Victoria I del Reino Unido, la reina que se convirtió en la mayor ‘influencer’ mundial del siglo XIX

Victoria I del Reino Unido, la reina que se convirtió en la mayor ‘influencer’ mundial del siglo XIX

Victoria I del Reino Unido, la reina que se convirtió en la mayor ‘influencer’ mundial del siglo XIX (imagen vía Wikimedia commons)
Victoria I del Reino Unido, la reina que se convirtió en la mayor ‘influencer’ mundial del siglo XIX (imagen vía Wikimedia commons)

El 20 de junio de 1837, con 18 años recién cumplidos, la princesa Alejandrina Victoria de Hannover era coronada reina como Victoria I del Reino Unido. Una coronación que le había llegado de rebote y no por descendencia directa, debido a que tras la muerte de su tío Jorge IV en 1830 fue sustituido por el hermano de éste (Guillermo) al no tener descendencia con vida (la heredera al trono, la princesa Carlota Augusta, había fallecido en 1817 a los 21 años de edad). Guillermo IV reinó tan solo siete años y también murió sin dejar descendencia con vida (de sus cinco hijos cuatro nacieron muertos y una tan solo alcanzó el primer año de edad).

Así fue cómo, sin estar en la línea directa de sucesión, Victoria se convirtió de rebote en reina de uno de las naciones más poderosas del planeta. Pero no solo servía llevar las riendas de un imperio, también tenía la presión y obligación de reinar bien y con firmeza, algo que consiguió con creces a lo largo de su extenso reinado que duró 63 años (hasta 1901) y que marcó toda una época de prosperidad para la mayoría de los británicos.

Ilustración de 1937 en la que Victoria recibe la noticia de su subida al trono (imagen vía Wikimedia commons)
Ilustración de 1937 en la que Victoria recibe la noticia de su subida al trono (imagen vía Wikimedia commons)

Su influencia en la vida política y social fue tal que el periodo en el que reinó ha pasado a la Historia como ‘Época Victoriana’ (o Era Victoriana). Muchas de las cosas y costumbres que hoy en día hacemos o utilizamos provienen de ese periodo, pero es que, además, un gran número de ellas fueron iniciadas o popularizadas por la propia reina, convirtiéndose en una de las mayores ‘influencers’ mundiales de su época.

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Los historiadores coinciden en señalar que, de vivir actualmente, Victoria I del Reino Unido sería el personaje público con mayor número de seguidores en las redes sociales, algo así como una ‘Queen Trend’, cuyas decisiones, estilismos y costumbres serían copiados por la inmensa mayoría de usuarios.

A pesar de haber nacido y vivido en una época sin redes sociales, hay que destacar el gran número de cosas que Victoria popularizó. Aquí tenéis unas cuantas (solo un puñado de las centenares que hay) para que podáis comprobar cómo muchas de aquellas costumbres o tradiciones que os rodean tienen una relación muy directa lo la monarca británica que marcó toda una época…

Por ejemplo, el vestido de novia es tradicionalmente blanco porque es el color que Victoria escogió para contraer matrimonio con su primo Alberto de Sajonia (procedente de la Casa Real alemana) el 10 de febrero de 1840, Hasta entonces, era costumbre utilizar vestidos de novia de diferentes colores, sobre todo porque estos eran normalmente reutilizados para otras ocasiones (por decirlo de algún modo, se reaprovechaban para vestidos de domingo y fiestas especiales). El color plateado solía ser el elegido y reservado para reinas y grandes damas. Pero la joven monarca (tenía 21 años cuando se casó) se encaprichó del blanco y así fue su vestido, causando furor en otras damas y casas reales de la época, que no tardaron en copiarlo.

Cuadro representando la boda entre Victoria I del Reino Unido y Alberto de Sajonia (imagen vía Wikimedia commons)
Cuadro representando la boda entre Victoria I del Reino Unido y Alberto de Sajonia (imagen vía Wikimedia commons)

Aunque la primera marcha nupcial no sonó en su boda sí que se hizo inmensamente popular la compuesta en 1842 por Félix Mendelssohn y que fue interpretada el 25 de enero de 1858 durante el enlace matrimonial de la princesa Victoria de Sajonia (hija de Victoria y Alberto) con el Príncipe heredero Federico de Prusia (quien sería Emperador de Alemania y rey de Prusia). A partir de entonces muchas fueron las composiciones de otros músicos (por ejemplo la de Richard Wagner) que también fueron utilizadas como marcha nupcial (aunque la de Mendelssohn es, posiblemente, la más popular gracias a la influencia de la reina Victoria).

Y también relacionado con la boda real de otro de los descendientes de Victoria y Alberto, en este caso la del príncipe Alfred con María Alexandrovna (hija del zar Alejandro II de Rusia y María de Hesse-Darmstadt) el 23 de enero de 1874, dio origen a una de las obleas más famosas y consumidas que existen: ‘las galletas María’ (Marie Biscuit llamadas en inglés), las cuales fueron elaboradas, por encargo de la reina, por los reposteros londinenses ‘Peek, Frean & Co’ en conmemoración de tal insigne enlace real.

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Aunque la tradición de tomar el té a las cinco de la tarde no la inventó la reina Victoria sí que tiene mucho que ver en que así fuese debido a quien se le ocurrió poner ese tentempié de media tarde a esa hora fue a una aristócrata llamada Lady Anna María Stanhope (duquesa de Bedford) muy amiga de la reina a quién invitaba con frecuencia a su mansión de Woburn Abbey y juntas tomaban el té a esa hora, acabando de ponerse como costumbre hacerlo desde entonces a las cinco.

Entre las amistades de Victoria se encontraba el pintor Edwin Henry Landseer, quien cuando ella todavía era una princesa (1831) pintó el cuadro titulado ‘Alpine mastiffs reanimating a distressed traveller’ (Mastines alpinos reanimando a un viajero en apuros) que representaba una estampa en el que unos canes auxiliaban a un alpinista y uno de esos perros llevaba un barrilito de brandy al cuello. Ese cuadro se convirtió en uno de los favoritos de Victoria (incluso en su vida adulta como reina) y fue lo que originó la errónea creencia de que los perros San Bernardo de las montañas llevan colgado un barril con licor al cuello.

Cuadro ‘Alpine mastiffs reanimating a distressed traveller’ de Edwin Henry Landseer (imagen vía Wikimedia commons)
Cuadro ‘Alpine mastiffs reanimating a distressed traveller’ de Edwin Henry Landseer (imagen vía Wikimedia commons)

También podemos encontrar que el hecho de que las americanas masculinas lleven un ojal en las solapa se originó gracias a la pareja formada por Victoria y Alberto de Sajonia. Estando prometidos ella le regaló una rosa y él, como acto de galantería pidió que le agujerearan la chaqueta para poder colocársela en la solapa, mandando hacer lo mismo con todas sus americanas debido a que su enamorada prometida le aseguró que le obsequiaría con una flor todas las mañanas de sus vidas.

Y es que Alberto en cierta medida también fue un ‘influencer’ de la época y es él quien popularizó colocar el árbol de Navidad en el Palacio de Buckingham, una costumbre que provenía de su Alemania natal (desde tiempos de los celtas) y aunque un siglo antes ya se había colocado otro (por Jorge III, abuelo de la reina Victoria, quien se casó con la alemana Carlota de Mecklemburgo-Strelitz) fue a partir de hacerlo Victoria y Alberto cuando realmente se puso de moda entre los súbditos británicos y en todos los hogares ingleses se colocó, a partir de entonces, un árbol de Navidad, tradición que se extendió por todo el planeta.

Victoria I y Alberto de Sajonia en 1861 (imagen vía Wikimedia commons)
Victoria I y Alberto de Sajonia en 1861 (imagen vía Wikimedia commons)

Para finalizar este puñado de costumbres que puso de moda la ‘influencer’ Victoria I del Reino Unido y teniendo mucho que ver con la época navideña, también le debemos a ella la popularización de enviar postales de felicitación, aunque fue algo que realmente ella no inventó. Las tarjetas navideñas fue una ocurrencia del noble inglés sir Henry Cole, quien encargó al ilustrador John Calcott Horsley, en 1843, que le dibujara una estampa típicamente navideña, la cual mandó imprimir mil copias y envió muchas de ellas a sus amistades, otras las vendió e incluso guardó para los siguientes años. Medio siglo después una de aquellas postales fue a parar a la reina Victoria, a quien le gustó la idea y mandó imprimir nuevas tarjetas para felicitar las fiestas a las amistades y resto de Casas Reales, iniciando una tradición que se ha mantenido más de un siglo.

Fuente de las imágenes: Wikimedia commons

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