"Va a ser un fracaso absoluto. Para tres meses, ¿quién se va a desplazar? ¿Dónde está el atractivo?". Los camioneros españoles lo tienen claro: el plan urgente del premier británico, Boris Johnson, para atajar la crisis de los transportistas en Reino Unido no va a funcionar. El desabastecimiento, aseguran, no sólo es por el Brexit. Toda Europa sufre una escasez de conductores que puede complicarse en los próximos años. Y en España, también.

Los británicos están sufriendo en las últimas semanas varios problemas de desabastecimiento. Primero se viralizaron imágenes y vídeos de estantes vacíos en los supermercados. Desde hace unos días, las protagonistas son las largas colas de coches en las gasolineras por la falta de suministro. No es que exista un problema en las terminales petroleras, sino que faltan camioneros que transporten el combustible a las gasolineras. Pese a que esta realidad afecta a toda Europa, en el Reino Unido ha empeorado por culpa del Brexit. Las restricciones migratorias impuestas tras su salida de la Unión Europea están provocando una escasez de trabajadores en sectores clave.

En España, donde el salario de un camionero puede oscilar entre los 1.500 y los 2.500 euros al mes, hacen falta 5.000 transportistas de vehículos pesados

Para atajar el desabastecimiento, el Gobierno de Johnson emitirá 10.500 visados temporales de trabajo a extranjeros para salvar la temporada navideña. 5.000 de ellos se darán a conductores de camión y los otros 5.500 a la industria avícola. Una medida que se queda corta porque en Reino Unido faltan unos 90.000 conductores para cubrir el sector del transporte. El Ejecutivo conservador también recurrirá a 150 conductores del ejército y ha prorrogado una norma que permite a los camioneros alargar sus horas en carretera.

"Reino Unido ha dejado de ser atractivo para los trabajadores extranjeros", dice Juan José Gil, secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (FENASISMER). Gil enumera una larga lista de motivos para argumentar que las medidas de Boris Johnson no arreglarán nada. El cierre de fronteras —explica— impide a las compañías británicas contratar conductores extranjeros y alarga los trámites para entrar y salir de las islas. También prohíbe las cargas de retorno, es decir, que el camionero que transporta una mercancía a Reino Unido pueda volver a cargar su camión en suelo británico con nuevo género para traerlo de vuelta.

Para Ramón Valdivia, director general de la Asociación de Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), la crisis del sector en Reino Unido tiene una moraleja "buena". "Esta experiencia británica es dolorosa. Tiene una parte buena: pone en evidencia que esto es una cosa que nos va a pasar a todos por igual. La demanda de movilidad de mercancías y de personas es creciente. La sociedad demanda cada vez más que le lleven las cosas a más sitios, con mayor puntualidad y eficiencia, y cada vez hay menos personas capaces de hacerlo", concluye.

España necesita 5.000 camioneros

Las cifras que maneja el sector sobre el déficit de camioneros evidencia que el problema no se reduce, ni mucho menos, a Reino Unido. La asociación europea de transportistas UETR estima en 400.000 el número de conductores que faltan para cubrir las necesidades de las empresas transportistas en toda Europa. En España, según Valdivia, se necesitan unos 5.000 conductores de transportes pesados.

En 10 años el sector del transporte en España se quedará con menos de un tercio de sus trabajadores. Va a desaparecer por pura jubilación si no viene nadie joven, como ya ocurre", prevé Juan José Gil, secretario general de la FENASISMER

Tanto Gil como Valdivia advierten de que en los próximos años habrá muchos menos conductores de camiones. ¿La razón principal? El transporte es un sector con una mano de obra envejecida y en el que apenas entran jóvenes. "El 72% de conductores profesionales superan los 50 años de edad. Sólo uno de cada cuatro es menor de 50 años. En 10 años [el sector] se va a quedar con menos de un tercio de los trabajadores. Va a desaparecer por pura jubilación si no viene nadie joven, como ya ocurre. Tendremos un problema como sociedad", alerta el director general de ASTIC.

"Una profesión dura"

Que no se logre rejuvenecer al sector, según Gil, de FENASISMER, tiene una explicación: "Es una profesión que no es atractiva, es dura". Lo es por varios motivos. "Los conductores pasan fuera muchos días. Es una profesión que se desarrolla en tres metros cúbicos y en solitario", razona. El secretario general de la federación también denuncia que "desafortunadamente" los conductores se ven obligados a cargar y descargas las mercancías, "una actividad que no es propia de un conductor", y que en los últimos años se están sufriendo robos "más violentos". Por ello, pide al Gobierno que invierta más en aparcamientos seguros para transportistas.

Los salarios de un camionero en España varían por provincias y por tipo de actividad. Por ejemplo, el conductor que transporte mercancías dentro de la Península puede ganar entre 1.500 y 2.000 euros al mes de media, según Gil. El camionero que haga rutas internacionales cobra entre 2.000 y 2.500. La normativa prohíbe a los transportistas conducir más de 90 horas en 14 días. Es decir, un máximo de nueve horas al día, salvo dos jornadas a la semana en las que pueden viajar hasta 10 horas.

Otra "barrera" para los jóvenes, según Gil, son los costes de los permisos de conducción. En España, quien quiera ser transportista debe conseguir el permiso C de conducción, un certificado de aptitud profesional que exige la UE. En total, entre exámenes y cursos, un aspirante a camionero puede acabar pagando "unos 3.000 euros".

En esta misma línea, la asociación europea de transportistas por carretera (UETR) reclama más ayudas para formar a conductores y ayudarles así a obtener la licencia de conducción. Pide, además, una amplia red de áreas de estacionamiento "protegidas" y que se garantice la "calidad de las condiciones de trabajo".