Invaginación intestinal

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La invaginación intestinal, también llamada intususcepción, es un cuadro digestivo agudo, que sucede más frecuentemente en la edad pediátrica, sobre todo en el primer año de vida.

Incidencia[editar]

La invaginación intestinal aparece entre uno y cuatro de cada mil niños (1-4/1000). Es la causa más frecuente de obstrucción intestinal desde los 3 meses a los 6 años, siendo raro en los recién nacidos. Ocurre sobre todo en varones (4:1). La localización más frecuente es la ileocólica y la ileoileocólica.

Etiología[editar]

Actualmente la etiología es desconocida. Se ha relacionado con múltiples entidades patológicas, pero realmente en la actualidad es desconocida. Algunas de ellas son: fibrosis quística, infección por adenovirus, otitis media, púrpura de Schönlein-Henoch o tras recibir quimioterapia.

Síntomas[editar]

Debuta con un dolor abdominal brusco, súbito, de tipo cólico, acompañado de flexión de los miembros inferiores sobre el abdomen. Llanto violento por el dolor. Progresivamente el niño queda aletargado e incluso con alteración de la conciencia. Son frecuentes los vómitos, que acabaran por hacerse biliosos. No hay deposiciones, aunque algunas veces pueden eliminar unas heces poco voluminosas sanguinolentas y con moco, descritas como "jalea de grosellas".

Tratamiento[editar]

El tratamiento consiste en la reducción hidrostática mediante enema con aire o suero fisiológico. No se utiliza bario debido a la irradiación que produce sobre el niño. Se realiza con control ecográfico, y tiene un éxito del 75-80% de los casos si se realiza antes de las 48 horas del inicio del cuadro.

Hay en algunos casos en los que está indicada la cirugía urgente, y no se realiza la reducción hidrostática. Estos son:

  • Sospecha de sufrimiento intestinal con signos de shock
  • Signos de irritación peritoneal (peritonitis) o de perforación intestinal (neumoperitoneo)
  • Evolución mayor de 48 horas de la invaginación intestinal.
  • Fracaso tres veces de la reducción hidrostática.

Pronóstico[editar]

La invaginación intestinal no tratada es a menudo mortal en los lactantes, debido a que la introducción del asa arrastrando el mesenterio, obstruye el retorno venoso. Esto produce una congestión de la porción invaginada llegando a producir gangrena y shock.

El pronóstico depende de los síntomas y del tiempo de evolución del cuadro. Puede resolverse espontáneamente antes de realizar ningún tratamiento. Y el índice de recurrencia es bastante alto.

Referencias[editar]

  • Nelson. Manual de Pediatría.
  • Two year review of intestinal intussusception in six large public hospitals of Santiago, Chile. O'RYAN, MIGUEL MD; LUCERO, YALDA BSC; PEÑA, ALFREDO MD; VALENZUELA, MARÍA TERESA MD
  • Hernández

Véase también[editar]

Otros cuadros digestivos pediátricos: