Una radiante tarde de verano acompañó la jornada del día 2 de septiembre de 1958, en que se iba a celebrar en la Sociedad Deportiva Hípica de La Coruña, un concurso hípico, en el transcurso del cual se disputaría la Copa de su Excelencia el Generalísimo Franco, quien en persona,  iba a presidir la prueba que llevaba su nombre.

Aprovechando la visita del Jefe del Estado se  inaugurarían de forma oficial las nuevas instalaciones de la joven sociedad coruñesa, que había nacido un año antes gracias a la voluntad, decidido trabajo y compromiso del entonces capitán general de Galicia, teniente general Carlos Rubio López-Guijarro, del gobernador Militar, general Julio Pérez Salas y del coronel y ex alcalde de la ciudad, Eduardo Ozores Arrainz. Sus continuas reuniones, para la creación de una sociedad hípica, comenzaron pronto a dar el fruto esperado. Paro ello se habilitó una oficina en el gobierno militar de La Coruña, desde la cual se iniciaron todo tipo de gestiones para que el proyecto cristalizase en una palpable realidad.  

Para la ubicación de la proyectada sociedad se eligieron los terrenos de la explanada del campo de la Estrada, donde había estado, desde 1914, la antena de la telefonía militar, -una torre metálica que medía más de cincuenta metros- y en los que ya en 1954, siendo capitán general de Galicia, el Teniente General  Ben Mizzian Bel Kaser, se había construido un campo de deportes.

El general de división Julio Pérez Salas, será el  elegido por el capitán general Rubio López-Guijarro como presidente, para iniciar la andadura de la sociedad. Inmediatamente Julio Pérez Salas se puso manos a la obra. Se rodeó de un nutrido grupo de jefes y oficiales de la guarnición coruñesa, a fin de que colaboraran en la  puesta en marcha de la nueva sociedad. Se diseñaron planos para la pista de saltos, local social, piscinas y canchas de tenis.  Se redactaron los estatutos. Se contactó con la Federación Española de Hípica, a fin de que diera su visto bueno a la principal actividad deportiva a desarrollar. Se obtuvieron los pertinentes permisos y se comenzó a cursar numerosas invitaciones para la captación de socios. La idea era crear una sociedad hípica militar, que admitiría también a socios civiles, pero con preponderancia en los principales cargos directivos de hombres de la milicia. La respuesta de la ciudad fue admirable. En breves fechas se consiguió la importante cantidad de setecientos setenta y cinco socios, que tuvieron la condición de fundadores.

El reglamento fechado el 17 de mayo de 1957, se presentó antes las pertinentes autoridades y fue aprobado por el Capitán General de Galicia y por el presidente de la Federación Española de Hípica. Como presidente de honor figuraba el Caudillo de España, Francisco Franco Bahamonde. Como socios de honor los tenientes generales Carlos Rubio López-Guijarro, fundador de la sociedad y Fermín Gutiérrez de Soto capitán general de Galicia. 

A finales de julio de 1957 la sociedad organiza en sus nuevas e inacabadas instalaciones el concurso hípico “Ciudad de La Coruña”, al que concurrieron 45 caballos, adjudicándose la copa de La Coruña, el teniente de caballería Sr. Sanz Esteban, montando al caballo “Eolo”.En ese verano visitará la sociedad, su alteza real Don Juan Carlos de Borbón.

Retomando la jornada del 2 de septiembre de 1958, el Generalísimo llegó acompañado de su esposa Carmen Polo, procedente del pazo de Meirás. Le flanqueaban los jefes de sus casas militar y civil, teniente general Asensio Cabanillas y Conde de Casa Loja respectivamente. A la puerta de la sociedad deportiva esperaban al Caudillo los ministros del Ejército, Teniente General Barroso Sánchez-Guerra; de la Gobernación, Alonso Vega y de Agricultura, Cirilo Cánovas; Capitán General de la Octava Región Militar, teniente general Fermín Gutiérrez de Soto; Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, Evaristo Martín Freire; Alcalde de La Coruña, Alfonso Molina Brandao; Director General de la Guardia Civil, Teniente General Eduardo Sáenz de Buruaga; Presidente de la Sociedad Deportiva Hípica, General Julio Pérez Salas y otras autoridades y representaciones civiles y militares. 

Una vez saludadas las diversas personalidades que lo cumplimentaron, el Jefe del Estado y su esposa penetraron en la sociedad. En las inmediaciones se hallaba una gran cantidad de público que aplaudió con entusiasmo la llegada del Generalísimo. El aforo de la sociedad se quedó pequeño ante tanta afluencia de personas. Se agotaron las localidades disponibles y se colgó el cartel de no hay billetes. 

La prueba copa de Generalísimo, se corrió ante una gran expectación con la participación de doce equipos de tres jinetes cada uno, al estilo Copa de las Naciones, con dos clasificaciones individual y colectiva.  

La altura máxima de los obstáculos fue de 1,40 de altura por 1,80 de anchura. La competición resultó tan reñida que fue preciso recurrir a un desempate, en el que los doce obstáculos iniciales del recorrido se convirtieron en seis ganando altura 

En la clasificación individual se alzó con el primer puesto el teniente, jinete internacional por España, Manuel Pérez-Seoane y Fernández-Villaverde “Conde de Velle”, montando a “Llanero”, sin faltas, invirtiendo 33 segundos  en el recorrido. En segundo lugar se situó el capitán Alonso Martín sobre “Incierto”, sin faltas y con 34 segundos de tiempo. El tercer puesto fue para el capitán Carrasco a lomos de  “Granazón”, también sin faltas, pero con 38 segundos de tiempo.

  

Años setenta del siglo XX. Concurso hípico ciudad de La Coruña. Pista de saltos de la sociedad Deportiva Hípica de La Coruña. Foto Blanco 

En la clasificación por equipos venció el integrado por el coronel Andújar, montando a “Buchipluma”, Comandante García Torres sobre “Incidente” y teniente Conde de Velle sobre “Llanero”. En segundo lugar se clasificaron los caballos “Toscanella”, “Remeneuf” y “Baden” montados por Francisco Goyoaga, Alonso Martín y otra vez el Conde de Velle,  que se convertiría en el gran animador y triunfador de la jornada, pues además de hacerse con el título de campeón de la copa del Generalísimo de forma individual y por equipos, se llevó también otros cuatro premios más. La gran decepción del concurso la protagonizo el gran jinete internacional Paco Goyoaga, campeón del mundo de saltos ecuestres celebrado en París en 1953; medalla de plata en el campeonato del mundo, disputado en 1956 en Aquisgrán, y olímpico por España en los juegos de Melbourne, celebrados del 22 de noviembre al 8 de diciembre de 1956, pero  cuyas pruebas ecuestres se diputaron en Estocolmo, seis  meses antes de los juegos, del 11 al 17 de junio debido a las leyes australianas sobre la cuarentena. Curiosamente España, no acudiría en noviembre a su cita olímpica australiana, en protesta por la invasión soviética de Hungría, acaecida en octubre de ese año 56.  Por su palmarés, Goyoaga  era sin duda el gran favorito para el triunfo, refrendado por las apuestas del público coruñés, que se decantaron, de forma abrumadora, por el gran jinete madrileño. Fue sin duda una gran desilusión, sobre todo para los apostantes.   

Finalizada la prueba, con todos los jinetes formados ante la tribuna de honor, el Caudillo procedió a entregar los trofeos de la copa de su nombre a los ganadores entre grandes aplausos del público, mientras la banda municipal de música interpretaba el Himno Nacional.

El matrimonio Franco abandonó el palco de honor y se dirigió en compañía de autoridades y directivos de la sociedad a los nuevos locales que se iban a inaugurar. Bendijo las nuevas instalaciones el coronel castrense D. Juan Fernández. El Generalísimo Franco recorrió detenidamente las nuevas dependencias de la sociedad que consistían en un moderno pabellón para bar y salón de elegante decoración; dos piscinas, una de 25 por 12 metros artísticamente decorada por el gran pintor coruñés Alfonso Abelenda y otra más pequeña para niños; galería de tiro; pista de tenis y pista de baile. El Caudillo alabó las magníficas instalaciones, así como las incomparables vistas de las rías de Ferrol, Puentedeume y La Coruña, que podían contemplarse  desde casi todos los rincones de la joven sociedad coruñesa.

 

  1. Piscina de la Sociedad deportiva Hípica de La Coruña.

Al término de su visita el Caudillo abandonó el edificio de la Hípica y emprendió el regreso al pazo de Meirás, siendo objeto de las mismas muestras de afecto que a su llegada por el numerosísimo público asistente al concurso hípico, así también como por parte del que se había congregado en las inmediaciones  de la sociedad y calles del recorrido. 

PD: En los años sesenta el concurso hípico fue uno de los reclamos del programa de festejos de la ciudad durante el mes de agosto y los miles de aficionados que se acercaron  a la sociedad deportiva a presenciarlo, pudieron ver en acción, además de los mencionados  Francisco Goyoaga, -que se despediría del mundo de la hípica ganando el trofeo ciudad de La Coruña en agosto de 1966, entregado por el Caudillo de España-,  y Conde de Velle, al capitán Martínez de Vallejo, capitán Queipo de Llano, Alfredo Goyeneche, Álvarez de Bohórquez, componentes todos ellos del equipo español de hípica; Comandante  Nogueras Márquez, que con el grado de teniente general, ocuparía el cargo de capitán general de la VIII Región Militar con sede en La Coruña; capitán Joaquín Santa Pau;  comandante  Alonso Martin; coronel Ordovás; capitán Goróstegui; el francés capitán La Fombelle; el argentino Arrambide;  los portugueses Calado, Caldeira,  los hermanos Malta da Costa o las amazonas  Paula Elizalde, esposa de Paco Goyoaga y  María Luisa de Arrate.

Los años setenta y ochenta trajeron la presencia de jinetes de la categoría del Duque de Aveiro, Marqués de Artasona, Jaime Rivera, Rotondo, Rosillo, Witt, Álvarez Cervera, Latham, Verdejo, Fernández Durán, Artal, Astolfi, la Infanta Elena de Borbón los portugueses Caldeira, Malta Da Costa, Pimenta da Gama, los franceses D’Oriolá, Lebrum, Durant y Duval,

En el año dos mil tres las instalaciones de la sociedad sufrieron una gran remodelación, debido a un convenio suscrito por el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de La Coruña. Ello conllevó  a la desaparición de aquella entrañable pista de saltos del campo de la Estrada, y con ella aquella gran animación de los días veraniegos de concurso, donde se daban cita miles de personas, socios y ciudadanos coruñeses y foráneos, quienes, en medio de un gran bullicio, eran testigos de las excelentes competiciones, aderezadas con la apuestas que aquellas conllevaban, Fueron veranos inolvidables con colas en las taquillas y una pista abarrotada de aficionados.  

La inauguración de las nuevas y modernas dependencias corrió a cargo del alcalde de La Coruña Francisco Vázquez, el teniente general jefe de  la región militar, Manuel Ignacio Oliver Buhigas y el presidente de la sociedad, general Juan Mateo Canalejo, que estuvieron acompañados por directivos y numerosos socios. Fueron bendecidas por el Abad de la colegiata Don Rafael Taboada. 

Debido a ese convenio, la sociedad se configuró como cívico-militar con nuevos estatutos, que fueron aprobados en asamblea general extraordinaria de 7 de marzo de 2004. En ellos se contemplaba por primera vez en la historia de la entidad de que el presidente y su junta directiva fuesen elegidos por sufragio universal directo y secreto. Con ello se abría la posibilidad de que un presidente de carácter civil y no militar, como hasta entonces,-ya que la prerrogativa de nombrar presidente de la institución correspondía al capitán General de Galicia-, pudiese sentarse en el sillón presidencial.

En el año dos mil cinco, Santiago Togores Argudín, que encabezaba una candidatura en la que figuraban Jaime Torrón Vázquez, Federico García Poncet, José Seoane, Pablo García-Ramos, Javier Ramírez, Enrique Sobral, Asunción Pastur, Carmen Méndez, Luisa Judel, Alejandro Domínguez Guimaraens y  Francisco García de Arenaza, ganaba por amplio margen las elecciones, convirtiéndose  en el primer presidente civil  de la sociedad. Sigue siéndolo en la actualidad.

En ese año de 2005, la sección hípica se trasladó a las instalaciones de San Esteban de Morás, en el cercano municipio de Arteijo. En la actualidad la sociedad dispone de una magnifica instalación en la Finca Figueroa de Abegondo, donde se ubica la sección de Hípica.

Entre los meses de abril a junio del año 2007, la sociedad Deportiva celebró su cincuentenario por todo lo alto, con un apretado programa de actos, donde sobresalieron, además de la concesión del título de Real Sociedad Deportiva Hípica, otorgado por Su Majestad el Rey de España; la imposición de la insignia de oro de la sociedad a  47 socios fundadores; la publicación de un libro sobre la historia de la sociedad, coordinado y elaborado  por el socio Benito Sáez Taboada; la elegante cena de aniversario, que contó con la presencia de las primeras autoridades de la ciudad y con representaciones de otras entidades culturales y deportivas; actuación estelar del grupo madrileño “Los Secretos”, así como un  emocionante izado de la Bandera Nacional, -cuya enseña llegó tras un salto de varios miembros de la Brigada Paracaidista con su coronel, Pedro Rolan Araujo, a la cabeza-, llevado a cabo en sus instalaciones del campo de la Estrada, hoy avenida del Metrosidero, por el Ejército de Tierra, presidido por el general jefe de la Fuerza Logística Operativa, teniente general juan Yagüe Martínez del Campo y el presidente de la sociedad Santiago Togores.

La presencia en varias ocasiones de la Infanta Elena de Borbón en las competiciones hípicas, la creación del Derby “Ciudad de La Coruña”, disputado anualmente en las inmediaciones de la incomparable Torre de Hércules, han servido para potenciar aún más la labor de una entrañable y muy coruñesa sociedad que nació un lejano 1957.