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Obras neoclásicas: características e imágenes de las 30 obras más representativas del arte neoclásico (pintura y arquitectura)

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Las obras neoclásicas de la arquitectura y el arte neoclásico se caracterizaron por combinar las bases del arte clásico grecorromano, así como el establecimiento del equilibrio entre composiciones y las proporciones.

El arte del neoclasicismo inició entre 1750 y 1760, y se extendió hasta 1850; fue un movimiento que se basó en el arte de la antigua Grecia y Roma, era considerado de alto nivel y gusto extraordinario. El significado de neoclásico tiene mucho que ver con la perfección, el equilibrio, y deja por fuera el acto de comunicar emociones por medio de la pintura. Para conocer más sobre el arte del neoclásico, en esta entrada definimos las 30 obras más representativas del arte neoclásico, los artistas del neoclasicismo más destacados en cuanto a la pintura, contamos cómo se edificó la arquitectura de la época del neoclásico, y también definimos las características de la pintura del neoclasicismo. 

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Obras de arte del neoclasicismo

Una obra de arte  con estilo neoclásico tiene rasgos distintivos y estableció un culto a la perfección que se extendió rápidamente por Europa y el mundo, e influyó en la moda, la literatura y la música. Sin un orden de importancia o de fechas, en esta sección enlistamos ejemplos del neoclacisimo, son las obras de arte del neoclasismo que sentaron las bases de las características de la pintura neoclásica.

1. La muerte de Marat 

En 1793, Jacques-Louis David (1748-1825) dio luz a una de las obras más notables de la Revolución Francesa y de la época neoclásica, el cuadro sobre el asesinato de Jean-Paul Marat (1743-1793), figura clave del movimiento revolucionario de Francia, que murió en manos de Charlotte Corday, una mujer de la nobleza que se conviritó en una pieza fuerte del federalismo.

Como se puede observar en la imagen, la obra muestra el cadáver impecable de Marat,  “el mártir de la Revolución” (a pesar de la sangre) sobre su bañera, tiene en la mano una pluma y una carta.  

El cuadro de la Muerte de Marat (Jacques-Louis David, Dominio Público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

La muerte de Marat es una de las obras del neoclásico más significativas por su carga política y porque nació en un momento histórico crucial, al tiempo que se convirtió en una representación exacta del neoclasicismo. Por otro lado, el cuadro de David tiene una composición perfecta y equilibrada, que son factores necesarios en las imágenes de neoclásico.

Otros detalles a destacar de esta pintura neoclásica es que los  detalles son fieles a la realidad y la luz se aplica sublimemente sobre el cuerpo de Marat, y en los demás elementos que forman parte de la escena del crimen. 

2. La intervención de las Sabinas 

Otro aporte de Jacques-Louis David para el arte neoclásico es La intervención de las Sabinas,  un cuadro que pintó en 1799. Esta obra tiene una historia particular, pues David concibió su arte desde la cárcel.

Durante la Revolución Francesa Jacques-Louis David forjó  alianzas políticas que lo mantenían al filo del desastre y, además, fue miembro de la fuerza policial de la revolución, pero llegó el momento en el que David ya no pudo escapar de sus actos y fue encarcelado; fue entonces cuando creó La intervención de las Sabinas. Su musa fue Marguerite Charlotte Pécoul, su exesposa. 

La Intervención de las Sabinas (Jacques-Louis David, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

En este arte neoclásico David plasmó la batalla de las mujeres sabinas contra la guardia romana a las puertas de Roma. Además, dibujó el momento en el que Hersilia, una joven sabina que era esposa del general romano, Rómulo, se lanzó entre los dos bandos para suplicar el cese del enfrentamiento. La intervención de las Sabinas proyecta un momento de compasión en tiempos agitados. 

Cinco años le llevó culminar la obra que sería su pase a la libertad y la oportunidad de volver con Marguerite, pues con Napoleón Bonaparte en el poder, se dio cuenta del potencial de David para obras dramáticas en las que, tiempo después, el mandatario pudo ser protagonista. 

3. La Magdalena Penitente 

Esta es una de las obras neoclásicas del alemán Anton Raphael Mengs (1728-1779) que tiene varias versiones, pero la representación es la misma. Las técnicas neoclásicas que Mengs aplicó en este trabajo las aprendió en Roman, donde aprendió sobre el arte clásico y renacentista, y obtuvo influencias de imágenes del neoclasicismo literario y del movimiento neoclasista en general

La Magdalena Penitente (Anton Raphael Mengs, Dominio público vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

La Magdalena Penitente de 1752 buscaba ser una especie de “superación” de la Magdalena del pintor italiano renacentista Antonio Allegri da Correggio (1498-1534); pero, en cambio, la versión de Mengs se distingue fácilmente por la semidesnudez de la mujer.

De hecho, el rey Augusto III (1696-1763) de Polonia expresó en varias cartas que sentía gran aprecio por la María Magdalena de Mengs “tanto que la conservaba en su dormitorio”, pero también dijo que la mujer de la pintura de Mengs “no parecía estar todavía plena y verdaderamente arrepentida”.

4. El Nacimiento de Venus

En 1879, el francés William-Adolphe Bouguereau (1825-1905) uno de los pintores del neoclasicismo, creó una de las obras más representativas del neoclasicismo: El Nacimiento de Venus.  Bouguereau contó la historia del origen de Venus de la mitología romana en su pintura, que muestra a una mujer madura posando sobre una concha de mar, rodeada de unos querubines. 

El Nacimiento de Venus (Anton Raphael Mengs, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

En esta obra, Bouguereau quiso plasmar la diosa de la belleza y el amor, basándose en los ideales clásicos romanos y griegos de la figura femenina. A diferencia de las versiones de Sandro Botticelli (1445-1510), la representación de Venus de Bouguereau se enfoca totalmente en las raíces de pinturas neoclásicas de la época y deja ver la naturalidad de su estilo artístico en el lienzo. 

El Nacimiento de Venus es una de las principales obras del neoclasicismo, sino que ha sido considerada como una obra maestra tanto por la calidad de la pintura como por sus dimensiones, y la representación de la diosa en tamaño real.

5. Autorretrato con su hija Julie

Desde Francia también resalta Elisabeth Louise Vigée Le Brun (1755-1842) con un tierno cuadro, el Autorretrato con su hija Julie (1780-1819), una obra íntima en la que posa junto a su pequeña hija formando un triángulo perfecto, que también denota la cercanía de ambas, a diferencia de La Pequeña Vaquera Madonna (1515) del pintor italiano Rafael Sanzio (1483-1520).

No obstante, algo que llama la atención de este autorretrato es la vestimenta de Elisabeth, quien lleva puesto un vestido de un solo hombro muy parecido al quitón griego antiguo, una prenda que no correspondía con lo qué es neoclasico, como se puede observar en la imagen.

Autorretrato con su hija Julie (Elisabeth Louise Vigée-LeBrun, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

De acuerdo a los expertos, los autorretratos son una especie de tarjeta de presentación que no solamente muestra la destreza del artista, sino que puede dar luces sobre la identidad y la vida interior del artista. En este caso, es posible que Elisabeth quisiera mostrarse como los maestros legendarios de la antigua Grecia. 

6. Dante y Virgilio

Cuando hablamos de lo qué es el neoclásico, podemos continuar mostrando obras de William-Adolphe Bouguereau, quien presentó en 1850 a Dante y Virgilio, un óleo sobre lienzo que representa la Divina Comedia de Dante Alighieri.

Como se evidencia en la pintura, Dante y compañero Virgilio están en el infierno y observan como dos seres atormentados dan la sensación de estar en un terrible conflicto que no tiene fin. Además, se pueden observar los finos detalles en las expresiones de sus rostros, en sus cuerpos esculpidos.

Dante y Virgilio (William-Adolphe Bouguereau, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

También están en la escena Capocchio, el alquimista y hereje, y Gianni Schicchi, el embaucador que se valió de sus artimañas para robar la herencia de otro hombre y le muerde  el cuello. Pese a que las obras neoclásicas no comunican emociones, es inevitable ver las expresiones de todos los presentes.

7. La coronación de Napoleón 

Como se explicó en la historia de Las Sabinas, Napoleón puso su ojo en Jacques-Louis David, así que él fue el encargado de crear La Coronación de Napoleón en, un cuadro que le pidió el mandatario en 1804, pero comenzó a trabajar en la pintura el 21 de diciembre de 1805, en la capilla en desuso del Colegio de Cluny, lugar que esporádicamente usaba como taller para sus creaciones. 

Finalmente, en enero de 1808, terminó la obra con la ayuda de su alumno Georges Rouget. En la pintura se puede ver a Napoleón junto a su esposa, Giuseppina Beauharnais, en el momento de su coronación, que fue presenciada por ochenta personajes reconocibles.

La Coronación de Napoleón (Jacques-Louis David, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

La Coronación de Napoleón se expuso en la muestra anual de pintura del Salón de Francia desde el 7 de febrero hasta el 22 de marzo de 1808. Además, optó por el premio decenal del Salón 1810. 

8. La fuente  

En esta lista de obras más importantes del neoclasicismo también se encuentra La Fuente del francés Jean Auguste Dominique Ingres (1780-1867), una obra que inició en Florencia en 1820, pero culminó en 1856, en París. Cuando Ingres dejó ver la obra por primera vez, tenía 76 años y en ese entonces era lo suficientemente famoso; de hecho, ocupaba el cargo de presidente de la Escuela de Bellas Artes. 

La Fuente de Venus de Ingres (Jean Auguste Dominique Ingres, Dominio publico, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

En La Fuente se observa a una fémina que es una emulación de La Venus Anadiomene (1848) y, a su vez, es una contraparte y reinterpretación del «pudor de Venus», quien se muestra censurando el pubis con su mano.

Esta pintura de Ingres también representa  El Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli. Un dato curioso de La Fuente es que la  modelo desnuda era la hija más joven del conserje del artista. 

9.  La Gran Odalisca 

Otra de las pinturas del neoclásico de Ingres es La Gran Odalisca o Una Odalisca, una obra de 1814 que fue encargada por la hermana de Napoleón, la reina Carolina Murat de Nápoles. 

Inicialmente, la postura real de la mujer era una figura reclinada que mira hacia por encima de su hombro hacia atrás, y es una inspiración directa del Retrato de Madame Récamier (1809) de Jacques-Louis David. Además, el pintor se inspiró en obras como La Venus de Dresde de Giorgione y La Venus de Urbino de Tiziano, para proyectar las facciones y la figura de la mujer en la pintura. 

La Gran Odalisca (Jean Auguste Dominique Ingres, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

La Gran Odalisca muestra a una joven concubina que yace sobre un colchón sofá que está cubierto de sábanas finamente representadas. Por su puesto, la joven luce una piel tersa y radiante con una desnudez casta; estas últimas características levantaron las críticas y tildaron la obra de “romanticismo exótico”. También dijeron que las proporciones no eran lógicas y que la rotación de la pelvis era imposible en la vida real.

10. Travesura y reposo 

John William Godward (1861-1922) fue otro de los pintores neoclásicos más destacados. El pintor británico llegó casi al final del movimiento de neoclasicismo en el arte, pero eso no le impidió empaparse de todo el conocimiento y técnicas para concebir obras sensibles, con finos detalles y atención meticulosa. 

Travesura y Reposo (1895) ilustra en óleo sobre lienzo una escena que se desarrolla en la antigua Roma o Grecia. Muestra a una mujer tumbada sobre un banco de mármol a la izquierda, que es el «Reposo», mientras que la mujer de la derecha, que está sentada sobre una piel de animal negra en el suelo, significa «Travesura». Las mujeres parecen estatuas, se ven tan blancas como el mármol e ignoran por completo al espectador.

Travesura y Reposo (Getty Center, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Con este y otros cuadros, Godward dejó claro cuán buenas eran sus habilidades técnicas en sus pinturas y la capacidad que tenía para crear pinturas del neoclasicismo. Para pintar a estas jóvenes, el británico primero las pintó desnudas y luego fue añadiendo los detalles necesarios hasta dar con la pieza final. Antes de empezar una pintura nueva, Godward estudiaba las características del neoclasicismo en arquitectura para poder crear entornos perfectos.

11. Venus convence a Helena a enamorarse de Paris 

En 1790, la destacada pintora suiza, Angelica Kauffman (1741-1807) creó Venus convence a Helen a enamorarse de París, una obra que se basó en la  antigua historia griega de la Guerra de Troya, que inició  porque un hombre llamado Paris raptó a Helena, quien era conocida por ser la mujer más bella del mundo. 

Venus convence a Helena a enamorarse de Paris (Angelica Kauffmann,Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Paris tenía la promesa de la diosa Afrodita, quien le aseguró que le concedería la mujer más bella del mundo si la elegía, entonces él se la llevó consigo. Venus convence a Helena a enamorarse de Paris, es una obra que se hizo con la técnica del punto de fuga y, ciertamente, se puede apreciar observando bien la pintura. Por ejemplo, Paris y Helena miran hacia el centro del cuadro, mientras que el cuerpo del cupido está direccionado hacia el centro de la obra.

La representación de Angelica Kauffman es un gran ejemplo  de cómo se estableció la pintura neoclasicismo en América, Europa y en el mundo, puesto que se rige por una historia de la antigua Grecia, que es una de las características de las obras neoclásicas.

12. El rey Lear llorando sobre el cadáver de Cordelia 

Otro de los pintores del neoclásico es el irlandés James Barry (1741-1806), quien hizo El rey Lear llorando sobre el cadáver de Cordelia entre los años 1786 y 1788; la obra forma parte de una colección realizada para la Galería Boydell  Shakespeare, en Londres. 

En esta obra se puede ver al rey Lear devastado mientras sostiene el cuerpo de su hija, Cordelia. Barry muestra el realismo de la tragedia familiar mientras que la ambienta en un paisaje heroico, donde Stonehenge es el fondo de la escena.  La pintura puede transmitir el suceso sin necesidad de una narrativa obvia, sino que usa códigos estilísticos y la composición perfecta que es propia del arte neoclásico.

El rey Lear llorando sobre el cadáver de Cordelia (James Barry, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Como dato curioso, se puede observar que Lear no está en el centro del cuadro, está a la derecha. Albany y Edgar, los herederos del rey están retratados en diferentes modos estilísticos (los de Rafael y Miguel Ángel), y eso los hace encajar en el estilo general del cuadro, pero el rey Lear parece ser un foráneo del cuadro. 

13. El funeral de Atala

Anne-Louis Girodet de Roucy-Trioson (1767-1824) fue el pintor francés que creó El Funeral de Atala en 1808, y basó este cuadro en una conocida novela francesa de François-René de Chateaubriand (1768-1848) que cuenta la historia de Romeo y Julieta en un contexto del Nuevo Mundo.

El Funeral de Atala (Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

En la pintura de Girodet  se observa a Chactas, un indio de Natchez, Misisipi, llorando a su amor, Atala, una doncella americana-europea, que se quitó la vida para no romper el voto de castidad que le había prometido a su madre en sus últimos días de vida. Por otro lado, la obra del francés captura la relación entre la iglesia católica y el gobierno de Francia, que estaban fascinados por la historia que plasmó Girodet.

Uno de los detalles interesantes de la pintura es que Atala está vestida de blanco, que simboliza pureza e inocencia; también es representada como una santa, que estuvo martirizada por su fe y devoción.

14. Cornelia, madre de los Gracos, señalando a sus hijos como sus tesoros

Seguidamente, incluimos otra obra del arte neoclásico de Angelica Kauffman: Cornelia, madre de los Gracos, señalando a sus hijos como sus tesoros (1785), una obra en la que está enmarcada en la arquitectura de estilo romano.

La pintura de Kauffman muestra a dos mujeres y tres niños; todos los personajes están vestidos como en la antigua roma, algo que es característico de las obras neoclásicas. Además, esta pintura ganó fama rápidamente porque ejemplificaba un modelo de virtud.

Cornelia, madre de los Gracos, señalando a sus hijos como sus tesoros (Angelica Kauffmann, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Cornelia, madre de los Gracos, señalando a sus hijos como sus tesoros trata sobre una mujer romana que presume que hablaba con orgullo sobre el futuro de sus hijos, quienes se convertirían en líderes políticos cuando fuesen adultos. En síntesis, Kauffman deja claro que el tesoro más preciado de una madre no son las joyas o los lujos, sino los hijos y su porvenir.

15. Juana de Arco en la Coronación de Carlos VII

Jean Auguste Dominique Ingres regresa a la escena con Juana de Arco en la Coronación de Carlos VII (1854), una obra en la que combina su estilo con los toques neoclasistas de Jacques-Louis David. Además, evidencia el cambio de los desnudos a la vestimenta total y armaduras.

El cuadro fue encargado por el director de la Academia de Bellas Artes de Orleans para rendirle honor a la gran Juana de Arco (1412-1431), la heroína y santa francesa. Ingres muestra a la llamada Doncella de Orleans en la coronación de Carlos VII de Francia, en la catedral de Reims. Su frente en alto la hace ver victoriosa y orgullosa.

Juana de Arco en la Coronación de Carlos VII (Jean Auguste Dominique Ingres, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

La escena tiene una luz ambiental, objetos suntuosos y colores vivos. Otro detalle interesante es el aro en su cabeza, que es sinónimo de la santidad, y también reflejó la grandiosidad de la joven y valiente Juana con su figura retratada en tamaño real. 

Arquitectura del neoclasicismo

Continuando con las obras neoclásicas, en esta sección describimos las edificaciones que forman parte de las grandes huellas que dejó el neoclasicismo en arquitectura, una técnica dominada por el uso de la geometría prolija, la simetría simple, así como por la funcionalidad social de los espacios creados.

16. Teatro di San Carlo

El Teatro di San Carlo, ubicado en Nápoles (Italia) abrió sus puertas en 1737 y, probablemente ha roto el récord del teatro con más años continuos de actividad. La edificación de este sitio fue encargada por el rey Carlos III de Nápoles (1734-1759), quien deseaba contar con un espacio más grande para la ópera, puesto que el Teatro San Bartolomeo, que fue construido en 1621, era “demasiado pequeño” y no podía albergar tanta gente.

Xilografía del Teatro San Carlo (Giuseppe Barberis, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El arquitecto militar, Giovanni Antonio Medrano (1703-1760) se encargó del diseño junto a Angelo Carasale, quien fue el director del antiguo teatro. Sin embargo, en 1816 el teatro se envolvió en llamas durante una práctica de ballet, y destruyó varias zonas del edificio neoclásico. 

Tiempo después, tras el suceso, el rey Fernando IV (1295-1312) seleccionó a Antonio Niccolini (1722-1850) para que llevara a cabo la  reconstrucción del teatro de la ópera. En 1844, supervisó todo lo relacionado con la renovación y decoración del lugar; Francesco Maria del Giudice (1647-1725) y su hijo Fausto, le ayudaron en el proceso. Finalmente, el teatro volvió a la vida en 10 meses.

17. Panteón de París 

Jacques Germain Soufflot (1713-1780) fue el encargado de diseñar y construir el Panteón de París, un monumento situado en el Barrio Latino de París, en Francia, que se edificó por orden del rey Luis XIV (1643-1715). La construcción inició en 1758 y terminó en 1790, y se puso en marcha con la idea de crear una iglesia en honor a Santa Genoveva para guardar sus reliquias. 

La entrada del Panteon de París (Juanedc, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Al final, el sitio se convirtió en 1791 en un mausoleo sirvió para albergar los restos de personas ilustres y terminó de construirse cuando empezó la Revolución Francesa. Posteriormente, en el transcurso del siglo XIX, se restauró su uso original (dos veces), hasta que en 1881 se declaró que sería un panteón. De hecho, la primera persona en ser sepultada en el lugar fue Víctor Hugo, en 1885. 

El Panteón de París, que combina las bases de la arquitectura gótica y los efectos de la luz en el espacio, figura como uno de los primeros ejemplos de arquitectura neoclásica.

18. Rotonde de la Villette 

Rotonde de la Villete o “El Muro del Campesino General” fue construido entre 1784 y 1791 por Claude Nicolas Ledoux (1736-1806) con la finalidad de que todo comerciante que quisiera ingresar al París para hacer negocios pagara un impuesto por sus productos. El muro tenía 61 barreras de peaje, entre ellas, las más importantes:

  • Barrière du Trône, ahora Place de la Nation
  • Barrière d’Enfer, actualmente Place Denfert-Rochereau
  • Barrière de Chartres en la Rotonde du Parc Monceau
  • Barrière Saint-Martin en la Rotonde de la Villette, actualmente Place de la Bataille de Stalingrad
Rotonde dela Villette (Traktorminze, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Rotonde de la Villette es otro gran ejemplo de las obras neoclásicas de la arquitectura. Sus grandes pilares triangulares, el frontón y los pilares dóricos, son la prueba de las técnicas que se aplicaron para crear megaestructuras. Actualmente, es un sitio con toques más modernos destinado para el disfrute público con bares y tiendas de moda. 

19. Puerta de Brandeburgo

La Puerta de Brandenburgo se creó por orden de Federico Guillermo II (1786-1797) como entrada a Unter den Linden, un conducto directo al palacio prusiano. La construcción estuvo a cargo de Carl G. Langhans entre los años 1788 y 1791, y se basó en los modelos de los Propileos de Atenas.

Vistazo nocturno a la Puerta de Brandeburgo (Diego Delso, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

La estructura de piedra arenisca, que es una clara representación del arte neoclásico, está compuesta por 12 columnas dóricas que forman cinco portales. En cuanto a sus medidas, mide 66 pies (20 metros) de alto aproximadamente, 213 pies (65 metros) de ancho y 36 pies (11 metros) en cuanto a su profundidad. Además, está rodeado la Casa Liebermann y Haus Sommer, dos pequeños edificios que se crearon a finales de 1990 para reemplazar los pabellones dañados durante la Segunda Guerra Mundial; Josef Paul Kleihues se encargó del diseño y construcción.

Esta es la única puerta de la ciudad restante de Berlín. Históricamente, ha sido un símbolo tanto de la división de Alemania como de la reunificación nacional, en la actualidad  es uno de los sitios más visitados de Berlín, pero se a que en los primeros años estaba reservado para la realeza.

20. Banco de Inglaterra

El Banco de Inglaterra, es el banco central del Reino Unido, el cual fue ordenado por ley del Parlamento en 1694 con el propósito de  recaudar fondos para permitir que el gobierno empezara la guerra contra Francia en los Países Bajos. En ese tiempo no se permitió ningún otro banco por acciones en Inglaterra y Gales, sino hasta 1826.

Fachada del Banco de Inglaterra (Diego Delso, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

John Soane y Herbert Baker fueron los encargados de construir el banco que fue fundado por el escocés William Paterson  (1745-1806) en 1694 para fungir como banquero del gobierno inglés;  propuso un préstamo de 1,2 millones de libras esterlinas al gobierno inglés para que los suscriptores gozaran de privilegios bancarios; además, el Gobierno estaría al tanto de  la emisión de billetes. 

El Banco de Inglaterra fue construido originalmente sobre el antiguo templo de Mitra, en Walbrook, y se remonta a la fundación de Londinium, en la antigüedad romana. 

21. El Capitolio de Estados Unidos

El edificio del Capitolio de los Estados Unidos es el lugar donde se reúne el Congreso de los Estados Unidos. Tuvo muchos nombres que eran candidatos para su construcción, pero en 1792, William Thornton (1759-1828) ganó un concurso con los planos de su diseño, el cual se ejecutó en 1795 como el exterior de las alas adyacentes a la rotonda central. 

Vistazo al Capitolio de Estados Unidos (Martin Falbisoner, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Por su parte, Benjamin H. Latrobe (1764-1820) continuó con la creación del edificio que ya había iniciado  Thornton sumando sus propios diseños de interiores. Sin embargo, tras el ataque de los británicos al Capitolio en 1814, Latrobe comenzó la reconstrucción, pero claudicó en 1817. En 1827,  Charles Bulfinch (1763-1844), construyó la primera cúpula y la rotonda, mientras que Thomas Ustick Walter (1804-1887) ganó la oportunidad de  expandir las alas en 1850; también diseñó la cúpula de hierro fundido inspirándose en la cúpula de Miguel Ángel de la Basílica de San Pedro. 

22. Museo Británico de Londres

El Museo Británico, que es un ejemplo de la arquitectura neoclásica, fue fundado en 1753 y empezó a recibir al público en 1759. Con sus cuatro enormes alas, 43 columnas inspiradas en templos griegos, frontón triangular y escalones enormes, ciertamente no es lo que esperarías ver en el centro de Londres.

Vista aérea de Museo Británico (Luke Massey & the Greater London National Park City Initiative, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Inspirado en los monumentos clásicos de la antigua Grecia, este edificio fue diseñado por el arquitecto Sir Robert Smirke (1780-1867) en 1823, “para reflejar todos los maravillosos objetos alojados en su interior”. En 1852 el Museo Británico se completó gracias a técnicas “de última tecnología”, que consistía en pisos de concreto y un marco de hierro fundido relleno con ladrillos y piedras. 

23. Tumba del General Grant 

En 1885, cuando murió Ulysses S. Grant, el presidente número 18 de Estados Unidos, su esposa, Julia Grant quiso que fuese sepultado en Nueva York, y seguidamente nació la Asociación del Monumento a Grant, que buscó recaudar fondos para la tumba y el monumento. 

La Tumba del General Grant en Manhattan, Nueva York (King of Hearts, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

John H. Duncan(1855-1929) fue el elegido para llevar a cabo el proyecto, el cual estaba inspirado en el Mausoleo de Halicarnaso, una de “las siete maravillas del Mundo Antiguo”. Su diseño para la Tumba de Grant reflejó su carácter militarista, pero no dejó de lado las bases neoclasistas. 

El arquitecto aseguró que quería que la tumba de Grant fuera un “símbolo de respeto y reverencia” y que no luciera como un lugar habitable.

24. Basílica de Baltimore

La Basílica del Santuario Nacional de la Asunción de la Santísima Virgen María, o simplemente  Basílica de Baltimore, es una de las obras de arte del neoclasicismo a nivel arquitectónico, y fue  la primera catedral católica romana estadounidense.

Vista nocturna de la Basílica de Baltimore (National Archives and Records Administration, Dominio público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El diseño de la basílica estuvo en manos Benjamin Henry Latrobe, y su construcción se extendió desde 1806 hasta 1863. En cuanto a sus detalles, el afamado arquitecto se basó en el espacio abovedado y en un eje longitudinal; además, su fachada  refleja el pórtico griego clásico con sus columnas jónicas hexástilas. La Basílica de Baltimore cuenta con dos torres con cúpulas en forma de cebolla en su diseño neoclásico.

25. Palacio Pavlovsk

El diseño neoclasista del Palacio Pavlovsk se debe a su arquitectura clásica, las colecciones de arte, la extensión de sus jardines y sus suntuosos interiores. Es una de las edificaciones más significativas de Rusia en cuanto a la arquitectura neoclásica.

Fachada del Palacio Pavlovsk (Alexxx1979, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Es una residencia de campo la familia imperial rusa que estuvo en manos de varios arquitectos importantes como Vincenzo Brenna, Giacomo Quarenghi, Andrey Voronikhin, Thomas Jean y Carlo Rossi, junto a otros pintores y escultores que llevaron a cabo el proyecto entre  1780 y 1825. 

A pesar de que había un cúmulo de opciones de diseños y enfoques, lograron crear un lugar con ideales estéticos clásicos e impecables, con cúpulas, iluminación acristalada, toques italianos y de la antigua Roma.

26. Palacio de Buckingham

El Palacio de Buckingham, ubicado dentro del distrito de Westminster lleva ese nombre por John Sheffield, el duque de Buckingham, que compró la casa anticuada y la mandó a demoler para renovarla y crear la nueva Casa de Buckingham en 17005, que actualmente es el famoso Palacio, un ejemplo de las obras neoclásicas de la arquitectura.

Vista nocturna del Palacio de Buckingham (Leo Moser from München, Deutschland, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Fue construido con la ayuda de William Talman, William III, el Capitán William Winde y John Fitch, quien construyó la estructura principal.  Luego, en 1762 fue comprada por el rey George III para su esposa, la reina Charlotte, y pasó a llamarse “la casa de la reina”; en 1820, el rey Jorge IV ordenó que el arquitecto John Nash (1752-1798) convirtiera la casa en un palacio con grandes jardines que aún siguen casi intactos.

27. Arco del Triunfo de París 

En 1806, Napoleón ordenó la construcción del Arco de Triunfo en honor al Gran Ejército. La estructura, que tiene más de 160 pies de altura, se diseñó basándose en el Arco de Tito en Roma, y el arquitecto Jean Chalgrin (1739-1811) se ganó la oportunidad de llevar el proyecto en 1809. 

Las obras empezaron en 1824, tras la caída del Imperio, se terminó en 1830 y, finalmente, se inauguró el 29 de julio de 1836.

EL Arco del Triunfo en 2013 (Edgardo W. Olivera , CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

En 1852 y 1855,  Napoleón III y la reina Victoria hicieron su cabalgata oficial bajó el Arco de Triunfo. El gran monumento guarda en su interior, muchas esculturas importantes, la historia de su construcción y recuerda todos los sucesos que se dieron en el lugar. 

28. Altes Museum

El Altes Museum, obra destacada de la arquitectura neoclásica en Alemania y Patrimonio Mundial de la UNESCO. Fue construido por orden del rey Federico Guillermo III de Prusia en 1825, y terminó de construirse en 1830. 

Vista completa del Altes Museum (Taxiarchos228, FAL, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El arquitecto Karl Friedrich Schinkel (1781-1841) debía crear un museo “que permitiera al pueblo de Alemania” disfrutar del arte real. Tiempo después, Federico Guillermo IV, el hijo del rey dio los aportes necesarios inspirados en la arquitectura grecorromana, y Schinkel consiguió crear un edificio que tuviera su visión y la del rey.  

El Altes Museum se creó originalmente para albergar los cuadros de los Antiguos Maestros y otras bellas artes de la nación; sin embargo, desde 1904 exhibe colecciones exclusivas de antigüedades clásicas.

29. Plaza del Mercado de Ponce

La Plaza del Mercado de Ponce, en Puerto Rico, es otra de las obras representativas del neoclasicismo, y fue diseñada por Timoteo Luberza (1820-1895), un famoso  ingeniero y arquitecto nacional, quien se basó en el diseño del mercado Les Halles de París. 

Cuando se construyó en 1863, la Plaza del Mercado de Ponce era el boom de la modernidad y la edificación más grande de la isla. Luego, en 1903, el arquitecto Manuel V. Domenech (1869-1942) añadió los diseños neoclásicos para darle nuevos aires al lugar. 

El Mercado de Ponce en 1920 (Juan Rodriguez Serra, Dominio Público, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Un dato curioso del edificio es que aún se conserva en el interior su estructura original aunque ha pasado del neoclásico al Romanticismo, hasta el art decó. En la actualidad, el sitio sirve como una recepción de distintas fiestas. 

30. Museo Egipcio de El Cairo

El Museo Egipcio o  Museo de Antigüedades Egipcias, se construyó bajo la supervisión de la empresa italiana Garozzo-Zaffarani en 1901. Además de ser un ejemplo significativo de las obras neoclásicas arquitectónicas, es uno de los museos más importantes de la región.

Vistazo a la entrada del Museo de El Cairo (Diego Delso, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El Museo Egipcio, que tiene dos plantas, fue construido basándose en el diseño de Marcel Dourgnon (1858- 1911), un arquitecto francés que tenía sus bases en el neoclasicismo. Es por ello que el lugar tiene ese maravilloso aspecto clásico con relieves y estatuas del periodo predinástico al grecorromano.

Hemos llegado al final de este recorrido histórico y cultural por las obras neoclásicas que han dejado huella en todo el mundo. La influencia del arte neoclásico es innegable y echó sus raíces desde el pasado, hasta el presente y, quizás, el futuro.

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