El Museo Metropolitano de Nueva York (Met) presentó este miércoles dos de octubre una muestra que analiza la continua e implacable campaña de relaciones públicas del emperador Maximiliano I en el siglo XV, con impresionantes armaduras como herramienta fundamental, que le llevó a ganarse el sobrenombre de "El último caballero".

"A través de su comunicación, le dio forma al mundo en el que vivimos hoy", señalaba en el acto de presentación el comisario de la muestra, Pierre Terjanian, encargado del Departamento de Armas y Armaduras del Met.

Y es que Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico desde 1508 a 1519, utilizó con éxito las armaduras, las artes marciales y el mundo del arte en general para generar una imagen con la que consiguió influir en la política del momento y formar un legado que perdura 500 años después de su muerte.

"A través de las aspiraciones de Maximiliano I, la exhibición explora cómo un dirigente europeo de finales de la Edad Media y principios del Renacimiento buscó formar la opinión (del pueblo) e hizo realidad sus objetivos", explicó Terjanian sobre la muestra, titulada "El último caballero" y que podrá verse desde el próximo lunes.

El curador comparó la iniciativa de Maximiliano I con los esfuerzos que buena parte de la población en la actualidad lleva a cabo en las redes sociales, "continuamente diseñando una imagen de nosotros, de lo que nos importa y de lo que representamos".

"'El último caballero' trata precisamente sobre el poder de la comunicación, el poder de formar percepciones y atraer atención y reconocimiento", agregó. 

En concreto, el Met ha podido reunir más de 180 objetos de Maximiliano I, con los que consiguió forjar una imagen de poder y prestigio, entre los que se encuentran armaduras, espadas, vidrieras, monturas, tapices y esculturas con las que embelesó a las casas reales europeas, a la nobleza y a su pueblo.

Por ejemplo, una lujosa armadura fabricada para el emperador en 1479 en acero, aleación de cobre y cuero, considerada una obra de arte de estilo gótico alemán con detalladas articulaciones y de agresivos cubre-zapatos en punta, que jugó un papel esencial en la promoción de la imagen del emperador como un líder incomparable.

Otra muestra de los esfuerzos de Maximiliano I por ganarse la simpatía de Europa es una valiosa armadura que mandó fabricar y que envió a Giuliano de Medicihermano del papa León X, como un presente con el que trataba de ganarse el favor del papado.

Entre los que recibieron este tipo de regalos de Maximiliano I se encuentran también Enrique VIII de Inglaterra, Luis II de Hungría, y Segismundo I de Polonia, además de Pedro Manuel Ximénez de Urrea, embajador de Fernando el Católico

"Empezó su aprendizaje como líder cuando era joven y no tenía experiencia. (...) Y fue capaz de sobreponerse al mensaje de debilidad proyectando una imagen de un líder inspirador", apuntó Terjanian en la presentación, a la que acudió el ministro de Exteriores interino de AustriaAlexander Schallenberg.

"Que 500 años más tarde le sigamos llamando 'El último caballero' significa que su estrategia de relaciones públicas realmente funcionó", dijo en tono jocoso Schallenberg.

En esta ocasión, el Met ha conseguido reunir objetos de más de 30 instituciones públicas y privadas de países como Austria, Bélgica, Francia, Italia, España, el Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos en el que se considera el préstamo más extenso de armaduras y armas europeas de las últimas décadas.

"Este no es sólo un show sobre impresionantes armaduras", decía el director del Met, Max Holland, que señalaba que la muestra "examina el concepto atemporal de las artes visuales como propaganda, (...) algo que se ha seguido viendo a lo largo de la historia".  

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