Así es el Coloso de los Apeninos, la escultura mágica de una de las villas Médici

Así es el Coloso de los Apeninos, la escultura mágica de una de las villas Médici

La colosal escultura de Juan de Bolonia es de los pocos elementos que ha sobrevivido en el jardín de las maravillas de Europa, hoy Patrimonio de la Humanidad  

María Escribano
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Foto: LucaLorenzelli / ISTOCK

A unos 30 minutos al norte de Florencia se encontraba villa Pratolino, una de las villas Médici que forman parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 2013. En total son 12 las villas y dos los jardines repartidos por el paisaje toscano y que dan testimonio de la influencia que la familia Médici ejerció sobre la cultura europea moderna a través de su mecenazgo en las artes. Todas fueron construidas entre los siglos XV y XVII y “representan un innovador sistema de construcción en armonía con la naturaleza y dedicado al ocio, las artes y el conocimiento”, destaca la Unesco.

Coloso de los Apeninos. | LucaLorenzelli / ISTOCK

La villa y el parque de Pratolino eran un ejemplo perfecto de esa conexión entre arquitectura, jardines y medio ambiente tan repetida en las construcciones Médici.

Fue Francisco I de Médici quien encargó la construcción de la villa, hoy desaparecida, y el parque de Pratolino en un terreno comprado en 1568. Pratolino se hizo famoso por los múltiples juegos de agua que atesoraba el conjunto. Había cuevas, fuentes, juegos hidráulicos… elementos que fueron capturados por las célebres manos del grabador Stefano della Bella, que recreó las vistas más evocadoras del parque contribuyendo a consagrarlo como modelo europeo del arte de jardín y a que se lo conociera con el sobrenombre de “jardín de las maravillas”. Esos juegos de agua fueron luego imitados en los jardines de Hellbrunn cerca de Salzburgo, en el Hortus Palatinus en Heidelberg y en Saint-Germain-en-Laye, cerca de París.

Grabado de Stefano della Bella del Coloso de los Apeninos y villa Pratolino en el Rijks Museum, 1620-1664.  | Rijks Museum

Varias son las esculturas que adornan este conjunto, como el Júpiter esculpido por Baccio Bandinelli. Pero la que ocupa nuestra atención en este artículo es el llamado Coloso de los Apeninos de Juan de Bolonia, que data de finales del siglo XVI, 1579. Tras la muerte de Francisco I, el parque donde se encuentra el Coloso quedó prácticamente abandonado, pero en el siglo XIX el príncipe ruso Pablo Demidoff compró el complejo y restauró algunos de sus elementos, entre ellos, la colosal estatua.

Coloso de los Apeninos.  | giuliano2022 / ISTOCK

El Coloso de los Apeninos llegó a tener cuevas visitables en su interior, además de frescos y juegos de agua, hoy desaparecidos al igual que el gran laberinto y otras fuentes que existían en el recinto. Pero por suerte, la estatua se conserva, junto con una capilla que formaba parte de la villa, construida por Bernardo Buontalenti en 1580.

Construido en piedra y ladrillo, el Coloso de los Apeninos sorprende al visitante por su altura, 10,6 metros, y esa forma de mitad hombre que parece surgir de una montaña. En su día su interior estaba lleno de salas con diferentes usos y mecanismos: el gigante arrojaba agua desde una corriente subterránea e incluso echaba humo por la nariz al encenderse una fogata dentro de su cabeza. Hoy llaman todavía la atención las estalactitas en su barba peluda. Como su nombre indica, se trata de una personificación de los montes Apeninos.

Coloso de los Apeninos.  | LucaLorenzelli / ISTOCK

Pratolino siguió siendo residencia de los Demidoff hasta 1955 y en el año 1981 pasó a ser gestionado por la ciudad de Florencia, cuyo ayuntamiento acometió trabajos de recuperación de la fauna y la vegetación del parque. Hoy el lugar, conocido ya como villa Demidoff, se puede visitar desde el 1 de abril hasta el 30 de octubre todos los viernes, sábados, domingos y festivos de forma gratuita de 10:00 a 20:00.

Ilustración antigua del Coloso. | duncan1890 / ISTOCK

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