Sobre El balneario de Battle Creek | Tierra Adentro
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Póster de la película "El balneario de Battle Creek", 1994. Director Alan Parker.
Póster de la película “El balneario de Battle Creek”, 1994. Director Alan Parker.

En 1994 el director británico Alan Parker estrenó el filme The Road to Wellville (El balneario de Battle Creek), una comedia dramática y satírica basada en la novela homónima sobre el sanatorio (una especie de resort con servicios médicos) fundado y dirigido por John Harvey Kellogg en Battle Creek, Michigan. Kellogg, interpretado por Anthony Hopkins, fue un defensor de la medicina holística y distintos métodos para procurar la salud. Sus ideas sobre la salud humana convivieron con ideas religiosas propias, dado que era practicante de la Iglesia Adventista del Séptimos Día.

Con una mirada a la vez satírica y crítica, la película muestra como el sanatorio atraía a varios tipos de personas, incluyendo a pacientes con diversas afecciones y a individuos de la alta sociedad que buscaban mejorar su salud. Si bien en el filme y novela no aparecen, varios íconos de la historia norteamericana fueron pacientes de ese balneario/sanatorio. Por ejemplo: el inventor Tomas Alba Edison, la aviadora Amelia Earhart, el empresario Henry Ford, el banquero John D. Rockefeller, el escritor Bernard Shaw, William Howard Taft, presidente de los EEUU, el fisiólogo ruso Iván Pavlov, Frederick Grant Banting, ganador del premio Nobel por haber descubierto la insulina y los hermanos Mayo fundadores de la Clínica Mayo.

En el filme se revelan las excentricidades y obsesiones del Dr. Kellogg, quien era un afamado médico, así como sus teorías y prácticas peculiares en la búsqueda de la salud y el bienestar. Se muestran los métodos empleados en el sanatorio, como ejercicio físico, la abstinencia sexual y la prohibición estricta de la masturbación, los baños de agua helada, baños de luz, enemas, dietas vegetarianas y otras técnicas de tratamiento desarrolladas por el Dr. Kellogg. También se retratan las dinámicas entre los personajes y las peculiaridades del sanatorio, abordando a su vez, tópicos como la influencia de la medicina, las creencias en torno a la salud, la obsesión por alcanzar el bienestar físico y espiritual.

El Dr. John Kellogg es principalmente conocido por haber creado y difundido los cereales para desayuno -en específico las hojuelas de maíz o corn flakes– junto con su hermano William Kellogg. Este alimento revolucionó los hábitos alimenticios de Norteamérica, así como del mundo occidental.

En 1894, John se encontraba investigando y desarrollando métodos alimenticios para mejorar la salud de los pacientes del ya mencionado sanatorio de Battle Creek. Dentro de sus ideas holísticas sobre la salud figuraba la noción de que “una mente sana” se reflejaba en un “un intestino sano”. En convivencia con las ideas bíblicas provenientes del cánon adventista, Kellogg promovía la salud espiritual y la salud física estaban profundamente conectadas. Esta era la base de sus métodos de nutrición en el que menospreciaba a la carne por sus características poco higiénicas, así como a la constante irrigación del colon con agua ya fuese por vía oral o por medio de enemas. En esta interpretación de la salud gastrointestinal, contemplaba la existencia de microorganismos en los intestinos, mismos que debían ser controlados con la dieta y enemas realizados no solamente con agua sino con yogurt.

Los relatos mencionan que mientras experimentaba con granos de maíz, accidentalmente dejó una mezcla de maíz hervido durante mucho tiempo, lo que causó que se secara y se convirtiera en escamas. En lugar de desecharlo, pasó por rodillos la masa seca y la horneó, resultando en hojuelas crujientes y tostadas. Este descubrimiento fue el origen de las primeras hojuelas de maíz o corn flakes.

Esta invención fue aprovechada por John Kellogg en el marco de su interés por desarrollar alimentos que fueran fáciles de digerir y saludables para sus pacientes en el sanatorio de Battle Creek a quienes alimentó con este nuevo tipo de alimento.

Su hermano William Keith Kellogg notó rápidamente el potencial comercial de los corn flakes. En 1906, fundaron la Battle Creek Toasted Corn Flake Company, que más tarde se convertiría en la Kellogg Company. Con el tiempo, esta empresa comenzó a producir y comercializar los Corn Flakes en masa, promocionándolos como un desayuno saludable y conveniente, causando una ruptura entre John y William pues el primero consideraba que más que un negocio, este alimento debía de proporcionarse solamente en el sanatorio a los pacientes. El éxito de los Corn Flakes fue notable y rápidamente ganaron popularidad en todo Estados Unidos y posteriormente en todo el mundo.

La introducción de los Corn Flakes transformó profundamente la industria alimentaria. Aunque inicialmente eran simples hojuelas de maíz tostado, se convirtieron en el prototipo para el desarrollo de diversos tipos de cereales para el desayuno como los creados por Charles William Post, quien además de haber sido paciente del sanatorio de Battle Creek, también fue otro exitoso empresario de la industria de los cereales.

El impacto en la cultura alimentaria de los cereales de La Kellogg Company, fue indeleble pues, se esforzó por promover los cereales de desayuno como una opción alimenticia conveniente, nutritiva y de rápida preparación. Sin embargo, aunque la visión original de este producto estaba vinculada a la idea de una dieta sana y equilibrada, ésta ya no coincide por completo con las comprensiones modernas de la salud y la nutrición. En su tiempo, se creía que los carbohidratos provenientes de los cereales eran una fuente de energía importante para comenzar el día. Sin embargo, con el progreso en la investigación en el campo de la nutriología, las percepciones sobre los carbohidratos y su papel en la dieta han evolucionado.

El valor nutricional puede variar dependiendo de los ingredientes, la cantidad de azúcares añadidos y la presencia de otros nutrientes esenciales. No obstante, el consumo masivo de estos productos es posible gracias a su dominio comercial y mercadotécnico en todas partes del mundo, contribuyendo a diversos problemas colectivos de salud en distintas latitudes.

En ese sentido el caso del Dr. Kellogg es importante tanto para la historia de la salud y la medicina, como para la historia de la alimentación humana y toda su dimensión cultural y social. Es importante destacar que la salud y los procesos vinculados a mantener la homeostasis en el cuerpo humano, están vinculados a valores y creencias que vinculan en mayor medida las características morales e intelectuales del humano con su realidad biológica. En el caso de la medicina holística de Kellogg, el caso de la sexualidad era problemático. Para el Dr., la pérdida de fluidos provocaba un estado de poca salud por lo que impedía el sexo y la masturbación llegando a separar a los pacientes varones de las mujeres en Battle Creek. En ese tenor, promovía el ejercicio rutinario y colectivo, desarrollando lo que posteriormente serían descrito como aerobics.

Vinculada al universo de la salud humana, la alimentación humana es un fenómeno complejo con una dimensión social, cultural e histórica. Desde las ciencias antropológicas, se ha estudiado la forma en la que las funciones biológicas del ser humano son mediadas por códigos de conducta colectiva que varían según el contexto cultural y las estructuras sociales. Las respuestas emocionales, los patrones de sueño, los actos de alimentarse, defecar, orinar, enfermarse, reproducirse sexualmente y morir, son rasgos que compartimos con otros animales, sin embargo, el ser humano ha creado diferentes significados y conductas en torno a dichos procesos. En el caso de la alimentación, un proceso que permite el equilibrio de los organismos vía la obtención de energía por medio del consumo de ciertas sustancias, también se manifiesta socioculturalmente. Es por ello que la influencia de la figura de Kellogg y sus productos siguen siendo cruciales en la cultura alimentaria global, la industria alimentaria y algunos campos de la medicina. En pocas palabras, Kellogg buscó controlar la conducta de sus pacientes a través de sus hábitos alimenticios y sus preceptos religiosos y morales, a la vez que contribuyó a la investigación médica, por ejemplo, infiriendo la presencia de bacterias en el intestino lo cual más adelante se le conocería como flora intestinal, de forma contemporánea a la consolidación de la teoría microbiana de las enfermedades sintetizada por Koch en 1904.