Guillermo II de Alemania (Kaiserreich) | Historia Alternativa | Fandom
Historia Alternativa
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Guillermo II
Emperador de Alemania y Rey de Prusia
Kaiser Wilhelm Ii and Germany 1890 - 1914 HU68367.jpg

Guillermo II en 1902
Reinado 15 de junio de 1888 - 4 de junio de 1941
Mandato 52 años de reinado
Nacimiento 27 de enero de 1859
Berlín, Bandera de Prussia (1892-1918).png Prusia
Fallecimiento 4 de junio de 1941 (82 años)
Berlín, Bandera del Imperio Alemán.png Imperio Alemán
Predecesor Federico III
Sucesor Guillermo III
Consorte
  • Augusta Victoria de Holstein-Sonderburg-Augustenburg
  • Herminia de Reuss-Greiz
  • Casa Real Casa de Hohenzollern
    Himno real Heil dir im Siegerkranz (no oficial)
    Padre Federico III
    Madre Victoria del Reino Unido

    Escudo de Guillermo II de Alemania (Kaiserreich)


    Guillermo II (en alemán: Wilhelm II, nombre completo: Friedrich Wilhelm Viktor Albrecht von Hohenzollern; Berlín, 27 de enero de 1859 – † 4 de junio de 1941) fue el tercer emperador alemán (Káiser) y el noveno rey de Prusia. Gobernó entre 1888, hasta su muerte en 1941. Hijo primogénito de Federico III y de la princesa Victoria del Reino Unido, fue proclamado emperador tras el breve reinado de su padre.

    Durante su reinado, Alemania derrotó a los Aliados en la agotadora Primera Guerra Mundial, y posteriormente volvería a salir triunfante en la Segunda Guerra Mundial, consolidandose la hegemonía alemana sobre toda Europa y gran parte del mundo. Aunque no vivió lo suficiente para ver el final del conflicto, si tuvo la oportunidad de ser testigo de la caída de Paris (por tercera vez en su vida y segunda en su reinado) y el comienzo de la invasión de la Unión Británica.

    Primeros años

    Guillermo (apodado Willy en familia) nació el 27 de enero de 1859 en Berlín. Era el hijo mayor de Príncipe Federico de Prusia y de su esposa, Victoria. Su abuelo paterno, Guillermo de Prusia era el hermano y heredero del rey Federico Guillermo IV de Prusia, que no tenía hijos. A su muerte en 1861 Guillermo heredó la corona prusiana y Federico, padre del futuro Guillermo II, se convirtió en príncipe heredero. La madre de Guillermo II era la hija mayor de la Reina Victoria y del Príncipe Alberto, así como la tía de la futura zarina de Rusia Alejandra Fiódorovna, esposa del último zar Nicolás II, y hermana de Eduardo VII del Reino Unido.

    El parto fue difícil, y como consecuencia de ello el bebé nació con una deformidad en el brazo izquierdo, que los médicos de la corte berlinesa intentaron corregir en vano. Esta deformación consistía en una hipotrofia relativamente leve aunque visible. Guillermo la ocultaría celosamente durante toda su vida bajo uniformes militares y poses estudiadas de antemano, como se puede observar en varias fotografías de la época.

    Guillermo II fue educado en Kassel en el instituto de enseñanza Friedrichsgymnasium y en la Universidad de Bonn. Poseía una mente muy ágil, que era frecuentemente subyugada por su temperamento cascarrabias. Tenía cierto interés por la ciencia y la tecnología del periodo, pero gustaba de hacer notar a la gente que él era un hombre de mundo, perteneciente a un orden distinto de la raza humana, designada a la monarquía. Guillermo II fue acusado de megalomanía, en 1894, por el pacifista alemán Ludwig Quidde.

    Guillermo con su padre, Federico III, en 1863.

    Como vástago de la casa real de Hohenzollern, Guillermo II estuvo expuesto, desde una edad temprana, a la sociedad militar de la aristocracia prusiana. No es necesario mencionar que esto fue un elemento importantísimo en su vida, ya que se puede notar con facilidad que en su madurez era raro verlo sin el uniforme militar. Esta cultura militar del periodo tuvo un gran papel al forjar el carácter político de Guillermo II, así como en sus relaciones personales.

    Ascenso al trono

    A la muerte de su padre, que sólo llegó a reinar durante 99 días, el 15 junio de 1888, Guillermo II conquistó el trono alemán. Sus condiciones como gobernante eran muy buenas ya que tenía una gran intuición para darse cuenta de la raíz de los problemas, y su formación intelectual era muy completa. Además, poseía grandes dotes oratorias que le hicieron más de una vez exaltarse en sus discursos políticos y decir más de lo debido.

    Se comprometió con la importancia de su misión y sentía firmemente que si Dios le había llevado a ganar la corona, también lo iluminaría para que pudiera seguir el camino correcto en el ejercicio de sus funciones como Káiser. Sin embargo, a pesar de estas excelentes cualidades, Guillermo II acusaba una cierta inmadurez y una clara tendencia a sobrestimar sus propios poderes, cuando ocupó el trono a los 29 años de edad. Aunque carecía de experiencia en el campo internacional, desde el comienzo de su reinado quiso mantener la autoridad monárquica en el interior de Alemania y en sus relaciones con el exterior. Para ello se propuso conservar el poderoso ejército del que disponía y crear una fuerte armada, no sólo para impedir que su país fuese atacado, sino para incrementar su prestigio entre las potencias extranjeras, siendo un emperador respetado por los forasteros.

    Reinado

    Vida social y política entre 1888 y 1900

    Aunque en su juventud había sido un gran admirador de Otto von Bismarck, la impaciencia característica de Guillermo II lo llevó rápidamente a un conflicto con el "Canciller de Hierro", la figura dominante en la fundación de su imperio. Además, el joven emperador tenía la determinación de reinar y administrar al mismo tiempo, a diferencia de su abuelo, que solía encargar la administración diaria al brillante Bismarck. En su juventud estuvo muy enamorado de una de sus primas de Darmstadt, Elisabeth von Hesse, conocida tiempo después como Isabel Fiódorovna, e intentó por todos los medios conquistarla sin éxito. El rechazo de Isabel se debió principalmente a los modales bruscos y poco atinados del entonces príncipe de Prusia. Sin embargo nunca la olvidó.

    El 27 de febrero de 1881, Guillermo II, entonces Príncipe de Prusia, se casó con la princesa Augusta Victoria de Schleswig-Holstein (1858-1921), con la que tuvo siete hijos.

    Los primeros conflictos entre Guillermo II y su canciller pronto envenenaron la relación entre los dos hombres. Bismarck creía que Guillermo II era un hombre ligero, que podía ser dominado, y mostraba respeto por las ambiciones de éste en la década de 1880. Luego de un intento de Bismarck de introducir una ley antisocialista de largo alcance a principios de la década de 1890, la separación final entre el monarca y el estadista ocurrió pronto. Guillermo II no estaba dispuesto a iniciar su reinado con una masacre al por mayor de trabajadores industriales, y despidió a Bismarck en 1890.

    Guillermo II designó a Leo von Caprivi para ocupar el lugar de Bismarck, que posteriormente fue sustituido por el Príncipe Chlodwig zu Hohenlohe-Schillingsfürst en 1894. Al designar a Caprivi y luego a Hohenlohe, Guillermo II se embarcaba en lo que se conoce como "el nuevo curso", por medio del cual esperaba ejercer una decisiva influencia en el gobierno del imperio. Los historiadores debaten acerca del grado de éxito que tuvo Guillermo II al implantar el "gobierno personal" en su época. Pero queda clara la diferencia que existía entre la corona y el canciller en el periodo de Guillermo II. Estos cancilleres eran servidores civiles veteranos, no eran hombres de estado, políticos, como Bismarck lo fue. Guillermo II quiso evitar el resurgimiento de Bismarck, el "Canciller de Hierro", a quien detestaba, llamándolo "viejo grosero y aguafiestas". Bismarck jamás había permitido a ningún ministro ver en persona al emperador sin estar él presente, manteniendo así su influencia y su poder político. Después de su retiro forzado, hasta el día de su muerte, Bismarck se convirtió en un duro crítico de las políticas de Guillermo II, pero sin el apoyo del árbitro supremo de todas las designaciones políticas (el emperador), había poca oportunidad para que el viejo canciller pudiera ejercer alguna influencia.

    Algo que Bismarck pudo lograr fue la creación del "Mito Bismarck". Esta visión (que algunos dirían que fue confirmada por sucesos posteriores) sostenía que con el despido de Bismarck, Guillermo II había deshecho cualquier posibilidad de que Alemania tuviera un gobierno estable y efectivo. Desde este punto de vista, el "nuevo curso" de Guillermo II se caracterizó por el descontrol del gobierno alemán, eventualmente conduciendo a la nación por una serie de crisis a los horrores de las dos guerras mundiales. Pero en realidad, Guillermo II estuvo probablemente en lo correcto al despedir a Bismarck, un hombre cuyas habilidades políticas estaban disminuyendo y que se había vuelto peligrosamente hostil con los elementos socialistas dentro del Reich.

    Otro de los aspectos que jugaron en forma gravitante en la política exterior fue la gran influencia que ejerció sobre Nicolás II de Rusia, manipulando astutamente en beneficio de los intereses alemanes, con consecuencias nefastas que desencadenaron la guerra entre Rusia y Japón en 1905, y posteriormente cuando brindó apoyo al Imperio Austro-Húngaro desencadenó la Primera Guerra Mundial, al obligar a movilizar a Rusia en defensa de los eslavos de Serbia.

    Vida social y política entre 1900 y 1914

    Política exterior entre 1888 y 1914

    Expansión Naval

    La crisis de Sarajevo y el ultimátum del Imperio Austrohúngaro a Serbia

    Primera Guerra Mundial

    Ascenso del comunismo e intervención en China

    Segunda Guerra Mundial y muerte

    Personalidad

    Guillermo II tenía una personalidad compleja, brutal para algunos, manipulador excesivo para otros, en suma una personalidad que algunos historiadores han tildado de megalómana extrema, poco tolerante y avasallante. No por ello menos inteligente y vivaz, y se ha afirmado que con el tiempo y la experiencia adquirió astucia política y militar.

    Varios análisis recientes de documentos sobre su nacimiento, almacenados en los Archivos Imperiales alemanes, han sugerido que Guillermo II pudo también haber experimentado un trauma cerebral en su nacimiento. Los historiadores no han podido determinar si tal incapacidad mental pudo haber contribuido a su agresividad, testarudez y falta de tacto con las personas que lo rodeaban (notablemente su madre) y a la hora de afrontar problemas, lo cual era evidente tanto en su vida política y personal.

    Tal enfoque ciertamente estropeó la política alemana bajo su liderazgo, ejemplificándose principalmente en acontecimientos como el despido del cauteloso canciller Otto von Bismarck. El káiser tuvo una relación difícil con su madre, quien era fría y estricta con él, y se sentía en cierta manera culpable por la deformidad del brazo izquierdo de su hijo, tratando en muchas ocasiones de corregirla a través de un riguroso régimen de ejercicio y dolorosos sistemas médicos. En 1908 sufrió problemas mentales y, en adelante, su posición tuvo menor peso en la toma de decisiones en Berlín.

    Resulta interesante que, dados sus orígenes ingleses, Victoria tratase de inculcar en su hijo un sentido de supremacía británica en muchos aspectos. Insistía en llamar a sus hijos por sus nombres en inglés: a Guillermo (Wilhelm) lo llamaba "William" y a su segundo hijo Enrique (Heinrich) le llamaba "Henry". Ciertamente, el futuro káiser sentía un profundo respeto por Gran Bretaña, por su abuela la reina y por los ingleses. Esto se dio desde las etapas más tempranas de su desarrollo.

    Un indicio de su personalidad agresiva está en su deporte preferido: la caza mayor en la cual Guillermo II se jactaba de haber matado a más de 1000 ciervos.

    La relación de Guillermo II con los demás miembros de su familia era tan interesante como la que tenía con su madre. Veía a su padre con un profundo amor y respeto. La posición de su padre como héroe de las guerras de unificación fue responsable de la actitud del joven Guillermo, ya que en las circunstancias en las que fue criado, el contacto emocional cercano entre padre e hijo no era muy alentado. Más tarde, cuando estuvo en contacto con los opositores políticos de su padre, Guillermo II adoptó sentimientos ambivalentes hacia su padre, dada la notable influencia de su madre sobre una figura que debió haber sido de independencia masculina y de fuerza.

    Guillermo II también idolatraba a su abuelo, Guillermo I de Alemania, y posteriormente intentó implementar una cultura del primer emperador alemán como "Guillermo el Grande".

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