombre

Alejandro Gamarra concreta que alrededor de cien personas se inscriben en verano para realizar Muntanyes de Llibertat, una travesía luminosa y placentera en la vertiente del Pallars y más inhóspita por el tiempo en la cara norte pirenaica, en Francia. La influencia del clima se nota a las primeras de cambio. La etapa inicial incluye el ascenso al pico de Certascan, de 2.853 metros, y antes de llegar al refugio bordea el lago represado del mismo nombre. Este tramo coincide con La Porta del Cel, la primera ruta creada por Gamarra, muy popular y mucho más frecuentada. Será en la segunda jornada, después de pasar junto al estanque Romedo de Dalt, que los caminos se separan.

Certascan

En la cima del pico Certascan 

R.M. Bosch

El ascenso al collado de Guiló es un tanto perdedor, especialmente si asoma la niebla. Las aplicaciones de rutas descargadas en el móvil son de ayuda pero a veces las indicaciones son contradictorias y la escasa señalización puede complicar la marcha. A pesar de la intensa bruma, de la lluvia, del granizo y de la leve tormenta eléctrica que descargó el 25 de julio, en la segunda etapa, de Certascan a Aulus-les-Bains, en la vertiente francesa era más difícil extraviarse, la marca del GR-10 asomaba con frecuencia.

Tras una jornada pasada por agua

En Le Presbytère reciben a los huéspedes con una caja llena de viejos periódicos para intentar secar las botas

diaris

Viejos periódicos que ofrecen en Le Presbytère para meter dentro de las botas e intentar secarlas 

R.M. Bosch

El excursionista, tras jornadas largas y con mucha agua, agradece a su llegada a los refugios y albergues la cara amable de los guardas. El veterano guía de montaña Christophe Rivaud, responsable de la gîte d’étape Le Presbytère, en Aulus-les-Bains, recibe a sus huéspedes con una compasiva sonrisa y una caja llena de viejos periódicos, la solución para intentar neutralizar la intensa humedad de la botas. En la siguiente parada, en L’Escolan (Ustou), Nathalie y Philippe nos obsequian a la hora del aperitivo con licores que ellos mismos han elaborado a base de saúco y naranjas amargas. La misma hospitalidad que exhiben Berta, Miquel y Mar, entusiastas trabajadores del refugio de Certascan, y Àngels y Salvador, al frente del camping Bordes de Graus.

Berta, Certascan

Berta,una de las trabajadoras del refugio de Certascan, señala la Pica d'Estats 

R.M. Bosch
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