CAPÍTULO X. LA VIDA PERSONAL Y FAMILIAR DE H.L. WIECHERS EN MÉXICO.

CAPÍTULO X. LA VIDA PERSONAL Y FAMILIAR DE H.L. WIECHERS EN MÉXICO.

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CAPÍTULO X.

LA VIDA PERSONAL Y FAMILIAR DE H.L. WIECHERS EN MÉXICO.

10.1 Lo que sabemos de la vida de soltero de H.L. Wiechers (incluyendo, entre otras cosas, la relación con Magdalena Beyel y el misterio enfrentamiento con Carlos Ritter).

En realidad, es muy poco lo que conocemos de la vida privada de Heinrich Ludwig durante sus primeros años en México. Sabemos que fue una época de arduo trabajo dentro de la Casa Watermeyer, llena de éxitos profesionales. Pero de ahí no es más la información que tenemos.

Sabemos que Johann Christoph Wiechers [y Manneroh], el hermano mayor de Heinrich Ludwig, casó en Veracruz, el día 17 de octubre de 1860, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, con María Inocencia Tomasa Díaz-Quijano y Muñoz. Después nos referiremos en detalle a este matrimonio religioso, y al problema que ha significado para nosotros que la mitad del acta esté simplemente destruida, ni siquiera ilegible. Dentro de toda la información que luego entregaremos, llegado el capítulo correspondiente, hay un dato de especial relevancia para nosotros: al hacer el acta mención a los testigos se nombra, como uno de ellos, a una persona de nombre “Don Enrique …”, cuyo apellido, desgraciadamente, se encuentra cortado en su totalidad. Pero, a la luz de los antecedentes, es altamente posible, tal vez prácticamente seguro, que se trate de

“Enrique Wiechers”, esto es, Heinrich Ludwig Wiechers [y Manneroh], hermano del novio. Sería altamente lógico. Además, representaría la primera mención que hemos encontrado de H.L. Wiechers en el Nuevo Mundo. Tenemos todavía como tarea pendiente tratar de ver si en los archivos físicos de Veracruz existe alguna copia completa de esta acta, para confirmar, entre otras muchas cosas, este padrinazgo de H.L. Wiechers en la boda religiosa de su hermano mayor.

Sabemos, por otra parte, y luego mencionaremos en mayor detalle, que con fecha 10 de mayo de 1863 “Enrique Luis” Wiechers fue formalmente padrino de bautizo, en la catedral de Oaxaca, de su sobrino “Juan Enrique Luis Felipe” Wiechers y Díaz-Quijano, hijo de su hermano Johann Christoph y de María Inocencia Díaz-Quijano, que había nacido el 1° de mayo de 1863. Pero Heinrich Ludwig no estuvo presente en el bautizo, seguramente por la dificultad de viajar desde Veracruz a Oaxaca, y fue representado en la ceremonia por el Sr. Carlos Enrique Hinrichs, que sabemos era socio y concuñado de su hermano. Es de hacer constar que su sobrino fue bautizado precisamente con los mismos tres nombres de pila de H.L. Wiechers, pero en castellano.

Con fecha 13 de abril de 2013, por esas casualidades de la vida, revisando los índices de bautizos de la Parroquia de Veracruz (en busca de datos de los Díaz-Quijano y los Watermeyer), nos apareció, con relación al libro N°26, correspondiente a los años 1868- 1869, el bautizo de una niña “Wichers (sic) y Beyel, María del Carmen”, cuyo origen era absolutamente desconocido para nosotros. Así que localizamos el acta bautismal correspondiente, que nos informó de lo siguiente:

Con fecha 5 de octubre de 1868 fue bautizada en la iglesia parroquial de Veracruz la niña María del Carmen, nacida el 25 de septiembre inmediatamente anterior, hija natural de Enrique “Wichers” (sic) y de “Magdalena Beyel y Beyel”. Sus padrinos fueron Juan Hernández y Delfina Sáenz Calderón.

En realidad, desconocemos absolutamente qué fue de esta niña y quién era realmente su madre (o si la forma correcta de escribir su apellido era “Beyel”). No sabemos si María

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del Carmen llegó a la adultez o si murió en la infancia. Su madre podría perfectamente haber sido alemana, pues el apellido Beyel (que en alemán se pronuncia baiel) se encuentra presente en Alemania y en Alsacia, pero desconocemos cuál era el motivo de su residencia en Veracruz. Finalmente, desconocemos los pormenores de su relación con H.L. Wiechers, y si ésta fue circunstancial o estable, o hasta cuándo duró. De cualquier forma, el hecho de que aparentemente no haya habido matrimonio de por medio dice mucho. 1

No sabemos tampoco cuál fue la posterior relación de Heinrich Ludwig con su hija y con la madre de ésta. No está claro que Heinrich Ludwig haya estado presente en el bautizo, aunque lo más factible es que sí lo estuvo. El error ortográfico en el apellido “Wichers”

seguramente fue casual y no provocado. Y desconocemos el grado de conocimiento que tendrían posteriormente la esposa y los hijos legítimos de Heinrich Ludwig sobre esta media hermana. No nos queda más que conjeturar, en tanto no encontremos más antecedentes sobre María del Carmen Wiechers y Beyel.

No tenemos, infortunadamente, el acta civil de este nacimiento de María del Carmen, que tanto nos hubiera podido decir sobre la madre, la hija, y el carácter de la relación.

En junio de 2013 efectuó Severo Félix Rodríguez Léycegui varias pesquisas a alto nivel en el Registro Civil de Veracruz para conseguir esta acta de nacimiento, pero se le informó que, después de revisar los libros de la época, la búsqueda había resultado infructuosa. No había nada. Lo que nos lleva a inferir que, o bien no fue inscrita civilmente la niña, o, tal vez más factiblemente, que fue inscrita bajo otro apellido. Y tenemos claro que la búsqueda fue minuciosa, pues, a modo de ejemplo, de ella aparecieron por primera vez actas de nacimiento de dos hijos legítimos de H.L. Wiechers de 1884 y 1885.

Sabemos, por otra parte, que con fecha 12 de enero de 1870 el gobierno del Estado de Veracruz emitió su decreto N°7, por el cual se prorrogó por tres meses el plazo para las declaraciones ante el Registro Civil de los nacimientos que hubieran debido hacerse y no se hicieron en su momento, después de entradas en vigor las Leyes de Reforma. De lo contrario, habría multas a los infractores. En este plazo pudiera haber tenido lugar la inscripción. Y así hubo varias prórrogas de igual tenor en los años subsiguientes.

Queda como tarea pendiente solicitar a futuro una revisión de los datos de las niñas mujeres inscritas por esas fechas entre 1868 y mediados de 1870, o tal vez un poco después, buscando inclusive por el nombre de la madre. Ahí podría estar la clave. 2

1 Nota: En el libro de bautizos de la Parroquia de Veracruz de 1866-1868 existe un dato que ignoramos si tiene alguna relación con el tema anterior, pero al que debemos hacer mención, por si efectivamente la hubiera. Hemos encontrado, con fecha 16 de noviembre de 1866, la inscripción de bautizo de un adulto “José Federico de Jesús” Beyer, de 29 años de edad, del cual se consigna:

“hijo de Enrique Beyer y de María Magdalena, originarios todos de Hamburgo, Alemania”. El índice incluye así, claramente con error, el nombre del bautizado: “Beyer y Magdalena, José Federico”.

Es obvio que se trata de una conversión del luteranismo al catolicismo y que el agregado “de Jesús” fue incorporado con el bautizo católico. Pero analicemos las coincidencias: “Beyer” pudiera ser la verdadera forma del apellido “Beyel”, el cual tampoco está muy claro en el acta de María del Carmen Wiechers. Además, nos aparece, como nombre de pila de la madre del bautizado

“Maria Magdalena”, lo que pudiera indicar que este José Federico tuviera una madre común con

“Magdalena Beyel”. Inclusive uno pudiera conjeturar por qué el acta no menciona el apellido de la madre (sería también Beyer/Beyel). En fin. La duda queda planteada.

2 Nota: Como más adelante veremos, hemos encontrado en febrero de 1882 un arribo en barco a Veracruz que por el momento hemos adscrito a Johann Christoph Wiechers [y Manneroh], pero existiendo también la posibilidad de que se trate de una adolescente María del Carmen Wiechers

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Es de hacer notar que en el testamento de H.L. Wiechers, de fecha 23 de mayo de 1923, al cual nos referiremos en detalle en el Capítulo XXIV de Wiecherspedia, se hace detallada mención a los hijos que H.L. Wiechers tuvo en su matrimonio con Lucía Léycegui, pero no se menciona nada de esta niña María del Carmen. Las razones de ello pueden ser varias: que la hija había fallecido en la infancia, que ya no sabía nada de ella ni de su madre, o simplemente que, sabiendo de ella, prefirió ocultar la información. Nos inclinamos por la primera opción, o cuando mucho por la segunda; nos atreveríamos a descartar la tercera. 3

Lo que ahora toca relatar es uno de los acontecimientos más pintorescos y llamativos de la vida de Heinrich Ludwig que han salido a la luz al revisar la Hemeroteca Nacional Digital de México. Estaba recién comenzando el año 1869 cuando se produjo en Veracruz un violento enfrentamiento que involucró, por una parte, a H.L. Wiechers, a la sazón cabeza efectiva de Watermeyer, Wiechers y Cía., y por la otra a Carlos Ritter, miembro de la casa comercial R.C. Ritter y Cía., la cual, como veremos más adelante, aparecía a menudo como consignataria, o como co-receptora, de embarques que incluían también productos para la casa Watermeyer, Wiechers y Cía. 4

y Beyel, para entonces de 13 años. Las iniciales calzarían exactamente, pero se nos hace difícil que esta niña estuviera volviendo sola de Europa. De ser esto así, sería una prueba de su supervivencia por lo menos hasta 1882 y del hecho que continuó utilizando el apellido de su padre.

Le Trait d’Union del 15 de febrero de 1882 informa que a las 4 Horas 58 minutos de la tarde del día 14 de febrero de 1882, había arribado a Veracruz el vapor francés Ville de Saint Nazaire, procedente de Saint Nazaire, y con escalas en Santander, St. Thomas, Puerto Rico y La Habana, mencionando, dentro del listado de pasajeros: “Allemands. M.C. Wiechers …”. Exactamente la misma información, y con las mismas siglas: “Alemanes: M.C. Wiechers …” reproducen en castellano El Siglo Diez y Nueve del 15 de febrero de 1882 y El Diario del Hogar del 16 de febrero de 1882.

3 Nota: Más adelante dentro de este mismo capítulo, en la ubicación cronológica correspondiente, reproducimos la parte de dicho testamento en la cual H.L. Wiechers se refiere a su nacimiento, sus padres, su matrimonio y sus hijos.

4 Nota: No tenemos desgraciadamente muchos antecedentes de „Carlos“ Ritter en sí. Si bien su relación con la casa comercial “R.C. Ritter y Cía.” de Veracruz (existente, con ese nombre, desde 1854) es obvia, aparentemente no habría sido el socio principal de la misma. La prensa da pocas noticias sobre él, aparte desde luego las del enfrentamiento con H.L. Wiechers y varios viajes suyos. Es un personaje muy enigmático, cuya vida, por razones que ignoramos, subyace mayormente en las penumbras. La Hemeroteca Digital de la UNAM y los sitios web FamilySearch y Ancestry.com casi no lo mencionan. De cualquier forma, por la información de sus viajes, vemos que “Carlos” Ritter era nacido en Alemania, no tenemos seguridad del lugar (tal vez Hamburgo), aproximadamente hacia 1839-1842 (las edades consignadas en los manifiestos no son muy exactas). Sabemos de dos comerciantes alemanes residentes en Veracruz de apellido Ritter (seguramente hermanos ente ellos) casados con dos damas veracruzanas de apellido Cueto (tal vez hermanas): “Jorge” (Georg) casado con Carmen, y “Guillermo” (Wilhelm) casado con Ángela, ambos con hijos y descendencia. „Carlos“ Ritter debe haber sido hermano o primo de los anteriores. A „Jorge“ Ritter es a quien más destacadamente vemos en la prensa de la época. Fue, inclusive, por muchos años, Cónsul de Chile en Veracruz. Sabemos, por su acta de defunción (de 1895), que “Jorge” Ritter era nacido en Hamburgo hacia 1823, y que su padre se llamaba

“Reynaldo Carlos” Ritter (posiblemente “Reinhold Carl”), lo que pudiera tal vez tener incidencia en la razón social “R.C. Ritter y Cía.”. El 28 de diciembre de 1865 nos aparece “Carlos Federico Jorge Luis” Ritter (que pudiera nuestro “Carlos”) como padrino en Veracruz del bautizo del niño Carlos Federico, hijo de Germán Kroncke y Rosa Rebatet. Después, el 3 de septiembre de 1867 vemos a

„Carlos“ Ritter (con seguridad nuestro personaje) como padrino de bautizo de „Guillermo Ricardo Carlos“, hijo de „Guillermo F.C.“ Ritter y María de los Ángeles Cueto. En 1870 lo vemos muy activo propiciando obras de interés público en Veracruz. En marzo de 1873 la prensa menciona a “Carlos

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La causa del conflicto debe haber sido sumamente seria, mucho más allá de una diferencia ordinaria comercial, puesto que ambos, Ritter y Wiechers, se enfrentaron, a golpes y a balazos, aparentemente el 28 de enero de 1869, y Ritter se llevó la peor parte. Existe la posibilidad de que algún problema relativo a algún embarque haya generado la crisis, o tal vez puede haberse tratado de algún tema de índole personal entre H.L. Wiechers y Carlos Ritter, digamos un asunto de faldas. Son las únicas explicaciones posibles. Es más, no podemos descartar que este enfrentamiento esté directamente relacionado con la relación entre H.L. Wiechers y Magdalena Beyel, de la cual había nacido, muy poco tiempo antes, el 25 de septiembre de 1868, María del Carmen Wiechers y Beyel.

Lo siguiente es lo que podemos inferir de los artículos venideros, que reproduciremos no por orden cronológico, sino en la secuencia como los fuimos encontrando, que hace más interesante todo:

Primero, encontramos, buscando por la palabra “Wiechers” (bien escrita), la nota que fuera publicada por La Iberia, de México, el 4 de febrero de 1869:

Crónica de México … Revista de los Estados … Veracruz: El día 28 del pasado el Sr.

Wiechers, comerciante de la ciudad de Veracruz, hirió gravemente al Sr. D. Carlos Ritter, también comerciante …

Esto fue lo único que nos apareció usando tal criterio de búsqueda, pero que, como el lector puede imaginarse, no sólo llamó nuestra atención, sino que, más aún, nos dejó plenamente intrigados.

Después, buscando ahora por “Wichers” (mal escrito), el buscador nos llevó a una noticia mucho más completa. Encontramos un texto, publicado en idéntica forma tanto por El Derecho, del 6 de febrero de 1869, como por El Constitucional, del 12 de febrero siguiente, ambos de la Ciudad de México, con una noticia que, como se consigna, había sido extraída originalmente del periódico El Progreso, de Veracruz, del 29 de enero anterior. Es así como las notas de El Derecho y de El Constitucional señalan:

El Progreso de Veracruz, de 29 de enero: “Ayer tarde recibió el Sr. D. Carlos Ritter, comerciante de esta plaza, tres heridas de bala, que le infirió por detrás, con su pistola, el Sr. Wichers (sic), comerciante también, que se hallaba en riña abierta con él”. Parece que

Ritter” como “jefe” de la casa R.C. Ritter y Cía. de Veracruz. De mucho interés para nosotros es el registro del arribo al puerto de Nueva York el 29 de octubre de 1877 del vapor America, proveniente de Bremen y Southampton, cuyo manifiesto menciona como pasajeros, por lo que vemos por orden de edades, a los siguientes: Georg Ritter, 54 años, Merchant; Carmen Ritter, 40 años, sin profesión; Carl Ritter, 38 años, Merchant; Georg Ritter, 22 años, Merchant; Reinhold Ritter, 20 años, Merchant; Hans Ritter, 18 años, sin profesión; Ernst Ritter, 16 años, sin profesión;

y Carmen Ritter, 10 años, sin profesión. Para todos ellos se señala que tanto „The country to which they severally belong“ como „The country where they intend to become inhabitants“ son en ambos casos „Mexico“. Esto daría a entender que Georg/Jorge Ritter viajaba de regreso desde Bremen a Veracruz (con escala en Nueva York) junto a su esposa mexicana, Cueto, sus hijos también mexicanos (con edades entre 10 y 22 años, uno de ellos también llamado Georg/Jorge), y que los acompañaba quien debiera ser su hermano Carl/Carlos. Ignoramos la vida familiar de Carl/Carlos, pero sabemos que tuvo, con una señora de nombre Rafaela Hernández, una hija natural, María Cristina Elisa Ritter, nacida (no sabemos dónde) el 24 de julio de 1889, y bautizada en la iglesia parroquial de Veracruz el 21 de enero de 1894. Aparentemente para 1890/1892 residía en el puerto de Progreso, Yucatán. Estamos procurando desentrañar más sobre él y su vida. Es altamente probable que no hubiera contraído matrimonio en México y que no muriera en el país.

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el Sr. Wichers (sic) recibió poco antes uno o más golpes del Sr. Ritter, y que hizo uso de su arma para vengarse. El Sr. Ritter fue conducido inmediatamente a su casa, bastante mal herido; y el Sr. Wichers (sic) se halla preso, a disposición del juez de 1ª instancia, que ya ha comenzado a practicar las diligencias correspondientes.

Ya con esto nos quedamos realmente entusiasmados –valga la expresión- y con deseos de saber más. Y es así como tratamos de usar el buscador, ahora con el concepto

“Ritter”, para localizar más antecedentes en lo relativo a la supuesta balacera. Pero con esto detectamos las fallas del buscador de la Hemeroteca: las mismas noticias que sí aparecían por “Wiechers” o “Wichers” no eran reconocidas bajo “Ritter”. Así que procedimos a una búsqueda manual, día por día, en los periódicos que sí consignaban datos de esas fechas de 1869.

Es así como encontramos una noticia, aparecida en El Siglo Diez y Nueve en su edición del 2 de febrero de 1869, que reproducía dos versiones del acontecimiento: una muy poco fidedigna, de simples oídas, derivada de El Correo de Veracruz, y otra mucho más fidedigna y creíble, la ya mencionada de El Progreso de Veracruz. Esta noticia decía así:

HERIDAS. Dice el Correo de Veracruz: “Un amigo nos informa que ayer en la tarde fue lastimado el Sr. Carlos Ritter, de este comercio, por uno de sus dependientes, el cual le disparó dos tiros de pistola, infiriéndole una herida en la cabeza y otra en el pescuezo. El agresor fue reducido inmediatamente a prisión”. Nos abstenemos de publicar las causas a que se atribuye este lamentable acontecimiento, por no exponernos a acoger versiones inexactas. El Progreso refiere el mismo accidente en estos términos: “Ayer tarde recibió el Sr. D. Carlos Ritter, comerciante de esta plaza, tres heridas de bala, que le infirió por detrás, con su pistola, el Sr. Wiechers, comerciante también, que se hallaba en riña abierta con él”. Parece que el Sr. Wiechers recibió poco antes uno o más golpes del Sr. Ritter, y que hizo uso de su arma para vengarse. El Sr. Ritter fue conducido inmediatamente a su casa, bastante mal herido; y el Sr. Wiechers se halla preso, a disposición del juez de 1ª instancia, que ya ha comenzado a practicar las diligencias correspondientes.

Nótese que en este caso El Siglo Diez y Nueve sí consigna correctamente el apellido

“Wiechers”, a diferencia de las dos versiones anteriores.

Y también, finalmente, efectuando una búsqueda por otros criterios, encontramos una versión en inglés, en términos menos precisos y mucho más policíacos, y con tres versiones del apellido Wiechers, publicada por The Two Republics el 6 de febrero de 1869:

A Bloody Quarrel. The following from the Progreso of Vera Cruz, of the 29th January: “Last night Mr. Charles Ritter, a Merchant of this city, received three shots which Mr. Wichas (sic), another merchant fired at him with a pistol from behind. These two gentlemen were in open hostility to each other. It appears that Mr. Wiechecs (sic) has [had] received some time before, one or more blows from Mr. Ritter, and it was of revenge that he made use of his revolver. Mr. Ritter was taken immediately to his house, very seriously wounded, and Mr. Wiechers was sent to prison, and placed at the disposition of the judge of 1ª Instancia who has commenced the investigation of this affair”.

Hemos encontrado, finalmente, la siguiente nota, aparecida el 11 de febrero de 1869 en El Monitor Republicano. Como se aprecia, es prácticamente idéntica a las previamente mencionadas:

Leemos en El Progreso de Veracruz de 29 del pasado: “Ayer tarde recibió el Sr. D. Carlos Ritter, comerciante de esta plaza, tres heridas de bala que le infirió por detrás con su pistola, el Sr. Wichers (sic), comerciante también, que se hallaba en riña abierta con él”.

Parece que el Sr. Wichers (sic) recibió poco antes uno o más golpes del Sr. Ritter, y que

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hizo uso de su arma para vengarse. El Sr. Ritter fue conducido inmediatamente a su casa, bastante mal herido, y el Sr. Wichers (sic) se halla preso, a disposición del juez de 1ª instancia, que ya empieza a practicar las diligencias correspondientes.

Es todo lo que hasta la fecha sabemos sobre este tema. Estamos investigando.

Desgraciadamente no están en línea los reportes del periódico El Progreso de Veracruz, que era el órgano oficial de difusión del Estado y que es el que podría tener de primera mano toda la información existente de este acontecimiento. Para la prensa veracruzana debe haber sido un evento digno detención y chisme hasta el último detalle. Es una lástima que este periódico no esté en línea y que el buscador de la Hemeroteca Digital no sea todo lo exacto que hubiéramos deseado. Las informaciones que han llegado a nosotros, a través de otros periódicos de la Ciudad de México, tienen todas como fuente original El Progreso. Son noticias, consecuentemente, de segunda mano, y que relatan un lejano acontecimiento provinciano. 5

Por lo que vemos, no se trató de un duelo formal, sino de una pelea de verdad, con rasgos de real furia. Pero está claro que la versión de El Progreso debe ser la auténtica y que H.L. Wiechers descargó los disparos en una pelea que empezó a golpes y terminó a tiros, en la mejor tradición mexicana, con la única particularidad que los actores eran alemanes, tal vez ya mexicanizados, pero alemanes. Desgraciadamente no podemos saber en qué quedó la salud de Ritter ni cómo fue que a la larga el conflicto quedó olvidado. La única forma de descubrir la verdad sería tener acceso a los diarios existentes en dicha época en el puerto de Veracruz, que deben haber cubierto el enfrentamiento con mucho mayor detalle que los rotativos de la capital. Sabemos, eso sí, que Carlos Ritter no falleció. Muy poco tiempo después lo vemos nuevamente activo en Veracruz, como cabeza de la casa R.C. Ritter y Cía. Seguramente, de haber fallecido, las cosas pudieran haberse puesto más difíciles para H.L. Wiechers. Y el 7 de abril de 1869 vemos a H.L. Wiechers, tranquilamente, preparando un viaje a Europa, que efectivamente efectuó alrededor del día 20 del mes de junio siguiente.

Ahora bien, no podemos descartar que el enfrentamiento entre Wiechers y Ritter se haya dado dentro de un marco previamente acordado, que se tratara de un duelo con todas las de la ley. Es de hacer constar que los duelos eran cosa común en esa época y totalmente aceptados por la sociedad. Tanto es así que, por ejemplo, el periódico de lengua francesa de la capital, Le Trait d’Union, en su edición del 15 de octubre de 1887, menciona “Los duelos del día” y cita por lo menos 5 casos de duelos acordados, inclusive de gente que viajaba ex profeso de ciudades de provincia para los enfrentamientos.

Muchas veces, se ve, los retados eran editores de periódicos, acusados de injurias por particulares afectados. A modo de ejemplo, habla La Voz de México el 3 de agosto de 1890 de un duelo entre un abogado y un diputado federal, en el cual intercambiaron balas, pero sin que hubiera habido heridos, con lo cual su honor quedó salvado. 6

5 Nota: La ya citada obra Apuntes Históricos de la Heroica Ciudad de Veracruz, Tomo III, de Miguel Lerdo Tejada, de 1858, nos informa que para junio de 1857 los únicos dos periódicos que se publicaban en el Puerto de Veracruz eran El Progreso, que además tenía un carácter oficial, como órgano del gobierno del Estado, y el Boletín Comercial. Es posible que ya para 1869 hubiera ya un tercer periódico, el antes mencionado El Correo. No sabemos si habría alguno más.

6Nota: Interesantemente, a lo largo de esta investigación nos hemos topado, casualmente, con dos enfrentamientos a balazos, de este mismo calibre, e inclusive superior, protagonizados por parientes nuestros. Un caso corresponde a un pariente Léycegui de Guanajuato, a quien todavía tenemos que identificar (la prensa evita seguramente a propósito el nombre de pila), aunque todo indica que se trataría de alguno de los hermanos Bonifacio o Bernardino Léycegui y Fuica, avecindados precisamente en Silao. Esto es lo que informa La Voz de México del 29 de septiembre

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Deseamos hacer constar que la Constitución Mexicana de 1857, en esos momentos vigente, amparaba el derecho irrestricto de los particulares a poseer y portar armas, lo que evidentemente se extendía a las pistolas y revólveres, de forma que H.L. Wiechers, al andar armado, actuaba en ejercicio de una garantía constitucional. No estaba violando ninguna ley. Esto señala el texto original, entonces vigente, del Artículo 10 de la Constitución de 1857:

Artículo 10. Todo hombre tiene derecho de poseer y portar armas para su seguridad y legítima defensa. La ley señalará cuáles son las prohibidas y la pena en que incurren los que las portaren.

En los anexos al final del Capítulo XIV de Wiecherspedia, relativo a la Casa WAtermeyer, acompañamos un retrato de Carlos Ritter extraído de la fotografía de los miembros del Club Alemán de Veracruz en diciembre de 1864. Como sabemos, logramos identificar éste y otros rostros gracias al boceto de la misma fotografía que nos hizo llegar Lorena Creel Wiechers. Sin el boceto, la identificación de quién era Carlos Ritter dentro del conjunto de fotografías hubiera sido imposible. Este retrato nos permite conocer el rostro de este interesante personaje.

Terminado este cruento y misterioso episodio, nos toca continuar con lo que sabemos de la vida personal de H.L. Wiechers durante su soltería.

Sabemos que el día 17 de mayo de 1871 fue H.L. Wiechers padrino de bautizo de

“Henrique Luis” Graue y Glennie, nacido en la Ciudad de México el 13 de abril de 1871, que se señala es “hijo legítimo de legítimo matrimonio de Dn. Diederich Graue y de Dª Anna Carlota Glennie, nieto por línea paterna de Dn. Hermann Graue y de Dª Anna Elisabeth Warneken; y por la materna de Dn. Federico Glennie y de Dª Celestina Hilaria Carlota Dupré”. Consigna el acta que fuero sus padrinos: “Dn. H.L. Wiechers y Dª Anna Graue, representada por la Sra. Dª Hilaria Constancia Laura Glennie de Trigeral”. El bautizo tuvo lugar en la Parroquia del Sagrario Metropolitano, en el centro de la capital, pero quedó registrado en los libros de la iglesia de San Miguel Arcángel. El padrino, H.L.

Wiechers, estuvo de cuerpo presente, mientras que la madrina actuó representada por tercera persona. 7

Copia de esta acta, con su correspondiente transcripción completa, la acompañamos en los anexos del Capítulo XXV de esta obra.

de 1888: “Riña en Guanajuato. Refiere lo siguiente ‘El Observador’ de aquella ciudad: ‘Riña Funesta. Los Sres. Léycegui y Felipe López salieron hace cuatro días a reñir, cerca de la estación de Silao. Léycegui golpeó a López con el cañón de una pistola, y al ser reconvenido por D[on]. R.

Osante, que se presentó en el sitio de la riña, le disparó Léycegui dos tiros de pistola en el pecho.

Osante está gravemente herido”. El segundo caso, mucho más llamativo todavía (prácticamente de película), y de muy tristes consecuencias a posteriori, fue protagonizado en enero de 1891, en Guadalajara, por los hermanos Francisco e Ignacio Romero y Aguilar, tíos maternos de Concepción Luna y Romero (segunda esposa de Luciano Wiechers y Léycegui), que se enfrentaron a los hermanos Salvador y Miguel Aldrete; el lector podrá encontrarlo muy detallado en el Capítulo XXVII de Wiecherspedia, relativo a la familia Luna Romero.

7Nota: Este niño Enrique Luis Graue y Glennie, ahijado de H.L. Wiechers, se convertirá después en un renombrado oculista, fundador de una dinastía de oftalmólogos que darán lustre a su apellido. En el Capítulo XXV de Wiecherspedia, en la parte en que nos referimos a la familia Graue, proporcionamos más información y fotografías suyas.

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Esto es de gran relevancia, pues confirma plenamente lo relatado al autor de estas líneas por su tío don Enrique Graue y Díaz-González, de que la relación de amistad ente las familias de H.L. Wiechers y Diederich Graue, que después redundará en un matrimonio y descendientes comunes, es de antigua data, de los comienzos de su aventura mexicana conjunta. De hecho, el nombre de “Henrique/Enrique Luis” Graue y Glennie deriva ni más ni menos que de “Henrique/Enrique Luis” Wiechers y Manneroh. Es así como el nombre de pila de Enrique Graue y Díaz-González y Enrique Graue Wiechers deriva, de H.L. Wiechers, pero por el lado Graue, y no precisamente por el Wiechers. Una de las más interesantes paradojas familiares.

Pero el tema no concluye acá, y todavía hay más sorpresas. Partiendo de la base del certificado de bautizo, logramos encontrar el acta civil de nacimiento de “Enrique Luis Wiechers y Glennie”, la cual fuera levantada por su padre el día 28 de abril de 1871, compareciendo, también como testigo, H.L. Wiechers. Esta acta civil de nacimiento es alrededor de 20 días anterior al bautizo.

Se señala que el padre del niño es “Diedrich (sic) Graue, natural de Bremen y vecino de ésta [Ciudad de México] en el N°15 de la Calle de San Agustín, de 38 años, casado con la Sra. Da. Ana Carlota Glennie, natural de Guanajuato, comerciante”. El niño nacido es hijo legítimo del compareciente y de su mencionada esposa, siendo “nieto por línea paterna del Sr. Dn. Hermann Graue y Dª Anna Elisabeth Warneken, y por la materna del Sr. Dn. Federico Glennie y Dª Celestina María Carlota Dupré”. Y fueron testigos “Enrique Luis Wiechers y Enrique Benjamín, el primero es de Bremen y vecino de ésta en la casa del compareciente, de 28 años, soltero, comerciante, y el segundo de México, y vive en la misma casa, de 44 años, soltero, comerciante”. Firmaron el acta Sabas García (el Juez), D. Graue, “E.L. Wiechers” y E. Benjamín.

Esta acta nos proporciona datos muy importantes sobre Diederich Graue. Vemos que, en esos momentos, seguramente por motivo de la casa Watermeyer, estaba residiendo H.L. Wiechers en México, en San Agustín N°15, que entendemos, además de ser residencia de Diederich Graue, era además domicilio en México de la sociedad Watermeyer Kauffmann y después lo será de Watermeyer Wiechers. 8 Y también comparece ahí Enrique Benjamín, a quien después veremos reiteradamente en esta obra. 9

Copia de esta acta, con su correspondiente transcripción completa, la acompañamos en los anexos del Capítulo XXV de esta obra.

Nuevamente nos aparece H.L. Wiechers, en la Ciudad de México, el 1° de marzo de 1876, como testigo del acta de defunción de “Lorenzo Eusebio” (Laurent Eusèbe) Dupré, quien tenía la doble condición de abuelo de Ana Carlota Glennie y Dupré (esposa de Diederich/Desiderio Graue); y suegro de Karl Gustav Kauffmann (socio de Watermeyer Kauffmann).

El fallecimiento había tenido lugar ese mismo día, en el domicilio de San Agustín N°9 (residencia de la familia Kauffmann). El cuerpo es presentado por Diederich/Desiderio

8 Nota: En un el Capítulo XXV de Wiecherspedia acompañamos una semblanza muy completa de la vida de Diederich/Desiderio Graue, inclusive con datos de su familia en Alemania.

9 Nota: Se trata de „Enrique Santiago Benjamín y Ortiz“, yerno de Friedrich Eduard Watermeyer (hermano de su esposa Lorenza Romana Benjamín), del cual ofrecemos una breve biografía en el Capítulo XXV de Wiecherspedia.

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Graue, domiciliado en San Agustín N°15. Uno de los testigos es “Enrique Wiechers”, consignado como mayor de edad, soltero, comerciante, domiciliado “en la casa del compareciente” (San Agustín N°15), de Alemania, y sin parentesco con el difunto. El otro testigo es nuestro conocido Enrique Benjamín.

Copia de esta acta, con su correspondiente explicación transcripción completa, la acompañamos en el Capítulo XXV de esta obra (en el cuerpo del capítulo y en los anexos).

10.2 El matrimonio, en Veracruz, entre H.L. Wiechers y Lucía Léycegui y Núñez.

Sobre cómo se originó la relación familiar entre H.L. Wiechers y su futura esposa Lucía Léycegui, José Adolfo Wiechers Escandón nos ofrece el siguiente relato en la ya mencionada entrevista aparecida en el Número 1 de la Revista Directum, del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, correspondiente al trimestre octubre- noviembre-diciembre de 2014:

Mi abuelo se hizo amigo de un hacendado vasco, el señor Luciano Leycegui y Berastegui originario de Gordejuela, Vizcaya, que lo invitó al bautizo de su hija, se esperó 18 años y se casó con la niña, esa es mi abuelita. Ella es nacida en Veracruz, hija del hacendado vasco y una mexicana de San Francisco, Tantima.

Heinrich Ludwig Wiechers y Lucía Léycegui y Núñez casaron por la Iglesia Católica, siguiendo la religión de la novia, en Veracruz, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, el 4 de mayo de 1883. El acta de matrimonio señala como contrayentes a

“Enrique L. Wiechers”, de 39 años, comerciante, natural de Bremen, en Alemania, y residente en México desde hacía 24 años, hijo de “Juan C. Wiechers” y “Catarina M.

Mannrok” (sic); y a “Luisa” (sic) Léycegui, de 18 años, natural y vecina de Veracruz, hija legítima de Luciano Léycegui y Rafaela Núñez. Se señala que ha sido dispensado por esta Sagrada Mitra el impedimento de la disparidad de cultos (él era luterano y ella católica), según consta del Despacho fechado en Jalapa el 25 de abril de 1883. Fueron testigos Germán Watermeyer y Rafaela Núñez con varias personas.

Como se aprecia, el acta consigna erróneamente como contrayente a “Luisa” (y no

“Lucía”) Léycegui. Se usa como nombre del novio la forma española “Enrique L.

Wiechers”. Interesantemente, indica que éste era a la fecha residente en México desde hacía 24 años, lo que significaría, aproximadamente, desde 1858-1859. En cuanto al nombre de la madre del novio se escribe “Mannrok”, pero da la impresión por la forma de escribir que el párroco estaba en duda si no sería “Mannroh”.

En cuanto al matrimonio civil, dos fueron los pasos que había que seguir. Primero, como trámite previo, la Presentación de Matrimonio, y segundo, el Matrimonio Civil en sí;

ambos ante el Registro Civil de Veracruz.

La “Presentación de matrimonio de Enrique Luis Wiechers con Lucía Léycegui” se efectuó el día 21 de marzo de 1883, ante el Juez del Estado Civil del Cantón, en Calle de Nava N°18 (actual calle de Emparán). Comparecieron “Enrique Luis Wiechers” y “Lucía Léycegui”, manifestando que habían convenido en celebrar su matrimonio civil y con ese objeto, para practicar las diligencias correspondientes, se presentaban al Juez. Se señaló que el novio era natural de Bremen (Alemania), vecino de Orizaba, de 39 años, propietario, hijo legítimo de “Juan Cristóbal Wiechers” y “Catarina Margarita Mannrok”

(sic), ambos difuntos; y que la novia era natural y vecina de Veracruz, de 18 años, hija de Luciano Léycegui, natural de Vizcaya (España), de “55” años de edad (en realidad

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eran 58 años), comerciante, y de Rafaela Núñez de Léycegui, natural de Tantima y vecina de Veracruz, de 44, quienes estando presentes expresaron que daban su consentimiento para el enlace. Presentó el novio como testigos a Federico M. Petersen y Luis G. Sentíes; el primero natural de Hamburgo y vecino de Veracruz, de 38 años 10, y el segunda natural y vecino de Veracruz, de 34 años (quien había sido representante legal de la Casa Watermeyer, Wiechers y Cía.)11; y la novia a Juan Martínez y Segundo Alonso, el primero natural de España, de 42 años, y el segundo también natural de España de 47 años de edad, vecinos de Veracruz. Firmaron: Lucía Léycegui, “H.L.

Wiechers”, F.M. Petersen, Luis G. Sentíes, Luciano Léycegui, Rafaela Núñez de L., Juan Martínez y Segundo Alonso.

El acta consigna como versión castellanizada del nombre del novio “Enrique Luis”, mucho mejor y menos rebuscada que “Enrique Ludovico”. En cuanto al nombre de la madre del novio escribe también, erróneamente, “Mannrok”.

10 Nota: Federico [Friedrich] M. Petersen era un importante comerciante alemán de Veracruz, miembro propietario de la Cámara de Comercio del puerto. Nacido en Hamburgo hacia 1845. hacia Había recibido una educación esmerada y su padre era capitán de barco. Sabemos a ciencia cierta que desde la década de 1860 ya residía en Veracruz. En 1880 fue admitido como Cónsul de Suecia y Noruega en el puerto de Veracruz. Entendemos que había sido miembro de la casa Ringel y Goebel, y que, tras disolverse ella en 1870 pasó a ser socio de su sucesora la casa „E. Ringel Junior“; ahí seguía en 1880. No cabe duda que era amigo tanto de la familia Léycegui como de H.L Wiechers. El 25 de julio de 1884 aparece como testigo en el matrimonio civil de Luciano Léycegui y Núñez („Federico Petersen, natural de Alemania, de esta vecindad, de 39 años, casado, comerciante“, firmando como „F.M. Petersen“); y también aparece firmando el acta su esposa

„Ana Trowbridges de Petersen“. Después lo veremos en 1884 y 1885 como testigo de los nacimientos de Luciano y Enrique Wiechers y Léycegui. En 1887 dejó Veracruz, debido al insalubre clima, y se estableció en San Francisco, California, con su señora estadounidejse, que era hija de un antiguo cónsul americano en Veracruz. El Rey de Suecia-Noruega lo nombró Caballero de la Orden de Vasa. Tenemos la suerte de haber tenido acceso a una completa semblanza de su interesante vida que apareció en un periódico de San Francisco y que fue reproducida por The Two Republics en su edición del 22 de septiembre de 1892. Desconocemos cuándo murió. Se ve que él y su esposa fueron muy cercanos a H.L. Wiechers.

11 Nota: Luis G. Sentíes aparece reiteradamente en nuestra obra. Fue gente de confianza de la Casa Watermeyer, Wiechers y Cía., fungiendo como representante legal de la misma, lo que indica que era abogado. Nació en el puerto de Veracruz hacia 1849, hijo de Francisco Sentíes y Carmen Álvarez. Casó, a más tardar a comienzos de 1879, con Guadalupe Fernández (nacida hacia 1861 en Tlacotalpan, Veracruz). Hemos localizado el nacimiento en Veracruz de varios de sus hijos, a partir del 8 de diciembre de 1879. La prensa de la época lo cita como representante o „Procurador Judicial“ en juicios de diversas personas en Veracruz. Ocupó además puestos públicos. En enero de 1884 era Regidor en el Ayuntamiento de Veracruz. El 1° de enero de 1885 asumió nuevamente como Regidor. En agosto de 1885 fue candidato a alcalde, pero parece que no salió electo. En noviembre/diciembre de 1887, y seguramente por un buen tiempo posterior lo vemos como gerente del consulado danés en Veracruz, ante un viaje por enfermedad de H.D. Watermeyer. En agosto de 1888 era diputado suplente en el Congreso del Estado de Veracruz, en Jalapa. Para julio de 1889 lo veremos como Juez del Registro Civil de Veracruz. En agosto de 1890 fungió nuevamente como gerente del consulado danés en Veracruz, provisionalmente en reemplazo del recientemente fallecido H.D. Watermeyer. En 1897 era Tesorero General del Estado de Veracruz en el gabinete del Gobernador Teodoro Dehesa. En 1902 México lo reconoció como Cónsul de Bolivia en Veracruz (desconocemos, eso sí, qué tráfico marítimo podría tener Bolivia –país sin litoral- con Veracruz). En 1904 pasó a ser Diputado Federal propietario por el distrito de Huatusco, Estado de Veracruz. Falleció en Jalapa el 4 de mayo de 1907. Su acta de defunción, del día 5 de mayo, además de los datos de los padres y de la esposa que ya reproducimos, nos dice, además, que era originario de Veracruz, falleció de 59 años, y que era „Tesorero General del Estado“.

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Parece que la autorización del juzgado para la celebración del matrimonio se demoró más de lo necesario. Por ello, las 9 de la mañana del 4 de mayo de 1883, misma fecha del matrimonio religioso, compareció ante el Juez del Estado Civil del Cantón de Veracruz

“Enrique Luis Wiechers, natural de Bremen, en Alemania, vecino de Orizaba, accidentalmente en esta ciudad, soltero, de 39 años y propietario más afectado”, el cual señaló que, habiéndose cumplido con mucho los 15 días de su presentación con Lucía Léycegui, pidió al juzgado se sirviera autorizar el enlace. El juez, en vista de lo expuesto y de que hasta la fecha no se había presentado ningún impedimento, según constaba del acta publicada en Orizaba por el término legal y que constaba en autos, de común acuerdo con el compareciente fijó las 7 de esta noche de ese mismo día para la celebración del matrimonio, en la casa N°18 de la calle de Nava. Firmaron el acta el Juez Manuel A. Arcos y “H.L. Wiechers”. Como se aprecia, el acta consigna como versión castellanizada del nombre del novio “Enrique Luis”, pero cuando firma lo hace con sus siglas de siempre –en alemán- “H.L. Wiechers”.

El matrimonio civil en sí tuvo lugar en la noche de ese mismo 4 de mayo de 1883, que como vimos fue también el día del matrimonio religioso, pero más tarde, ante el Juez del Estado Civil del Cantón, en Calle de Nava N°18. Como nombre del novio se consigna

“Enrique Luis Wiechers” en la nota al margen del acta, y como “Enrique L. Wiechers” en el acta en sí; el nombre de la novia aparece de manera correcta “Lucía Léycegui”. Se indica que celebran su matrimonio en los términos fijados en la antes citada acta de

“Presentación de Matrimonio” del 21 de marzo de 1883. El novio señala ser natural de Bremen, en Alemania, y vecino de Orizaba, de 39 años y propietario, hijo legítimo de

“José (sic) Cristóbal Wiechers” y “Catarina Margarita Mannrok” (sic), difuntos. La novia manifiesta ser natural y vecina de Veracruz, de 18 años, hija de Luciano Léycegui, natural de Vizcaya, España, de “55” años (ya mencionamos que eran en realidad 58), comerciante, y de Rafaela Núñez, natural de Tantima y vecina de Veracruz, de 44 años.

El juez los declaró unidos en legítimo matrimonio en nombre de la ley y de la sociedad.

Fueron testigos “Germán Dionisio” Watermeyer, natural de Veracruz y vecino de Puebla, de 38 años; y Julio Chabat, natural de Tampico y vecino de Veracruz, “soltero” (dato que en este caso menciono por ser relevante para el futuro de la familia Léycegui), de 26 años. Firmaron, como contrayentes, Lucía Léycegui y “H.L. Wiechers”, y como testigos “G.D. Watermeyer”, J. Chabat, Luciano Léycegui, Rafaela Núñez de Léycegui, I.

Cruzado, S. Alonso, F.M. Petersen, E. Benjamin, N. Herklotz 12, Luis G. Sentíes, Ramón de Prida, Ag° [Augusto] Fincke 13, D. Enrique Palazuelos, L.C. Léycegui y Adª. T. de Petersen”.

12 Nota: „Nicolás“ Herklotz era un comerciante alemán de Veracruz. Estaba casado con „Catalina“

Reimer. Vivía ya en Puebla para octubre de 1854 y agosto de 1856 (para el bautizo de dos de sus hijos). Estaba casado con una señora de apellido Renner. Hasta 1859 había existido en Puebla una casa comercial “Hube, Herklotz y Cía.”, con la que suponemos estaba relacionado. En diciembre de 1864 los vemos con fotografía en el retrato de los miembros del Club Alemán de Veracruz. En agosto de 1863 y febrero de 1868 lo vemos en Veracruz para el bautizo de dos de sus hijos. En marzo de 1866, con motivo de la ausencia del cónsul titular, fue reconocido como “Encargado” del Consulado de Hamburgo en Veracruz. En 1882 lo vemos como directivo de la Cámara de Comercio de Veracruz. En enero de 1883 es vocal suplente de la Cámara de Comercio de Veracruz. La prensa mexicana de la época consigna más datos de sus descendientes, pero no de él.

13 Nota: Augusto Fincke era un comerciante alemán de Veracruz. Sabemos que era propietario de una sombrerería en el Portal de las Flores. Tenemos el dato de un primer embarque llegado a Veracruz en agosto de 1884 a nombre de „A. Fincke“; luego seguirán varios embarques a su nombre, bien en Veracruz o bien en la Aduana de la Ciudad de México, durante un año, básicamente de artículos de sombrerería. De cualquier forma, sabemos que se suicidó en julio de 1885. The Two Republics del 24 de julo de 1885 informa: „Further particulars are obtained from

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El acta consigna al margen como versión castellanizada del nombre del novio “Enrique Luis”, pero al centro usa la forma corta “Enrique L.”; interesantemente, cuando firma, lo hacer con sus siglas de siempre –en alemán- “H.L. Wiechers”. En cuanto al nombre de la madre del novio señala “Mannrok”; y al padre del mismo castellaniza su nombre erróneamente “José Cristóbal” en vez de “Juan Cristóbal”. Con relación a “Germán Dionisio” –o H.D.- Watermeyer [y Benjamín], es de hacer constar que, como veremos después, al menos desde mediados de 1881 ya no era socio de H.L. Wiechers, pero como se aprecia la amistad continuaba inalterada. Como dato interesante, que ya señalamos,

“E. [Enrique] Benjamín” era tío materno de “Germán Dionisio” Watermeyer.

Otra información adicional sobre este matrimonio civil nos la proporciona el Diario Oficial de la Federación del 3 de agosto de 1883, que publica, como era práctica periódica, una

“Noticia relativa a los cambios ocurridos en el Estado Civil de los extranjeros residentes en los Estados Unidos Mexicanos, formada con los datos recibidos en esta Secretaría [Relaciones Exteriores] a los meses de abril, mayo y junio de 1883”, con una sección de

“Matrimonios”, que consigna:

Nombre del Esposo: Wiechers Enrique

Edad: 39

Lugar de nacimiento: Alemania

Nombre de la Esposa: Leycegui (sic) Lucía

Edad: 18

Lugar de nacimiento: E. U. Mexicanos

Residencia: Veracruz

Fecha del Registro: 4 Mayo de 1883

Estos listados periódicos de la sección de extranjería de la Secretaría de Relaciones nos darán muchos más datos, sobre la familia y los cercanos de H.L. Wiechers, que seguirán apareciendo a lo largo de esta obra. Estamos ahora procurando localizar la mayor cantidad posible de los mismos.

Tenemos, gentileza de su actual poseedora María Celia Zeevaert Alcántara, y de Germán Wiechers Aguirre que la fotografió, el excelente cuadro que H.L. Wiechers encargó hacer de su esposa Lucía, a poco de haber contraído matrimonio. A juzgar por los

the suicide of August Fincke of Vera Cruz, mention of which has been made in The Two Republics.

He left his store last Thursday and was not seen in the city after that. On Saturday he was found hanging to a tree in the small grove near the Casamata suburb of Vera Cruz. His death is atributed to business difficulties. After the coroner’s jury has brought in a verdict of suicide, he was buried on Sunday“. Mucho más dolorosa es la noticia que da El Nacional el 11 de agosto de 1885: „Ud.

debe haber conocido en sus viajes al Sr. Fincke, casado con Estela Cuesta, parienta política de Luis Terán. Pues bien, eran un matrimonio excelente y muy feliz, tenían un niño muy bonito y simpático, y él era un comerciante trabajador y honrado. La semana antepasada se desapareció, y decían que había huido porque había quebrado; su pobre señora estaba como loca, cuando ...

se encontró su cadáver cerca de la Laguna de los Cocos, en un estado horrible de descomposición, pues se había ahorcado de un árbol, le había caído un aguacero encima, y luego este sol de fuego de la costa. Cerca de él clavó su bastón, en éste colgó su levita, en cuya bolsa tenía su cartera, y en ella una carta a su cuñado, cuyo conmovedor contenido, dicen los que la han leído, que parte el alma. Declara en ella que se mata porque le era horrible la idea de las reconvenciones que le harían sus concuños y otras personas, de quienes se llevaba dinero en su quiebra, y ruega a su esposa le perdone y cuide a su hijito. Su trágico fin ha impresionado mucho, porque era un hombre muy bueno. Su señora está inconsolable“. No cabe duda que debe haber sido un hombre muy recto y muy apreciado por H.L. Wiechers, quien posiblemente (si logró hacer el viaje desde Orizaba) participó en su funeral. Estaba casado con Estela Cuesta, nacida en el puerto de Veracruz hacia 1855 y fallecida en Iztacalco, D.F., el 10 de marzo de 1933. Tuvieron sucesión.

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antecedentes, debiera ser una pintura de 1883, antes de que empezaran a nacer los hijos. El cuadro, un óleo, colgaba en la habitación de Lucía Wiechers de Zeevaert. Y de la misma época tenemos también una linda miniatura a colores de Lucía Léycegui de Wiechers, que nos hiciera llegar desde San Diego, Alta California, Inés Wiechers Mijares de Stonehouse. Esta miniatura fue muy importante para los fines de esta obra, pues nos permitió identificar con 100% de seguridad a la bisabuela representada en el óleo. Copias del cuadro y de la miniatura se reproducen en un anexo al final de este capítulo.

10.3 Los Hijos Nacidos en el Puerto de Veracruz, en tiempos de la fábrica de “Cerritos de San Juan” en Orizaba.

Los antecedentes que tenemos nos dan a entender que, durante el período inicial de su matrimonio, o durante parte importante de dicha etapa, tenía Heinrich Ludwig a su esposa e hijos residiendo en Veracruz, mientras él estaba físicamente en Orizaba, a cargo de su fábrica textil Cerritos de San Juan. Hasta que vendió la fábrica y estuvo en condiciones de moverse con toda su familia a la capital.

El primer hijo de este matrimonio, Enrique Luciano Wiechers y Léycegui, nació en Veracruz el 12 de febrero de 1884. Fue bautizado en la iglesia parroquial de Veracruz el 26 de marzo de 1884. Se señala que es hijo legítimo de “Enrique L. “Wiechers” y de Lucía Léycegui. Fueron sus padrinos sus abuelos maternos Luciano Léycegui y Rafaela Núñez. El párroco que lo bautizó fue Pedro Berrones.

Gracias a las gestiones personales de Severo Félix Rodríguez Léycegui ante el Registro Civil de Veracruz, tenemos el acta de nacimiento de Enrique Luciano Wiechers y Léycegui, tanto la fotografía del original del libro de nacimientos como la transcripción actual oficial que, gracias a su preocupación, nos fuera emitida. El acta levantada por comparecencia del padre, con fecha 21 de febrero de 1884, ante el Juez del Estado Civil del Cantón de Veracruz, Manuel A. Arcos. Se señala que el nacimiento tuvo lugar el 12 de febrero de 1884, a las 11 de la noche, en “la casa número 12 de la calle de la Independencia”, Veracruz. El niño inscrito es hijo legítimo de “H.L. Wiechers”, natural de Alemania, vecino de Orizaba y de paso por Veracruz, de 40 años, casado, comerciante, y de su esposa “Lucía Léycegui”, natural de Veracruz, vecina de Orizaba y de paso por Veracruz, 19 años, casada. Esta acta de Veracruz no consigna a los abuelos, como sí lo harán después las actas de la Ciudad de México.

Fueron testigos F.M. Petersen, natural de Alemania, vecino de Veracruz, de 39 años, casado, comerciante, y Enrique Léycegui [y Núñez], natural y vecino de Veracruz, de 21 años, soltero, comerciante. Y se consignan las firmas manuscritas del Juez Manuel A.

Arcos, y de “H.L. Wiechers”, F.M. Petersen y Enrique Léycegui.

De esta acta se aprecian varias cosas interesantes. Por ejemplo, es la única acta familiar en la cual el nombre del padre aparece directamente como “H.L. Wiechers”, con su nombre comercial. Y el acta contiene la firma de Heinrich Ludwig. Además, vemos que, para el nacimiento de Luciano, H.L. Wiechers y su esposa residían ambos en Orizaba.

Ambos se consignan como “de paso por ésta” (Veracruz). Pero muy seguramente Lucía viajó al puerto, a casa de parientes, para dar ahí a luz. Muy posiblemente Heinrich quedó en Orizaba, haciéndose cargo de su fábrica de los Cerritos de San Juan, y viajó al puerto ante la noticia del alumbramiento, lo cual justificaría la demora de varios días en inscribir al recién nacido en el Registro Civil. Además, el acta considera a H.L. Wiechers todavía como “comerciante”.

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Otra información adicional sobre este nacimiento nos la proporciona el Diario Oficial de la Federación del 17 de abril de 1884, que publica, como era práctica periódica, una

“Noticia de los cambios ocurridos en el Estado Civil de los extranjeros residentes en los Estados Unidos Mexicanos, sacada de los datos recibidos en esta Secretaría [Relaciones Exteriores] durante el mes de marzo de 1884”, con una sección de “Nacimientos”, que consigna:

Nombre del Nacido: Enrique Luciano

Nombre del Padre: Wiechers H.L.

Edad [del Padre]: 40

Lugar de nacimiento [del padre]: Alemania

Nombre de la Madre: Leycegui (sic) Lucía

Edad [de la Madre]: 19

Lugar de nacimiento [de la madre]: Estados Unidos Mexicanos Residencia [de los Padres]: Veracruz

Fecha del Registro: 21 Febrero de 1884

El 25 de julio de 1884 nos aparece „H.L. Wiechers“ firmando en Veracruz el acta de matrimonio civil de su cuñado Luciano Léycegui y Núñez. Pero el acta no menciona a su esposa Lucía Léycegui, aunque no hay duda que también estuvo presente. Es tal vez la única participación de H.L. Wiechers en una boda de la familia Léycegui-Núñez de que tenemos absoluta certeza. El acta correspondiente puede verse en los anexos del Capítulo VII, dedicado a la familia Léycegui.

El segundo hijo, Juan Enrique Wiechers y Léycegui, nació en Veracruz el 15 de septiembre de 1885. Fue bautizado en la iglesia parroquial de Veracruz el 15 de octubre de 1885. Se señala que es hijo legítimo de “Enrique” Wiechers y de Lucía “Léycegui y Núñez”. Fueron sus padrinos Segundo Alonso y Adela Núñez de Hortal. El párroco que lo bautizó fue Pedro Berrones.

Gracias a las gestiones personales de Severo Félix Rodríguez Léycegui ante el Registro Civil de Veracruz, tenemos el acta de nacimiento de Juan Enrique Wiechers y Léycegui, tanto la fotografía del original del libro de nacimientos como la transcripción actual oficial que, gracias a su preocupación, nos fuera emitida. El acta fue levantada por comparecencia del padre, con fecha 17 de septiembre de 1885, ante el Juez del Estado Civil del Cantón de Veracruz, Ángel Cházaro. Se señala que el nacimiento tuvo lugar el 15 de septiembre de 1885, a las 6 de la mañana, en “la casa número 11 de la calle del Cinco de Mayo”, Veracruz. El niño inscrito es hijo legítimo de “Enrique L. Wiechers”, natural de Alemania, vecino de Orizaba y de paso por Veracruz, de 42 años, casado, industrial, y de su esposa “Lucía Léycegui y Núñez”, natural y vecina de Veracruz, de 21 años, casada. Esta acta de Veracruz no consigna a los abuelos, como sí lo harán después las actas de la Ciudad de México.

Fueron testigos Federico M. Petersen, natural de Alemania, vecino de Veracruz, de 41 años, casado, comerciante, y Segundo Alonso, natural de España, vecino de Veracruz, de 40 años, soltero, comerciante. Y se consignan las firmas manuscritas de Ángel Cházaro, “H.L. Wiechers”, F.M. Petersen y Segundo Alonso. 14

14 Nota: Segundo Alonso era un conocido comerciante español del puerto de Veracruz. Nacido en España hacia 1836, en alguna localidad que todavía no tenemos individualizada. Lo vemos en Veracruz por lo menos desde 1854. Por lo que entendemos era originalmente amigo de la familia Léycegui; nos aparece como testigo en muchas de sus actas de Veracruz. A partir de 1868 aparece en la prensa „Segundo Alonso y Compañía“ como una de las casas comerciales importadoras de Veracruz, y esto se extiende por lo menos hasta 1888, año en que encontramos el último

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De esta acta se aprecian varias cosas interesantes. Por ejemplo, si bien el nombre del padre aparece como “Enrique L.”, la firma es, como siempre “H.L. Wiechers”, con su nombre comercial. Y el acta contiene también la firma de Heinrich Ludwig. Además, vemos que, para el nacimiento de Enrique, si bien su madre residía nuevamente en forma física en el puerto de Veracruz, el padre residía en Orizaba y es simplemente consignado como “de paso por ésta” (Veracruz). Heinrich vivía en Orizaba, haciéndose cargo de su fábrica de los Cerritos de San Juan, y viajaba periódicamente al puerto para estar al pendiente de la familia. Finalmente, el acta considera a H.L. Wiechers como

“industrial”; consecuentemente, había dejado para siempre atrás su faceta de comerciante.

A pesar de que hemos revisado detalladamente las listas publicadas en el Diario Oficial por la Secretaría de Relaciones Exteriores, con los nacimientos de hijos de extranjeros, en los meses siguientes a septiembre de 1885, no hemos podido localizar la información del nacimiento de Juan Enrique Wiechers y Léycegui. Lo más factible es que el Registro Civil de Veracruz no haya mandado el reporte del caso a la Secretaría de Relaciones.

10.4 Los Hijos Nacidos en México, en calle San Agustín 7.

No tenemos la fecha exacta del cambio de domicilio de H.L. Wiechers desde Veracruz/Orizaba a la capital, pero debe haber sido, a juzgar por la constitución de la Sociedad en Comandita “Béraud, Proal y Cía.”, el 1° de mayo de 1886, muy poco después de ello, tal vez hacia junio de dicho año. Su primera residencia en la capital sería en la Calle de San Agustín N°7 (actual calle República de Uruguay). Ya hemos referido en detalle en un capítulo anterior todo lo que sabemos de este domicilio. Esto, ahora sabemos, acontecía en momentos en que el comercio de Veracruz empezaba a fenecer.

El lugar de bautizo durante este período será la Parroquia de San Miguel Arcángel, localizada, usando la nomenclatura actual de las calles, en calle San Jerónimo N°95 y Plaza San Miguel, entre [el eje] José María Pino Suárez y calle 20 de Noviembre. Debe haber sido la parroquia competente para la Calle de San Agustín, aunque se encontraba, aproximadamente, a unas 6 ó 7 cuadras de distancia.

Como ya mencionamos, y luego trataremos en más detalle, sabemos que, al menos en cuatro ocasiones, con fechas 14 de junio de 1886, 14 de septiembre de 1886, 15 de octubre de 1886 y 1° de abril de 1887, se recibieron en la aduana interior de la Ciudad de México productos de tipo personal dirigidos a H.L. Wiechers. O ya estaba instalado en la Ciudad de México para la primera, o ya estaba en proceso de instalación.

embarque consignado a esta casa, aunque sabemos que todavía en 1901 seguía en actividad. La prensa de la época lo menciona profusamente. En 1893 era presidente del Casino Español de Veracruz. La Reseña Histórica, Estadística y Comercial de México y sus Estados. Directorio General de la República, editado por R. O’Farril y Comp., y publicada en la Cudad de México en 1895, incluye, en su sección Veracruz, la siguiente mención a Segundo Alonso: “Las casas, como la del Sr. Segundo Alonso, banquero e importador de cristal y loza, la primera en su género, no necesita de grandes comentarios”. Para 1902 vemos que se habla ya de la empresa „Segundo Alonso Sucesores“, lo que indica que ya habría fallecido. No profundizaremos más sobre este tema.

Tampoco hemos podido localizar actas suyas (por no estar disponibles en Internet), que pudieran habernos dado más luces sobre él y su relación con la familia Léycegui.

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La tercera hija del matrimonio, Lucía Luisa Wiechers y Léycegui, nació en la Ciudad de México el 19 de agosto de 1887. Tenemos la correspondiente Acta Civil de Nacimiento, que fuera levantada por comparecencia del padre, con fecha 31 de agosto de 1887, ante Wenceslao Briceño, Juez del Estado Civil del Distrito Federal. Se señala que el nacimiento tuvo lugar el 19 de agosto de 1887, a las 1:30 de la mañana, en la residencia familiar de San Agustín N°7, México. La niña inscrita es hija legítima de “Enrique Luis Wiechers”, de Bremen, Alemania, de 44 años, casado, comerciante, y de su esposa “Lucía Léycegui y Núñez”, de Veracruz, de 23 años, siendo nieta por línea paterna de los difuntos “Juan Cristóbal” Wiechers y Margarita “Manroh”, y por la materna de Luciano Léycegui y Rafaela Núñez, el primero de Gordejuela, España, comerciante, la segunda de Veracruz, ambos vivos y residentes en Veracruz.

El acta consigna, como salvaguarda para su hija mexicana: “El compareciente [Heinrich Ludwig] declara que su hija la niña presentada conserva la Nacionalidad Mexicana”.

Extrañamente, no efectúa mayores declaraciones, como después veremos será a la norma para los extranjeros en relación con la Ley de Extranjería de 28 de mayo de 1886.

Seguramente todavía no tenía el Registro Civil un texto uniforme para extranjeros padres de niños mexicanos.

Fueron testigos “Segismundo Wolff” (sabemos que es Siegmund Wolff Löwenstein), de Bremen, Alemania, comerciante, residente en la calle del Puente Quebrado N°10, y Eduardo Garcin, de Barcelonette, Francia, comerciante, domiciliado en el Portal de Agustinos N°1. Después aparecerán nuevamente, en varias ocasiones, en nuestro relato.

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15 Nota: En el capítulo XXV de esta obra encontrará el lector una breve semblanza de la vida de Siegmund/Segismundo Wolff.

16 Nota: Como se ve, “Juan Bautista Eduardo” Garcin era un comerciante francés afincado en México. Había nacido hacia 1860 Jausiers, Bajos Alpes. Casó en México con María Honorina Cottier, por el civil y por la Iglesia, el 3-4 de mayo de 1887. En su matrimonio civil, uno de sus testigos fue Eduardo Proal, a la fecha socio de H.L. Wiechers en el negocio de “Al Puerto de Marsella”, quien comparece con el domicilio de tal negocio (Portal de las Flores N°6). Le Trait d’Union del 21 de enero de 1886 publica un aviso al público que nos informa lo siguiente: Hasta el 16 de enero de 1886 existió, para administrar la negociación “El Gran Oriental”, una sociedad “Argentin, Faudon y Cía. Sucesores” cuyos socios administradores eran Adolfo Garcin y Emilio Faudon; con esa fecha se disolvió la sociedad anterior y se constituyó, para continuar con el giro del mismo negocio, una nueva sociedad “Garcin, Faudon y Cía.” cuyos socios serían J.B. Eduardo Garcin, Leon Faudon y J. Marius Pleasant. El 19 de abril de 1886, como después veremos, esta sociedad

“Garcin, Faudon y Cía.” fue una de las empresas fundadoras de la Compañía Manufacturera de Cerritos S.A., la cual, al día siguiente, el 20, adquirió la fábrica de hilados Cerritos de San Juan propiedad de H.L. Wiechers; después, la misma sociedad “Garcin, Faudon y Cía.” participó en 1889 en la constitución de la Compañía Industrial de Orizaba S.A. (Cidosa). Consecuentemente, Eduardo Garcin fue uno de los empresarios franceses que compró a Heinrich Ludwig su fábrica, en un negocio que fue altamente provechoso para todos. El Directorio Ruhland de la Ciudad de México de 1888 dice de él: “Garcin Eduardo, 1ª Monterilla 2, jefe de la casa Garcin, Faudon y Ca.”, y sobre su sociedad: “Garcin, Faudon y Ca., 1ª Monterilla 2, almacén de efectos extranjeros ‘El Gran Oriental’”. Después, el Directorio Ruhland de 1892-1893 consigna: “Garcin Ed° [Eduardo], D. Juan Manuel 24 (10 A.O. 512), socio gerente de la casa Garcin Faudon y Cª”. Respecto a dicha empresa, la misma guía consigna: “Garcin Faudon y Cª, 1ª Monterilla 2 (5ª C.S. 609), ap° 145, telf° 16, cajón ropa ‘El Gran Oriental’”. No sabemos cuánto duró esta sociedad: la Guía Massey-Gilbert de la Ciudad de México de 1903 nos menciona que “El Oriental” (sic) era propiedad sólo de Faudon y Cía. Por otra parte, en julio de 1891 vemos a Eduardo Garcin (junto con J. Tron y León Signoret) en un proyecto inmobiliario para fraccionar la Colonia San Rafael. Sabemos que en mayo de 1899 era Eduardo Garcin “Administrador General de las fábricas Río Blanco, San Lorenzo y Cerritos, las que pertenecen a la Compañía Industrial de Orizaba”. El Diario Oficial de la Federación del 6 de

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