Las jóvenes princesas que forman el nuevo Gotha, entre ellas, Leonor de Borbón, y su hermana, la infanta Sofía.

Las jóvenes princesas que forman el nuevo Gotha, entre ellas, Leonor de Borbón, y su hermana, la infanta Sofía. Paula Gallardo Verdeja

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Qué es el Gotha: la selecta 'biblia de la realeza' y quiénes son las princesas que lo han rejuvenecido

Los secretos del Almanaque de Gotha, en el que se detallan, desde el siglo XVIII, todas las casas reales y miembros de la nobleza y la aristocracia: ¿continuará publicándose?

17 julio, 2022 01:47

No, no vamos a hablar de Gotham (la ciudad en la que vive Batman). Tampoco nos referimos a 'la gota'; esa enfermedad producida por el depósito de cristales microscópicos de ácido úrico en las articulaciones, que provoca su inflamación y resulta muy dolorosa.

Hablamos del Gotha, algo así como 'la guía de la nobleza', es decir, una publicación en la que aparecen todas las casas reales, desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días: recorrer sus páginas es revivir la historia de Europa a través de dinastías y larguísimos apellidos (que incluyen muchas preposiciones y guiones).

Representantes de las principales casa reales europeas en el cumpleaños de Ingrid de Dinamarca.

Representantes de las principales casa reales europeas en el cumpleaños de Ingrid de Dinamarca.

Toma su nombre de la quinta ciudad del estado de Turingia (en Alemania), llamada Gotha; una localidad de más de 40.000 habitantes, en la que tiene su origen la Casa ducal de Sajonia-Coburgo-Gotha, de la que nacen algunas casas reales todavía en activo, como las de Inglaterra y Bélgica, y algunas que ya no reinan, como las de Portugal (hasta 1910) y Bulgaria (hasta 1946).

Gracias al mecenazgo de los duques de Sajonia-Gotha, la ciudad (que desde la Edad Media, era una parada estratégica en las rutas comerciales de la zona) se convierte, entre 1650 y 1850, en centro de las artes y las ciencias. Y fue precisamente la duquesa de Sajonia-Gotha, gran admiradora de Voltaire y cuya 'corte' "tenía tantas pretensiones culturales como la francesa", quien impulsó la aparición del llamado Almanaque de Gotha.

Así nos lo ha contado Ricardo Mateos Sainz de Medrano, historiador, experto en heráldica, genealogista, traductor y autor de varios libros sobre el tema, a quien hemos recurrido para que nos cuente todos los secretos de una publicación que daría para hacer muchas series de televisión en las distintas plataformas.

El Almanaque de Gotha se publicó por primera vez, en dicha ciudad alemana, en 1763, gracias a Johan Georg Justus Perthes (1749-1816), un cartógrafo alemán convertido en editor al fundar la editorial que lleva su nombre.

La editorial Justus Perthes se haría famosa por sus publicaciones geográficas y genealógicas y su éxito llegará hasta nuestros días pero, a principios del siglo XIX, Justus Perthes y el enciclopedista Joseph Meyer convierten Gotha en un importante centro de la vida cultural alemana.

La plaza del mercado de Gotha, en un grabado de 1850.

La plaza del mercado de Gotha, en un grabado de 1850.

En Gotha nació, por ejemplo, el negocio alemán de los seguros y allí se fundó también el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), en 1875, al fusionarse la Asociación General de Trabajadores de Alemania y el Partido Socialdemócrata Obrero de Alemania. Karl Marx hablaría de esa fusión en su obra Crítica del Programa de Gotha (1875). Curioso cruce de caminos el de la publicación de la realeza y el 'padre' del comunismo.

En aquel primer Almanaque de Gotha se recogía información minuciosa de las casas reales, familias principescas, la alta nobleza y la aristocracia europeas, pero no se incluyó a la llamada pequeña nobleza, de la que debían ocuparse las autoridades de cada país. Entre otros datos, recogía fechas y lugares de nacimiento, matrimonio y defunción, títulos, cargos, condecoraciones, etcétera...

Para empezar, debemos saber diferenciar los conceptos de nobleza y aristocracia: "La aristocracia engloba a todos los grupos de poder y no solamente a la nobleza o la realeza, sino también a la alta burguesía internacional", explica Ricardo Mateos Sainz de Medrano.

"Por otro lado cabe hacer aquí una diferencia importante entre realeza (el escalón más alto de la pirámide social, porque realeza implica tener o haber tenido soberanía sobre un territorio) y nobleza (la nobleza es el conjunto de familias tituladas por los distintos monarcas pero sin poder soberano alguno sobre un territorio)", añade el historiador.

La publicación constaba de dos partes, una genealógica y otra diplomática, que enumeraba los altos funcionarios y diplomáticos de todos los estados del mundo.

La parte genealógica, a su vez, se dividía en tres secciones: la primera enumeraba "todas las que ocuparon tronos en algún momento (como sería hoy el caso de Bulgaria o Grecia); en la segunda parte se listaban las familias principescas del viejo Sacro Imperio que, habiendo tenido soberanía en otro tiempo sobre un pequeño territorio en la Alemania de entonces, la habían perdido por cederla a un estado de mayor importancia y habían sido 'mediatizadas'", relata Ricardo Mateos Sainz de Medrano.

"Eso significaba que conservaban su derecho de rango igual para contraer matrimonio con las familias de la primera parte. Por ejemplo, los príncipes de Hohenlohe-Langenburg o los príncipes de Sayn-Wittgenstein-Sayn, añade este experto en historia de las casas reales.

"Y en la tercera parte se incluían, tanto familias de la gran nobleza europea de distintos países (los duques de Alba o de Medinaceli por España; los duques ingleses de Marlborough o de Manchester por Inglaterra; los duques franceses de La Rochefoucauld; los príncipes Borghese en Italia, etc.) y los descendientes de los matrimonios morganáticos de las familias de la primera y la segunda parte (por ejemplo, los príncipes de Battenberg, que eran una rama morganática de los grandes duques de Hesse y de Rin), las ramas aristocráticas del Sacro Imperio Romano-Germánico y la alta nobleza del resto de Europa".

Estar incluido en una u otra suponía una evidente diferencia de linaje, rango o nivel e indicaba quién podía casarse con quién en términos de rango igual hasta que, en 1876 en la segunda sección comenzaron a incluir a familias de origen alemán derivadas de la aristocracia del Sacro Imperio Romano-Germánico, que debían estar en la tercera sección.

Hay casos célebres en la Historia en los que no se permitió a un heredero o heredera casarse con alguien porque no estaba a la altura en el Gotha. Ricardo Mateos pone un ejemplo que nos toca muy de cerca: "Cuando Alfonso XIII quiso casarse con Victoria Eugenia de Battenberg (cuya familia estaba en la tercera parte) como la desigualdad era notoria entre ambos (ella era una mera Alteza Serenisima), se buscó como solución que el rey de Inglaterra la elevase a ella al rango de Alteza Real por un real decreto".

El cambio fue muy criticado, pues equiparaban a las familias aristocráticas del Sacro Imperio relativamente recientes con (con familias de gran raigambre histórica y que en su tiempo tuvieron soberanía sobre pequeños estados) colocándolas por encima de antiguas familias aristocráticas (nobles) europeas de gran renombres como los duques Alba, los príncipes Radziwiłł o los duques de Norfolk.

"El Gotha es el quién es quién de las casas reales y si no estás en él, no eres nadie", comenta Carmen Enríquez, experta en casas reales, y autora de cinco libros sobre la familia real española. "En la tercera sección se incluía la alta aristocracia, que en nuestro país, serían los Grandes de España, los títulos nobiliarios considerados 'pata negra?, si se me permite la expresión".

Por eso, de España sólo tuvieron el privilegio de ser incluidas en el Gotha las casas ducales de Alba, Fernán-Núñez, Frías, Medinaceli, Osuna, Santa Elena, Santo Mango, Sevilla, Villahermosa, Marchena, Dúrcal y Ansola, según recogía un artículo de Armand de Fluviá en La Vanguardia en 2004.

Almanaque de Gotha en edición de 2019.

Almanaque de Gotha en edición de 2019.

Según Ricardo Mateos Sainz de Medrano, "la diferencia entre las tres secciones está en el tratamiento que reciben los miembros de cada una. El rango de mayor a menor es el siguiente: alteza imperial (propio de imperios como el ruso o el austro-húngaro); alteza real (las monarquías con reyes como el caso de España); alteza gran ducal (los grandes ducados como Luxemburgo); alteza a secas (diversos príncipes como los Battenberg o los duques de Schleswig-Holstein) y alteza serenísima (los Mónaco y muchos príncipes alemanes como los Waldeck und Pyrmont)".

Por poner nombres que hoy nos suenen, "el marido de Corinna Larsen era un Sayn- Wittgenstein-Sayn (segunda parte del Gotha y tratamiento de Alteza). Y Carolina de Mónaco es Alteza Serenisima (que es el escalafón más bajo), por Mónaco "pero al casarse con Ernesto de Hannover pasó a ser Alteza Real" y por eso, al parecer,  Carolina no se divorcia de él, pese a llevar ya años haciendo vidas separadas.

Durante el siglo XIX, el Almanaque Gotha fue de muchísima utilidad para los matrimonios concertados, pues los miembros de la nobleza europea buscaban en él una pareja que se ajustara a su rancio abolengo. En muchos casos, en esa decisión había más estrategia e intereses, para emparentar con dinastías verdaderamente importantes y poderosas, que amor.

Carmen Enríquez, que lleva desde 1990 ocupándose del seguimiento de la casa real española, asegura que los matrimonios concertados entre los miembros del Gotha acababan provocando una gran endogamia de clase, "por eso cuando se dice que los miembros de las casa reales europeas son primos, es porque de verdad lo son, aunque sean primos muy lejanos", comenta con una sonrisa.

¿Decir el "Gotha europeo"; es una redundancia?, le preguntamos, puesto que la mayoría de las casas reales que resisten el paso del tiempo son europeas: "No, no sería una redundancia porque todavía hay bastantes fuera de Europa. Están Jordania, Tailandia, Japón, Bután...", responde la periodista. "Y hay reyes curiosos, como el rey de Tonga, un isla en el Pacífico; están también las monarquías del Golfo, por ejemplo, la de Arabia Saudí, que es relativamente reciente porque es de los tiempos de la reina Victoria de Inglaterra", añade.

La reina Victoria y su marido,  el príncipe Alberto en un detalle del cuadro titulado 'El Castillo de Windsor en los tiempos modernos' (dcha.) y en la película 'La joven Victoria' (2009) interpretados por los actores Emily Blunt y Rupert Friend.

La reina Victoria y su marido, el príncipe Alberto en un detalle del cuadro titulado 'El Castillo de Windsor en los tiempos modernos' (dcha.) y en la película 'La joven Victoria' (2009) interpretados por los actores Emily Blunt y Rupert Friend.

Precisamente, cuenta Enríquez, "la dinastía alemana de la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha (en alemán, Haus Sachsen-Coburg und Gotha), que da nombre al Almanaque es también la casa real de varias monarquías europeas y ramas reinantes en la actualidad, por ejemplo, en el Reino Unido, a través de los descendientes del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria".

Sin embargo, añade, "como consecuencia de la germanofobia que se desató en Gran Bretaña durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, el rey Jorge V decidió renombrar esta rama de Sajonia- Coburgo-Gotha como Windsor. El nuevo nombre de la dinastía era el del castillo donde han vivido todos los monarcas británicos desde el siglo XII", añade la periodista, que ha desarrollado su carrera principalmente en TVE.

El primer volumen del Almanaque de Gotha tenía tan sólo 20 páginas. De publicación anual, en un principio sus ediciones eran bilingües, en francés y alemán. Salió ininterrumpidamente durante 182 años (desde 1763 hasta 1945).

Este anuario genealógico-diplomático se convirtió, con el paso del tiempo, en el libro de referencia para los historiadores, especialmente después de la Primera Guerra Mundial, en la que se extinguen las monarquías de los Habsburgo, los Hohenzollern y los Romanov. Y también, en el siglo pasado, es de consulta obligada para los genealogistas y estudiosos de los árboles genealógicos.

Todos hemos visto noticias y películas en las que algunas mujeres afirmaban ser Anastasia Romanov y la única superviviente de la matanza de la familia del Zar; también proliferan en esa época personajes que afirmaban haber huido de los bolcheviques y pertenecer a la nobleza rusa o de otros países del este de Europa.

Las duquesas Anastasia y Olga, el zar Nicolás II, el zarévich Alekséi, las duquesas Tatiana y María, en 1916, posando junto a cosacos.

Las duquesas Anastasia y Olga, el zar Nicolás II, el zarévich Alekséi, las duquesas Tatiana y María, en 1916, posando junto a cosacos. Romanov Collection, General Collection, Beinecke Rare Book and Manuscript Library, Yale University.

Gracias al Gotha, fue posible desenmascarar a muchos impostores que reclamaban tener un origen aristocrático para casarse con alguna rica heredera estadounidense. Otras multimllonarias, sin embargo, sí encontraron a su príncipe azul.

Según explica Ricardo Mateos Sainz de Medrano: "Bárbara Hutton se casó con un príncipe ruso auténtico. El que es bastante falso es el último marido de Zsa Zsa Gabor, el supuesto príncipe Friedrich de Anhalt, que de Anhalt no tiene nada pero fue adoptado por dinero por la vieja princesa María Augusta de Anhalt. Desde los años 50 personas de dinero buscaron hacerse adoptar por príncipes alemanes para tomar el apellido de la dinastía y así medrar socialmente".

Conocer toda la información detallada sobre las dinastías reales en distintos países permite también establecer una jerarquía histórico-social entre reinos con una historia de varios (muchos) siglos y pequeños principados a la “caza” de inversores americanos. Rainiero de Mónaco, por ejemplo, logró revitalizar el principado gracias a su matrimonio con Grace Kelly y a las fiestas que organizaron durante años, en las que juntaban a miembros del Gotha con actores y actrices de Hollywood.

Otras fiestas como ya no se recuerdan, en las que abundaban los miembros de casas reales en el exilio y aristócratas de todo tipo son las que organizaba en el Marbella Club el príncipe Alfonso de Hohenlohe-Langenburg, cuya dinastía sigue dando frutos.

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Los títulos nobiliarios europeos siempre han cotizado al alza en Estados Unidos, un país en el que lo más parecido a una familia que real que han tenido son los Kennedy. Muchas fortunas estadounidenses de dinero nuevo veían emparentar con un título una forma rápida de quitarse de encima la etiqueta de 'nuevo rico'.

"A comienzos del siglo XX hubo todo un contingente de millonarias americanas que casaron con príncipes y duques europeos insuflando dinero en familias de mucho rango pero un tanto venidas a menos. Figuras como Winnaretta Singer, Anna Gould, Alice Heine (casada primero con el duque de Richelieu y después con Alberto I de Mónaco), Peggy Green, Allene Tew, Anita Stewart o Nancy Leeds", detalla Ricardo Mateos Sainz de Medrano."Y también procedentes de familias latinoamericanas como los Anchorena de Argentina o los Patiño de Bolivia", añade. 

Y, como sucede en la serie Downton Abbey, las familias europeas veían en ese dinero una forma de costear los inmensos gastos que supone mantener una propiedad histórica. Así, lady Grantham nació en Cincinnati en 1866 como Cora Levinson, hija de los multimillonarios Isidore y Martha Levinson (a quien interpreta la magnífica Shirley MacLaine).

Maggie Smith (izda.) y Shirley MacLaine, en una escena de la serie Downton Abbey.

Maggie Smith (izda.) y Shirley MacLaine, en una escena de la serie Downton Abbey.

En 1888 su madre la lleva a Inglaterra para casarla con un miembro de la aristocracia británica. Ella y Robert Crawley se casan en 1890 y, con la dote de Cora, Lord Grantham salva el mayorazgo de Downton Abbey de la ruina. Hay un buen libro inglés sobre todas estas millonarias americanas que se titula “To marry an English lord”.

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El Almanaque Gotha sobrevivió a la Primera Guerra Mundial pero, debido a la crisis económica que el conflicto bélico provocó en Europa, la empresa editora atravesó dificultades y, para apoyar la iniciativa, se creó la Asociación de Amigos del Almanaque de Gotha, presidida por el rey Alfonso XIII de España.

Cuando estaba a punto de acabar la Segunda Mundial, en 1945, la ciudad fue tomada por el Ejército Rojo y las tropas soviéticas destruyeron completamente sus archivos, por lo que el Almanaque dejó de publicarse.

Su editor, también descendiente de la familia Perthes, huyó a Stuttgart, donde murió poco después, dicen, a consecuencia de la gran tristeza de ver su editorial, y la obra de toda una vida y de varias generaciones de su familia, destruidas.

De las 20 páginas iniciales había llegado a tener más de 1.200, que se dividían en dos tomos. ¿Por qué tantísimas páginas?, le preguntamos a Ricardo Mateos Sainz de Medrano. ¿Es porque las familias reales habían crecido en número y en miembros (hijos, nietos, etc...)?

"Porque las familias eran muchas (algunas con muchas y muy numerosas ramas, como los príncipes Radziwill), y porque estaba toda la parte diplomática, que recogía los embajadores y otros cargos en las embajadas de los distintos países", explica el historiador. 

Hablando de los príncipes Radziwill, ya entrado el siglo XX, por ejemplo, la hermana de Jacquline Kennedy, Caroline Lee Bouvier, se casó, en 1959, con el príncipe polaco-lituano Stanisław Albrecht Radziwiłł, nacionalizado británico, del que luego se divorciaría.

"A comienzos de los años 50, y en la Alemania del Oeste se retomó el emprendimiento desde la empresa C.A. Starke ubicada primero en Glücksburg y después en Marburg retomó el almanaque, aunque únicamente la parte genealógica (prescindieron de la diplomática), con el nombre de Genealogisches Handbuch des Adels y con gran éxito durante toda la segunda mitad del siglo XX", cuenta Ricardo Mateos Sainz de Medrano.

Tendrían que pasar más de 50 años para que, a finales del siglo XX, una empresa distinta retomara en Inglaterra el nombre Almanaque de Gotha y este volviera a ser editado, con el mismo formato y encuadernación pero eliminando también la parte diplomático-estadística. Aun así, la editorial llegaría a ser la más antigua de Alemania, con 230 años de historia, antes de cerrar sus puertas en los años 90 del siglo XX.

La nueva edición londinense se publicó bajo la dirección de John Kennedy y con el apoyo de un patronato presidido por el rey Juan Carlos I y del que también formaban parte el rey Miguel I de Rumania, primo de la reina Sofía, entre otros. En ella siguen figurando tanto las casas reales reinantes como algunas que ya no lo son, como las de Bulgaria, Portugal e incluso México, por sorprendente que ahora pueda parecernos. En Internet se venden versiones recientes. Su peso: casi un kilo y medio.

Hoy, el Gotha es la metonimia (o figura retórica que consiste en designar una cosa con el nombre de otra con la que existe una relación) que se usa para referirse a la realeza europea y a los títulos más importantes de la aristocracia. Por eso, si a una boda u otra celebración acuden muchos miembros de casas reales e importantes aristócratas de uno o varios países, los medios de comunicación suelen usar la conocida frase “en el evento estaba todo el Gotha”.

Pero, en dichos eventos, la pertenencia a una u otra dinastía supone, por ejemplo, estar sentado en uno de los primeros bancos de la iglesia o en lugar de honor, o estar sentado al fondo del todo... "Claro, en las grandes ceremonias se respetan los rangos. Véase el caso del entierro de Edimburgo. En primera fila, los miembros de familias reinantes, detrás los jefes de casas reales o soberanas destronadas, y detrás, el resto de príncipes por rangos", detalla Ricardo Mateos Sainz de Medrano.

Es eso es lo que sucedió recientemente, cuando, la princesa Ingrid Alexandra de Noruega, hija de Haakon y Mette Marit, celebraba lo que las revistas llamaron "un cumpleños de reina": todo el Gotha se reunión para celebrar su 18 cumpleaños, que ¡HOLA! cailifcó como "cumbre de Reyes y príncipes en su decimoctavo aniversario, gran debut de las futuras Reinas y desfile de 14 tiaras".

Si preguntamos a los expertos quién estaría hoy "revitalizando" el nuevo Gotha, todos coinciden en señalar a "la princesa Ingrid de Noruega (18 años), la princesa Amalia de los Países Bajos (18 años) y sus hermanas Alexia (17 años) y Ariana (15 años), la princesa Elizabeth de Bélgica (20 años) y, por supuesto, Leonor (16 años) y su hermana Sofía (15 años)"; comenta Raúl Rodríguez, que cubre los temas de casas reales para Jaleos de El Español.

En la lista de imprescindibles del Gotha junior no pueden faltar tampoco los hijos de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson: Christian (16 años) e Isabella (15 años): no incluimos a los mellizos Vicent y Josephine, que solo tienen 12 años. "Lo que está claro, añade Raúl Rodríguez, es que si exceptuamos a Guillermo de Inglaterra, el futuro de la monarquía en Europa está en manos de las mujeres".

Cristina Rodrigo, responsable de la sección Jaleos en El Español, sugiere que le consultemos al experto si en esa lista de 'renovadores del Gotha' "estaría Victoria Federica, la royal influencer".  Desde luego, podría si tenemos en cuenta la repercusión mediática de la hija de la infanta Elena, y desde luego en el concepto amplio de Gotha como sinónimo de miembros de la alta aristrocracia pero, aunque sea nieta de rey, explica Ricardo Mateos Sainz de Medrano, "Victoria Federica no está en el Gotha (libro) por no ser hija de varón de la casa de España".

Y en la relación estarían también los hijos de Pablo de Grecia y Marie Chantal Miller: Olympia, Constantino, Aquiles, Odiseo y Arístides. Tampoco deberían faltar los nietos del matrimonio formado por Simeón de Bulgaria (1937-) y Margarita Gómez-Acebo (1935). Por ejemplo, uno de los jóvenes que destaca entre las jóvenes generaciones del Gotha es el príncipe Beltrán Sajonia-Coburgo-Gotha, hijo del difunto Kardam de Bulgaria y de Miriam de Ungría, príncipes de Tirnovo.

También su prima Mafalda Sajonia-Coburgo, la hija artista de Kyril de Bulgaria (principe de Preslav), divorciado de Rosario Nadal, con quien tuvo también a Olimpia (19) y Tassilo. Precisamente, en la reciente boda de Mafalda con Marc Abousleiman se reunieron los tíos y primos de la familia real búlgara, excepto Kalina. Los otros miembros de la dinastía K que están "renovando el Gotha"; son los hijos de Kubrat, príncipe de Panaguristhe, y Carla Royo-Villanova, Mirko, Lucas y Tirso, y los mellizos Umberto y Sofía, hijos de Konstantin, príncipe de Vidin, y de María García de la Rasilla.

Otras jóvenes royals, presentes en el enlace y que podrían formar parte de esa lista del nuevo Gotha son las princesas Sara y Aisha de Jordania, pues "la familia real jordana se ha relacionado, en el último siglo, en términos de amistad cercana con las occidentales", comenta Ricardo Mateos Sainz de Medrano.

Lo que sí parece claro es que, en los últimos tiempos, pocas casa reales se han librado del escándalo: desde el divorcio de Lady Di de Carlos de Inglaterra, pasando por el de Sarah Ferguson y Andrés de Inglaterra, y el reciente caso de abuso a una menor en la que se vio implicado este último... O, hace dos años, la salida de Meghan y Harry de la familia real británica... 

También la casa real española se vio afectada por el caso de Corinna Larsen y el rey Juan Carlos, la separación de las infantas Elena y Cristina y algunos otros temas. Mucha gente se preguntó entonces por el futuro de la institución, que ve en Leonor su mejor apuesta para llevar la monarquía, con paso firme, durante el siglo XXI.

Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica en el castillo Friedenstein, en Gotha, en 2019.

Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica en el castillo Friedenstein, en Gotha, en 2019.

Quizás en el futuro, cuando se hable de Gotha, solo se refieran a sucesos como "el robo, en 1979, de los cuadros del castilo de Friedenstein en Gotha" (que fueron recuperados misteriosamente en 2020) porque ya no sigan interesando las andanzas de los miembros de las casas reales.

Quizás el nuevo Gotha acabe como sinónimo de un concepto más amplio, por ejemplo el de la jet set, en el que caben los royals y todo tipo de celebrities y multimillonarios, sean artistas, futbolistas o empresarios, y una publicación como el Gotha deje de tener sentido en la sociedad del futuro.

¿Sigue teniendo sentido hoy en día? Especialmente desde que los monarcas empezaron a casarse con quienes querían, como en los casos de Sonia de Noruega o Silvia de Suecia y las siguientes generaciones de príncipes y princesas?, ¿Cómo pueden ganar dinero en la editorial si no es precisamente un bestseller? ¿Cuánta gente lo compra? Son algunas de las preguntas que, en pleno siglo XXI, nos hacemos al conocer la historia de esta publicación legendaria.

"Hoy en día, y con internet, todo esto ha ido muy a la baja y me temo que el Gotha de Mr. Kennedy (a quien conocí) no tiene grandes ventas. No se vende en librerías (salvo en la prestigiosa Hatchard’s de Londres). Pero si es cierto que todo un gran circuito de estudiosos de estos temas gustamos de tener alguna edición de estos Gothas nuevos que, desde luego, no tienen la misma calidad de los antiguos. Por otra parte, el que reyes y príncipes ya no se casen dentro del circuito regio no impide que las casas continúen adelante y que la sangre se siga tomando en cuenta", explica Ricardo Mateos Sainz de Medrano.

Si en algún momento desapareciera, según Carmen Enríquez, los ejemplares que queden del Almanaque Gotha "serán joyas bibliográficas, para aquellas personas interesadas en la historia y con curiosidad intelectual". La pregunta es ¿habrá un ejemplar (o varios) en La Zarzuela? "Sin duda habrá alguno o algunos. Y muchos de los antiguos en el archivo de palacio", coinciden ambos expertos. Larga vida al Gotha