Gente. El efecto bumerán de la foto de Catalina de Gales | El Nuevo Siglo
LA combinación de imágenes tomadas el 11 de marzo muestra una fotografía publicada por el Palacio de Kensington el día anterior de Catalina, princesa de Gales, con sus hijos, junto con una versión que destaca varias inconsistencias en las alineaciones después de que se conoció que la imagen había sido manipulada. / AFP
Sábado, 16 de Marzo de 2024
Redacción internacional con AFP

SE suponía que la foto pondría fin a las especulaciones sobre la salud de Catalina, la princesa de Gales. Pero la imagen manipulada desató por el contrario una avalancha de rumores y teorías de conspiración que sacudieron la web.

La tormenta empezó después de que Catalina, la esposa del heredero de la corona británica, Guillermo, admitiera que la foto oficial en la que aparecía sonriente junto a sus hijos, Jorge, Carlota y Luis, el Día de la Madre, estaba editada.

La princesa ofreció disculpas y la imagen fue retirada de circulación de las principales agencias de noticias, incluida la AFP.

La ausencia de Catalina de la esfera pública en el último tiempo y la falta de información oficial sobre su paradero venían generando todo tipo de especulaciones en las redes: que su matrimonio con Guillermo estaba en problemas, que la princesa se estaba recuperando de un trastorno alimenticio o de una cirugía estética para levantarse los glúteos. Algunos se preguntaban inclusive si estaba viva.

La "prueba de vida" llegó el domingo, cuando el Palacio de Kensington publicó la polémica fotografía, supuestamente tomada por Guillermo.

Fue la primera foto oficial desde la operación abdominal de la princesa a mediados de enero, intervención de la cual no se conocieron detalles.

La foto oficial difundida el domingo por el Palacio de Kensington, que se ocupa de difundir la información de Catalina, de 42 años, y de su esposo, el príncipe heredero Guillermo, de 41, presentaba varios retoques, como lo revelaron rápidamente los internautas, atentos al más mínimo desliz.

Así, empezaron a desmenuzar la imagen y a señalar sus inconsistencias, como el zíper desaliñado del abrigo de Catalina, donde se observa una manipulación, con una línea oscura debajo.

Otra fue que el final de la manga izquierda de la prenda de su hija, la princesa Carlota, parece también haber sido retocado e igualmente el pelo que cae sobre el hombro derecho de la niña termina de forma abrupta.

La foto no respetaba "las normas éticas de la profesión", explicó la Agence France-Presse (AFP), un día después de haber retirado la imagen.

"Las principales agencias de prensa estimaron que estas modificaciones no respetaban las normas éticas de la profesión y acordaron de forma colegiada retirar esta foto de sus plataformas de difusión", explicó el director de fotografía de AFP, Eric Baradat.

Otras agencias internacionales, como AP, Reuters y Getty, también la retiraron también el domingo por la noche.

La agencia nacional británica PA siguió sus pasos el lunes, después de que el Palacio de Kensington no respondiera a su demanda de explicaciones.

AFP "señaló desde el principio que difundía una foto transmitida por un tercero" y que "debía retirarla en nombre de la confianza que le tienen sus abonados y de la transparencia que debe al público en general, en una sociedad donde las imágenes manipuladas se hacen omnipresentes", añadió Eric Baradat en un comunicado.

Tras la retirada de la imagen por parte de las principales agencias noticiosas, la princesa ofreció disculpas en un comunicado, pero no explicó por qué había editado la imagen, ni qué había quitado de cuadro.

Según fuentes próximas a los príncipes de Gales, que señalaron que la princesa realizó "ajustes menores", la foto había sido tomada la semana pasada por su marido, el príncipe Guillermo.

"Como muchos fotógrafos aficionados, ocasionalmente experimento con la edición. Quería expresar mis disculpas por cualquier confusión que haya causado la fotografía familiar que compartimos ayer", escribió la princesa en un comunicado publicado en la red social X.

El Palacio de Kensington informó que no se publicará la foto original.

"La moraleja de la edición de la foto es simple: cuéntalo todo", escribió Simon Jenkins, columnista del periódico “The Guardian”. "Llegado este punto, la privacidad no funciona. Alimenta rumores, chismes e invenciones", agregó.

Especulaciones sin fin

Y eso fue exactamente lo que ocurrió: la web se inundó de memes intentando responder qué podía ocultar la realeza británica.

"Todas las familias esconden un secreto", se leía en una publicación que proliferó en la red X, que simulaba el afiche de un ‘show’ de Netflix ficticio titulado "Una conspiración real. La desaparición de Kate Middleton".

El secretismo del Palacio y el manejo de las relaciones públicas del caso agravaron las especulaciones en torno a Catalina, despertando interés incluso de quienes normalmente no siguen este tipo de asuntos.

Algunos se preguntaron si fue Catalina quien de hecho editó la foto, como afirma la versión oficial. Otros consultaron especialistas en jardinería para saber más sobre la planta que aparece en el fondo, levantando sospechas de que tendría demasiadas hojas para esta época del año en Inglaterra.

Los más escépticos pidieron explicaciones sobre el paradero de Catalina y algunos especularon con humor que habría dejado a su familia para hacer un curso intensivo de Photoshop.

Simpatizantes de la realeza intentaron frenar la avalancha diciendo que la princesa tiene derecho a su privacidad, pero estas súplicas parecen haber sido ignoradas.

'Transparencia'

La imagen manipulada de Catalina irrumpe en un momento de gran preocupación sobre la información falsa o engañosa que se propaga en contenidos visuales, especialmente tras los enormes avances de las aplicaciones de inteligencia artificial (IA).

"Las personas sienten una desorientación generalizada, sospecha y desconfianza", afirmó el articulista estadounidense Charlie Warzel en la revista “Atlantic Monthly”. Y agregó: "Como lo demuestra este fiasco de la foto real, la era de los 'deepfakes' no requiere una tecnología de IA generativa, basta con un simple Photoshop".

El episodio también llevó a muchos a preguntarse si la corona británica ha divulgado otras imágenes adulteradas en el pasado. Medios como CNN afirmaron haber iniciado una revisión de todas las fotos cedidas previamente a los medios por el Palacio de Kensington.

Y este clima de desconfianza en línea ha reavivado los pedidos por que haya una mayor transparencia, incluso entre los miembros de la realeza británica, caracterizados por su discreción.

El mes pasado, el rey Carlos III, suegro de Catalina, recibió elogios por hacer público su diagnóstico de cáncer.

Pero muchos especialistas en salud criticaron que no haya revelado qué tipo de cáncer enfrenta, una información que podría haber incentivado a los británicos de a pie a hacerse chequeos preventivos.

"Si los miembros de la realeza quieren ser modelo de valores importantes para la nación, deberían empezar por revisar su relación con los medios, en favor de la transparencia y la honestidad", dijo en la red X Catherine Mayer, autora del libro "Carlos: el corazón de un rey". "Deberían oponerse a la desinformación, no contribuir con ella", señaló.

Así las cosas, el incidente con la fotografía “en lugar de enfriar las especulaciones [sobre el estado de salud de la princesa tras su operación], plantea más preguntas que respuestas", resumió a comienzos de semana un artículo de la BBC.

Un punto de vista compartido por muchos observadores, como el periodista encargado de la realeza en la cadena privada ITV, que afirmó que la foto tuvo un "efecto inverso" al deseado.

¿Qué tendrá la princesa?

La princesa Catalina de Gales, esposa del heredero del trono británico, Guillermo, se sometió a mediados de enero a una misteriosa operación abdominal, que según información oficial estaba programada.

A casi dos meses de esa intervención quirúrgica solo se sabe que la princesa de Gales, de 42 años, fue ingresada en la London Clinic el 16 de enero para una operación abdominal programada y que ella solicitó “privacidad sobre sus informaciones médicas”.

En el comunicado expedido por el Palacio de Kensington se agregó que "La operación fue un éxito y está previsto que permanezca en el hospital entre 10 y 14 días", y frente a las dudas suscitadas, trasmitió luego la información de que no se trataba de un cáncer.

El 29 de enero, el Palacio de Kensington anunció que Catalina salió del hospital y "volvió a su domicilio de Windsor", al oeste de Londres, sin precisar cuándo se produjo el discreto regreso a casa.

Cuando fue ingresada, Kensington precisó que "por prescripción médica, es poco probable que (la princesa) retome sus funciones públicas antes de final de Pascua", el 31 de marzo, para una convalecencia de al menos dos meses y medio.

El 8 de febrero, en su primer compromiso público tras la operación, el príncipe Guillermo no dio ninguna información sobre el estado de salud de su mujer. Los rumores crecieron el 27 de febrero cuando anuló a última hora su presencia en una ceremonia en memoria de su padrino, el rey Constantino de Grecia, en el Castillo de Windsor, por "razones personales".

El 4 de marzo, la primera foto de la princesa tras su operación apareció en la prensa estadounidense. En la instantánea se veía a Catalina con gafas oscuras en un auto conducido por su madre.

Y seis días después, se difundió la foto de ella con sus hijos, la primera desde su operación, la que más allá de causar revuelo porque la princesa admitió que la retocó, relanzó las especulaciones sobre su salud.