(PDF) RAE - Manual de la Nueva Gramática de la Lengua Española | Marta Sb - Academia.edu

RAE - Manual de la Nueva Gramática de la Lengua Española

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978-84-670-3281-9 263281 9 788467 032819 Cuestiones generales 1 Partes de la gramática. Unidades fundamentales del análisis gramatical 1.1 La gramática y sus partes. Características generales de esta obra 1.2 Unidades fónicas 1.3 Unidades morfológicas 1.4 Unidades sintácticas: las clases de palabras 1.5 Unidades sintácticas: los grupos sintácticos 1.6 Unidades sintácticas: las funciones 1.7 Unidades sintácticas: la oración 1.1 La gramática y sus partes. Características generales de esta obra 1.1.1 Definición de gramática. Partes en que se divide 1.1.1a En su sentido más estricto, la gramática estudia la estructura de las pa­ labras, las formas en que estas se enlazan y los significados a los que tales combina­ ciones dan lugar. En este sentido, la gramática comprende la morfología, que se ocupa de la estructura de las palabras, su constitución interna y sus variaciones, y la sintaxis, a la que corresponde el análisis de la manera en que se combinan y se dis­ ponen linealmente, así como el de los grupos que forman. La gramática es, pues, una disciplina combinatoria, centrada, fundamentalmente, en la constitución interna de los mensajes y en el sistema que permite crearlos e interpretarlos. No son partes de la gramática la semántica, que se ocupa de todo tipo de significados lingüísticos (no solo de los que corresponden a las expresiones sintácticas), y la pragmática, que analiza el uso que hacen los hablantes de los recursos idiomáticos. Aun así, las consideraciones pragmáticas se hacen necesarias en la descripción de numerosos aspectos de la gramática. En un sentido más amplio, la gramática comprende, ade­ más, el análisis de los sonidos del habla, que corresponde a la fonética, y el de su organización lingüística, que compete a la fonología. 1.1.1b A cada parte de la gramática pertenecen varias unidades sustantivas (en el sentido de ‘fundamentales’ o ‘esenciales’) y diversas relaciones. La mayor parte de dichas unidades se componen de otras más pequeñas. Así, en la fonología 1.1.2a Partes de la gramática. Unidades de análisis 4 los rasgos distintivos se agrupan en fonemas, que a su vez constituyen sílabas. Los segmentos de la morfología son los morfemas (como los de des-orienta-ción), que se agrupan en palabras (desorientación, orientación, desorientado). A su vez, la palabra constituye la unidad máxima de la morfología y la unidad mínima de la sintaxis. Las palabras, pertenecientes a una determinada categoría o clase en función de sus propiedades morfológicas y sintácticas, forman grupos sintác­ ticos: mi casa, por ejemplo, es un grupo nominal y beber leche, uno verbal. La com­ binación de determinados grupos sintácticos da lugar a las oraciones, que relacionan un sujeto con un predicado. Las funciones sintácticas, como sujeto, complemento directo, etc. (§ 1.6), son unidades relacionales: un sujeto lo es en rela­ ción con un cierto predicado. Así, el grupo nominal mi casa es el sujeto de la oración Mi casa queda bastante lejos, mientras que es el complemento directo de El fuego destruyó mi casa. Las relaciones sintácticas se expresan formalmente de diversas maneras: mediante la concordancia (por ejemplo, la de número y persona entre sujeto y predicado), la selección (como la de determinadas preposiciones: depen- der de alguien) y la posición (por ejemplo, la del complemento directo detrás del verbo). 1.1.2 Tipos de gramática. Características generales de esta obra 1.1.2a Se llama gramática sincrónica la que estudia los fenómenos lingüísti­ cos tal como se presentan en un momento determinado; la gramática histórica o diacrónica se interesa por el modo en que evolucionan a lo largo de cierto ­período o de la historia de la lengua en su conjunto. Por otra parte, desde el punto de vista de los objetivos y fundamentos del análisis gramatical, se distinguen la gramática descriptiva y la gramática normativa. La primera presenta las propiedades de las unidades gramaticales en cada uno de los niveles de análisis: fonética, fonología, morfología y sintaxis; la segunda establece los usos que se consideran ejemplares en la lengua culta de una comunidad, a menudo con el respaldo de alguna institución a la que se reconoce autoridad para fijarlos. Finalmente, suele denominarse gramática teórica la que se fundamenta en una determinada teoría gramatical, generalmente contemporánea. 1.1.2b La presente gramática del español es sincrónica, aunque contiene nume­ rosas referencias a la historia de la lengua, y está concebida como obra a la vez des­ criptiva y normativa. Presenta las variantes gramaticales que se consideran propias de la lengua estándar en el mundo hispanohablante, atendiendo preferentemente a los registros formales, pero reflejando también fenómenos característicos de la len­ gua coloquial. Procura ser sensible a la variación geográfica, a los niveles de lengua (o sociolectos) de los hablantes —es decir, a las variantes propias de cier­ tas capas sociales o de determinados grupos profesionales—, así como a los regis­ tros o estilos lingüísticos que un mismo hablante puede manejar, esto es, a las variedades formal, coloquial, u otras que están determinadas por situaciones comu­ nicativas específicas. Desde el punto de vista doctrinal o teórico, pretende combinar las mejores aportaciones de la tradición gramatical hispánica con algunos logros de la gramática contemporánea. En consonancia con este propósito, la terminolo- gía utilizada toma la tradicional como punto de partida, aunque incorpora varios 5 Unidades fónicas 1.2.2 c­ onceptos analíticos no habituales en ella, pero extendidos en la investigación lin­ güística actual. 1.1.2c Los datos que se manejan en esta obra proceden tanto de usos atesti­ guados, sobre todo escritos pero también orales, como de la introspección del gramático o de los hablantes consultados por él. Los datos son valorados a partir de dos criterios distintos: su gramaticalidad y su corrección idiomática. La pri­ mera noción designa la medida en que cierta construcción se ajusta o no al sistema gramatical de la lengua en un momento determinado. Las construcciones agra­ maticales, que se marcan con un asterisco (*), son secuencias irregulares que in­ fringen algún principio de dicho sistema. No están atestiguadas, y son rechazadas por los hablantes nativos a los que se les proponen. El gramático las construye como recurso heurístico (es decir, de búsqueda o investigación) para delimitar las pro­ piedades de las palabras y de las pautas sintácticas en las que aparecen. Por el con­ trario, la corrección idiomática representa un factor de valoración social. Permite distinguir las secuencias atestiguadas que se usan en la expresión cuidada de ­aquellas que carecen de prestigio y, en consecuencia, se recomienda evitar. En la presente obra se tiene en cuenta que las variantes morfológicas y sintácticas que se conside­ ran correctas en una determinada comunidad pueden no coincidir por completo con las opciones favorecidas en otras. Se explicará a lo largo de esta gramática la natu­ raleza de la anomalía que caracterice las construcciones que se consideren incorrec­ tas, pero no se marcarán esas secuencias con ningún signo tipográfico. 1.2 Unidades fónicas 1.2.1 La fonética y la fonología. Unidades segmentales La fonética es la disciplina que analiza los mecanismos de la producción y de la percepción de los sonidos del habla. La fonología estudia la organización lingüís­ tica de los sonidos. No abarca todos los sonidos que el ser humano es capaz de ar­ ticular, sino solo los que poseen valor distintivo o contrastivo en las lenguas. Así, la oposición entre dato y dado es fonológica en español porque la sustitución de un sonido por otro permite diferenciar significados: /t/ y /d/ son fonemas, unidades abstractas compuestas de elementos coexistentes denominados rasgos distinti­ vos (referidos a nociones como sonoridad, lugar de articulación y modo de articulación). La oposición básica entre los sonidos de la cadena hablada se esta­ blece entre vocales y consonantes. Las vocales son los sonidos más abiertos que permite la lengua, puesto que no presentan obstáculos a la salida del aire; las conso­ nantes son los que se producen mediante una constricción o estrechamiento en el tracto vocal. La sílaba es el grupo mínimo de sonidos dotado normalmente de ­estructura interna en la cadena hablada. 1.2.2 La prosodia. Unidades suprasegmentales Se llama prosodia la disciplina que estudia el conjunto de los elementos fónicos suprasegmentales, es decir, aquellos que afectan a varios segmentos. El acento es 1.3 Partes de la gramática. Unidades de análisis 6 el grado de fuerza con el que se pronuncia una sílaba y el que la dota de prominencia con respecto a otras limítrofes. Se denomina entonación la línea o curva meló­ dica con que se pronuncia un enunciado. En esta se reconoce una serie de formas recurrentes, llamadas patrones melódicos. 1.3 Unidades morfológicas La morfología es la parte de la gramática que se ocupa de la estructura de las pala­ bras, las variantes que estas presentan y el papel gramatical que desempeña cada segmento en relación con los demás elementos que las componen. Se suele dividir en dos grandes ramas: la morfología flexiva y la morfología léxica, y según la perspectiva adoptada se distingue entre morfología sincrónica y morfología diacrónica. 1.3.1 Morfología flexiva Estudia la morfología flexiva las variaciones de las palabras que implican cam­ bios de contenido de naturaleza gramatical con consecuencias en las relaciones sin­ tácticas, como en la concordancia (Ellos trabajan) o en la rección (para ti). El conjunto de estas variantes constituye la flexión de la palabra o su paradigma flexivo. 1.3.1a El número en los sustantivos y los pronombres proporciona información cuantitativa sobre las entidades que se designan (casas, ideas), pero el de los deter­ minantes (los, esos), el de los adjetivos (altos, libres) y el de los verbos (Los pensa- mientos vuelan) solo está presente por exigencias de la concordancia. El género de los sustantivos y pronombres proporciona información significativa en algunos ca­ sos (escritor / escritora), pero no es propiamente informativo en otros muchos sus­ tantivos (cama, árbol), y tampoco en los determinantes y adjetivos. La persona es una propiedad de los pronombres personales (yo, tú, vos…) y de los posesivos (mi, tu, nuestro…), que también muestra el verbo en la concordancia (Tú sueñas). 1.3.1b Diversas relaciones sintácticas se ponen de manifiesto en gran número de lenguas por la flexión de caso, pero en español esta ha quedado reducida al paradig­ ma de los pronombres personales. Así, el pronombre yo aparece en el caso recto o nominativo, que corresponde típicamente al sujeto; el pronombre mí (caso obli­ cuo) está restringido a los contextos preposicionales: detrás de mí, acordarse de mí, para mí. Cuando es complemento directo, adopta la forma de acusativo me, y si es complemento indirecto aparece en la variante de dativo, que coincide con la de acusativo en el pronombre de primera persona del singular, pero no en otros: Lo leí; Le entregué las llaves. 1.3.1c Es exclusiva de los verbos la flexión de tiempo, aspecto y modo. La flexión de tiempo constituye una información deíctica, en el sentido de que ubica una determinada situación con respecto al momento en que se emite el enunciado. El tiempo se relaciona de manera a veces intrincada con el aspecto, que es la categoría 7 Unidades morfológicas 1.3.2c —no deíctica— que expresa la estructura interna de las situaciones y diferencia, por ejemplo, la situación que se inicia (empezar a estudiar) de la que se repite (seguir estudiando). El modo pone de manifiesto en la flexión verbal la actitud del hablante hacia la información que se enuncia, pero expresa también la dependencia formal de algunas oraciones subordinadas respecto de las clases de palabras que las seleccio­ nan o de los entornos sintácticos en los que aparecen. Así, contrastes como Estoy {seguro ~ *cansado} de que se comportan así, frente a Estoy {*seguro ~ cansado} de que se comporten así, son consecuencia directa del significado de los adjetivos respecti­ vos. Se distinguen en español los modos indicativo, subjuntivo e imperativo. El con­ dicional se interpreta en la actualidad como una forma del indicativo. 1.3.2 Morfología léxica 1.3.2a Llamada también formación de palabras, la morfología léxica estu­ dia la estructura de las palabras y las pautas que permiten construirlas o derivarlas de otras. Se divide tradicionalmente en dos subdisciplinas: la derivación y la ­composición. En ambas se estudian procesos morfológicos que se aplican a ciertas voces denominadas bases léxicas. Las palabras derivadas se forman a partir de una base léxica por un proceso de afijación. Así, dormitorio se crea a partir de dor- mir, sensatez a partir de sensato, o robustecer a partir de robusto. En la composición se unen dos bases léxicas: ceji-junto, saca-corchos. Mientras que las voces flexiona­ das (leo, leyendo, leeré) constituyen variantes de una misma unidad léxica (leer), las palabras derivadas (lector, lectura) constituyen voces diferentes. Así como el paradigma flexivo es la serie de las variantes flexivas de una palabra (alto, alta, altos, altas), el paradigma derivativo o familia de palabras se obtiene con las voces derivadas de ella, como altura, alteza, altivo, altivez, altamente, altitud, o el verbo enaltecer, así como con las palabras compuestas que la contienen, como altiplano, altibajo, altímetro. 1.3.2b Las voces derivadas constan de una raíz y un afijo. La raíz aporta el significado léxico, y los afijos agregan informaciones de diverso tipo. Se reconocen tres procesos en la derivación: la sufijación, la prefijación y la parasíntesis. Así, la palabra mar-ino contiene un afijo pospuesto o sufijo. Este término se usa más en la morfología derivativa; en la flexiva se prefiere el nombre de desinencia, sobre todo para los afijos flexivos del verbo. Estos segmentos aportan informaciones sobre el tiempo, el aspecto, el número, la persona o el modo. La vocal temática es un seg­ mento flexivo sin repercusión semántica, pero que distingue las tres conjugaciones (amar, temer, partir). Los morfemas antepuestos a la base léxica se denominan ­prefijos (im-posible, re-educar). El lugar de la prefijación dentro de la formación de palabras ha oscilado tradicionalmente. Mientras que en los estudios clásicos era más común ubicarla en la composición, en la actualidad se la sitúa de forma mayoritaria en la derivación. 1.3.2c Tradicionalmente se ha denominado parasíntesis al procedimiento de  formación de palabras que participa de la derivación y la composición. Son, pues, formas parasintéticas centrocampista, cuentacorrentista o quinceañero. Como la prefijación se asimilaba tradicionalmente a la composición, también se ­consideran 1.3.2d Partes de la gramática. Unidades de análisis 8 ­ arasintéticos los verbos que contienen un afijo discontinuo, formado por prefijo p y sufijo, como a-…-ar y en-…-ecer, entre los que se puede situar un adjetivo (aclarar, atontar, engrandecer, entristecer) o un sustantivo (abotonar, amontonar, apoltronar). 1.3.2d Junto a los sufijos y los prefijos, los infijos e interfijos son los afijos mediales, que se agregan a la raíz o bien la separan del sufijo. El término interfijo se suele aplicar a los morfemas derivativos o flexivos sin significado que se intercalan entre la raíz y otro sufijo (polv-ar-eda, no *polveda; pon-g-o, no *pono), mientras que el término infijo se ha empleado, entre otros usos, para designar los morfemas que se insertan en la palabra y aportan algún significado, generalmente apreciativo ­(Carl-it-os, arrib-ot-a). Con el fin de simplificar la descripción, en esta obra se usará únicamente el término interfijo para designar los segmentos mediales a los que se ha hecho referencia, sean estos flexivos o derivativos. 1.3.2e Las informaciones flexivas y las derivativas presentan propiedades ­morfológicas muy distintas. Las flexivas no alteran la clase de palabras a la que per­ tenece la base, mientras que las derivativas lo hacen con frecuencia: escritor, famoso, lavable. No ocurre así, sin embargo, con la mayoría de los prefijos (escribir > reescribir), los sufijos apreciativos (casa > casita) y algunos otros afijos (maíz > maizal). Los afi­ jos derivativos (-idad) preceden a los flexivos (-es), como en [ [ [oportun]idad]es] y, a diferencia de ellos, se asocian con numerosos significados, no siempre aislables o  deslindables con facilidad, como el de ‘agente’ (oxid-ante), ‘instrumento’ ­(destornilla-dor), ‘cualidad, calidad o condición’ (tranquil-idad), ‘lugar’ (lava-dero), ‘acción’ (negocia-ción), ‘tiempo’ (lact-ancia), ‘conjunto’ (chiquill-ería), ‘golpe’ (maz-azo). No obstante, algunos afijos no aportan un significado reconocible, como sucede con re- en recoger o -mento en campamento. 1.3.2f Las variantes flexivas de las palabras están ausentes de los diccionarios. Por el contrario, aparece en ellos la mayor parte de las voces obtenidas por derivación y compo­ sición. Se exceptúan las formadas por los afijos derivativos que poseen mayor rendimien­ to, concepto que en morfología recibe el nombre de productividad. Así, el DRAE opta en sus últimas ediciones por no incluir un gran número de adverbios terminados en -mente (como decisivamente o abruptamente), ni de adjetivos terminados en -ble (insta­ lable o solucionable). Tampoco da cabida a la mayor parte de las voces formadas con sufi­ jos apreciativos (como arbolito o fiebrón), salvo cuando están lexicalizadas. 1.3.3 Morfología sincrónica y diacrónica La formación de palabras está sujeta en español a múltiples irregularidades que, en su mayor parte, son resultado de factores históricos. Por esta razón en la m ­ orfología sincrónica se suelen proponer estructuras morfológicas que se apartan de la etimología de la palabra y buscan apoyo en las relaciones que establecen intuiti­ vamente los hablantes. Así, en el análisis sincrónico se considera que conductor es un derivado de conducir, pese a que en latín ya existía conductor. Se evitan, por otra parte, en el análisis sincrónico las bases opacas, perdidas o no accesibles, de las que los hablantes no tienen conciencia. Por ejemplo, a partir de la base ya perdida calura procede históricamente el adjetivo caluroso; por analogía con este adjetivo, 9 Unidades morfológicas 1.3.4d se suele explicar la u de riguroso. En la morfología sincrónica, sin embargo, se pre­ fiere vincular ambos adjetivos con los sustantivos hoy existentes calor y rigor. La morfología diacrónica, en cambio, se atiene estrictamente a la etimología. Una forma de evitar las bases opacas en la morfología sincrónica es postular variantes alternantes (o alomorfos), como calur- ~ calor- para explicar caluroso. A pesar de ello, ha de tenerse en cuenta que la transparencia de las palabras es variable. Casi todos los hispanohablantes relacionan agruparse con grupo o apolillarse con polilla; pero solo algunos vinculan amilanarse con milano o agazaparse con gazapo (‘cría de conejo’). Si bien la orientación de esta obra es, fundamentalmente, sincrónica, en los capítulos de morfología léxica se introducen referencias frecuentes a los factores históricos que condicionan la formación de un gran número de voces. 1.3.4 Relaciones entre las unidades morfológicas y las fonológicas No son escasos los fenómenos morfológicos que se solapan o traslapan parcialmente con los fonológicos en español. Se tratarán algunos en los apartados que siguen. 1.3.4a Se llama silabificación o silabeo la segmentación de las palabras en ­sílabas. Este proceso suele ser sensible a la estructura morfológica del español. Así, el adjetivo sublunar, que contiene el prefijo sub-, se segmenta en la forma sub.lu.nar, y no en la forma *su.blu.nar (los puntos separan sílabas), mientras que el adjetivo sublime —en el que no se reconoce ningún prefijo— se silabea en la forma su.bli.me, en lugar de *sub.li.me. La segmentación ortográfica sigue pautas similares. 1.3.4b Como se señaló en el § 1.3.3, los segmentos morfológicos pueden poseer variantes alternantes: por ejemplo, las de la raíz de tener son ten- / tien- / tuv-, y las de la desinencia del imperfecto del indicativo, -aba / -ía. También las presentan algunos sufijos (-ez / -eza; -ción / -ión; -al / -ar) y prefijos (in- / i-; con- / co-). Dos variantes de una misma base se diferencian con frecuencia en las alternancias vocálicas que muestran. Las más sistemáticas en español son las que afectan a la diptongación, en particular /e/ ~ /ié/ (cerrar ~ cierro; niebla > neblina; diente > dentista) y /o/ ~ /ué/ (dormir ~ duermo; fuego > fogoso; pueblo > popular). Entre las alternancias conso­ nánticas figuran las siguientes: /k/ ~ /s/ (/θ/ en gran parte de España): sueco ~ Sue- cia, médico ~ medicina; /g/ ~ /s/ (o /θ/): narigudo ~ nariz, mendigo ~ mendicidad; /t/ ~ /s/ (o /θ/): inocente ~ inocencia, profeta ~ profecía; /d/ ~ /s/ (o /θ/): privado ~ pri- vacidad, delgado ~ adelgazar; /g/ ~ /x/: filólogo ~ filología, conyugal ~ cónyuge. 1.3.4c Se denomina suplencia o supleción la sustitución de una base por otra de igual significado, y a menudo de su mismo origen. El fenómeno es muy habitual en las alternancias entre las bases cultas, heredadas generalmente del latín, y las bases patrimoniales, propias del español. Son bases supletivas acu- (acuoso) para agua; digit- (digital) para dedo; lact- (lactosa) para leche; fil- (filial) para hijo, etc. En la flexión poseen raíces supletivas verbos como ir (iré / fui / voy) o ser (seré / fuimos / eras). 1.3.4d Las alternancias en las bases o en los afijos se crean también con otros procesos. Entre ellos están la haplología o supresión de consonantes (a veces, ­también de sílabas) en las raíces de algunas palabras derivadas o compuestas, como 1.3.5a Partes de la gramática. Unidades de análisis 10 en Extremad- > extrem- (extremeño); novedad- > noved- (novedoso); navidad- > ­navid- (navideño); y también el truncamiento o acortamiento, propio sobre todo de la lengua coloquial: Rafael > Rafa; bicicleta > bici; televisión > tele. Con las abreviatu­ ras se representan las palabras por medio de una o varias de sus letras, como cap. (capítulo), p. (página), ej. (ejemplo), C. P. (código postal). Las siglas están formadas por las letras iniciales de varias palabras (ONG, FMI, OTAN) y designan por lo gene­ ral organizaciones, instituciones o corporaciones. Los acrónimos son siglas con es­ tructura silábica normal que se integran en la lengua como sustantivos, como ovni, de o(bjeto) v(olante) n(o) i(dentificado), pero también como unidades léxicas que se forman mediante la unión de distintos segmentos de varias palabras, como Mercosur a partir de Mercado Común del Sur. 1.3.5 Relaciones entre las unidades morfológicas y las sintácticas 1.3.5a Las relaciones entre la morfología y la sintaxis conciernen tanto a la morfo­ logía flexiva como a la derivativa. Las informaciones flexivas tienen consecuencias sin­ tácticas. Así, mediante la concordancia se reiteran ciertas propiedades gramaticales de las palabras en varios lugares de la cadena lingüística. Las propiedades sintácticas de las voces derivadas se heredan muchas veces de las de sus bases. El sustantivo pro- ducción, por ejemplo, admite el complemento de leche, y el sustantivo lector, el comple­ mento de novelas, en la misma medida en que los verbos producir y leer toman, respectivamente, los sustantivos leche y novelas como complementos directos. El ori­ gen de algunos afijos es sintáctico. El sufijo adverbial -mente (lentamente), que procede de un sustantivo latino, todavía conserva algunas de sus propiedades sintácticas. No se forman, en efecto, con otros sufijos, expresiones como simple y llanamente o tan opor- tuna como elegantemente, en las que el segmento -mente se omite —y se recupera ­contextualmente— en la coordinación copulativa y en la comparación de igualdad. 1.3.5b Las palabras gráficas pueden contener informaciones que correspon­ den a más de una categoría sintáctica. Es lo que ocurre con las que constituyen contracciones de varias categorías: del (de + el), al (a + el), contigo (con + tú). Así, la expresión del libro está formada por dos palabras, pero son tres las categorías que componen su estructura sintáctica (una preposición, un artículo y un sustantivo). En sentido inverso, las dos palabras de la expresión a vuelapluma conforman una sola pieza léxica, concretamente, una locución adverbial. Por otra parte, el ­comportamiento sintáctico de los pronombres átonos (me, te, se…) determina que formen una ­única palabra escrita cuando se posponen a gerundios, infinitivos e imperativos (diciéndo- melo, dársela, guárdatelos), o más de una si van antepuestos: Me lo decía; Se lo daré. 1.4 Unidades sintácticas: las clases de palabras 1.4.1 Criterios de clasificación 1.4.1a Las clases de palabras son los paradigmas (en el sentido de series o repertorios) que estas forman en función de sus propiedades combinatorias y de las informaciones morfológicas que aceptan. En la actualidad se suelen reconocer 11 Unidades sintácticas: las clases de palabras 1.4.2a e­ ntre las clases sintácticas de palabras el artículo (el, un), el sustantivo (aire, pruden- cia), el adjetivo (limpio, literario), el pronombre (tú, quien), el verbo (ser, hablar), el adverbio (lejos, abiertamente), la preposición (de, durante), la conjunción (y, aunque) y la interjección (eh, caramba). 1.4.1b Algunas clases o subclases de palabras aportan informaciones grama­ ticales, es decir, significaciones abstractas determinadas por la gramática misma, como la referencia, la pluralidad o las marcas sintácticas de función. Así ocurre con los artículos, con los pronombres, y también con algunos adverbios (allí, aquí, así…), preposiciones (a, de, con…), conjunciones (y, pero…) y verbos (ser, haber…). En cam­ bio, los sustantivos, los adjetivos y la mayor parte de los verbos y de los adverbios proporcionan informaciones léxicas. 1.4.1c Atendiendo a su capacidad flexiva, las palabras se dividen en varia­ bles, las que admiten algún tipo de flexión, e invariables. Son variables los artícu­ los, los adjetivos, los pronombres, los sustantivos y los verbos. Son invariables las preposiciones, las conjunciones, las interjecciones y los adverbios. Las particulari­ dades morfológicas de algunas palabras dan lugar a numerosas subclases. Por ejem­ plo, los sustantivos admiten flexión de número (casa / casas) y a veces de género (muchacho / muchacha), pero algunos sustantivos de persona (pianista, turista) no tienen variación de género, y otros nombres (crisis, lunes) no la tienen de número. 1.4.2 Clases transversales Algunas de las propiedades que permiten clasificar las palabras en clases sintácticas constituyen rasgos cruzados, es decir, particularidades que acercan clases sintác­ ticas pertenecientes a grupos distintos, y explican diversos aspectos de su funciona­ miento y de su significación. De estas agrupaciones transversales se hablará en los apartados siguientes. 1.4.2a En la tradición gramatical hispánica los indefinidos y los numerales se analizaban como una clase de adjetivos, en tanto que modifican a los sustantivos (alguna oportunidad, tres árboles, varios aciertos, todo cuerpo, sin duda alguna, ¿Cuántos gorriones viste?), pero también como una clase de pronombres, en cuanto que pueden subsistir sin los sustantivos y desempeñar las mismas funciones sintác­ ticas que ellos (No me queda ninguna; Llegaron todos; Alguno habrá; ¿Cuántos viste?; He leído tres). Entre los indefinidos, se suele reconocer un tercer grupo, el de los adverbios (viajar poco, estudiar mucho un asunto). Actualmente es de uso general en la lingüística contemporánea el concepto transversal de cuantificador (§ 19.3.2), en el sentido de ‘categoría gramatical que expresa cantidad, número o grado’. Los cuantificadores pueden ser elementos adverbiales (La película no me gustó nada), pronominales (Hoy he preparado poco, refiriéndose al café) o adjetivales (Te quedan algunos días). También los demostrativos pertenecen a más de una clase gramati­ cal: pueden ser adjetivales (Quiero este libro) y pronominales (Quiero este). Para evi­ tar la duplicación de las clasificaciones de demostrativos, indefinidos y numerales, cabe postular elementos nulos o tácitos para los usos pronominales: Quiero este Ø; este Ø de aquí; muchos Ø que no habían recibido la noticia; tres Ø de mi pueblo. 1.4.2b Partes de la gramática. Unidades de análisis 12 1.4.2b Los posesivos coinciden con los artículos y los demostrativos en cuanto que concuerdan con los nombres (mis amigos, cosas suyas) y ocupan a veces el lugar de aquellos, como en {mi ~ esta ~ la} casa; por otra parte, aportan informaciones ­características de los pronombres personales, como los rasgos de persona: mío = de mí. Los demostrativos y los posesivos constituyen, junto con los artículos, la clase trans­ versal de los determinantes o determinativos. En un sentido amplio, la clase de determinante abarca también a los cuantificadores prenominales, puesto que tam­ bién estos convierten al sustantivo en una expresión referencial y lo legitiman como argumento de un predicado. 1.4.2c El cruce de propiedades gramaticales se produce también en las palabras relativas, interrogativas y exclamativas: pronombre determinante adverbio relativos el libro que lees cuyo libro cuando quieras interrogativos ¿Qué lees? ¿Qué libro lees? ¿Cómo estás? exclamativos ¡Qué dices! ¡Qué cosas dices! ¡Cuánto trabajas! 1.4.2d Las expresiones consecuentemente, consiguientemente, en consecuencia, entonces, por consiguiente, por ende, por lo tanto y otras similares no se consideran hoy conjunciones, sino adverbios o locuciones adverbiales que actúan como conec­ tores en el discurso. Las conjunciones, los adverbios, etc. constituyen una clase sintáctica de palabras, mientras que los conectores pertenecen más propiamente a una clase discursiva, que puede estar formada por adverbios, preposiciones, conjunciones o por segmentos más complejos. 1.5 Unidades sintácticas: los grupos sintácticos A partir de las unidades léxicas simples, la sintaxis puede articular unidades ma­ yores llamadas grupos, frases o sintagmas, que constituyen expansiones o ­pro­yecciones de su respectivo núcleo (‘categoría o clase de palabras central o fundamental en la constitución interna de un grupo sintáctico’). Se considera hoy que son estos grupos los que realmente desempeñan las funciones sintácticas, como se explica en el § 1.6. 1.5.1 Clases de grupos sintácticos. Constitución de los grupos 1.5.1a Los grupos nominales se forman en torno a un sustantivo, como en esa carta que me enviaron; los grupos adjetivales expanden un adjetivo, como en ­demasiado cansado de esperar; los grupos verbales se construyen en torno a un verbo: No sabíamos nada. Análogamente, los grupos adverbiales están constituidos en torno a un adverbio: muy lejos de ti. Menos reconocido como unidad ­sintáctica es el grupo pronominal (quién de ustedes, aquellos de los que me están escuchando), que se suele asimilar al grupo nominal en varias propiedades. Más polémico es el grupo preposicional, que se usa para designar unidades como hacia el cielo o desde que te conozco. La preposición (hacia, desde) no puede prescindir en ellas de su ­término 13 Unidades sintácticas: los grupos sintácticos 1.5.2b (el cielo, que te conozco). En razón de esta limitación entienden algunos gramáticos del español que la preposición no puede ser el núcleo de estas unidades. Otros sos­ tienen, por el contrario, que el criterio de la supresión no es determinante, como ponen de manifiesto los grupos verbales formados con verbos que no prescinden de su complemento directo (preparar, dilucidar…). Tampoco es unánimemente acepta­ do el llamado grupo conjuntivo, formado por una conjunción y su término, como los subrayados en No iremos el lunes, sino el martes; La gente como tú no atiende a razones o más lento que todos los demás. El grupo interjectivo es el segmento que forman algunas interjecciones con su complemento, como en ¡Ay de los vencidos!; ¡Vaya con el muchachito! 1.5.1b Los grupos sintácticos son estructuras articuladas en torno a su núcleo, que admite diversos modificadores y complementos. Sin embargo, no es obligatorio que los lleven, por lo que pueden constar de una sola palabra, como en Lo hará Alicia. Los grupos sintácticos pueden contener otros de su misma clase: esa carta que me enviaron (grupo nominal contenido en otro), demasiado cansado de esperar (grupo adjetival contenido en otro), muy lejos de ti (grupo adverbial contenido en otro), por entre los álamos (grupo preposicional contenido en otro). Igualmente, el grupo ver­ bal subrayado en No sabíamos nada está contenido en otro grupo verbal (No sabía- mos nada). Nótese que en demasiado cansado de esperar el adverbio demasiado no modifica únicamente a cansado, sino al grupo adjetival que cansado forma con de esperar. Por otra parte, los grupos sintácticos pueden formar parte de otros distintos de los que les dan nombre; por ejemplo, los grupos nominales se insertan en los ver­ bales o en los preposicionales: esperar tiempos mejores, durante estos años. 1.5.2 Grupos sintácticos lexicalizados y semilexicalizados 1.5.2a El concepto de grupo sintáctico se suele usar en el sentido de grupo sintáctico libre, es decir, creado mediante la combinación de categorías gramati­ cales de acuerdo con los principios de la sintaxis. Se reconoce también la estructura de un grupo sintáctico en las locuciones o grupos de palabras lexicalizados —es decir, ya formados y generalmente incluidos en los diccionarios— que constituyen una sola pieza léxica y ejercen la misma función sintáctica que la categoría que les da nombre. Así, la locución nominal ojo de buey designa cierta claraboya, y la locu­ ción verbal tomar el pelo, la acción de burlarse de alguien. El sentido de estos grupos no se obtiene composicionalmente (es decir, combinando las voces que los consti­ tuyen), aunque algunos son relativamente transparentes: de principio a fin, fuera de lugar, por fortuna. 1.5.2b Las locuciones conservan en distinta medida sus propiedades sintácticas, es decir, presentan diferentes grados de lexicalización. Así, admiten posesivos en ausencia de y a pesar de (en su ausencia y a su pesar), pero los rechaza a falta de (*a su falta). Asimismo, las locuciones verbales que contienen sustantivos pueden permitir o no que algún pronombre ocupe el lugar de estos. El que la sustitución meter la pata > meterla resulte más natural en el español europeo que en el ­americano da a entender que en este último se halla más avanzada la lexicalización. También se distinguen entre las locuciones aquellas que permiten interpolar elementos (como 1.5.2c Partes de la gramática. Unidades de análisis 14 en tomarle constantemente el pelo o en gracias en parte a los que…) y las que no lo permiten: a rajatabla, de armas tomar, siempre y cuando. 1.5.2c Suelen reconocerse los siguientes tipos de locuciones (los ejemplos que se proporcionan pueden estar restringidos solo a ciertas áreas): locuciones nomi­ nales: caballo (o caballito) de batalla, cabeza de turco, media naranja, pata de gallo, toma y daca; locuciones adjetivas: corriente y moliente, de abrigo, de cuarta, de cuidado, de gala, de marras, de postín; locuciones verbales: hacer (buenas) migas, hacer las paces, irse de aprontes, meter la pata, poner el grito en el cielo, sentar (la) cabeza, tomar el pelo; locuciones adverbiales: a carta cabal, a chaleco, a disgusto, a la carrera, a la fuerza, a medias, a veces, al tiro, de paso, en un santiamén, en vilo, por fortuna; locuciones preposicionales: a falta de, a juicio de, a pesar de, al son de, con vistas a, frente a, fuera de, gracias a; locuciones conjuntivas: de manera que, ni bien, puesto que, si bien, ya que; locuciones interjectivas: ¡A ver!; ¡Ahí va!; ¡Desde luego!; ¡En fin!; ¡Ni modo!; ¡Ni hablar! 1.5.2d El concepto tradicional de ‘locución’ es de naturaleza funcional más que categorial. Así lo ponen de manifiesto los frecuentes cambios de grupo entre las ­locuciones adverbiales y adjetivales: las locuciones en vivo, a bocajarro, en falso y en serio son adverbiales en retransmitir en vivo, disparar a bocajarro, jurar en falso y hablar en serio, pero adjetivas en retransmisión en vivo, disparo a bocajarro, juramen- to en falso o conversación en serio. La mayor parte de las locuciones adverbiales muestran la estructura de un grupo preposicional, como se vio en los ejemplos del apartado anterior, pero son relativamente comunes los grupos nominales usados como locuciones adverbiales de sentido cuantitativo: una enormidad, un potosí, una barbaridad, etc. 1.5.2e Se llaman construcciones con verbo de apoyo, ligero o liviano los grupos verbales semilexicalizados constituidos por un verbo (sobre todo, dar, tener, tomar, hacer y echar) y un sustantivo abstracto que lo complementa: dar un paseo, tener gana, tomar una decisión, hacer alusión, echar una carrera. Muchos de estos grupos verbales tienen equivalentes aproximados con otros verbos, como en dar un paseo ~ pasear; tomar una decisión ~ decidir. 1.6 Unidades sintácticas: las funciones 1.6.1 Tipos de funciones. El concepto de predicado 1.6.1a Las clases de palabras y los grupos sintácticos establecen relaciones, es decir, vínculos que permiten interpretar su aportación semántica al contenido de la oración o de otro grupo sintáctico. Las funciones dependen muy a menudo de la po­ sición que las palabras ocupan, pero también de otras marcas o exponentes sintácti­ cos. Así, la oración Llegará el lunes admite más de una interpretación según sea la relación que se establezca entre la expresión el lunes (un grupo nominal) y el verbo llegará. Si el lunes designa la entidad que se dice que va a llegar, será el sujeto de ­llegará, mientras que si la oración informa de que cierta persona o cosa no espe­ cificada ha de llegar ese día, será un complemento circunstancial. Así pues, ‘sujeto’ 15 Unidades sintácticas: las funciones 1.6.2a y  ‘complemento circunstancial’ son funciones, en el sentido de relaciones de ­dependencia que nos permiten interpretar la manera en que se vinculan gramati­ calmente ciertos segmentos con alguna categoría de la que dependen (un verbo en este caso). 1.6.1b Suelen distinguirse tres clases de funciones: sintácticas, semánticas e informativas. Las funciones sintácticas (como sujeto) se establecen a partir de marcas o índices formales, como la concordancia de número y persona, además de la posición sintáctica. Las funciones semánticas (como agente) especifican la interpre­ tación semántica que debe darse a determinados segmentos en función del predica­ do del que dependen. Así pues, un sujeto puede ser agente (Javier abrió la puerta) o puede no serlo (La losa pesaba media tonelada). Las funciones del tercer tipo (como foco) hacen referencia a la partición informativa de la oración (es decir, a la sepa­ ración entre lo que se da por conocido y lo que se presenta como nuevo). La contri­ bución de cada fragmento del mensaje depende en buena medida del discurso previo y de su papel en la articulación del texto, pero, a diferencia de los otros dos tipos de funciones, no está determinada por el significado de las piezas léxicas. 1.6.1c El concepto de predicado se usa tradicionalmente con dos sentidos. En el primero, tomado de la lógica, el predicado designa la expresión gramatical cuyo contenido se atribuye al referente del sujeto: el grupo verbal que se subraya en El maestro explicaba la lección a los alumnos es el predicado de esa oración, y el ele­ mento variable que lo completa o satura es el sujeto: el maestro. En el segundo sen­ tido, más restrictivo que el anterior, los predicados son categorías que designan estados, acciones, propiedades o procesos en los que intervienen uno o varios par­ ticipantes. Así, el predicado de la oración mencionada es el verbo explicaba. Este verbo denota, por su significado, una acción que requiere la concurrencia de tres participantes: un agente, que lleva a cabo la acción (el maestro), una información que se expone (la lección) y un destinatario, al que esa acción se dirige (los alum- nos). Estos participantes que intervienen en la noción predicativa se suelen deno­ minar argumentos. También se denominan actantes, porque recuerdan los papeles que se atribuyen a los actores en las representaciones dramáticas. Se suele llamar estructura argumental de un predicado al conjunto (ordenado o no) de sus argumentos. 1.6.1d En el segundo sentido de predicado, explicado en el § 1.6.1c, los predica­ dos no son solo verbales. También los sustantivos, los adjetivos, los adverbios y las preposiciones pueden tener argumentos, es decir, constituyentes exigidos por su significado léxico. Con escasas excepciones, como los auxiliares, casi todos los ver­ bos tienen estructura argumental. En cambio, solo un pequeño conjunto de las ­restantes categorías citadas exige semánticamente uno o más argumentos que com­ pleten su significado. 1.6.2 Funciones sintácticas y marcas de función 1.6.2a Las funciones sintácticas representan las formas mediante las que se ma­ nifiestan las relaciones que expresan los argumentos. Cada función sintáctica se 1.6.2b Partes de la gramática. Unidades de análisis 16 c­ aracteriza por la presencia de diversas marcas o exponentes gramaticales, como la concordancia, la posición, la presencia de preposiciones y, a veces, la entonación. Las marcas de función son los índices formales que permiten reconocerlas. Así, en el caso del sujeto esa marca es la concordancia con el verbo (Las nubes se levantan), pero también la posición que ocupa. En efecto, los rasgos de tercera persona del singular se reconocen en los dos sustantivos que aparecen en las oraciones La co- lumna tapa el cartel y El cartel tapa la columna. Sin embargo, el sujeto de la primera oración (pronunciada con entonación neutra) es la columna —y no el cartel— ya que es el que ocupa la posición apropiada para serlo. A los dos sentidos del término predicado expuestos en el § 1.6.1c corresponden también dos sentidos del término su­ jeto. En el primer sentido, el maestro es el sujeto en El maestro explicaba la lección a los alumnos y se opone al predicado subrayado, mientras que en el segundo senti­ do, lo es solo de explicaba, y se opone al complemento directo y al indirecto. 1.6.2b El complemento directo representa otro argumento del verbo, que se manifiesta en español mediante la marca sintáctica de la posición, así como por la presencia de la preposición a ante los complementos de persona y otros que se les asimilan. Por otra parte, el complemento directo puede ser sustituido por un pro­ nombre átono de acusativo (Leyó el libro > Lo leyó). El complemento indirecto es a veces argumental, como en Dale el muñeco al niño (donde es exigido por dar), pero no lo es siempre. Así, lavar no lo exige en función de su significado en Voy a lavarle los pañales al niño. 1.6.2c El grupo sintáctico introducido por una preposición, como el subrayado en para tu hermano, recibe tradicionalmente el nombre de término (de preposi­ ción). Como se señaló en el § 1.6.1d, las preposiciones aceptan a veces complemen­ tos argumentales o asimilados a ellos, y se consideran, por tanto, predicados en el segundo sentido de este concepto. Así, el contenido de la preposición durante pide un complemento temporal, y con tu ayuda y tener tu ayuda se aproximan en alguna medida desde el punto de vista semántico. Otras veces, en cambio, la preposición no constituye un predicado, sino una marca de función, carente, por ello, de conteni­ do léxico. Sucede así en los llamados complemento subjetivo (la llegada de los veraneantes) y complemento objetivo (la traducción de la Eneida). En el comple­ mento de régimen el grupo preposicional está requerido por un verbo, un adjetivo o un sustantivo, como en Dependía de sus caprichos; apto para el servicio; la salida de la ciudad (cf. Salió de la ciudad). 1.6.2d Los complementos argumentales introducen información exigida o pedi­ da por el significado de los predicados, mientras que los adjuntos son modificado­ res no seleccionados. Son adjuntos los adjetivos calificativos, las oraciones de relativo, muchos modificadores preposicionales del nombre (como la prensa de hoy, pero no la llegada del otoño) o del adjetivo (feliz por su matrimonio). Los modificado­ res adjuntos de los verbos se denominan tradicionalmente complementos cir­ cunstanciales porque especifican las circunstancias (tiempo, lugar, compañía, instrumento, cantidad, modo, finalidad y causa) que acompañan a las acciones o a los procesos: trabajar por las tardes, construir una casa en la playa, estudiar con alguien, escribir con pluma estilográfica, esforzarse enormemente, bailar con gracia, ahorrar para adquirir una vivienda mayor, viajar por placer. 17 Unidades sintácticas: la oración 1.7.1a 1.6.2e Se seguirá aquí la tradición al incluir los atributos, una de cuyas varian­ tes son los complementos predicativos, en el paradigma de las funciones sintác­ ticas: Hoy está tranquilo; No lo pongas nervioso. Aun así, se ha señalado en no pocas ocasiones que se asimilan a los predicados, en lugar de a los argumentos, a diferencia de casi todas las demás funciones sintácticas. 1.6.3 Valencia de los predicados 1.6.3a Los predicados se suelen clasificar por su valencia, es decir, por el nú­ mero de argumentos que exigen, así como por la forma sintáctica que estos presen­ tan. Son avalentes los verbos sin argumentos, como los que designan fenómenos meteorológicos (llover, nevar, amanecer). Los predicados monovalentes o predi­ cados de un lugar son los que tienen un solo argumento, que se subraya en El guarda duerme; Esta carretera es muy abrupta; el valor de la amistad. Pueden ser verbales, adjetivales o nominales. Lo mismo ocurre con los predicados bivalentes (o de dos lugares), que exigen dos argumentos: Ana decidió no acudir a la boda; un entrenador partidario de hacer jugar a toda la plantilla; la decisión de Ana de no acu- dir a la boda, y con los trivalentes (o de tres lugares): El señor ministro entregó los premios ayer a los galardonados en una brillante ceremonia; el pago de los atrasos a los pensionistas por el Ministerio de Sanidad. 1.6.3b Un mismo argumento (función semántica) puede corresponder a funcio­ nes sintácticas distintas, tal como se ilustró en el § 1.6.1a, y también desempeñar la misma función pero manifestarse mediante categorías diferentes. Así, la realiza­ ción categorial del complemento directo del verbo pedir puede ser nominal (Pidió una cerveza) u oracional (Pidió que le sirvieran una cerveza), pero la de dar (también trivalente) solo admite la primera opción. En ciertos contextos es posible que algu­ nos argumentos queden implícitos. Así ocurre con el complemento directo en Ya no me escribe, frente a Ya no me escribe cartas, con el indirecto en Pide lo que quieras, frente a Pídeme lo que quieras, y con el de régimen en No me convenció, frente a No me convenció de eso. 1.7 Unidades sintácticas: la oración 1.7.1 Oraciones y enunciados 1.7.1a Las oraciones son unidades mínimas de predicación, es decir, segmen­ tos que ponen en relación un sujeto con un predicado (en el primero de los sentidos mencionados en el § 1.6.1c). Este puede ser verbal, como en Los pájaros volaban bajo, o no serlo, como en ¡Muy interesante el partido de ayer! o en Una vez en casa toda la familia… (oración absoluta). En español es posible omitir el sujeto de las formas personales del verbo, de manera que la información ausente se recupera (parcial o totalmente) a partir de la flexión verbal: Yo canto ~ Canto; Nosotras llamaremos ~ Lla- maremos. Esta propiedad permite que los grupos verbales así constituidos puedan interpretarse a la vez como oraciones, como el segmento subrayado en Dices que canto mal. 1.7.1b Partes de la gramática. Unidades de análisis 18 1.7.1b Las palabras, los grupos de palabras y las oraciones pueden constituir enunciados por sí solos si se dan las condiciones contextuales y discursivas apro­ piadas. El enunciado no es, por tanto, una unidad necesariamente oracional, sino la unidad mínima de comunicación. Puede estar representado por una oración, pero también puede estar formado por muy diversas expresiones que, pese a no ser ora­ cionales, expresan contenidos modales similares a los que las oraciones ponen de manifiesto. Así, constituyen enunciados similares la expresión ¡Enhorabuena!, que es una interjección, y la oración ¡Te felicito! 1.7.2 Clasificación de las oraciones Tradicionalmente se dividen las oraciones en función de tres criterios: la actitud del hablante, la naturaleza de su predicado y su dependencia o independen­ cia respecto de otras unidades. En los apartados siguientes se considerarán por ­separado esos tres criterios. 1.7.2a Se llama modalidad a la expresión de la actitud del hablante (modus) en relación con el contenido de los mensajes (dictum). Se distinguen habitualmente dos tipos de modalidades: las de la enunciación y las del enunciado. Las modali­ dades de la enunciación son las estructuras mediante las que se realizan los dife­ rentes actos de habla o actos verbales, tales como preguntar, ordenar, saludar, prometer, rechazar, etc. Es este criterio el que permite distinguir entre oraciones declarativas (Está lloviendo), interrogativas (¿Qué hora es?), exclamativas (¡Qué coche te has comprado!) e imperativas o exhortativas (No te muevas de don- de estás). Las modalidades del enunciado se manifiestan por medio de ciertos valores de la flexión verbal (en particular el subjuntivo) y de los verbos auxiliares (poder, deber, etc.). Algunos adverbios aportan informaciones modales relativas a la enunciación, es decir, al acto verbal mismo, como en Francamente, no entiendo tus razones, mientras que otros afectan al propio contenido del enunciado: Posiblemen- te, las causas no se conocerán nunca. 1.7.2b Por la naturaleza del predicado (es decir, atendiendo a ciertas propie­ dades del verbo con el que se construyen), las oraciones se dividen en transitivas (Los pájaros sobrevuelan los campos), intransitivas (Su segundo hijo nació ayer) y copulativas (El día está fresco). 1.7.2c El tercer criterio es la dependencia o independencia sintáctica de las oraciones. Las oraciones simples no contienen otras que ocupen alguno de sus argumentos o modifiquen a alguno de sus componentes. Las oraciones subordi­ nadas dependen de alguna otra categoría a la que complementan o modifican. La oración subordinada se halla inserta o incrustada en la principal, en lugar de ­concatenada a ella. Así, la oración principal en Ella dijo [que no estaba de acuerdo] no es el segmento ella dijo —que no constituye por sí solo ninguna oración, ya que está incompleto—, sino toda la secuencia que aparece en cursiva. El segmento situado entre corchetes constituye la oración subordinada, que se interpreta como una parte de la principal. Se denomina tradicionalmente oración compuesta la que contiene una o varias subordinadas de cualquiera de los tipos reconocidos. 19 Unidades sintácticas: la oración 1.7.3c 1.7.3 Tipos de subordinadas 1.7.3a Las oraciones subordinadas se dividen tradicionalmente en tres grupos: sustantivas (o argumentales, porque, con escasas excepciones, son las únicas que constituyen argumentos de algún predicado): Mencionó que llegaría hoy; Prome- to estudiarme la lección; Dime cómo te va; adjetivas o de relativo: el color que te gusta, las personas a las que me refiero, nada que decir; adverbiales o circunstan­ ciales: Aunque no te lo creas, me gusta la música que oyes; Si quieres, te espero; Este autor escribe como a mí me gustaría escribir. 1.7.3b La distinción tradicional entre estas tres clases de subordinadas se apoya en una equivalencia o correspondencia aproximada entre las categorías y las funcio­ nes. Así, las subordinadas sustantivas ejercen las funciones características de los grupos nominales: Mencionó {que llegaron ~ su llegada}. Las adjetivas corresponden a las oraciones de relativo con antecedente expreso, al que modifican a la manera de los adjetivos, como en el libro que estoy leyendo, la casa donde vivo, el autor cuyo tex- to pretendo identificar. Las relativas con antecedente implícito no funcionan como adjetivos, sino que se asimilan a los grupos nominales, adverbiales o preposiciona­ les: quien usted señale, lo que a ti tanto te gusta, cuando se ponga el sol, etc. El término oración subordinada de relativo alude a la forma en la que la oración está construida, ya que una oración de relativo es, en efecto, la que contiene un relativo. Por el con­ trario, el término subordinada adjetiva alude a la función sintáctica que la oración desempeña, similar a la de los adjetivos. 1.7.3c El tercer grupo de oraciones subordinadas, las adverbiales o circunstan­ ciales, es el más polémico de los tres, hasta el punto de que son raras las gramáticas modernas que les dan cabida como unidades del análisis sintáctico. De hecho, el paralelismo con los adverbios en los que se basa esa denominación es inexacto y puede estar forzado, ya que no existen adverbios que puedan sustituir a las oracio­ nes finales, concesivas, causales, etc. El problema no se resuelve sustituyendo el tér­ mino adverbial por circunstancial, ya que las prótasis condicionales o concesivas no son complementos circunstanciales, sino que participan en estructuras bimembres (denominadas tradicionalmente períodos). Por otra parte, la clase de las subordina­ das adverbiales da lugar a cruces, solapamientos o traslapes con otras clases de ora­ ciones. Así, en Este autor escribe como a mí me gustaría escribir, la presencia del adverbio relativo como asimila el segmento subrayado a las relativas sin antecedente expreso (cf. del modo como a mí me gustaría escribir), a pesar de lo cual se considera tradicionalmente una subordinada adverbial. En esta obra se empleará el término subordinación adverbial cuando se desee recordar su contenido tradicional o abarcar conjuntamente el grupo que corresponde a estas oraciones en la tradición gramati­ cal hispánica. También se aplicará el término subordinada adverbial a las oraciones subordinadas de gerundio, como en Salió de la casa dando un portazo. Morfología 2 El género 2.1 Definición. Características fundamentales 2.2 Los sustantivos comunes en cuanto al género 2.3 Sustantivos ambiguos en cuanto al género 2.4 Los sustantivos epicenos 2.5 El género de los nombres que designan seres inanimados 2.1 Definición. Características fundamentales 2.1.1 El género de los sustantivos y la concordancia 2.1.1a Es el género una propiedad gramatical de los sustantivos y de algunos pronombres que incide en la concordancia con los determinantes, los ­cuantificadores (a veces asimilados a ellos) y los adjetivos o los participios. Las categorías que mani- fiestan género gramatical reproducen los rasgos de género de los sustantivos o de los pronombres, como se observa en estos ejemplos: la [artículo femenino] mesa [sustantivo femenino] pequeña [adjetivo femenino]; Ella [pronombre femenino] es muy simpática [adjetivo femenino]; este [demostrativo mascu- lino] cuarto [numeral masculino] capítulo [sustantivo masculino]; Los [artículo mascu­lino] libros [sustantivo masculino] eran suyos [posesivo masculino]. 2.1.1b Los adjetivos concuerdan en género y número con el sustantivo, tanto si son modificadores (ojos melancólicos, las tranquilas tardes sanjuaninas) como si son atri- butos o predicativos (Los invitados estaban callados; Lo creíamos tímido), incluso cuando el sujeto está tácito: Comieron callados; Era muy tímido (§ 16.2.1g y 33.3.1d). Los rasgos de género y número de los adjetivos y de otros modificadores del sustan- tivo carecen de interpretación semántica y constituyen únicamente marcas de concordancia. 2.1.1c No existe discordancia de género en secuencias como el alma dormida o el agua embalsada. El artículo femenino presenta la variante el, que precede a los sustantivos que comienzan con /a/ tónica. En las mismas condiciones, también el artículo indeterminado un y los cuantificadores algún y ningún pueden combi­ narse con sustantivos femeninos: {un ~ algún ~ ningún} arma. Tal asimilación con el masculino se extiende a veces indebidamente a otros determinantes y adjetivos que preceden al sustantivo. Se trata de usos frecuentes pero incorrectos, que se recomienda evitar: este hacha, ese acta, el otro ave, todo el hambre, poco agua, el 2.1.2a El género 24 ­ rimer área, el mismo arma, aquel aula, en lugar de las variantes correctas esta p hacha, esa acta, la otra ave, toda el hambre, poca agua, la primera área, la misma arma, aquella aula. 2.1.2 Clases de género. Su presencia en los sustantivos 2.1.2a Atendiendo al género, los sustantivos se clasifican en masculinos y ­femeninos. Con muchos sustantivos que designan seres animados, el género sirve para diferenciar el sexo del referente (gato / gata; niño / niña; presidente / presidenta; alcalde / alcaldesa). En el resto de los casos, el género de los sustantivos es una pro- piedad gramatical inherente, sin conexión con el sexo. Su terminación no siempre pone de manifiesto el género que les corresponde: por ejemplo, césped y pared son, respectivamente, masculino y femenino, como indican los elementos subrayados en el césped húmedo y la pared blanca. 2.1.2b Los sustantivos no tienen género neutro en español. Solo lo tienen los demostrativos (esto, eso, aquello), los cuantificadores (tanto, cuanto, mucho, poco), el artículo lo y los pronombres personales ello y lo (§ 14.5.1a, 16.2.1f, 17.2.5 y 19.2.1). El género en que aparecen los adjetivos y otros modificadores de estos elementos neutros no se diferencia morfológicamente del masculino: Sé que hay en mí mucho bueno y mucho malo (Gómez Avellaneda, Autobiografía); Pues yo te digo que eso es imbécil y monstruoso (Baroja, Aurora); Todo ello era falso, como luego se demostró (Semprún, Federico Sánchez); Esto es solamente cierto para las guerras de conquista (Madero, Sucesión). También son neutros los pronombres que se refieren a las oraciones: —¿Dijo que lla- maría? —No, no dijo eso; A dónde fueron a parar no lo supe (Barnet, Gallego). Más que un tercer género del español equiparable a los otros dos, el neutro es el exponen- te de una clase gramatical de palabras que designan ciertas nociones abstractas (§ 14.5.3a). 2.1.2c Los sustantivos en los que el género permite diferenciar el sexo de los seres designados (§ 2.1.2a) muestran varias posibilidades. Muchos añaden un sufijo a la raíz, como duque / duquesa o poeta / poetisa. Algunos, llamados heterónimos, utilizan radicales diferentes, como toro / vaca; yerno / nuera; caballo / yegua. Los sustantivos comunes en cuanto al género no experimentan cambios en su forma, pero su género queda reflejado en los determinantes o los adjetivos que los acompañan: el artista / la artista; el profesional / la profesional; el testigo / la testigo. 2.1.2d Los sustantivos ambiguos en cuanto al género pueden usarse indis- tintamente como masculinos o femeninos para designar la misma entidad, gene­ ralmente inanimada: el mar / la mar o el vodka / la vodka. Son, por último, nombres epicenos los que se refieren a seres vivos de uno u otro sexo mediante un único ­g énero gramatical, sea este masculino —el rinoceronte, el ombú, el personaje— o ­femenino —la lechuza, la palmera, la víctima—. 25 Definición. Características fundamentales 2.1.4a 2.1.3 Empleo genérico del masculino 2.1.3a El masculino es en español el género no marcado, y el femenino, el mar- cado. En la designación de personas y animales, los sustantivos de género masculino se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, pero también para designar a toda la especie, sin distinción de sexos, sea en singular o en plural. Así, están com- prendidas las mujeres en Un estudiante universitario tiene que esforzarse mucho hoy en día para trabajar y estudiar a la vez o en Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales. Se abarca asimismo a las osas en El oso es un ­animal plantígrado o En los bosques quedan pocos osos. Estos casos corresponden al uso genérico del mascu­ lino. Sin embargo, razones extralingüísticas o contextuales pueden dar a entender que se habla solo de varones, como en el número de mexicanos que han sido ordenados sacerdotes en los últimos diez años, o en Los hombres solo dicen mentiras (Delibes, Ratas). 2.1.3b En el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una ten- dencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de persona que ma- nifiesten los dos géneros: los alumnos y las alumnas; a todos los chilenos y a todas las chilenas; tus hijos y tus hijas; Una masiva ovación de los diputados y las diputadas […] cierra el presunto debate (País [Esp.] 2/4/1999). El circunloquio es innecesario en estos casos, puesto que el empleo del género no marcado es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo. Se prefiere, por lo tanto, Los alumnos de esta clase se examinarán el jueves; Es una medida que beneficiará a todos los chilenos; ¿Cómo están tus hijos? En cambio, la doble mención se interpreta como señal de cortesía en ciertos usos vocativos: señoras y señores, amigas y amigos, etc., acaso por exten- sión de la fórmula damas y caballeros, basada en una oposición heteronímica. 2.1.3c Cuando no queda suficientemente claro que el masculino plural com- prende por igual a los individuos de ambos sexos, son necesarios ciertos recursos para deshacer la posible ambigüedad: fórmulas desdobladas, como en Los españoles y las españolas pueden servir en el Ejército, pero también modificadores restrictivos del sustantivo (empleados de ambos sexos) o apostillas diversas (empleados, tanto hom- bres como mujeres). 2.1.3d Los sustantivos en plural padres (‘padre y madre’), reyes (‘rey y reina’), príncipes (‘príncipe y princesa’) y otros que designan títulos nobiliarios o términos de parentesco pueden abarcar en su designación a los dos miembros de una pareja de varón y mujer. 2.1.4 Marcas de género 2.1.4a El género se manifiesta en ocasiones en algunas marcas formales explíci- tas, como las terminaciones de los sustantivos (§  2.1.2c) en casos como hij-o, jef-a, juez-a, leon-a, abad-esa, sacerdot-isa, gall-ina. Tales marcas han sido interpretadas como morfemas de género, es decir, segmentos a los que corresponde la información morfológica relativa al sexo. Con otros sustantivos, en cambio, la terminación carece de contenido, por lo que resulta problemático identificarla como morfema. Tampoco 2.1.4b El género 26 parece acertado asociar la vocal -o a los sustantivos masculinos (tiempo, huerto) y -a a los femeninos (casa, huerta), puesto que existen sustantivos masculinos terminados en -a (día), femeninos terminados en -o (mano), y de uno u otro género terminados en -e (héroe, serie), en -i (alhelí, hurí), en -u (ímpetu, tribu) o en consonante (árbol, canción). Estas terminaciones de los sustantivos de género inherente no son, pues, deposita- rias de información genérica. Actualmente se analizan como marcas segmentales, desinenciales o  de palabra, por su incidencia en ciertos procesos fonológicos y morfológicos, como la formación de derivados. Así, por ejemplo, se suprimen en cas-a, libr-o, mont-e o Merced-es para formar cas-ona, libr-ote, mont-ec-ito o Merced-itas. 2.1.4b Existen, no obstante, ciertas correspondencias entre la terminación de los sustantivos y su género inherente. En efecto, la mayor parte de los sustantivos que acaban en -a son femeninos (alegría, amapola, casa, silla, etc.), y la mayoría de los que terminan en -o son masculinos (cuaderno, fuego, odio, puerto, etc.). Los acabados en consonante o en otras vocales pueden ser masculinos (alhelí, amor, diente, espíritu, fénix, hábitat, reloj) o femeninos (flor, fuente, grey, hurí, perdiz, tribu, vocal). Muchos sustantivos terminados en -a son masculinos, como aroma (‘perfume’, no ‘flor del aro- mo’), cisma, clima, día, dogma, mapa, problema, tema, trauma; son femeninos varios de los acabados en -o, como libido, mano, nao, seo, así como los que provienen de acor- tamientos de palabras femeninas, como disco (de discoteca), foto (de fotografía), moto (de motocicleta), polio (de poliomielitis) o quimio (de quimioterapia). 2.1.4c Las terminaciones -o y -a en los sustantivos no animados pueden marcar di- ferencias léxicas no ligadas al sexo, como la que se establece entre el árbol y su fruto o su flor (almendro ~ almendra; camelio ~ camelia; cerezo ~ cereza; tilo ~ tila), o bien distincio- nes relativas al tamaño o a la forma de las cosas: bolso ~ bolsa; cántaro ~ cántara; ­cesto ~ cesta; huerto ~ huerta; jarro ~ jarra; río ~ ría. Estos pares no forman paradigmas sistemáticos, lo que indica que tampoco en estos casos se trata de verdaderos morfemas. 2.1.4d Entre los sustantivos que designan seres animados, la terminación en -a se corresponde en la mayoría de los casos con la denotación de una mujer o un animal hembra. Esta marca presenta a veces un incremento morfológico: -esa (abadesa, alcal- desa, condesa, duquesa, tigresa, vampiresa), -isa (diaconisa, papisa, profetisa, sacerdo- tisa, poetisa, aunque se usa también el femenino poeta), -ina (gallina, heroína, jabalina, zarina). Otros pares, formados sobre pautas menos productivas, son rey / reina y los femeninos terminados en -triz, como emperatriz o actriz, correspondientes a algu- nos masculinos en -dor o en -tor. Esta terminación aparece también en ciertos ad- jetivos, pero contraviene las reglas de concordancia usarla cuando el adjetivo modifica a sustantivos masculinos (impulso motriz, taller automotriz), por lo que en estos casos se recomiendan las variantes en -or: impulso motor, taller automotor. 2.2 Los sustantivos comunes en cuanto al género 2.2.1 Caracterización de los sustantivos comunes en cuanto al género 2.2.1a Son comunes en cuanto al género los sustantivos de persona que desig- nan tanto a hombres como a mujeres. Estos sustantivos no permiten distinguir el sexo 27 Los sustantivos comunes en cuanto al género 2.2.2 de las entidades a que se refieren mediante el empleo de desinencias, sino solo a través de la concordancia con adjetivos y determinantes: el cónyuge / la cónyuge; el pianista / la pianista; el testigo / la testigo. Así pues, cabe decir Su cónyuge está enfermo y también Su cónyuge está enferma; El testigo estaba irritado o La testigo estaba irritada. 2.2.1b Se comportan de manera similar los pronombres personales de primera y segunda persona del singular y todos los átonos, excepto la y lo y sus plurales, así como los interrogativos o exclamativos quién / quiénes y cuál / cuáles, los relativos quien / quienes y los indefinidos alguien y nadie. Así, el adjetivo concuerda en género con el pronombre, que carece de marca explícita, en Te vi muy callado (o callada); Yo soy alto (o alta); Compruébelo usted misma (o mismo); Dime en esta tierra, ¿quién es la más bella? (Delgado Senior, Sub-América); Le sonó como una demostración de ce- los, indigna de alguien tan lista como su abuela (Allende, Ciudad). 2.2.1c Los llamados adjetivos de una terminación (§  13.3.2c), como audaz, azul, conforme, feliz, fiel, grande, precoz, salvaje, triste, verde y otros muchos, representan en esa clase de palabras el equivalente de los sustantivos comunes en cuanto al género, por lo que se aplican a sustantivos masculinos y femeninos: Esta mesa es grande ~ Este árbol es grande; hombres tristes ~ mujeres tristes. Aunque no es posible deducir el género del sustantivo en expresiones como grandes artistas o su brillante corresponsal, se inter- preta sin dificultad siempre que aparezca algún modificador con marca expresa de género, como en las grandes artistas o su brillante corresponsal extranjera. 2.2.1d Los sustantivos ambiguos en cuanto al género también manifiestan doble género, pero el cambio de uno a otro género no implica en ellos alteración de significado: Lleva en sí una nostalgia más épica que lírica de lo que es el mar, la mar (Umbral, Leyenda). 2.2.2 Clases morfológicas de los sustantivos comunes en cuanto al género Entre los sustantivos que designan personas, suelen ser comunes en cuanto al ­género los siguientes: A. Muchos acabados en –a: Entran en este grupo numerosos sustantivos, en gran parte de origen griego, que denotan profesiones, actividades o atributos de las perso- nas: ­astronauta, autodidacta (aunque también es posible la alternancia autodidac- to / autodidacta), burócrata, cabecilla, centinela, demócrata, guardia, homicida, jerarca, políglota (también polígloto / políglota), psicópata, turista, vigía. Expresan por lo gene- ral atributos negativos algunos sustantivos evaluativos que están restringidos geográ- ficamente, como grasa (en la Argentina, ‘persona vulgar o de mal gusto’); hortera (en España, ‘persona vulgar u ordinaria que pretende ser elegante’); pasota (‘persona indi- ferente ante cuestiones importantes’, raro fuera de España); pelma (‘persona pesada o molesta’). Un grupo numeroso de nombres comunes en cuanto al género terminados en -a se forman con el sufijo -ista: artista, automovilista, dentista, pianista, taxista, vio- linista. El sustantivo modista generó la forma —anómala morfológicamente, pero ya extendida— ­modisto (varón). 2.2.3 El género 28 B. La mayoría de los terminados en -e: conserje, cónyuge, detective, extraterrestre, hereje, intérprete, partícipe, pobre. Pueden ser comunes cacique, jefe, sastre, aunque también se registran los femeninos cacica, jefa, sastra. Entre los terminados en -e for- man grupo especial los que acaban en -nte, que suelen proceder de participios latinos: amante, cantante, cliente, delincuente, estudiante, gerente, informante, intendente, mani­festante, narcotraficante, penitente, presidente, representante, traficante, viajante. No obstante, varios de ellos toman el morfema femenino en muchos países, de modo que se dice ­también la clienta, la intendenta, la presidenta, entre otros casos. C. La mayor parte de los que acaban en -i (tónica o átona) o en -y: ceutí, maniquí, marroquí, pelotari, yóquey. También varios terminados en -o: contralto, modelo (en la interpretación en la que se designa a un profesional), sabelotodo, soprano, testigo. D. Algunos que terminan en consonante: Son comunes casi todos los no agu- dos acabados en -r, -s, -t, como mártir, prócer; lavacoches, papanatas, pelagatos, viejales; pívot. También los agudos terminados en -ar o -er, como auxiliar, titular; bachiller, canciller, mercader, así como los procedentes de adjetivos que terminan en -al, como comensal, corresponsal, heterosexual, homosexual, industrial, profesio- nal. Algunos de estos últimos están sujetos a moción genérica; es decir, añaden -a para el femenino: colegial, español, zagal. Últimamente empiezan a adquirirla conce- jal, fiscal, bedel y otros. Forman el femenino en -a los nombres agudos terminados en -or, como director, doctor, lector; en -n: anfitrión, catalán, patrón; en -s: burgalés, feli- grés, francés, marqués, o en -z: andaluz, aprendiz, capataz, rapaz. Se exceptúan algu- nos comunes en cuanto al género, como mandamás y portavoz, y otros que solo se usan en masculino, como capellán, chamán o deán. La voz juez en común es cuanto al género en unos países (el juez / la juez), pero se desdobla en otros (juez / jueza). 2.2.3 Grupos semánticos de sustantivos comunes en cuanto al género: profesiones, títulos y actividades En los apartados anteriores se ha comprobado que está sujeta a cierta variación la pre- sencia de marcas de género en los sustantivos que denotan algunas profesiones o acti- vidades desempeñadas por mujeres. Muchos de ellos eran comunes en cuanto al género, mientras que en algunos casos el femenino designaba antiguamente a la esposa del que ejercía un cargo o una profesión (la coronela, la gobernadora, la jueza). Sin em- bargo, estos sustantivos están hoy sujetos a moción genérica, ya que las mujeres ejer- cen estas actividades de forma habitual. 2.2.3a Muchos sustantivos de persona con masculino en -o que designan car- gos, títulos, empleos, profesiones y actividades diversas presentan el femenino en -a. La lengua ha acogido femeninos como abogada, arquitecta, bióloga, candidata, catedrá­tica, diputada, física, ginecóloga, ingeniera, licenciada, matemática, minis- tra, música, odontóloga, torera. No se rechazan los sustantivos femeninos de persona que coinciden con nombres de ciencias, artes o disciplinas, como física, informática, matemá­tica, música, política, práctica (de un puerto), química, técnica, aun cuando puedan dar lugar a dos interpretaciones. En cambio, otros sustantivos como bedela, edila, fiscala, jueza o médica han recibido desigual aceptación en los países hispano- hablantes. 29 Los sustantivos comunes en cuanto al género 2.2.4b 2.2.3b Se consideran comunes en cuanto al género los sustantivos que designan grados de la escala militar, cualquiera que sea su terminación: el soldado / la soldado; un teniente / una teniente (y lo mismo cabo, sargento, comandante, coronel, general). En diversos países se emplea capitana para designar el femenino de este grado mili- tar, pero es más frecuente usarlo para hacer referencia a la mujer que dirige una nave o un equipo deportivo. Son también comunes los sustantivos que designan, metoní- micamente, a la persona que ejerce el oficio de tocar un instrumento de música, como el contrabajo / la contrabajo. 2.2.3c Las fórmulas de tratamiento (§  16.2.1g) se asimilan a los sustantivos comunes en cuanto al género en lo relativo a la concordancia, independientemen- te de si los nombres sobre los que se forman son femeninos o masculinos. Así pues, alteza es un sustantivo femenino, pero la expresión Su Alteza admite, en la lengua actual, los dos géneros, según haga referencia a un hombre o a una mujer. Cabe decir lo mismo de otros tratamientos: Su Excelencia ha sido muy {gene­ roso ~ generosa} conmigo; Su Majestad era partidario de abandonar Marruecos a su suerte (Mendoza, Ciudad); ¡Bien podemos quererle! ¡Su Ilustrísima es un santo y un sabio! (Miró, San Daniel). Aun así, en los adjetivos que funcionan como modifica- dores no se suele aceptar la discordancia: Su Excelencia {*reverendísimo ~ reve- rendísima}. 2.2.4 Sustantivos comunes en cuanto al género procedentes de usos figurados 2.2.4a Es frecuente que los sustantivos epicenos (§  2.4) que designan animales lleven asociado algún estereotipo cuando se aplican a las personas. Este uso no afecta a sus rasgos de género, como cuando se dice de un hombre o de una mujer que es una hiena (‘persona de muy malos instintos o muy cruel’), una hormiguita (‘persona muy ahorradora’) o una fiera (‘persona cruel o violenta’). En consecuencia, pueden alternar Este muchacho es un lince ~ Esta muchacha es un lince, en el sentido de ‘persona muy avispada’, pero no es correcto una lince. Todos estos sustantivos presentan un uso atributivo, en el que admiten el artículo indeterminado denominado enfático o ponderativo (§ 15.2.3c). 2.2.4b Sobre los usos anteriores se forman en la lengua coloquial nombres que también se aplican a las personas, pero que son comunes en cuanto al género. En este segundo uso metafórico experimentan una nueva alteración de significado que debe especificarse en cada caso particular. Así, el sustantivo femenino rata puede predicarse, sin cambiar de género, de un hombre o de una mujer en la lengua colo- quial con el significado de ‘persona despreciable’ (primer uso metafórico: El jefe es una rata). A la vez, suele usarse como común en el de ‘persona muy tacaña’ (segundo uso metafórico: El jefe es un rata ~ La jefa es una rata). Asimismo, si se dice de ­alguien que es un gallina, se le atribuyen ciertas características estereotipadas de cobardía, como en Y añadió que quien se acuesta temprano por haber trasnochado mucho es un gallina (Nieva, Señora). En este sentido valorativo, por lo general depreciativo ­ o peyorativo, estos nombres pueden aparecer también en la construcción apositiva que se forma con la preposición de (§ 12.7.5), como en el rata de tu jefe, el gallina de 2.3.1 El género 30 mi hermano o No me extraña que Lucrecia dejara por él a ese animal de Malcolm (Mu- ñoz Molina, Invierno). Adquieren entonces rasgos adjetivales, como pone de mani- fiesto el uso de la forma apocopada muy en Hubiera podido el muy bestia de Juárez arreglar su comercio (Galdós, Fortunata) o en el muy gallina del alcalde. Este proceso se extiende a algunos sustantivos femeninos que no designan animales, como bala, cabeza o cara, lo que no obsta para que se diga de un hombre o de una mujer, respec- tivamente, que es un bala perdida / una bala perdida en el sentido de ‘tarambana’; un cabeza loca / una cabeza loca, en el de ‘persona de poco juicio’; un caradura / una ca- radura —también un cara o una cara—, en el de ‘sinvergüenza, persona descarada’. 2.3 Los sustantivos ambiguos en cuanto al género 2.3.1 Restricciones en el uso de los sustantivos ambiguos A diferencia de lo que ocurre con los nombres comunes en cuanto al género, son relativamente raros los sustantivos que, usados con un mismo sentido y en una misma construcción, pueden considerarse ambiguos para los hablantes de una mis- ma comunidad lingüística en un período determinado. Esta importante diferen- cia entre las dos clases gramaticales refuerza la idea de que el género es para los hispanohablantes una propiedad gramatical inherente de cada sustantivo. Los sustantivos ambiguos poseen los dos géneros: azúcar {moreno ~ morena}; mar {grueso ~ gruesa}. Otros sustantivos ambiguos son agravante, armazón, azumbre, interrogante, maratón, prez, pringue. Entre los escasos sustantivos ambiguos que designan seres animados figura ánade: ánades majestuosos ~ ánades majes- tuosas. 2.3.1a Se dan a menudo diferencias geográficas, de registro, de frecuencia o sim- plemente de uso entre las dos variantes: el sustantivo calor es masculino mayoritariamen- te, pero en algunas regiones también se emplea la forma femenina, que no pertenece al español estándar; en la lengua común mar es masculino (el mar, mar bravío), pero en- tre la gente de mar de varios países predomina el femenino. Este es también el ­género que muestra en expresiones como en alta mar o hacerse a la mar. Otras veces, la elec- ción del género está en función del número. Así, mar en plural (mares) es siempre masculino. De forma parecida, el sustantivo arte se usa como femenino en plural: las bellas artes, las artes marciales, pero en singular se construye hoy casi siempre en mascu­ lino: el arte español, un arte refinado, el arte dórico. 2.3.1b Muchos sustantivos ambiguos tienden a dejar de serlo. Aunque se registran excepciones en algunos países, es más frecuente emplear como masculinos acné, ana- tema, aneurisma, contraluz, fueraborda, mimbre, reúma o reuma y vodka. Prefieren el femenino cochambre, dote, enzima y pelambre. Este es el género que se recomienda también para aguachirle, apócope, apoteosis, aula, comezón, hemorroide, índole, pará- lisis y porción, aunque alguna vez se usen como masculinos; por el contrario, se usan casi siempre en masculino aceite, alambre, apéndice, apocalipsis, arroz, avestruz, co- lor, detonante, énfasis, fantasma, puente, tequila, vinagre y vislumbre. Aunque se han registrado usos en femenino de estos sustantivos, se recomienda en todos ellos la variante en masculino. Se emplean ya solo como masculinos apóstrofe y herpes. En 31 Los sustantivos epicenos 2.4.1a los que siguen siendo ambiguos, como agravante, atenuante, condicionante, eximente, invariante o resultante, la alternancia de género está limitada a ciertos contextos. Por ejemplo, el uso femenino de eximente suele circunscribirse al ámbito jurídico. 2.3.1c Los factores que intervienen en la alternancia de género son otras veces geográficos. Así, el sustantivo pijama o piyama es masculino en muchos países, pero femenino en México, gran parte de Centroamérica, el Caribe y otras áreas: Se ponían a cambiarle la pijama empapada de sudor (Uslar Pietri, Oficio). De forma análoga, pus es mayoritariamente masculino, pero en Chile, México y algunos paí- ses centroamericanos alternan los dos géneros, incluso en la lengua formal, con predominio del femenino. También varía el género en tanga (masculino en el espa- ñol europeo, pero femenino en buena parte de América) y bikini o biquini (femeni- no en casi toda el área rioplatense, pero masculino en la mayor parte de los demás países). 2.3.1d No son, en cambio, ambiguos sino polisémicos los sustantivos en los que la diferencia de género se relaciona con dos interpretaciones que mantienen cierta relación semántica, como el margen de la página pero la margen del río; el final del libro pero la final del campeonato; la doblez (‘hipocresía’, ‘malicia’) y el doblez de sus enaguas; el terminal del cable y la terminal de ómnibus; el editorial (‘artículo de fondo no fir­ mado’) y la editorial (‘casa editora’). En otros casos, las diferencias en el género no ­corresponden a acepciones directamente relacionadas entre sí, como ocurre en el capital ~ la capital; el clave ~ la clave; el cólera ~ la cólera; el coma ~ la coma; el cor- te ~ la corte; el cura ~ la cura; el frente ~ la frente; el pendiente ~ la pendiente, por lo que a veces se consideran casos de homonimia. 2.4 Los sustantivos epicenos 2.4.1 Tipos de nombres epicenos Como se explicó en el § 2.1.2d, se llaman tradicionalmente epicenos los sustantivos de un solo género que designan seres vivos (animales, plantas, personas), pero que no poseen ninguna marca formal que permita determinar su sexo. 2.4.1a La mayoría de los sustantivos epicenos son nombres de animales: búho, camaleón, cebra, culebra, hiena, hormiga, jirafa, lechuza, liebre, mosca, mos- quito, perdiz, rata, sapo, tiburón, víbora, etc. Entre los nombres de plantas están acebo, datilera, espárrago, mamón, ombú, palmera, plátano, sauce. Todos ellos pueden ser modificados por los términos macho y hembra, que especifican el sexo que corresponde a la entidad designada: la avispa {macho ~ hembra}; el ­hipopótamo {macho ~ hembra}; el ombú {macho ~ hembra}. Aunque el sustantivo hembra es femenino y el sustantivo macho es masculino, pueden combinarse con nombres del género opuesto, como en un tiburón hembra o la ardilla macho en construcciones apositivas (§ 12.7.4d). La concordancia está condicionada por el género del sustantivo que forma el grupo nominal, y no por el sexo de la entidad designada; se dice, por tanto, El tiburón hembra es muy peligroso y no *… es muy peligrosa. 2.4.1b El género 32 2.4.1b Algunos nombres de persona son también epicenos. Con independencia del sexo de las personas designadas, son femeninos los sustantivos víctima y criatura, y masculinos personaje, rehén y vástago. Cuando es necesario especificar el sexo del referente, se prefiere emplear los términos masculino y femenino (personajes femeni- nos, víctima masculina), o bien varón o mujer, como en el personaje varón de la come- dia, pero no *la víctima {macho ~ hembra}; *el personaje {macho ~ hembra}. Estos sustantivos mantienen en los modificadores nominales y en las construcciones atri- butivas el género gramatical que les corresponde léxicamente, como en una criatura muy {pequeña ~ *pequeño} o en La víctima del robo estaba sumamente {*nervio- so ~ nerviosa}. 2.4.2 Alternancias entre los epicenos y otras clases de nombres La clase de los sustantivos epicenos es relativamente secundaria, ya que la informa- ción que este grupo aporta solo atañe de forma indirecta a la gramática. A menudo dan lugar a alternancias con otras clases, como se verá en los apartados que siguen. 2.4.2a El sustantivo masculino miembro se usa como epiceno cuando designa la persona que se integra en un grupo o una comunidad. No obstante, empieza a ser utilizado también como común en cuanto al género: Ella es el miembro más notable del equipo ~ Ella es la miembro más notable del equipo. No se recomienda, en cambio, el femenino miembra. El sustantivo rehén está ampliamente docu- mentado como epiceno (Ella era el único rehén), pero hoy predomina su empleo como común en cuanto al género (el rehén / la rehén). El sustantivo bebé es co- mún en cuanto al género en muchos países americanos (Es un bebé precioso ~ Es una bebé preciosa), pero es epiceno en España (Tuvieron una niña, un bebé ­precioso). En el español americano es frecuente asimismo la variante con pro- nunciación llana bebe / beba. Los sustantivos pariente y familiar son comunes en cuanto al género en Es pariente {mío ~ mía}; Son familiares {suyos ~ suyas}, pero se emplean también como epicenos: La consideran un pariente lejano; Ella es fa- miliar mío. 2.4.2b No son epicenos los nombres masculinos de persona que se usan como tér- minos no marcados de una oposición (§ 2.1.3), como en Tiene dos hijos: un niño y una niña; Vendrán mis dos hermanos: Diego y Ana. Tampoco lo son los sustantivos atributi- vos como belleza, caos, desastre, encanto o maravilla (§ 12.2.2b y 12.7.5d), ya que no designan seres animados, aunque puedan predicarse de ellos, como en {Ella ~ Él} es un encanto o en {Este escritor ~ Esta escritora} es una maravilla. 2.5 El género de los nombres que designan seres inanimados Aunque no existen principios gramaticales firmes para determinar el género de los sustantivos que designan seres inanimados, pueden observarse algunas tendencias tanto formales como semánticas. En el § 2.1.4 se han dado algunas pautas relaciona- das con la terminación de los nombres; en los apartados que siguen se añadirán otras, relativas a las clases léxicas a las que se adscriben. 33 El género de los nombres que designan seres inanimados 2.5.2 2.5.1 Nombres propios no personales 2.5.1a Aunque resulta difícil establecer generalizaciones abarcadoras para los nombres propios, el género suele depender del que posee el hiperónimo que les corresponde, esto es, el sustantivo de la clase a la que pertenecen. Así, se dice un Mercedes o un Seat porque se trata de coches, pero se usa una Vespa o una Yamaha porque se habla de motocicletas. Como isla es femenino, se dice las Malvinas o las Canarias, mientras que, por ser monte masculino, tenemos el Aconcagua, los Alpes o los Pirineos. Aun así, también existen nombres de montes femeninos, quizás por in- fluencia del sustantivo montaña, como la Campana (Chile) o la Carpintera (Costa Rica). Los nombres de ríos, lagos, mares y océanos son masculinos: el Amazonas, el Titicaca, el Cantábrico, el Pacífico. Por la misma razón son femeninos los de las carreteras o rutas (Circulaba por la nacional IV ~ Circulaba por la Panamericana). Un proceso similar se reconoce en las siglas, en las que el género se toma del sustantivo que se interpreta como núcleo y que corresponde, por lo general, a la letra inicial, como en el PRI (donde P es partido), la FIFA (donde la primera F es federación), la ONU (con O de organización). 2.5.1b En el caso de los nombres propios de ciudades y países, tienden a usarse como femeninos los que terminan en -a átona: la Córdoba jesuítica; esa Colombia que tú no recuerdas; Barcelona estaba preciosa. Cuando acaban en -á tónica, los nombres de países son masculinos (Panamá, Canadá), pero los de ciudades suelen ser feme- ninos (la Bogotá actual). Los acabados en otra vocal o en consonante concuerdan por lo general en masculino: el Toledo de mis tiempos; mi Buenos Aires querido; Rioverde ya no es tan pequeño como crees, aunque ambos géneros son a menudo posibles. También lo son cuando se combinan con el cuantificador todo: se dice {Toda ~ Todo} Sevilla se oponía, pero se prefiere hoy el uso de Madrid como masculino: Reinaba, en todo Madrid, la atmósfera de los grandes cataclismos (Carpentier, Siglo). 2.5.2 Nombres comunes no personales Son masculinos los nombres de los días, los meses, los años y los siglos: un lunes aciago, eneros lluviosos, el 98, el (siglo) xv, como también los de los puntos cardi­- nales, los vientos (el siroco, pero la tramontana), los números (el cuatro), los metales (el cinc, pero la plata), los idiomas (el ruso), los vinos (el moscatel, pero la manzanilla), los colores (el azul), las notas musicales (el re) y los nombres de moneda (el dólar, el bolívar, el quetzal, el euro), a menos que terminen en -a (la peseta, la libra). También son masculinos los infinitivos sustantivados (su andar pausado) y, en general, todas las unidades léxicas que se sustantivan por razones metalingüísticas, como un quiero y no puedo; un sí reticente; el “que” sobrante en el texto; los pros y los contras. Por su parte, son femeninos los nombres de las letras del alfabeto (la eme) y los de las horas (las cuatro). 3 El número 3.1 Caracterización. Manifestaciones gramaticales del número 3.2 El plural de los compuestos, los nombres propios, las abreviaturas, las siglas y los préstamos 3.3 Preferencias léxicas o morfológicas por el singular o por el plural 3.1 Caracterización. Manifestaciones gramaticales del número 3.1.1 Concepto de número 3.1.1a El número es una propiedad gramatical característica de los sustantivos, los pronombres, los adjetivos, los determinantes (en el sentido amplio, que abarca los cuanti- ficadores) y los verbos. Se presenta en dos formas: singular (árbol, quien, grande, este, come) y plural (árboles, quienes, grandes, estos, comen). En el caso de los sustantivos y los pronombres, el número es informativo, puesto que permite expresar si se designan uno o más seres; en el resto de los elementos con flexión de número, es una manifestación de la concordancia. Así, todas las palabras que aparecen en la oración Aquellos intentos resul- taron vanos poseen rasgos de plural, pero solo el sustantivo intentos indica efectivamente que se trata de más de un intento. Refleja este rasgo el verbo (resultaron), así como el atri- buto (vanos) y el determinante (aquellos). Si, en lugar del ejemplo que se acaba de propo- ner, se considera la variante Aquellos resultaron vanos, el elemento informativo sería el pronombre aquellos, o bien un núcleo nominal tácito (aquellos Ø) si se aceptan ese tipo de unidades en el análisis sintáctico. Véanse, para esta cuestión, los § 1.4.2a y 19.3.2b, d. 3.1.1b Algunas palabras pertenecientes al sistema gramatical del español care- cen de plural. Así ocurre con las que poseen género neutro: ello, esto, eso, aquello, qué (en ¿Qué quieres?), nada, lo (en lo bueno y en Pretendía asistir, pero no lo permitie- ron), y también con algunos cuantificadores no neutros, como alguien, nadie o cada. Otros, en cambio, como varios, cambian notablemente de sentido usados en singular (vario). Existen, por otra parte, pronombres (que, se) que no presentan rasgos visi- bles de número ni de género. Con todo, se piensa que estas informaciones están pre- sentes de forma abstracta en dichas palabras. En efecto, el sujeto de la oración subrayada en las habitaciones que estaban vacías es la forma que, de manera que di- cho pronombre transmite el plural a estaban y a vacías. Para los nombres que se usan solo en singular o solo en plural, véase el § 3.3. 3.1.1c La noción de pluralidad puede expresarse a través del número, y también por otros procedimientos. Así, en Llegaron ocho la expresa el numeral, como indica 3.1.1d El número 36 la concordancia. Los sustantivos numerales se pluralizan, sin embargo, como otros nombres comunes (§ 21.2.3a); así, en ¡Cómo estaría de mal, que la última me la ganó con un par de ochos, Mico! (Wolff, Kindergarten). Recogen también léxicamente la idea de pluralidad los sustantivos colectivos, como en El ejército se dispersó (§ 12.3), y los no contables (§ 12.2): Acumulaba arena. Pueden también denotar pluralidad, aunque se construyan en singular, los grupos nominales genéricos que informan acerca de clases o de tipos de seres (El lobo es un animal carnívoro), así como algunas construcciones de interpretación distributiva. A pesar de que apa- rece en singular la expresión que se subraya en Cuando pasaba, los hombres se quitaban el sombrero y las mujeres lloraban (Jodorowsky, Pájaro), no se hace refe- rencia en este texto a un solo sombrero, sino a tantos como designe el grupo nomi- nal los hombres. 3.1.1d Con algunas excepciones, sobre todo la representada por los nombres comunes en cuanto al género (§ 2.1.2c y 2.2), a cada sustantivo le corresponde un solo género, pero puede aparecer en los dos números. En efecto, el sustantivo libro es solo masculino, pero admite singular y plural. La mayor parte de las excepciones están constituidas por los pluralia tántum (‘solo plurales’) y los singularia tántum (‘solo singulares’), que se analizarán en el § 3.3. Salvo en estos casos particulares, es posible afirmar que mientras que el género de los nombres está determinado por el propio sustantivo y constituye, por tanto, una especie de marca léxica, el número está incardinado más claramente en los procesos sintácticos del idioma, como lo muestra el hecho de que el hablante escoja con libertad entre el singular y el plural. En las secciones siguientes se analizará el plural como concepto morfológico. 3.1.2 Reglas generales para la formación del plural Mientras que el singular no presenta marca específica alguna, el plural aparece mar- cado generalmente por los morfemas -s o -es. No obstante, muchas palabras se plu- ralizan sin marca alguna, por lo que solo se percibe su número a través de la concordancia. En los apartados que siguen se darán las reglas generales de forma- ción de plural en español. 3.1.2a Los nombres terminados en vocal átona y en -á, -é, -ó tónicas hacen el plural en -s: casas, calles, yanquis, libros, tribus, sofás, cafés, platós. Añaden también -s las voces agudas terminadas en diptongo, como bonsáis. Las terminadas en -í, -ú tónicas tienden a admitir las dos variantes de plural. Se dice, pues, al(h)elíes o al(h) elís, bisturíes o bisturís, esquíes o esquís, jabalíes o jabalís, maniquíes o maniquís, rubíes o rubís; bambúes o bambús, gurúes o gurús, tabúes o tabús. No obstante, se percibe cierta tendencia, variable según los países, a valorar como más cultas las variantes en -es, sobre todo con gentilicios y nombres de etnias: ceutíes, guaraníes, israelíes, hin- dúes. Como excepción se registran algunos términos, en su mayoría ­coloquiales o procedentes de otras lenguas, que forman su plural únicamente en -ís: benjuís, cañís, gachís, gilís, pirulís, popurrís, recibís. Deben evitarse las formas populares de los plu- rales mamases, papases (por mamás, papás), cacahueses o cacahués (por cacahuates o cacahuetes), cafeses (por cafés), manises (por manís o maníes), entre otros. Existe también fluctuación en el plural de algunos monosílabos acabados en vocal, cuya ma- 37 El plural de los compuestos. Otros plurales 3.2.1a yor parte lo forma en -s: fes, pies (no pieses), pros, tés. Los plurales recomendados para los nombres de las vocales son aes, es, íes, oes, úes. El de cu (nombre de la consonante q) es cus, aunque en algunos países americanos se prefiere cúes; el de ka (nombre de la letra k) es kas, no kaes, y el de i griega ( y), íes griegas. Para yo, no y sí se recomiendan yoes, noes y síes respectivamente, aun cuando se han registrado otras variantes. 3.1.2b Los nombres acabados en las consonantes -l, -n, -r, -d, -z, -j hacen el plural en -es: cónsules, mieles, leones, caracteres (con cambio de acento), tutores, pare­ ­des, peces (con paso de la z a c delante de e), relojes. Se comportan de manera especial los sustantivos esdrújulos acabados en consonante, que o bien desplazan el acento, como especímenes, regímenes, o bien permanecen invariables, según se observa en algunos términos filológicos de origen griego: el asíndeton / los asíndeton; el polisín- deton / los polisíndeton. No sigue esta regla hipérbaton, cuyo plural es hipérbatos (más recomendable que hipérbatons o hiperbatones). 3.1.2c Los nombres terminados en -s, -x que son agudos o monosílabos hacen también el plural en -es (autobuses, compases, reveses, toses, boxes, faxes), pero per- manecen invariables los restantes: las dosis, las síntesis, las tesis, los lunes, los tórax, los clímax, los bíceps, los fórceps. Se añaden algunos acabados en -as que, aunque construidos sobre una forma plural, se emplean sin variación para singular y plural: boceras ‘jactancioso(s)’, gilipollas ‘tonto(s)’, manitas ‘habilidoso(s)’, cercanías ‘tren(es) de cercanías’. Siguen la regla general y toman -es para el plural los nombres terminados en -y: ayes, bueyes, convoyes, leyes, reyes, con la excepción de algunos sustantivos no totalmente castellanizados: jerséis (o yerseis). El plural más frecuente de guirigay es guirigáis, pero se documenta también la otra opción: […] el cencerro, la hamaca y el ordeño, las guitarras, los potros y las hembras, lágrimas en velorios, guiri- gayes en las fiestas, y la cabalidad en todo (Asturias, Papa). 3.1.2d Los sustantivos acabados en otras consonantes añaden -s para formar el plural: acimut / acimuts o azimut / azimuts; cenit / cenits o zenit / zenits; mamut / ma- muts; tic / tics; tictac / tictacs; zigurat / zigurats. La mayor parte son préstamos ­recientes de otras lenguas, por lo que se estudiarán en el § 3.2.5. 3.2 El plural de los compuestos, los nombres propios, las abreviaturas, las siglas y los préstamos 3.2.1 El plural de los compuestos 3.2.1a En general, los compuestos que constituyen una sola palabra hacen el plural como si se tratara de palabras simples, lo que equivale a decir que se pluraliza solamente el segundo elemento. Así ocurre cuando se trata de compuestos de dos sustantivos: bocacalles (no bocascalles), casatiendas o cumulonimbos. Cuando los dos sustantivos se escriben separados pero constituyen una unidad léxica en la que el segundo elemento aporta información determinativa, solo se marca el plural en el primero: años luz, buques escuela, cafés teatro, ciudades dormitorio, globos sonda, hombres rana, muebles bar, niños prodigio, operaciones retorno, peces espada, sofás cama. Los sustantivos macho y hembra no se pluralizan tampoco cuando modifican 3.2.1b El número 38 a otro sustantivo: las panteras macho, los avestruces hembra. Sin embargo, son nu­ merosos los casos en los que el segundo de los sustantivos puede usarse con valor adjetival, por lo que caben alternancias como aviones espía ~ aviones espías; buques fantasma ~ buques fantasmas; discos pirata ~ discos piratas; empresas líder ~ empresas líderes; momentos clave ~ momentos claves; países satélite ~ países satélites; progra- mas piloto ~ programas pilotos; situaciones límite ~ situaciones límites. También con los sustantivos de color es frecuente la doble categorización del segundo segmento: como adjetivo (camisas rosas, faldas malvas) o como sustantivo (camisas rosa, faldas malva: § 13.4.1f). 3.2.1b Los compuestos formados por la agrupación de adjetivo y sustantivo que no muestran separación gráfica siguen la regla formulada en el apartado anterior, es decir, hacen el plural como palabras simples, tanto cuando el adjetivo aparece en segunda posición como cuando figura en primera: aguafuertes, cañabravas, caraduras, cubalibres, tiovivos; buenaventuras, cortometrajes, purasangres, quintaesencias. No se dice, pues, carasduras ni tiosvivos. También se pluraliza solo el segundo elemen- to en los compuestos formados por dos adjetivos, se escriban separados por guion o unidos en una sola palabra, como en conversaciones árabe-israelíes, factores político- económicos, condiciones espacio-temporales diversas; o en Es la historia de una oposi- ción con consecuencias político-económicas entre un pueblo minoritario y una mayoría (ABC 4/6/1989); Publicaban a poetas americanos e ingleses, a jóvenes narradores ita- lianos, y, sobre todo, a autores hispanoamericanos (Pitol, Juegos). 3.2.1c Aunque existen restricciones y casos particulares, los compuestos sintag- máticos de nombre y adjetivo suelen pluralizar sus dos segmentos: boinas verdes (y no boina verdes), cabezas rapadas (y no cabeza rapadas), pieles rojas (y no piel rojas). Alternan con frecuencia en el singular las dos soluciones gráficas: una palabra o dos, con la consiguiente repercusión en el plural: arcoíris ~ arcos iris; bajorrelieves ~ bajos relieves; camposantos ~ campos santos; caraduras ~ caras duras; cubalibres ~ cubas libres; guardiaciviles ~ guardias civiles; Nochebuenas ~ Noches Buenas; padrenuestros ~ pa- dres nuestros. Aunque se recomienda la primera variante, ambas se do­cu­mentan y se consideran correctas. He aquí algunos ejemplos: Se caracterizan por una técnica mixta, texturas ásperas y pastosas que forman una suer- te de bajorrelieves (Prensa [Nic.] 5/12/1997); Estas extravagancias brillan más en los bajos relieves (Jovellanos, Diarios); Rueda, cuna de obispos, bachilleres, regidores y guardiaciviles, es villa de nombradía y muy principal (Berlanga, Gaznápira); María vio a los guardias civiles cargar de nuevo sus fusiles y disparar al aire (Aldecoa, Fulgor); Gri- taba padrenuestros y avemarías en incansable letanía (Allende, Casa); Ella no terminaba aún de rezar sus padres nuestros y aves marías (Monteforte, Desencontrados). Es más frecuente mal humor que malhumor. El plural correcto es malos humores, por lo que se recomienda evitar malhumores: Si crees que la reunión puede disipar los malos humores, puedes convocarla (Anson, Don Juan). El plural de maltrato es maltra­ tos, mientras que el de mal trato (unidad sintáctica, no morfológica) es malos tratos. En España suele usarse pavo real / pavos reales, mientras que en América alterna esta forma con pavorreal / pavorreales: Tejía primores de pasamanería y bordaba ­pavorreales en punto de cruz (García Márquez, Cien años). 39 El plural de los compuestos. Otros plurales 3.2.2a 3.2.1d Los compuestos de verbo y sustantivo se forman generalmente a partir de sustantivos en plural (lavaplatos, sacacorchos), que no se alteran cuando la for- ma se pluraliza: lavaplatos pequeño o lavaplatos pequeños, el sacacorchos o los saca- corchos. Cuando se forman a partir de un sustantivo singular, hacen el plural como ese sustantivo: un rapapolvo / varios rapapolvos; un ganapán / unos ganapanes; un tragaluz / unos tragaluces. Se registran ciertas vacilaciones a la hora de tomar como base el singular o el plural. El DRAE recoge, por ejemplo, los singulares el guar­ dabosque, el marcapaso o el pararrayo, junto con el guardabosques, el marcapasos, el pararrayos. 3.2.1e Los compuestos nominales formados sobre pautas distintas de las citadas suelen escribirse en una sola palabra, por lo que se ajustan a las reglas genera- les:  avemarías, bienvenidas, malentendidos (no malos entendidos), siemprevivas, ­duermevelas, tejemanejes, vaivenes. Sucede esto incluso con los que proceden de ­grupos sintácticos complejos como besalamanos, bienmesabes, correveidiles (o co- rrevediles), hazmerreíres, parlaembaldes, pésames, quehaceres, siguemepollos y ­tentempiés. Permanece, en cambio, invariable vivalavirgen, así como los acabados en -todo: los curalotodo, los metomentodo, los pegalotodo, los sabelotodo, los sanaloto- do. Como se indica en el § 22.1.1b, son internos los plurales de cualquiera (cuales- quiera; pero unos cualquieras en uso nominal) y quienquiera (quienesquiera). Se  pluraliza, pues, el primer componente aunque no se separe gráficamente del ­segundo. 3.2.2 El plural de los nombres propios 3.2.2a Se espera, en principio, que los nombres propios no tengan plural. Lo for- man, sin embargo, cuando se asimilan (en mayor o menor medida) a los comunes (§ 12.5.2c). Siguen entonces las reglas de estos, como en las celestinas, los donjuanes, las magdalenas, los quijotes, o en Nunca más volverá a haber en Nicaragua Adolfos Díaz, Emilianos Chamorro, José Marías Moncada, Anastasios Somoza en el poder (Ramírez, Alba). Con los nombres compuestos, la pauta más común es la que mues- tra el ejemplo citado con José María, esto es, que solo se pluralice el segundo com- ponente. Aun así, se documentan excepciones: Pero así serán y han sido todas las doñas Marías Antonias del Universo (Villalonga, Bearn). Las formas de tratamiento santo, santa y doña suelen recibir plural; quedan invariables, en cambio, san, don, fray, sor: Tuvo la audacia de privar de mi presencia a la negra imagen de las Santas Marías del Mar (Mujica Lainez, Escarabajo); Estaban los Pepes y las Pepas del Padul, los Josés y las Jo- sefas de Dúrcal, los Don Josés y Doñas Josefas de Órgiva (Alarcón, Alpujarra); Lo que va de la poesía de Garcilaso a la de Góngora, eso va de la prosa de Valdés y de los dos fray Luises a la de Quevedo (Alatorre, 1001). Los nombres de los premios no varían cuando expresan su denominación oficial: los premios Goya, la ceremonia de los Óscar, pero sí lo hacen cuando designan un objeto material, o bien a la persona que los recibe: los goyas del museo, los nobeles de li­ teratura. 3.2.2b El número 40 3.2.2b En el plural de los sustantivos que designan apellidos suelen alternar la forma invariable y la adición de -s, esta última más frecuente si se trata de dinastías: Que yo sepa los Fierro, los Oriol, los Urquijo, tenían millones antes de la guerra (Cabal, Briones); No debí haber deshonrado la sangre de los Borbones (Fuentes, Región). ­También predomina la forma con marca de plural si el que habla no desea hacer re- ferencia a un conjunto de personas que comparten cierto apellido, sino (a menudo despectivamente) a varias que se asemejan en algo a una que sí lo lleva: Pues ¿cómo me ha de doblegar del ayuno el padre Escobar, ni juntos todos los Escobares abogados con todos sus libros? (Santa Cruz Espejo, Luciano). Por otras razones, tampoco to- man -s los sustantivos que terminan en esta consonante o en -z (los Borges, los Rodrí- guez, los Solís, los Vélez), ni los que coinciden con nombres comunes o adjetivos (los Castillo, los Leal, los León, los Mayor). 3.2.2c Los nombres de marcas se usan metonímicamente para referirse a los ob- jetos que designan, con lo que se integran en parte en la clase de los nombres comu- nes. Si terminan en vocal, tienden a hacer el plural conforme a las normas habituales: los Ibizas, los Toyotas, las Yamahas. Si acaban en consonante, lo normal es usarlos con plural invariable, como en Los Seat estaban alineados (mejor que Los Seats). Lo mismo sucede con los nombres de centros comerciales: los Zaras, pero los Champion. 3.2.2d Se emplean solo en plural los nombres propios de ciertas cordilleras (los Alpes, los Andes, los Apeninos, los Pirineos), archipiélagos (las Antillas, las Azores, las Baleares, las Canarias, las Cíes, las Filipinas, las Galápagos) y países (Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Países Bajos), así como el de algunas ciudades (Aguascalientes, Buenos Aires, Ciempozuelos, Iquitos). En el caso de las ciudades, la concordancia «sujeto – verbo» se hace en singular. 3.2.3 El plural de las abreviaturas, los acortamientos, las siglas y los acrónimos 3.2.3a Las abreviaturas creadas por apócope o truncamiento (es decir, las que proceden de palabras que han quedado reducidas a sus letras primeras) aña- den -s como regla general: arts., págs., vols. Constituyen excepción cent. (centavo o centésimo) y cént. (céntimo), cuyo plural es cts. Cuando se originan por síncopa o contracción, las abreviaturas pueden terminar en vocal o en consonante, y en ambos casos se aplican las normas generales (Excmos., Dres., Grales.). Como ex- cepción, el plural de Ud. o Vd. es Uds. o Vds. Las abreviaturas que se forman a partir de la letra inicial de una o de varias palabras manifiestan el plural dupli- cando estas, como cuenta (c. / cc.), nota (n. / nn.), página (p. / pp.), siglo y siguien- te (s. / ss.) o tomo (t. / tt.). También se usa la duplicación de letras para abreviar grupos en plural formados por «sustantivo + adjetivo» que se refieren a institu- ciones y organismos, como en Bibliotecas Municipales (BB. MM.), Institutos Nor- males (II. NN.), Juegos Olímpicos (JJ. OO.), Relaciones Públicas (RR. PP.), Sociedades Anónimas (SS. AA.), y, a veces, a países y personas: Estados Uni- dos (EE. UU.), Autores varios o Varios autores (AA. VV. o VV. AA.), Reyes Magos (RR. MM.). 41 El plural de los compuestos. Otros plurales 3.2.4a 3.2.3b Similares en su formación a las abreviaturas son los símbolos alfabeti­ zables. Consisten en acortamientos que reducen la palabra a su letra o letras inicia- les. Suelen restringirse a los lenguajes técnicos y científicos y tienen, por lo general, carácter internacional. A diferencia de las abreviaturas, no llevan punto al final y su plural es invariable: cien kg, cinco cm, las kcal perdidas. Los acortamientos son voces truncadas, limitadas a menudo a los registros coloquiales, que se originan por pérdida de las sílabas finales o, con menos frecuencia, iniciales. Siguen las reglas de formación del plural que se aplican a otros sustantivos: las bicis, los buses, los cines, las depres. Cuando funcionan como adjetivos, son a veces invariables: ¿Cómo se lla- ma esa ciudad de las películas porno? (García Hortelano, Mary Tribune); Tenía la es- peranza de que fuera de los que se quedaban a trabajar horas extra (Silva, L., Alquimista). 3.2.3c Las siglas se forman con las letras iniciales de un grupo sintáctico deter- minado (ITV = Inspección Técnica de Vehículos). Cuando se leen letra por letra se llaman deletreadas. Su plural solo se pone de manifiesto en las palabras que acom- pañan a la sigla: se recomienda usar, por tanto, las ONG, en lugar de las ONGs; algu- nas FM, en lugar de algunas FMs, etc. Los sustantivos formados con siglas silabeadas, como APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana: á.pra); OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte: ó.tan u o.tán); OVNI (objeto volante no identificado: óv.ni); PAN (Partido de Acción Nacional: pan); PYME (pe- queña y mediana empresa: pí.me), se denominan también acrónimos. En un sentido más restringido, los acrónimos son, como se señala en el § 1.3.4d, palabras que se construyen con más de una letra de alguno o algunos de sus componentes, por ejem- plo, ASALE: Asociación de Academias de la Lengua Española; CUDECOOP: Confe­ deración Uruguaya de Entidades Cooperativas; ECOPETROL: Empresa Colombiana de Petróleos; INHNFA: Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia; MERCOSUR: Mercado Común del Sur; PÉMEX: Petróleos Mexicanos. Son también acrónimos apartotel u ofimática (oficina + informática). Las siglas silabeadas tienden a conside- rarse sustantivos, por lo que se integran más fácilmente que las deletreadas en el sistema morfológico. Se ha llamado literalización al proceso de asimilarlas a esta categoría, no solo mediante el silabeo, sino también a través del uso de letras mi­ núsculas. En este caso, siguen en su plural las reglas que se aplican a los demás sus- tantivos: los ovnis, las pymes, los elepés. Cuando se escriben con todas sus letras mayúsculas, se comportan como las siglas deletreadas, y su plural suele ser invaria- ble: Con respecto a la presentación de los CD ROM, la congresista opina que es un muy buen trabajo (Caretas 18/4/2002). 3.2.4 El plural de los latinismos 3.2.4a Quedan invariables en plural muchos de los latinismos que aparecen en el DRAE y que acaban en -s (ángelus, cactus, campus, estatus, lapsus, rictus, tifus), en -x (códex) o en -r (imprimátur, páter). No obstante, se observa que muchos se adaptan progresivamente al castellano, sea de forma total o parcial. Así, son varios los termi- nados en -r que añaden -es (magísteres, nomenclátores), mientras que muchos de los que acaban en -us han adoptado un singular en -o y un plural en -os (auditorios, di- plodocos, eucaliptos, foros, máximos, mínimos). Los finalizados en -t (accésit, déficit, hábitat, superávit) y en -m (quórum, réquiem, ultimátum, vademécum) siguen hoy la 3.2.4b El número 42 regla general para palabras de estas terminaciones, consistente en añadir -s en plural (accésits, déficits, hábitats, superávits, quórums, réquiems, ultimátums, vademécums), a pesar de que ha sido habitual en la tradición mantenerlos invariables. Resultan muy frecuentes en el uso los casos de doble (o triple) solución, como los páter y los páteres; los ítem, los ítemes y los ítems (con preferencia por esta última variante); los júniors y los júniores (se aconseja la segunda opción, lo mismo que en séniores); los accésit y los accésits (se prefiere la segunda variante); los eucaliptus y los euca­ liptos, etc. No adoptan morfema de plural las locuciones latinas que se han incor­ porado al español, sea cual sea la terminación de sus componentes: los álter ego, los casus belli, los coitus interruptus, los currículum vítae, los delírium trémens, los lapsus línguae, los peccata minuta, los pluralia tántum, etc. 3.2.4b Por influjo del inglés, se percibe cierta tendencia a usar en español algu- nos plurales latinos acabados en -a, como córpora, currícula, data, media, memoran- da, referenda, que no se recomiendan. Se prefieren en su lugar o bien los plurales invariables (el corpus / los corpus) o bien los correspondientes a las formas adapta- das en -o: currículos, datos, medios, memorandos, referendos. 3.2.4c La expresión latina sine qua non se usa en castellano como locución adje- tiva invariable, restringida por lo general al sustantivo condición: Esto es una condi- ción sine qua non para conseguir el trabajo. El pronombre relativo latino qua es singular, por lo que resulta forzado construirlo con antecedentes plurales. Se pre­fiere por ello evitar la expresión condiciones sine qua non y acudir a algún equivalente castellano, como condiciones necesarias. Por motivos similares se usan solo en singu- lar la expresión statu quo y la palabra quid: el quid de la cuestión, en lugar de los quid de la cuestión. 3.2.5 El plural de los préstamos de otras lenguas 3.2.5a La creciente internacionalización del léxico a la que hoy están expuestos los hablantes y el contacto lingüístico que se produce en muchos países entre el es- pañol y otros idiomas explican en buena medida la abundancia de préstamos, sobre todo del inglés. El proceso de adaptación morfológica de estos préstamos es gra- dual y está sujeto a considerable variación. No son raros en los textos los extran­ jerismos crudos, como varios best-sellers, algunos flash-backs, las boutiques, los gourmets o dos lieder, que mantienen el plural de la lengua a la que pertenecen. 3.2.5b Las voces que han entrado ya en un proceso de adaptación comienzan a seguir las reglas de formación de plural que rigen para las palabras patrimoniales. Así ocurre con atrezos, bafles, bidés, capós, espaguetis, guetos, interviús, pedigrís, ti- ques (también se registran tickets y tiquetes), yanquis y tantas otras que, adaptadas con una terminación vocálica, añaden en el plural la -s de acuerdo con la pauta general en español. Por su parte, gay / gais; jersey / jerséis (también, en América, yérsey / yer- seis); paipay (o paipái) / paipáis; póney / poneis (o poni / ponis); dandi / dandis; pan- ti / pantis y algunas otras voces sustituyen la -y original, la mantengan o no en el singular, por un plural en -is. Otras como body, brandy, rugby o sexy conservan aún su forma originaria en singular y plural. 43 Preferencias léxicas o morfológicas por el singular o el plural 3.3.1 3.2.5c Muchos de los nombres terminados en las consonantes -n, -l, -r, -d, -j, -z se adaptan también a las reglas generales haciendo el plural en -es: bluyines, cruasanes, chándales, vodeviles, búnkeres, córneres, escáneres, estores, láseres, pós­ teres, suéteres, yogures, efodes, etc. Del mismo modo, los sustantivos no agudos ­acabados en -s o -x permanecen invariables en plural (los toples, dos réflex, varios télex), mientras que los agudos y monosílabos lo forman en -es: estreses, fuagrases, boxes, faxes. También añaden -s los terminados en otras consonantes: airbags, ar- gots, blocs, chefs, esnobs, fagots, fracs, maillots, ninots, robots, tuaregs, vivacs, webs, etc. Se opta por el plural invariable en las formas esdrújulas, como los cárdigan, los mánager, los trávelin. 3.2.5d Como la integración de muchos préstamos es un proceso aún no culmina- do, se registran numerosas vacilaciones en la formación de su plural. Junto a chán- dales, córneres, escáneres, másteres o pósteres, se usan también chándals, córners, escáners, másters o pósters. Sería deseable la regularización de estas voces, por lo que se recomienda la castellanización de su grafía, en los casos en que aún no se haya producido (affaire, croissant, dossier, foie gras, foulard, entre otras), y la formación de su plural en -es, en lugar de en -s. Se observa en los textos que muchas de estas voces presentan, por el momento, considerable variación. Así, existe la adaptación güisqui / güisquis, que es la opción recomendada, pero siguen siendo mayoritarias en el uso las formas originales whisky y whiskey, con sus plurales correspondientes. He aquí algunos ejemplos de estas formaciones: Toma con agua sus ocasionales güisquis (Universal [Ven.] 27/10/1996); Esa noche se tomó tres whiskys en vez de uno (Donoso, Pájaro); Alberto pedía a sus asociados, sobre todo, libros de su biblioteca, un termo, café, té, y un surtido de whiskis (Chavarría, Rojo). El plural de lord es lores, y el de sándwich, sándwiches. Los plurales más frecuentes para pin y fan son los originales pins y fans, pero se recomienda su castellanización como pines, fanes. Alternan, según los países, pívot / pívots y pivote / pivotes; se reco- mienda adaptar casette y diskette como casete / casetes y disquete / disquetes. El plural de test es tests, pero también se documenta la forma invariable los test. A su vez, club hace su plural en las formas clubs o clubes, ambas consideradas correctas, mientras que bistec / bistecs; boicot / boicots; coñac / coñacs y debut / debuts se han impuesto en el uso a bisté / bistés; boicó / boicós; coñá / coñás y debú / debús. Tienen plural regular en español algunos nombres que proceden de voces plurales en su lengua de origen: los espaguetis, los raviolis, los talibanes, los muyahidines. También es regular el plural de los nombres de etnias: los aimaras, los tuaregs. 3.3 Preferencias léxicas o morfológicas por el singular o por el plural 3.3.1 Preferencias por el singular Algunos nombres solo se usan en singular. Son los llamados singularia tántum: canícula, caos, cariz, cenit, grima, oeste, salud, sed, tez, tino, zodíaco, etc. El hecho de que los ejemplos mencionados no aparezcan en plural se debe a que la ­referencia 3.3.2a El número 44 a lo singular es parte esencial de su significado (de ahí el nombre de singulares inherentes que también se les aplica), pero no existen en principio razones morfológicas que les impidan aparecer en plural si el contexto lo permite, como se ve en Hablamos de la familia, del trabajo, de las saludes, del ocio (Aub, Gallina); Conservaban sus teces rosadas, sus labios rojos, sus peinadas cabelleras (Mujica Lainez, Escarabajo). En algunos casos, como el de relax o sed, el rechazo del plu- ral parece deberse a razones fonológicas. Muchos de los sustantivos que forman parte de locuciones verbales se asimilan también a los singularia tántum, puesto que en esos contextos carecen de plural: agachar el lomo, dar asco, empinar el codo, llevar la batuta, montar a pelo, perder el tiempo, rascarse la barriga, tocar fondo, entre otros muchos. 3.3.2 Preferencias por el plural 3.3.2a Más numerosos que los singularia tántum son los llamados pluralia tántum o plurales inherentes, es decir, los sustantivos que habitualmente se usan solo en plural: adentros, albricias, anales, andas, andadas, andurriales, arras, comestibles, entendederas, exequias, expensas, facciones [del rostro], fauces, gár­ garas, maitines, ojeras, zarandajas, entre otros. Las causas de que se excluyan aquí los singulares son internas al sistema lingüístico, es decir, no se deducen de la naturaleza misma de los objetos denotados: la entidad designada por el singular lágrima es tan identificable físicamente como la que designa el singular ojera, pero esta última voz es mucho menos usada en singular que la anterior. 3.3.2b Los pluralia tántum pertenecen a ámbitos conceptuales muy variados: alimentos (callos, comestibles, espaguetis, natillas, provisiones, vituallas, víveres), ob- jetos inespecíficos (archiperres, bártulos, enseres, trastos, útiles), cantidades de dinero (dietas, emolumentos, finanzas, fondos, honorarios, medios), manifestaciones de ­afecto o de cortesía (arrumacos, cariños, maneras, mañas, modales, recuerdos), desig- naciones del matrimonio (desposorios, esponsales, nupcias), ciertos rezos (completas, laudes, maitines, vísperas), acciones preparatorias o previas (preliminares, preparati- vos, prolegómenos), lugares imprecisos (afueras, aledaños, alrededores, andurriales, proximidades), fragmentos, restos o cosas menudas (añicos, escombros, residuos, restos, trizas), ciertas partes de algún organismo (entrañas, fauces, sesos, tragaderas). Alternan el singular y el plural en ciertas salutaciones y fórmulas de cortesía (buenos días ~ buen día; feliz Navidad ~ felices Navidades), pero predominan las que se usan casi exclusi- vamente en plural: buenas tardes, buenas noches, felicidades, felicitaciones, felices Pascuas, gracias, etc. 3.3.2c Los pluralia tántum pueden admitir algunas formas de cuantifica- ción. Cabe decir, por ejemplo, No tiene demasiadas entendederas; Faltan muchas ­provisiones, pero carecen de sentido *Tiene varias entendederas o *Faltan diez provi- siones. Del mismo modo, resultan más normales las exclamaciones contenidas en Pero, ¡cuántas fatigas en estos sumados siete años! ¡Cuántos afanes, apuros y cansan- cios! (Draghi, Hachador) que las preguntas correspondientes, por ejemplo, ¿Cuántos apuros pasaste? Los significados expresados por estos nombres son, pues, cuanti­ ficables, pero no son enumerables, puesto que no es posible individualizar los 45 Preferencias léxicas o morfológicas por el singular o el plural  3.3.2g e­ lementos que componen los conjuntos así denotados. Estos plurales se acercan ­semánticamente a los nombres no contables o de materia (§ 12.2.1a). 3.3.2d Comportamiento especial muestran los plurales de los nombres de ­objetos dobles, en el sentido de ‘constituidos por dos partes’, como alforjas, alicates, andas, bigotes, bragas, bridas, calzones, esposas, gafas (o lentes, anteojos), grillos, nari- ces, pantalones, pinzas, prismáticos, riendas, tenazas, tijeras, tirantes. Tales plurales admiten dos interpretaciones, ya que el grupo nominal en el que se incluyen puede designar un objeto o más de uno, como ocurre con los pantalones que están sobre la cama. No obstante, la ambigüedad desaparece si el contexto excluye la referencia a un solo objeto. Sucede así cuando estos sustantivos se construyen con ciertos cuanti- ficadores (varios pantalones, todos tus pantalones), con los verbos que seleccionan grupos o conjuntos (Amontoné los pantalones; Coleccionaba gafas) o con predicacio- nes que aluden a seres interrelacionados (Estos pantalones se parecen entre sí ). 3.3.2e Diferentes de los nombres tratados en el apartado anterior son los dua­ les, es decir, los plurales que designan objetos que se agrupan en pares formados por piezas o elementos independientes: amígdalas, calcetines, guantes, hombros, me- dias, orejas, pendientes, piernas, rodillas, zapatos, etc. La diferencia estriba en que en estos últimos el plural es siempre informativo. Se expresan, pues, sentidos diferen- tes con una media y unas medias, o con un guante y unos guantes. El plural de estas voces puede referirse tanto a los dos componentes de un par como a varios pares individualmente considerados, como en Tus medias están sobre la cama o en Es el mueble donde guardo los zapatos. 3.3.2f Los plurales inherentes aparecen con mucha frecuencia formando parte de locuciones de diverso tipo. Entre las nominales (§ 12.6.2) pueden mencionarse artes marciales, cuidados intensivos, frutos secos o ejercicios espirituales; entre las adverbiales y adjetivas, cabe señalar a carcajadas, a duras penas, a gatas, a gran- des rasgos, a medias, a tiros, con cajas destempladas, con pelos y señales, de uvas a peras, en aprietos, en ayunas, en cuclillas, en cueros, en mantillas, en resumidas cuen- tas, por las dudas, por si las moscas; entre las preposicionales pueden señalarse a ­lomos de o con miras a, y entre las verbales, muy numerosas, están ajustar las cuentas, an­darse con rodeos, andarse o irse por las ramas, atar cabos, caerse los anillos, calen- tar los cascos, cerrar filas, colgar los hábitos, dar calabazas, dar largas, echar a suertes, echar chispas, estar a las duras y a las maduras, guardar las apariencias, hablar por los codos, hacer ascos, hacer buenas migas, hacer las paces, hacer pucheros, ir de compras, lavarse las manos, no estar en sus cabales, no tener dos dedos de frente, pasar apuros, perder los papeles, ponerse las botas, rasgarse las vestiduras, reír las gracias, sacar de sus casillas, templar gaitas, ver las estrellas, volver a las andadas. 3.3.2g Algunos de los pluralia tántum no cuentan con la forma singular corres- pondiente cuando son empleados en determinadas locuciones (no se dice *reírse a carcajada o *andarse con rodeo), pero sí fuera de ellas (soltar una carcajada, dar un ro- deo). Cuando existe el singular, pueden establecerse diferentes relaciones semánticas entre esta forma y la de plural. Así, la diferencia entre singular y plural es estilística o enfática en aguas, asaduras, babas, barbas, bigotes, bodas, calostros, cielos, ­despojos, espaldas, funerales, greñas, infiernos, nieves, olimpiadas, sombras, sopas, 3.3.2h El número 46 como se comprueba comparando las aguas del río con el agua del río, o su ancha es- palda con sus anchas espaldas. La interpretación enfática queda restringida a ciertos contextos sintácticos. En efecto, el uso del plural dudas en ¿Será reconocida esa acti- tud por el lector? Tengo mis dudas (Universal [Ven.] 17/4/1988) no implica necesaria- mente que las dudas a las que se alude sean más de una. El plural es aquí estilístico, pero no lo es en varias dudas o en cuatro dudas. De manera similar, el sustantivo barbas no constituye un plural estilístico en todas las barbas que tenemos en nuestra tienda de disfraces, pero sí pertenece a ese grupo en Me abracé a Fernando y hundí la cara en sus barbas (Díaz Martínez, Piel). 3.3.2h En muchos casos, las connotaciones afectivas particulares han de descri- birse individualmente. Así, pretensiones sugiere ambición ilegítima, a diferencia de pretensión; historias, frente a historia, connota significados próximos a los de chisme o enredo; tener relaciones (con alguien) apunta preferentemente a las afectivas, las sexuales o las diplomáticas; finales y comienzos alternan con sus singulares respecti- vos solo cuando se refieren a períodos (se dice a final de año ~ a finales de año, pero solo a final de página); deberes añade al significado de deber ‘obligación’ el de ‘tarea escolar’, al menos en algunos países, etc. Existen otros plurales, en cambio, cuyo significado está alejado del que manifiesta el singular respectivo: celos (‘sospecha, inquietud, temor de que la persona amada sea infiel’), frente al singular celo (‘cuida- do, esmero’); sesos (‘masa de tejido cerebral’), frente a seso (‘madurez, juicio’). 3.3.2i En el extremo opuesto se hallan las alternancias entre el plural y el singu- lar que no tienen repercusiones significativas: buenos días ~ buen día; felices Pas- cuas ~ feliz Pascua (al menos en algún país, como Chile); felices Navidades ~ feliz Navidad: Buenos días, señor Eduardo (Quesada, Banana); Buen día, señor, ¿puedo ayudarle en algo? —preguntó con impensada coquetería (Bain, Dolor); Brindamos y dijimos: “Feliz Navidad” (Montero, M., Capitán); Aunque algunos se pregunten los motivos de esta pe- rorata, a varias entidades culturales del país les puede resultar útil la reflexión. Felices Navidades (ABC Cultural 20/12/1996). A este grupo cabe agregar las alternancias de número que se dan en varias locucio- nes que incluyen plurales inherentes: a {pie ~ pies} juntillas; poner {la mano ~ las ma- nos} en el fuego (por alguien). Se registran otras con algunos de los nombres que designan objetos constituidos por partes (§ 3.3.2d). En efecto, aunque existen varia- ciones regionales, en muchos lugares se usan indistintamente para referirse a un solo objeto alicate y alicates, braga y bragas, pantalón y pantalones, tenaza y tenazas, tijera y tijeras, etc. En varios casos la diferencia entre singular y plural afecta tan solo al registro lingüístico, más formal o literario en las aguas del río que en el agua del río, o en los funerales que en el funeral (si se habla de un solo acto): Mis tíos no obtuvieron el permiso para asistir al funeral (Celorio, Contraconquista); Obtuvo un premio —primero de unas horas, después de varios días— para asistir a los funerales por la muerte de su padre (Vanguardia [Esp.] 2/1/1995). 3.3.2j Se llama plural mayestático al que muestran los pronombres perso- nales y la flexión verbal si se refieren a un solo individuo, como cuando el Papa expresa 47 Preferencias léxicas o morfológicas por el singular o el plural  3.3.2j en plural sus propias afirmaciones (A Nos ha llegado la inquietud de…), o cuando al- guien se dirige al Rey (Os recibimos…) o a otras altas autoridades usando formas en plural. Se llama, en cambio, plural de modestia el que se usa para atenuar lo cate- górico de juicios o apreciaciones expresadas en primera persona, como en Pensamos que se trata de un método adecuado para este tipo de estudios, cuando el emisor se refiere en realidad a su propio pensamiento. El plural de modestia es propio sobre todo de los textos científicos y de las exposiciones académicas. 4 La flexión verbal 4.1 Informaciones morfológicas de las formas verbales 4.2 Distribución de los morfemas flexivos 4.3 La conjugación regular 4.4 Verbos irregulares (I). Definición y tipos 4.5 Verbos irregulares (II). Verbos con irregularidades consonánticas 4.6 Verbos irregulares (III). Pretéritos fuertes y participios irregulares 4.7 Verbos irregulares (IV). Verbos de conjugación especial 4.8 Verbos irregulares (V). Verbos defectivos 4.9 Modelos de conjugación 4.10 Índice alfabético de verbos irregulares 4.1 Informaciones morfológicas de las formas verbales 4.1.1 Distinciones fundamentales 4.1.1a En la morfología del verbo se distinguen dos elementos constitutivos: la raíz (también radical o base léxica), que expresa su significado, y un conjunto de morfemas flexivos que tienen dos funciones: establecer la concordancia de núme- ro y persona con el sujeto gramatical y expresar las nociones de ‘modo’, ‘tiempo’ y ‘aspecto’ que corresponden al evento. Así, la segunda persona del singular de mirabas en Mirabas por la ventana indica que la persona que realiza la acción es el destinata- rio del mensaje, y también que se trata de un único individuo; los rasgos de tiempo y aspecto ponen de manifiesto que la acción de mirar se realiza en el pasado y que se percibe como proceso en curso; y los de modo indicativo expresan que esa acción se enuncia, en lugar de presentarse subordinada a un entorno modal, irreal o virtual. El verbo es la única clase de palabras en español con flexión de tiempo, aspecto y modo. 4.1.1b El conjunto de segmentos flexivos que el verbo manifiesta se llama desi- nencia. Esta se puede presentar de forma unitaria, como en mir-abas, donde mir- constituye la raíz, que no se altera en los verbos regulares en todo el paradigma (mir-é, mir-ó, mir-a, etc.), y -abas, la desinencia. No obstante, es más frecuente pre- sentar esta desdoblada en tres segmentos, que aparecen contiguos a la raíz: mir-a-ba-s. El primero (-a-) es la vocal temática (en adelante, VT); el segundo (-ba-) aporta tiempo —entendido en el sentido amplio, que abarca la noción de aspecto: § 23.1.3— y modo (TM); el tercero (-s) designa la persona y el número (PN), y se denomina también morfema de concordancia, o simplemente concordancia. La vocal 4.1.2a La flexión verbal 50 t­ emática es aportada por el infinitivo y permite determinar las tres conjugaciones que caracterizan la flexión verbal en español: la vocal -a- corresponde a la primera conjugación (amar); -e-, a la segunda (temer); e -i-, a la tercera (partir). 4.1.2 Problemas de segmentación 4.1.2a Cada una de las informaciones morfológicas de la flexión verbal aparece representada en las formas verbales. Así, en cantábamos se obtiene la segmen­tación cantRAÍZ-á VT-baTM-mosPN, que alterna con otra en la que se marca el tema, es decir, el constituyente formado por la raíz y la vocal temática: [cant-á] TEMA-baTM-mosPN. Es tra- dicional la falta de unanimidad entre los gramáticos en lo relativo a la ­segmentación de las formas verbales. En la mayor parte de los casos, la falta de acuerdo surge cuando no todas las informaciones flexivas tienen representación fonológica. Por ejemplo, cuando la raíz va seguida solo por una vocal, como en cant-e, algunos gramáticos ­entienden que esta constituye una amalgama de los tres segmentos mencionados (por tanto, cantRAÍZ-eVT-TM-PN), pero otros prefieren postular  segmentos nulos (como en cantRAÍZ-ØVT-eTM-PN), incluso tantos cuantos sean necesarios para representar toda la información morfológica y regularizar el paradigma: cantRAÍZ-ØVT-eTM-ØPN. 4.1.2b Aunque ha sido cuestionada la legitimidad de estos elementos nulos, se ha justificado su existencia a través del conjunto del paradigma flexivo, en cuanto que representan opciones cubiertas por unidades morfológicas en los demás casos. Así, si se admite que el segmento TM está representado por -e en cante, el corres- pondiente al PN se impone a partir de la existencia de -s, -mos, -is, -n, mientras que la vocal temática habrá de ser un elemento nulo, igual que en cant-Ø-e-mos o en cant-Ø-e-n. Esta cuestión es hoy controvertida. En efecto, el recurso a los segmentos morfológicos nulos representa para unos autores una regularización artificial de los paradigmas, mientras que para otros pone de manifiesto que no todos los rasgos morfológicos han de corresponderse con rasgos fonológicos. A pesar de que el debate persiste en la actualidad, es hoy mayoritaria la segunda opción, por lo que se adop- tará aquí. 4.1.3 Organización de los paradigmas verbales 4.1.3a El infinitivo (capítulo 26), el gerundio (§ 27.1-4) y el participio (§ 27.5) son formas verbales que no admiten los segmentos PN (lo que se refleja en el nombre tradicional de formas no personales del verbo) y TM. Con la raíz y la vocal temá- tica se construye el tema de infinitivo (ama-, teme-, parti-), al que se agrega el mor- fema -r. La vocal temática no se altera en la formación de gerundios y participios de la primera conjugación (am-a-ndo, am-a-do), pero toma la forma del diptongo -ie- en los gerundios de la segunda y la tercera (tem-ie-ndo, part-ie-ndo). Los participios de la segunda se asimilan a los de la tercera en la vocal temática -i- (tem-i-do, part-i-do). 4.1.3b Desde el punto de vista de su estructura léxica, las formas personales y las no  personales pueden ser simples (cantábamos, escribiendo) y compuestas (habíamos cantado, habiendo escrito). Las formas compuestas se construyen con el 51 Distribución de los morfemas flexivos 4.2.1b v­ erbo auxiliar haber y el participio del verbo correspondiente, que es el auxiliado o principal. El auxiliar haber aporta el valor retrospectivo y perfectivo, además de la información gramatical de TM y PN en todas las formas personales del verbo. El participio, en cambio, determina su estructura argumental (§  1.6.1c), por tanto la naturaleza de su sujeto y de sus posibles complementos. Si bien estas formas poseen muchas propiedades comunes con las perífrasis verbales (§ 28.1.3g), se interpretan generalmente como unidades morfológicas. El participio que contienen es invaria- ble en género y número, cualquiera que sea el sujeto (Beatriz ha cantado muy bien; Los niños han cantado muy bien) o el objeto directo: Han cantado muy bien {la can- ción ~ las canciones}. 4.1.3c Las formas verbales se organizan en una serie de paradigmas cerrados, denominados tiempos verbales, que se subordinan a los modos (§ 25.1.2c). Unos y otros serán designados con los términos usados en otras obras académicas: MODO INDICATIVO Tiempos simples: presente (canto), pretérito perfecto simple (canté), pretérito imperfecto (cantaba), futuro simple (cantaré), condicional simple (cantaría). Tiempos compuestos: pretérito perfecto compuesto (he cantado), pre- térito pluscuamperfecto (había cantado), pretérito anterior (hube cantado), futuro compuesto (habré cantado), condicional com- puesto (habría cantado). MODO SUBJUNTIVO Tiempos simples: presente (cante), pretérito imperfecto (cantara o cantase), futuro simple (cantare). Tiempos compuestos: pretérito perfecto compuesto (haya cantado), pretérito pluscuamperfecto (hubiera o hubiese cantado), futuro compuesto (hubiere cantado). MODO IMPERATIVO canta 4.2 Distribución de los morfemas flexivos 4.2.1 La vocal temática 4.2.1a La vocal temática encabeza la desinencia, a la que, a diferencia de los ­demás segmentos, no aporta ningún significado. Este segmento está presente en la mayor parte de las formas verbales: am-a-mos, tem-e-mos, part-i-mos; am-á-is, tem-é-is, part-í-s; am-a-d, tem-e-d, part-i-d; am-a-ré, tem-e-ré, part-i-ré, pero en algunas puede ser nulo, como en amo o en ames, y en otras, estar representado por un dip- tongo: tem-ie-ra-s, part-ie-se-s. 4.2.1b El tema verbal —es decir, el segmento constituido por la raíz y la vocal temática— sufre variaciones (diptongación, cambios de acento o de timbre) según la conjugación a la que pertenece el verbo, y también en función de los valores de los segmentos TM y PN. Estas variaciones permiten distinguir tres temas: de presente, 4.2.1c La flexión verbal 52 de pretérito y de futuro. Cada uno de los temas reúne un conjunto de formas que coinciden en la secuencia «raíz + VT» y también en cierta posición del acento, ­aunque no siempre es la misma en todas las del grupo. 4.2.1c En el tema de presente comparten la misma forma de la vocal temática el presente de indicativo, el presente de subjuntivo y el imperativo: ám-a-, tém-e-, párt-i-, en aquellas formas del paradigma en las que el segmento VT aparece realiza- do fonológicamente (en las segmentaciones se marcará, cuando proceda, el acento prosódico con el acento ortográfico). Todas las formas manifiestan el acento en la última vocal de la raíz, salvo aquellas en las que se desplaza a la vocal inmediata si- guiente, es decir, aquellas en las que el segmento PN contiene los morfemas -mos e -is (am-ámos, am-áis), el imperativo am-ád, y las formas voseantes am-ás, am-á. 4.2.1d Las formas construidas a partir del tema de pretérito —el perfecto sim- ple, los imperfectos, el futuro de subjuntivo, el participio y el gerundio— obedecen a la pauta am-á-, {tem- ~ part-}-í-/-ié-. En la primera conjugación, el tema es amá-, con la VT -á-, excepto en amé y amó. En la segunda y la tercera conjugaciones, el segmento VT es un diptongo (-ié-) en todas las formas del subjuntivo (temiera, par- tiera), así como en la tercera del plural del pretérito perfecto simple (temieron, partieron), y en el gerundio: temiendo, partiendo. Presenta, en cambio, la forma -í- en tres formas del perfecto simple (temiste, temimos, temisteis), en el pretérito imper- fecto (partía) y en el participio: temido, partido. En el tema de futuro se agrupan el futuro de indicativo, el condicional y el infinitivo. Las formas de estos tiempos com- parten un mismo tema: ama-, teme-, parti-, y el acento recae en ellas a la derecha de la vocal temática (salvo en el infinitivo): am-a-ré-mos; tem-e-ré-is; part-i-ría-mos. 4.2.2 Tiempo y modo 4.2.2a En el tema de presente, el segmento TM es nulo (Ø) en el presente de indi- cativo (cánt-a-Ø-n) y también en el imperativo cant-á-Ø-d, salvo en la primera perso- na del singular del presente de indicativo, en la que es -o: cánt-Ø-o-Ø. En el presente de subjuntivo es -e- o -é- en la primera conjugación (ám- Ø -e-n; am- Ø -é- mos), y -a- o -á- en las otras dos: tém-Ø-a-n, párt-Ø-a-s; tem-Ø-á-s, part-Ø-á-mos. 4.2.2b En el tema de pretérito, los paradigmas de VT, TM y PN son considera- blemente regulares, salvo en el pretérito perfecto simple, cuya desinencia de TM pre­senta variación: am-Ø-é-Ø, tem-Ø-í-Ø, part-Ø-í-Ø; am-á-ste-Ø, tem-í-ste-Ø, part-í-ste-Ø; am-Ø-ó-Ø, tem-Ø-ió-Ø, part-Ø-ió-Ø; am-á-Ø-mos, tem-í-Ø-mos, part-í-Ø-mos; am-á-ste-is, tem-í-ste-is, part-í-ste-is; am-á-ro-n, tem-ié-ro-n, part-ié-ro-n. El segmento TM es sistemáticamente -ba- en el imperfecto de indicativo de la primera conjugación, pero presenta la forma -a- en las otras dos: tem-í-a-s, part-í-a-n. En las tres conjuga- ciones coinciden las dos variantes del imperfecto de subjuntivo (-ra- y -se-) y la for- ma del futuro de subjuntivo (-re-). 4.2.2c El tema de futuro se reconoce en el futuro de indicativo (amaré ) y en el condicional (amaría). Las formas de estos tiempos provienen de la gramaticaliza- ción de una perífrasis verbal formada por el infinitivo y el auxiliar haber (§ 23.7.1a y 53 Distribución de los morfemas flexivos 4.2.3b 23.8.1a). A pesar de que el origen del futuro y el condicional está en las perífrasis de obligación (amar he, amar hía), las segmentaciones más aceptadas en la actualidad son am-a-ré-Ø y am-a-ría-Ø, que distinguen la VT propia del infinitivo para cada conjugación, y los exponentes de TM -re- (futuro) y -ría- (condicional). 4.2.3 Persona y número 4.2.3a El segmento PN reproduce en el verbo los rasgos de persona y número del sujeto. La primera persona hace referencia al hablante o a los hablantes, la se- gunda, al oyente o a los oyentes, y la tercera, a las personas o cosas de las que se habla (§ 16.2.1a). Los grupos nominales concuerdan con el verbo en tercera persona (El sol sale por el este), pero los que aparecen en plural y designan personas pueden hacerlo también en la primera y en la segunda, como en Los padres no siempre sabemos lo que es bueno para los hijos (§  33.4.1c). El uso de ciertas fórmulas de tratamiento para aludir al oyente explica la concordancia en tercera persona: vuestra merced > usted (§ 33.4.1a). El valor etimológico plural de vos explica la concordancia con formas de segunda persona del plural o derivadas de ellas: tenéis > tenés. 4.2.3b El segmento PN es regular en la primera y en la tercera personas del plural: -mos (ama-mos, amába-mos) y -n (ama-n, amaría-n), respectivamente. En cam- bio, en la primera y en la tercera personas del singular es nulo: amo-Ø, amará-Ø. El segmento PN correspondiente a la segunda persona forma un paradigma flexivo más complejo: Segunda persona del singular -s en todos los tiempos (ama-s; dormía-s; con tuteo esperará-s), salvo el pretérito perfecto simple (amaste-Ø) y el imperativo (ama-Ø). -s en el presente (cantá-s), excepto en algunas con voseo variedades, en las que es Ø (cantái-Ø); (español americano: § 4.3.2) -s en el perfecto simple (cantaste-s) y Ø en el imperativo (cantá-Ø). con tratamiento de usted Ø en todos los tiempos (usted canta-Ø; usted cantaría-Ø). Segunda persona del plural con ustedes (español americano, canario y andaluz -n en todos los tiempos (ustedes canta-n; occidental; variante de respeto en el resto ustedes tenía-n). del español europeo) con vosotros -is (cantá-is; tenía-is), pero -d en el imperativo: (variante de confianza en el español hablado ama-d, siempre con VT tónica. Las mismas en España, salvo en Andalucía occidental formas presenta el voseo reverencial y en Canarias) del español europeo (§ 4.3.2a y 16.7.1h). Desde los primeros textos se observa una tendencia marcada a extender la -s carac­ terística de la segunda persona del singular a los pretéritos perfectos simples (dijistes, salistes, cantastes). Estas variantes se consideran hoy incorrectas. 4.2.3c La flexión verbal 54 4.2.3c La coincidencia en la opción Ø de la 1.ª y 3.ª personas del singular da lugar al sincretismo de algunas formas: el imperfecto de indicativo (yo amaba ~ él ama- ba), el condicional (yo partiría ~ él partiría), el presente de subjuntivo (yo tema ~ ella tema), el imperfecto de subjuntivo (yo amara ~ ella amara; yo temiese ~ él temiese), y el futuro de subjuntivo (yo partiere ~ ella partiere). Factores sintácticos, semánticos y pragmáticos intervienen en la elección de la variante apropiada en estos casos; por ejemplo, el posesivo átono sugiere, aunque no garantiza, que la elección correcta es la primera persona en el siguiente texto: Cuando era niña iba por Galarreta con mis padres (Diario Vasco 23/1/2004). 4.2.3d Las formas personales del verbo solo se emplean hoy con pronombres enclí- ticos en la lengua literaria (Diose por enterado), con la excepción del imperativo (De- címelo; Guárdatelas), en el que constituye la única opción en la lengua estándar. En estos contextos el morfema -mos pierde la -s ante el pronombre enclítico -nos: Ale- grémonos por lo sucedido, pero no ante los demás pronombres: Digámosle la verdad. En los mismos contextos, la s- del pronombre enclítico se se funde con la de -mos: digámoselo, repitámoselo. La desinencia de la 2.ª persona del plural del imperativo en la variante ama-d pierde el segmento -d ante el pronombre enclítico -os: amaos. 4.2.3e En el habla popular o rural de casi todos los países hispanohablantes se documenta el traslado de la desinencia de tercera persona de plural al pronombre enclítico: márchesen por márchense, como en Ahora demen un abrazo (Ascasubi, San- tos). Se recomienda evitar estos usos, que están fuertemente estigmatizados. También lo están las formas verbales que repiten la desinencia de la tercera persona al final de estas mismas secuencias, como en márchensen, cállensen; ¡Lárguenlon no más! (Güiral- des, Segundo). Estos fenómenos muestran que los pronombres enclíticos se asimilan en alguna medida a los segmentos flexivos desde el punto de vista morfofonológico. 4.3 La conjugación regular 4.3.1 Características generales 4.3.1a La conjugación regular del español, a la que pertenecen la mayor parte de los verbos, está formada por una serie de paradigmas de formas flexivas para los dis- tintos tiempos y modos que se adjuntan a los temas de presente, pretérito y futuro del verbo. Corresponden a tres modelos, que se identifican tradicionalmente por el tim- bre de la vocal temática del infinitivo: -ar (VT = -a-, amar), -er (VT = -e-, temer) e -ir (VT = -i-, partir). La raíz permanece invariable en los tres paradigmas de la conjuga- ción regular, con las diferencias relativas al acento ya mencionadas. Estos paradigmas regulares se presentan en las tablas de conjugación, en lo sucesivo T.C., n.º 1, 2 y 3. 4.3.1b Los paradigmas flexivos de la segunda y la tercera conjugaciones son prácticamente idénticos en lo relativo al segmento TM. De este modo se reducen las diferencias fundamentales a la VT en la 1.ª y la 2.ª personas del plural del pre- sente de indicativo (tememos / partimos; teméis / partís), del imperativo plural (te- med / partid ), así como en las formas del tema de futuro: infinitivo (temer / partir), futuro de indicativo (temeré / partiré ) y condicional (temería / partiría). Por otra 55 La conjugación regular 4.3.2c parte, en estas dos conjugaciones se observan algunas vacilaciones que no se regis- tran en la primera. Así ocurre con la alternancia entre los infinitivos conver- ger ~ convergir, ambos ­correctos aunque se prefiere el primero, mientras que en diverger ~ divergir el mayoritario (y único recomendable) es el segundo. En los pa- res hender ~ hendir y cerner ~ cernir, de idéntico significado, se usan hoy más las variantes en -ir; en competer ~ competir y en reverter ~ revertir las alternancias dan lugar a diferencias semánticas que explican los diccionarios. 4.3.1c Aproximadamente el 90% de los verbos españoles pertenecen a la prime- ra conjugación. Este es el paradigma que presenta una mayor proporción de verbos regulares, y el único modelo productivo, pues a él se ajustan casi todos los verbos que se crean mediante procesos de derivación (con los sufijos -ar, -ear, -izar, -ificar) y de parasíntesis (§ 8.2.3b). En cambio, es muy pequeño el conjunto de verbos regulares de la segunda y de la tercera conjugación. 4.3.2 Las variantes del voseo 4.3.2a Se llama voseo el uso del pronombre vos como forma de tratamiento di- rigida a un solo interlocutor, así como el empleo de las varias desinencias que refle- jan los rasgos gramaticales de este pronombre en la flexión verbal. Estas variantes flexivas proceden históricamente de las correspondientes a la 2.a persona del plural. El voseo desapareció casi por completo en el español europeo entre el siglo xvii y comienzos del xviii, si bien persiste en el voseo reverencial que se dirige a muy altas autoridades en contextos sumamente formales (Vos sabéis, Señor, que…). En amplias regiones de América el voseo continúa siendo hoy un rasgo característico del español hablado para expresar trato de confianza (§ 16.7.2a). 4.3.2b Para clasificar los tipos de voseo deben considerarse el uso del pronom- bre vos (voseo pronominal) y los morfemas de segunda persona del plural de la flexión verbal (voseo flexivo). Combinando estas dos informaciones, se obtienen las tres maneras en las que que el voseo se manifiesta. En la primera coinciden el  voseo pronominal y el flexivo (vos tenéis, vos tenés, vos tenís). En la segunda solo presenta voseo la flexión verbal (tú tenés, tú tenís), mientras que en la tercera solo lo tiene el pronombre (vos tienes). 4.3.2c El voseo flexivo se caracteriza por formas verbales específicas en el pre- sente de indicativo y en el de subjuntivo, en el pretérito perfecto simple y en el impe- rativo. Algunos países cuentan con formas de voseo para el futuro de indicativo. En el presente de indicativo se usa la forma monoptongada (¿Qué pensás vos?), sobre todo en las regiones rioplatense y centroamericana, aunque también se registra en algunas zonas de Colombia y del Ecuador. En el área chilena existen desinencias específicas para el voseo flexivo en todos los tiempos, con la excepción del imperativo, a menudo con aspiración de la -s final o con reducción de esa consonante. Así, para el presente de subjuntivo se emplean las formas amí(s), temái(s), partái(s). Las dos últimas con- servan el diptongo -ái-, pero en la primera -éi- se reduce a -i-, reducción que se pro- duce también en el presente de indicativo de la 2.ª conjugación: temís. En partís no se produce monoptongación porque la forma original no tenía diptongo. Las formas 4.3.2d La flexión verbal 56 diptongadas del presente de indicativo, am-ái-(s) para la primera conjugación y ­tem-éi-(s) para la segunda, se usan en algunas áreas del español americano, sobre todo, en la caribeña y la andina, pero también en el voseo reverencial, que mantiene las mismas desinencias que en el español europeo se emplean hoy con vosotros. 4.3.2d Se muestran a continuación las variantes morfológicas del tema de pre- sente, agrupadas según la conjugación y en función de las alteraciones que presentan: Voseo verbal en los tiempos del tema de presente Con diptongo Sin diptongo Reducción de ‑d amái(s) amás presente de indicativo teméi(s) temés / temí(s) partí(s) / partés (restringido) améi(s) (restringido) amés / amí(s) presente de subjuntivo temái(s) temás partái(s) partás amá imperativo temé partí 4.3.2e El uso del voseo en las formas de subjuntivo no está tan extendido como el correspondiente a las de indicativo, salvo en la Sierra andina y en la región meridional de Centroamérica, donde se emplea la forma diptongada sin -s (améi, temái, partái). Las formas de voseo monoptongadas (hablés, sepás, subás) se usan en las áreas vosean- tes centroamericana y rioplatense (en la última, sobre todo en los imperativos nega- dos: No digás; No llamés; No me esperés), pero a veces se sustituyen por las formas de tuteo: Quiero que lo cantes. Los imperativos del paradigma voseante acentúan la vocal final y pierden la terminación -d: bailá, comé, partí, decí, salí, vení. En el Uruguay, Chi- le y la Argentina se registran variantes tuteantes de los imperativos formadas con -e paragógica final, que se recomienda evitar: ¡Vamos, sale, te digo! (Wolff, Álamos). 4.3.2f En el pretérito perfecto simple del paradigma voseante se emplea la se- gunda persona del plural sin diptongar ( partistes), que suele ser reemplazada por la tuteante ( partiste). En el habla popular ( y a veces en el registro conversacional) de la región andina de Venezuela y Colombia se elide la -s- interior, como en ama(s) tes > amates; temi(s)tes > temites; parti(s)tes > partites. Solo en Chile se registra el vo- seo en el imperfecto de indicativo y del subjuntivo —amabai(s), amarai(s)— y en el condicional: amaríai(s). En el futuro se mantiene el diptongo en unas variedades: amarei(s), y se pierde en otras: amarés. Aun así, en buena parte de las áreas vosean- tes se emplean las formas del tuteo. 4.3.3 El acento en las formas verbales 4.3.3a El acento se manifiesta en el verbo, como es general en español, en una de sus tres últimas sílabas (se subraya la tónica): can.tó, can.ta.ba, can.tá.ba.mos. En 57 Verbos irregulares (I). Definición y tipos 4.4.1b este cómputo no se tienen en cuenta las formas verbales construidas con enclíticos, llamadas comúnmente sobreesdrújulas, como adviértanselo, dígasemelo, propon- gámoselas, etc. Las formas verbales son, por tanto, palabras agudas u oxítonas, que forman un paradigma reducido (canté, cantó, cantaré, cantarás, cantará, cantaréis, can- tarán); llanas o paroxítonas, que constituyen la gran mayoría (canto, cantaba, cante, ­cantara, cantando, cantado), y esdrújulas o proparoxítonas (cantábamos, cantá- ramos, cantáremos). 4.3.3b A partir de la categoría morfológica del segmento en cuya sílaba se mani- fiesta el acento, se pueden distinguir tres grupos en la conjugación regular. El mayo- ritario está constituido por las formas verbales con acento en la VT (cantaba, cantara, cantare, cantar, cantado, cantando, cantamos, entre otras); las del segundo lo llevan en el primer segmento vocálico de TM (canté, cantaré, cantaría, cantemos, cantéis) y en las del tercero el acento recae en la última sílaba de la raíz (canto, cante; preparo, prepare). Las formas verbales del tema de presente mantienen el acento en la raíz si el segmento PN no es silábico. Cuando lo es, como en la primera y segunda personas del plural, el acento se desplaza a la primera sílaba adyacente a su derecha: can.ta.mos, can.téis. Este desplazamiento no tiene lugar en ciertas variantes del español rural o popular (tanto americano como europeo), en las que el acento se mantiene en la raíz en el presente de subjuntivo: pásemos, cómamos, véngamos, vívamos, sálga- mos. Se recomienda evitarlas en todos los contextos. 4.3.3c La acentuación de las formas verbales determina las alternancias corres- pondientes a los procesos de diptongación, como /e/ ~ /ié/ y /o/ ~ /ué/ en función de que la sílaba afectada sea átona o tónica. Se subrayan en las voces siguientes las vo- cales y los diptongos que participan en estas alternancias y se marca el acento de las sílabas tónicas, corresponda o no a una tilde: cerrámos, cerrarémos, pero ciérro, ­ciérren; volvémos, volverémos, pero vuélvo, vuélvan. Se dan asimismo alternancias triples entre /e/, /i/ y el diptongo /ié/ en mentir ~ mintió ~ mienten o en /o/ ~ /ué/ ~ /u/ en dormir ~ duérma ~ durmamos. Todas estas variantes se describen en el § 4.4.3. 4.4 Verbos irregulares (I). Definición y tipos 4.4.1 Tipos de irregularidades 4.4.1a Son irregulares los verbos cuya conjugación no se ajusta a los paradigmas de amar, temer, partir (§ 4.3). No se considerarán irregularidades morfológicas las varian- tes ortográficas que obedecen a ciertas reglas de aplicación sistemática en la lengua, como en los pares hice ~ hizo (en lugar de *hize); sigo ~ sigue; dirigimos ~ dirijamos o saco ~ saque. Por el contrario, en esta gramática se recogerán entre los modelos de verbos irregulares los verbos vocálicos, que se analizan en esta misma sección, ya que la posi- ción que en ellos ocupa el acento no es predecible a partir de los principios generales descritos en el § 4.3.3 (evacúo ~ evacuo), o bien porque el segmento vocálico en el que termina su raíz sufre mutaciones en ciertos contextos (leído ~ leyó; construido ~ construyó). 4.4.1b Las irregularidades en la flexión verbal se suelen agrupar en tres clases: vocálicas (§ 4.4.2 y 4.4.3), consonánticas (§ 4.5.1 y 4.5.2) y mixtas (§ 4.5.3). Las 4.4.2a La flexión verbal 58 irregularidades vocálicas dan lugar a alternancias entre vocales (pedir ~ pido), o bien entre vocales y diptongos (entender ~ entiendo; contar ~ cuento). Las irregulari- dades consonánticas conllevan la sustitución de una consonante por otra, como en hacer ~ haga. Las mixtas afectan tanto a una sustitución vocálica como a una conso- nántica (decir ~ digo). Los llamados pretéritos fuertes (hizo, quiso, supo, pudo) suelen asignarse a este último grupo (§ 4.6.1a). A estas tres clases básicas se añaden las irregularidades que son resultado de la existencia de raíces supletivas, es decir, de la presencia de dos o más raíces en formas distintas de un mismo verbo, como en ir > iré ~ voy; ser > somos ~ fuimos. Se consideran también irregulares los verbos ­defectivos (§ 4.8), cuya irregularidad consiste en la ausencia de algunas formas del paradigma de su conjugación. 4.4.2 Verbos vocálicos 4.4.2a Se denominan verbos vocálicos los que poseen raíces terminadas en vocal, como actu-ar, aire-ar, anunci-ar, averigu-ar, ca-er, cre-er, desvi-ar, inco-ar, le-er, o-ír y sonre-ír. Estos verbos pueden contener diptongos en todas sus formas, como anunciar o averiguar, o solo en algunas, como enviar o actuar. Los primeros se denominan verbos vocálicos de diptongo fijo o sistemático, y los segundos, verbos vocálicos de diptongo variable o de alternancia «diptongo – hiato». En toda la conjugación de los verbos de diptongo fijo, la raíz termina en una vocal que forma parte de un diptongo que no se deshace (anuncio, anunciamos, anuncien, etc.), por lo que se descartan formas como *anuncíen o *anuncías. Entre los numerosos verbos terminados en -iar, que se conjugan como anunciar (v. T.C., n.º 11) figuran los siguientes: acariciar, agobiar, agraviar, aliviar, apropiar, asfixiar, beneficiar, calumniar, cambiar, contagiar, copiar, desperdiciar, despreciar, elogiar, ensuciar, envidiar, expropiar, incen- diar, injuriar, limpiar, negociar, obsequiar, odiar, pifiar, plagiar, premiar, pronunciar, ra- biar, renunciar, rumiar, saciar, sitiar, sustanciar, terciar, testimoniar, vanagloriarse, viciar, vilipendiar. Son escasos, en cambio, los terminados en -uar que siguen el modelo de averiguar (v. T.C., n.º 15), entre ellos aguar, apaciguar, atestiguar, menguar. Se dice, por tanto, apaciguas, no *apacigúas. 4.4.2b Los verbos vocálicos de diptongo variable se dividen en varios grupos. El más numeroso es el de los verbos terminados en -iar y en -uar. En la pro- nunciación de la mayoría de los hablantes, los segmentos /i/ y /u/ forman parte en estos casos de un diptongo cuando no reciben el acento, como en des.via.ré.mos, ac.tua.ré.mos, pero aparecen en hiato cuando lo reciben en dicha vocal, como en des.ví.o, ac.tú.o. Sin embargo, se reconoce una diferencia geográfica en su silabeo. En México, en Centroamérica y en parte de las áreas caribeña y andina se prefieren generalmente las variantes con diptongo (des.viá.mos, ac.tuá.mos, ac.tuár), mientras que en las demás áreas hispanohablantes es más común el hiato (des.vi.á.mos, ac.tu.á.mos, ac.tu.ár). Pertenecen a este paradigma de verbos en -iar, que tienen como modelo el verbo enviar (v. T.C., n.º 32), los siguientes, entre otros: 59 Verbos irregulares (I). Definición y tipos 4.4.2f aliar, amnistiar, ampliar, arriar, ataviar, autografiar, averiar, cariar, chirriar, confiar, contrariar, criar, desafiar, descarriar, desvariar, desviar, enfriar, espiar, extasiar(se), ex- traviar, fiar, fotografiar, guiar, liar, malcriar, piar, porfiar, reenviar, resfriar, rociar, ­vaciar, variar. Entre los terminados en -uar, que se conjugan como actuar (v.  T.C., n.º5), figuran ­estos: acentuar, atenuar, conceptuar, consensuar, continuar, desvirtuar, devaluar, efectuar, eva- luar, exceptuar, extenuar, habituar, individuar, insinuar, menstruar, perpetuar, puntuar, situar, usufructuar, valuar. 4.4.2c Los verbos agriar, expatriar, paliar y repatriar oscilan entre el grupo de anunciar (con diptongo sistemático) y el de enviar (con diptongo variable en fun- ción del acento). Son, por tanto, igualmente correctas La fruta se agria y La fruta se agría. Una oscilación similar entre el diptongo sistemático (modelo averiguar) y el variable (modelo actuar) presentan los terminados en -cuar: adecuar, evacuar, ­licuar y oblicuar. Hoy se consideran formas correctas tanto adecuo y evacuo como adecúo y evacúo. 4.4.2d Tienen diptongo no sistemático los verbos que terminan en -u.ír o -uir. Cuando sigue una consonante a la secuencia /ui/ átona, predomina el diptongo (cons.trui.ré.mos), pero es posible el hiato en las áreas lingüísticas que admiten este tipo de silabeo (§ 4.4.2b): cons.tru.i.ré.mos. El hiato es sistemático en el imperfecto (cons.tru.í.an), pero alterna con el diptongo, en función de las diferencias geográ­ ficas señaladas, en las demás formas en que el acento recae sobre la /i/: cons.truí, cons.truí.mos; cons.tru.í, cons.tru.í.mos. En el presente de indicativo y subjuntivo se produce la epéntesis de -i- (construyo, construya), pero en otras formas del ­paradigma se consonantiza la -i- de la VT (construyera, construyendo). 4.4.2e El verbo oír (v. T.C., n.º 44) y sus derivados dan lugar a alternancias de si- labeo similares, como en oí.mos ~ o.í.mos, pero cuando la secuencia /oi/ va seguida por una vocal distinta de i, se obtiene una /g/ epentética (oigo, no *oyo), o bien una consonante palatal (oyes, no *oies). Admiten igualmente las dos pautas diferentes de silabeo los numerosos verbos regulares terminados en -ear, como ba.lan.ceár o ba.lan.ce.ár y los pocos en -oar (croar, incoar y loar). Son, en cambio, irregulares los grupos de verbos vocálicos siguientes: los terminados en -e.ér (creer, leer, poseer, proveer y sobreseer), cuyo tema de pretérito termina en -ey- en algunas formas ­(creyó, leyó, poseyó, sobreseyó); los que terminan en -o.ér: roer (v. T.C., n.º 53) y ­corroer, que presentan tres variantes en la primera persona del singular del presente, sea de indicativo o de subjuntivo —la regular roo y roa y las irregulares roigo y roiga, royo y roya, infrecuentes actualmente—; así como los terminados en -a.ér (caer: § 4.5.1d) y en -e.ír (reír, sonreír o freír: § 4.4.3h). 4.4.2f Se asimilan en parte a los dos grupos de verbos vocálicos los que contie- nen un diptongo en una posición no final de su raíz, como bailar, causar, aislar y aunar, en los que el diptongo aparece en la última sílaba de una raíz terminada en consonante: bail-ar, caus-ar, aisl-ar y aun-ar. Los dos primeros son verbos de 4.4.2g La flexión verbal 60 ­ iptongo sistemático (bailen, bailemos, causaba), mientras que los dos últimos d son verbos de diptongo variable: a.ís.len, a.ú.nas; pero ais.lé.mos, au.na.ré.mos. El diptongo de este segundo grupo se mantiene cuando la raíz es átona, pero se desha- ce en las formas de raíz tónica del tema de presente, en las que el acento se ­manifiesta en la segunda vocal, la más cerrada de la secuencia. 4.4.2g Al primero de estos dos grupos, que es el más numeroso, pertenece la mayor parte de los que contienen en su raíz un diptongo creciente: -ie- (adiestrar, agrietar, diezmar, inquietar), -ia- (afianzar, apiadar, entusiasmar, viajar), -ua- (aguantar, cuajar, disuadir, persuadir), -ue- (amueblar, deshuesar, frecuentar) y -io-. La mayor parte de ellos son derivados de sustantivos formados con el sufijo -ción o su variante -ión, si bien existen otras pautas (ambicionar, decepcionar, evolucionar, inspeccionar; apasionar, lesionar; endiosar, despiojar, maniobrar, violar). Los diptongos mencionados se mantienen en toda la conjugación. 4.4.2h Los verbos vocálicos formados con diptongo decreciente pueden perte- necer a los dos paradigmas descritos. Así, entre los que contienen -au- en la raíz ­corresponden al grupo de diptongo sistemático el verbo aplaudir (v. T.C., n.º 12): por tanto, aplaudo, no *aplaúdo, así como un grupo nutrido de verbos de la primera con- jugación que siguen el modelo de causar (v. T.C., n.º 20). Al de diptongo variable per- tenecen aunar (v. T.C., n.º 14): a.ú.nan ~ au.na.rán, junto con aullar, aupar, embaular o maullar. También se distribuyen entre los dos grupos los verbos que contienen el diptongo -ei-, cuyo modelo es peinar (v. T.C., n.º 47), como aceitar, afeitar, deleitar, reinar, entre otros, y el diptongo -ai-, como bailar (v. T.C., n.º 16). Al grupo de dipton- go variable corresponden descafeinar (v. T.C., n.º 28), que presenta contrastes como des.ca.fei.na.rán ~ des.ca.fe.í.nen, aislar (v. T.C., n.º 9), prohibir (v. T.C., n.º 51 ), rehusar (v. T.C., n.º 55) o reunir (v. T.C., n.º 56). Los diptongos -ui- (arruinar, cuidar, descuidar y enjuiciar) y -iu- (enviudar y triunfar) no son crecientes ni decrecientes. Los verbos que los contienen en su raíz son de diptongo sistemático. 4.4.3 Verbos con alternancia vocálica 4.4.3a Se mencionan a continuación las alternancias que dan lugar a irregularidades vocálicas en la flexión verbal. La segunda variante de cada uno de los pares se elige en las raíces tónicas del tema de presente; se escoge otra variante en todos los demás casos: /e/ ~ /ié/: acertar ~ acierto; entender ~ entiendo; discernir ~ discierno, junto a acertamos, entenderemos, discernía; /o/ ~ /ué/: contar ~ cuento; mover ~ muevo, junto a contaban, movemos; /i/ ~ /ié/: adquirir ~ adquiero, junto a adquirimos; /u/ ~ /ué/: jugar ~ juego, junto a jugamos; /e/ ~ /í/: pedir ~ pido, junto a pedimos. Las alternancias átonas /e/ ~ /i/, como en sentir ~ sintió, y /o/ ~ /u/, como en dor- mir ~ durmió, se presentan en las terceras personas del pretérito perfecto simple y en las formas correspondientes del tema de pretérito: durmiera, durmiese, durmiere, dur- miendo; sintiera, sintiese, sintiere, sintiendo. Unas y otras afectan a la 1.ª y 2.ª personas 61 Verbos irregulares (I). Definición y tipos 4.4.3e del plural del presente de subjuntivo en los paradigmas que representan los verbos servir, mentir y dormir. 4.4.3b Se produce la diptongación que muestra la alternancia /e/ ~ /ié/ en todas las formas del singular y en la 3.ª persona del plural del presente de indicativo y de subjuntivo, así como en la 2.ª persona del singular del imperativo no voseante. ­Afecta a verbos de la primera conjugación, como acertar (v. T.C., n.º 4), acrecentar, cegar, despertar, empezar, encomendar, ensangrentar, escarmentar, manifestar, mentar, merendar, recomendar, regar, restregar, reventar, tropezar. Muchos de los verbos que pertenecen a este grupo poseen compuestos y derivados, o bien diversas varian- tes que se forman con su misma base, como cerrar > encerrar, descerrar, entrecerrar; negar > denegar, renegar; pensar > repensar; plegar > desplegar, replegar. 4.4.3c Unos pocos verbos admiten las dos variantes (con diptongación y sin ella): cimentar ( yo cimento o yo cimiento) o emparentar ( yo emparento o yo em­ pariento). No se recomienda, en cambio, el uso no diptongado, registrado en el habla popular de algunos países, de apretar, estregar, fregar, mentar, nevar, plegar y sus derivados, y restregar, como en si le mentan a su mamá ( por si le mientan a su mamá) o en Me apreta el zapato ( por Me aprieta el zapato). Se prefieren, por el contrario, las variantes no diptongadas de invernar e hibernar, y también de templar y destemplar. En el español chileno, rioplatense y andino, y a veces en el de otras áreas, se registra errar sin diptongar (v. T.C., n.º 34), como en Si nuestras previsiones no erran […] (Bor- ges, Ficciones), en alternancia con la variante diptongada yerran, general en las ­demás áreas hispanohablantes. Admiten dos variantes, con diferencias de significado según las acepciones, atentar (atentan ‘cometen un atentado’ ~ atientan ‘tientan, pal- pan’) y aterrar (aterran ‘aterrorizan’ ~ atierran ‘abaten’). 4.4.3d El verbo entender (v. T.C., n.º 31) ilustra el paradigma de los que están su- jetos a la alternancia /e/ ~ /ié/ en la segunda conjugación (entiendes ~ entenderás), al que también pertenecen tender y otros verbos formados con la misma base, como atender, distender, extender, con la excepción de pretender, que hoy no diptonga ( yo pretendo, no *yo pretiendo). La misma alternancia se reconoce en los verbos ascen- der, condescender, descender, encender, trascender, así como en defender, verter, re- verter (distinto de revertir: § 4.3.1b). En la 3.ª conjugación, la alternancia /e/ ~ /ié/ se presenta únicamente en los verbos cernir, concernir, discernir (v. T.C., n.º 29) y ­hendir. 4.4.3e La alternancia /o/ ~ /ué/ también se da con los verbos de las tres conjuga- ciones: contar ~ cuento (v. T.C., n.º 25); mover ~ muevo; dormir ~ duermo (en el último caso se añaden otras irregularidades: § 4.4.3a). Pertenecen al paradigma de contar los verbos acordar, almorzar, aprobar, atronar, avergonzar, colgar, contar, costar, de- gollar, denostar, descollar, desollar, encontrar, forzar, mostrar, poblar, probar, rodar, sonar, soñar, volar, volcar, a los que se agregan muchos compuestos, derivados y variantes parasintéticas, como comprobar, concordar, demostrar, desaprobar, descol- gar, descontar, disonar, esforzarse, recordar, repoblar, resonar, sobrevolar. Al modelo de mover (v. T.C., n.º 42), de la segunda conjugación, pertenecen los verbos termina- dos en -oler (demoler, doler, moler), -olver (absolver, desenvolver, devolver, disolver, envolver, resolver, revolver, volver), -ocer (cocer, escocer), -orcer (torcer, contorcerse, ­destorcer) y -over (conmover, llover, promover). 4.4.3f La flexión verbal 62 4.4.3f Algunos verbos poseen alternancia de diptongación /o/ ~ /ué/ en el infi- nitivo, como amoblar ~ amueblar; enclocar ~ encluecar; desosar ~ deshuesar. Estas ­variantes se distinguen a menudo por su distribución geográfica. En otros casos la alternancia en la diptongación de las formas verbales depende de su etimología y de su significado. Así, diptonga apostar en el sentido de ‘arriesgar’ (Apuesto mil pesos), pero no en el de ‘situar algo o situarse en cierta posición’ (se apostan); acostarse (‘echarse, tenderse’: se acuestan) ~ acostarse (‘acercarse a la costa’: se acostan); asolar ­(‘destruir, arrasar’: asuelan, pero también asolan) ~ asolar (‘secar los campos’: asolan). 4.4.3g La variante diptongada de los pares /i/ ~ /ié/ y /u/ ~ /ué/ se obtiene en las formas del singular y en la 3.ª persona del plural del presente de indicativo y de sub- juntivo, y en la 2.ª del singular del imperativo no voseante. La primera alternancia afecta solo a los verbos adquirir (v.  T.C., n.º 7) e inquirir (adquiero ~ adquirimos; ­inquieres ~ inquirirán); la segunda, solo a las formas de raíz tónica del verbo jugar (v. T.C., n.º 39): juegas ~ jugaban. 4.4.3h El cierre vocálico /e/ ~ /i/ se produce en las mismas formas tónicas de la alternancia anterior, como ilustran las formas irregulares del verbo pedir (v. T.C., n.º 46), así como los verbos terminados en -edir (despedir, impedir, medir), -egir (corregir, elegir, regir), -eguir (conseguir, perseguir, seguir), -eñir (ceñir, reñir, teñir) y otros: competir, concebir, derretir, gemir, henchir, rendir, repetir, vestir. Esta alternancia se extiende también a todos los verbos terminados en -eír, esto es, desleír, engreírse, freír, reír y sonreír (v. T.C., n.º 62): río, ríen, pero reímos, reís. 4.4.3i Algunos verbos están sometidos a más de una alternancia. Así, el verbo sentir (v. T.C., n.º 60) manifiesta la alternancia /e/ ~ /ié/ (como en sentimos ~ siento), pero presenta, además, el cierre vocálico /e/ ~ /i/ en el gerundio (sintiendo), en la 1.ª y 2.ª personas del plural del presente de subjuntivo (sintamos, sintáis), en dos formas del pretérito perfecto simple (sintió, sintieron) y en las formas relacionadas del sub- juntivo (sintiera, sintiese, sintiere). Al mismo grupo pertenecen los verbos termina- dos en -entir, como mentir > miente ~ mintió; -erir, como preferir > prefiero ~ prefirió; y -ertir, como advertir > advierto ~ advirtió. En las mismas formas los verbos dormir (v. T.C., n.º 30) y morir están sujetos a la alternancia /o/ ~ /ué/, así como al cierre /o/ ~ /u/. Los verbos poder (v. T.C., n.º 48) y querer (v. T.C., n.º 54) también presentan alternancias de diptongación y cierre vocálico (poder ~ puedo ~ pude; querer ~ quie- ro ~ quise), además de otras anomalías: pretérito fuerte (púde; quíse: § 4.6.1a) y futuro y condicional irregulares (podré, podría; querré, querría: § 4.5.2). 4.5 Verbos irregulares (II). Verbos con irregularidades consonánticas 4.5.1 Fenómenos de epéntesis 4.5.1a En los verbos terminados en -ecer se produce la epéntesis de /k/ en la 1.ª persona del singular del presente de indicativo y en todo el subjuntivo, según el mo- delo del verbo agradecer (v. T.C., n.º 8): agradezco, agradezcas, etc. No pertenecen a este grupo los verbos mecer y remecer (mezo, no *mezco; remezo, no *remezco), pero 63 Verbos irregulares (II). Irregularidades consonánticas 4.5.3a sí muchos parasintéticos (§ 8.2.3b), como anochecer, atardecer, enloquecer, enmohe- cer, ensombrecer. 4.5.1b La irregularidad descrita se extiende a lucir (v. T.C., n.º41) y a sus com- puestos, y también a los verbos terminados en -ducir, que siguen el modelo de ­conducir (v. T.C., n.º 23), como deducir, inducir, introducir, producir, reconducir, reducir, reproducir, seducir, traducir. Estos últimos verbos tienen pretérito fuerte (conduje, condujera: § 4.6.1a). 4.5.1c La epéntesis de /g/ en la 1.ª persona del singular del presente de ­indicativo y en todo el presente de subjuntivo, como en salir ~ salgo; valer ~ valgamos, afecta a una serie de verbos cuya raíz termina en -l (salir: v. T.C., n.º 59; valer: v. T.C., n.º 66), -n (poner: v. T.C., n.º 49; tener: v. T.C., n.º 64; venir: v. T.C., n.º 67), -s (asir: v. T.C., n.º 13) e -i (oír: v. T.C., n.º 44), así como a sus derivados. En el caso de los verbos tener y venir, esta irregularidad concurre con la variación vocálica /e/ ~ /ié/ (§ 4.4.3): alternan así tengo, tengas con tienes, tiene, tienen; vengo, vengamos con viene, vienes, vienen. Es- tos verbos, y otros como poner, presentan, además, un pretérito perfecto simple fuerte (puse, tuve, vine); futuro y condicional irregulares (pondré, tendré, vendré; pondría, tendría, vendría) y apócope de la vocal temática en la forma singular del imperativo (pon, ten, ven). 4.5.1d Los verbos vocálicos caer (v. T.C., n.º 19) y traer (v. T.C., n.º 65), así como sus respectivos derivados, presentan epéntesis de /ig/ en las formas tónicas del tema de presente: caigo, contraigo, distraigas, recaiga. El verbo traer tiene, además, pretérito fuerte: traje, contrajese, distrajera, extrajere (§ 4.6.1). La epéntesis de /ig/ afecta asi- mismo a una de las variantes de los verbos raer (raigo, raiga) y roer (roigo; roigas: § 4.4.2e). 4.5.2 Irregularidades que comprenden fenómenos de síncopa y epéntesis Las irregularidades que afectan a las formas del tema de futuro —futuro imperfecto de indicativo y condicional— se caracterizan por la reducción de la VT, a veces con alguna alteración adicional. Así, en los verbos caber, haber, poder, querer y saber se pierde la VT y se silabea el resultado en un grupo consonántico: sabré (no *saberé ), cabré, habré, querré, podré. En los verbos poner, salir, tener, valer, venir y sus deriva- dos, el grupo consonántico resultante de la pérdida de la vocal temática (*ponré, *salré) se resolvió mediante la epéntesis de /d/: pon.dré, sal.dré, ten.dré, val.dré, ven.dré. Con hacer y decir se produce la reducción adicional del último segmento consonán- tico de la raíz: ha.ré (no *haceré ), diré (no *deciré ), este último también con cierre de la vocal de la raíz /e/ > /i/. 4.5.3 Concurrencia de irregularidades consonánticas y vocálicas 4.5.3a La alternancia /s/ – /θ/ ~ /g/ afecta a la 1.ª persona del singular del pre- sente de indicativo y a todo el presente de subjuntivo del verbo hacer (v. T.C., n.º 37) 4.5.3b La flexión verbal 64 y del verbo decir (v. T.C., n.º 27). Se dice, pues, hago, haga, hagas, hagamos, pero haces, hacemos, hacéis; y digo, diga, digas, formas en las que se da, además, el cierre vocálico /e/ ~ /i/. Este cierre se produce en todos los tiempos (dije, dijimos, dirás, dirías), sal- vo en los casos en los que la sílaba siguiente contiene /i/ tónica: decimos, decían, etc. 4.5.3b Se observa la alternancia /as/ – /aθ/ ~ /eg/ en el caso de placer > plega. Esta forma, poco frecuente hoy, del presente de subjuntivo del verbo placer y sus derivados convive con plazca, variante más usada, en la que se produce epéntesis de /k/, como en los verbos en -ecer (§ 4.4.1a). El verbo placer y sus derivados son regulares en los demás tiempos y modos, si bien en el tema de perfecto las formas plací, placiste, plació, placiera, placiese, placiere alternan con las del pretérito fuerte (§ 4.6.1) plugo, ­pluguiera, pluguiese, pluguiere. El verbo yacer (v. T.C., n.º 69) y su derivado subyacer presentan tres variantes igualmente correctas en el tema de presente yazco, yazgo y yago. 4.5.3c La alternancia /ab/ ~ /ep/ afecta a caber (V. T.C., n.º 18), que se conjuga con la segunda variante en el presente de indicativo y subjuntivo (quepo, quepa, quepas). Afecta también a saber (V. T.C., n.º 58), que presenta dicha variante solo en el subjun- tivo (sepa, sepas). Los verbos caber y saber presentan además pretérito fuerte (§ 4.6.1a, b) y formas irregulares de futuro y condicional (§ 4.5.2). 4.6 Verbos irregulares (III). Pretéritos fuertes y participios irregulares 4.6.1 Pretéritos fuertes 4.6.1a Las formas de los pretéritos fuertes que presentan algunos verbos se caracterizan por irregularidades vocálicas y consonánticas en el pretérito perfecto simple. Esos paradigmas, heredados del latín (con muy escasas excepciones, como anduve y tuve), se identifican por el hecho de que las formas correspondientes a la 1.ª y a la 3.ª persona del singular poseen acento en la raíz: cupe, cupo; dije, dijo; tuve, tuvo. Frente a ellos, los pretéritos regulares se han denominado tradicionalmente pretéritos débiles porque presentan el acento en la desinencia (tem-í), no en la raíz. También son irregulares las desinencias -o de la 3.ª persona del singular (quiso, pudo) y -e de la 1.ª (quise, pude), ambas átonas. En las demás formas de estos pretéri- tos, el acento recae en la vocal temática, que es siempre -i- para la 2.ª persona del singular y la 1.ª y 2.ª del plural (anduv-i-ste, anduv-i-mos, anduv-i-steis), pero es -ié- para la 3.ª del plural (anduvieron, hicieron, quisieron). El diptongo se reduce a -e- en conducir, decir, traer y sus derivados: condujeron, dijeron, trajeron, sustrajeron. No obstante, en el habla popular y rural de algunas zonas se registran también las for- mas incorrectas condujieras, dijieron, trajieron. 4.6.1b En muchos pretéritos fuertes, aunque no en todos, se altera la vocal de la raíz que recibe el acento. Tienen perfecto fuerte los siguientes verbos y sus deri­ vados, que se ordenan de acuerdo con la vocal de la raíz: Vocal /a/: traer > trajo, pero trujo como variante de algunas áreas rurales. Vocal /i/: decir > dijo; hacer > hizo; querer > quiso; venir > vino. 65 Verbos irregulares (III). Pretéritos y participios irregulares 4.6.2b Vocal /u/: andar > anduvo; caber > cupo; estar > estuvo; haber > hubo; placer > plugo; po- der > pudo; poner > puso; saber > supo; tener > tuvo. El verbo placer es regular en el pretérito ( plací, placiste, plació), pero presenta la variante fuerte plugo para la 3.ª persona del singular. Está limitada a registros muy formales y se usa a veces con intención arcaizante: Le plugo elegir el departamento de los novios (Miró, Sigüenza). Al grupo de pretéritos fuertes con vocal /u/ en la raíz cabe añadir los verbos terminados en -ducir, como condujo, redujo, tradujo, etc. Estas formas se diferencian de las demás en que mantienen la -u- de su infinitivo. 4.6.1c Los verbos ir (v. T.C., n.º 38) y ser (v. T.C., n.º 61) presentan idénticas formas de pretérito (  fui, fuiste, fue…). Las de los verbos dar y ver son aparentemente simila- res en el pretérito (di, diste, dio, … dieron; vi, viste, vio, … vieron). Sin embargo, la raíz de dar (v. T.C., n.º 26) en todas sus formas es el fonema /d/ (d-ar), por lo que el acento se manifiesta en la primera vocal de las formas flexivas del tema de presente. Si bien ver (v. T.C., n.º 68) se asemeja a dar en el tema de pretérito por la reducción irregular de la /e/ radical, su raíz es ve-, por lo que se asemeja en su conjugación a verbos como leer o creer. Esta similitud se pone de manifiesto en las formas de 1.ª persona del singular del presente de indicativo y las del presente de subjuntivo, y también en formas anómalas como preveemos o preveyeron, atestiguadas en la lengua oral de muchos países, en lugar de las variantes preferidas prevemos, previeron. 4.6.2 Participios irregulares 4.6.2a Los participios irregulares o fuertes coinciden con los pretéritos análo- gos en ser formas heredadas del latín y en presentar el acento en la raíz. Constituyen un repertorio limitado, aunque las variantes se extienden a sus derivados: abierto, de abrir; absuelto, de absolver; cubierto, de cubrir; dicho, de decir (pero son regu- lares los participios de bendecir y maldecir; las formas maldito y bendito se usan casi siempre como adjetivos); escrito, de escribir (con la terminación -pto en lugar de -to en los derivados inscripto, circunscripto, descripto, prescripto, que se emplean en el español hablado en la Argentina, el Uruguay y el Paraguay); hecho, de hacer (pero satisfecho de satisfacer); muerto, de morir; puesto, de poner; roto, de romper (el participio regular rompido estaba muy extendido en la lengua medieval y en la clási- ca); visto, de ver; vuelto, de volver. 4.6.2b Los participios regulares de los verbos elegir, freír, imprimir, prender (‘arrestar, detener’), proveer y algunos otros concurren a veces con los irregulares, aunque con notables diferencias en su extensión y en su uso. Los irregulares (electo, frito, impreso, preso, provisto) suelen ser más frecuentes que los regulares (elegido, freí- do, imprimido, prendido, proveído) como modificadores nominales (un libro impreso en papel barato) y como atributos o complementos predicativos (El libro está impreso en papel barato). En los tiempos compuestos se suelen imponer las formas regulares, pero se documentan alternancias, como las que se muestran a continuación: En total se han imprimido 35 000 carteles (Mundo [Esp.] 11/11/1996); Habían impreso en su lugar billetes de a cien (García Márquez, Amor); Jamaica ha proveído a Cuba de 4.6.2c La flexión verbal 66 muchas cosas (Ortiz, Contrapunteo); De haberse provisto Mrs. Dolly del galán im- prescindible para la excursión, […] (Mujica Lainez, Escarabajo); Se añade la manteca de ­cerdo en que se han freído los chorizos (Pardo Bazán, Cocina); Le he frito también un par de huevos (Olmo, Pablo Iglesias); Y no solo eso: has elegido al candidato (Mendoza,Verdad); El Congreso designado por él mismo lo había electo Presidente por siete años más (Nogales, Memorias); La Policía se había enterado, y los había prendido a los tres (Baroja, Vuelta); ¿Han preso a ese desgraciado? —interrumpió el viejo lleno de interés (Rizal, Noli). 4.6.2c Existe considerable variación geográfica en estas preferencias. Alternan en muchos países han freído y han frito. En el español americano es algo más marca- da que en el europeo la preferencia por han impreso en lugar de han imprimido. En casi todas las áreas hispanohablantes suele ser más frecuente han elegido que han electo, pero el participio irregular es común en América en las pasivas perifrásticas: Días después, el general Tomás Martínez fue electo presidente de Nicaragua (Prensa [Nic.] 31/12/2001). Es de uso general el adjetivo preso (poco usado ya como partici- pio), que también se emplea en las pasivas, pero se prefiere el participio regular prendido en los tiempos compuestos. Los antiguos participios abstracto (de abs- traer), bienquisto (de bienquerer) y malquisto (de malquerer), concluso (de concluir), convicto (de convencer), espeso (de expender), incluso (de incluir; también usado como adverbio, véase el § 40.4.4), incurso (de incurrir), nato (de nacer), poseso (de poseer), sepulto (de sepultar) han desaparecido o se emplean solo como adjetivos. No aparecen, por tanto, en los tiempos compuestos ni en las oraciones pasivas: una inves- tigación conclusa; *Han concluso la investigación; *La investigación fue conclusa ayer. 4.7 Verbos irregulares (IV). Verbos de conjugación especial 4.7.1 El verbo haber y otros verbos de conjugación especial 4.7.1a El verbo haber (v. T.C., n.º 36) se usa en los tiempos compuestos y en las perífrasis de necesidad o de obligación «haber de + infinitivo» y «haber que + infi- nitivo» (§ 28.2.2c, d). Se usa también como verbo terciopersonal en las construc- ciones impersonales (Hay gente; Habrá fiestas), aunque solo se emplea hoy la 3.ª persona del presente ha en fórmulas fijas como No ha lugar; Años ha y otras simi- lares de sabor arcaizante. La semivocal final de la forma hay se considera una va- riante enclítica del adverbio demostrativo y (‘allí’), que se ha vinculado con la de las formas doy, estoy, soy y voy. En el presente de indicativo aparecen variantes contractas en las formas del singular (he, has, ha), pero alternan la variante regular y la irregular en la 1.ª y la 2.ª personas del plural: hemos ~ habemos; heis ~ habéis. La variante regular habemos se usa en la lengua conversacional de muchos países ­hispanohablantes, a veces incluso entre personas cultas, pero no ha pasado a los registros formales: —¿Cuántos mexicanos habemos aquí? Uno, dos… con usted ya somos cinco (Fuentes, Naranjo). La variante irregular heis, muy extendida en la lengua antigua, se registra hasta el siglo xvii. Las formas del imperativo (he, habe y habed ) son hoy arcaicas —la primera fosilizada en las fórmulas presentativas He aquí; Henos ahora o Hete aquí—. Este verbo posee pretérito fuerte (hube, hubie- ra, hubiese). 67 Verbos irregulares (IV). Verbos de conjugación especial 4.7.2b 4.7.1b Las formas de 1.ª persona del presente de indicativo de los verbos mo- nosilábicos dar, ir y ser añaden a la raíz la semivocal /i/ (doy, voy, soy), que se manifiesta también en el presente bisílabo estoy. El verbo haber presenta la 1.ª  persona del singular del presente de indicativo con la variante reducida he. Posiblemente por analogía con esta forma, se registra igualmente la forma sé en el verbo saber, con cambio de la vocal radical. En el imperativo singular, los verbos dar, decir, hacer, tener, poner, salir y venir presentan respectivamente las for- mas da, di, haz, ten, pon, sal y ven. Estas variantes se suelen conservar en sus deri- vados, pero el imperativo no voseante de algunos derivados de decir se construye con la terminación regular -dice (bendice, contradice, desdice, predice). La antigua forma monosilábica diz, que no se usó como imperativo, pervive hoy en el adver- bio dizque (‘al parecer, presuntamente’), más usado en ciertas áreas del español americano: Andrés no volvió a tocarme dizque para no lastimar al niño (Mastretta, Vida). 4.7.2 Raíces verbales supletivas El concepto de suplencia o supletivismo designa la alternancia de bases léxicas distintas (por ejemplo, hermano ~ fraternal: § 1.3.4c). Un grupo reducido de verbos presenta suplencia en su conjugación como herencia latina. 4.7.2a En el verbo ser (v. T.C., n.º 61) cabe distinguir una serie de raíces alter- nantes, como s- en soy, somos, sois / sos (voseante), son, sé (imperativo) o sido, y es- o e- en es. Sin embargo, la segmentación flexiva solo proporciona paradigmas claramente reconocibles en el imperfecto, con raíz er- (era, eras…), así como en las formas del tema de pretérito, con raíz fu-: fui, fuiste; fueras, fueres. Las formas del tema de futuro se conjugan de manera regular a partir de la raíz se- del infi- nitivo. 4.7.2b El verbo ir (v. T.C., n.º 38) presenta tres raíces. La raíz latina i- originaria se ha conservado en todos los tiempos del tema de futuro: el infinitivo ir, el futuro y el condicional (iré, iría); en las formas no personales del tema de pretérito: el gerundio yendo, el participio ido, y en el imperfecto de indicativo iba, ibas. También se ha conservado en el imperativo plural id. Las demás formas del tema de presente se construyen con la raíz v-: el presente de subjuntivo (vaya, vayas…), que no es etimo- lógico, sino analógico (haya, hayas…), y las formas de imperativo ve (tú) y vayan (ustedes). Presentan la raíz fu- el resto de los tiempos del tema de pretérito: perfec- to simple ( fui, fuiste, fue), imperfecto de subjuntivo ( fuera o fuese), futuro de sub- juntivo ( fuere). Las formas de imperativo del verbo pronominal irse son vete (tú), váyanse (ustedes) e idos (vosotros). Esta última se limita al español europeo, pero en la lengua oral es ampliamente mayoritaria la variante iros. El imperativo de ir care- ce de forma propia de voseo, aunque se registran las formas i e ite en los usos popu- lares del noroeste argentino. En su lugar se usa el imperativo de andar (andá) o el de andarse (andate). La forma vayamos de la 1.ª persona del plural del presente de subjuntivo concurre con la etimológica vamos, idéntica a la de indicativo. La pre- sencia del pronombre enclítico en ¡Vámonos! demuestra su integración en el impe- rativo (§ 42.2.1b). 4.7.2c La flexión verbal 68 4.7.2c El verbo estar (v.  T.C., n.º 35) muestra asimismo irregularidades en el tema y en la desinencia. Presenta raíz átona en toda la conjugación, salvo en las formas del pretérito fuerte estuve, estuvo. Las formas de imperativo del verbo prono­ minal estarse son estate (con variante tate en algunas regiones), estense y estaos: Estate quieto ya, por favor (Grandes, Aires). No se usa, en cambio, el imperativo del verbo estar. El verbo dar (v. T.C., n.º 26) pertenece a la primera conjugación, pero se conjuga con las terminaciones propias de la segunda y la tercera en las formas del tema de perfecto (dio, dieron; diera, diese, diere). Ambos verbos presentan asimismo la semivocal /i/ en la 1.ª persona del singular del presente de indicativo estoy, doy (§ 4.7.1b). 4.8 Verbos irregulares (V). Verbos defectivos Se llaman defectivos los verbos que presentan una conjugación incompleta, es ­decir, los que constituyen paradigmas que carecen de algunas formas flexivas. 4.8.1 Defectividad por motivos semánticos y sintácticos Son defectivos por motivos sintácticos y semánticos los verbos referidos a fenóme- nos de la naturaleza (amanecer, anochecer, llover, nevar), si bien algunos de ellos poseen acepciones no impersonales, como en Llueven chuzos de punta; Le llueven ofertas de trabajo; ¿Cómo amaneciste? (§ 41.4.2b). No se suelen predicar tampoco de las personas los verbos terciopersonales acaecer, acontecer, atañer, competer, con- cernir, holgar, obstar, ocurrir, urgir y otros similares, sino de ciertos sucesos ­(Ocurrió una catástrofe) o de nociones proposicionales (Ocurre que nadie le hace caso). Los verbos soler y acostumbrar (el último, en uno de sus sentidos) se emplean en perífrasis de infinitivo de sentido imperfectivo (§ 28.3.1c, e). Por esta razón solo se conjugan en presente de indicativo (acostumbro, suelo), presente de subjuntivo (acostumbre, suela), pretérito imperfecto de indicativo (acostumbraba, solía) y pre- térito perfecto compuesto (he acostumbrado, he solido). La anomalía de solieron y de acostumbraron (con el mismo sentido) se suele explicar como efecto del ­desajuste que se produce entre la imperfectividad de soler y acostumbrar y la perfectividad de esos tiempos. 4.8.2 Defectividad por motivos morfofonológicos Son defectivos por razones morfofonológicas algunos verbos de la tercera conjuga- ción: arrecir, aterir, descolorir o embaír, entre otros, que solo se usan en las formas flexivas que presentan la vocal temática -i-. En el área rioplatense se conjuga garan- tir en todos los tiempos y personas, pero es defectivo en las demás áreas. No se usa balbucir en la primera y tercera persona del singular del presente de indicativo ni en todo el presente de subjuntivo; las formas omitidas se sustituyen por las del verbo balbucear. El verbo abolir, considerado tradicionalmente defectivo, se usa actual- mente en todas sus formas, pero con mayor frecuencia en las que presentan la vocal temática -i-, como abolían o abolieron. 69 Verbos irregulares (V). Verbos defectivos 4.9 4.8.3 Defectividad por motivos léxicos Los participios buido, colorido, despavorido y fallido están totalmente adjetivados, ya que los verbos a los que pertenecen (buir, colorir, despavorir y fallir) han dejado de usarse. También es muy frecuente el uso adjetival de otros como aguerrido, compun- gido, denegrido, desabrido, descolorido, desvaído, embaído, embebecido y empederni- do. Estas formas no han perdido enteramente su carácter participial, puesto que los respectivos verbos aguerrir, compungir, denegrir, desabrir, descolorir, desvaír, em- baír, embebecer y empedernir, tienen vigencia, aunque sea escasa: La lectura de los libros caballerescos no embebece a cuerdos ni á locos (Montalvo, Tra- tados); Sebastián el tendero, que capitaneaba la partida, rompió los moldes y cuestionó frontalmente lo que a todos compungía (Ayerra, Lucha). 4.9 Modelos de conjugación • Los verbos regulares aparecen en tablas en las que se incluyen las formas pronominales correspondientes a las tres personas gramaticales, tanto de singular como de plural, de modo que se establece la correspondencia entre pronombres y formas verbales. Las tablas de los verbos irregulares se presentan en un formato simplificado en el que solo se incluyen los tiempos simples. • En los verbos regulares, la distinción entre personas del discurso y pro- nombres personales que se introduce en la parte izquierda de las tablas permite mostrar que las formas usted y ustedes designan la 2.ª persona, entendida como per- sona del discurso (§ 16.2.1a), y, sin embargo, inducen en el verbo rasgos de 3.ª perso- na, como se señala en el § 4.2.3a. Los pronombres usted y él / ella, por una parte, y ustedes y ellos / ellas, por otra, comparten recuadro en las tablas que siguen porque les corresponde la misma persona gramatical. La línea punteada de separación indi- ca que mientras que usted / ustedes se asocia con la 2.ª persona del discurso, a las demás formas solo corresponde la 3.ª. Como en la descripción del imperativo no intervienen las terceras personas, no se ha considerado necesario introducir una distinción paralela. • Las formas del voseo que aparecen en todas las tablas son las correspon- dientes a la variedad más extendida (§ 4.3.2 y 16.7.2) y solamente se incorporan en los tiempos en que el voseo flexivo es de uso general. Cuando las formas del voseo y el tuteo coinciden, se incluye una sola voz. • Las notas al pie recogen diversas informaciones complementarias relati- vas a la parte de la tabla en la que se ubican los asteriscos. 4.9 La flexión verbal 70 1 amar VERBO MODELO DE LA PRIMERA CONJUGACIÓN TIEMPOS SIMPLES FORMAS NO PERSONALES Infinitivo Participio Gerundio amar amado amando Indicativo personas pronombres Pret. imperfecto / Pret. perfecto simple / número Presente del discurso personales Copretérito Pretérito 1.ª yo amo amaba amé tú / vos amas / amás amabas amaste Singular 2.ª usted ama amaba amó 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras amamos amábamos amamos vosotros, -tras amáis amabais amasteis Plural 2.ª ustedes aman amaban amaron 3.ª ellos, ellas Futuro simple / Futuro Condicional simple / Pospretérito 1.ª yo amaré amaría tú / vos amarás amarías Singular 2.ª usted amará amaría 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras amaremos amaríamos vosotros, -tras amaréis amaríais Plural 2.ª ustedes amarán amarían 3.ª ellos, ellas Subjuntivo personas pronombres Pret. imperfecto / Futuro simple / número Presente del discurso personales Pretérito Futuro 1.ª yo ame amara o amase amare tú / vos ames amaras o amases amares Singular 2.ª usted ame amara o amase amare 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras amemos amáramos o amásemos amáremos vosotros, -tras améis amarais o amaseis amareis Plural 2.ª ustedes amen amaran o amasen amaren 3.ª ellos, ellas Imperativo tú / vos ama / amá vosotros, -tras amad Singular 2.ª Plural 2.ª usted ame ustedes amen 71 Modelos de conjugación 4.9 TIEMPOS COMPUESTOS FORMAS NO PERSONALES Infinitivo Participio Gerundio haber amado — habiendo amado Indicativo número personas pronombres Pret. perfecto compuesto / Pret. pluscuamperfecto / Pret. anterior / del discurso personales Antepresente Antecopretérito Antepretérito 1.ª yo he amado había amado hube amado tú / vos has amado habías amado hubiste amado Singular 2.ª usted ha amado había amado hubo amado 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras hemos amado habíamos amado hubimos amado vosotros, -tras habéis amado habíais amado hubisteis amado Plural 2.ª ustedes han amado habían amado hubieron amado 3.ª ellos, ellas Futuro compuesto / Antefuturo Condicional compuesto / Antepospretérito 1.ª yo habré amado habría amado tú / vos habrás amado habrías amado Singular 2.ª usted habrá amado habría amado 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras habremos amado habríamos amado vosotros, -tras habréis amado habríais amado Plural 2.ª ustedes habrán amado habrían amado 3.ª ellos, ellas Subjuntivo personas pronombres Pret. imperfecto / Futuro simple / número Presente del discurso personales Pretérito Futuro hubiera o hubiese 1.ª yo haya amado hubiere amado amado hubieras o hubieses Singular tú / vos hayas amado hubieres amado 2.ª amado usted hubiera o hubiese haya amado hubiere amado 3.ª él, ella amado hubiéramos o 1.ª nosotros, -tras hayamos amado hubiéremos amado hubiésemos amado hubierais o hubieseis Plural vosotros, -tras hayáis amado hubiereis amado 2.ª amado ustedes hubieran o hubiesen hayan amado hubieren amado 3.ª ellos, ellas amado 4.9 La flexión verbal 72 2 temer VERBO MODELO DE LA SEGUNDA CONJUGACIÓN TIEMPOS SIMPLES FORMAS NO PERSONALES Infinitivo Participio Gerundio temer temido temiendo Indicativo personas pronombres Pret. imperfecto / Pret. perfecto simple / número Presente del discurso personales Copretérito Pretérito 1.ª yo temo temía temí tú / vos temes / temés temías temiste Singular 2.ª usted teme temía temió 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras tememos temíamos temimos vosotros, -tras teméis temíais temisteis Plural 2.ª ustedes temen temían temieron 3.ª ellos, ellas Futuro simple / Futuro Condicional simple / Pospretérito 1.ª yo temeré temería tú / vos temerás temerías Singular 2.ª usted temerá temería 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras temeremos temeríamos vosotros, -tras temeréis temeríais Plural 2.ª ustedes temerán temerían 3.ª ellos, ellas Subjuntivo personas pronombres Pret. imperfecto / Futuro simple / número Presente del discurso personales Pretérito Futuro 1.ª yo tema temiera o temiese temiere tú / vos temas temieras o temieses temieres Singular 2.ª usted tema temiera o temiese temiere 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras temamos temiéramos o temiésemos temiéremos vosotros, -tras temáis temierais o temieseis temiereis Plural 2.ª ustedes teman temieran o temiesen temieren 3.ª ellos, ellas Imperativo tú / vos teme / temé vosotros, -tras temed Singular 2.ª Plural 2.ª usted tema ustedes teman 73 Modelos de conjugación 4.9 TIEMPOS COMPUESTOS FORMAS NO PERSONALES Infinitivo Participio Gerundio haber temido — habiendo temido Indicativo número personas pronombres Pret. perfecto compuesto / Pret. pluscuamperfecto / Pret. anterior / del discurso personales Antepresente Antecopretérito Antepretérito 1.ª yo he temido había temido hube temido tú / vos has temido habías temido hubiste temido Singular 2.ª usted ha temido había temido hubo temido 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras hemos temido habíamos temido hubimos temido vosotros, -tras habéis temido habíais temido hubisteis temido Plural 2.ª ustedes han temido habían temido hubieron temido 3.ª ellos, ellas Futuro compuesto / Antefuturo Condicional compuesto / Antepospretérito 1.ª yo habré temido habría temido tú / vos habrás temido habrías temido Singular 2.ª usted habrá temido habría temido 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras habremos temido habríamos temido vosotros, -tras habréis temido habríais temido Plural 2.ª ustedes habrán temido habrían temido 3.ª ellos, ellas Subjuntivo personas pronombres Pret. imperfecto / Futuro simple / número Presente del discurso personales Pretérito Futuro hubiera o hubiese 1.ª yo haya temido hubiere temido temido hubieras o hubieses Singular tú / vos hayas temido hubieres temido 2.ª temido usted hubiera o hubiese haya temido hubiere temido 3.ª él, ella temido hubiéramos o 1.ª nosotros, -tras hayamos temido hubiéremos temido hubiésemos temido hubierais o hubieseis Plural vosotros, -tras hayáis temido hubiereis temido 2.ª temido ustedes hubieran o hubiesen hayan temido hubieren temido 3.ª ellos, ellas temido 4.9 La flexión verbal 74 3 partir VERBO MODELO DE LA TERCERA CONJUGACIÓN TIEMPOS SIMPLES FORMAS NO PERSONALES Infinitivo Participio Gerundio partir partido partiendo Indicativo personas pronombres Pret. imperfecto / Pret. perfecto simple / número Presente del discurso personales Copretérito Pretérito 1.ª yo parto partía partí tú / vos partes / partís partías partiste Singular 2.ª usted parte partía partió 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras partimos partíamos partimos vosotros, -tras partís partíais partisteis Plural 2.ª ustedes parten partían partieron 3.ª ellos, ellas Futuro simple / Futuro Condicional simple / Pospretérito 1.ª yo partiré partiría tú / vos partirás partirías Singular 2.ª usted partirá partiría 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras partiremos partiríamos vosotros, -tras partiréis partiríais Plural 2.ª ustedes partirán partirían 3.ª ellos, ellas Subjuntivo personas pronombres Pret. imperfecto / Futuro simple / número Presente del discurso personales Pretérito Futuro 1.ª yo parta partiera o partiese partiere tú / vos partas partieras o partieses partieres Singular 2.ª usted parta partiera o partiese partiere 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras partamos partiéramos o partiésemos partiéremos vosotros, -tras partáis partierais o partieseis partiereis Plural 2.ª ustedes partan partieran o partiesen partieren 3.ª ellos, ellas Imperativo tú / vos parte / partí vosotros, -tras partid Singular 2.ª Plural 2.ª usted parta ustedes partan 75 Modelos de conjugación 4.9 TIEMPOS COMPUESTOS FORMAS NO PERSONALES Infinitivo Participio Gerundio haber partido — habiendo partido Indicativo número personas pronombres Pret. perfecto compuesto / Pret. pluscuamperfecto / Pret. anterior / del discurso personales Antepresente Antecopretérito Antepretérito 1.ª yo he partido había partido hube partido tú / vos has partido habías partido hubiste partido Singular 2.ª usted ha partido había partido hubo partido 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras hemos partido habíamos partido hubimos partido vosotros, -tras habéis partido habíais partido hubisteis partido Plural 2.ª ustedes han partido habían partido hubieron partido 3.ª ellos, ellas Futuro compuesto / Antefuturo Condicional compuesto / Antepospretérito 1.ª yo habré partido habría partido tú / vos habrás partido habrías partido Singular 2.ª usted habrá partido habría partido 3.ª él, ella 1.ª nosotros, -tras habremos partido habríamos partido vosotros, -tras habréis partido habríais partido Plural 2.ª ustedes habrán partido habrían partido 3.ª ellos, ellas Subjuntivo personas pronombres Pret. imperfecto / Futuro simple / número Presente del discurso personales Pretérito Futuro hubiera o hubiese 1.ª yo haya partido hubiere partido partido hubieras o hubieses Singular tú / vos hayas partido hubieres partido 2.ª partido usted hubiera o hubiese haya partido hubiere partido 3.ª él, ella partido hubiéramos o 1.ª nosotros, -tras hayamos partido hubiéremos partido hubiésemos partido hubierais o hubieseis Plural vosotros, -tras hayáis partido hubiereis partido 2.ª partido ustedes hubieran o hubiesen hayan partido hubieren partido 3.ª ellos, ellas partido 4.9 La flexión verbal 76 4  ACERTAR 5  ACTUAR 6  ADEUDAR 7  ADQUIRIR PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio acertado actuado adeudado adquirido NO Gerundio acertando actuando adeudando adquiriendo acierto actúo adeudo adquiero aciertas / acertás actúas / actuás adeudas / adeudás adquieres / adquirís Presente acierta actúa adeuda adquiere acertamos actuamos adeudamos adquirimos acertáis actuáis adeudáis adquirís aciertan actúan adeudan adquieren acertaba actuaba adeudaba adquiría acertabas actuabas adeudabas adquirías Pret. imperfecto / acertaba actuaba adeudaba adquiría Copretérito acertábamos actuábamos adeudábamos adquiríamos acertabais actuabais adeudabais adquiríais acertaban actuaban adeudaban adquirían acerté actué adeudé adquirí Indicativo Pret. acertaste actuaste adeudaste adquiriste perfecto acertó actuó adeudó adquirió simple / acertamos actuamos adeudamos adquirimos Pretérito acertasteis actuasteis adeudasteis adquiristeis acertaron actuaron adeudaron adquirieron acertaré actuaré adeudaré adquiriré acertarás actuarás adeudarás adquirirás Futuro simple / acertará actuará adeudará adquirirá Futuro acertaremos actuaremos adeudaremos adquiriremos acertaréis actuaréis adeudaréis adquiriréis acertarán actuarán adeudarán adquirirán acertaría actuaría adeudaría adquiriría acertarías actuarías adeudarías adquirirías Condicional simple / acertaría actuaría adeudaría adquiriría Pospretérito acertaríamos actuaríamos adeudaríamos adquiriríamos acertaríais actuaríais adeudaríais adquiriríais acertarían actuarían adeudarían adquirirían acierte actúe adeude adquiera aciertes actúes adeudes adquieras Presente acierte actúe adeude adquiera acertemos actuemos adeudemos adquiramos acertéis actuéis adeudéis adquiráis acierten actúen adeuden adquieran acertara o actuara o adeudara o adquiriera o acertase actuase adeudase adquiriese acertaras o actuaras o adeudaras o adquirieras o Subjuntivo acertases actuases adeudases adquirieses acertara o actuara o adeudara o adquiriera o Pret. imperfecto / acertase actuase adeudase adquiriese Pretérito acertáramos o actuáramos o adeudáramos o adquiriéramos o acertásemos actuásemos adeudásemos adquiriésemos acertarais o actuarais o adeudarais o adquirierais o acertaseis actuaseis adeudaseis adquirieseis acertaran o actuaran o adeudaran o adquirieran o acertasen actuasen adeudasen adquiriesen acertare actuare adeudare adquiriere acertares actuares adeudares adquirieres Futuro simple / acertare actuare adeudare adquiriere Futuro acertáremos actuáremos adeudáremos adquiriéremos acertareis actuareis adeudareis adquiriereis acertaren actuaren adeudaren adquirieren acierta / acertá actúa / actuá adeuda / adeudá adquiere / adquirí Imperativo acierte actúe adeude adquiera acertad actuad adeudad adquirid acierten actúen adeuden adquieran 77 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 8  AGRADECER 9  AISLAR 10  ANDAR 11  ANUNCIAR FORMAS Participio agradecido aislado andado anunciado NO Gerundio agradeciendo aislando andando anunciando agradezco aíslo ando anuncio agradeces / agradecés aíslas / aislás andas / andás anuncias / anunciás Presente agradece aísla anda anuncia agradecemos aislamos andamos anunciamos agradecéis aisláis andáis anunciáis agradecen aíslan andan anuncian agradecía aislaba andaba anunciaba agradecías aislabas andabas anunciabas Pret. imperfecto / agradecía aislaba andaba anunciaba Copretérito agradecíamos aislábamos andábamos anunciábamos agradecíais aislabais andabais anunciabais agradecían aislaban andaban anunciaban agradecí aislé anduve anuncié Indicativo Pret. agradeciste aislaste anduviste anunciaste perfecto agradeció aisló anduvo anunció simple / agradecimos aislamos anduvimos anunciamos Pretérito agradecisteis aislasteis anduvisteis anunciasteis agradecieron aislaron anduvieron anunciaron agradeceré aislaré andaré anunciaré agradecerás aislarás andarás anunciarás Futuro simple / agradecerá aislará andará anunciará Futuro agradeceremos aisláremos andaremos anunciaremos agradeceréis aislaréis andaréis anunciaréis agradecerán aislarán andarán anunciarán agradecería aislaría andaría anunciaría agradecerías aislarías andarías anunciarías Condicional simple / agradecería aislaría andaría anunciaría Pospretérito agradeceríamos aislaríamos andaríamos anunciaríamos agradeceríais aislaríais andaríais anunciaríais agradecerían aislarían andarían anunciarían agradezca aísle ande anuncie agradezcas aísles andes anuncies Presente agradezca aísle ande anuncie agradezcamos aislemos andemos anunciemos agradezcáis aisléis andéis anunciéis agradezcan aíslen anden anuncien agradeciera o aislara o anduviera o anunciara o agradeciese aislase anduviese anunciase agradecieras o aislaras o anduvieras o anunciaras o Subjuntivo agradecieses aislases anduvieses anunciases agradeciera o aislara o anduviera o anunciara o Pret. imperfecto / agradeciese aislase anduviese anunciase Pretérito agradeciéramos o aisláramos o anduviéramos o anunciáramos o agradeciésemos aislásemos anduviésemos anunciásemos agradecierais o aislarais o anduvierais o anunciarais o agradecieseis aislaseis anduvieseis anunciaseis agradecieran o aislaran o anduvieran o anunciaran o agradeciesen aislasen anduviesen anunciasen agradeciere aislare anduviere anunciare agradecieres aislares anduvieres anunciares Futuro simple / agradeciere aislare anduviere anunciare Futuro agradeciéremos aisláremos anduviéremos anunciáremos agradeciereis aislareis anduviereis anunciareis agradecieren aislaren anduvieren anunciaren agradece / agradecé aísla / aislá anda / andá anuncia / anunciá Imperativo agradezca aísle ande anuncie agradeced aislad andad anunciad agradezcan aíslen anden anuncien 4.9 La flexión verbal 78 12  APLAUDIR 13  ASIR 14  AUNAR 15  AVERIGUAR PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio aplaudido asido aunado averiguado NO Gerundio aplaudiendo asiendo aunando averiguando aplaudo asgo aúno averiguo aplaudes / aplaudís ases / asís aúnas / aunás averiguas / averiguás Presente aplaude ase aúna averigua aplaudimos asimos aunamos averiguamos aplaudís asís aunáis averiguáis aplauden asen aúnan averiguan aplaudía asía aunaba averiguaba aplaudías asías aunabas averiguabas Pret. imperfecto / aplaudía asía aunaba averiguaba Copretérito aplaudíamos asíamos aunábamos averiguábamos aplaudíais asíais aunabais averiguabais aplaudían asían aunaban averiguaban aplaudí así auné averigüé Indicativo Pret. aplaudiste asiste aunaste averiguaste perfecto aplaudió asió aunó averiguó simple / aplaudimos asimos aunamos averiguamos Pretérito aplaudisteis asisteis aunasteis averiguasteis aplaudieron asieron aunaron averiguaron aplaudiré asiré aunaré averiguaré aplaudirás asirás aunarás averiguarás Futuro simple / aplaudirá asirá aunará averiguará Futuro aplaudiremos asiremos aunaremos averiguaremos aplaudiréis asiréis aunaréis averiguaréis aplaudirán asirán aunarán averiguarán aplaudiría asiría aunaría averiguaría aplaudirías asirías aunarías averiguarías Condicional simple / aplaudiría asiría aunaría averiguaría Pospretérito aplaudiríamos asiríamos aunaríamos averiguaríamos aplaudiríais asiríais aunaríais averiguaríais aplaudirían asirían aunarían averiguarían aplauda asga aúne averigüe aplaudas asgas aúnes averigües Presente aplauda asga aúne averigüe aplaudamos asgamos aunemos averigüemos aplaudáis asgáis aunéis averigüéis aplaudan asgan aúnen averigüen aplaudiera o asiera o aunara o averiguara o aplaudiese asiese aunase averiguase aplaudieras o asieras o aunaras o averiguaras o Subjuntivo aplaudieses asieses aunases averiguases aplaudiera o asiera o aunara o averiguara o Pret. imperfecto / aplaudiese asiese aunase averiguase Pretérito aplaudiéramos o asiéramos o aunáramos o averiguáramos o aplaudiésemos asiésemos aunásemos averiguásemos aplaudierais o asierais o aunarais o averiguarais o aplaudieseis asieseis aunaseis averiguaseis aplaudieran o asieran o aunaran o averiguaran o aplaudiesen asiesen aunasen averiguasen aplaudiere asiere aunare averiguare aplaudieres asieres aunares averiguares Futuro simple / aplaudiere asiere aunare averiguare Futuro aplaudiéremos asiéremos aunáremos averiguáremos aplaudiereis asiereis aunareis averiguareis aplaudieren asieren aunaren averiguaren aplaude / aplaudí ase / así aúna / auná averigua / averiguá Imperativo aplauda asga aúne averigüe aplaudid asid aunad averiguad aplaudan asgan aúnen averigüen 79 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 16  BAILAR 17  BENDECIR 18  CABER 19  CAER FORMAS Participio bailado bendecido* cabido caído NO Gerundio bailando bendiciendo cabiendo cayendo bailo bendigo quepo caigo bailas / bailás bendices / bendecís cabes / cabés caes / caés Presente baila bendice cabe cae bailamos bendecimos cabemos caemos bailáis bendecís cabéis caéis bailan bendicen caben caen bailaba bendecía cabía caía bailabas bendecías cabías caías Pret. imperfecto / bailaba bendecía cabía caía Copretérito bailábamos bendecíamos cabíamos caíamos bailabais bendecíais cabíais caíais bailaban bendecían cabían caían bailé bendije cupe caí Indicativo Pret. bailaste bendijiste cupiste caíste perfecto bailó bendijo cupo cayó simple / bailamos bendijimos cupimos caímos Pretérito bailasteis bendijisteis cupisteis caísteis bailaron bendijeron cupieron cayeron bailaré bendeciré cabré caeré bailarás bendecirás cabrás caerás Futuro simple / bailará bendecirá cabrá caerá Futuro bailaremos bendeciremos cabremos caeremos bailaréis bendeciréis cabréis caeréis bailarán bendecirán cabrán caerán bailaría bendeciría cabría caería bailarías bendecirías cabrías caerías Condicional simple / bailaría bendeciría cabría caería Pospretérito bailaríamos bendeciríamos cabríamos caeríamos bailaríais bendeciríais cabríais caeríais bailarían bendecirían cabrían caerían baile bendiga quepa caiga bailes bendigas quepas caigas Presente baile bendiga quepa caiga bailemos bendigamos quepamos caigamos bailéis bendigáis quepáis caigáis bailen bendigan quepan caigan bailara o bendijera o cupiera o cayera o bailase bendijese cupiese cayese bailaras o bendijeras o cupieras o cayeras o Subjuntivo bailases bendijeses cupieses cayeses bailara o bendijera o cupiera o cayera o Pret. imperfecto / bailase bendijese cupiese cayese Pretérito bailáramos o bendijéramos o cupiéramos o cayéramos o bailásemos bendijésemos cupiésemos cayésemos bailarais o bendijerais o cupierais o cayerais o bailaseis bendijeseis cupieseis cayeseis bailaran o bendijeran o cupieran o cayeran o bailasen bendijesen cupiesen cayesen bailare bendijere cupiere cayere bailares bendijeres cupieres cayeres Futuro simple / bailare bendijere cupiere cayere Futuro bailáremos bendijéremos cupiéremos cayéremos bailareis bendijereis cupiereis cayereis bailaren bendijeren cupieren cayeren baila / bailá bendice / bendecí cabe / cabé cae / caé Imperativo baile bendiga quepa caiga bailad bendecid cabed caed bailen bendigan quepan caigan * También existe el participio irregular bendito, aunque su uso en los tiempos compuestos es residual (§ 4.6.2a). 4.9 La flexión verbal 80 20  CAUSAR 21  CEÑIR 22  COITAR 23  CONDUCIR PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio causado ceñido coitado conducido NO Gerundio causando ciñendo coitando conduciendo causo ciño coito conduzco causas / causás ciñes / ceñís coitas / coitás conduces / conducís Presente causa ciñe coita conduce causamos ceñimos coitamos conducimos causáis ceñís coitáis conducís causan ciñen coitan conducen causaba ceñía coitaba conducía causabas ceñías coitabas conducías Pret. imperfecto / causaba ceñía coitaba conducía Copretérito causábamos ceñíamos coitábamos conducíamos causabais ceñíais coitabais conducíais causaban ceñían coitaban conducían causé ceñí coité conduje Indicativo Pret. causaste ceñiste coitaste condujiste perfecto causó ciñó coitó condujo simple / causamos ceñimos coitamos condujimos Pretérito causasteis ceñisteis coitasteis condujisteis causaron ciñeron coitaron condujeron causaré ceñiré coitaré conduciré causarás ceñirás coitarás conducirás Futuro simple / causará ceñirá coitará conducirá Futuro causaremos ceñiremos coitaremos conduciremos causaréis ceñiréis coitaréis conduciréis causarán ceñirán coitarán conducirán causaría ceñiría coitaría conduciría causarías ceñirías coitarías conducirías Condicional simple / causaría ceñiría coitaría conduciría Pospretérito causaríamos ceñiríamos coitaríamos conduciríamos causaríais ceñiríais coitaríais conduciríais causarían ceñirían coitarían conducirían cause ciña coite conduzca causes ciñas coites conduzcas Presente cause ciña coite conduzca causemos ciñamos coitemos conduzcamos causéis ciñáis coitéis conduzcáis causen ciñan coiten conduzcan causara o ciñera o coitara o condujera o causase ciñese coitase condujese causaras o ciñeras o coitaras o condujeras o Subjuntivo causases ciñeses coitases condujeses causara o ciñera o coitara o condujera o Pret. imperfecto / causase ciñese coitase condujese Pretérito causáramos o ciñéramos o coitáramos o condujéramos o causásemos ciñésemos coitásemos condujésemos causarais o ciñerais o coitarais o condujerais o causaseis ciñeseis coitaseis condujeseis causaran o ciñeran o coitaran o condujeran o causasen ciñesen coitasen condujesen causare ciñere coitare condujere causares ciñeres coitares condujeres Futuro simple / causare ciñere coitare condujere Futuro causáremos ciñéremos coitáremos condujéremos causareis ciñereis coitareis condujereis causaren ciñeren coitaren condujeren causa / causá ciñe / ceñí coita / coitá conduce / conducí Imperativo cause ciña coite conduzca causad ceñid coitad conducid causen ciñan coiten conduzcan 81 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 24  CONSTRUIR 25  CONTAR 26  DAR 27  DECIR FORMAS Participio construido contado dado dicho NO Gerundio construyendo contando dando diciendo construyo cuento doy digo construyes / construís cuentas / contás das dices / decís Presente construye cuenta da dice construimos contamos damos decimos construís contáis dais decís construyen cuentan dan dicen construía contaba daba decía construías contabas dabas decías Pret. imperfecto / construía contaba daba decía Copretérito construíamos contábamos dábamos decíamos construíais contabais dabais decíais construían contaban daban decían construí conté di dije Indicativo Pret. construiste contaste diste dijiste perfecto construyó contó dio dijo simple / construimos contamos dimos dijimos Pretérito construisteis contasteis disteis dijisteis construyeron contaron dieron dijeron construiré contaré daré diré construirás contarás darás dirás Futuro simple / construirá contará dará dirá Futuro construiremos contaremos daremos diremos construiréis contaréis daréis diréis construirán contarán darán dirán construiría contaría daría diría construirías contarías darías dirías Condicional simple / construiría contaría daría diría Pospretérito construiríamos contaríamos daríamos diríamos construiríais contaríais daríais diríais construirían contarían darían dirían construya cuente dé diga construyas cuentes des digas Presente construya cuente dé diga construyamos contemos demos digamos construyáis contéis deis digáis construyan cuenten den digan construyera o contara o diera o dijera o construyese contase diese dijese construyeras o contaras o dieras o dijeras o Subjuntivo construyeses contases dieses dijeses construyera o contara o diera o dijera o Pret. imperfecto / construyese contase diese dijese Pretérito construyéramos o contáramos o diéramos o dijéramos o construyésemos contásemos diésemos dijésemos construyerais o contarais o dierais o dijerais o construyeseis contaseis dieseis dijeseis construyeran o contaran o dieran o dijeran o construyesen contasen diesen dijesen construyere contare diere dijere construyeres contares dieres dijeres Futuro simple / construyere contare diere dijere Futuro construyéremos contáremos diéremos dijéremos construyereis contareis diereis dijereis construyeren contaren dieren dijeren construye / construí cuenta / contá da di / decí Imperativo construya cuente dé diga construid contad dad decid construyan cuenten den digan 4.9 La flexión verbal 82 28  DESCAFEINAR 29  DISCERNIR 30  DORMIR 31  ENTENDER PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio descafeinado discernido dormido entendido NO Gerundio descafeinando discerniendo durmiendo entendiendo descafeíno discierno duermo entiendo descafeínas / descafeinás disciernes / discernís duermes / dormís entiendes / entendés Presente descafeína discierne duerme entiende descafeinamos discernimos dormimos entendemos descafeináis discernís dormís entendéis descafeínan disciernen duermen entienden descafeinaba discernía dormía entendía descafeinabas discernías dormías entendías Pret. imperfecto / descafeinaba discernía dormía entendía Copretérito descafeinábamos discerníamos dormíamos entendíamos descafeinabais discerníais dormíais entendíais descafeinaban discernían dormían entendían descafeiné discerní dormí entendí Indicativo Pret. descafeinaste discerniste dormiste entendiste perfecto descafeinó discernió durmió entendió simple / descafeinamos discernimos dormimos entendimos Pretérito descafeinasteis discernisteis dormisteis entendisteis descafeinaron discernieron durmieron entendieron descafeinaré discerniré dormiré entenderé descafeinarás discernirás dormirás entenderás Futuro simple / descafeinará discernirá dormirá entenderá Futuro descafeinaremos discerniremos dormiremos entenderemos descafeinaréis discerniréis dormiréis entenderéis descafeinarán discernirán dormirán entenderán descafeinaría discerniría dormiría entendería descafeinarías discernirías dormirías entenderías Condicional simple / descafeinaría discerniría dormiría entendería Pospretérito descafeinaríamos discerniríamos dormiríamos entenderíamos descafeinaríais discerniríais dormiríais entenderíais descafeinarían discernirían dormirían entenderían descafeíne discierna duerma entienda descafeínes disciernas duermas entiendas Presente descafeíne discierna duerma entienda descafeinemos discernamos durmamos entendamos descafeinéis discernáis durmáis entendáis descafeínen disciernan duerman entiendan descafeinara o discerniera o durmiera o entendiera o descafeinase discerniese durmiese entendiese descafeinaras o discernieras o durmieras o entendieras o Subjuntivo descafeinases discernieses durmieses entendieses descafeinara o discerniera o durmiera o entendiera o Pret. imperfecto / descafeinase discerniese durmiese entendiese Pretérito descafeináramos o discerniéramos o durmiéramos o entendiéramos o descafeinásemos discerniésemos durmiésemos entendiésemos descafeinarais o discernierais o durmierais o entendierais o descafeinaseis discernieseis durmieseis entendieseis descafeinaran o discernieran o durmieran o entendieran o descafeinasen discerniesen durmiesen entendiesen descafeinare discerniere durmiere entendiere descafeinares discernieres durmieres entendieres Futuro simple / descafeinare discerniere durmiere entendiere Futuro descafeináremos discerniéremos durmiéremos entendiéremos descafeinareis discerniereis durmiereis entendiereis descafeinaren discernieren durmieren entendieren descafeína / descafeiná discierne / discerní duerme / dormí entiende / entendé Imperativo descafeíne discierna duerma entienda descafeinad discernid dormid entended descafeínen disciernan duerman entiendan 83 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 32  ENVIAR 33  ERGUIR 34  ERRAR** 35  ESTAR FORMAS Participio enviado erguido errado estado NO Gerundio enviando irguiendo errando estando envío yergo* yerro estoy envías / enviás yergues / erguís* yerras / errás estás Presente envía yergue* yerra está enviamos erguimos* erramos estamos enviáis erguís* erráis estáis envían yerguen * yerran están enviaba erguía erraba estaba enviabas erguías errabas estabas Pret. imperfecto / enviaba erguía erraba estaba Copretérito enviábamos erguíamos errábamos estábamos enviabais erguíais errabais estabais enviaban erguían erraban estaban envié erguí erré estuve Indicativo Pret. enviaste erguiste erraste estuviste perfecto envió irguió erró estuvo simple / enviamos erguimos erramos estuvimos Pretérito enviasteis erguisteis errasteis estuvisteis enviaron irguieron erraron estuvieron enviaré erguiré erraré estaré enviarás erguirás errarás estarás Futuro simple / enviará erguirá errará estará Futuro enviaremos erguiremos erraremos estaremos enviaréis erguiréis erraréis estaréis enviarán erguirán errarán estarán enviaría erguiría erraría estaría enviarías erguirías errarías estarías Condicional simple / enviaría erguiría erraría estaría Pospretérito enviaríamos erguiríamos erraríamos estaríamos enviaríais erguiríais erraríais estaríais enviarían erguirían errarían estarían envíe yerga* yerre esté envíes yergas* yerres estés Presente envíe yerga* yerre esté enviemos irgamos* erremos estemos enviéis irgáis* erréis estéis envíen yergan* yerren estén enviara o irguiera o errara o estuviera o enviase irguiese errase estuviese enviaras o irguieras o erraras o estuvieras o Subjuntivo enviases irguieses errases estuvieses enviara o irguiera o errara o estuviera o Pret. imperfecto / enviase irguiese errase estuviese Pretérito enviáramos o irguiéramos o erráramos o estuviéramos o enviásemos irguiésemos errásemos estuviésemos enviarais o irguierais o errarais o estuvierais o enviaseis irguieseis erraseis estuvieseis enviaran o irguieran o erraran o estuvieran o enviasen irguiesen errasen estuviesen enviare irguiere errare estuviere enviares irguieres errares estuvieres Futuro simple / enviare irguiere errare estuviere Futuro enviáremos irguiéremos erráremos estuviéremos enviareis irguiereis errareis estuviereis enviaren irguieren erraren estuvieren envía / enviá yergue* yerra / errá está Imperativo envíe yerga* yerre esté enviad erguid* errad estad envíen yergan* yerren estén ** Son poco usadas, pero correctas igualmente las formas irgo (en lugar de yergo), irgues ( yergues), irgue ( yergue), irguen ( yerguen), para el pre­sente de indi- cativo; irga ( yerga), irgas ( yergas), irga ( yerga), yergamos (irgamos), yergáis (irgáis), irgan ( yergan), para el presente de subjuntivo; e irgue / erguí ( yergue), irga ( yerga), irgan ( yergan), para el imperativo. ** En el español de amplias zonas de América se documenta este verbo con paradigma plenamente regular (§ 4.4.3c). 4.9 La flexión verbal 84 36  HABER 37  HACER 38  IR 39  JUGAR PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio habido hecho ido jugado NO Gerundio habiendo haciendo yendo jugando he hago voy juego has haces / hacés vas juegas / jugás Presente ha (impersonal: hay) hace va juega hemos hacemos vamos jugamos habéis hacéis vais jugáis han hacen van juegan había hacía iba jugaba habías hacías ibas jugabas Pret. imperfecto / había hacía iba jugaba Copretérito habíamos hacíamos íbamos jugábamos habíais hacíais ibais jugabais habían hacían iban jugaban hube hice fui jugué Indicativo Pret. hubiste hiciste fuiste jugaste perfecto hubo hizo fue jugó simple / hubimos hicimos fuimos jugamos Pretérito hubisteis hicisteis fuisteis jugasteis hubieron hicieron fueron jugaron habré haré iré jugaré habrás harás irás jugarás Futuro simple / habrá hará irá jugará Futuro habremos haremos iremos jugaremos habréis haréis iréis jugaréis habrán harán irán jugarán habría haría iría jugaría habrías harías irías jugarías Condicional simple / habría haría iría jugaría Pospretérito habríamos haríamos iríamos jugaríamos habríais haríais iríais jugaríais habrían harían irían jugarían haya haga vaya juegue hayas hagas vayas juegues Presente haya haga vaya juegue hayamos hagamos vayamos juguemos hayáis hagáis vayáis juguéis hayan hagan vayan jueguen hubiera o hiciera o fuera o jugara o hubiese hiciese fuese jugase hubieras o hicieras o fueras o jugaras o Subjuntivo hubieses hicieses fueses jugases hubiera o hiciera o fuera o jugara o Pret. imperfecto / hubiese hiciese fuese jugase Pretérito hubiéramos o hiciéramos o fuéramos o jugáramos o hubiésemos hiciésemos fuésemos jugásemos hubierais o hicierais o fuerais o jugarais o hubieseis hicieseis fueseis jugaseis hubieran o hicieran o fueran o jugaran o hubiesen hiciesen fuesen jugasen hubiere hiciere fuere jugare hubieres hicieres fueres jugares Futuro simple / hubiere hiciere fuere jugare Futuro hubiéremos hiciéremos fuéremos jugáremos hubiereis hiciereis fuereis jugareis hubieren hicieren fueren jugaren he, habe* haz / hacé ve** juega / jugá Imperativo haya haga vaya juegue habed* haced id jugad hayan hagan vayan jueguen ** Las formas de imperativo de este verbo son arcaicas (§ 4.7.1a). ** No tiene forma propia de voseo; en su lugar se usa el imperativo de andar: andá (§ 4.7.2b). 85 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 40  LEER 41  LUCIR 42  MOVER 43  MULLIR FORMAS Participio leído lucido movido mullido NO Gerundio leyendo luciendo moviendo mullendo leo luzco muevo mullo lees / leés luces / lucís mueves / movés mulles / mullís Presente lee luce mueve mulle leemos lucimos movemos mullimos leéis lucís movéis mullís leen lucen mueven mullen leía lucía movía mullía leías lucías movías mullías Pret. imperfecto / leía lucía movía mullía Copretérito leíamos lucíamos movíamos mullíamos leíais lucíais movíais mullíais leían lucían movían mullían leí lucí moví mullí Indicativo Pret. leíste luciste moviste mulliste perfecto leyó lució movió mulló simple / leímos lucimos movimos mullimos Pretérito leísteis lucisteis movisteis mullisteis leyeron lucieron movieron mulleron leeré luciré moveré mulliré leerás lucirás moverás mullirás Futuro simple / leerá lucirá moverá mullirá Futuro leeremos luciremos moveremos mulliremos leeréis luciréis moveréis mulliréis leerán lucirán moverán mullirán leería luciría movería mulliría leerías lucirías moverías mullirías Condicional simple / leería luciría movería mulliría Pospretérito leeríamos luciríamos moveríamos mulliríamos leeríais luciríais moveríais mulliríais leerían lucirían moverían mullirían lea luzca mueva mulla leas luzcas muevas mullas Presente lea luzca mueva mulla leamos luzcamos movamos mullamos leáis luzcáis mováis mulláis lean luzcan muevan mullan leyera o luciera o moviera o mullera o leyese luciese moviese mullese leyeras o lucieras o movieras o mulleras o Subjuntivo leyeses lucieses movieses mulleses leyera o luciera o moviera o mullera o Pret. imperfecto / leyese luciese moviese mullese Pretérito leyéramos o luciéramos o moviéramos o mulléramos o leyésemos luciésemos moviésemos mullésemos leyerais o lucierais o movierais o mullerais o leyeseis lucieseis movieseis mulleseis leyeran o lucieran o movieran o mulleran o leyesen luciesen moviesen mullesen leyere luciere moviere mullere leyeres lucieres movieres mulleres Futuro simple / leyere luciere moviere mullere Futuro leyéremos luciéremos moviéremos mulléremos leyereis luciereis moviereis mullereis leyeren lucieren movieren mulleren lee / leé luce / lucí mueve / mové mulle / mullí Imperativo lea luzca mueva mulla leed lucid moved mullid lean luzcan muevan mullan 4.9 La flexión verbal 86 44  OÍR 45  OLER 46  PEDIR 47  PEINAR PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio oído olido pedido peinado NO Gerundio oyendo oliendo pidiendo peinando oigo huelo pido peino oyes / oís hueles / olés pides / pedís peinas / peinás Presente oye huele pide peina oímos olemos pedimos peinamos oís oléis pedís peináis oyen huelen piden peinan oía olía pedía peinaba oías olías pedías peinabas Pret. imperfecto / oía olía pedía peinaba Copretérito oíamos olíamos pedíamos peinábamos oíais olíais pedíais peinabais oían olían pedían peinaban oí olí pedí peiné Indicativo Pret. oíste oliste pediste peinaste perfecto oyó olió pidió peinó simple / oímos olimos pedimos peinamos Pretérito oísteis olisteis pedisteis peinasteis oyeron olieron pidieron peinaron oiré oleré pediré peinaré oirás olerás pedirás peinarás Futuro simple / oirá olerá pedirá peinará Futuro oiremos oleremos pediremos peinaremos oiréis oleréis pediréis peinaréis oirán olerán pedirán peinarán oiría olería pediría peinaría oirías olerías pedirías peinarías Condicional simple / oiría olería pediría peinaría Pospretérito oiríamos oleríamos pediríamos peinaríamos oiríais oleríais pediríais peinaríais oirían olerían pedirían peinarían oiga huela pida peine oigas huelas pidas peines Presente oiga huela pida peine oigamos olamos pidamos peinemos oigáis oláis pidáis peinéis oigan huelan pidan peinen oyera u oliera u pidiera o peinara o oyese oliese pidiese peinase oyeras u olieras u pidieras o peinaras o Subjuntivo oyeses olieses pidieses peinases oyera u oliera u pidiera o peinara o Pret. imperfecto / oyese oliese pidiese peinase Pretérito oyéramos u oliéramos u pidiéramos o peináramos o oyésemos oliésemos pidiésemos peinásemos oyerais u olierais u pidierais o peinarais o oyeseis olieseis pidieseis peinaseis oyeran u olieran u pidieran o peinaran o oyesen oliesen pidiesen peinasen oyere oliere pidiere peinare oyeres olieres pidieres peinares Futuro simple / oyere oliere pidiere peinare Futuro oyéremos oliéremos pidiéremos peináremos oyereis oliereis pidiereis peinareis oyeren olieren pidieren peinaren oye / oí huele / olé pide / pedí peina / peiná Imperativo oiga huela pida peine oíd oled pedid peinad oigan huelan pidan peinen 87 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 48  PODER 49  PONER 50  PREDECIR 51  PROHIBIR FORMAS Participio podido puesto predicho prohibido NO Gerundio pudiendo poniendo prediciendo prohibiendo puedo pongo predigo prohíbo puedes / podés pones / ponés predices / predecís prohíbes / prohibís Presente puede pone predice prohíbe podemos ponemos predecimos prohibimos podéis ponéis predecís prohibís pueden ponen predicen prohíben podía ponía predecía prohibía podías ponías predecías prohibías Pret. imperfecto / podía ponía predecía prohibía Copretérito podíamos poníamos predecíamos prohibíamos podíais poníais predecíais prohibíais podían ponían predecían prohibían pude puse predije prohibí Indicativo Pret. pudiste pusiste predijiste prohibiste perfecto pudo puso predijo prohibió simple / pudimos pusimos predijimos prohibimos Pretérito pudisteis pusisteis predijisteis prohibisteis pudieron pusieron predijeron prohibieron podré pondré predeciré o prediré prohibiré podrás pondrás predecirás o predirás prohibirás Futuro simple / podrá pondrá predecirá o predirá prohibirá Futuro podremos pondremos predeciremos o prediremos prohibiremos podréis pondréis predeciréis o prediréis prohibiréis podrán pondrán predecirán o predirán prohibirán podría pondría predeciría o prediría prohibiría podrías pondrías predecirías o predirías prohibirías Condicional simple / podría pondría predeciría o prediría prohibiría Pospretérito podríamos pondríamos predeciríamos o prediríamos prohibiríamos podríais pondríais predeciríais o prediríais prohibiríais podrían pondrían predecirían o predirían prohibirían pueda ponga prediga prohíba puedas pongas predigas prohíbas Presente pueda ponga prediga prohíba podamos pongamos predigamos prohibamos podáis pongáis predigáis prohibáis puedan pongan predigan prohíban pudiera o pusiera o predijera o prohibiera o pudiese pusiese predijese prohibiese pudieras o pusieras o predijeras o prohibieras o Subjuntivo pudieses pusieses predijeses prohibieses pudiera o pusiera o predijera o prohibiera o Pret. imperfecto / pudiese pusiese predijese prohibiese Pretérito pudiéramos o pusiéramos o predijéramos o prohibiéramos o pudiésemos pusiésemos predijésemos prohibiésemos pudierais o pusierais o predijerais o prohibierais o pudieseis pusieseis predijeseis prohibieseis pudieran o pusieran o predijeran o prohibieran o pudiesen pusiesen predijesen prohibiesen pudiere pusiere predijere prohibiere pudieres pusieres predijeres prohibieres Futuro simple / pudiere pusiere predijere prohibiere Futuro pudiéremos pusiéremos predijéremos prohibiéremos pudiereis pusiereis predijereis prohibiereis pudieren pusieren predijeren prohibieren puede / podé pon / poné predice / predecí prohíbe / prohibí Imperativo pueda ponga prediga prohíba poded poned predecid prohibid puedan pongan predigan prohíban 4.9 La flexión verbal 88 52  PROHIJAR 53  PUDRIR / PODRIR* 54  QUERER 55  REHUSAR PERSONALES Infinitivo FORMAS NO Participio prohijado podrido querido rehusado Gerundio prohijando pudriendo queriendo rehusando prohíjo pudro quiero rehúso prohíjas / prohijás pudres / pudrís quieres / querés rehúsas / rehusás Presente prohíja pudre quiere rehúsa prohijamos pudrimos o podrimos queremos rehusamos prohijáis pudrís o podrís queréis rehusáis prohíjan pudren quieren rehúsan prohijaba pudría o podría quería rehusaba prohijabas pudrías o podrías querías rehusabas Pret. imperfecto / prohijaba pudría o podría quería rehusaba Copretérito prohijábamos pudríamos o podríamos queríamos rehusábamos prohijabais pudríais o podríais queríais rehusabais prohijaban pudrían o podrían querían rehusaban prohijé pudrí o podrí quise rehusé Indicativo Pret. prohijaste pudriste o podriste quisiste rehusaste perfecto prohijó pudrió o podrió quiso rehusó simple / prohijamos pudrimos o podrimos quisimos rehusamos Pretérito prohijasteis pudristeis o podristeis quisisteis rehusasteis prohijaron pudrieron o podrieron quisieron rehusaron prohijaré pudriré o podriré querré rehusaré prohijarás pudrirás o podrirás querrás rehusarás Futuro simple / prohijará pudrirá o podrirá querrá rehusará Futuro prohijaremos pudriremos o podriremos querremos rehusaremos prohijaréis pudriréis o podriréis querréis rehusaréis prohijarán pudrirán o podrirán querrán rehusarán prohijaría pudriría o podriría querría rehusaría prohijarías pudrirías o podrirías querrías rehusarías Condicional simple / prohijaría pudriría o podriría querría rehusaría Pospretérito prohijaríamos pudriríamos o podriríamos querríamos rehusaríamos prohijaríais pudriríais o podriríais querríais rehusaríais prohijarían pudrirían o podrirían querrían rehusarían prohíje pudra quiera rehúse prohíjes pudras quieras rehúses Presente prohíje pudra quiera rehúse prohijemos pudramos queramos rehusemos prohijéis pudráis queráis rehuséis prohíjen pudran quieran rehúsen prohijara o pudriera o quisiera o rehusara o prohijase pudriese quisiese rehusase prohijaras o pudrieras o quisieras o rehusaras o Subjuntivo prohijases pudrieses quisieses rehusases prohijara o pudriera o quisiera o rehusara o Pret. imperfecto / prohijase pudriese quisiese rehusase Pretérito prohijáramos o pudriéramos o quisiéramos o rehusáramos o prohijásemos pudriésemos quisiésemos rehusásemos prohijarais o pudrierais o quisierais o rehusarais o prohijaseis pudrieseis quisieseis rehusaseis prohijaran o pudrieran o quisieran o rehusaran o prohijasen pudriesen quisiesen rehusasen prohijare pudriere quisiere rehusare prohijares pudrieres quisieres rehusares Futuro simple / prohijare pudriere quisiere rehusare Futuro prohijáremos pudriéremos quisiéremos rehusáremos prohijareis pudriereis quisiereis rehusareis prohijaren pudrieren quisieren rehusaren prohíja / prohijá pudre / pudrí o podrí quiere / queré rehúsa / rehusá Imperativo prohíje pudra quiera rehúse prohijad pudrid o podrid quered rehusad prohíjen pudran quieran rehúsen * En español culto europeo predominan las formas en -u- en toda la conjugación, con la excepción del participio. En la norma culta americana también se prefieren las formas en -u-, pero se registran igualmente las variantes con -o-. 89 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 56  REUNIR 57  ROER 58  SABER 59  SALIR FORMAS Participio reunido roído sabido salido NO Gerundio reuniendo royendo sabiendo saliendo reúno roo o roigo o royo sé salgo reúnes / reunís roes / roés sabes / sabés sales / salís Presente reúne roe sabe sale reunimos roemos sabemos salimos reunís roéis sabéis salís reúnen roen saben salen reunía roía sabía salía reunías roías sabías salías Pret. imperfecto / reunía roía sabía salía Copretérito reuníamos roíamos sabíamos salíamos reuníais roíais sabíais salíais reunían roían sabían salían reuní roí supe salí Indicativo Pret. reuniste roíste supiste saliste perfecto reunió royó supo salió simple / reunimos roímos supimos salimos Pretérito reunisteis roísteis supisteis salisteis reunieron royeron supieron salieron reuniré roeré sabré saldré reunirás roerás sabrás saldrás Futuro simple / reunirá roerá sabrá saldrá Futuro reuniremos roeremos sabremos saldremos reuniréis roeréis sabréis saldréis reunirán roerán sabrán saldrán reuniría roería sabría saldría reunirías roerías sabrías saldrías Condicional simple / reuniría roería sabría saldría Pospretérito reuniríamos roeríamos sabríamos saldríamos reuniríais roeríais sabríais saldríais reunirían roerían sabrían saldrían reúna roa o roiga o roya sepa salga reúnas roas o roigas o royas sepas salgas Presente reúna roa o roiga o roya sepa salga reunamos roamos o roigamos o royamos sepamos salgamos reunáis roáis o roigáis o royáis sepáis salgáis reúnan roan o roigan o royan sepan salgan reuniera o royera o supiera o saliera o reuniese royese supiese saliese reunieras o royeras o supieras o salieras o Subjuntivo reunieses royeses supieses salieses reuniera o royera o supiera o saliera o Pret. imperfecto / reuniese royese supiese saliese Pretérito reuniéramos o royéramos o supiéramos o saliéramos o reuniésemos royésemos supiésemos saliésemos reunierais o royerais o supierais o salierais o reunieseis royeseis supieseis salieseis reunieran o royeran o supieran o salieran o reuniesen royesen supiesen saliesen reuniere royere supiere saliere reunieres royeres supieres salieres Futuro simple / reuniere royere supiere saliere Futuro reuniéremos royéremos supiéremos saliéremos reuniereis royereis supiereis saliereis reunieren royeren supieren salieren reúne / reuní roe / roé sabe / sabé sal / salí Imperativo reúna roa o roiga o roya sepa salga reunid roed sabed salid reúnan roan o roigan o royan sepan salgan 4.9 La flexión verbal 90 60  SENTIR 61  SER 62  SONREÍR 63  TAÑER PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio sentido sido sonreído tañido NO Gerundio sintiendo siendo sonriendo tañendo siento soy sonrío taño sientes / sentís eres / sos sonríes / sonreís tañes / tañés Presente siente es sonríe tañe sentimos somos sonreímos tañemos sentís sois sonreís tañéis sienten son sonríen tañen sentía era sonreía tañía sentías eras sonreías tañías Pret. imperfecto / sentía era sonreía tañía Copretérito sentíamos éramos sonreíamos tañíamos sentíais erais sonreíais tañíais sentían eran sonreían tañían sentí fui sonreí tañí Indicativo Pret. sentiste fuiste sonreíste tañiste perfecto sintió fue sonrió tañó simple / sentimos fuimos sonreímos tañimos Pretérito sentisteis fuisteis sonreísteis tañisteis sintieron fueron sonrieron tañeron sentiré seré sonreiré tañeré sentirás serás sonreirás tañerás Futuro simple / sentirá será sonreirá tañerá Futuro sentiremos seremos sonreiremos tañeremos sentiréis seréis sonreiréis tañeréis sentirán serán sonreirán tañerán sentiría sería sonreiría tañería sentirías serías sonreirías tañerías Condicional simple / sentiría sería sonreiría tañería Pospretérito sentiríamos seríamos sonreiríamos tañeríamos sentiríais seríais sonreiríais tañeríais sentirían serían sonreirían tañerían sienta sea sonría taña sientas seas sonrías tañas Presente sienta sea sonría taña sintamos seamos sonriamos tañamos sintáis seáis sonriáis tañáis sientan sean sonrían tañan sintiera o fuera o sonriera o tañera o sintiese fuese sonriese tañese sintieras o fueras o sonrieras o tañeras o Subjuntivo sintieses fueses sonrieses tañeses sintiera o fuera o sonriera o tañera o Pret. imperfecto / sintiese fuese sonriese tañese Pretérito sintiéramos o fuéramos o sonriéramos o tañéramos o sintiésemos fuésemos sonriésemos tañésemos sintierais o fuerais o sonrierais o tañerais o sintieseis fueseis sonrieseis tañeseis sintieran o fueran o sonrieran o tañeran o sintiesen fuesen sonriesen tañesen sintiere fuere sonriere tañere sintieres fueres sonrieres tañeres Futuro simple / sintiere fuere sonriere tañere Futuro sintiéremos fuéremos sonriéremos tañéremos sintiereis fuereis sonriereis tañereis sintieren fueren sonrieren tañeren siente / sentí sé sonríe / sonreí tañe / tañé Imperativo sienta sea sonría taña sentid sed sonreíd tañed sientan sean sonrían tañan 91 Modelos de conjugación 4.9 PERSONALES Infinitivo 64  TENER 65  TRAER 66  VALER 67  VENIR FORMAS Participio tenido traído valido venido NO Gerundio teniendo trayendo valiendo viniendo tengo traigo valgo vengo tienes / tenés traes / traés vales / valés vienes / venís Presente tiene trae vale viene tenemos traemos valemos venimos tenéis traéis valéis venís tienen traen valen vienen tenía traía valía venía tenías traías valías venías Pret. imperfecto / tenía traía valía venía Copretérito teníamos traíamos valíamos veníamos teníais traíais valíais veníais tenían traían valían venían tuve traje valí vine Indicativo Pret. tuviste trajiste valiste viniste perfecto tuvo trajo valió vino simple / tuvimos trajimos valimos vinimos Pretérito tuvisteis trajisteis valisteis vinisteis tuvieron trajeron valieron vinieron tendré traeré valdré vendré tendrás traerás valdrás vendrás Futuro simple / tendrá traerá valdrá vendrá Futuro tendremos traeremos valdremos vendremos tendréis traeréis valdréis vendréis tendrán traerán valdrán vendrán tendría traería valdría vendría tendrías traerías valdrías vendrías Condicional simple / tendría traería valdría vendría Pospretérito tendríamos traeríamos valdríamos vendríamos tendríais traeríais valdríais vendríais tendrían traerían valdrían vendrían tenga traiga valga venga tengas traigas valgas vengas Presente tenga traiga valga venga tengamos traigamos valgamos vengamos tengáis traigáis valgáis vengáis tengan traigan valgan vengan tuviera o trajera o valiera o viniera o tuviese trajese valiese viniese tuvieras o trajeras o valieras o vinieras o Subjuntivo tuvieses trajeses valieses vinieses tuviera o trajera o valiera o viniera o Pret. imperfecto / tuviese trajese valiese viniese Pretérito tuviéramos o trajéramos o valiéramos o viniéramos o tuviésemos trajésemos valiésemos viniésemos tuvierais o trajerais o valierais o vinierais o tuvieseis trajeseis valieseis vinieseis tuvieran o trajeran o valieran o vinieran o tuviesen trajesen valiesen viniesen tuviere trajere valiere viniere tuvieres trajeres valieres vinieres Futuro simple / tuviere trajere valiere viniere Futuro tuviéremos trajéremos valiéremos viniéremos tuviereis trajereis valiereis viniereis tuvieren trajeren valieren vinieren ten / tené trae / traé vale / valé ven / vení Imperativo tenga traiga valga venga tened traed valed venid tengan traigan valgan vengan 4.9 La flexión verbal 92 68  VER 69  YACER PERSONALES Infinitivo FORMAS Participio visto yacido NO Gerundio viendo yaciendo veo yazco o yazgo o yago ves yaces / yacés Presente ve yace vemos yacemos veis yacéis ven yacen veía yacía veías yacías Pret. imperfecto / veía yacía Copretérito veíamos yacíamos veíais yacíais veían yacían vi yací Indicativo Pret. viste yaciste perfecto vio yació simple / vimos yacimos Pretérito visteis yacisteis vieron yacieron veré yaceré verás yacerás Futuro simple / verá yacerá Futuro veremos yaceremos veréis yaceréis verán yacerán vería yacería verías yacerías Condicional simple / vería yacería Pospretérito veríamos yaceríamos veríais yaceríais verían yacerían vea yazca o yazga o yaga veas yazcas o yazgas o yagas Presente vea yazca o yazga o yaga veamos yazcamos o yazgamos o yagamos veáis yazcáis o yazgáis o yagáis vean yazcan o yazgan o yagan viera o yaciera o viese yaciese vieras o yacieras o Subjuntivo vieses yacieses viera o yaciera o Pret. imperfecto / viese yaciese Pretérito viéramos o yaciéramos o viésemos yaciésemos vierais o yacierais o vieseis yacieseis vieran o yacieran o viesen yaciesen viere yaciere vieres yacieres Futuro simple / viere yaciere Futuro viéremos yaciéremos viereis yaciereis vieren yacieren ve yace o yaz / yacé Imperativo vea yazca o yazga o yaga ved yaced vean yazcan o yazgan o yagan 93 Índice alfabético de verbos irregulares 4.10 4.10 Índice alfabético de verbos irregulares Se incluyen en esta lista los verbos irregulares de uso más frecuente. abastecer (agradecer [8]) aliviar (anunciar [11]) aterir (defect., § 4.8.2) abnegar (acertar [4]) almorzar (contar [25]) aterrar (‘echar por tierra’, aborrecer (agradecer [8]) amainar (bailar [16]) acertar [4]) abreviar (anunciar [11]) amanecer (agradecer [8]) atestiguar (averiguar [15]) absolver (mover [42]; part. amenguar (averiguar [15]) atraer (traer [65]) irreg. absuelto) amnistiar (enviar [32]) atravesar (acertar [4]) abstener (tener [64]) amoblar (contar [25]) atribuir (construir [24]) abstraer (traer [65]) amortecer (agradecer [8]) atrofiar (anunciar [11]) acaecer (agradecer [8]; defect., amortiguar (averiguar [15]) atronar (contar [25]) § 4.8.1) ampliar (enviar [32]) aullar (aunar [14]) acariciar (anunciar [11]) andar (verbo modelo [10]) aunar (verbo modelo [14]) aceitar (peinar [47]) anestesiar (anunciar [11]) aupar (aunar [14]) acentuar (actuar [5]) angustiar (anunciar [11]) auspiciar (anunciar [11]) acertar (verbo modelo [4]) anochecer (agradecer [8]) autografiar (enviar [32]) acontecer (agradecer [8]; ansiar (enviar [32]) auxiliar (anunciar [11]) defect., § 4.8.1) anticuar (actuar [5]) aventar (acertar [4]) acopiar (anunciar [11]) anunciar (verbo modelo [11]) avergonzar (contar [25]) acordar (contar [25]) apacentar (acertar [4]) averiar (enviar [32]) acostar (‘echar a dormir’, apaciguar (averiguar [15]) averiguar (verbo modelo [15]) contar [25]) aparecer (agradecer [8]) acrecentar (acertar [4]) apetecer (agradecer [8]) bailar (verbo modelo [16]) acrecer (agradecer [8]) aplaudir (verbo modelo [12]) balbucir (defect., § 4.8.2) actuar (verbo modelo [5]) apostar (‘hacer una apuesta’, bendecir (verbo modelo [17]) acuciar (anunciar [11]) contar [25]) beneficiar (anunciar [11]) adecuar (averiguar [15] apreciar (anunciar [11]) bruñir (mullir [43]) o actuar [5]) apremiar (anunciar [11]) bullir (mullir [43]) adeudar (verbo modelo [6]) apretar (acertar [4]) adherir (sentir [60]) aprobar (contar [25]) caber (verbo modelo [18]) adolecer (agradecer [8]) apropiar (anunciar [11]) caer (verbo modelo [19]) adormecer (agradecer [8]) argüir (construir [24]) calentar (acertar [4]) adquirir (verbo modelo [7]) arraigar (bailar [16]) caligrafiar (enviar [32]) aducir (conducir [23]) arreciar (anunciar [11]) calumniar (anunciar [11]) advertir (sentir [60]) arrecir (defect., § 4.8.2) cambiar (anunciar [11]) afeitar (peinar [47]) arrendar (acertar [4]) carecer (agradecer [8]) afiliar (anunciar [11]) arrepentirse (sentir [60]) cariar (enviar [32]) aflautar (causar [20]) arriar (enviar [32]) causar (verbo modelo [20]) afluir (construir [24]) asalariar (anunciar [11]) cegar (acertar [4]) agenciar (anunciar [11]) ascender (entender [31]) ceñir (verbo modelo [21]) agobiar (anunciar [11]) asediar (anunciar [11]) cerner (entender [31]) agraciar (anunciar [11]) asentar (acertar [4]) cernir (discernir [29]) agradecer (verbo modelo [8]) asentir (sentir [60]) cerrar (acertar [4]) agraviar (anunciar [11]) aserrar (acertar [4]) chirriar (enviar [32]) agriar (enviar [32] asfixiar (anunciar [11]) cimentar (acertar [4] o reg.) o anunciar [11]) asir (verbo modelo [13]) cocer (mover [42]) aguar (averiguar [15]) asociar (anunciar [11]) codiciar (anunciar [11]) ahijar (aislar [9]) asolar (‘arrasar’, contar [25]) cohibir (prohibir [51]) ahumar (aunar [14]) asonar (‘hacer asonancia’, coitar (verbo modelo [22]) aindiar (aislar [9] contar [25]) colar (‘pasar un líquido’, y anunciar [11]) atañer (tañer [63]; defect., § 4.8.1) contar [25]) airar (aislar [9]) atardecer (agradecer [8]) colegiar (anunciar [11]) aislar (verbo modelo [9]) ataviar (enviar [32]) colegir (pedir [46]) ajusticiar (anunciar [11]) atender (entender [31]) colgar (contar [25]) alentar (acertar [4]) atener (tener [64]) columpiar (anunciar [11]) aliar (enviar [32]) atenuar (actuar [5]) comenzar (acertar [4]) 4.10 La flexión verbal 94 comerciar (anunciar [11]) dar (verbo modelo [26]) disentir (sentir [60]) compadecer (agradecer [8]) decaer (caer [19]) disminuir (construir [24]) comparecer (agradecer [8]) decir (verbo modelo [27]) disolver (mover [42]; part. compendiar (anunciar [11]) deducir (conducir [23]) irreg. disuelto) competer (defect., § 4.8.1) defender (entender [31]) distanciar (anunciar [11]) competir (pedir [46]) defraudar (causar [20]) distender (entender [31]) complacer (agradecer [8]) degollar (contar [25]) distraer (traer [65]) componer (poner [49]) deleitar (peinar [47]) distribuir (construir [24]) comprobar (contar [25]) demoler (mover [42]) divertir (sentir [60]) concebir (pedir [46]) demostrar (contar [25]) divorciar (anunciar [11]) conceptuar (actuar [5]) denostar (contar [25]) doler (mover [42]) concernir (discernir [29]; dentar (acertar [4]) domiciliar (anunciar [11]) defect., § 4.8.1) denunciar (anunciar [11]) dormir (verbo modelo [30]) concertar (acertar [4]) derretir (pedir [46]) concienciar (anunciar [11]) derruir (construir [24]) efectuar (actuar [5]) conciliar (anunciar [11]) desafiar (enviar [32]) elegir (pedir [46]; part. irreg. concluir (construir [24]) desahuciar (anunciar [11] electo y reg. elegido) concordar (contar [25]) o causar [20]) elogiar (anunciar [11]) condescender (entender [31]) descafeinar (verbo modelo embaír (defect., § 4.8.2) conducir (verbo modelo [23]) [28]) embaucar (causar [20]) conferir (sentir [60]) descarriar (enviar [32]) embaular (aunar [14]) confesar (acertar [4]) descender (entender [31]) embellecer (agradecer [8]) confiar (enviar [32]) descollar (contar [25]) embestir (pedir [46]) confluir (construir [24]) desconcertar (acertar [4]) emblanquecer (agradecer [8]) congeniar (anunciar [11]) desdecir (predecir [50]) embrutecer (agradecer [8]) congraciar (anunciar [11]) desfallecer (agradecer [8]) emparentar (acertar [4] conmover (mover [42]) desgraciar (anunciar [11]) o reg.) conocer (agradecer [8]) desherbar (acertar [4]) empedrar (acertar [4]) conseguir (pedir [46]) desleír (sonreír [62]) empequeñecer (agradecer consensuar (actuar [5]) deslenguar (averiguar [15]) [8]) consentir (sentir [60]) desmedirse (pedir [46]) empezar (acertar [4]) consolar (contar [25]) desolar (contar [25]) empobrecer (agradecer [8]) constituir (construir [24]) desollar (contar [25]) enaltecer (agradecer [8]) constreñir (ceñir [21]) desosar (contar [25]) enardecer (agradecer [8]) construir (verbo modelo [24]) despedir (pedir [46]) encanecer (agradecer [8]) contagiar (anunciar [11]) desperdiciar (anunciar [11]) encauzar (causar [20]) contar (verbo modelo [25]) despertar (acertar [4]) encender (entender [31]) contender (entender [31]) despreciar (anunciar [11]) encerrar (acertar [4]) contener (tener [64]) desquiciar (anunciar [11]) encomendar (acertar [4]) continuar (actuar [5]) desterrar (acertar [4]) encomiar (anunciar [11]) contradecir (predecir [50]) destituir (construir [24]) encontrar (contar [25]) contraer (traer [65]) destruir (construir [24]) endeudarse (adeudar [6]) contrariar (enviar [32]) desvaír (construir [24]) endurecer (agradecer [8]) contribuir (construir [24]) desvanecer (agradecer [8]) enflaquecer (agradecer [8]) controvertir (sentir [60]) desvariar (enviar [32]) enfriar (enviar [32]) convalecer (agradecer [8]) desviar (enviar [32]) enfurecer (agradecer [8]) convenir (venir [67]) desvirtuar (actuar [5]) engrandecer (agradecer [8]) convertir (sentir [60]) detener (tener [64]) engreír (sonreír [62]) copiar (anunciar [11]) devaluar (actuar [5]) engrosar (contar [25] o reg.) corporeizar (peinar [47] devolver (mover [42]; part. engullir (mullir [43]) o descafeinar [28]) irreg. devuelto) enjaular (causar [20]) corregir (pedir [46]) diferenciar (anunciar [11]) enjuiciar (anunciar [11]) corroer (roer [57]) diferir (sentir [60]) enloquecer (agradecer [8]) costar (contar [25]) digerir (sentir [60]) enlucir (lucir [41]) crecer (agradecer [8]) diligenciar (anunciar [11]) enmendar (acertar [4]) creer (leer [40]) diluir (construir [24]) enmohecer (agradecer [8]) criar (enviar [32]) diluviar (anunciar [11]) enmudecer (agradecer [8]) custodiar (anunciar [11]) discernir (verbo modelo [29]) enmugrecer (agradecer [8]) 95 Índice alfabético de verbos irregulares 4.10 ennegrecer (agradecer [8]) exceptuar (actuar [5]) hervir (sentir [60]) ennoblecer (agradecer [8]) excluir (construir [24]) historiar (anunciar [11] ennoviarse (anunciar [11]) exfoliar (anunciar [11]) o enviar [32]) enorgullecer (agradecer [8]) exiliar (anunciar [11]) holgar (contar [25]) enraizar (aislar [9]) expatriar (anunciar [11] o hollar (contar [25]) enranciar (anunciar [11]) enviar [32]) homogeneizar (peinar [47]) enrarecer (agradecer [8]) expedir (pedir [46]) huir (construir [24]) enriquecer (agradecer [8]) expiar (enviar [32]) humedecer (agradecer [8]) enrocar (contar [25]) expoliar (anunciar [11]) enrojecer (agradecer [8]) expropiar (anunciar [11]) imbuir (construir [24]) ensangrentar (acertar [4]) extasiar(se) (enviar [5]) impedir (pedir [46]) ensoberbecer (agradecer [8]) extender (entender [31]) incautar (causar [20]) ensombrecer (agradecer [8]) extenuar (actuar [5]) incendiar (anunciar [11]) ensordecer (agradecer [8]) extraer (traer [65]) incensar (acertar [4]) ensuciar (anunciar [11]) extraviar (enviar [32]) incluir (construir [24]) entender (verbo modelo [31]) incordiar (anunciar [11]) enternecer (agradecer [8]) fallecer (agradecer [8]) individuar (actuar [5]) enterrar (acertar [4]) fastidiar (anunciar [11]) inducir (conducir [23]) entibiar (anunciar [11]) favorecer (agradecer [8]) inferir (sentir [60]) entorpecer (agradecer [8]) fenecer (agradecer [8]) influenciar (anunciar [11]) entretener (tener [64]) fiar (enviar [32]) influir (construir [24]) entristecer (agradecer [8]) financiar (anunciar [11]) ingeniar (anunciar [11]) entumecer (agradecer [8]) florecer (agradecer [8]) ingerir (sentir [60]) enturbiar (anunciar [11]) fluctuar (actuar [5]) iniciar (anunciar [11]) enunciar (anunciar [11]) fluir (construir [24]) injerir (sentir [60]) envainar (bailar [16]) foliar (anunciar [11]) injuriar (anunciar [11]) envanecer (agradecer [8]) follar (‘soplar con fuelle’, inmiscuir (construir [24]) envejecer (agradecer [8]) contar [25]) inquirir (adquirir [7]) envestir (pedir [46]) fortalecer (agradecer [8]) insidiar (anunciar [11]) enviar (verbo modelo [32]) forzar (contar [25]) insinuar (actuar [5]) envidiar (anunciar [11]) fotografiar (enviar [32]) instaurar (causar [20]) envolver (mover [42]; part. fraguar (averiguar [15]) instituir (construir [24]) irreg. envuelto) fregar (acertar [4]) instruir (construir [24]) equivaler (valer [66]) freír (sonreír [62]; part. irreg. interferir (sentir [60]) erguir (verbo modelo [33]) frito y reg. freído) introducir (conducir [23]) errar (verbo modelo [34]) intuir (construir [24]) escabullir (mullir [43]) gemir (pedir [46]) invertir (sentir [60]) escanciar (anunciar [11]) gloriar (enviar [32]) investir (pedir [46]) escarmentar (acertar [4]) gobernar (acertar [4]) ir (verbo modelo [38]) escarnecer (agradecer [8]) graduar (actuar [5]) irradiar (anunciar [11]) esclarecer (agradecer [8]) gruñir (mullir [43]) escocer (mover [42]) guarecer (agradecer [8]) jugar (verbo modelo [39]) esforzar (contar [25]) guarnecer (agradecer [8]) espaciar (anunciar [11]) guiar (enviar [32]) languidecer (agradecer [8]) espiar (enviar [32]) leer (verbo modelo [40]) esquiar (enviar [32]) haber (verbo modelo [36]) liar (enviar [32]) establecer (agradecer [8]) habituar (actuar [5]) licenciar (anunciar [11]) estar (verbo modelo [35]) hacendar (acertar [4]) licuar (averiguar [15] estatuir (construir [24]) hacer (verbo modelo [37]) o actuar [5]) estremecer (agradecer [8]) hastiar (enviar [32]) lidiar (anunciar [11]) estreñir (ceñir [21]) heder (entender [31]) limpiar (anunciar [11]) estriar (enviar [32]) helar (acertar [4]) lisiar (anunciar [11]) estudiar (anunciar [11]) henchir (pedir [46]) llover (mover [42]) europeizar (descafeinar [28]) hender (entender [31]) lucir (verbo modelo [41]) evacuar (averiguar [15] hendir (discernir [29]) y actuar [5]) herir (sentir [60]) maldecir (bendecir [17]) evaluar (actuar [5]) herniarse (anunciar [11]) maliciar (anunciar [11]) evidenciar (anunciar [11]) herrar (acertar [4]) manifestar (acertar [4]) 4.10 La flexión verbal 96 mantener (tener [64]) perder (entender [31]) recomendar (acertar [4]) matrimoniar (anunciar [11]) perecer (agradecer [8]) recordar (contar [25]) maullar (aunar [14]) permanecer (agradecer [8]) recostar (contar [25]) mecanografiar (enviar [32]) perpetuar (actuar [5]) recrudecer (agradecer [8]) mediar (anunciar [11]) perseguir ( pedir [46]) reducir (conducir [23]) medir ( pedir [46]) pertenecer (agradecer [8]) referir (sentir [60]) melar (acertar [4]) pervertir (sentir [60]) reforzar (contar [25]) menguar (averiguar [15]) piar (enviar [32]) refugiar (anunciar [11]) menospreciar (anunciar [11]) pifiar (anunciar [11]) regar (acertar [4]) menstruar (actuar [5]) placer (agradecer [8]; § 4.6.1b) regimentar (acertar [4] o reg.) mentar (acertar [4]) plagiar (anunciar [11]) regir (pedir [46]) mentir (sentir [60]) plañir (mullir [43]) rehilar (descafeinar [28]) merecer (agradecer [8]) plegar (acertar [4]) rehusar (verbo modelo [55]) merendar (acertar [4]) poblar (contar [25]) reinar (peinar [47]) moler (mover [42]) poder (verbo modelo [48]) reír (sonreír [62]) morder (mover [42]) podrir (verbo modelo [53]) rejuvenecer (agradecer [8]) morir (dormir [30]; part. irreg. poner (verbo modelo [49]) remediar (anunciar [11]) muerto) porfiar (enviar [32]) remendar (acertar [4]) mostrar (contar [25]) poseer (leer [40]) rendir (pedir [46]) mover (verbo modelo [42]) potenciar (anunciar [11]) renegar (acertar [4]) mullir (verbo modelo [43]) preciar (anunciar [11]) renovar (contar [25]) muñir (mullir [43]) predecir (verbo modelo [50]) renunciar (anunciar [11]) preferir (sentir [60]) reñir (ceñir [21]) nacer (agradecer [8]) preludiar (anunciar [11]) repatriar (anunciar [11] negar (acertar [4]) premiar (anunciar [11]) o enviar [32]) negociar (anunciar [11]) presagiar (anunciar [11]) repetir (pedir [46]) nerviar (anunciar [11]) presenciar (anunciar [11]) reprobar (contar [25]) nevar (acertar [4]) presentir (sentir [60]) repudiar (anunciar [11]) noticiar (anunciar [11]) presidiar (anunciar [11]) requebrar (acertar [4]) prestigiar (anunciar [11]) requerir (sentir [60]) obedecer (agradecer [8]) prevalecer (agradecer [8]) resabiar (anunciar [11]) oblicuar (actuar [5] prevenir (venir [67]) resentirse (sentir [60]) o averiguar [15]) prever (ver [68]) resfriar (enviar [32]) obscurecer (agradecer [8]) principiar (anunciar [11]) resollar (contar [25]) obsequiar (anunciar [11]) privilegiar (anunciar [11]) resolver (mover [42]; part. obstar (defect., § 4.8.1) probar (contar [25]) irreg. resuelto) obstruir (construir [24]) producir (conducir [23]) resonar (contar [25]) obtener (tener [64]) proferir (sentir [60]) resplandecer (agradecer [8]) obviar (anunciar [11]) prohibir (verbo modelo [51]) restaurar (causar [20]) odiar (anunciar [11]) prohijar (verbo modelo [52]) restituir (construir [24]) oficiar (anunciar [11]) promediar (anunciar [11]) restregar (acertar [4]) ofrecer (agradecer [8]) promover (mover [42]) retribuir (construir [24]) oír (verbo modelo [44]) pronunciar (anunciar [11]) reunir (verbo modelo [56]) oler (verbo modelo [45]) propiciar (anunciar [11]) reuntar (rehusar [55]) oscurecer (agradecer [8]) prostituir (construir [24]) reventar (acertar [4]) proveer (leer [40]; part. irreg. reverenciar (anunciar [11]) pacer (agradecer [8]) provisto y reg. proveído) ripiar (anunciar [11]) padecer (agradecer [8]) pudrir (verbo modelo [53]) robustecer (agradecer [8]) paliar (anunciar [11] puntuar (actuar [5]) rociar (enviar [32]) o enviar [32]) rodar (contar [25]) palidecer (agradecer [8]) quebrar (acertar [4]) roer (verbo modelo [57]) parecer (agradecer [8]) querer (verbo modelo [54]) rogar (contar [25]) parodiar (anunciar [11]) rumiar (anunciar [11]) pausar (causar [20]) rabiar (anunciar [11]) pautar (causar [20]) radiar (anunciar [11]) saber (verbo modelo [58]) pedir (verbo modelo [46]) radiografiar (enviar [32]) saciar (anunciar [11]) peinar (verbo modelo [47]) recaudar (causar [20]) sahumar (aunar [14]) pensar (acertar [4]) recluir (construir [24]) salir (verbo modelo [59]) 97 Índice alfabético de verbos irregulares 4.10 salmodiar (anunciar [11]) sostener (tener [64]) trocar (contar [25] o reg.) salpimentar (acertar [4]) soterrar (acertar [4] o reg.) tronar (contar [25]) santiguar (averiguar [15]) subsidiar (anunciar [11]) tropezar (acertar [4]) satisfacer (hacer [37]; impers. sugerir (sentir [60]) tullir (mullir [43]) satisfaz o satisface; part. suponer ( poner [49]) irreg. satisfecho) sustanciar (anunciar [11]) usufructuar (actuar [5]) seducir (conducir [23]) sustituir (construir [24]) segar (acertar [4]) sustraer (traer [65]) vaciar (enviar [32]) seguir (pedir [46]) valer (verbo modelo [66]) sembrar (acertar [4]) tañer (verbo modelo [63]) valuar (actuar [5]) sentar (acertar [4]) tapiar (anunciar [11]) vanagloriarse (anunciar [11]) sentenciar (anunciar [11]) tatuar (actuar [5]) variar (enviar [32]) sentir (verbo modelo [60]) telegrafiar (enviar [32]) vendimiar (anunciar [11]) ser (verbo modelo [61]) temblar (acertar [4]) venir (verbo modelo [67]) seriar (anunciar [11]) templar (acertar [4] o reg.) ver (verbo modelo [68]) serrar (acertar [4]) tender (entender [31]) verter (entender [31]) servir ( pedir [46]) tener (verbo modelo [64]) vestir (pedir [46]) silenciar (anunciar [11]) tentar (acertar [4]) viciar (anunciar [11]) sitiar (anunciar [11]) teñir (ceñir [21]) vidriar (anunciar [11] situar (actuar [5]) terciar (anunciar [11]) o enviar [32]) sobreseer (leer [40]) testimoniar (anunciar [11]) vilipendiar (anunciar [11]) solar (contar [25]) torcer (mover [42]) volar (contar [25]) soldar (contar [25]) tostar (contar [25]) volcar (contar [25]) soler (mover [42]; defect., traducir (conducir [23]) volver (mover [42]; part. irreg. § 4.8.1) traer (verbo modelo [65]) vuelto) soltar (contar [25]) tra(n)scender (entender [31]) sonar (contar [25]) tra(n)sferir (sentir [60]) yacer (verbo modelo [69]) sonreír (verbo modelo [62]) trasegar (acertar [4]) soñar (contar [25]) trastrocar (contar [25]) zaherir (sentir [60]) sosegar (acertar [4]) travestir (pedir [46]) zambullir (mullir [43]) 5 La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 5.1 Los derivados nominales 5.2 Nombres de acción y efecto 5.1 Los derivados nominales 5.1.1 Definición y tipos Se llama derivación nominal la que permite derivar sustantivos de otras cate- gorías. Teniendo en cuenta la base de la que se obtienen, los derivados nomina- les se agrupan en tres apartados: los sustantivos deverbales (V > N) se forman a  partir de verbos (compra, dormitorio, juramento); los denominales (N > N), a partir de nombres (basurero, pelotazo, profesorado); los deadjeti­ vales (A > N), a partir de adjetivos (bobada, justicia, vejez). Si se atiende, en cam- bio, al significado de la nominalización, se distinguen tradicionalmente los nombres de acción, que designan la acción expresada por el verbo y a menudo también su efecto (compra, traducción), y los nombres de cualidad (amabili- dad, belleza), que expresan cualidades, estados y otras propiedades, inherentes o accidentales, de las personas o las cosas. Los primeros suelen ser sustantivos deverbales, y los segundos, deadjetivales. Se añaden a estos dos grandes gru- pos los nombres de agente, instrumento y lugar, que pueden ser deverbales o denominales. 5.1.2 Consideraciones semánticas Los grupos semánticos establecidos en el apartado anterior deben completarse con algunas precisiones: 5.1.2a Ante todo, los paradigmas se extienden. Así, el de los nombres de cua­ lidad puede dar cabida también a los de condición o estatus (ciudadanía) y a los de empleo o actividad (notariado, albañilería), entre otros. Del mismo modo, la clase de los nombres de acción se interpreta en sentido amplio, lo que permite extenderla, por ejemplo, a ciertos sustantivos derivados que poseen bases nomi- nales. El marco general expuesto prevé tipos de derivados que lexicalizan deter- minados participantes en la noción designada por el verbo, como los de agente, el instrumento o el lugar, pero también pueden lexicalizarse otros como el 5.1.2b La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 100 paciente (guisar > guisado) o el destinatario (prestar > prestatario), lo que lle- varía a ampliar el número de grupos. 5.1.2b Por otra parte, los derivados pueden reinterpretarse y dar lugar a signifi- cados nuevos. Es muy conocida la relación entre las nociones de ‘acción’ y ‘efecto’, de la que luego se hablará, pero existen otras equiparables, como la reinterpretación de los nombres de cualidad para expresar dichos o hechos (una osadía, una indecencia, varias estupideces, alguna lindeza) e incluso cosas materiales (una rareza, las nove- dades del mes, una curiosidad), personas (la autoridad, una joven belleza) o eventos (otra oportunidad). 5.1.2c Ocurre, además, que los límites entre los grupos semánticos se difumi- nan con frecuencia. En efecto, los nombres de lugar expresan frecuentemente grupo (entrar en la cacharrería ~ entre toda la cacharrería) y los de agente se inter- pretan a menudo como nombres de instrumento (un lector de novelas policía- cas ~ un lector óptico; un conductor de autobús ~ un conductor eléctrico). Incluso los dos grandes grupos de derivados nominales (nombres de acción y nombres de cualidad) entran a veces en contacto. El sufijo -ncia, por ejemplo, se une a verbos para formar nombres de acción y de efecto. Sin embargo, algunos de estos sustan- tivos, como elocuencia o inteligencia, ya no se asocian en el español de nuestros días al verbo primitivo, sino a un adjetivo formado con el sufijo -nte (elocuente, inteligente). 5.1.3 Perspectivas sincrónica y diacrónica En diversas partes de esta obra (§ 1.3.3, 7.1.2 y 8.1.2) se alude a las diferencias teóri- cas y metodológicas que existen entre las orientaciones diacrónica y sincrónica en la morfología derivativa. En la primera, las derivaciones morfológicas se atienen a la secuencia temporal de los testimonios que proporciona la historia de las pala- bras; la segunda se basa más bien en las conexiones entre forma y significado que se establecen en la conciencia lingüística de los hablantes. Unos pocos ejemplos ayu- darán a recordar la diferencia entre ambas perspectivas. El sustantivo sedición puede analizarse como derivado en la morfología diacrónica, puesto que consti- tuye la continuación en español del latín seditĭo, -ōnis, procedente a su vez de itĭo, -ōnis ‘ida, partida’. Sin embargo, la perspectiva sincrónica no le asignaría ningún proceso de derivación, ya que los hablantes no lo perciben. Por otra parte, en la morfología sincrónica se asocia leñador con leña, aunque desde el punto de vista histórico proceda de un nombre de agente (lignātor) y no sea, por tanto, un derivado romance. Por último, el adjetivo caluroso presenta una -u- porque no procede históricamente de calor, sino del sustantivo desusado calura. En la mor- fología sincrónica, sin embargo, se prefiere evitar esta base opaca y suponer la variante alternante, supletiva o alomórfica calur-, de la que derivaría el adjetivo. Aunque la perspectiva sincrónica no está exenta de polémicas y dificul- tades, algunas de las cuales se exponen en el § 1.3.3, es la que suelen ofrecer las gramáticas modernas de otras lenguas, y será también la adoptada en esta. No se omitirán, sin embargo, ciertos aspectos del análisis histórico cuando ayuden a comprender mejor los procesos morfológicos. 101 Nombres de acción y efecto 5.2.1b 5.2 Nombres de acción y efecto Los sustantivos de acción y efecto constituyen uno de los paradigmas más extensos y articulados de la morfología española. La mayor parte de ellos se definen mediante la paráfrasis ‘acción y efecto de V’ en los diccionarios. Así, el sustantivo compra de- signa la acción de comprar (La compra me ocupó toda la mañana), o bien el efecto de comprar (La compra de hoy está sobre la mesa). Estos conceptos no están exentos de dificultades. Por un lado, la misma distinción entre ambos no siempre es nítida, ­sobre todo cuando los efectos de las acciones son inmateriales; por otro, no siempre es preciso el uso que se hace del sustantivo acción, que con frecuencia se asimila a ‘proceso’, o bien a ‘suceso’ o ‘evento’. No obstante, acción y efecto siguen siendo con- ceptos útiles, y la distinción entre ambos se puede seguir manteniendo en la mayor parte de los casos. En los apartados que siguen se exponen los principales sufijos en que tales conceptos se manifiestan. 5.2.1 El sufijo -ción y sus variantes 5.2.1a El sufijo -ción da lugar a gran número de nombres de acción. De origen culto, coexiste con el patrimonial -zón (quemazón) y con las variantes -ión (con- fesión) y -sión (inclusión). Los derivados en -ción son femeninos y proceden de verbos de las tres conjugaciones, aunque los de la segunda constituyen el grupo menos numeroso. En los derivados actuales, el sufijo se adjunta al tema verbal, es decir, al formado por la raíz y la vocal temática, que en estos casos es la carac­ terística de los temas de participio: consumar > consum-a-ción (como en consu- mado); demoler > demol-i-ción (como en demolido); consumir > consum-i-ción (como en consumido). 5.2.1b Los derivados en -ción muestran numerosas irregularidades, resultado de la confluencia entre las formas heredadas del latín o del español antiguo (muchas veces sin relación con verbos existentes en la actualidad) y las formaciones nuevas. Aquí solo se mencionarán las que ofrecen mayor número de ejemplos, con la adver- tencia de que en cada caso pueden existir excepciones. Las principales irregularida- des afectan a derivados de verbos con las siguientes terminaciones: -cibir: forman derivados en -cepción como concepción, percepción, recepción. -decir: por lo general, forman derivados en -dicción, como en la propia voz dicción (< decir) o en contradicción, predicción. -ducir: forman derivados en -ducción, como conducción, deducción, producción, reduc- ción, traducción. -ecer: muestran haplología sistemática. No se dice, pues, *aparecición, sino aparición. -egir, -igir, -eger: varios de ellos forman derivados en -ección, como en elegir > elección. A este grupo pertenecen corrección, dirección, rección, protección. -poner: forman derivados en -posición, como composición, disposición, exposición, impo- sición. -scribir: forman derivados en -scripción, como descripción, inscripción, prescripción, transcripción. -solver: forman derivados en -solución, como en absolución, disolución, resolución. 5.2.1c La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 102 -sumir: forman derivados en -sunción, como en asunción, presunción, reasunción. Se di- ferencian en su significado consunción y consumición, el último con mantenimiento de la vocal temática. -tar: la mayor parte de ellos pierden la -t- y la vocal temática, como sujetar > sujeción o en canción, concreción, edición, ejecución, objeción. Muchos de los verbos terminados en -ctar forman derivados en -cción (desinfección, infección, redacción) o en -xión (co- nectar > conexión). -tener: tampoco mantienen la vocal temática, de modo que se dice detención (no ­*deten-i-ción), abstención, contención, obtención, retención. -traer: forman derivados en -tracción, como en traer > tracción o en abstracción, contrac- ción, detracción, distracción, extracción, sustracción. -uir: son numerosos los derivados en -ción que pierden la vocal temática: atribución, constitución, contribución, institución, prostitución, restitución, sustitución. No se for- man, pues, voces como *constitu-i-ción o *atribu-i-ción, aunque sí intu-i-ción. Los verbos que terminan en -struir suelen formar derivados en -cción: construcción, ­destrucción, instrucción. -venir: cuando toman el sufijo -ción, forman derivados en -vención, sin vocal temática, como en contravención, convención, intervención, prevención, reconvención. 5.2.1c En relación con las irregularidades anteriores es necesario advertir que muchas de ellas no lo son si se adopta un punto de vista histórico, desde el que los derivados se interpretan como cultismos que calcan formaciones latinas. Para el análisis de estas formas en la morfología sincrónica se necesita recurrir a bases suple­tivas o a procesos fonológicos diversos. Así, para la raíz recib-, de recibir, se postula la base supletiva recep-, que explica recepción, mientras que para suscri- bir > suscripción se piensa en el ensordecimiento de la consonante final /b/ > /p/; para conducir > conducción en la velarización y oclusivización de /s/ ~ /θ/ > /k/; para absorber (> absorción, en lugar de *absorbción) en la reducción de un grupo conso- nántico no articulable, etc. 5.2.1d Como se ha señalado, el sufijo -ción presenta, además de la variante ver­ nácula -zón, las variantes -ión (rebelar > rebelión) y -sión (percutir > percusión). La dis- tinción entre las dos últimas no es inmediata. En efecto, la segmentación [remis][ión] tiene, frente a [remi][sión], la ventaja de que contiene una base léxica supletiva para el verbo remitir (remis-) que aparece en remiso, remisible, remisivo, etc. El mismo razona- miento se aplica a otros muchos casos similares. En cambio, el verbo percutir forma los derivados percutido, percutible o percutor, lo que hace pensar que la segmentación más adecuada de percusión es [percu][sión], con posible elisión de la -t- final de la base verbal para evitar una secuencia -ts- (*percutsión), que el español tiende a rechazar. Cuando en el texto se habla de la terminación -sión, no se toma partido en esta cuestión. 5.2.1e Con la variante -sión del sufijo -ción se forman nombres de acción o efec- to, especialmente con verbos que muestran las terminaciones siguientes: -ceder: forman, con algunas excepciones, derivados terminados en -cesión: concesión, intercesión, sucesión. El sustantivo procesión responde a esta pauta, pero es discutible que se vincule con el verbo proceder en la conciencia lingüística de los hablantes. -cluir: concluir > conclusión; ocluir > oclusión; recluir > reclusión. 103 Nombres de acción y efecto 5.2.1h -dir: se forman en -sión, con pérdida de la sílaba -di-: alusión (< aludir), decisión, incisión; o del segmento -ndi-: escisión (< escindir), rescisión, expansión, fusión, difusión, confu- sión, transfusión. -meter: como en cometer > comisión. Aparece la misma variante en intromisión, sumisión. -mitir: admitir (> admisión), dimisión, emisión, omisión, transmisión. -nder: forman normalmente derivados terminados en -nsión, como en extender (> exten- sión), ascensión, comprensión, pretensión, propensión. -primir: forman derivados terminados en -presión, por tanto con alteración de la raíz, como en comprimir (> compresión), depresión, impresión, opresión, represión, ­su­presión. -ter, -tir: muestran la pauta verter > versión; convertir > conversión. A este grupo pertene- cen inversión, perversión, subversión. No todos los derivados siguen el modelo al que presuntamente pertenecen. Así, de atender se obtiene atención en lugar de *atensión; de rendir, rendición en lugar de *rendisión o *rensión; de añadir, añadido o añadidura, etc. 5.2.1f Se obtienen derivados en -ión a partir de una serie de verbos terminados en -sar: confesión, dispersión, expresión, expulsión, precisión, progresión, propulsión, revisión, supervisión. La -s- pertenece a la base léxica. Algunos de ellos, como ­confesión y progresión, derivan históricamente de verbos latinos perdidos en ­español, pero la morfología sincrónica los liga a confesar y progresar, de creación posterior. Más irregular aún es la relación que puede establecerse sincrónicamente entre ver y visión, prever y previsión, proveer y provisión. Otros sustantivos terminados en -ión, que cabe derivar de verbos en el análisis sincrónico, son rebelión (< rebelar) y los formados a partir de unir: unión, desunión, reunión. 5.2.1g Las variantes en -ción, -sión y -ión son de uso general en el español de hoy, aunque existen notables diferencias de extensión geográfica en los derivados que forman. Se usan en varios países americanos los sustantivos que se subrayan en los ejemplos siguientes: Siendo esta la primera vez que respondo en persona a una premiación, me da un gusto muy especial que sea en Italia en donde esto me ocurre (Monterroso, Literatura); Estará prohibida la portación de armas de fuego, a excepción de los miembros de la institución policial (Salvador Hoy 13/2/1997); […] la única alternativa de sepultación para las fami- lias más pobres de la ciudad de Temuco (Mercurio [Chile] 14/6/2007); La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana (Rulfo, Llano). En otras ocasiones, los derivados están restringidos geográficamente porque tam- bién lo están los verbos de los que proceden. Así ocurre, por ejemplo, con despisto- lizar ‘desarmar’ y despistolización, con postar ‘colocar postes’ y postación, con lotificar ‘preparar un terreno, urbanizarlo y dividirlo en lotes para construir’ y loti- zación, etc. 5.2.1h Muchos sustantivos derivados en -ción o sus variantes son nombres de acción, pero también de efecto, aunque esta última interpretación no se distinga ­fácilmente de la anterior cuando se habla de nociones inmateriales (recuérdese la 5.2.1i La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 104 introducción al § 5.2). La diferencia procede en casi todos los casos del entorno sin- táctico. Así, elección es nombre de acción en La elección es difícil, pero es nombre de efecto o de resultado en Esa fue mi elección. Las paráfrasis con «lo + participio» ilus- tran en muchos casos la interpretación de efecto, como en la recaudación (‘lo recau- dado’), la elección (‘lo elegido’). Algunos verbos reciben con igual naturalidad las dos interpretaciones en sus derivados. Así ocurre, por ejemplo, con los de creación (construcción, edificación, producción, traducción, urbanización), con los de pen­ samiento y lengua (acusación, confesión, contestación, declaración, explicación, ­narración) o con los que designan la acción o el efecto de mostrar algo o hacerlo patente (demostración, exhibición, exposición, manifestación, presentación). Los ­derivados de otros verbos, en cambio, suelen recibir una interpretación predomi- nante, sea la de acción (agresión, celebración, detención, ejecución, elaboración, ­ocupación, operación, reunión, revolución, votación) o la de efecto (alusión, compen- sación, recomendación). Designan, en cambio, objetos materiales condecoración o embarcación, entre otros derivados. 5.2.1i La variante patrimonial -zón da lugar a un buen número de derivados, aunque solo unos pocos se hallan extendidos en la lengua general. Se combina sobre todo con verbos de la primera conjugación. Este sufijo sigue siendo hoy relativa- mente productivo en el español americano, a diferencia de lo que sucede en el ­europeo, como atestiguan los sustantivos estremezón ‘estremecimiento’, jalazón, matazón ‘matanza’, pedizón, quebrazón ‘estropicio, ruptura’ o remezón ‘sacudida’. Otros derivados en -zón, procedentes del latín o creados en español, son cerrazón, echazón, podazón, quemazón, salazón, segazón. 5.2.1j Un grupo nutrido de derivados en -zón designa sensaciones desagra­ dables, sean físicas o emocionales: hartazón, picazón, quemazón, rascazón o resque- mazón. Existe, por otra parte, cierta relación entre un grupo numeroso de derivados en -zón y los sustantivos que designan golpes o movimientos impetuosos termina- dos en -ón (como empujón), ya que las acciones o los procesos a los que hacen refe- rencia los primeros se suelen caracterizar por ser intensos, extremos, convulsos o imprevistos. Así ocurre con apretazón (‘presión, aprisionamiento’), bebezón (‘borra- chera’), raspazón (‘recorte drástico, despido, escabechina’), y con los citados en el apartado anterior estremezón, matazón, quebrazón y remezón. En cambio, en otros como arribazón (‘llegada, afluencia’) o echazón (‘echada, sobre todo por la borda de un buque’) no se percibe tal sentido. 5.2.2 El sufijo -miento 5.2.2a El sufijo -miento es, junto a -ción, uno de los más productivos del español. Ha dado lugar, por tanto, a un gran número de neologismos. Muchos son generales, pero algunos están reducidos a ciertas zonas: abatatamiento, arratonamiento, ­desbielamiento, enchinamiento, profesamiento, etc. Aparece sobre todo con bases verbales de la primera conjugación (alumbramiento, alzamiento, casamiento), aunque también se registran ejemplos de la segunda (acogimiento, crecimiento, movimiento) y de la tercera (fingimiento, rendimiento, seguimiento). Se adjunta al tema verbal, constituido por la raíz y la vocal temática que, como en el caso de -ción (§ 5.2.1a), 105 Nombres de acción y efecto 5.2.2d es la del participio. Las irregularidades a las que da lugar este sufijo son mucho más escasas que las descritas para -ción y sus variantes. Ello se debe a que la mayor parte de las formaciones en -miento han sido creadas en diversos estadios del español, mientras que son mucho más numerosas las formaciones en -ción que entraron en español procedentes del latín. 5.2.2b El sufijo -miento es especialmente productivo cuando se adjunta a verbos parasintéticos (§  8.2.3b), como en abaratamiento, ahorcamiento, emparejamiento, enajenamiento, engrandecimiento, o a verbos terminados en -ecer, sean o no parasin- téticos, como en agradecimiento, padecimiento, recrudecimiento, rejuvenecimiento. Los terminados en -cionar lo reciben muy fácilmente si a su vez están formados so- bre sustantivos en -ción que no significan acción. Se obtienen así procesos como ­estación > estacionar > estacionamiento; función > funcionar > funcionamiento o ra- ción > ra­cionar > racionamiento. Si se trata de nombres de acción, no se suele formar el nuevo derivado (revolución > revolucionar >*revolucionamiento). Se han atestigua- do, pero no se recomiendan, explosionamiento, obstruccionamiento, recepcionamien- to o supervisionamiento. 5.2.2c Al igual que en el caso de -ción (§ 5.2.1h), los nombres derivados mediante el sufijo -miento suelen expresar acción y efecto. Así sucede con acompañamiento, ­casamiento, derrumbamiento, descubrimiento, enrojecimiento, libramiento, reque­ rimiento, tratamiento y muchos más. Unos cuantos, sin embargo, tienden a especiali- zarse en la interpretación de acción. Están entre ellos alabamiento, apuñalamiento, cuestionamiento, engrandecimiento, ensañamiento, envenenamiento, etc. Son poco numerosos, en cambio, los derivados en los que se percibe el sentido de efecto pero no el de acción, como sucede en acorchamiento (‘efecto de acorcharse’) o en aboveda- miento (‘techo abovedado’). Aun así, la fuerte tendencia del español a asociar el sufijo -miento con las nociones de ‘acción’ y de ‘proceso’ ha hecho que estos mismos sustan- tivos se atestigüen en textos recientes con dicha interpretación, como en La majestad del edificio demandaba el abovedamiento de los pórticos (Gómez-Moreno, Águilas). Es frecuente, por otra parte, que la interpretación de efecto en muchos de estos sustanti- vos derivados desemboque en alguna otra, especialmente en la de estado o situación (abatimiento, abigarramiento, marginamiento), actitud o propiedad (descreimiento, recogimiento, retraimiento) e incluso lugar (alojamiento, aparca­miento, yacimiento) y grupo o conjunto: saneamiento (‘conjunto de elementos de higiene de un edificio o una comunidad’), ordenamiento (‘conjunto de normas’). 5.2.2d Los sustantivos derivados mediante el sufijo -miento admiten comple- mentos argumentales, al igual que los formados con -ción y sus variantes (§ 5.2.1). Así, los derivados de verbos intransitivos admiten un complemento preposicional que se corresponde con el sujeto del verbo de la base, como en el funcionamiento de las instituciones. Si el verbo tiene dos argumentos, que corresponden al sujeto y al objeto directo, pueden estar ambos presentes en el grupo nominal, como en El nom- bramiento de los jueces por el pueblo indicaba estar en aquel estado (Alcalá Galiano, Lecciones); Aprovecharán el debate constitucional para hacer una declaración expresa de su acatamiento de la Monarquía (País [Esp.] 5/7/1978). Con un gran número de verbos que pueden usarse como transitivos o como intransitivos pronominales ­(apasionar y apasionarse, endeudar y endeudarse, mover y moverse, etc.), el sufijo 5.2.2e La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 106 -miento tiende a elegir solo la interpretación correspondiente al intransitivo. Así, el endeudamiento de la familia se asocia normalmente con La familia se endeudó, en lugar de con Alguien endeudó a la familia. Se analizan las consecuencias sintácticas de este hecho en el § 12.7.2c. 5.2.2e El sufijo -miento posee la variante -mento que, al no ser productiva, no forma nuevas voces, por lo que las existentes no suelen asociarse con sus bases mediante pautas sistemáticas. En consecuencia, sustantivos como aditamento, complemento, experimento, linimento, sacramento o sedimento carecen de ­estructura morfológica desde el punto de vista sincrónico. Como en otros casos similares, las formas opacas en -mento pueden constituir las bases nominales de verbos deri­ vados: complementar, condimentar, experimentar, ornamentar, sacramentar, ­se­dimentar, etc. 5.2.3 El sufijo -(a)je 5.2.3a Este sufijo aparece en un nutrido grupo de voces de origen galorrománico que penetran en el castellano desde los inicios de la Edad Media. Después se inde- pendizó y siguió formando derivados, de modo que un considerable número de vo- cablos de creación relativamente reciente lo presentan hoy. Están entre ellos camuflaje, fichaje, patrullaje o reportaje, mientras que otros, como almacenaje, ­doblaje, drenaje o rodaje son préstamos más antiguos. Es polémica la segmentación de los sustantivos que contienen este sufijo, puesto que solo se forman a partir de verbos de la primera conjugación. Unos autores los segmentan en la forma abord-a-je (y en tal caso -a- es vocal temática), y otros en la forma abord-aje. El que la terminación latina sea -atĭcus (fr. -age) parece favorecer la segunda opción. 5.2.3b Muchos derivados en -(a)je se ajustan a la pauta ‘acción y efecto de V’, si bien el segundo de estos dos significados, como ocurre con otros sufijos de acción, no siempre es fácil de establecer. A esa serie pertenecen, en alguna de sus acepcio- nes, los sustantivos almacenaje, aterrizaje o aterraje (también alunizaje, amaraje, amarizaje o amerizaje), camuflaje, drenaje, embalaje, espionaje, fichaje, maquillaje, marcaje, pilotaje, reciclaje, tatuaje. Al igual que sucede en otros casos, algunas de las formaciones son específicas de ciertas zonas o adquieren en ellas sentidos particulares. Es el caso de beberaje, rastrillaje, salvataje, talaje, entre otros muchos. La interpreta- ción de resultado se obtiene más claramente en arbitraje, blindaje, doblaje, encaje, fichaje, montaje, tatuaje, así como en el antiguo obraje (‘obra’) o en el actual helaje (de helar), usado en Colombia: En medio del helaje y la oscuridad de las 7 de la madru­ gada, los árboles se doblan y se enderezan en forma rítmica (Tiempo [Col.] 10/4/1997). En muchos países americanos es habitual hablar del tiraje de un libro, es decir, del número de ejemplares tirados o impresos. 5.2.4 El sufijo -dura 5.2.4a El sufijo -dura forma nombres de acción sobre bases verbales de las tres conjugaciones: pod-a-dura, torc-e-dura, invest-i-dura. Permanece en estos derivados 107 Nombres de acción y efecto 5.2.5b la vocal temática de los infinitivos, con pocas irregularidades. Los derivados de par- ticipios, como fritura (< frito) o rotura (< roto), fuerzan a reconocer en el análisis sincrónico una variante -ura que no está relacionada con el sufijo que forma nom- bres de cualidad (blanco > blancura: § 6.1.2e). Cabría pensar también en una variante -tura, presente en hilatura ‘arte de hilar’, abreviatura, apoyatura, cuadratura, pro­ batura. En cambio, la variante es -ura en contractura (< contracto), escritura (< escri- to), tintura (< tinto), donde la -t- forma parte de la raíz, al igual que en lectura y factura, derivados en los que se suponen lect- y fact- como variantes supletivas de leer y hacer. 5.2.4b Son muchos los nombres de acción formados por -dura y sus variantes. Entre ellos están andadura, botadura, cuadratura, investidura, lamedura, lectura, moledura, rapadura, retorcedura y voladura. Este proceso es sumamente productivo en algunas variedades del español americano, especialmente en las áreas caribeña y chilena. El siguiente texto, procedente de Chile, da idea de ello: Hay mingas [‘grupos, cooperativas’] de aserradura, de tiradura, de techadura, de cerca- dura, de sacadura de papas, de cosechadura de trigo, de levantadura de tierras, etc. (Mu- nicipalidades Chiloé, Comunas). El significado de efecto se percibe en escocedura, hendidura, mordedura, picadura, quemadura, rozadura, soldadura, tachadura, torcedura y otros muchos ejemplos. Predomina el sentido de instrumento, utensilio, recurso o medio para algo en apoyatura, atadura, cerradura, empuñadura, envoltura, herradura, juntura, li- gadura, vestidura. 5.2.5 Los sufijos vocálicos -a, -e, -o 5.2.5a Los sufijos átonos -a (comprar > compra), -e (desfilar > desfile), -o (ti- rar > tiro) dan lugar a un gran número de derivados deverbales. Infrecuentes en la- tín, crecieron rápidamente en español y su rendimiento es hoy algo mayor en el español americano que en el europeo. Los derivados en -a son femeninos; los que se forman en -e y en -o son masculinos. Estos sufijos parecen aplicarse sobre los temas de presente, puesto que muestran las mismas alternancias vocálicas: /e/ ~ /ié/ (acertar > acierto; contender > contienda), /o/ ~ /ué/ (acordar > acuerdo; contar > cuenta) o /e/ ~ /i/ (reñir > riña). Aunque poco numerosas, estas pautas ofrecen algu- nas irregularidades. Destacan entre ellas ciertas acentuaciones esdrújulas (práctica, prórroga, réplica, súplica; cómputo, depósito, pronóstico), frente a las llanas espera- bles. Cabe agregar algunas derivaciones que no se forman sobre temas de presente, como ofender > ofensa (no *ofenda); defender > defensa; permitir > permiso; y también la necesidad de postular bases supletivas para formas como deber > deuda; repe- ler > repulsa; transcurrir > transcurso y pocas más. 5.2.5b Los sufijos vocálicos se agregan sobre todo a los verbos de la primera ­conjugación, pero se documentan usos que corresponden a las demás para los tres sufijos: derivados en -a: caza, danza, lidia; contienda; bulla, riña; derivados en -e: apunte, arranque, cierre; debe (el debe y el haber); combate, debate; derivados en -o: 5.2.5c La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 108 abandono, arriendo, descuento; ascenso, socorro; consumo, recibo. No es posible pre- decir cuál es el sufijo vocálico apropiado que debe unirse a cada base verbal, pero se perciben algunas regularidades. Por ejemplo, los numerosos verbos terminados en -ear eligen -o (parpadear > parpadeo), mientras que los terminados en -ecer, -izar e -ificar suelen bloquear estas formaciones. Es habitual, por otra parte, que los deri- vados se extiendan a otros verbos que presentan las mismas terminaciones, como en pliegue (< plegar), despliegue y repliegue; ascenso (< ascender) y descenso; plante (< plantar) e implante. 5.2.5c Muchos derivados en -a, -e, -o están restringidos sintácticamente. Unos pocos se usan más en plural (como en las sobras de una comida, las vistas de una ha- bitación, este último raro fuera de España), a veces en el interior de alguna expresión idiomática: a resultas (de algo), en ciernes, a marchas forzadas, a portes debidos (solo en España), hacer (algo) trizas, con miras (a algo), soltar amarras, etc. 5.2.5d Como ocurre con otros sufijos, muchas de las formaciones a que dan lu- gar los que en esta sección se estudian son privativas de ciertas zonas. Buen número de los derivados en -e son creaciones recientes propias sobre todo en la lengua juve- nil y deportiva: alucine, chute, corte, deschongue, desmadre, despeje, despelote, despi- pote, flipe, ligue, mate, pase, quite, rechace, refocile, regate, remate, saque, tranque, trinque, vacile, etc. Muchos de los derivados en -o más usados en América proceden de verbos en -ear. He aquí algunos ejemplos: Ya me empieza a dar sueño tanto macaneo (Cortázar, Rayuela); Los opositores de micró- fono y pescueceo más relevantes gritarán contra el gobierno (Razón [Ven.] 30/8/2009); Sentí su tasajeo en el vientre donde llevo a mi hijo (Aridjis, Mil); Muchas veces, luego de padecer el ruleteo, los enfermos vuelven al Pérez Carreño y les asisten por cortesía (Uni- versal [Ven.] 26/6/1996). 5.2.5e La mayor parte de los sustantivos derivados en -a, -e, -o denotan accio­ nes, pero un gran número de ellos admite también la interpretación de efecto, sea este material o no: abono, corte, desahogo, despiste, deterioro, dibujo, mezcla, pesca, reforma. Los sentidos particulares que puede adquirir la interpretación de efecto son variables. Así, una serie de estos derivados designan cantidades económicas (adelanto, ahorro, ajuste, anticipo, atraso, depósito, desgrave, deuda, entrega, importe, ingreso, paga, etc.), sonidos o acciones que suelen comportarlos (grito, hipo, lamen- to, lloro, rebuzno, relincho, sollozo, suspiro, susurro, trueno, aúllo ‘aullido’, maúllo ‘maullido’, etc.), instrumentos, medios o recursos (adorno, aparejo, aviso, barre- no, cerca, cierre, empalme, enchufe, enganche, envase, remolque, soporte, etc.), o bien sirven para caracterizar acciones o situaciones, como cuando se dice de algo o alguien que es un espanto, un encanto o un disparate. 5.2.5f En muchos casos se registra más de un derivado para la misma base (cos- te ~ costa ~ costo; embarco ~ embarque; pago ~ paga; recargo ~ recarga), lo que corro- bora la rentabilidad de estos sufijos. Es frecuente también que el nuevo derivado sea paralelo a otro ya existente de mayor cuerpo fónico, al que agrega algún matiz expresivo. Así, aunque exista desparramamiento, se forma desparrame, además del menos usado desparramo: Y en qué desparramo ha acabado todo el clan (Benedetti, 109 Nombres de acción y efecto 5.2.6a Primavera). A pesar de la existencia de acelero (nombre de cualidad) y de acelera- miento (nombre de proceso), se forma acelere (‘rapidez, premura’), extendido en el habla coloquial de muchos países. Existen otros casos similares. 5.2.5g La formación de sustantivos mediante los sufijos -a, -e, -o plantea el pro- blema de la dirección de los procesos derivativos, es decir, la cuestión de elegir entre la derivación de verbos a partir de sustantivos (azote > azotar) o la de sustanti- vos a partir de verbos (azotar > azote). La solución del problema depende de la pers- pectiva metodológica que se adopte, tal y como se expuso en el § 5.1.3. En efecto, si se adopta el criterio histórico, el proceso derivativo será forrar (mediados del s.  xv) > forro (finales del s. xvi), pero de acuerdo con un criterio formal, en la morfología sincrónica se suele aceptar el proceso forro > forrar, análogo a cepi- llo > ce­pillar. Este proceso (N > V) da lugar a otros muchos derivados verbales a partir de sustantivos concretos que designan instrumentos: abanicar, lijar, taladrar, remar. Tal interpretación, por otra parte, encaja con el criterio lexicográfico, puesto que los diccionarios definen forrar a partir de forro (‘poner forro a algo’), en lugar de a la inversa. En la misma línea, derivaciones como ahincar > ahínco; deportar > de- porte; escotar > escote; fincar > finca; llagar > llaga; rasguñar > rasguño son justifica- bles con un criterio histórico, pero se evitan en el análisis sincrónico, puesto que los verbos que sirven de base no suelen estar presentes (en las acepciones pertinentes) en la conciencia lingüística de los hablantes. 5.2.5h Relacionado con este problema está el que plantean sustantivos como desliz, disfraz, don, perdón, retén, son, sostén. El criterio histórico los considera deri- vados de los verbos correspondientes (es decir, deslizar > desliz), ya que estos se do- cumentan con anterioridad. Tal opción está avalada por el criterio lexicográfico, que en estos casos define los sustantivos en función de los verbos (según el DRAE, desliz es la “acción y efecto de deslizar o deslizarse”). En la morfología sincrónica se suele recurrir a una de estas dos opciones: o bien supone la existencia en el español de hoy de un morfema derivativo nulo, vacío o tácito (Ø), como en desliz(a)(r) > desliz-Ø; disfraz(a)(r) > disfraz-Ø, etc., o bien se propone el orden N > V, según el cual los ver- bos se forman sobre los nombres, aunque este orden no coincida con el histórica- mente documentado. 5.2.6 Derivados participiales 5.2.6a Se forman en español un gran número de sustantivos masculinos y feme- ninos cuya forma coincide con la de los participios. Estos derivados se obtienen más frecuentemente de participios regulares de las tres conjugaciones, como asado, cer- cado; cocido, tejido; batido, añadido; llamada, nevada; caída, crecida; salida, subida, pero no se excluyen los irregulares: roto, vuelto; cubierto, dicho, escrito, frito, impreso; ­propuesta, vista, vuelta; cubierta. En el caso de los sustantivos derivados de parti­ cipios regulares, los sufijos son -do y -da, precedidos de la vocal temática: -a- en la primera conjugación (llam-a-do) e -i- en las otras dos (crec-i-da, part-i-da). No de- ben confundirse estos sufijos con -ado y -ada, que forman derivados a partir de bases nominales (§  5.2.7a-c), como en cuchillada (< cuchillo), gamberrada (< gamberro), naranjada (< naranja), y en los que no se distingue vocal temática alguna; se 5.2.6b La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 110 s­ egmenta, por tanto, cuchill-ada, no *cuchill-a-da. Tampoco se distingue vocal temá- tica en pit-ido (< pitar) o ladr-ido (< ladrar). Estos derivados verbales no son parti­ cipiales. 5.2.6b Los derivados participiales expresan acción en el sentido amplio que se indicó en la introducción al § 5.2, que incluye también actividades: empapelado, te- cleado, zapateado. Son especialmente frecuentes los derivados femeninos formados a partir de verbos de movimiento, sobre todo si este es brusco o repentino: aco­ metida, arrancada, caída, embestida, etc. Los derivados participiales que expresan acción se unen con frecuencia a los verbos de apoyo (como dar, hacer, echar, tomar, pegar) y expresan entonces acciones puntuales o delimitadas, y muy a menudo ­también breves y ocasionales. No equivalen, pues, leer un texto y dar una leída a un texto, escapar y hacer una escapada, mirar y echar (o dar o pegar) una mirada. En la mayor parte de los casos, estas construcciones son propias de los registros informa- les. Son más productivas en el español americano: Carlucho dio una chupada larga al matecito (Sábato, Abaddón); Pidió que se “pegue” una revisada a todo el cuerpo diplomático para tener consignado quién representa al país (Salvador Hoy 3/9/1996); Rafa permanecía sentado hasta que la orquesta tocara ­algún merengue o bolero para hacer el aguaje y dar su bailadita (Nuevo Día [P. Rico] 18/1/2010); […] pretextando el catarro de Checo y la conversada con Lili hasta muy tarde (Mastretta, Vida). 5.2.6c Son muchos los derivados participiales que significan ‘efecto’, sin duda debido al carácter perfectivo del participio. Aun así, como es normal en estos proce- sos, se pierde con frecuencia la relación con el sentido original del verbo. La mayor parte de los sustantivos que designan alimentos, bebidas y diversos preparados culinarios son derivados participiales, algunos de ellos parasintéticos. A ese extenso grupo pertenecen asado, batido, cocido, combinado, embutido, empanado, emparedado, estofado, frito, granizado, gratinado, guisado, helado, licuado, montado, preparado, ­revuelto, salteado; bebida, comida, empanada, enchilada, enfrijolada, garrapiñada, granizada, tostada, entre otros muchos de carácter local. Otros nombres participiales de efecto designan informaciones o contenidos verbales (un comunicado, un cumplido, un enunciado, un desmentido, un trascendido), instrumentos o recursos (arado, certificado, visado, entrada) e incluso conjuntos, ya que el alfombrado de una casa puede aludir a las alfombras que la cubren. 5.2.6d Las diferencias geográficas en estos derivados afectan no solo a las creacio­ nes léxicas específicas de cada zona, sino también a la interpretación que reciben ciertos derivados de uso general. Así, muchos derivados participiales designan tanto acciones como efectos, pero no siempre en las mismas áreas. Por ejemplo, bebida, pintada o cocido se suelen aplicar solo a efectos, pero en algunas zonas expresan también acciones: Se produce mediante el cocido de dos tipos de piedra caliza y barro (Nuevo Día [P. Rico] 23/10/1997). Pueden, por otra parte, construirse de manera ­distinta: en España se dice la traída del agua, pero en varios países americanos se regis- tran también la traída de los dólares o la traída de los futbolistas. Alternan en el ­español americano llamada y llamado en el sentido de ‘acción y efecto de llamar’, pero solo se usa el primero en el europeo. Para designar el dinero sobrante al realizar 111 Nombres de acción y efecto 5.2.7d un pago se usa el vuelto en casi toda América, pero la vuelta en España, así como en Puerto Rico y otras zonas del área caribeña (las vueltas, en cambio, en Colombia). Se observa en algunos pares de este tipo que la variante participial en -ado tiende a designar la acción o el proceso que expresa el verbo (lavado, planchado, lustrado, barrido), mientras que la variante femenina se construye con un verbo de apoyo (dar, pegar, etc.) y singulariza el evento: dar una {lavada, una planchadita, una lus- trada, una barrida}. 5.2.7 Los sufijos -ada, -ado, -ido, -ón 5.2.7a Forman un grupo numeroso los derivados en -ada que designan golpes y otras acciones o movimientos similares. Constituye su base un nombre que suele expresar aquello con lo que se da el golpe, sea un objeto, como en cuchillada, estoca- da, lanzada, pedrada, puñalada, o una parte del cuerpo, como en cabezada, cornada, manotada, patada, puñada, uñada. Solo unos pocos se interpretan como ‘golpe dado en un lugar’, en lugar de como ‘golpe dado con algo’: cachetada, culada, pescozada o pescoceada, trompada (en casi toda América). Estos derivados se relacionan con los participiales que se refieren a movimientos impetuosos, como arañada, empujada, picada, punzada (§  5.2.6b), y predomina en ellos el sentido de ‘efecto’ sobre el de ‘acción’. Una variante de la interpretación de efecto es la de herida. Así sucede, por ejemplo, en cortada ‘herida por objeto cortante’, cuchillada, puñalada. El concepto de ‘golpe’ adopta un sentido figurado en alcaldada, cuartelada o fujimorada. 5.2.7b La interpretación de acto propio de alguien, con sentido negativo, es característico de los sustantivos en -ada derivados de nombres de persona (canalla- da, gamberrada, quijotada) y también de animal cuando se refieren a seres humanos (gansada, burrada, así como cerdada y sus múltiples sinónimos). Esta interpreta- ción se da muy frecuentemente con los adjetivos sustantivados que admiten el ­llamado un enfático (§ 13.4.1d), como en tonto (un tonto) > tontada; bobada y pen­ dejada. Tienen asimismo sentido negativo los derivados de ciertos gentilicios, como una españolada, una mexicanada, una gringada, una boricuada (de boricua ‘puer­ torriqueño’). 5.2.7c A partir de nombres se forman una serie de derivados en -ado y -ada que expresan contenido o medida: alcuzada, camionada, carretada, cestada, cubetada, cucharada, puñado, sartenada. Varios de ellos adoptan un significado extendido: un puñado de años, una carretada de insultos. 5.2.7d Con el sufijo -ido se crean derivados que designan ruidos o sonidos. Se forman a partir de verbos, casi todos de la primera conjugación: aullido, balido, ­berrido, bramido, bufido, chasquido, chillido, garlido, graznido, hipido, ladrido, maulli- do, pitido, quejido, relinchido, ronquido, silbido, zumbido, y muchos más, algunos de extensión restringida. Este sufijo ha dejado de ser productivo en España, pero en América aún da lugar a neologismos, como llorido o toquido. Desde el punto de vista del aspecto léxico, los verbos de los que se derivan estos sustantivos se consideran semelfactivos (§  23.2.1j), de modo que ladrar, por ejemplo, es compatible tanto con ‘dar un ladrido’ como con ‘dar ladridos’. 5.2.7e La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 112 5.2.7e El sufijo -ón forma sustantivos derivados de verbos, prácticamente to- dos de la primera conjugación. No debe confundirse con el sufijo aumentativo -ón / -ona, que se aplica generalmente a bases nominales, como en espadón y casona (§ 9.3.1). Los derivados de verbos en -ón suelen designar acciones impetuosas o re- pentinas: agarrón, empujón, jalón, resbalón. El sufijo -ón también se adjunta a nom- bres y forma derivados que denotan golpes dados con una parte del cuerpo o recibidos en ella, como guantón, manotón, morrón (‘golpe en los morros’), pechu- gón, pescozón. 5.2.7f Los derivados en -ón están en relación estrecha con las formas en -ado / -ada y con los derivados participiales en -do / -da. En primer lugar, forman frecuentes dobletes con ellos, si bien se prefieren unas voces a otras según el área lingüística: agarrón ~ agarrada; bofetón ~ bofetada; calentón ~ calentada; empu- jón ~ empujada; guantón ~ guantada; sacudón ~ sacudida. En segundo lugar, las formas en -ón comparten con los derivados participiales su carácter puntual (§ 23.1.3b) y, en muchos casos, también la construcción con verbo de apoyo (§ 5.2.6b), como se ob- serva en llevarse un alegrón y otros ejemplos similares. 5.2.8 El sufijo -azo 5.2.8a Este sufijo, sumamente productivo, forma sustantivos, casi siempre a par- tir de otros nombres, como en cabezazo, cañonazo o martillazo. Coincide en su forma con el apreciativo -azo / -aza, también de gran productividad, que con frecuencia se aplica a los mismos nombres. A pesar de ello, suele predominar una de las dos inter- pretaciones. Así, zapatazo suele entenderse como ‘golpe dado con un zapato’ y co- chazo como ‘coche grande y elegante’, aunque nada impide interpretarlos a la inversa. En los casos en que concurren ambos sentidos, puede ayudar a distinguir entre ellos el cambio de género. Este resulta más normal con los nombres de golpe, de forma que el masculino multazo, procedente del femenino multa, se agrupa con ellos, en lugar de hacerlo con los aumentativos. La existencia de cierto número de  sustantivos derivados terminados en -etazo (lengüetazo, pistoletazo, puñetazo, ­silletazo, tijeretazo) hace pensar que se agrega el interfijo -et- en estas voces (por tanto pistol-et-azo), pero también es posible integrar este segmento en el sufijo (pis-tol-etazo). Cualquiera de las dos segmentaciones supone un reanálisis, ya que el segmento -et- formaba parte de la base léxica en la etimología de casi todos estos derivados. Así, pistoletazo procede de pistolete (‘cierta arma de fuego’) y silletazo, de silleta o de sillete. 5.2.8b Los sustantivos formados con este sufijo suelen denotar golpes o acciones bruscas, repentinas o sorpresivas, sea en sentido literal o en alguna de sus extensio- nes metafóricas. Los golpes a los que se alude pueden proceder de objetos físicos (bastonazo, botellazo, cachiporrazo, cantazo, escobazo, garrotazo, ladrillazo, macana- zo, martillazo, palmetazo, pepazo, quiñazo, rolazo, sartenazo, trancazo) o de alguna parte del cuerpo (cabezazo, codazo, manazo, puñetazo, rodillazo, testarazo), aunque esta representa a veces el lugar donde se recibe el golpe: cogotazo, frentazo: Lo empu­ jaron de una patada en la espalda, haciéndolo darse un frentazo en el suelo (Jodorowsky, Pájaro). Algunos derivados designan disparos (cañonazo, escopetazo, pistoletazo) o 113 Nombres de acción y efecto 5.2.9a aluden a la munición (balazo, perdigonazo, plomazo), con posibles extensiones al mundo del deporte: balonazo, pelotazo, punterazo, zambombazo. 5.2.8c Los usos figurados más próximos al sentido original son aquellos en los que los golpes no se dan literalmente con el objeto denotado por la base, es decir, la porra en porrazo, la plancha en planchazo o el mamey en mameyazo. Los golpes son con frecuencia anímicos, como cuando se habla de fracasos y otras situaciones de adversidad repentina o sobrevenida. Pueden tener esta interpretación leñazo, petotazo, porrazo, tortazo, trastazo, trompazo, así como otras más restringidas en su extensión: guabanazo, mazazo, moronzazo, tequilazo, zapotazo, etc. Se mantienen las connotacio- nes asociadas con ‘golpe’ (militar, publicitario, periodístico, etc.) en los derivados que designan pronunciamientos. Se trata de acciones sonadas o sorpresivas de carácter público, unas veces autoritarias y otras reivindicativas. Son, en muchos casos, creacio- nes de vida efímera y circunscritas a áreas restringidas. He aquí algunos ejemplos: Alfonsín previó entonces que el “malvinazo” podía derivar en una tragedia para el país (Hoy [Chile] 28/12/1983); […] los rumores para que se produzca en el país un “fujimo­ razo” (Dedom 31/1/1997); Dicen que va a haber otro cacerolazo, pero no quieren que me marche (Razón [Esp.] 15/1/2002); Cierto es que la histórica sucesión de cuartelazos y caudillos […] (País [Esp.] 6/9/1996); Los estados del Sur están empeñados en una estra- tegia que apunta a dejar de vacunar en el más breve plazo posible (aunque el sogazo re- ciente los debe hacer dudar) (País [Ur.] 8/11/2001). Otros derivados están más alejados del sentido primitivo, pero en ellos se mantiene el carácter puntual o instantáneo de los golpes, ya se trate de sustantivos que desig- nan informaciones (bombazo ‘noticia espectacular e inesperada’, campanazo, caño- nazo, pantallazo, tubazo ‘primicia informativa’, ‘llamada de teléfono’, pitazo ‘aviso, soplo’), sonidos (bocinazo, campanazo, cañonazo, pitazo, silbatazo, timbrazo, trompetazo) u otros sucesos (chispazo, corrientazo o latigazo ‘sacudida eléctrica’, fle- chazo, fogonazo, vistazo). Un gran número de derivados en -azo designan tragos de bebida alcohólica en varias áreas lingüísticas: calazo, canelazo, chimiscolazo, faro- lazo, fogonazo, fotutazo, guaspirolazo, huacarazo o guaracazo, latigazo, lingotazo, me- catazo, mechazo, mielazo, riendazo, tapazo, tequilazo, trancazo, tutumazo, etc. 5.2.9 Otros sufijos que forman nombres de acción y efecto 5.2.9a El sufijo -ncia posee los alomorfos -ncia y -nza, aunque en el primero se ha propuesto alternativamente la segmentación -ancia, -encia, que incorpora al sufi- jo las vocales temáticas. Aplicado a bases adjetivas, forma nombres de cualidad, como abundancia y decencia, analizados en el capítulo siguiente (§ 6.1.3c), pero apli- cado a bases verbales, da lugar a ciertos nombres de acción o efecto, aunque también de estado. Tales bases verbales pueden pertenecer a las tres conjugaciones en el caso de -ncia: alternar > alternancia; tender > tendencia; persistir > persistencia. Eligen este sufijo casi todos los derivados de los verbos terminados en -ferir como diferencia, interferencia, preferencia, referencia, transferencia, etc., y varios de los que acaban en -ecer, como comparecencia, convalecencia. El sufijo -nza, por su parte, solo forma derivados de la primera conjugación: enseñanza, mudanza, tardanza, venganza. 5.2.9b La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto 114 5.2.9b No son numerosos los derivados mediante este sufijo en los que se perciba con nitidez la interpretación de acción, sea como única lectura (labrar > labranza), o en concurrencia con la de efecto (advertencia, discrepancia, enseñanza, mudanza). En otros se reconoce solo la de efecto (ganancia, herencia), y en otros alguna más alejada: estado o situación (existencia, holganza, pertenencia), grupo (asistencia, con­ currencia, militancia), persona o conjunto de personas (presidencia, vigilancia), lugar (procedencia, residencia) o período (convalecencia, lactancia, regencia). 5.2.9c En muchas zonas de América y en las islas Canarias (España) se forman con el sufijo -dera sustantivos deverbales que designan acciones continuadas, in- tensas o repetidas. Así, llovedera designa la de llover cuando es persistente, y lo mismo ocurre con barredera, bebedera, gritadera, platicadera, preguntadera, roba- dera, silbadera, vomitadera, etc. En algunos casos además de la reiteración se desta- ca la intensidad: mamadera es ‘fuerte borrachera’ en parte de las áreas andina y rioplatense, y gozadera designa un goce intenso o continuado en buena parte de América. 5.2.9d Se forman algunos nombres de acción y efecto con el sufijo -ío (con el que se constituyen asimismo otros de cualidad, de lugar y de grupo: §  6.4.1b): amorío, de base nominal; monjío, que designa, entre otros sentidos, el proceso de ingresar en el estado de monja; regadío, con base participial; carguío y sembrío, usados en algu- nos países americanos. 5.2.9e Finalmente, unos pocos nombres de acción y efecto contienen los sufijos -ato (alegato, asesinato, mandato), -ata (cabalgata, caminata), -azgo (hallazgo, hartazgo), -toria (convocatoria, requisitoria) o -torio (suplicatorio). La mayor parte de los sustantivos derivados mediante estos sufijos expresan otros significados, por lo que se estudiarán en los § 6.1.5b, 6.2.2f, 6.2.5c y 6.3. 5.2.10 Alternancias entre sufijos 5.2.10a Se documentan numerosos dobletes en los nombres de acción y efecto. Algunos autores entienden que solo constituyen verdaderas alternancias los doble- tes que se registran dentro de una misma comunidad, sea con diferencia de signifi- cado o sin ella. En la tradición filológica se acepta, en cambio, una concepción más amplia que da cabida igualmente a las variantes que están separadas en el tiempo o en el espacio. Esta última es la interpretación que se elegirá aquí. 5.2.10b Entre las alternancias más frecuentes están las que se mencionan a conti- nuación: -a ~ -e: baila ~ baile; corta ~ corte; quita ~ quite; templa ~ temple. -a ~ -o: conjura ~ conjuro; contrata ~ contrato; cría ~ crío; cuenta ~ cuento; denuncia ~ de- nuncio; grita ~ grito; marca ~ marco; paga ~ pago; recarga ~ recargo; resta ~ resto; ­traza ~ trazo. -e ~ -o: desembarque ~ desembarco; espante ~ espanto; estanque ~ estanco; pliegue ~ pliego; rechace ~ rechazo; saque ~ saco. 115 Nombres de acción y efecto 5.2.10c -a ~ -e ~ -o: costa ~ coste ~ costo; derrama ~ derrame ~ derramo; descarga ~ descargue ~ des- cargo; pica ~ pique ~ pico; posa ~ pose ~ poso; rebaja ~ rebaje ~ rebajo; roza ~ roce ~ rozo. -miento ~ sufijos vocálicos: acaloramiento ~ acaloro; acoplamiento ~ acople; derrumba- miento ~ derrumbe; desparramamiento ~ desparrame; rendimiento ~ rinde. -ción ~ sufijos vocálicos: adulación ~ adulo; apreciación ~ aprecio; asociación ~ asocio; contestación ~ contesta o contesto; gobernación ~ gobierno; negociación ~ negocio. -ción (o -ión) ~ -miento: aflicción ~ afligimiento; cocción ~ cocimiento; conversión ~ converti- miento; enajenación ~ enajenamiento; inducción ~ inducimiento; maduración ~ maduramien- to; potenciación ~ potenciamiento; recepción ~ recibimiento; subleva­­ción ~ sublevamiento. -dura ~ -miento (cerradura ~ cerramiento); -dura ~ –aje (montadura ~ montaje); -dura ~  –anza (andadura ~ andanza). Los sufijos participiales alternan a su vez con otros, entre ellos -miento (embotella- do ~ embotellamiento; llamado ~ llamada ~ llamamiento); -ción (cimentado ~ cimentación; fijado ~ fijación); -nza (mudada ~ mudanza); -dura (barnizado ~ barnizadura; zurcido ~ zurcidura); -aje (tirada ~ tiraje); sufijos vocálicos (envasado ~ envase; llegada ~ llegue; mudada ~ muda; pegada ~ pegue; regañada ~ regaño; tocada ~ toque). 5.2.10c Entre las variantes de cada doblete pueden no existir diferencias notables (derrum­bamiento ~ derrumbe), pero es más frecuente que las haya, sean relativas a la extensión geográfica de los derivados (denuncia ~ denuncio) o a su significado. Estas últimas pueden aparecer más o menos aisladas (cuenta ~ cuento; conjura ~ conjuro) o formar serie. Es frecuente, por ejemplo, que en los derivados en -miento predomine el sentido de ‘proceso en curso’, mientras que en los formados con -ción se percibe más claramente la idea de ‘acción o efecto’: agrupación ~ agrupamiento; conge­ lación ~ congelamiento. En otras parejas se registran diferencias que afectan a los argumentos implicados. Así, se suele restringir derrame a ciertos procesos fisioló­ gicos sobrevenidos (derrame cerebral, pleural, pericárdico, sinovial), mientras que derramamiento se especializa en acciones causadas y se usa sobre todo con el sus- tantivo sangre. 6 La derivación nominal (II). Otros derivados 6.1 Nombres de cualidad, estado y condición 6.2 Nombres de persona, instrumento y lugar 6.3 Nombres de conjunto, lugar y tiempo 6.1 Nombres de cualidad, estado y condición Bajo esta denominación general se acoge un buen número de derivados nominales que mantienen un fondo significativo común, si bien pueden alejarse más o menos de él en direcciones diversas, como ya se señaló en el capítulo anterior. 6.1.1 El sufijo -dad y sus variantes 6.1.1a El sufijo -dad es uno de los más productivos para obtener sustantivos de cualidad a partir de adjetivos, como en malo > maldad. Muchos de los derivados ya lo eran en latín (como sucede, por ejemplo, con benignidad o dificultad), pero de acuer- do con los presupuestos de la morfología sincrónica (§ 1.3.3) se consideran ­derivados en español, puesto que los hablantes los relacionan con los adjetivos correspondien- tes (benigno o difícil en estos ejemplos). Desde esta perspectiva, el sufijo -dad pre- senta cuatro variantes: -edad (seco > sequedad), -idad (ameno > amenidad ), -dad (malo > maldad) y -tad (leal > lealtad). 6.1.1b La variante -edad no da lugar hoy a derivados nuevos. Forma parte de una serie de nombres formados sobre adjetivos bisílabos, como brevedad, falsedad, nove- dad, obviedad, seriedad, soledad, terquedad, viudedad, etc. La terminación típica de los adjetivos de más de dos sílabas que reciben este sufijo es -io / -ia: arbitrariedad, contrariedad, notoriedad, obligatoriedad, precariedad. Se prefieren complementarie- dad a complementaridad, solidaridad a solidariedad y subsidiariedad a subsidiaridad. 6.1.1c A diferencia de -edad, la variante -idad es productiva en el español actual. Con pocas excepciones, eligen -idad los adjetivos que terminan en -uo, como asi­ duidad, continuidad o ingenuidad. También se forman sobre adjetivos de otras ter­- mi­naciones: -al (actualidad, anormalidad, casualidad ); vocal tónica seguida de -z (atrocidad, capacidad, sagacidad); -il (cerrilidad, debilidad, facilidad ); -ar (escolari- dad, familiaridad, regularidad); -ivo (actividad, colectividad, efectividad); -oso ( fogo- sidad, luminosidad, viscosidad); -´ico (comicidad, heroicidad, publicidad). Los adjetivos 6.1.1d La derivación nominal (II). Otros derivados 118 que terminan en -ble forman derivados en -bilidad, como amabilidad, estabilidad, legibilidad, sensibilidad, visibilidad y muchísimos más. El sufijo -idad da lugar a me- nudo a series cuyo tercer miembro se asemeja en su significado al primero, como en artificio > artificioso > artificiosidad; intención > intencional > intencionalidad; peli- gro > peligroso > peligrosidad. 6.1.1d Considerado el paradigma sincrónicamente, eligen -dad adjetivos como bello > beldad; cruel > crueldad; malo > maldad; ruin > ruindad; vecino > vecindad. Como otras muchas veces, la explicación histórica de estos vocablos puede alejarse del análisis sincrónico. Así, beldad procede del occitano beltat, a su vez derivado de bel (‘bello’) con adaptación a la terminación castellana -dad. La terminación -tad, que se reconoce en leal > leal-tad, solo se obtiene en una serie de voces que el análisis histórico interpreta como cultismos, y el sincrónico como resultado de introducir bases supletivas: amigo > amistad; difícil > dificultad; libre > libertad. 6.1.1e Las irregularidades que la morfología sincrónica reconoce en los deri­ vados con este sufijo son también habituales en otros: alternancias de diptongación (huérfano > orfandad; nuevo > novedad), ciertas variaciones consonánticas (heroi- co > heroicidad; mendigo > mendicidad; privado > privacidad), así como numerosos procesos de reducción vocálica o consonántica: calami(tos)(o) + -idad > calamidad (no *calamitosidad ); gratui(t)(o) + -dad > gratuidad (no *gratuitidad); humil(d)(e) + -dad > humildad (no *humildidad), etc. Se requieren, asimismo, ciertas bases léxicas supletivas: credibil- > credibilidad (no *creibilidad); fidel- > fidelidad (no *fielidad). 6.1.1f Como se explica en el § 12.2.2b, los nombres de cualidad son sustantivos no contables que se reinterpretan a menudo como contables. En consecuencia, los derivados en -dad o sus variantes pueden hacer referencia a personas (amistades, autoridades), lugares (localidades, profundidades), rasgos característicos o peculiares ( particularidades, singularidades), diversas cosas materiales (antigüedades, propie- dades) y, sobre todo, a dichos o hechos, más frecuentemente si son negativos: atroci- dades, falsedades, necedades, verdades, vulgaridades, etc. Por otra parte, los nombres en -dad pueden referirse más que a una cualidad al grado en que esta se manifiesta, como cuando se habla de la formalidad o la profesionalidad de ­alguien. 6.1.2 Los sufijos -ez, -eza, -icia, -icie, -ura, -or, -era 6.1.2a Es polémico entre los morfólogos si -ez y -eza deben interpretarse como variantes de un solo sufijo o como dos sufijos relacionados pero diferentes. Se elegirá aquí la segunda opción. Estos sufijos proceden de dos étimos latinos distintos. Am- bos forman nombres de cualidad a partir de adjetivos, pero mientras que el prime- ro sigue siendo productivo en la lengua actual, el segundo ha dejado de serlo. Tampoco son hoy productivas sus respectivas variantes cultas -icie e -icia. Prácticamente todos los derivados en que aparecen, como avaricia, justicia, calvicie, planicie, son lati­ nismos. 6.1.2b Se ha observado que -ez se adjunta preferentemente a bases adjetivas de más de dos sílabas, como en acidez, candidez, delgadez, rigidez, sencillez, timidez, 119 Nombres de cualidad, estado y condición 6.1.2f mientras que -eza se conserva aplicado sobre todo a bases bisílabas, como en belleza, franqueza, limpieza, rudeza, tristeza. La falta de productividad de este último hace que hoy se formen también neologismos en -ez a partir de adjetivos de dos sílabas (chochez, memez, rojez), y que muchos derivados antiguos en -eza hayan sido susti- tuidos por nombres con otros sufijos. No se usan hoy los sustantivos clareza, dere- cheza, estrecheza o medianeza, que han sido sustituidos por claridad, derechura, estrechez y medianía. 6.1.2c Muchos de los nuevos derivados en -ez se caracterizan por expresar ­cualidades negativas, tanto en voces del español general (idiotez, ordinariez, tozu- dez), como en otras restringidas a ciertas áreas del español americano (boludez, co- judez, patudez). Los derivados en -eza suelen expresar por igual cualidades positivas ( franqueza, nobleza, pureza) y negativas (bajeza, torpeza, vileza). Se ha observado, por otra parte, que en uno y otro caso tienden a especializarse en alguna de las acep- ciones del adjetivo del que proceden, preferentemente las figuradas. Así, simpleza tiende a elegir la acepción ‘bobo, necio’ de simple, mientras que simplicidad se forma sobre otra más general (‘sencillo, no complejo’). Del mismo modo, flaqueza se centra en ciertos sentidos figurados de flaco, mientras que flacura se asocia con el sentido puramente físico de este adjetivo (‘de pocas carnes’). 6.1.2d Comparten los sustantivos en -eza la facilidad de los derivados en -ez para usarse como nombres contables en la interpretación de ‘dicho’ o ‘hecho’: Lo único que les gusta es la bronca y decir ordinarieces (Cela, Colmena); Tenía que ven- garse de las bajezas en que lo habían complicado (Bioy Casares, Sueño); La dejaba indi- ferente que la llamaran hechicera, satanista, corruptora de corrompidos, alienada y otras vilezas (Vargas Llosa, Tía). Designan también los derivados en -ez otras cosas materiales de distinta naturaleza (vejeces, exquisiteces), así como etapas de la vida humana (niñez, madurez, vejez). 6.1.2e El sufijo -ura forma un gran número de derivados de cualidad a partir de adjetivos (amargura, blancura, dulzura, frescura, hermosura). Se extiende ocasional- mente a los adverbios (lejos > lejura, usado en Colombia, Venezuela y algunos países andinos) y a los sustantivos (diablo > diablura). En cambio, como se señala en el § 5.2.4b, los formados sobre base verbal expresan acción o efecto (soldadura, voladu- ra). Los nombres de cualidad en -ura suelen denotar propiedades físicas relativas al tamaño (altura, anchura, flacura), el tacto (asperura, finura), la temperatura (calen- tura, frescura), la consistencia (blandura), el color (blancura, grisura), el sabor (dul- zura, sabrosura), el aspecto (buenamozura, feúra, hermosura), así como a ciertos rasgos del carácter y el comportamiento (bravura, cordura). Varios de los deriva- dos en -ura tuvieron en la lengua antigua un correlato con -or (altor, agror), el úni- co sufijo que forma nombres de cualidad masculinos en español. Sin embargo, este sufijo no es productivo hoy y solo son de uso común dulzor, espesor, grosor, verdor y pocos más. 6.1.2f El sufijo -era forma una serie reducida de nombres de cualidad que designan carencias y estados deficientes de las personas, generalmente físicas, pero a veces 6.1.3a La derivación nominal (II). Otros derivados 120 también anímicas: borrachera, ceguera, flojera, manquera, ronquera, sordera, tontera. Con la excepción de ceguera, sordera y flojera (que también significa ‘negligencia’), son poco comunes los usos traslaticios de estos sustantivos: La ceguera, la sordera y la tontería prescritas para aquel aprendizaje [...] (Martín Gaite, Usos); Estoy confor- me, porque nadie cayó por una flojera mía (Benedetti, Primavera). 6.1.3 Los sufijos -ía, -ería, -ia, -ncia 6.1.3a El sufijo -ía forma en español un buen número de nombres de cualidad que derivan de bases adjetivales (alegría, lejanía, valentía) o nominales (hombría, maestría). En muchos de estos casos se habla de ‘condición’ más que de ‘cualidad’ (como en ciudadanía ‘condición de ciudadano’), cuyo sentido puede extenderse para designar rangos, cargos, profesiones, empleos, titulaciones, instituciones o servicios: secretaría (en el sentido de ‘cargo de secretario’), caballería (la orden de caballería), artillería (el arma de artillería), abogacía, cancillería, canonjía, consultoría. Se discute en la morfología sincrónica la relación entre pares como filología – filólogo, meloma- nía – melómano, filantropía – filántropo o egolatría – ególatra. Algunos autores se cuestionan la dirección de la derivación, esto es, si debe pensarse en procesos como filología > filólogo o bien en filólogo > filología. Otros optan por establecer una vincu- lación léxica entre las parejas sin que haya que pensar necesariamente en una base y un derivado (es decir, en un proceso morfológico). 6.1.3b El sufijo -ería forma nombres de cualidad y condición, como tontería o masonería, pero también crea otros que designan establecimientos (chocolatería) o grupos (chiquillería), que se estudiarán en los § 6.3.1b, c. Muestra este sufijo cierta tendencia a adjuntarse a adjetivos y sustantivos terminados en «vocal tónica + -n», sobre todo cuando las bases léxicas denotan atributos peyorativos de las personas: bobaliconería, cabezonería, fanfarronería, glotonería, haraganería, ramplonería, ­socarronería, truhanería. Otras veces la connotación peyorativa no está en el sustan- tivo de la base y es el sufijo el que lo aporta: gramatiquería, niñería, politiquería. 6.1.3c El sufijo -ia, que forma nombres de cualidad como audacia, eficacia, fala- cia, infamia, es particularmente productivo con los adjetivos terminados en -nte. De ellos proceden abundancia, beligerancia, clarividencia, dependencia, elocuencia, ignoran­ cia, militancia, negligencia, paciencia, relevancia, suficiencia, turgencia, entre otros muchos. Los sustantivos terminados en -ncia ilustran el cruce entre dos paradigmas derivativos, el de los nombres de acción, de base verbal (incidir > incidencia), estu- diados en el capítulo anterior (§ 5.2.9a, b), y el de los nombres de cualidad, de base adjetival (abundante > abundancia). Algunos derivados en -ncia acumulan ambas in- terpretaciones. Así, adherencia denota la acción o el efecto de adherirse a algo en La estricta adherencia a determinadas normas y rituales [...] (Rolla, Familia), pero es un nombre de cualidad en Servía para darle adherencia a la tela (Andahazi, Secreto). Los sustantivos derivados mediante el sufijo -ia denotan unas veces la noción de ‘cuali- dad’ o ‘propiedad’, pero otras expresan la de ‘condición’ (militancia ‘condición de militante’) o bien designan prácticas, profesiones, empleos y otros estados o situa- ciones análogos (docencia ‘práctica o ejercicio del docente’; comandancia ‘empleo de comandante’). 121 Nombres de cualidad, estado y condición 6.1.4c 6.1.3d Como ocurre con otros sufijos que forman nombres de cualidad, los estu- diados en esta subsección dan lugar a sustantivos que pueden interpretarse como contables, sobre todo en la acepción de ‘dicho o hecho’: arrogancia, grosería, insolen- cia, majadería, truculencia, zalamería. El sufijo -ería es particularmente productivo en este uso: blandenguería, chulería, ñoñería, porquería. Con tal interpretación se obtienen numerosas alternancias entre -ería y -ada, como bobería ~ bobada (también bobera); cabezonería ~ cabezonada; fanfarronería ~ fanfarronada; guarrería ~ guarrada; tontería ~ tontada (también tontera). 6.1.4 El sufijo -ismo 6.1.4a El sufijo -ismo forma derivados de bases adjetivales (fatal > fatalismo), nomi- nales (revancha > revanchismo) y verbales (dirigir > dirigismo), estas últimas muy poco frecuentes. La gran productividad de este sufijo, mayor en el español americano que en el europeo, permite que se formen sustantivos a partir de prefijos, pronombres y conjun- ciones nominalizados (ultra > ultraísmo; la > laísmo; que > queísmo) e incluso grupos no- minales reducidos a sustantivos, como en los ejemplos siguientes: De implementarse ese plan repetiríamos el viejo vicio del cortoplacismo (Prensa [Nic.] 18/11/2003); Contra las repetidas facilidades de un hoy ya casi anónimo versolibrismo suelto […] (Alberti, Arboleda). 6.1.4b Un gran número de sustantivos en -ismo se derivan de adjetivos termina- dos en -´ico, sea con reducción de -ic-, como en cínico > cinismo (no *cinicismo); cívi- co > civismo; periódico > periodismo, o sin ella, como en bélico > belicismo; laico > laicis- mo; romántico > romanticismo. Es estrecha la relación entre los sustantivos en -ismo (historicismo, protagonismo) y los adjetivos o sustantivos en -ista (historicista, protago­ nista). No siempre es fácil decidir en la morfología sincrónica la dirección del proceso que ha de postularse, es decir, optar por protagonista > protagonismo o bien por prota­ gonismo > protagonista. Otras terminaciones frecuentes en las bases de los nombres en -ismo son -ivo (activismo, subjetivismo), -al y -ar (canibalismo, tribalismo, militaris­ mo, vulgarismo), así como el segmento -io (gregarismo, sectarismo). 6.1.4c Un pequeño grupo de derivados en -ismo denota cualidad o condición, como en analfabetismo ‘condición de analfabeto’, cosmopolitismo ‘cualidad de cos­ mopolita’, patriotismo ‘condición de patriota’. Forman el grupo más amplio los que ­designan doctrinas, teorías o ideologías: ateísmo, budismo, capitalismo, empirismo, ­humanismo, idealismo, liberalismo, paganismo, racismo, socialismo, etc. Esta particula- ridad hace que la base de la derivación sea a menudo el nombre propio de la persona que se asocia con las ideas, movimientos o actitudes que dan nombre al fenómeno: darwinismo, kantismo, quijotismo, zapatismo, etc. Los sustantivos en -ismo pueden de- notar también estilos o géneros artísticos (clasicismo, modernismo, realismo), dolen- cias, hábitos o sus efectos (raquitismo, reumatismo, tabaquismo), actividades deportivas (atletismo, motorismo, submarinismo), prácticas o actitudes (amiguismo, enchufismo, fatalismo), afición a equipos (americanismo < América de México; madridismo < Real Madrid) e incluso hechos o actos (un anacronismo). Aplicado a gentilicios, forma sus- tantivos que denotan palabras o expresiones de determinado origen (extranjerismo, italianismo, mayismo), pero también apego, propensión o inclinación a un territorio: 18 años derrochando nicaraguanismo [...] (Nuevo Diario [Nic.] 26/7/2003). 6.1.4d La derivación nominal (II). Otros derivados 122 6.1.4d Pueden confluir en un mismo derivado en -ismo varios de los significados descritos. Así, cretinismo designa cierta enfermedad a la vez que la condición de cretino; autoritarismo se refiere a un régimen y a una forma de comportarse, etc. También es frecuente que este sufijo alterne con otros. Se da en algunos de estos casos cierta distribución de significados, como en liberalismo, historicismo e inmovi- lismo, que designan doctrinas, prácticas o tendencias intelectuales o políticas, frente a liberalidad, historicidad e inmovilidad, que nombran, respectivamente, las cualida- des de liberal, histórico e inmóvil. Los derivados muestran otras veces significados parecidos, como argentinismo y argentinidad, dualismo y dualidad, etc. 6.1.5 Otros sufijos que forman nombres de cualidad, estado o condición 6.1.5a Casi todos los sustantivos de cualidad formados con -itud y -dumbre existían ya en latín, pero la morfología sincrónica los pone en relación con bases adjetivales o nominales españolas, como en amplio > amplitud; completo > completitud (preferible a completud); esclavo > esclavitud; manso > mansedumbre; siervo > servidumbre. 6.1.5b Los sufijos -azgo, -ato y -ado se añaden a bases nominales o adjetivales para dar lugar a nombres que designan estado, situación o condición, y especialmente el oficio, el estatus o la dignidad que corresponde a alguien, como en ejercer el liderazgo, alcanzar el decanato, aspirar al rectorado (a la rectoría en algunos países). Otros ­ejemplos son almirantazgo, noviazgo, padrinazgo; anonimato, celibato, monacato; con­- da­do, obispado, profesorado. Se documentan dobletes entre estos sufijos, unas veces con ­significado similar (alguacilato ~ alguacilazgo; monacato ~ monacado; presbitera- do ~ presbiterazgo ~ presbiterato) y otras con diferencias en el contenido (liderato ~ li- derazgo). Algunos de los derivados en -azgo, -ato y -ado pueden usarse para significar lugar (arciprestazgo, decanato, condado) o tiempo (noviazgo, emirato, papado). 6.1.5c Entre los sufijos que forman nombres de acción y efecto, estudiados en el capítulo anterior, unos pocos dan lugar también a sustantivos de cualidad en sentido amplio. Así ocurre con -ción y sus variantes: atención, atracción, corrupción, cerra- zón, depresión, extensión, imaginación, repulsión. Asimismo, varios de los sustantivos que muestran el sufijo -miento denotan propiedades o estados, como descreimiento, desmerecimiento, recogimiento, refinamiento. En el análisis sincrónico se postulan bases verbales o adjetivales (a veces, participiales) para algunos de estos derivados en función del significado que expresan, como en el caso de atrevimiento (de ­atrevido o de atreverse), confusión (de confuso o de confundir), moderación (de moderado o de moderar), entre otros. 6.2 Nombres de persona, instrumento y lugar 6.2.1 El sufijo -dor / -dora y sus variantes 6.2.1a Se forman numerosos sustantivos a partir de verbos mediante el sufijo -dor / -dora. Muchos son también adjetivos, como en una observadora ~ gente obser- vadora; un trabajador ~ un hombre trabajador; la vendedora ~ la fiebre vendedora, 123 Nombres de persona, instrumento y lugar 6.2.1f mientras que otros solo se suelen usar como nombres: agricultora, enterrador, esti- bador, pescadora. Para los femeninos en -triz, véase el § 2.1.4d. 6.2.1b Los derivados regulares que se forman mediante el sufijo -dor / -dora mantienen la vocal temática: -a- en la primera conjugación, -e- en la segunda, -i- en la tercera (apunt-a-dor, conten-e-dor, repart-i-dor). Para las formaciones irregulares que no muestran la vocal temática, como instructor o ascensor, se han propuesto las variantes -tor / -tora y -sor / -sora, pero cabe también suponer una única variante -or / -ora que se une, en la morfología sincrónica, a una serie de bases supletivas en muchos casos paralelas a las de los derivados en -ción (§ 5.2.1c-e). Este análisis da lugar a la segmentación [instruct] [or], en lugar de [instruc] [tor]. 6.2.1c Entre los derivados formados con la variante citada -or / -ora procedentes de formas latinas están confesor, editor, ejecutor o pintor, además de otros muchos que muestran bases supletivas a las que se añade el sufijo: agredir > agresor; as­cender > as- censor; componer > compositor (también se registra componedor); di­fundir > difusor; extraer > extractor; intervenir > interventor; proteger > protector; recibir > receptor ( jun- to con recibidor); reflejar > reflector; traducir > traductor, etc. No todos los derivados de los verbos que presentan estas terminaciones son irregulares. No lo son, por ejemplo, componedor o recibidor (ya mencionados), o decidor, exprimidor, extinguidor (que al- terna con extintor), regidor, entre otros muchos. 6.2.1d Los pocos derivados en -dor / -dora a los que se supone en el análisis ­sincrónico una base nominal requieren la variante -ador / -adora. Así ocurre con agu(a) + -ador > aguador, y con aviador, historiador, leñador, viñador. La perspectiva diacrónica difiere de este análisis, puesto que los derivados citados proceden históri­ camente de bases verbales desaparecidas o bien son préstamos de otras lenguas romances. 6.2.1e Casi todos los sustantivos de persona en -dor / -dora son nombres de agen- te. Así, el sustantivo atracador designa a un hombre que realiza la acción de atracar, y jugadora a una mujer que realiza la de jugar. No faltan, sin embargo, excepciones a este esquema: consultor, por ejemplo, no designa a la persona que consulta, sino a la que es consultada; poseedor y admirador hacen referencia a quienes se hallan en cier- to estado, y perdedor o sufridora a quienes experimentan determinados procesos. 6.2.1f Los sustantivos en -dor / -dora que designan personas se derivan tanto de verbos transitivos (registrar > registrador) como intransitivos (correr > corredora), preferiblemente de los llamados intransitivos puros o inergativos (§  41.3.1a): conspirador, conversadora, corredor, jugador, nadadora, soñadora. Tales derivados pueden expresar sintácticamente sus argumentos. Así, los elementos subrayados en Le había ocultado, sostenido con dinero y ropas; era, en suma, su encubridor (Zeno, Charca) y en […] insaciables agarradores de lo ajeno (Roa Bastos, Supremo) represen- tan, respectivamente, a la persona encubierta y la cosa agarrada. También pueden estar presentes los argumentos si el sustantivo se deriva de verbos intransitivos: mis colaboradores (‘los que colaboran conmigo’); los moradores del bosque (‘los que mo- ran en él’). Los complementos argumentales pueden referirse tanto a individuos es- pecíficos (mi perseguidor, el administrador de esta finca), como a clases de seres (lectora de novelas, atracador de bancos, cultivador de la novela histórica). 6.2.1g La derivación nominal (II). Otros derivados 124 6.2.1g Los nombres de persona terminados en -dor / -dora se pueden asimilar a los predicados caracterizadores o de individuo o bien a los episódicos o de estadio (se explica esta división en el § 37.5.1c). Los primeros se pueden subdividir en los que expresan hábitos o costumbres (conversadora, fumador, lectora) o en profesiones, ofi- cios u ocupaciones (administrador, escritora, falsificador). Se asimilan a los que expre- san hábitos una serie de adjetivos en -dor / -dora que se sustantivan mediante el llamado un enfático (§ 15.2.3c) y adquieren interpretaciones atributivas. Así, el adjetivo madru- gador (Julio es muy madrugador) se puede usar como sustantivo en No me considero un madrugador, y lo mismo sucede con los subrayados en los ejemplos siguientes: Es una embaucadora lista, y hace creer a muchos, mentira parece, que está inspirada por Dios (Galdós, Episodios); Salvado de milagro de los abusadores del colegio, entré al ba- chillerato (Cabrera Infante, Habana); Lucas Carrasco era uno de esos: un simulador, un seductor (Aguilar Camín, Error). A diferencia de estos sustantivos, los nombres en -dor / -dora que expresan profesio- nes y actividades relacionadas no se construyen con el artículo indeterminado cuan- do se usan en funciones predicativas: Se hizo {locutor ~ *un locutor}. Véase también el § 15.6.2c. 6.2.1h Los sustantivos en -dor / -dora que se asimilan a los predicados e ­ pisódicos designan o identifican el agente de alguna acción particular, por lo que admiten ­paráfrasis con oraciones de relativo: la fundadora de esta Orden ~ la que fundó esta Orden; el organizador del evento ~ el que organiza el evento; la ganadora del torneo ~ la que ganó el torneo. La mayor parte de ellos aparecen con algún complemento argu- mental que designa el paciente de la acción (el usurpador del trono, nuestra valedora, el inventor del pararrayos) pero pueden omitirlo cuando se recupera del contexto precedente, como en Los sitiadores minan la moral de la tropa con sus altavoces (Cela, San Camilo). Algunos sustantivos en -dor / -dora pueden pertenecer, según el contexto, a los dos grupos que se han mencionado. Así, la expresión nuestro ­protector puede designar a la persona que habitualmente nos protege (con lo que se denota una propiedad estable o caracterizadora), pero también a la que nos protegió en cierto momento (estado episódico). 6.2.1i No es extraño que un gran número de sustantivos terminados en -dor / -dora designen instrumentos, dada la estrecha relación entre este concepto y el de ‘agente’ (§ 39.3.2b). La necesidad de denominar nuevos dispositivos, utensilios, aparatos y recursos favorece la rápida creación de estos nombres, así como su reno- vación, adaptación a las circunstancias, y también su variación geográfica. Casi ­todos se derivan de verbos transitivos que no son de estado (aserradora, cargador, compresora, grabadora, impresora, lavadora, remolcador), con pocas excepciones como contenedor, tenedor (derivados de verbos transitivos de estado), navegador (derivado de un verbo intransitivo). Muchos son adjetivos sustantivados que mues- tran los dos géneros, aunque lo normal es que se usen sin alternancia. Cuando esta se da, los sustantivos derivados se distribuyen unas veces en función de preferencias geográficas, mientras que otras designan utensilios diferentes. Entre tales doble- tes  están aspirador – aspiradora; batidor – batidora; computador – computadora; ele­ vador – elevadora; grabador – grabadora; secador – secadora; tostador – tostadora, etc. 125 Nombres de persona, instrumento y lugar 6.2.2c También es posible referirse a un mismo instrumento con sustantivos de base léxica diferente según las áreas lingüísticas. Así, el dispositivo que corta la corriente eléc- trica se llama apagador en México y parte de Centroamérica, pero interruptor en casi todos los demás países. Se recurre a la alternancia -dor y -dera para designar instrumentos similares o muy próximos en pares como agarrador ~ agarradera (también agarradero en muchos países); aparvador ~ aparvadera; aplanador ~ apla- nadera; cobertor ~ cobertera; lanzador ~ lanzadera (‘cierto cohete’, en los dos casos); regador ~ regadera; tajador ~ tajadera. 6.2.1j La acción a la que se refieren los nombres de instrumento (alargador, ­contador, sujetador) suele aplicarse a un conjunto menor de cosas que la denotada por el verbo del que se derivan (alargar, contar, sujetar). Unos pocos sustantivos de este grupo denotan productos o sustancias (bronceador, fijador, rebozador, refor­ zador); otros pueden designar personas o bien instrumentos (cargador, conductor, emisora, impresora, procesador, etc.). 6.2.1k Varios derivados en -dor / -dora aluden a nombres de lugar, si bien su nú- mero es mucho más escaso que el de los que hacen referencia a un instrumento. Entre ellos están asador, cenador, comedor, corredor, desayunador (en México, Chile y parte de Centroamérica), distribuidor, mirador, parador, probador, recibidor, to­ cador, vestidor. Algunos, como asador o tocador, son también nombres de instrumento. 6.2.2 Los sufijos -dero / -dera, -ero / -era, -torio / -toria, -ario / -aria 6.2.2a El sufijo -dero / -dera permite formar nombres de agente (panadero, tejede­ ra), de instrumento (colgadero, regadera) y de lugar (fregadero, tostadero), si bien ha ido decayendo a lo largo de la historia del español en todas sus interpretaciones. Los que expresan agente tienen base nominal, con la excepción de los que muestran la variante -ndero: barrer > barrendero; curar > curandera; guisar > guisandero. 6.2.2b Son numerosos los sustantivos en -dera, formados sobre bases verbales o nominales, que designan instrumentos, recipientes o utensilios. Entre ellos están abrazadera, alargadera, barredera, cargadera, ensaladera, espumadera, freidera ­(menos usado que freidora), heladera, mamadera, podadera, regadera, tapadera, verte­dera. En cambio, son muy escasos los derivados en -dero, como colgadero o ­recogedero, ya que en la lengua antigua no fue -dero, sino -dor el masculino más ­frecuente de -dera. La forma -dero aparece, sin embargo, en un buen número de ­derivados de verbos que designan lugares: abrevadero, bebedero, comedero, matade- ro. Destacan entre ellos los que proceden de verbos de movimiento, como atracadero, bailadero, embarcadero, entradero o resbaladero. 6.2.2c El sufijo -ero / -era posee, desde el punto de vista sincrónico, diversas ­variantes: -icero / -icera (carnicero; manicero, de maní, menos usado que manisero e igualmente correcto); -adero, -atero, -etero, y sus respectivos femeninos (aguadero o aguatero, cafetera, leñatero, panadero, peletero, viñatero). Como ocurre con otros ­sufijos, son normales las alternancias de diptongación en la base: portero, tendero, frente a hielero, huevero. 6.2.2d La derivación nominal (II). Otros derivados 126 6.2.2d El sufijo -ero / -era da lugar a un gran número de nombres de oficios y ocupaciones. De hecho es, junto con -dor / -dora (§ 6.2.1g), el más productivo en este tipo de formaciones. El sustantivo que aparece en la base denota lo que la persona vende (aceitunera, diarero o diariero, lechero), fabrica, prepara y, a menudo, tam- bién vende (abaniquero, canastera, cevichera), caza (alimañero, lobero), cuida, ­protege o vigila (alberquero, canchero, enfermera, portera), busca u ofrece (cauchero, pichin- chera, trapera), emplea como herramienta o instrumento (bracero, croquera, gaitera, pistolero), o como vehículo (balsero, cochero). El sustantivo que constituye la base designa asimismo muy frecuentemente aquello que se tiene por afición, como en fandanguera, matero, milonguero, salsera. Este último grupo se va extendiendo en la lengua coloquial actual, en la que se han creado bloguero, chatero (‘aficionado al chat o a chatear’), fotero (‘aficionado a la fotografía’), futbolero, motero (también mote- quero o motoquero), roquero. La base nominal puede aludir también al lugar en el que alguien se halla (prisionero) o en el que desarrolla su actividad (aduanero, archi- vera, tendera), así como al tiempo en el que esta se lleva a cabo, como agostera, do- minguero (generalmente despectivo), nochero. Se acuñan a veces varios términos (por lo general, usados en áreas lingüísticas no coincidentes) para ocupaciones simi- lares, como ocurre con plomero (más usado en el español americano) y fontanero (más empleado en el español europeo). El sustantivo corresponde otras veces a va- rios oficios, como en el caso de bombero. 6.2.2e Designan instrumentos o utensilios bolillero, candelero, minutero, rodillera, sombrero, tobillera y otros muchos nombres, entre ellos los que se aplican a bar- cos: carguero, petrolero, torpedero, velero. Bastante más numerosos son los que alu- den a recipientes o contendedores de algo. Esos sustantivos muestran muy a menudo el género contrario al de su base nominal. Así, del femenino sal se deriva el masculi- no salero, mientras que el masculino pan da lugar al femenino panera. Se ajustan a este patrón botellero, cenicero, gallinero, huevera, jabonera, llavero, monedero, pa- pelera, quesera, yogurtera, entre otros muchos. A veces alternan los dos géneros: azucarero ~ azucarera; billetero ~ billetera; sombrerero ~ sombrerera; zapatero ~ za- patera. 6.2.2f Con el sufijo -torio / -toria, variante culta de -dero / -dera, se crean nombres de lugar, casi todos a partir de verbos de la primera conjugación: ambu- latorio, conservatorio, crematorio, laboratorio, observatorio, reformatorio, sanato- rio, velatorio. En cambio, designan fundamentalmente personas los derivados mediante -ario / -aria, cultismo correspondiente a -ero / -era (dimi­sionario, inter- mediario, millonario), o su variante -atario / -ataria (o -tario / -taria si se considera la a como vocal temática): arrendatario, dignatario, fedatario, mandatario, signata­ rio. Muchos de estos sustantivos —unos de base nominal y otros de base ver- bal— se aplican, como en latín, a los participantes en ciertas actuaciones de carácter jurídico. Pueden designar el agente (signatario) o bien la persona que tiene algo a su cargo (bibliotecario, empresaria), la que trabaja en cierto lugar (bancario) o está recluida en él (presidiario), la persona que dispone o disfruta de algo (accionaria, becario), o está a favor de algo (faccionario, partidario), entre otros significados. El sufijo -ario forma también nombres de lugar, muchas veces en relación con los de conjunto (§ 6.3.2a): acuario, campanario, delfinario, herbo- lario, planetario. 127 Nombres de persona, instrumento y lugar 6.2.4a 6.2.3 El sufijo -ista 6.2.3a Los sustantivos formados con -ista, buena parte de los cuales se usan también como adjetivos, designan personas. Se trata de un sufijo muy productivo que forma derivados a partir de nombres comunes, pero también propios (castrista, franquista, peronista), e incluso sobre locuciones nominales (cuenta corriente > cuen- tacorrentista; centro del campo > centrocampista). También se registran formaciones en -ista a partir de otras combinaciones léxicas, como la locución a corto plazo y la expresión mil euros, que dan lugar a los derivados que se subrayan en los textos si- guientes: Los diferentes datos macroeconómicos que se vayan conociendo asumirán gran protagonismo, lo que debe ser aprovechado por los cortoplacistas (Economista 13/3/2007); Porque conforme va cumpliendo años, el mileurista se va cargando de amargura (País [Esp.] 23/10/2005). 6.2.3b Muchos derivados en -ista se asocian con bases léxicas en -ismo (§ 6.1.4b). No obstante, cabe pensar que entre las voces formadas con estos ­sufijos no ha de establecerse necesariamente una relación derivativa, sino una vincu­ lación léxica no direccional, que se da también en otros pares como filólogo – fi- lología. En todo caso, la derivación N-ismo > N-ista exige, si se acepta, la su­presión del sufijo -ismo, como en cub(ismo) + -ista > cubista, supresión que tam­­­bién afecta a otros sufijos: anarqu(ía) + -ista > anarquista; public(idad) + -ista > publicista. 6.2.3c Cuando existe relación entre los derivados en -ismo y en -ista, la inter- pretación más común de estos últimos es la de ‘persona partidaria del N-ismo’, como en abolicionista, marxista, tomista. La paráfrasis ‘persona que practica el N-ismo’ es apropiada para derivados de sustantivos que denotan deportes (alpinis- ta, ciclista, fondista), profesiones (socorrista, urbanista), especialidades (cervantista, hispanista, medievalista), así como actitudes y hábitos (absentista o ausentista, alar- mista, tremendista). Los derivados en -ista de sustantivos que no terminan en -ismo admiten más sentidos. Muchos se forman a partir de nombres que designan instru- mentos musicales (flautista, pianista, violinista), vehículos (maquinista, taxista, tractorista), útiles de trabajo (ascensorista o elevadorista, telefonista, trapecista), la materia con la que se trabaja o se comercia (ceramista, escayolista, marmolista), la actividad que se practica (artista, juerguista), lo que se crea, ofrece o logra (articu­ lista, masajista, perfumista), aquello de lo que se es partidario (abortista), lo que constituye el objeto de trabajo (dentista, economista, lingüista), el lugar en que se trabaja, estudia o reside (almacenista, chabolista, liceísta), entre otros sentidos. Mu- chas de estas formaciones en -ista conviven con otros derivados de la misma base y reciben una interpretación similar. Así, ahorrista, alcoholista, conferencista, profe- sionista alternan con ahorrador, alcohólico, conferenciante, profesional, aunque no necesariamente en los mismos países. 6.2.4 El sufijo -nte 6.2.4a Un gran número de sustantivos en -nte designan personas (cantante), productos (calmante), instrumentos (tirante, volante) y lugares (una pendiente, un 6.2.4b La derivación nominal (II). Otros derivados 128 saliente), entre otras interpretaciones menos frecuentes. Con muy escasas excepcio- nes (comedia > comediante), la mayoría procede de verbos de la primera conju­- gación. Forman asimismo un grupo nutrido los que constituyen nominalizaciones de adjetivos. Se usan, en efecto, como adjetivos y sustantivos estimulante, precedente, residente, etc. 6.2.4b A diferencia de los que ocurre con los derivados en -dor (§ 6.2.1i), muchos de los verbos que dan origen a sustantivos en -nte son verbos de estado. Así sucede con los que constituyen la base de creyente, ignorante, simpatizante o viviente. Por otra parte, el que los antiguos participios de presente admitieran complemento di- recto ha dado lugar a numerosos compuestos N-A (§ 11.5.1a): terrateniente, drogode- pendiente, lugarteniente, hispanoparlante, tarjetahabiente: De igual manera se extiende el estado de cuentas del tarjetahabiente (Nuevo Diario [Nic.] 30/7/2003). Muchos derivados deverbales en -nte forman la base de otros en -ncia (§  6.1.3c), como en ignorar > ignorante > ignorancia. El primer estadio de esta serie se pierde a menudo en la conciencia lingüística de los hablantes, para los que ya resultan opacas las bases verbales. Es lo que sucede con adolescente (lat. adolescens, -entis, part. de adolescĕre ‘crecer’) > adolescencia; consciente (lat. conscĭens, -entis, part. de cons­ cīre ‘saber bien’) > consciencia o contingente (lat. contingens, -entis, part. act. de contingĕre ‘suceder’) > contingencia. 6.2.4c Los grupos más numerosos de derivados en -nte son los que denotan per- sonas y los que aluden a productos y sustancias. Los primeros se refieren a indivi- duos que desempeñan determinados oficios, ocupaciones o ­actividades de carácter profesional: cantante, comerciante, dibujante, practicante, tratante (de ga- nado), viajante (de comercio), vigilante, etc.), aunque no faltan los que se refieren a actividades circunstanciales o episódicas. Estos sustantivos designan al que realiza cierta acción o actuación, y también al que se halla en cierto estado en un momento particular (§ 6.2.1h): concursante, firmante, manifestante, participante, votante. Mu- chos son característicos del lenguaje jurídico: condonante, declarante, demandante, querellante, reclamante, reincidente, etc. Los adjetivos en -nte se sustantivan con fa- cilidad para formar nombres de persona en la interpretación atributiva, característi- ca del llamado un enfático (§  15.2.3c y 37.3.1a): una arrogante, un cargante, una diletante, un farsante, un intrigante. Entre los sustantivos que designan productos y sustancias, son mayoría los que se emplean como nombres contables, como un calmante, un adelgazante o en Enumeraba los distintos pigmentos conocidos y la for- ma de obtenerlos, molerlos y asociarlos; mencionaba los solventes, diluyentes y agluti- nantes (Andahazi, Secreto). Algunos, sin embargo, son no contables: Hay que echarle más picante a la comida; En el depósito falta carburante; Esta mancha se quita con disolvente. 6.2.4d Casi todos los nombres de persona formados con este sufijo son co- munes en cuanto al género: un cantante / una cantante; un dibujante / una dibu- jante. En cambio, la mayoría de los nombres de instrumento y los que designan productos o sustancias son masculinos, como calmante, colgante, estimulante, tirante. Por su parte, los nombres de lugar en -nte pueden ser masculinos, feme- ninos o comunes en cuanto al género: un restaurante, una pendiente, un o una saliente. 129 Nombres de persona, instrumento y lugar 6.2.5c 6.2.5 Otros sufijos que forman nombres de persona o instrumento. Sustantivación de adjetivos derivados 6.2.5a Un gran número de participios se sustantivan en español para designar personas. Pueden proceder de verbos intransitivos (un egresado, una emigrada, un enamorado, una licenciada en economía) o transitivos (un contratado, una emplea- da, una enviada especial, un inculpado, un proscrito). Los más numerosos proceden de verbos transitivos. Estos derivados participiales suelen dar nombre al paciente, es decir, lexicalizan el complemento directo, como en el acusado (‘la persona a la que acusan’) o en un invitado (‘la persona a la que invitan’). Varios sustantivos de este último grupo tienen correlatos en -dor / -dora que designan el agente: asegu- rador ~ asegurado; empleador ~ empleado; secuestrador ~ secuestrado, etc. Algunos participios sustantivados se pueden asociar a la vez con verbos transitivos e ­intransitivos: exiliado (‘el que se exilia’ o ‘el que es exiliado’); encargado (‘el que se encarga de algo’ o ‘el que ha sido encargado de ello’). Como ocurre con los deriva- dos mediante otros sufijos, también estos muestran variación geográfica. Así, se emplea envarado en parte del área andina con el mismo significado que adquiere enchufado (de enchufar ‘dar un puesto por amistad o influencia’) o acomodado en otras áreas. 6.2.5b Muchos adjetivos derivados de nombres o verbos se usan también como nombres de persona o de instrumento (§ 13.4.1c). El proceso de sustantivación más productivo es el que tiene lugar a través del llamado un enfático, que afecta sobre todo a adjetivos terminados en -´ico / -´ica (un fanático, una romántica, un rústico, un teórico, una utópica) o en -oso / -osa (una envidiosa, un mafioso). Muchos adjetivos en -´ico / -´ica o en -ivo / -iva se sustantivan también como nombres de profesión (una matemática, un mecánico, un músico, una química; un directivo, una ejecutiva) o de instrumento o producto (un elástico, un teleférico; un explosivo, un preservativo, una rotativa, etc.: § 13.4.1). Entre los adjetivos en -al que se sustantivan como nombres de persona cabe señalar congresal, criminal, intelectual, liberal. 6.2.5c Se crean también sustantivos de persona a través de otros procesos deri- vativos. La terminación -ndo / -nda, homónima de la del gerundio, forma cultismos que mantienen el sentido etimológico de obligación: alfabetizando (en varias zonas de América, ‘el que está en el proceso de alfabetización’), doctorando, educando, examinando, graduando, etc. El sufijo -ón / -ona da lugar a nombres de persona de sentido peyorativo (adulón, chupón, criticón, faltona, fisgona, ligón) y también a sus- tantivos que designan instrumentos (fregona, punzón). Forman derivados de uso generalmente restringido a ciertas áreas -ica, visible en acusica, llorica, quejica, to- dos de género común (un llorica / una llorica), e -iche, propio sobre todo de México y Centroamérica (acusiche, habliche, metiche, pediche o pidiche ‘pedigüeño’). En la lengua juvenil de España se documentan algunas formaciones con los sufijos -ota, -eta y -ata: pasota (asociado con pasar ‘desentenderse’), drogata o drogota ‘droga- dicto’, fumeta o fumata ‘fumador de droga’, sociata ‘socialista’, segurata ‘guardia de seguridad’. También los sufijos vocálicos, propios de los nombres de acción y efecto (§  5.2.5), dan lugar a nombres de persona. Se forman con -a, ayuda (de cámara), escucha, guía, recluta; con el sufijo -e, arrastre (‘amante’ en algunos países), enlace, ligue; con -o / -a, adivino / adivina; pillo / pilla; tuno / tuna. Estos ­últimos muestran 6.2.5d La derivación nominal (II). Otros derivados 130 moción genérica, mientras que los que terminan en -a y en -e suelen ser comunes en cuanto al género (un recluta / una recluta) o epicenos (un ligue, sea hombre o mujer). 6.2.5d Entre los nombres que designan seres animados se encuentran los que hacen referencia a crías o cachorros de animales, que se construyen con varios ­sufijos. Se forman con -ezno los sustantivos gamezno, lobezno, osezno, pavezno, ­viborezno, entre otros; con -ato, ballenato, cervato, cigüeñato, jabato, lobato, yeguato; con -ino, anadino, ansarino y palomino; con -ón, anadón, ansarón, perdigón, y con -ucho, aguilucho. Estos sustantivos suelen ser epicenos. 6.3 Nombres de conjunto, lugar y tiempo Se describen en esta sección los sufijos que coinciden en designar las nociones de conjunto o grupo, lugar y —en número más reducido de casos— también tiempo. Los sufijos que aportan un significado colectivo o de grupo reciben tradicionalmente el nombre de sufijos de sentido abundancial. La mayor parte de ellos expresan también otras nociones, por lo que aparecen en secciones previas de este capítulo y del precedente. 6.3.1 Los sufijos -ía, -ería, -erío, -ío 6.3.1a Del sufijo -ía, uno de los más activos para formar nombres de cuali- dad o condición (§ 6.1.3a), se obtiene la interpretación de grupo, como en ciuda- danía, cofradía, feligresía, jerarquía, marinería o policía. Tienen sentido colectivo pero no aluden a personas guardarropía, mercancía, repostería, así como varios de los formados con las bases compositivas -grafía y -logía (§ 11.8.1): bibliografía, discografía, simbología, terminología. Existe, por otra parte, una tendencia general a interpretar los nombres de las disciplinas como agrupacio- nes de sus contenidos, lo que no se aplica únicamente a este sufijo. Así, poesía puede designar el conjunto de una obra poética, mitología el conjunto de los mitos y arquitectura el conjunto de los edificios. Se observa cierta tendencia a usar el nombre de la disciplina por el objeto que estudia, como en climatología por clima o geografía por territorio: Recorrió en poco tiempo toda la geografía española. No se aconseja esta extensión cuando pueda dar lugar a confusiones. Por otra parte, los nombres en -ía que expresan estatus o condición suelen ser compatibles con la interpretación de lugar. Así, concejalía alude al cargo de conce­ jal y a la vez al lugar en que desarrolla su actividad. Lo mismo sucede con aba- día, alcaldía, notaría o tesorería. 6.3.1b Los nombres en -ería que designan conjuntos pueden ser no contables, como lencería o palabrería, pero predominan los contables: una mantelería, dos cris- talerías, varias estanterías. Con frecuencia adquieren connotaciones irónicas, humo­rís­ ticas o despectivas, sobre todo cuando se refieren a conjuntos de personas o animales (chavalería, frailería, muchachería), valor en el que alterna con formas en -erío (mo- cerío, mosquerío, piberío, pobrerío, pulguerío) o en -ío (monjío, mujerío). El uso del 131 Nombres de conjunto, lugar y tiempo 6.3.3 sufijo -erío con valor colectivo, a menudo festivo o jocoso, es especialmente frecuen- te en la lengua coloquial de muchos países americanos. 6.3.1c Además de designar conjuntos, el sufijo -ería es especialmente producti- vo en la formación de nombres de tiendas o establecimientos comerciales: bollería, cevichería, hamburguesería, joyería, lechería, librería, panadería, relojería, zapatería. Es polémica la cuestión de si el vínculo que casi todos estos nombres establecen con los terminados en -ero / -era (§ 6.2.2d) es lexicográfico o también morfológico. Si carbonería, carnicería y peletería proceden respectivamente de carbonero, carni- cero y peletero, el sufijo que se aplica es -ía, pero si se derivan de carbón, carne y piel, el sufijo será -ería. La solución adoptada puede no ser uniforme, pues aunque en la conciencia lingüística de los hablantes suele pesar la relación entre -ero y -ería, exis- ten derivados como cervecería o dulcería, asociados con cerveza y dulce, en lugar de con cervecero y dulcero. 6.3.2 Los sufijos -ario, -era, -ero, -al, -ar, -eda, -edo 6.3.2a La relación entre los conceptos de ‘lugar’ y ‘conjunto’ se extiende a los sufijos -ario (§ 6.2.2f) y a -ero y -era (§ 6.2.2c-e). Así, el sustantivo vecindario se aplica a un lugar, pero también a un conjunto de vecinos. Designan cosas materia- les que se conciben como agrupaciones de otras aulario, cuestionario, diccionario, epistolario, glosario, ideario, mobiliario, temario, e igualmente cancionero, crista- lera, fichero, perchero, refranero, romancero. Los sufijos -ero y -era forman además nombres de árboles o plantas: albaricoquero, cocotero, limonero, melocotonero, morera, tomatera, etc. 6.3.2b También los nombres creados con los sufijos -ar y -al pueden designar conjuntos, como costillar, dineral, instrumental, historial, platal, y lugares: abrojal, basural, escorial, lodazal, pedregal –sobre bases sustantivas–, y fresquedal, humedal, secadal, secarral y sequedal –sobre bases adjetivas–. El sentido abundancial de estos sufijos los hace apropiados para formar nombres que aluden a terrenos plantados o sembrados: arrozal, cañaveral, lentejar, melonar, olivar, usos que comparten con -edo y -eda: alameda, arboleda, hayedo, robledo, rosaleda, etc. En algunos casos es el propio nombre del árbol el que se forma con el sufijo -al: moral, nogal, peral. 6.3.3 Los sufijos -iza, -ambre, -dura, -amen El sufijo -iza está presente en nombres que designan conjuntos de golpes (cachetiza, golpiza, paliza, tranquiza, trompiza) y a veces también lugares (caballeriza, cabreriza, corraliza, porqueriza, vaqueriza). Con los sufijos -ambre, -dura y -amen se ha formado una serie breve de nombres colectivos (como corambre, pelambre; arboladura, armadura, dentadura; maderamen, pelamen, velamen). El paradigma que forma -amen ha sido ­ampliado mediante creaciones recientes, unas veces humorísticas y otras vulgares: La discreción de la noticia no nos cuenta la cantidad en que se ha tasado tan espectacular muslamen (ABC 17/4/1982); […] todas las marcas, membretes, formatos y sellos que iden- tifican el tinglado y papelamen administrativo de la Generalitat (País [Esp.] 16/1/2005). 6.3.4a La derivación nominal (II). Otros derivados 132 6.3.4 Los sufijos vocálicos. Los sufijos -aje, -ado, -ada, -ción, -zón, -miento 6.3.4a Los sufijos vocálicos -a, -e, -o, muy productivos para formar nombres de acción y efecto (§ 5.2.5), aparecen en un buen número de sustantivos de lugar: alber- gue, atajo, cobijo, consigna, consulta, cruce, ensanche, forja, paso, retiro, ronda. Unos pocos se refieren a establecimientos: abasto ‘tienda de comestibles’, estanco, venta. Es asimismo reducido el paradigma de los nombres temporales derivados mediante estos sufijos: prórroga o alargue, que equivale a ‘prórroga de un partido’, recreo, ve- raneo. Ciertos nombres eventivos que designan tareas agrícolas se aplican igual­men­ te a épocas del año: cosecha, poda, siega, trilla. 6.3.4b Distinto del sufijo -(a)je, de base verbal, que se analiza en el § 5.2.3, es el sufijo -aje que aparece en andamiaje, balconaje, ramaje, y que permite derivar nom- bres (contables y también no contables, los más numerosos) a partir de otros sustan- tivos. Unos designan cantidades, noción característica de los que proceden de sustantivos de medida (kilometraje, octanaje, tonelaje, voltaje); otros se refieren a grupos de animales (bestiaje, borregaje, cabestraje, corderaje, vacaje), o a grupos de personas, a menudo con cierta carga irónica o despectiva (inquilinaje, padri­ naje, paisanaje, peonaje); algunos denotan otras clases de conjuntos, sobre todo de utensilios, arreos o atavíos (cordaje, correaje, cortinaje, herraje, plumaje, ropaje, ven- daje), aunque también de otras cosas (andamiaje, balconaje, herbaje, oleaje, plantaje, ramaje). 6.3.4c Se forma un buen número de sustantivos denominales que designan gru- pos o conjuntos con los sufijos -ado y -ada. Algunos nombres de efecto formados con estos sufijos (§ 5.2.7) se pueden interpretar también como colectivos: alcantarillado, cableado, empedrado, enrejado, entoldado, solado. Poseen base nominal y denotan grupos humanos alumnado, electorado, hinchada, profesorado, voluntariado. Este uso es productivo y sigue dando lugar a nuevas formaciones: Pero cualquier excusa era buena para que la turistada se divirtiera y restallase en ovaciones (País [Esp.] 1/8/1988). Se refieren a grupos de animales (borregada, borricada, gallada, perrada, vacada, yeguada, etc.) y a cosas materiales constituidas por otras agrupadas (arbola- do, arcada, enramada, millonada, teclado y otros). Muchos sustantivos derivados me- diante -ado y -ada se refieren a lugares: bajada, cercado, entrada, parada, vallado. Por último, denotan períodos los deverbales amanecida o atardecida, madrugada, velada y los denominales añada, invernada, otoñada, temporada. 6.3.4d Algunos nombres de efecto formados mediante los sufijos -ción, -zón y -miento pueden ser interpretados como conjuntos: documentación, expedición, ­medicación, población, criazón ‘conjunto de criados’; equipamiento, ordenamiento, saneamiento. Con el mismo sentido colectivo se usan algunos derivados en -mento (armamento, reglamento) o -menta (cornamenta, osamenta, vestimenta). Los sufijos -ción y -­ miento también forman sustantivos que designan lugares: bifurcación, ele­ vación, ­recepción; alojamiento, aparcamiento, establecimiento. 7 La derivación adjetival y adverbial 7.1 La derivación adjetival. Aspectos generales 7.2 Sufijos derivativos característicos de los adjetivos calificativos 7.3 Sufijos derivativos característicos de los adjetivos de relación 7.4 Sufijos de sentido activo y de sentido pasivo 7.5 Otros sufijos adjetivales 7.6 La derivación adverbial 7.1 La derivación adjetival. Aspectos generales 7.1.1 Clases de adjetivos derivados 7.1.1a Los numerosos derivados adjetivales del español proceden casi todos de sustantivos y verbos y, en menor medida, de palabras de otras categorías. Las pautas más productivas son las siguientes: N-al: centro > central; N-ano / -ana: aldea > aldeano; N-ar: espectáculo > espectacular; N-ario / -aria: banco > bancario; N-ero / -era: aduana > aduanero; N-eño / -eña: ribe- ra > ribereño; N´-ico / ´-ica: metal > metálico; N-ista: vanguardia > vanguardista; N-ístico / -ística: museo > museístico; N-ivo / -iva: deporte > deportivo; N-izo / -iza: paja > pajizo; N-oso / -osa: aceite > aceitoso. V-ble: vender > vendible; V-dero / -dera: casar > casadero; V-dizo / -diza: huir > huidizo; V-dor / -dora: ensordecer > ensordecedor; V-nte: sorprender > sorprendente; V-oso / -osa: apestar > apestoso; V-(t)ivo / -(t)iva: decorar > decorativo; V-(t)orio / -(t)oria: definir > de- finitorio. A-ísimo / -ísima: caro > carísimo; A-oso / -osa: verde > verdoso. 7.1.1b Se construyen también ocasionalmente los derivados adjetivales a partir de locuciones nominales, como centrocampista (de centro del campo), medioam­bien- tal o tercermundista. Con los adverbios bien y mal se forman compuestos como ­biempensante, bienhablado, bienvenido, malcarado, malhechor, malpensado y simila- res. Son formas parasintéticas porque no existen los verbos correspondientes ­(*bienvenir, *malcarar, *malpensar). Estos y otros compuestos, como bibliómano, germanófilo, plantígrado, rectilíneo, tusígeno, etc., se analizan en el capítulo 11. Para simplificar la exposición se mencionarán solo en masculino o en femenino algunos 7.1.1c La derivación adjetival y adverbial 134 derivados adjetivales que admiten moción de género, pero se presentarán desdobla- dos los sufijos correspondientes. 7.1.1c Las interpretaciones semánticas fundamentales de los adjetivos ­derivados corresponden a las dos grandes clases de adjetivos: calificativos y relacionales (§ 13.2.1). Los calificativos denotan ‘semejanza’ (lechoso), ‘tendencia’ (asustadizo), ‘intensificación’ (grandísimo), ‘capacidad para llevar a cabo determinada acción o para recibirla’ (estimulante, lavable), ‘posesión, presencia o existencia’ (miedoso) y  otras nociones similares. Los adjetivos de relación se ajustan generalmente a la fórmula definitoria tradicional ‘relativo o perteneciente a’ (§ 13.5) —así, por ejemplo, histórico ‘relativo o perteneciente a la historia’—, pero pueden adquirir otros senti- dos específicos, como ‘procedente de algún lugar’ (peruano) o ‘partidario o defensor de algo’ (marxista). 7.1.1d Muchos adjetivos relacionales (infantil en enfermedad infantil) pueden usarse también como calificativos (reacción infantil). A veces solo el contexto permi- te deducir cuál de las dos interpretaciones es la adecuada: estilo cervantino, ‘el de Cervantes’ (interpretación relacional) o ‘el característico de las obras de Cervantes, sean o no de este autor’ (interpretación calificativa). Sin embargo, ambos tipos de adjetivos se distinguen con frecuencia por los sufijos que presentan. Pares como acuoso ~ acuático; lechoso ~ lácteo; musculoso ~ muscular y otros semejantes mues- tran que los sufijos tienden a especializarse en una u otra interpretación. Los sufijos típicamente relacionales ayudan a establecer el vínculo semántico entre dos domi- nios. Así, en la expresión mundo acuático se establece una relación entre un deter­ minado mundo y la materia agua; en cambio en mundo acuoso, el adjetivo calificativo expresa cierta propiedad del objeto al que se atribuye (‘un mundo hecho de agua, semejante al agua o que contiene agua’). Una distinción parecida se percibe entre fibra muscular y brazo musculoso, y en otros muchos pares similares. En este capítu- lo se analizarán en secciones diferentes los sufijos derivativos característicos de los adjetivos calificativos (§ 7.2) y los de los adjetivos de relación (§ 7.3). Los sufijos que sirven para los dos tipos de adjetivos se examinarán en los § 7.4 y 7.5. 7.1.2 Sincronía y diacronía en la derivación adjetival 7.1.2a Como en todo el ámbito de la morfología léxica (§ 1.3.2), también en la derivación adjetival se aparta a menudo el análisis sincrónico del diacrónico por razones tanto conceptuales como metodológicas. Mientras que el primero aspira a describir el sistema lingüístico actual, presente en la conciencia lingüística de los hablantes, el segundo tiene en cuenta los étimos de las voces derivadas, muchas ve- ces no coincidentes con las formas reconocibles por el hablante. En razón de esa diferencia, numerosas alternancias morfofonológicas que se postulan en la morfología sincrónica no son necesarias en la diacrónica. Así, la derivación del adje- tivo calamitoso a partir del sustantivo calamidad requiere dos procesos en el análisis sincrónico: uno es la haplología (§ 1.3.4d), por la que se omite el segmento -ad- en calamid(ad)oso; el otro es el ensordecimiento de la -d- para evitar *calamidoso. Por el contario, en la morfología diacrónica no se han de suponer esos procesos, puesto que calamitoso se deriva históricamente del adjetivo latino calamitōsus. 135 La derivación adjetival. Aspectos generales 7.1.3c 7.1.2b Por otra parte, no todo segmento morfológico situado entre la base y los morfemas de flexión es necesariamente un sufijo en el análisis sincrónico, puesto que puede corresponder a un antiguo sufijo, español o latino, que ha dejado de ser productivo. Por ejemplo, en ágil, difícil, dócil, fértil, lábil, núbil o símil, el segmento -´ il (distinto de -il tónico: § 7.5.1c), que procede del sufijo latino -´ ĭlis, no permite formar nuevos adjetivos, por lo que no se considera parte del sistema morfológico del espa- ñol actual. 7.1.2c En la morfología sincrónica se postula la existencia de variantes alter- nantes o supletivas para explicar irregularidades que en la gramática histórica se analizan como bases léxicas perdidas. Ejemplos de tales variantes son los segmentos subrayados en los siguientes adjetivos denominales: capit-al (para cabeza); cív-ico (para ciudad ); diaból-ico (para diablo); fratern-al (para hermano); later-al (para lado); lumb-ar (para lomo); polvor-iento (para polvo). 7.1.3 Alternancias morfológicas. Otros aspectos morfofonológicos de la derivación adjetival 7.1.3a Como en los demás procesos derivativos, los sufijos imponen su pauta acentual a la base léxica en la derivación adjetival. El acento de la raíz se mantiene, por tanto, solo si es compatible con esa pauta, como en metálico o abúlico, pero cam- bia cuando el sufijo lleva su propio acento (achaque > achacoso; policía > policial ). 7.1.3b La vocal final de la base léxica se suele mantener cuando es tónica (Perú > peruano; café > cafetero, con interfijo), pero se anula si es átona: aren(a) + -oso > arenoso; pap(a) + -al > papal. El mismo proceso afecta a los diptongos, en algu- nos casos aplicado solo a la segunda vocal (geni(o) > genial; rabi(a) > rabioso), pero extendido en otros a todo el diptongo: bien(io) > bienal; estrateg(ia) > estratégico. Las alternancias en la base debidas a la diptongación (/ié/, /ué/ en posiciones tónicas, frente a /e/, /o/ en posiciones átonas), que se examinan en el § 1.3.4b, se respetan en gran número de casos, por ejemplo en hielo > helado; miel > meloso; tierra > terroso; viento > ventoso, o en escuela > escolar; fuego > fogoso; fuerza > forzoso; huevo > oval, aunque existen excepciones como fiebroso (pero febril ), estruendoso, huesudo o ­suertudo. Ambas soluciones alternan en calentito y calientito, fiestero y festero, puer- torriqueño y portorriqueño (en el último par con preferencia por la primera varian- te). Cabe añadir la alternancia /en/ ~ /in/, que afecta a ciertos procesos del tipo N > A, como en abdomen > abdominal; crimen > criminal; margen > marginal; ori- gen > original; polen > polínico; virgen > virginal; volumen > voluminoso. 7.1.3c Son numerosas las alternancias consonánticas que se reconocen en la ­derivación adjetival. Entre otras, cabe destacar las siguientes: Alternancia /s/ ( /θ/en la mayor parte del español europeo) ~ /k/: cerviz > cervical; voz > vocal. Alternancia /g/ ~ /k/: agua > acuático; estómago > estomacal. Alternancia /g/ ~ /x/: esófago > esofágico; mago > mágico. Alternancia /x/ ~ /g/: cónyuge > conyugal; teología > teologal. 7.2.1a La derivación adjetival y adverbial 136 Alternancia /t/ ~ /s/ o /θ/: parte > parcial; torrente > torrencial. Alternancia /s/ o /θ/ ~ /t/: caos > caótico; génesis > genético; acrobacia > acrobático; ­diplomacia > diplomático. 7.2 Sufijos derivativos característicos de los adjetivos calificativos 7.2.1 El sufijo -oso / -osa 7.2.1a El sufijo -oso / -osa es uno de los más productivos entre los que forman adjetivos calificativos en el español contemporáneo. Se combina con bases léxicas de tres clases: Base nominal: aceitoso, achacosa, airoso, amorosa, baboso, boscosa, cariñosa, espacioso, exitosa, furioso, generosa, giboso, mantecosa, mocoso, monstruosa, nuboso, ociosa, ­pecoso, perezosa, roñoso, rumbosa, seboso, valiosa, ventoso, vigorosa. Base verbal: abundoso, acuciosa, apestoso, borrosa, caviloso, desdeñosa, empalagoso, gravosa, ostentoso, pegajosa, quejosa, rasposo, temerosa. Base adjetival: grandioso, intelectualosa, rancioso, verdosa, voluntarioso. 7.2.1b Presenta este sufijo algunas variantes: -ajoso / -ajosa (quemajoso, pegajosa); -ioso / -iosa (laborioso, grandiosa); -uoso / -uosa (defectuoso, tempestuoso, afectuosa, respetuosa). A su vez, algunos derivados en -oso / -osa ofrecen variantes en las bases léxicas (es decir, bases supletivas): como sabr- (de sabor) en sabroso, o tenebr- (base supletiva culta para tiniebla) en tenebrosa. Se explican algunas de ellas desde el aná- lisis sincrónico por procesos de haplología (§ 1.3.4d y 7.1.2a), como religioso, a partir de religi(on)-oso; infeccioso, no *infeccionoso; amistosa, no *amistadosa, y en adjeti- vos de ámbito restringido como bondoso, claridosa o habiloso. 7.2.1c La paráfrasis que admiten con mayor naturalidad los adjetivos en -oso / -osa formados sobre una base nominal es ‘que tiene N’ (donde N representa el nombre del que se derivan): ardorosa, arenoso, cuidadosa, envidioso, espumosa, miedoso, ojerosa, peligroso, piadosa, poderoso, rencorosa, seboso, talentosa. Los diccionarios ofrecen a veces paráfrasis como ‘que tiene N en abundancia’ para algunos adjetivos de este gru- po: acuoso, baboso, caudalosa, rocosa. La paráfrasis ‘que tiene forma, tacto, consisten- cia o aspecto de N’ es apropiada para adjetivos que expresan semejanza con las características de algo: algodonoso, arcillosa, gelatinoso, mantecosa, sedoso. Responden más bien a la interpretación ‘que tiene tendencia a N’ adjetivos como belicoso, ­calurosa, chismoso, mentirosa o verdoso. La paráfrasis ‘que causa, produce, suscita o hace surgir N’ agrupa asimismo un gran número de estos derivados, como angustioso, asombrosa, bochornoso, borrascosa, calamitoso, calurosa, dudoso, embarazosa, enfadoso, enojosa, espantoso, estrepitosa, estruendoso, horrorosa, ruidoso, etc. 7.2.1d Los adjetivos que responden a la pauta V-oso suelen admitir la paráfrasis ‘que V’: apestoso, gastosa, picoso, resbalosa, silboso, suspirosa. El mayor número de de- rivados en -oso corresponde a la base nominal, si bien no siempre resulta sencillo determinar en el análisis sincrónico el carácter nominal o verbal de la base. Así, 137 Sufijos característicos de los adjetivos calificativos 7.2.2d mentiroso puede asociarse con mentira o con mentir, y algo semejante ocurre con ansioso, contagiosa, costoso, dudosa, empalagoso, espantosa, estorboso, estudiosa, ­fatigoso, honrosa o lamentoso. Varios de estos términos se emplean solo en ciertas áreas geográficas. 7.2.2 Los sufijos de grado extremo -ísimo / -ísima, -érrimo / -érrima 7.2.2a Suelen analizarse con las construcciones superlativas los sufijos ­-ísimo / -ísima y -érrimo / -érrima. No obstante, como se explica en el § 45.5.1a, las palabras resultantes, llamadas superlativos absolutos, no presentan en el español actual las propiedades que caracterizan sintácticamente a los demás superlativos, sino que se comportan como adjetivos de grado extremo o elativos (§ 13.2.3). 7.2.2b El sufijo -ísimo / -ísima aporta este significado de grado extremo a un gran número de adjetivos calificativos, como bellísimo, contentísima, durísimo, gra- vísima, honestísimo, inteligentísima, larguísimo, lindísima, modestísimo, negrísima, oscurísimo o sencillísima. También admiten este sufijo los adjetivos mismo, primero y último, unos pocos cuantificadores como mucho, poco, cuanto o tanto, y algunos adverbios como temprano, tarde, pronto, despacio, deprisa (cuyo derivado, deprisísi- ma, mantiene la misma vocal final), cerca (> cerquísima, que también mantiene la vocal final), lejos (> lejísimos o lejísimo en algunas zonas). Lo rechazan, en cambio, muchos adjetivos cuando forman adverbios en -mente, con escasas excepciones: brevísimamente, malísimamente, rarísimamente. Un paradigma reducido de adjetivos en -ísimo / -ísima corresponde a tratamientos que se aplican a quienes ostentan de- terminados títulos y dignidades: excelentísimo, ilustrísima, reverendísimo, serenísima. 7.2.2c Los derivados en -ísimo / -ísima presentan más alternancias de diptonga- ción que las que se obtienen con otros sufijos. Aunque con predominio general de las formas diptongadas, alternan los pares siguientes: ardentísimo ~ ardientísimo; bonísimo ~ buenísimo; calentísimo ~ calientísimo; certísimo ~ cier- tísimo; destrísima ~ diestrísima; ferventísima ~ fervientísima; fortísima ~ fuertísima; grosísi- mo ~ gruesísimo; novísimo ~ nuevísimo; recentísimo ~ recientísimo; ternísima ~ tiernísima; valentísima ~ valientísima. Es variada la distribución geográfica y social de las distintas formas. Se suelen con- siderar populares o conversacionales ciertísimo, fuertísimo o valientísima, mientras que las variantes sin diptongación ardentísimo, bonísimo o ferventísima se sienten muy cultas. 7.2.2d Eligen la variante -císimo / -císima muchos adjetivos terminados en -n, como joven (> jovencísima) o bribón (> briboncísimo), así como algunos terminados en -dor (trabajador > trabajadorcísimo, en alternancia con trabajadorísimo, que se considera menos recomendable) y en -or (mayor > mayorcísima). En cambio, en los adjetivos que terminan en /s/ ( /θ/ en gran parte del español europeo), como tenaz o eficaz, o cuya base léxica termina en esa consonante (dulc(e) > dulc-), el sufijo no es -císimo / -císima, sino -ísimo / -ísima. 7.2.2e La derivación adjetival y adverbial 138 7.2.2e Las bases supletivas son numerosas en estos derivados adjetivales. Son irregulares sapientísimo (de sabio), antiquísima (de antigua, frente a antigüísima, que no se recomienda), frigidísimo (de frío, menos usado que friísimo), fidelísima (de fiel, que alterna con fielísima) y crudelísimo (de cruel, menos usado que cruelísimo), los dos últimos más propios de la lengua culta. Los derivados en -ísimo / -ísima pro- cedentes de adjetivos terminados en -ble (§  7.4.3) presentan la variante -bil- en la base: agradabilísimo, amabilísima, miserabilísimo, nobilísima, notabilísimo. 7.2.2f Suelen rechazar el sufijo -ísimo / -ísima los adjetivos terminados en -ío, como sombrío o tardío (aunque lo admite frío: friísimo), así como los terminados en -uo, si bien se documentan ocasionalmente arduísimo (de arduo), ingenuísimo (de ingenuo) o el no recomendable, antigüísimo (de antiguo). Resultan poco naturales también los derivados en -ísimo / -ísima de muchos adjetivos que poseen prefijos negativos (anormal > anormalísimo; inapropiada > inapropiadísima; inútil > inutilísi- mo), y de otros que ya han sufrido un proceso derivativo. Así sucede con los ­derivados de adjetivos en -ble pertenecientes al primero de los grupos citados en el § 7.4.3b, como *lavabilísimo (frente a amabilísimo), y también con los formados sobre derivados en -nte: *insinuantísimo (frente a importantísimo, cuya base no suele considerarse derivada en el análisis sincrónico). Por razones semánticas rechazan -ísimo / -ísima los adjetivos de relación (§ 13.2.2b), puesto que no denotan propiedades graduables, a menos que se reinterpreten como calificativos: una canción popularísima, una cos- tumbre mexicanísima, un monarca cristianísimo: § 13.5.3d. Asimismo, los participios pasivos admiten el sufijo cuando han pasado a usarse como adjetivos (afortunadísi- mo, celebradísima, pesadísimo, queridísima o refinadísimo), pero también cuando adquieren usos casi atributivos dentro de perífrasis verbales, como en Tenía prepa- radísimo el discurso. 7.2.2g Poseen significación expresiva los escasos sustantivos que admiten este sufijo: campeonísimo, generalísimo y otros que adquieren connotaciones burlescas, como cuñadísimo, nietísima, vecinísimo. El adjetivo padrísimo, con flexión de género, derivado del sustantivo padre, significa ‘extraordinario’ en las áreas mexicana y cen- troamericana: Se hallaba en la parte vieja de la ciudad tomando cervezas con un grupo de gente padrísima (Agustín, Ciudades). 7.2.2h Eligen -érrimo / -érrima las bases supletivas de un buen número de adjeti- vos que contienen r en su última sílaba, como acérrimo (de acre), aspérrima (de áspera, menos usado que asperísima), celebérrimo (de célebre), integérrimo (de íntegro, junto a integrísimo), libérrima (de libre), misérrimo (de mísero), nigérrima (de negro, menos usado que negrísima), paupérrimo (de pobre, menos usado hoy que pobrísimo), pul­ quérrimo (de pulcro, de escaso uso, junto a pulcrísimo), salubérrima (de salubre). 7.2.3 Otros sufijos característicos de los adjetivos calificativos 7.2.3a El sufijo -ento / -enta y su variante -iento / -ienta forman adjetivos que to- man bases nominales y denotan la presencia en alguna persona o cosa de la noción de- signada por el sustantivo, a menudo con intensidad, extensión o abundancia, como en polvorienta (‘llena o cubierta de polvo’). Algunos de estos adjetivos expresan la cualidad 139 Sufijos característicos de los adjetivos de relación  7.3.1a de tener, mostrar, sentir o manifestar dicha noción, como hambriento o somnoliento. Un grupo numeroso de ellos indican falta de limpieza, aseo o compostura en la persona o en la cosa, como en los siguientes derivados, muchos de extensión restringida: angurriento (de angurria ‘voracidad’), basurienta, ceniciento, granujiento (de granujo ‘grano’), grasienta, gusaniento, harapienta, pelusienta (usado en parte de las áreas andina y centroamericana), pezuñento (derivado de pezuña, usado en el Perú y otros países an- dinos), piojento, pulguienta, sarniento (también existe sarnoso), trapienta. Se derivan de adjetivos amarillento (‘que tiende al amarillo’), avariento y flacuchento (de flaco), este último usado en algunas áreas del español americano. Los adjetivos que contienen el segmento -lento / -lenta o -liento / -lienta son todos de origen latino: corpulento, flatulento, fraudulenta, sanguinolenta, somnoliento o soñoliento, suculen- ta, truculento, virulenta. Solo en algunos de ellos se percibe, desde el análisis sincró- nico, la relación con su base nominal (cuerpo, fraude, sangre, sueño), por lo que no resulta claro que las demás voces de este grupo posean una estructura morfológica en el español actual. 7.2.3b El sufijo -udo / -uda forma adjetivos que suelen aplicarse a personas o a animales que se destacan por el tamaño, el exceso, la desproporción o la malforma- ción de alguna parte de su cuerpo. Véanse los siguientes ejemplos: barbudo, bigotudo, cabelludo, cogotuda, dientuda, greñuda, hocicudo, huesuda, jetudo, juanetuda, lanudo, melenuda, mofletuda, morrudo, nalgudo, narigudo, orejudo, pantorri- lludo, panzuda, patilludo, patudo, peluda, picudo, tripudo, trompudo, zancuda. También denotan exceso o abundancia, aunque en alguna otra magnitud, confianzu- do (‘que se toma excesiva confianza’), cachazuda (de cachaza) o espinudo (‘espinoso, difícil’, usado en Chile). 7.2.3c Coincide el sufijo -ón / -ona con -udo / -uda en algunos de sus usos, aunque el primero se emplea más frecuentemente. Ambos alternan en pares como barri- gón ~ barrigudo; cabezón ~ cabezudo; panzón ~ panzudo. El carácter despectivo que se asocia a este sufijo se reconoce en derivados de base verbal (V-ón), como adulón, bus- cón, comilona, criticona, destrozón, dormilona o zumbón, así como, a veces, en algunos adjetivos referidos a la edad de las personas, como cuarentón, cincuentona o sesentón, y también en derivados de ordinales, como segundón ‘hijo segundo’ y ‘persona que ocupa un puesto de menor relevancia que otra’. Su empleo para la formación de au- mentativos se describe en el § 9.3.1. 7.3 Sufijos derivativos característicos de los adjetivos de relación 7.3.1 Adjetivos gentilicios y derivados de antropónimos. Propiedades 7.3.1a Los sustantivos que designan lugares pueden ser propios y comunes (§ 12.1.2a). Los primeros, llamados topónimos (§ 12.5.1b), dan lugar a los adjetivos 7.3.1b La derivación adjetival y adverbial 140 gentilicios (Nicaragua > nicaragüense), que pueden ser también sustantivos. Es- tos adjetivos admiten la paráfrasis ‘natural de N’, pero también ‘relativo o pertene- ciente a N’, propia de los adjetivos de relación (la política nicaragüense). Entre los varios sufijos que forman estos adjetivos, los más comunes son los siguientes: -aco / -aca: austríaco o austriaco; -ano / -ana: italiana; -ata: keniata; -eco / -eca: guatemal- teco; -ego / -ega: manchega; -eno / -ena: chileno; -ense: bonaerense; -eño / -eña: limeña; -eo / -ea: europeo; -ero / -era: habanera; -és / -esa: cordobés; -eta: lisboeta; -í: iraní; -ín / -ina: mallorquina; -ino / -ina: granadino; -ita: israelita; -o / -a: rusa; -ol / -ola: español; -uno / -una: villavicenciuna. Los mismos sufijos suelen formar también adjetivos derivados de antropónimos (§ 12.5.1a), sean estos nombres de pila (Francisco > franciscano), apellidos (Cervan- tes > cervantino) o sobrenombres (Cid > cidiano). Los apellidos derivados de ­nombres de pila, como Fernández (< Fernán), se llaman patronímicos. 7.3.1b No es posible prever el sufijo que se elige para formar el adjetivo gentili- cio de cada nombre de lugar. Algunos topónimos reciben más de un adjetivo gen­- ti­licio, a veces usados en distintos contextos o en diferentes épocas (brasilera y brasileña; salmantino, salamanquino y salmanticense). A su vez, algunos sustantivos que designan ciudades o regiones del mismo nombre en países diferentes se distin- guen por sufijos distintos: guadalajareño (de Guadalajara, España), frente a guadalajarense (de Guadalajara, Méxi- co); santafereña (de Santa Fe [de Bogotá], Colombia), frente a santafesina (de Santa Fe, Argentina); de Santiago provienen santiaguino (de Santiago [de Chile] ), santiaguense (de Santiago [de los Caballeros], República Dominicana), santiagueño (de Santiago [del ­Estero], Argentina), santiaguero (de Santiago [de Cuba] ) y santiagués (de Santiago [de Compostela], España). 7.3.1c Muchos adjetivos gentilicios se forman con bases supletivas, muy a me- nudo procedentes de antiguas denominaciones latinas o griegas, pero también de otro origen: abulense (de Ávila, España); boricua, borincano, borinqueño (de Puerto Rico); lusitano (de Portugal ); penquista (de Concepción, Chile); porteño (de Buenos Aires, Argentina, o de Valparaíso, Chile); regiomontano (de Monterrey, México). 7.3.2 Sufijos característicos de adjetivos gentilicios y derivados de antropónimos 7.3.2a El sufijo -ano / -ana se aplica a un gran número de gentilicios a partir de topónimos que designan ciudades, provincias, regiones, países o continentes: africano, americana, araucano, astorgana, asturiano, australiana, bogotano, boli‑ viana, castellano, colombiana, coreano, ecuatoriana, floridano, guineana, italiano, jamai- cana, mexicano, montevideana, peruano, romana, temucano, toledana, troyano, zacatecana. 141 Sufijos característicos de los adjetivos de relación 7.3.2d Este mismo sufijo aparece también en muchos adjetivos no gentilicios derivados de nombres comunes de lugar, como aldeano, ciudadana, hortelano, mundana, provin- ciano, serrana, urbano o villana —algunos con usos calificativos y relacionales—, o bien en derivados de adverbios, como cercano o lejana. Se forman también con este sufijo adjetivos derivados de nombres propios de persona, sean de pila (dominicano, gregoriana, virgiliano) o apellidos (copernicano, galileana, luterano). El sufijo ofrece la variante -iano / -iana como en los gentilicios bostoniano, ecuatoriana, sahariano, y en derivados de nombres propios como bolivariana, freudiano, lorquiana, que no ­corresponde a los adjetivos en los que la vocal -i- pertenece a la base léxica, como horaciano, murciano o veneciana. 7.3.2b El sufijo -ino / -ina forma también un gran número de adjetivos gentili- cios, como andino, antofagastina, bilbaíno, fueguina, granadino, huancaína, neoyor- quino, parisina, salmantino, sanjuanina o santafesina, entre otros. Da lugar asimismo a adjetivos formados sobre antropónimos, como carolino, cervantina, fernandino, gongorina, isabelino, paulina o vicentino. Algunos de los adjetivos que se forman con este sufijo son calificativos y responden a la paráfrasis ‘semejante a N o que posee las características de N’, como alabastrino, ambarina, coralino, cristalina o diamantino. Otros son adjetivos de relación y admiten la paráfrasis, propia de estos, ‘relativo o perteneciente a N’, como marino o matutina, y también los formados sobre nombres de especies animales (bovino, equina, felino, leonina, ovino, serpentina). Varios de este último grupo admiten a veces usos calificativos, como en agilidad felina. 7.3.2c Forman asimismo un elevado número de adjetivos gentilicios los sufijos -ense (o su variante -iense), -eño / -eña y -és / -esa: ateniense, bonaerense, costarricense, lucense, morelense, nicaragüense, parisiense; angole- ño, asunceña, caraqueño, hondureña, limeño, madrileña, panameño, puertorriqueña; ara- gonés, cordobesa, genovés, irlandesa, japonés, leonesa, libanés, tailandesa, tirolés. Se forman igualmente con -eño / -eña y con -és / -esa algunos adjetivos derivados de nombres comunes de lugar, como isleño, istmeño, lugareña, norteña, sureño, burgués o montés, y otros procedentes de adverbios. Así, en diferentes países ame- ricanos, arribeño o alteño se aplican a la persona o la cosa que procede de las ­tierras altas, y fuereño o afuereño significan ‘forastero’. Muestran bases léxicas supletivas cingalés (de Ceilán), danés (más usado que dinamarqués) y finés (que alterna con finlandés). 7.3.2d El sufijo -eco / -eca, que se asocia generalmente con el sufijo náhuatl -ic o  -tic, se reconoce en muchos gentilicios mexicanos o centroamericanos, como ­chiapaneco, chichimeca, cholulteco, cuzcatleca, guatemalteco, mazatleca, tamauli- peco, tepozteca, yucateco o zacateca. Este sufijo se distingue de su homónimo -eco / -eca, de origen romance, que aparece en algunos adjetivos que designan defectos, como chueco ‘patituerto’ o patuleco ‘con un defecto en los pies o en las manos’. Unos pocos adjetivos gentilicios se forman con el sufijo -o / -a, como argentino, bosnia, chino, ­filipina, lituano, palestina, ruso o tucumana. La terminación en -o se extiende a las  bases léxicas del primer gentilicio en compuestos como francocanadiense o italofrancés (§ 11.4.2a). Son considerados tradicionalmente formaciones ­regresivas 7.3.3a La derivación adjetival y adverbial 142 los adjetivos y sustantivos andaluz, alemán o inglés, entre otros, que se asocian con Andalucía, Alemania e Inglaterra respectivamente. No obstante, entienden algu- nos morfólogos que el proceso morfológico se produce en la dirección opuesta, de forma que el gentilicio constituiría la base para formar el topónimo: andaluz > An- dalucía. 7.3.3 Otros sufijos que forman adjetivos de relación 7.3.3a Varios de los sufijos de este grupo forman derivados esdrújulos. Entre ellos figuran los siguientes, que comparten la terminación /iko/ – /ika/: -´ ico / ´-ica: sílaba (> silábico), cilíndrico, mítica, napoleónico, patriótica, telefónico. -ástico / -ástica: orgía (> orgiástico), gimnástico. -ático / -ática: reuma (> reumático), temática, asmático, carismática, selvático. -ífico / -ífica: calor (> calorífico), científica, honorífico, beatífica. -ístico / -ística: memoria (> memorístico), estilística, operístico, turística, u ­ rbanístico. 7.3.3b Los sufijos -ar y -al se combinan con bases nominales. La elección entre una y otra variante está en gran parte condicionada por un proceso de disimilación: se elige -al si la base contiene r, como en astro (> astral ), arbitral, bronquial, carnal, central, cerebral, comercial, contractual, craneal, departamental, hormonal, inver- nal, primaveral, procedimental, teatral, terrenal, tribal, universal o visceral. Se elige en cambio -ar cuando la base contiene l: alveolar, angular, capilar, ciliar, circular, ejem- plar, escalar, familiar, globular, lanar, militar, molecular, muscular, ovular, polar, po- pular, pulmonar o solar. Si la base incluye las dos consonantes, se tiene en cuenta la más cercana al sufijo, como en larva > larval; sepulcro > sepulcral. Cuando la base no contiene l ni r, suele elegirse -al, lo que muestra que es la opción más ­generalizada, como en asnal, causal, conyugal, documental, estatal, estomacal, mundial, musical, naval, oval o penal. Aparece incluso -al en algunos casos en que la base léxica contiene l, siempre que no sea el último fonema de la raíz, como en colonial, filial, fluvial, glo- bal, legal o local. Este sufijo posee las variantes -ial (facial, mundial, parcial) y -ual (anual, manual, usual). 7.3.3c En los adjetivos derivados mediante -al o -ar son muy numerosas las ba- ses supletivas de origen latino: an- para año en anual; digit- para dedo en digital; ­estel- para estrella en estelar; fluv- para río en fluvial; leg- para ley en legal; mens- para mes en mensual o menstrual; ocul- para ojo en ocular; popul- para pueblo en popular. En parte por influencia del inglés o del francés, el número de adjetivos derivados en -al ha crecido considerablemente en los últimos años, sobre todo en los ámbitos de la técnica, la ciencia, la economía y la publicidad. Son muestra de tal pujanza delin- cuencial, experiencial, ficcional, fundacional, instrumental, observacional, ocupa­ cional, promocional, situacional o vocacional, entre otros muchos adjetivos. Algunos de los nuevos derivados alternan con adjetivos ya existentes (opcional con optativo o potestativo; operacional con operativo; preferencial con preferente) e incluso los des- plazan en determinados contextos técnicos. Aun así, estos pares no resultan siempre equivalentes. Contrastan, por ejemplo, emocional ‘relativo a las emociones’ y emoti- vo ‘que produce emoción’. 143 Sufijos característicos de los adjetivos de relación  7.3.3g 7.3.3d Los adjetivos formados con el sufijo -orio / -oria (o sus variantes ­-torio / -toria y -sorio / -soria) casi siempre derivan de verbos de la primera conjuga- ción: clasificatorio, conciliatoria, condenatorio, declaratoria, indagatorio, inflamatoria, intimidatorio, obligatoria, respiratorio, vejatoria, violatorio. Eligen la variante -sorio / -soria unos pocos verbos de la segunda y de la tercera conjugación (sus- pensorio; disuasoria, divisorio, incisoria, persuasorio). Entre los derivados de los pocos verbos de la tercera que eligen -torio / -toria están definitorio, inhibitoria, inqui­ sitorio, prohibitoria. Algunos de los adjetivos en -orio / -oria pertenecen al lenguaje ­jurídico (defraudatorio, derogatoria). Se ha propuesto la pauta N-orio para unos po- cos adjetivos, como ilusoria (< ilusión), meritorio (< mérito), previsorio (< previsión), promisoria (< promesa) o provisorio (< provisión). 7.3.3e Frente a -orio / -oria el sufijo -ario / -aria tiende a formar adjetivos a par- tir de bases nominales, a menudo sustantivos que contienen el sufijo -mento, como en los cinco últimos ejemplos de abajo: arancelario, bancaria, domiciliario, estatutaria, hipotecario, imaginaria, inflacionario, ­parasitaria, partidario, presupuestaria, protocolario, tributaria, universitario; alimenta- ria, complementario, parlamentaria, reglamentario, sacramentaria. Muchos adjetivos derivados mediante -ario / -aria presentan irregularidades morfo- lógicas que requieren, como en el caso de otros sufijos cultos, de bases supletivas. Así ocurre en consuetudinario (de costumbre), culinario (de cocina), gregario (de grey), legendaria (de leyenda) o portuaria (de puerto). Los derivados en -tario / -taria de sustantivos en -tad o en -dad sufren una alteración en el final de su base, como en voluntario (de voluntad) o comunitaria (de comunidad). Algunos adjetivos de este grupo se derivan de adjetivos numerales, como secundario (de segundo) o centenaria (de cien). 7.3.3f El sufijo -ero / -era forma adjetivos gentilicios (§  7.3.1a), pero también otros adjetivos de relación, especialmente los derivados de sustantivos que designan materias o productos comerciales, industriales o agrícolas, como en industria sedera, central lechera, puerto pesquero, exportación cafetera o producción algodonera. Al mismo grupo corresponden otros como aduanero, caminero, costera u hotelera. Este sufijo se halla también en adjetivos calificativos de valor despectivo, como embuste- ro, faldero, populachera, traicionera. Tales matices no se reconocen en sus bases no- minales en arrabalero, politiquero, teatrera o zarzuelera. Son también calificativos algunos adjetivos que expresan afición por ciertas actividades, generalmente lúdicas o expansivas, como futbolero, viajera, festero o fiestero o casera. Funcionan como calificativos otros adjetivos, en principio de relación, cuando expresan gusto o afición por alimentos, como los que aparecen en ser alguien muy {cafetera ~ cerve­cero ~  dulcera}. 7.3.3g El sufijo -ista forma una larga serie de adjetivos que, usados como sustan- tivos de persona, designan al que ejerce alguna profesión u oficio (electricista), al que sostiene alguna actitud o creencia (machista), al que practica ciertos hábitos (laísta, yeísta) o al que es defensor, impulsor o partidario de ideas, ­tendencias o mo- vimientos (cubista, estalinista, historicista, modernista, pacifista, ­vanguardista). 7.3.3h La derivación adjetival y adverbial 144 ­ uchos derivados que reciben la interpretación general de ‘(persona) partidaria M de’ se relacionan con un sustantivo que responde al esquema N-ismo, más que con el nombre de su base. Así, pacifista se asocia morfológicamente con pacifismo de forma más clara que con paz (§ 6.2.3c). Como sucede con los gentilicios, muchos adjetivos en -ista modifican a sustantivos no personales. Reciben, además de las interpretaciones señaladas, la más característica de los adjetivos de relación (‘rela- tivo o perteneciente a’), como en reforma clasicista, monasterio budista o medida inflacionista. 7.3.3h Los adjetivos derivados en -ivo / -iva tienen bases verbales (decorar > deco­ rativo) o nominales (deporte > deportivo). Este sufijo está siempre precedido de las consonantes -t- o -s-. En algunas voces, como abortivo, defensivo o impulsivo, ambas derivaciones son posibles desde el punto de vista sincrónico, e incluso alternan las paráfrasis correspondientes: mecanismo defensivo ‘de defensa’ (con sustantivo), frente a un libro ofensivo ‘que ofende’ (con verbo). La -t- o la -s- pertenecen unas veces a la base (deporte > deportivo), pero no otras (llamar > llamativo). Se ajustan al esquema V-a-tivo muchos adjetivos derivados de verbos de la primera conjugación, como administrativo, afirmativa, alternativo, calificativa, educativo, indicativa, lla- mativo, narrativa o pensativo. Responden a las pautas V-i-tivo, V-tivo o V-sivo varios adjetivos formados sobre verbos de la tercera conjugación, como competitivo, in- tuitiva; atributivo, contributiva; agresivo o permisiva. Los verbos de la segunda, por su parte, suelen elegir las variantes en -sitivo / -sitiva cuando terminan en -poner (com- positivo, expositiva), en -ctivo / -ctiva cuando acaban en -traer (atractivo, ­contractiva) o en -sivo / -siva si terminan en -nder (comprensivo, defensiva). Algunos adjetivos, como auditivo, cualitativa, delictivo, dubitativa, entre otros, requieren bases supleti- vas en el análisis sincrónico. 7.4 Sufijos de sentido activo y de sentido pasivo Una serie de derivados adjetivales se caracterizan por tener un claro sentido activo o pasivo independientemente de su naturaleza calificativa o relacional. En los apar- tados que siguen se analizarán los principales sufijos que los forman. 7.4.1 El sufijo -dor / -dora La mayor parte de los derivados que siguen la pauta N-dor / -dora son sustanti- vos: aguador, aviador, leñador, viñador (§ 6.2.1); en cambio suelen ser adjetivos los que responden al esquema V-dor / -dora, derivados de verbos de las tres con- jugaciones: De la primera conjugación: cegador, clasificadora, encantador, evocadora, madru­ gador, purificadora, revelador, voladora. De la segunda conjugación: acogedor, conmovedora, ensordecedor, estremecedora, perdedor, poseedora, rompedor. De la tercera conjugación: aturdidor, confundidora, consumidor, cumplidora, ­medidor. 145 Sufijos de sentido activo y de sentido pasivo 7.4.2b Se obtienen numerosas formas alternantes del sufijo, por ejemplo -sitor / -sitora para los verbos en -poner (compositor, expositora, opositor) o -tor / -tora para los ver- bos en -ducir y -venir (conductor, introductora, productor; contraventor, intervento- ra). Como en los derivados en -ción, pueden suponerse raíces supletivas en lugar de alomorfos de los sufijos. Así, algunos morfólogos entienden que a descriptor corres- ponde en el análisis sincrónico la segmentación descript-or (con raíz compartida por descript-ivo), pero otros entienden que la segmentación descrip-tor permite la mis- ma raíz que se obtiene en descrip-ción. Casi todos los derivados que se ajustan al esquema V-dor admiten la paráfrasis ‘que V’, con interpretación activa (personal ­investigador ‘que investiga’), pero en algunos contextos resulta más natural la pará- frasis con sustantivos (labor investigadora ‘relativa a la investigación’). 7.4.2 El sufijo -nte 7.4.2a Se forman en español un gran número de adjetivos derivados en -nte que mantienen la terminación de los antiguos participios de presente, aunque no siem- pre sus propiedades gramaticales. El sufijo presenta variantes en -ante, -ente y ­-iente: -ante: abundante, agobiante, cambiante, demandante, distante, edificante, firmante, gra- tificante, intrigante, ocupante, picante, preocupante, sedante, tocante, variante, todos a partir de verbos de la primera conjugación. -ente: absorbente, convincente, decadente, emergente, excedente, precedente, procedente, sorprendente, sobre verbos de la segunda conjugación; coincidente, concurrente, exi- gente, reincidente, residente, urgente, sobre verbos de la tercera. -iente: complaciente, condescendiente, contendiente, correspondiente, creciente, depen- diente, doliente, naciente, perteneciente, a partir de verbos de la segunda conjugación; combatiente, durmiente, escribiente, hiriente, maldiciente, proveniente, sirviente, son- riente, sobre los de la tercera. Como se ve, la terminación -ante es característica de la primera conjugación, pero es difícil prever la terminación -ente o -iente en los adjetivos derivados de verbos de la segunda y de la tercera. Existen casos de doble solución, como ascendente y ascen- diente, tendente y tendiente, adquirente y adquiriente. Los adjetivos derivados en -nte se forman en el español actual sobre los temas verbales de pretérito, característicos del gerundio. Se dice, por tanto, durmiente, como durmiendo, no *dormiente; siguien- te, no *seguiente; sirviente, no *serviente. Desde el análisis sincrónico se postulan bases alternantes por haplología (§ 1.3.4d) en la derivación de carente (frente al me- nos usado careciente), obediente (no *obedeciente) o permanente (no *permanecien- te). En otros casos se perciben alternancias vocálicas (convincente, no *convencente) o consonánticas (mendicante, no *mendigante). 7.4.2b El funcionamiento gramatical de los adjetivos en -nte no coincide por completo con el que corresponde a los antiguos participios de presente, que desapa- recieron pronto en español. Tales formas mantenían en la lengua medieval propie- dades estrictamente verbales. Admitían, por ejemplo, complemento directo, como en Ya passava el agradable / mayo, mostrante las flores (Santillana, Triumphete); […] que ella preste a ti las manos suyas trayentes lumbre (Rodríguez Padrón, Bursario). 7.4.2c La derivación adjetival y adverbial 146 En cambio, los actuales adjetivos en -nte construyen con la preposición de el argu- mento que corresponde al complemento directo del verbo de origen, como en igno- rante de lo que ocurría (frente a ignorar lo que ocurría) o en amante de la paz (frente a amar la paz). Aun así, conservan la preposición seleccionada por el complemento preposicional en proveniente de otro lugar (como provenir de), equivalente a esa can- tidad, carente de recursos, asistentes al acto, consistente en una jugosa suma. El adje- tivo distante mantiene en parte sus propiedades verbales en expresiones como distante varios kilómetros de la ciudad. 7.4.2c Mientras que los derivados mediante el sufijo -dor / -dora suelen caracte- rizar a la persona o la cosa que participa activa o frecuentememte en alguna acción (contaminador, estimuladora, vividor, voladora), los derivados en -nte expresan ­alguna propiedad inherente o característica de algo o alguien (contaminante, esti- mulante, viviente, volante). Los dos tipos de derivados se adaptan mal, por otra parte, a la expresión de propiedades episódicas o circunstanciales, por lo que suelen construirse con el verbo ser: ser {abundante ~ emocionante ~ ahorradora ~ emprendedor}. 7.4.3 El sufijo -ble 7.4.3a En su interpretación más productiva, el sufijo -ble tiene sentido pasivo y modal. Así, traducible admite la paráfrasis ‘que puede ser traducido’. Estos adjetivos se construyen en español sobre temas de participio (§ 27.7.4c). El sufijo va precedido por la vocal -a- en los derivados de la primera conjugación (transport-a-ble) y por -i- en los de la segunda (tem-i-ble) y la tercera (reduc-i-ble). Las bases léxicas de los adjetivos en -ble presentan variantes supletivas en casos como reducible ~ reductible; visible (no *veíble); factible (no *hacible). Los derivados con bases alternantes ­pueden tener significados diferentes, como legible e ilegible, que se refieren a las condiciones materiales que permiten la lectura de algo (una letra diminuta, casi ilegible), frente a leíble, que admite interpretaciones más amplias. Abundan los adjetivos en -ble que contienen prefijos negativos (in-V-ble): indudable, inmutable, inolvidable, inson- dable, invencible, a menudo de uso más frecuente que las correspondientes formas no prefijadas. 7.4.3b Se reconocen dos grupos morfológicos de adjetivos derivados en -ble: A. Los que se consideran formas derivadas desde el punto de vista de la morfología sincrónica: abarcable, atacable, atribuible, canjeable, comprensible, exigible, lavable, masticable, recuperable, reducible, sobornable, transportable, vendible, verificable. B. Los que no se consideran palabras derivadas en el análisis sincrónico, si bien sus étimos lo eran en latín: afable, amable, amigable, considerable, entrañable, estable, flexible, formidable, impecable, implacable, miserable, probable, sensible, susceptible. Los adjetivos del segundo grupo no se sienten como derivados en el español actual, por lo que no admiten paráfrasis pasivas del tipo ‘que puede ser + participio’. Así, amable no se interpreta como ‘que puede ser amado’, sino como un adjetivo simple. Sin ­embargo, algunos adjetivos del segundo grupo pasan ocasionalmente al primero, 147 Sufijos de sentido activo y de sentido pasivo 7.4.3f siempre que los verbos que corresponden a sus bases existan en el español actual. Por ejemplo, junto a un viaje improbable (‘que seguramente no tendrá lugar’, grupo segundo), se obtiene una afirmación absolutamente improbable (‘imposible de pro- bar’, grupo primero). Asimismo, junto a una altura considerable (‘significativa, de cierta importancia’, grupo segundo), puede hablarse de una oferta solo considerable en determinadas circunstancias (es decir, ‘sujeta a consideración’, grupo primero). 7.4.3c Los adjetivos del primer grupo presentan comportamientos sintácticos que los vinculan con el verbo transitivo de la base. Pueden, por ejemplo, ser modi­ ficados por adverbios en -mente. Contrastan así fácilmente transportable o difí- cilmente evitable con *fácilmente amable (grupo segundo). Admiten también otros complementos circunstanciales, como los de lugar (transportable en un vehículo ade- cuado) y los de modo (lavable con mucho cuidado), además de complementos agenti- vos encabezados por la preposición por, sobre todo si son genéricos, como en políticos corruptos sobornables por cualquiera que tenga algo sustancioso que ofrecer; un jeroglífico descifrable solo por expertos muy cualificados, o en Martí no era, como Heredia, Saco o Varona, o incluso la totalidad del proceso intelectual cubano, ­abarcable por un solo investigador (Vitier, Sol). Solo estos adjetivos heredan (§ 27.7.4c) ciertos complementos del verbo correspondiente a su base, como los de régimen preposi- cional en extraíble del subsuelo (como extraer del subsuelo), canjeable por bonos, com- parable a los demás, reproducible en otro formato, preferible a cualquier otro, visible desde la colina. 7.4.3d Los adjetivos del segundo grupo, en cambio, carecen de las propiedades sintácticas mencionadas en el apartado anterior porque no son formas derivadas en el análisis sincrónico. Estos adjetivos suelen admitir de manera natural la derivación de sustantivos (afabilidad, amabilidad, flexibilidad, probabilidad, sensibilidad), mien- tras que los del primer grupo lo hacen solo excepcionalmente (la recuperabilidad de las pérdidas, la indestructibilidad de un material). Por otra parte, los del primer grupo suelen rechazar el sufijo -ísimo (*traducibilísimo, *transportabilísimo), mientras que los del segundo tienden a aceptarlo: amabilísimo, notabilísimo (§ 7.2.2f). 7.4.3e La base verbal de un grupo pequeño de derivados en -ble corresponde a un verbo intransitivo, pronominal o no: agradable (‘que agrada’), durable (‘que dura’), flotable (‘capaz de flotar’), incansable (‘que no se cansa’), inservible, irritable, perdurable, soluble, variable. Aunque estos adjetivos no admiten paráfrasis con for- mas pasivas, a diferencia de los del grupo primero, se relacionan semánticamente con los verbos de su base en la morfología sincrónica, frente a los del grupo segundo. Especialmente escasos son los adjetivos en -ble asociados con verbos intransitivos que se construyen con complementos preposicionales, sean de régimen o no: ciudades vivibles (‘en las que se puede vivir’); una persona fiable (‘de la que es posible fiarse’); cuestiones opinables (‘sobre las que puede opinarse’); un río navegable (‘en el que puede navegarse’); suelo edificable (‘sobre el que se puede edificar’). 7.4.3f A los adjetivos que siguen la pauta general V-able se suman en el español general unos pocos que se ajustan a la pauta N-able (confortable, favorable, salu­ dable). En la lengua actual se extienden los adjetivos derivados en -ble con bases 7.4.4a La derivación adjetival y adverbial 148 s­ ustantivas que designan cargos, profesiones o dignidades (alcaldable, papable, pre- sidenciable), con el sentido aproximado de ‘candidato a N’, ‘que puede llegar a ser N’ o ‘posible N’. 7.4.4 Los sufijos -dero / -dera y -dizo / -diza 7.4.4a También el sufijo -dero / -dera presenta sentido pasivo. Este sufijo está en retroceso en la lengua actual, que lo ha sustituido en muchos casos por -ble. Así, factible sustituye a hacedero (‘que puede hacerse’), pagable a pagadero (una cantidad pagadera en seis plazos) y vivible a vividero (‘donde se puede vivir’). 7.4.4b Aunque de productividad mucho más reducida que las formas en -ble, los adjetivos en -dizo / -diza pueden parafrasearse, como ellas, mediante verbos prono- minales o a través de fórmulas que muestran el sentido pasivo que les suele corres- ponder: arma arrojadiza (‘apta para ser arrojada’), puente levadizo (‘que puede ser levantado’), enamoradizo (‘que tiende a enamorarse’). Estos adjetivos se forman ­sobre temas de infinitivo, por lo que se distinguen en ellos las tres vocales temáticas: resbal-a-dizo, mov-e-dizo, hu-i-dizo. Se diferencian, pues, en este punto, de los ­adjetivos en -ble, que solo muestran dos temas participiales (transportable, ­movible, traducible: §  7.4.3a). Mientras que -ble expresa posibilidad o capacidad, el sufijo -dizo indica ‘propensión o tendencia’, y se combina especialmente con verbos pro- nominales que denotan cambio (cambiadizo, mudadizo, tornadizo) o movimiento (corredizo, huidizo, rodadizo). Ese significado básico característico de -dizo se reco- noce también en los adjetivos derivados en -izo / -iza sobre bases nominales y adje- tivales (§ 7.5.1d). 7.5 Otros sufijos adjetivales Como los de la sección anterior, los adjetivos considerados en esta pueden ser rela- cionales o calificativos. 7.5.1 Los sufijos -oide, -esco / -esca, -il, -izo / -iza, -uno / -una 7.5.1a En el lenguaje científico se usa el sufijo -oide combinado con bases ­no­minales, para formar adjetivos que admiten paráfrasis como ‘que se parece a N’ (esquizoide, humanoide, linfoide, zooide) o ‘de forma de N’ (esferoide, romboide, trapezoide). Del lenguaje científico ha pasado a la lengua común en adjetivos calificativos de inten- ción despectiva, como fascistoide, infantiloide o sentimentaloide. 7.5.1b El sufijo -esco / -esca, de origen italiano, alterna los usos relacionales (la poesía juglaresca ‘de los juglares’) con los calificativos, propios especialmente de algunos adjetivos derivados de antropónimos (cantinflesco, celestinesco, donjua- nesco, goyesco, quevedesco, quijotesco). Otros hacen referencia a lo artificioso o ­enredado (versallesco ‘muy cortés y afectado’, libresca, novelesco, folletinesca, ­detectivesco, abogadesca), o a lo que resulta fingido, extravagante o poco natural, 149 La derivación adverbial 7.6.1 como caricaturesco, canallesca, carnavalesco, grotesca, rocambolesco o matonesca: Trabó amistad e intercambió confidencias con el par de caudillos de la caterva truha­ nesca e histriónica (Mujica Lainez, Escarabajo). 7.5.1c El sufijo -il forma adjetivos calificativos y relacionales, sobre todo a partir de nombres de persona (estudiantil, infantil, juvenil, muchachil, varonil ), pero a ­veces también con otras bases (concejil, textil ). Algunos tienen connotación despec- tiva, como borreguil, monjil o ratonil, que puede estar presente en su misma base léxica: caciquil, gansteril o servil. 7.5.1d El sufijo -izo / -iza comparte con -dizo / -diza el significado básico de ‘pro- pensión o tendencia’. Los adjetivos que forma se construyen sobre bases nominales (N-izo / -iza), como cobrizo ‘parecido al cobre en el color’, pajizo, calizo o antojadiza, o bien adjetivales, como rojizo o enfermiza. 7.5.1e El sufijo -uno / -una alterna los usos calificativos con los relacionales. Los adjetivos que se ajustan a la primera interpretación suelen admitir la paráfrasis ‘se- mejante a N’ y tienden a ser despectivos: aspecto caballuno ‘aspecto de caballo’, una mujer hombruna, moruno, frailuno. Los que responden a la segunda suelen expresar la pertenencia a un grupo o una clase. Destacan entre ellos los derivados de nombres de animales (cabruno, cebruno, conejuno, ovejuno, perruna, zorruna), y algunos tie- nen acepciones como adjetivos calificativos. 7.5.2 Sufijos adjetivales de uso más restringido Existen otros sufijos que forman adjetivos, pero son menos frecuentes y se usan en contextos más restringidos. Entre ellos figuran -iego / -iega (mujeriego); -icio / -icia (alimenticia); -´ eo / ´-ea (arbóreo); -áceo / -ácea (gallinácea) y -áneo / -ánea o -íneo / -ínea (cutáneo, rectilínea). Por otra parte, un buen número de participios se usan también como adjetivos en diversos contextos, como se señala en el § 27.7.4. 7.6 La derivación adverbial 7.6.1 El sufijo -mente: entre la derivación y la composición De entre los elementos usados en latín para formar expresiones adverbiales, el que triunfó en las lenguas romances fue mente, ablativo de mens, mentis, que significaba ‘mente, pensamiento’ y también ‘ánimo, intención’. A pesar de que -mente se suele considerar un sufijo con el significado ‘de manera’ (lealmente ‘de manera leal’), man- tiene algunas de las propiedades que tuvo como unidad léxica independiente, por lo que se asimila en parte a los elementos compositivos de la lengua actual. Así, la base léxica sobre la que -mente incide mantiene un acento secundario: l[è]ntam[é]nte, no *lentam[é]nte, frente a lentit[ú]d, no *l[è]ntit[ú]d. Por otra parte, cuando un adverbio en -mente está cuantificado (muy lentamente), el cuantificador se agrupa semánticamente con el adjetivo y deja fuera al segmento -mente: muy ­lentamente significa, en efecto, ‘de manera muy lenta’, en lugar de ‘muy de manera lenta’. Por otra parte, es femenino 7.6.2 La derivación adjetival y adverbial 150 el género de las bases a las que -mente se agrega, consecuencia natural del género del sustantivo mente: tranquila-mente. Por último, -mente tiende a elidirse en los grupos coordinados (lisa-Ø y llanamente), así como en las comparaciones de igualdad y ­desigualdad: Cumplió sus gustos tan torpe como públicamente, en menoscabo de la autoridad del rey (Cervantes, Persiles); Dijo que el Presidente ha ejercido un liderazgo que se ha reconocido más internacional que nacionalmente (Tiempo [Col.] 2/1/1990). 7.6.2 Adjetivos que admiten el sufijo adverbial -mente Se forma en español un gran número de adverbios en -mente derivados de adjetivos calificativos: limpiamente, públicamente, ruidosamente, sensatamente. Sin embargo, no todos los adjetivos calificativos lo admiten. Así, fuera del lenguaje poético, no suelen aceptarlos los adjetivos de color, a diferencia de los que expresan grados de luminosidad (claramente, luminosamente, oscuramente). Algunos de los que denotan tamaño, como enorme, estrecho o largo, solo los admiten en ciertos usos figurados (largamente esperado, estrechamente unidos). En general, los adjetivos que denotan estadios episódicos son menos proclives a formar adverbios en -mente que los que designan cualidades intrínsecas, propias o caracterizadoras de las personas o las co- sas. Por esta razón no suelen dar lugar a estos adverbios adjetivos como borracho, descalzo, enfermo, lleno, maduro y otros muchos que admiten estar. Los adjetivos en -ble solo se combinan con -mente cuando pertenecen al segundo de los grupos men- cionados en el §  7.4.3b: se dice amablemente, sensiblemente, pero no *alcanza­- ble­mente, *transportablemente. También rechazan -mente los adjetivos que contienen sufijos de grado extremo (§ 7.2.2) y los participios pasivos (*aprobadamente, *traduci­ damente), a menos que se interpreten como adjetivos calificativos: acertadamente, cansadamente, continuadamente. Los adjetivos relacionales solo suelen aceptar -mente cuando se usan como calificativos (tratar a alguien diplomáticamente, escri- bir literariamente), cuando equivalen a ‘desde el punto de vista + adjetivo’ (§ 30.8.2), como en eléctricamente, parlamentariamente, técnicamente, o cuando admiten otras interpretaciones cercanas: alfabéticamente ‘en orden alfabético’; paralelamente ‘con relación de paralelismo’; químicamente ‘según los principios de la química’. 8 La derivación verbal 8.1 Introducción 8.2 Clases de verbos derivados 8.3 Pautas morfológicas más productivas en la derivación verbal 8.4 Aspectos históricos de los esquemas derivativos verbales 8.1 Introducción 8.1.1 Concepto de derivación verbal Se entiende por derivación verbal la que permite formar nuevos verbos a partir de otras categorías, por lo general —aunque no exclusivamente— sustantivos y adje­tivos: batalla > batallar; claro > clarificar. En este capítulo se usará un concepto amplio de derivación que incluye no solo los procedimientos de formación de pa- labras por medio de afijos simples (como en almidon-ar), sino también los que recurren simultáneamente a un prefijo y a un sufijo, procedimiento denominado ­parasíntesis (§  1.3.2c). Así, para obtener a-boton-ar se añade a botón el afijo ­discontinuo a-…-ar. 8.1.2 Sincronía y diacronía en la derivación verbal 8.1.2a La derivación verbal, como la que corresponde a otras categorías, puede analizarse desde el punto de vista sincrónico o desde el diacrónico. Como se ex- plica en los § 1.3.3, 5.1.3 y 7.1.1, mientras que en el diacrónico se tienen en cuenta la etimología y los procesos históricos que condicionan la evolución de las palabras, el análisis sincrónico se apoya fundamentalmente en la existencia de relaciones entre la base y el derivado que se suponen presentes en la conciencia lingüística de los hablantes. Desde la morfología sincrónica se considera, por ejemplo, que remediar deriva de remedio, como obsequiar de obsequio; mientras que desde el enfoque dia- crónico se entiende que uno y otro son casos muy diferentes, puesto que remediar procede del verbo latino remediāre, y, en cambio, obsequiar se forma en español. Por otra parte, desde una perspectiva diacrónica, clavetear se segmenta en la forma clavet-ear porque parece proceder de clavete, mientras que desde un punto de vista sincrónico son aceptables las segmentaciones clav-etear y clav-et-ear (ambas obte- nidas a partir de clavar). El resultado pertenece, pues, al mismo paradigma que repi- car y repiquetear. Otra diferencia notable entre ambos enfoques afecta a la dirección del proceso derivativo. La morfología diacrónica se apoya en la datación de las voces 8.1.2b La derivación verbal 152 examinadas. Este criterio apoya el orden cuchichear > cuchicheo, pero favorece la di- rección inversa en deseo > desear. Desde el punto de vista de la morfología sincrónica es más importante tener en cuenta las pautas morfológicas que se reconocen en el español actual y la relación semántica percibida entre la base y el derivado, lo que no impediría que la dirección del proceso fuera la misma en ambos casos. 8.1.2b Se postulan a menudo en la morfología sincrónica bases alternantes o alomórficas (§ 1.3.3) para explicar una parte de las irregularidades de los pro- cesos derivativos, por ejemplo naveg- para nave en naveg-ar; raig- para raíz en a-rraig-ar; cabalg- para caballo en cabalg-ar. Es también habitual acudir a sufijos alternantes, como las variantes -etear y -otear para recoger la relación semántica que parece existir entre corretear y manotear, si bien los segmentos -et- y -ot- perte- necen a la base desde el punto de vista histórico. Tales alternancias tienen a veces su origen en la convivencia de formas cultas, tomadas directamente del latín, con for- mas patrimoniales que han experimentado la evolución habitual, como ocurre con coagular ~ cuajar; fustigar ~ hostigar; liberar ~ librar; ondular ~ ondear, o con el sufijo -ble y su variante culta -bil-: estable > estabilizar; responsable > responsabilizar, etc. 8.1.2c Como en otros tipos de derivación, en esta gramática se optará por la perspectiva sincrónica en el estudio de la derivación verbal, sin olvidar por ello los factores históricos que condicionan las irregularidades fundamentales. 8.2 Clases de verbos derivados 8.2.1 Clases de verbos desde el punto de vista de la categoría de su base Atendiendo a la clase de palabras a la que corresponde su base, los verbos derivados se dividen en los siguientes grupos: verbos con bases sustantivas o verbos deno- minales (abotonar, almidonar), verbos con bases adjetivales o verbos deadjeti- vales (entristecer, limpiar), verbos con bases verbales o verbos deverbales (canturrear, parlotear) y verbos con bases adverbiales o verbos deadverbiales (adelantar, alejar). Existen también en la derivación verbal algunas bases interjec- tivas (jalear < hala; pordiosear < por Dios), e incluso algunos verbos derivados sobre bases pronominales (apocar, ningunear, tantear, tutear, vosear) o sobre grupos sintácticos (ensimismar < en sí mismo). 8.2.2 Clases de verbos atendiendo a la unión entre raíz y afijo Según este criterio, la derivación verbal puede ser inmediata o mediata. En la inme­diata, la vocal temática se une directamente a la raíz. Si esta termina en vocal, la pierde: alegr(e)-ar. En la derivación verbal mediata, se intercala entre la raíz y el afijo derivativo un interfijo, como se ve en palid(o)-ec-er, o una vocal, como en escas(o)-e-ar. No obstante, estos elementos intercalados se suelen considerar parte del afijo derivativo, lo que da lugar a las segmentaciones palid(o)-ecer, escas(o)-ear. Esta pauta simplificadora es la que se adoptará aquí. 153 Clases de verbos derivados 8.2.3c 8.2.3 Clases de verbos atendiendo a la relación formal entre base y morfema Atendiendo a las pautas morfológicas sobre las que se forman los verbos, cabe hablar de derivación por sufijación y de derivación por parasíntesis. 8.2.3a Los esquemas fundamentales de la derivación por sufijación se deta- llan en la lista que sigue. Como en otros capítulos, se usará A para identificar las ba- ses adjetivales, ADV para las adverbiales y N para las nominales. Las pautas más productivas son las formadas por los afijos -ar, -ear, -izar e -ificar: A-ar (limpiar) N-ar (almacenar) V-etear (repiquetear) A-ear (escasear) N-ear (agujerear) V-itar (dormitar) A-ecer (palidecer) N-ecer (favorecer) V-otear (pisotear) A-ificar (clarificar) N-ificar (estratificar) A-itar (debilitar) N-izar (cristalizar) ADV-ar (adelantar) A-izar (movilizar) N-uar (conceptuar) 8.2.3b Un grupo muy numeroso de verbos derivados presenta una estructura parasintética que consiste en la aplicación simultánea de un prefijo y un sufijo, como en a-tont-ar, en-sombr-ecer. En estos casos la base léxica no forma palabra con el sufijo (no existen *tontar ni *sombrecer) ni con el prefijo (tampoco existe el adje- tivo *atonto ni el sustantivo *ensombra). En consecuencia, no son casos de parasín- tesis, sino solo de prefijación (por lo que se estudian en el § 11.2.1d), re-considerar, ya que existe considerar, o des-enterrar, derivado de enterrar. Los esquemas parasinté- ticos fundamentales son los siguientes: a-A-ar (aclarar) en-A-ar (ensuciar) des-N-ar (descabezar) a-ADV-ar (acercar) en-A-ecer (entristecer) a-N-ar (abotonar) en-N-ar (embotellar) re-N-ar (reciclar) a-N-ear (apedrear) en-N-ear (enseñorear) re-A-ar (refinar) a-N-ecer (anochecer) en-N-ecer (ensombrecer) re-A-ecer (reblandecer) a-N-izar (aterrizar) en-N-izar (encolerizar) La productividad de estos esquemas es muy diferente: baja en el caso de re-A-ar o re-N-ar, y muy alta en el de en-A-ar, a-A-ar, en-N-ar y en-A-ecer. Estas últimas son las pautas morfológicas que se examinarán con más detalle en otros apartados de este capítulo (§  8.3.3, 8.3.4b y 8.4). Cabría añadir otras apenas productivas, como a-A-ear (a la que responde el venezolanismo ahuevonear) o de-N-ear (deletrear), así como algunas que lo fueron en épocas pasadas, pero han dejado de serlo hoy, como a-A-ecer (sobre la que se formaron los anticuados ablandecer, atontecer), con- A-ar (contristar) y con-A-ecer (contristecer). 8.2.3c Tanto en la parasíntesis como en la sufijación se elimina la vocal final de la base: a-llan(o)-ar; activ(o)-ar. A veces también se pierde el segmento -i- si la base termina en -io, -ia: se forma ensoberbecer, no *ensoberbiecer; fantasear, no *fan- tasiear. El vocalismo en la derivación verbal no es muy diferente del que se obser- va en otros ámbitos de la formación de palabras. Así, algunos derivados mantienen 8.3.1 La derivación verbal 154 el diptongo de la base (aviejarse, adueñarse), pero otros lo deshacen (calentar, voltear) o dan lugar a la alternancia /e/ ~ /i/ entre base y derivado: dictamen > dic- taminar; margen > marginar. A ello deben agregarse los cambios acentuales que suelen imponer los afijos, de modo que de la voz esdrújula pálido se pasa a la aguda palidecer. 8.3 Pautas morfológicas más productivas en la derivación verbal 8.3.1 Verbos derivados en -ear Este sufijo es uno de los más activos en la derivación verbal en todas las variedades del español, particularmente en las americanas. Además de las palabras patrimonia- les, lo han adoptado una serie de verbos derivados de sustantivos de otras lenguas, especialmente en el lenguaje del deporte (batear, esprintar, golear, noquear), en el de la informática (chatear, escasear, formatear) y en el de los medios de comunicación y reproducción (zapear, faxear). En el español hablado, sobre todo el americano, se convierte a menudo la terminación -ear en -iar (alin[ i̯á]r, canturr[ i̯á]r, delin[ i̯á]r, pel[ iá̯ ]r), pero a veces se pronuncia con una e breve. Este proceso no ha pasado a la lengua escrita y tampoco se ha integrado en los registros formales. 8.3.1a Los verbos derivados en -ear más numerosos son los formados sobre un nombre (N-ear), aunque también abundan los que tienen por base un adjetivo (A-ear). Precisamente por su variedad y cantidad resulta difícil clasificarlos de manera exhaustiva. En los apartados que siguen se mencionan algunas tendencias ­genera- les que parecen percibirse. Ha de tenerse en cuenta, en cualquier caso, que los ejem- plos que se aducirán tienen una extensión geográfica variable: algunos son comunes a todas las variedades del español, mientras que otros se usan en áreas restringidas. 8.3.1b Destacan proporcionalmente aquellos verbos en cuyas paráfrasis es posi- ble interpretar atributivamente el sustantivo o el adjetivo de la base léxica. Se admiten de esta forma las paráfrasis ‘actuar como un N o un A’ o ‘hacer de N o de A’, como en holgazanear, ‘actuar como un holgazán’ o capitanear, ‘hacer de capitán’. Muchos coinciden en designar comportamientos ociosos, molestos, inconvenientes o poco ejemplares, de acuerdo con el estereotipo que se asocia con los sustantivos correspondientes. Además de los citados holgazanear y capitanear, pertenecen a este grupo caciquear, chochear, chulear, compadrear, coquetear, curiosear, golfear, pastorear, piratear, remolonear, tontear, vagabundear, vaguear. 8.3.1c Admiten una interpretación atributiva de naturaleza igualmente estereotí­ pica los verbos formados sobre nombres de animales. Dicha interpretación se suele asociar al comportamiento que se les atribuye (a veces con transposiciones metafó- ricas), como puede apreciarse en caracolear, cotorrear, culebrear, gallear, gatear, mariposear, pavonearse, etc. Se registran otros verbos de uso más restringido, como abejonear ‘susurrar’ o alacranear ‘hablar mal del prójimo’: Me veo […] descendiendo del coche nupcial frente a una iglesia que no es la mía y ante una muchedumbre de gaznápiros que me alacranean (Marechal, Buenosayres). Cabe añadir buitrear 155 Pautas morfológicas más productivas en la derivación verbal 8.3.1g ‘­vomitar’; cabrear(se) ‘enojar(se)’, ‘aburrirse’, ‘molestarse’ o ‘acobardarse’; lagartear ‘tumbarse al sol’, etc. Solo esporádicamente son transitivos los verbos de este grupo y los del apartado anterior. Además del citado alacranear, lo es venadear ‘tender una emboscada’: Lo venadearon después de hacerlo salir con engaño (Cáceres, Humus). 8.3.1d Predominan igualmente los intransitivos en otros grupos de verbos deri- vados en A-ear y N-ear. Entre estos, algunos describen el proceso de surgir un color o el de mostrarlo las cosas, a veces de forma incipiente (albear, amarillear, azulear, grisear, negrear, pardear, rojear, verdear), mientras que otros denotan la manifesta- ción de un defecto físico o fisiológico (bizquear, cojear, gaguear, renquear, tartajear, tartamudear). Siguen la pauta N-ear algunos de los llamados verbos de emisión, como babear, burbujear, centellear, gotear, humear, llamear. 8.3.1e Se derivan varios verbos en -ear de nombres que denotan partes del ­cuerpo de personas o animales (como aleta, párpado, pestaña, etc.). Muchos de ellos designan movimientos repetidos: aletear ‘mover las alas o las aletas’, cabecear, palmear, parpa- dear, pestañear, pispilear ‘parpadear’; otros designan acciones que se relacionan meta- fóricamente con la denotada por la base: lengüetear (con la variante -etear) ‘chismear o mentir con mala intención’, naricear ‘seguir un rastro con la nariz’, paladear. No se derivan de nombres que designan partes del cuerpo, pero expresan movimiento repetido, balancear, bandear, caminatear ‘caminar sin rumbo’, gambetear, hamaquear ‘llevar de un sitio a otro’, hojear, pedalear, regatear, zigzaguear, entre otros. Denotan, en cambio, el movimiento realizado a lo largo de una línea, un curso o una superficie bordear, contornear, costear, pespuntear, ribetear, vadear. 8.3.1f Son frecuentes los verbos en -ear que designan la acción de producir o po- ner de manifiesto lo que indica el nombre que constituye su base: alardear, bromear (que equivale aproximadamente a ‘hacer bromas’), fantasear, farolear, guerrear, ses- tear (o siestear, como se prefiere en varios países de América), solfear, trampear, etc. Muchos están formados sobre interjecciones o bases onomatopéyicas: arrear (de ¡Arre!), bisbisear, cacarear, cuchichear, jalear (de ¡Hala!), ronronear, sisear, tararear. Expresan el ejercicio reiterado de una actividad que tiene relación con lo denotado por la base un buen número de verbos. La variación geográfica que se percibe en este grupo hereda la que presentan sus bases léxicas: bolichear (de boliche ‘bar’; en otras zonas, barear), cervecear, churrasquear, matear ‘tomar mate’, timbear ‘apostar en jue- gos de azar’, yerbear, como en Para colmo tenía ganas de matear y se le había acabado la yerba (Cortázar, Rayuela). 8.3.1g Como se ha explicado, la mayor parte de los verbos formados con -ear son intransitivos. Se registran, sin embargo, algunos transitivos. A este grupo pertenecen varios de los que designan acciones que desembocan en cambios de estado, como blanquear ‘convertir en blanco’, falsear, redondear y otros análogos. Se usa en el Perú bambear ‘adulterar un producto o venderlo con falsa presentación’, derivado del ad- jetivo bamba ‘falso’. Son también transitivos, aunque admitan usos intransitivos, muchos de los verbos que se han dado en llamar instrumentales porque el sustan- tivo del que se derivan se interpreta como el instrumento con el que se lleva a cabo la acción, como sucede en baldear ‘regar o achicar con balde’, bombear ‘extraer con bomba’ (como en bombear el agua), cabecear ‘golpear con la cabeza’(cabecear el 8.3.1h La derivación verbal 156 ­ alón), escanear ‘pasar por el escáner’ o ‘reproducir con escáner’, puntear ‘marcar b algo usando puntos’, telefonear ‘llamar por teléfono o usando un teléfono’, etc. Se asimilan parcialmente a los verbos instrumentales los derivados en N-ear formados a partir de sustantivos que designan golpes, armas, proyectiles y diversos movimien- tos bruscos o impulsivos. Varios de ellos admiten paráfrasis con los verbos lanzar o dar: balacear (de balazo, usado en muchos ­países americanos), balear (o abalear, de bala), banderillear, bastonear, cañonear, chicotear (‘pegar con un chicote’, en varias áreas americanas), cocear, hachear, lacear ‘capturar con lazo’, patear ‘dar patadas’, saetear, torpedear, zapatear ‘golpear con un zapato’. Son igualmente transitivos la mayoría de los verbos en  N-ear que designan la acción de fragmentar algo, como trozar (de trozo, usado en casi toda América, frente a trocear, preferido en España pero también registrado en América), silabear (de sílaba), tajear (de tajo, usado en varios países americanos), etc. 8.3.1h La gran variación que presentan los verbos en -ear se acentúa por el he- cho de que una misma base pueda ser explotada en direcciones semánticas diferen- tes según los lugares. Por ejemplo, piratear significa en Venezuela ‘realizar una tarea de forma ineficiente’, mientras que en la mayor parte de los demás países en que se usa alude a la realización de copias sin autorización. Cabe, además, la posibilidad de interpretar las bases, o el verbo mismo, de forma metafórica. Así, el significado de brújula, arpón, sable o bronce no es el literal en los usos más comunes de los ver- bos brujulear ‘orientarse con habilidad’ y ‘moverse sin rumbo fijo’, arponear ‘zahe- rir’, sablear ‘sacar dinero’ o broncear(se) ‘tostarse al sol’. 8.3.1i A la diversificación contribuye también la alternancia de verbos forma- dos sobre la misma base pero con esquemas diferentes. Es frecuente que las pare- jas resultantes den lugar a significados parecidos, de forma que la diferencia radica en que una de las voces es antigua o tiene una distribución geográfica más restrin- gida que la otra. Se presenta a continuación una muestra de estas alternancias. No se proporciona, en cambio, información sobre las áreas geográficas que correspon- den a cada uso: Alternancia N-ear y N-ar: agujerear ~ agujerar; barajear ~ barajar; centellear ~ cen­ tellar; chapurrear ~ chapurrar; forcejear ~ forcejar; moldear ~ moldar; parchear ~ par- char; rastrillear ~ rastrillar; sermonear ~ sermonar; veranear ~ veranar. Alternancia N-ear (o A-ear) y a-N-ear (o a-A-ear), más restringida: cornear ~ acornear; gafear ~ agafear; lancear ~ alancear; machetear ~ amachetear; malear ~ amalear; palear (‘acarrear con pala’ en algunos países) ~ apalear; rodear ~ arrodear; solear ~ asolear; ­tenacear ~ atenacear. Alternancia N-ear (o A-ear) y a-N-ar (o a-A-ar): blandear ~ ablandar; carear ~ acarar; frailear ~ afrailar; martillear ~ amartillar; moldear ~ amoldar. No faltan ejemplos en los que los dos verbos de una pareja tienen significados distin- tos, tal como explican los diccionarios: clarear ~ aclarar; costear ~ costar; humear ~ ahu- mar; pasear ~ pasar; plantear ~ plantar; sanear ~ sanar, etc. 8.3.1j Existen también verbos en -ear derivados de otros verbos. Los esquemas más productivos son V-otear (bailotear, charlotear, fregotear, gimotear, pisotear) y 157 Pautas morfológicas más productivas en la derivación verbal 8.3.2c V-etear (clavetear, corretear, juguetear, repiquetear, toquetear). Aunque es posible que el origen de algunos de estos verbos sea nominal, se suelen interpretar como derivados verbales desde la morfología sincrónica (recuérdese lo dicho en los § 8.1.2a, b), puesto que de forma más o menos regular añaden a los verbos con los que se relacionan matices expresivos, iterativos, y a veces también atenuativos (intras- cendencia o falta de seriedad, constancia o propiedad). Los mismos valores se aprecian en otros verbos que responden a pautas menos productivas, como besuquear, canturrear, lloriquear (se usa también llorisquear en el Río de la Plata). La atenuación que se expresa en todos estos casos ha llevado a pensar a algunos gramáticos que este tipo de formas constituye un equivalente de la derivación apreciativa (particularmente la de diminutivos y la de despectivos) en el ámbito verbal. 8.3.2 Verbos derivados en -ar: formas no parasintéticas 8.3.2a Los verbos derivados en -ar proceden de sustantivos (peine > peinar), ad- jetivos (activo > activar) y adverbios (atrás > atrasar; encima > encimar). Desde una perspectiva estrictamente sincrónica, los adjetivos, que dan lugar a verbos en A-ar transitivos de interpretación causativa, forman el grupo más numeroso, como en agriar ‘hacer que algo pase a estar agrio’. A este grupo pertenecen alegrar, bajar, calentar, cegar, dispersar, domesticar, estrechar, hartar, igualar, legitimar, librar, lle- nar, precisar, sanar, secar, soltar, tensar, vaciar, etc. Muchos de estos verbos tienen variantes intransitivas en -arse que designan el proceso que desemboca en los esta- dos nombrados por los adjetivos de la base, como en agriarse ‘ponerse o volverse agrio’. Admiten el uso intransitivo sin el morfema se los verbos alternar, amargar y enfermar (en alternancia con enfermarse). 8.3.2b El esquema N-ar también es muy productivo en español. Varios de los verbos resultantes aceptan la interpretación atributiva del sustantivo que se men- cionó en el § 8.3.1b. Son, pues, parafraseables por ‘actuar como un N’ o ‘hacer de N’ (pontificar, complementar). Más numerosos son los verbos que admiten una inter- pretación instrumental, en los que el sustantivo de la base se refiere a aquello que se usa como instrumento: abanicar, anestesiar, cepillar, limar, peinar, remar, serrar o serruchar. Otros reciben una interpretación causativa (aproximadamente, ‘causar, producir o llevar a cabo N’): anexionar, bailar, coleccionar, decepcionar, emocionar, ilusionar, lesionar, presionar, sancionar, etc. Podrían asimilarse a este grupo los que expresan la acción de fraccionar alguna cosa: fragmentar, racionar, seccionar. Los grupos anteriores recogen las principales tendencias semánticas, pero son posibles otros significados. Como sucedía con los verbos en -ear, también el contenido de los ter- minados en -ar es muchas veces resultado de interpretaciones metafóricas, como en fusilar un texto (‘plagiarlo’), peinar un terreno (‘rastrearlo’), etc. 8.3.2c Está activo el proceso que consiste en formar verbos a partir de sustantivos deverbales. Ello da lugar a tríadas como anexar > anexión > anexionar; expandir > expan- sión > expansionar; poner > posición > posicionar(se); revolver > revolución > revolucio­ nar, etc. En general, se desaconseja usar estos verbos cuando son sustituibles por los simples correspondientes, como aperturar si equivale a abrir, o recepcionar como sim- ple variante de recibir. No obstante, estos derivados adquieren a veces significados 8.3.3a La derivación verbal 158 t­ écnicos o especializados, como visionar (cuando alude a la acción de ver una pe- lícula de forma oficial o profesional) o tensionar (aplicado a las relaciones diplo- máticas). 8.3.3 Verbos derivados en -ar: formas parasintéticas 8.3.3a Las pautas a-A-ar y a-N-ar dan lugar a un gran número de formas parasin­téticas en español, algunas ya existentes en latín y otras de creación roman- ce. ­Muchas de ellas son de uso generalizado, pero otras presentan una extensión más restringida. Se ajustan al esquema a-A-ar (barato > abaratar), más vivo en el espa- ñol americano que en el europeo, verbos como ablandar, achicar, aclarar, afear, aflojar, agrandar, agravar, ahondar, alargar, allanar, anular, aproximar, asegurar, atontar. Responden al esquema a-N-ar (peste > apestar) los verbos abanderar, abarro- tar, acaudillar, amadrinar, apadrinar, apayasar, avasallar, avecinar, entre muchos otros. Este esquema ha dado lugar, además, a participios parasintéticos que se usan como adjetivos sin que ello presuponga la existencia del paradigma verbal corres- pondiente. Así, a los adjetivos afrutado, anaranjado y atigrado se asigna el esquema a-N-ado porque no suponen necesariamente la existencia de los verbos *afrutar(se), *anaranjar(se) y *atigrar(se). 8.3.3b Como en otros casos, es compleja y múltiple la aportación de la base a la interpretación final del verbo, pero abundan aquellos que codifican de manera más o menos precisa los siguientes significados: ‘causar el estado designado por el adje- tivo’ (ablandar ‘poner blando’, ahondar ‘hacer hondo’, etc.); ‘dar forma de N’ (acam- panar ‘dar forma de campana’); y, sobre todo, ‘usar N como instrumento para algo’ (abotonar, acuchillar, amordazar, aserrar, atornillar). Muchos de los verbos pertene- cientes a los dos esquemas que aquí se tratan (a-A-ar y a-N-ar) ofrecen variantes intransi­tivas, casi siempre pronominales, que expresan el proceso de pasar al estado designa­do por el adjetivo o el nombre. Es el caso de acortarse ‘hacerse (más) corto’ frente a acortar ‘hacer (más) corto’, de acobardarse frente a acobardar, de abarrotarse frente a abarrotar, de acalorarse frente a acalorar, etc. 8.3.3c También estos esquemas dan lugar a creaciones locales de uso restringido. Así, en el Río de la Plata y en algunas partes de España se usa abicharse ‘llenarse de gusanos’, frente al más extendido agusanarse: La herida ya se le estaba agusanando, pero él seguía firme en su puesto (Roa Bastos, Hijo). No faltan tampoco las interpreta- ciones metafóricas, como las de achancharse (de chancho ‘cerdo’), que en el lenguaje popular de la Argentina significa ‘perder potencia y ­agilidad un automóvil’, ‘abando- narse una persona y no rendir en el trabajo’ o ‘ponerse gordo’. Se documentan igual- mente verbos con formas alternantes entre el esquema sufijal (-ar) y el parasintético (a-…-ar), unas veces con diferencias en el significado (acondicionar y condicionar), pero no otras (ajuntar ~ juntar; amartillar ~ martillar; arrascar ~ rascar; arreman- gar ~ remangar). No han pasado a la lengua formal algunos verbos de este grupo: ajuntar, anublar, arrascar, entre otros. 8.3.3d Los esquemas en-A-ar y en-N-ar permiten formar verbos derivados que muestran una interpretación causativa análoga a la ya descrita en otros grupos. Así, 159 Pautas morfológicas más productivas en la derivación verbal 8.3.4b endulzar, derivado de dulce, significa ‘poner dulce’, mientras que su variante prono- minal endulzarse significa ‘ponerse dulce’, es decir, pasar al estado o la propiedad designada por ese adjetivo. Responden al mismo proceso encolerizar y encolerizarse, que tienen base sustantiva, y también emborrachar(se), embrujar(se), enamorar(se), encorvar(se), engalanar(se), ensanchar(se), ensuciar(se), entibiar(se), enturbiar(se) y otros. Entre las muchas formaciones metafóricas que se registran en este amplio grupo de verbos puede mencionarse el verbo encachimbarse ‘irritarse’, usado en va- rios países centroamericanos: La gente se encachimbó y comenzó la protestadera (Flores, Siguamonta). Se trata de un derivado de cachimba ‘cierta calabaza de forma alargada’ y, por extensión, ‘semblante adusto’, ‘expresión irritada del rostro’. 8.3.3e Muchos de los verbos que se forman según el esquema en-N-ar muestran un componente locativo. En efecto, el sustantivo de su base puede designar un reci- piente o un contenedor. Sucede así con embarcar, embotellar, empaquetar, encajo- nar, encarcelar, enclaustrar, enfundar, enjaular, enlatar, envalijar, envasar, entre otros muchos. Así pues, embotellar algo no significa ‘poner una botella en algún lugar’, sino ‘poner algo en una botella’. También en los verbos de este grupo se perciben interpretaciones metafóricas, como en enfrascarse (formado a partir de frasco) o en encajar algo (‘meterlo en otra cosa, ajustarlo’, en lugar de ‘meterlo en una caja’). 8.3.3f En otros verbos, los sustantivos de la base no designan un lugar donde se coloca algo, sino la materia o la sustancia que se unta o adhiere a otra cosa, o bien un objeto que se superpone a ella. Así pues, encalar algo no es ‘meterlo en cal’, sino ‘darle o echarle cal’, además de ‘cubrirlo con cal’. A este grupo pertenecen embaldo- sar, embarrar, embrear, empapelar, empastar, empedrar, empolvar, encalar, encerar, enharinar, enjabonar, ensalivar o enyesar, entre otros verbos. 8.3.3g De menor rendimiento son otros esquemas parasintéticos, como con-A-ar (condensar, confirmar); con-N-ar (configurar, conformar y congraciar); des-A-ar (des- bastar, desbravar); des-N-ar (desquiciar); entre-N-ar (entrecomar, entrecomillar); ex-A-ar (exaltar, expropiar); ex-N-ar (exclaustrar, exfoliar); pro-A-ar (pro­lon- gar); pro-N-ar (prohijar); re-N-ar (reciclar, recular); son-A-ar (sonrojar); tras-N-ar (trasnochar, trasvasar). 8.3.4 Verbos derivados en -ecer 8.3.4a Se registran en español muchos verbos formados mediante este sufijo. A  incrementar su número contribuyó el que varios de los terminados en -ir en la ­lengua antigua fueran sustituidos por otros en -mecer: agradecer sustituyó a gradir, embellecer a embellir, enriquecer a enriquir, escarnecer a escarnir, establecer a esta- blir, fallecer a fallir, guarnecer a guarnir, padecer a padir, etc. 8.3.4b Los verbos en -ecer formados sobre adjetivos se ajustan preferentemente a los esquemas en-A-ecer (embellecer, empobrecer, endurecer, enloquecer, enmudecer, ennegrecer, ennoblecer, enriquecer, enrojecer, ensordecer, entorpecer, entristecer, envejecer) y A-ecer (humedecer, languidecer, oscurecer, palidecer, robustecer). Se obser- va hoy cierta preferencia de los adjetivos bisílabos por el primer esquema, y de los 8.3.5a La derivación verbal 160 trisílabos por el segundo. Por su parte, los verbos en -ecer de base sustantiva siguen sobre todo el esquema en-N-ecer (encallecer, enmohecer, enmugrecer, enorgullecer, ensoberbecer, ensombrecer) y, en menor medida, N-ecer (dentecer ‘echar los dientes’, favorecer, florecer, fosforescer, frutecer ‘dar fruto’). El esquema a-N-ecer solo se reco- noce en la actualidad en anochecer y atardecer. 8.3.5 Verbos derivados en -izar, -ificar y otros afijos 8.3.5a La mayoría de los verbos en -izar se ajustan en el español actual a los es- quemas A-izar y N-izar. Menos numerosos son los que responden a a-N-izar (atemo- rizar, aterrizar, aterrorizar) y todavía más escasos los que siguen la pauta en-N-izar (encolerizar, enfervorizar). El esquema A-izar es sumamente productivo para formar verbos sobre adjetivos gentilicios (argentinizar, cubanizar, españolizar, ­hondureñizar, mexicanizar, panameñizar, venezolanizar, etc.) y, en general, sobre adjetivos que ter- minan en -l y -r, muchos de ellos de relación (§ 13.5). A este grupo pertenecen los verbos centralizar, exteriorizar, fiscalizar, globalizar, interiorizar, legalizar, militari- zar, nacionalizar, oficializar, palatalizar, regularizar, secularizar. Es asimismo nutrido el grupo de los verbos en -izar que se derivan de adjetivos terminados en vocal, como agudizar, amenizar, eternizar, humanizar, profundizar, ridiculizar, solidari- zar, urbanizar. 8.3.5b Muchos verbos españoles en N-izar se remontan a la lengua medieval (bautizar, escandalizar, martirizar, organizar, profetizar, solemnizar, tiranizar, voca- lizar) o a la clásica (agonizar, dogmatizar, evangelizar). Otros muchos son posteriores: animalizar, armonizar, carbonizar, miniaturizar, monopolizar, pulverizar, señalizar. Un gran número de verbos de este grupo están restringidos a determinadas regiones del mundo hispánico, como lotizar (también lotear o lotificar) ‘dividir un terreno en lotes para edificar sobre ellos’, que se usa en algunas zonas de América: Pero, en fin, era su huerto [...] Que lo alquilaran, que lo vendieran, que lo lotizaran, allá ellos (Bryce Echenique, Huerto). El esquema ha servido también para españolizar extranjeris- mos: amerizar (fr. mer ‘mar’, más usado que amarizar), pasteurizar (que alterna con pasterizar), computarizar (preferible a computerizar), o esponsorizar (aunque se aconseja emplear patrocinar o auspiciar en su lugar). 8.3.5c El español contemporáneo conoce un buen número de alternancias entre los derivados en -ar y los derivados en -izar. La distribución obedece a diversos fac- tores. Cabe mencionar en primer lugar los geográficos, como ocurre con concienti- zar, habitual en América, a veces en alternancia con concienciar, que es la única forma conocida en el español europeo. Del mismo modo, en unos países se prefiere liderar (también liderear) o empanizar, y en otros liderizar o empanar (o bien apa- nar). Sucede otras veces que una de las dos formas está en vías de desaparición a favor de la otra, como en enfermizar (antiguo), frente a enfermar (de uso general), o en caricaturar, confraternar, dialogizar, optimar (todos de uso escaso), frente a cari- caturizar, confraternizar, dialogar, optimizar. Una tercera posibilidad es que convivan las dos variantes y que presenten algunas diferencias de sentido o de construcción. Así, es posible acaramelar un postre, al igual que caramelizarlo, pero el primer verbo adquiere ciertos usos figurados (acaramelarse una pareja) que no posee el segundo. 161 Pautas morfológicas más productivas en la derivación verbal 8.3.5g Se suele distinguir también entre aclimatarse alguien a un lugar y climatizar un espa- cio; liberar a una persona de una carga y liberalizar una actividad comercial; señalizar una carretera (también una infracción o una falta, en el sentido en que lo usan los árbitros en el lenguaje deportivo) y señalar una necesidad. Se recomiendan, como norma general, las variantes en -ar, en lugar de las formas en -izar, cuando no se perciben entre ellas diferencias contextuales ni de contenido, como en las parejas hibernar e hibernizar, legitimar y legitimizar. Aun así, existen en este punto prefe- rencias particulares que pueden variar de un país a otro. 8.3.5d Los verbos en -ificar responden sobre todo a los esquemas A-ificar ­(amplificar, clarificar, dignificar, dulcificar, falsificar, fortificar, intensificar, purificar, rarificar, santificar, simplificar, vivificar) y N-ificar (clasificar, cosificar, dosificar, es- cenificar, estratificar, gasificar, mitificar, momificar, osificar). Este sufijo es prolongación culta del latino -ificāre, que dio lugar a una variante evolucionada -iguar, presente en amortiguar, apaciguar, atestiguar, averiguar, santiguar. Algunos de estos verbos ofrecen en la actualidad las dos variantes, aunque su significado puede no ser idén- tico: apaciguar ~ pacificar; atestiguar ~ testificar; averiguar ~ verificar. Como en el caso de -izar, existen numerosos dobletes formados por un verbo en -ificar y otro que responde a un esquema diferente, pero la distribución de usos y significados suele ser irregular. Una de las pautas más repetidas es la que se percibe en endulzar y dulcificar; el segundo tiende a elegir complementos abstractos (carácter, maneras, temperamento), y el primero, concretos. 8.3.5e La interpretación que predomina en los verbos en -izar e -ificar es la ­causativa, de modo que humanizar es ‘hacer humano’, miniaturizar ‘convertir en ­miniatura’, intensificar ‘hacer intenso’, momificar ‘convertir en momia’, etc. Sin em- bargo, la interpretación causativa solo parcialmente puede extenderse a verbos como ejemplificar o dosificar. En otros casos surgen interpretaciones distintas, como la atributiva en protagonizar o rivalizar, que no significan ‘hacer protagonista’ o ‘ha- cer rival’ sino más bien ‘ser protagonista’ o ‘ser rival’. 8.3.5f Cierto número de verbos en -izar y en -ificar presentan variantes cultas en sus bases, como se aprecia en fratern-izar, vulcan-izar; damn-ificar, fruct-ificar, petr-ificar. Asimismo, muchos de los verbos derivados de adjetivos en -ble mantie- nen en ellas la variante -bil-: impermeable > impermeabilizar; potable > potabilizar; sensible > sensibilizar. Por otra parte, varios de los verbos en -izar experimentan un proceso de haplología (§ 1.3.4d) que afecta especialmente a los adjetivos terminados en -´ ico. Así, a partir del adjetivo automático se forma automatizar (no *automa- ticizar), de dramático, dramatizar (no *dramaticizar), y de político, politizar (no ­*politicizar). También abundan los ejemplos de esta reducción en los derivados de nombres terminados en -ismo e -ista (erotismo > erotizar, no *erotismizar; protago- nista > protagonizar, no *protagonistizar), y sobre todo de los acabados en -sis (aná- lisis, diálisis, electrólisis, parálisis), como en analizar, dializar, electrolizar, paralizar. 8.3.5g El latín formó varios verbos en -itāre a partir de otros verbos, y a veces también de adjetivos. En el español actual se reconoce la raíz verbal en dormitar (< dormir), y la adjetival en capacitar (< capaz), habilitar, inhabilitar, posibilitar y po- cos verbos más. De entre los verbos en -uar, algunos provienen directamente del 8.4 La derivación verbal 162 latín (acentuar, continuar, habituar) y otros se formaron siguiendo el mismo esque- ma. En varios de ellos se perciben pautas semánticas sistemáticas que relacionan la base con el verbo derivado y que pueden llevar a considerar que -uar es un sufijo derivativo en el análisis sincrónico (por tanto, acento > acentuar). A este grupo per- tenecen acentuar, conceptuar, graduar, habituar, puntuar. No se extiende, en cam- bio, tan claramente esa pauta a actuar o efectuar. 8.4 Aspectos históricos de los esquemas derivativos verbales El inventario y la configuración de los verbos derivados han variado considera­ blemente a lo largo de la historia del español. A la vez que se han formado nuevos verbos, han ido desapareciendo otros, como abajar o atristar (esquema a-A-ar), apo- sesionar o anivelar (esquema a-N-ar), enanchar o enfear (esquema en-A-ar), tallecer o plumecer (esquema N-ecer), ablandecer o arronquecer (esquema a-A-ecer), etc. Va- rios de los perdidos tienen correlato en el español actual, pero ajustados a esquemas diferentes. Así, en lugar de atristar, aflacar se usan hoy entristecer, enflaquecer; en vez de acortecer se emplea acortar, y en lugar de ajenar, enajenar. Otros se han man- tenido en ciertas zonas, a menudo con cambio de significado. No faltan casos en que se han perdido los esquemas mismos, como los citados (§ 8.2.3b) a-A-ecer (ablande- cer, atontecer), con-A-ar (contristar) y con-A-ecer (contristecer). Se observan tam- bién variaciones en las pautas sintácticas. Por ejemplo, en la lengua antigua era frecuente que la misma base diera lugar a dos verbos distintos, uno en a-A-ar para usos transitivos como atristar, y otro con la pauta en-A-ecer no pronominal para usos intransitivos, como entristecer: Entrestició et ovo muy gran pesar (Calila e Dimna). La lengua moderna perdió muchos de los antiguos verbos en a-A-ar y adaptó algunos verbos en -ecer a los usos transitivos (entristecer a alguien, enloquecer a alguien). Otros quedaron como intransitivos (envejecer, languidecer, palidecer), en algunos ­casos convertidos en pronominales (aridecerse, embravecerse, embrutecerse, em­ pequeñecerse) y a veces con alternancia entre las dos soluciones: enflaquecer(se), enloquecer(se), ensordecer(se). Todas estas vicisitudes históricas pueden ayudar a entender la pervivencia de esquemas alternantes para un mismo verbo, en la misma área lingüística o en áreas diferentes, ya con un significado similar ya con signifi­ cados distintos. 9 La derivación apreciativa 9.1 Caracterización 9.2 Los sufijos diminutivos 9.3 Los sufijos aumentativos 9.4 Los sufijos despectivos 9.1 Caracterización 9.1.1 Los sufijos apreciativos: definición y clases 9.1.1a Se llaman apreciativos los sufijos que se añaden para expresar la ­valoración afectiva que se hace de las personas o las cosas. Así, los sustantivos ami- guete, blancuzco, blandengue, casita, feúcho, fortunón, listillo, pelín, sombrerazo, tipe- jo transmiten connotaciones subjetivas (atenuación, encarecimiento, cercanía, ponderación, cortesía, ironía o menosprecio, entre otras) ausentes en amigo, blanco, blando, casa, etc. Junto con tal valor connotativo, los sufijos apreciativos pueden expresar también alguna cualidad objetiva, generalmente un tamaño mayor (como en manchón) o menor (como en jardincito) que el designado por el referente de la base nominal. La derivación apreciativa se ­considerará aquí un proceso derivativo, en lugar de flexivo. Aun así, comparte con la flexión su carácter productivo y su re- gularidad, por lo que, salvo casos particulares de lexicalización, es excluida de los diccionarios (§ 9.1.4a). Su afinidad con la flexión se manifiesta también en que no altera la categoría de la base, como se explica en el § 9.1.2a, y en que los afijos apre- ciativos pueden seguir a otros sufijos en la derivación, como en Lo que ya sabíamos; otra sublevacioncita militar (Galdós, Prohibido). Por el contrario, estos afijos solo aparecen seguidos de los que denotan plural (cas-ita-s). Por otra parte, la sufijación apre- ciativa puede dar lugar a significados especiales de la base, propiedad que no aportan los sufijos flexivos. Las nociones semánticas que aportan los sufijos apreciativos ­tienen, además, carácter léxico, más que gramatical. 9.1.1b Frente a lo que suele ocurrir con otros sufijos, es posible concatenar varios apreciativos con idéntico significado dentro de la misma voz, como en ­chiqu-it-ito, chiqu-it-ico o chiqu-it-ín. No hay, en cambio, concatenación de sufi- jos diminutivos en voces como bicharraco. Así, los segmentos subrayados en bich-arr-aco, brav-uc-ón, son-iqu-ete, viv-ar-acho, llamados interfijos, se ­insertan entre la raíz de una palabra y el afijo, y carecen de significado. Este proceso no es potestativo, puesto que no existen en la conciencia de los hablantes las supuestas formas intermedias *bicharro, *bravuco, etc. 9.1.1c La derivación apreciativa 164 9.1.1c Se distinguen tradicionalmente tres clases de sufijos apreciativos: los dimi­ nutivos, como -ito o -illo; los aumentativos, como -ón o -azo, y los despectivos, como -ucho o -aco. La clase de los sufijos despectivos se cruza a menudo con las otras dos, puesto que algunas formaciones despectivas son a la vez diminutivas ­(caballerete, personajillo) o aumentativas (acentazo, narizota). 9.1.2 Características de los sufijos apreciativos 9.1.2a Los sufijos apreciativos no alteran la clase de palabras a la que pertenece su base léxica. Así pues, mesaza es sustantivo, al igual que mesa; blancuzco es adjeti- vo, como blanco, y despacito es adverbio, como despacio. Por ello, no han sido consi- derados habitualmente apreciativos, pese a que pueden añadir matices expresivos diversos, el sufijo -ón que aparece en derivados de verbos como buscón (de buscar), mirón, respondón, saltón, o el sufijo -oso, presente en algunos adjetivos derivados de sustantivos, como baboso, izquierdoso, ruidoso. Sí se asemeja, en cambio, a los apreciativos este mismo sufijo cuando se une, sobre todo en el español americano, a adjetivos para formar derivados de intención festiva, como elegantoso, intelectua­ loso, modernoso. También se asimilan parcialmente a los apreciativos los sufijos que, añadidos a los adjetivos de color, indican tonos aproximados: amarillento, grisáceo, negruzco, rojizo, verdoso. En cambio, pese a no implicar cambio de categoría y añadir connotaciones expresivas, no se agrupan tradicionalmente con los apreciativos los adjetivos en -ísimo (§ 7.2.2) ni los verbos frecuentativos, como besuquear, canturrear o lloriquear. 9.1.2b Algunos sufijos apreciativos pueden modificar el género de su base léxi- ca. Así sucede en muchas de las formas en -ón, por ejemplo en manchón, notición, novelón o peliculón. Con el sufijo -ín, por el contrario, la alteración de género se limita a ejemplos lexicalizados: calabacín, maletín, violín, etc. El cambio de género no suele darse con -azo (cochazo, madraza), a menos que no constituya un verdadero sufijo apreciativo, como sucede en flechazo o escobazo (§ 5.2.8a). 9.1.2c Los sufijos apreciativos reciben el acento de la palabra, por lo que esta se convierte en aguda con -ín u -ón (libro > librín; película > peliculón) o en llana en el resto de los casos (animal > animalote; escándalo > escandalazo; médico > medicucho; nariz > naricita). Estos cambios acentuales dan lugar a alternancias en las voces que contienen diptongos: calentito alterna con calientito, que se prefiere en varios países de América; buenazo y cuerpazo mantienen el diptongo, pero lo pierden bonachón y corpachón; hay diptongo en viejito, pero no en vejete; en pueblito, pero no en pobla- cho. En general, son escasos los pares que muestran en una misma comunidad alter- nancias de diptongación con los mismos sufijos apreciativos, pero no es extraño que en unas áreas se prefiera la forma diptongada (Manuelito, sinvergüenzón, en amplias zonas de América) y en otras la forma no diptongada (Manolito, sinvergonzón). De todos modos, estas alternancias son mucho menos frecuentes con los apreciativos que con otros sufijos. 9.1.2d Las palabras que admiten apreciativos no muestran en su función sintác­ tica alteraciones notables si se las compara con las voces correspondientes no 165 Caracterización 9.1.3c ­ erivadas. Aun así, se observa en los adjetivos apreciativos cierta tendencia a re- d chazar la posición antepuesta al nombre; se dice, en efecto, un ligero desayuno, pero un desayuno ligerito. 9.1.3 Restricciones en la aparición de los sufijos apreciativos 9.1.3a No todas las palabras admiten por igual sufijos apreciativos. Mientras al- gunas pueden combinarse con varios (chicuelo, chiquito, chiquitico, chiquillo, chiqui- tín, chiquete, chicote, chicazo), otras no admiten con naturalidad ninguno. Estas diferencias pueden deberse a razones fonéticas, categoriales (en el sentido de relati- vas a la clase de palabras) o semánticas. Proporcionan un ejemplo de las primeras las voces acabadas en -i o en -u ( jabalí, menú, tribu), las agudas en -ó (rondó) y en -d (verdad, virtud ) que se resisten, por lo general, a recibir sufijos apreciativos. Aun así, se registra verdadita en Venezuela y en otros países del área caribeña (a veces en ­alternancia con verdacita), como en Bueno, la verdad verdadita Niña Chita es un re- galo mío personal (Morón, Gallo). 9.1.3b En cuanto a las restricciones ligadas a la categoría, admiten sobre todo sufijos apreciativos los sustantivos (casita, libraco, muchachote) y los adjetivos (blan- quito, grandote). En menor medida los aceptan los adverbios (despacito, rapidito, deprisita, arribote), las formas de gerundio (callandito, corriendito), algunas inter­ jecciones (ojito, hasta lueguito) y ciertos cuantificadores (nadita, poquito, tantito o tantico, todito). El español americano suele extender los diminutivos a adverbios e interjecciones que no los llevan en el europeo, como acacito, adiosito, ahicito, ahori­ ta, allacito, alrededorcito, antesito, apenitas, aquicito, chaucito, despuesito, detrasito, nomasito, suavecitamente, así como a algunos demostrativos, posesivos y numerales (estito, suyita, cuatrito). He aquí algunos ejemplos: —Más allacito. —Lo mismo está. —Más acacito. —Lo mismo está (Icaza, Huasipungo); Seis años son larguísimos, sobre todo si tenés en cuenta que yo pude zafar, apenitas pero pude (Benedetti, Primavera); Y de estito que sobró, saca el gobierno otra parte para el servicio del seguro social (Viezzer, Hablar); Lo único cierto, amable lector, es que cada uno defiende lo suyito (Tiempos 22/10/2008). 9.1.3c Por último, existen restricciones semánticas en la aparición de los sufijos apreciativos. Los adjetivos de relación (aéreo, presidencial, pulmonar: § 7.3 y 13.2.1c) no se combinan con estos sufijos. Entre los nombres, los aceptan preferentemente los contables, si bien los no contables no los rechazan en todos los casos: mucha ­penita, bastante calorcito, más arrocito. De hecho, cuando un sustantivo admite usos como no contable y como contable, son los segundos los que aparecen preferente- mente con apreciativos. Contrastan, pues, Aquí hay poca luz para leer (uso no contable de luz, sin diminutivo) y las lucecitas que se veían en el cielo (uso de luz como nom- bre contable). Por otra parte, las interpretaciones más claramente físicas o materiales de los sustantivos muestran cierta tendencia a aceptar apreciativos con mayor natu- ralidad que las que apuntan a significados más abstractos: ¡Qué {tiempecito ~ tiempi- to ~ tiempucho} tenemos! (tiempo atmosférico), frente a ¡Cuánto tiempo ha pasado! (tiempo cronológico, sin diminutivo). 9.1.4a La derivación apreciativa 166 9.1.4a Transparencia y opacidad en la sufijación apreciativa 9.1.4a Las palabras que contienen sufijos apreciativos se dividen en dos grupos: las llamadas de significado transparente (o, simplemente, transparentes), cuyo significado se deduce de la combinación de raíz y sufijo, como casita, naricilla, hombrón, guapete, y las opacas o lexicalizadas, cuyo significado no se obtiene por este procedimiento. Solo a las voces de este último grupo da cabida el diccionario, puesto que, frente a las del grupo anterior, muestran un significado distinto del de su base. Forman parte, en consecuencia, del repertorio léxico del idioma. A este grupo pertenecen centralita, cigarrillo, cinturón, cuadernillo, estribillo, flequillo, machote, manecilla, palacete, pañuelo y otros muchos vocablos. 9.1.4b Los conceptos de transparencia y opacidad son, sin embargo, nociones graduales que en muchos casos dependen, además, de factores variables. Casi todos los hispanohablantes establecen algún vínculo entre cigarrillo y cigarro, entre mesi- lla o mesita de noche (mesita de luz en algunos países) y mesa, o entre boquilla y boca. No todos relacionan, en cambio, horquilla con horca, estribillo con estribo, o flequillo con fleco. La relación suele ser opaca cuando ha mediado alguna otra lengua (como el italiano en casino o el francés en florete) o cuando el sufijo apreciativo ya aparecía en latín, como sucede en abeja, abuelo, lenteja, oreja, tobillo, etc. 9.1.4c Es posible que con un mismo sufijo se formen derivados transparentes y opacos. Así, el primer miembro de los pares siguientes es transparente, mientras que el segundo es opaco: paginilla ~ flequillo; Luisico ~ abanico; mujerona ~ bombona; ­reyezuelo ~ pañuelo; tontín ~ sillín; grandote ~ cascote. En algunos casos existen dos o más derivados opacos formados a partir de la misma base (como frailecito ‘juguete’ y frailecillo ‘pájaro’); otras veces un derivado puede admitir, según el contexto, una interpretación transparente y otra opaca: monjita, por ejemplo, puede ser un dimi- nutivo de monja (interpretación transparente) o bien significar ‘avecilla gris’ (inter- pretación opaca). Por último, se puede aplicar un sufijo apreciativo a vocablos que contienen otro lexicalizado: abaniquito, cabritito, flequillote. 9.2 Los sufijos diminutivos El diminutivo más extendido hoy es -ito / -ita, aunque en la lengua medieval y en la clási- ca predominaba -illo / -illa. Además de -ito / -ita, en España se usan los siguientes diminu- tivos, con preferencia por unos u otros según las zonas: -ico / -ica, -uco / -uca, -ín / -ina, -ino / -ina, -iño / -iña, -ejo / -eja, -illo / -illa y -ete / -eta. En América son menos ­frecuentes los diminutivos distintos de -ito / -ita: se usan -ejo / -eja en zonas de la Argentina y del español andino; -ingo / -inga en la parte oriental de Bolivia; -ico / -ica, sobre todo en el Cari- be, con la variante -itico / -itica: Yo te dije lo mismitico de siempre (Cabrera Infante, Tigres). 9.2.1 Formación y segmentación de los diminutivos 9.2.1a Al igual que otros sufijos, los diminutivos se añaden a la base léxica tras suprimir la vocal final cuando es átona: mes(a) + ita > mesita. La vocal tónica suele 167 Los sufijos diminutivos 9.2.2a mantenerse: sofa-cito. De acuerdo con ello, la segmentación de gatito será gat-ito, y la de jefecito es jef-ecito. Ello obliga a distinguir variantes contextuales de los sufijos, como se hará en el § 9.2.2a-c. Constituyen excepción formaciones como Carlitos, lejitos, Mercedita(s), Osquítar, para las que se han propuesto análisis basados en el ­concepto de interfijo (§ 1.3.2d) que no se seguirán en esta obra, como se explica en el § 9.2.2. 9.2.1b Los diminutivos suelen terminar en -o o en -a en función del género de su base. Esta generalización se extiende a los llamados adjetivos de una terminación (§ 13.3.2b): sabor suavecito, bebida fuertecita. Solo si la base es un sustantivo masculino terminado en -a (tema, problema) o un femenino en -o (moto, foto) suele mantenerse esta vocal (la motito, la fotito, el temita, el problemita), aunque las soluciones varían según los sufijos (un problemita frente a un problemín), las palabras (no se usa la fotita, pero sí la manita) y las zonas. Así, la manito es forma muy extendida en América: Le hago chau, chau con la manito hasta que el avión se pierda en el horizonte (Caretas 22/9/2000), a veces en alternancia con la manita (única variante en España). 9.2.2 Variantes contextuales de los diminutivos Como se vio en el § 9.2.1a, un mismo sufijo puede ofrecer variantes según la configu- ración de la base a la que se une. Así, -ito puede aparecer también como -cito, -ecito o, a veces, como -ítar, -itos, -citos (azuquítar, Carlitos, Dolorcitas). Por oposición a este análisis, algunos autores entienden que las voces mencionadas se derivan por interfijación (Carl-os + -it- > Carlitos), insertando -it- dentro de la raíz Carlos. En tal caso, serían excepción vocablos como Merceditas o fuertecito, pues se esperarían *Mercedites (Merced-es + -it-) o *fuertecite. En los apartados siguientes se describi- rán los contextos de aparición de las principales variantes de los sufijos diminutivos. Aunque la exposición se centrará en el sufijo -ito / -ita por ser el más universal, el resto de los diminutivos sigue de cerca los comportamientos de este. 9.2.2a Palabras terminadas en vocal átona. Cuando las vocales son -a, -o, la variante -ito / -ita es la más frecuente. Sin embargo, estas voces tienden a construirse en el español europeo con -ecito / -ecita cuando la palabra es bisílaba y la sílaba tóni- ca contiene diptongos en -ie- (hierbecita, tiernecito) o -ue- (jueguecito, nuevecita). Se ­registran también en el español americano algunos derivados en -ecito de este tipo (a veces en alternancia con formas en -ito: jueguecito ~ jueguito, viejecito ~ vieji- to), como en Un vientecito transparente lo aliviaba del olor a entierro que le había dejado encima el peso del cadáver (Montero, M., Trenza). La terminación -io / -ia también produce alternancias entre ambas variantes sufijales, tanto en España como en América: Se iba a quedar tan limpita y tan linda (Madariaga, Viva); El astuto guerrerense ganó limpie- citos cuarenta millones de dólares de un golpe (Fuentes, Cristóbal ). Cuando la vocal final es -e, el diminutivo suele formarse en -ito / -ita si la palabra tiene más de dos sílabas y en -ecito / -ecita si es bisílaba. Así, de padre se deriva pa- drecito y de madre, madrecita, pero sobre compadre se forma compadrito y sobre ­comadre, comadrita. 9.2.2b La derivación apreciativa 168 9.2.2b Palabras terminadas en vocal tónica. El diminutivo suele ser -cito / -cita: cafecito (en alternancia con cafetito, cafelito, cafeíto), tecito, sofacito, papacito (en alternancia, en algunas zonas, con papaíto, papito), mamacita (también mamaíta, mamita), ahicito, Josecito (en algunas zonas, Joseíto, Joselito, Josito), ­bebecito (también bebito), manicito (de maní), etc. Los diminutivos de pie son p ­ iececito y piecito. 9.2.2c Palabras terminadas en consonante. Cuando son monosilábicas ­predomina -ito / -ita en los antropónimos: Gilito, Juanito (Juancito en algunas zo- nas), Luisito, Pacita. En el resto de las voces es frecuente que alternen -cito / -cita y -ecito / -ecita: barcito ~ barecito; florcita ~ florecita; mielcita ~ mielecita; solcito ~ so­ lecito; trencito ~ trenecito. Aun así, son varias las palabras que presentan preferente- mente una de las dos variantes: lucecita, mesecito, pececito. En general, en América se detecta la preferencia por -cito / -cita, mientras que en España es más habitual la elección de -ecito / -ecita. Las palabras no monosilábicas terminadas en -n o en -r tienden a formar diminutivos en -cito / -cita: amorcito, camioncito, guioncito, jo­ vencito, mujercita, pastorcito, regularcito, virgencita, con la importante excepción de señorito. Varios sustantivos y adverbios terminados en -s adoptan diminutivos en -itos / -itas (Carlitos, lejitos, Merceditas, paragüitas) e incluso en -citos / -citas ­(Dolorcitas). En el resto de las palabras no monosilábicas terminadas en ­consonante es -ito / -ita la variante más habitual: arbolito, Jesusito, mantelito, naricita, relojito, tapicito, trebolito. 9.2.3 Interpretaciones de los diminutivos Como se señaló al comienzo del capítulo, los diminutivos expresan matices afecti- vos, lo que explica que apenas aparezcan en los discursos de contenido objetivo, como la prosa científica, didáctica, jurídica o administrativa. Los matices que conno- tan suelen ser positivos, pero a veces aparecen también de signo contrario. Así, la expresión este librito puede sugerir modestia si la emplea el autor del libro, pero menosprecio si la usa un crítico. La entonación suele resultar determinante para des- lindar estas connotaciones. La valoración afectiva de los derivados se orienta a ­menudo hacia el interlocutor, lo que justifica que los diminutivos —y los apreciativos en general— sean de uso frecuente en la interacción con niños. Junto con los matices afectivos, los diminutivos pueden expresar otras nociones. Destacan especialmente las que se expondrán a continuación. 9.2.3a Tamaño reducido. Tienen este significado sobre todo cuando se trata de seres materiales: casita, librito, papelito. No se percibe redundancia cuando el sus- tantivo va acompañado de adjetivos con similar significado: una casita pequeña, par- tecillas menudas. Con nombres de acciones y sucesos, el sufijo puede aportar contenidos adjetivales como ‘breve’, ‘de corta duración’ (paseíto, viajecito), con la posible excepción de las oraciones exclamativas: “Uff, qué viajectio”, la escuché decir (Quintero, E., Danza). 9.2.3b Atenuación. Se ha llamado atenuador o rebajador al uso del diminu- tivo en los contextos en los que aminora la importancia de alguna persona o cosa, 169 Los sufijos aumentativos 9.3.1b como en el clásico Leoncitos a mí (Cervantes, Quijote II). La atenuación deriva en menosprecio en los ejemplos siguientes: Nunca lamentó haberlo ayudado cuando era solo un abogadito tramposo (Mastretta, Vida); Hoy lo enseñan en un periquete a cualquier chicuelo, cualquier maestrilla rural (Carrasquilla, Marquesa); El mediquito de las barbas negras las iba a pasar moradas si pretendía medirse con ella (Luca Tena, Renglones). Asimismo, la atenuación puede servir para rebajar el efecto de palabras que se per- ciben como incómodas o inconvenientes (braguitas, colita, culito) o para disminuir el grado de la cualidad denotada por ciertos adjetivos: rojito ‘un poco rojo’, modosita ‘algo modosa’, guapita ‘guapa con alguna reserva’. A la atenuación se une un matiz de ironía, benevolencia o complicidad con el sufijo -ete: amiguete, golfete, mentirosete. 9.2.3c Intensificación. Los diminutivos implican intensificación cuando se combinan con adjetivos, adverbios o locuciones adverbiales: calentito ‘muy caliente’, grandecito ‘relativamente grande’, cerquita ‘muy cerca’, de mañanita ‘muy tem­ prano’. Este contenido es compatible con la cuantificación expresa: muy calentito, bas- tante grandecito. En ahicito, allacito, igualito, mismito la intensificación se traduce en matices cercanos a los que expresan los adverbios justamente o exactamente. En amplias zonas de América se usa ahorita (o ahoritita, ahoritica, ahoritiquita) para expresar la cercanía de un evento pasado (Llegó ahorita) o futuro (Voy a hacerlo ahorita). Del mismo modo, lueguito significa ‘ahora mismo’ en Si quieren honrarnos con su presencia tenemos que salir lueguito (Cabada, Agua). 9.3 Los sufijos aumentativos Los sufijos aumentativos unen al contenido afectivo propio de todos los sufijos apre- ciativos la idea de aumento o ponderación. Se mencionan aquí los más frecuentes. 9.3.1 El sufijo -ón / -ona 9.3.1a Es aumentativo en patadón, simplón, donde intensifica la noción denota- da por la base, pero no lo es en los nombres de persona que proceden de verbos (abusona, criticón, dormilón), como se señaló en el § 9.1.2a, en los que denotan golpe o movimiento brusco (bajón, empujón, estirón) ni en los adjetivos que designan ca- rencia, como rabón ‘sin rabo’. Tampoco se consideran propiamente aumentativos, aunque conservan algunas características de ese significado, las voces en -ón / -ona que están ya lexicalizadas y designan, por tanto, una noción distinta de la que corres- ponde a su base en lugar de la misma aumentada o ponderada: almohadón, cinturón, colchón, jarrón, salón. En algunos casos, el término lexicalizado designa incluso ­entidades de tamaño inferior, como ocurre con los nombres de las crías de ciertos ­animales (anadón, ansarón, perdigón) o con sustantivos como callejón, ratón, tapón, etc. 9.3.1b La ponderación expresada por el aumentativo puede transmitir connota- ciones positivas, como en fortunón, memorión, notición, peliculón, pero también 9.3.1c La derivación apreciativa 170 despectivas, como en las voces que denotan partes del cuerpo más grandes de lo normal: barrigón, cabezón, cejón, narizón, orejón, panzón, tripón, a veces con variante femenina en -a (cabezona, narizona). Muchas de estas palabras también se aplican, como adjetivos o sustantivos, a las personas que destacan por la prominencia de la parte del cuerpo a la que se alude. En estos últimos casos, el sufijo -ón / -ona no es propiamente aumentativo, por lo que se estudia en el § 7.2.3c. Se suelen caracterizar como despectivos, aun cuando se usan en tono amable y familiar, los sustantivos y adjetivos que designan personas que han alcanzado determinada edad (cuarentona, cincuentón). Otras veces los resultados son neutros desde el punto de vista afectivo (manchón, nubarrón, problemón) o bien presentan valor ponderativo o despecti- vo según el contexto. Así, el sustantivo novelón puede aludir a una novela extraor­ dinaria, pero también a una obra larga, compleja e intrincada. Como se señaló en el  § 9.1.2b, en muchos de estos derivados el sufijo da lugar a un cambio de género: película [fem.] > peliculón [masc.]. 9.3.1c Los adjetivos que se construyen con -ón / -ona son más numerosos en ciertas zonas de América, pero muchos derivados son comunes a todas las variantes del español. Las voces resultantes reproducen, con alguna excepción, las valoracio- nes positivas o negativas que están presentes en su base adjetival, como en alegrón, buenón, simpaticón, por un lado, o en flojón, pendejón, zoquetón, por otro. ­Transmiten simplemente crítica amable, ironía o censura benevolente coquetón, cursilón, gran- dona, simplona, tontón, torpona o tristón, entre otros derivados similares. En general, cuando el adjetivo de la base no está orientado hacia alguna valoración particular, el derivado obtenido denota intensificación, y a menudo también abundancia o exceso. Así, predomina en dulzón la interpretación ‘demasiado dulce’, aunque también se usa con el sentido ‘un poco dulce’ en algunas variedades del español andino y del rioplatense. 9.3.2 El sufijo -azo / -aza 9.3.2a Este sufijo apenas se une a adjetivos. Cuando sigue a bases nominales ­actúa como lo hace -ón / -ona sobre los adjetivos: intensifica, pues, los términos ­positivos (exitazo, talentazo) y también los negativos (escandalazo, ladronazo). Unido a bases que carecen de sentido estimativo puede recibir una interpretación estricta- mente aumentativa (torazo ‘toro muy grande’). Sin embargo, es más frecuente que la  ponderación adquiera connotaciones elogiosas (articulazo, artistaza, cochazo o ­carrazo, estilazo, golazo, gustazo, maridazo, notaza, ojazos, tipazo), salvo cuando ­expresa exceso o desmesura; en tales casos predomina la connotación peyorativa: acentazo, calorazo, dedazo, jefazo, manaza. Con frecuencia es el contexto el que de- termina la pertinencia de una u otra interpretación. Es propia del español europeo la variante -azas que da lugar a sustantivos de persona (bocazas, bragazas, manazas), todos invariables en plural y con fuerte carga peyorativa: Me hubiese gustado haber- lo hecho con más habilidad. Soy un manazas, nunca lo negué (Díez, Oscurecer). 9.3.2b La vitalidad de este sufijo está sujeta a considerable variación. En México y Centroamérica, por ejemplo, se usa manota, dedote, mientras que en otras áreas se prefiere manaza, dedazo. Como se señaló anteriormente (§ 9.1.2b), este aumentativo 171 Los sufijos despectivos 9.4 no cambia el género de la base, lo que permite distinguirlo de los derivados en los que -azo expresa la idea de golpe. Los sustantivos resultantes en tales casos son siempre masculinos: escoba > escobazo; flecha > flechazo. 9.3.3 El sufijo -ote / -ota Este sufijo se usa sobre todo con nombres y adjetivos aplicados a personas: amigote, angelote, brutote, feote, grandota, muchachote, sosote, viciosote. Se registran, no obs- tante, algunas formaciones lexicalizadas: camarote, capote, islote, monigote, palabro- ta. En México y Centroamérica se aplica con más frecuencia que en otras zonas a bases sustantivas que denotan cosas materiales: arbolote, dedote, dientote, hamacota, sillota. El sufijo -ote / -ota presenta la variante -zote / -zota en los contextos en que -ito / -ita toma la variante -cito / -cita (camionzote, limonzote: § 9.2.2). Puede ­añadir- se asimismo a voces que ya lo contienen: Era uno [= ‘un prendedor’] grandotote, de los muchos que tenía (Hayen, Calle). Como en los sufijos analizados en los apartados anteriores, la interpretación afectiva se superpone a la de tamaño o cuantificación, e incluso puede decirse que lo hace en mayor medida que en esos otros casos. Suele suponer valoración despectiva, pero atenuada a menudo por matices de condescen- dencia o comprensión, entre generosa y burlesca, que no están presentes en los ­derivados en -azo: Consideraba a Sanz un brutote leal y útil hijo (Mundo [Esp.] 20/11/1995); Era un chico algo pretencioso, pero muy honrado y sencillote en el fondo (Ganivet, Trabajos). 9.4 Los sufijos despectivos Con el sufijo -ucho / -ucha se forman numerosos sustantivos despectivos (animalu- cho, casucha, cuartucho, medicucho, novelucha), así como adjetivos del mismo tono que denotan propiedades físicas de las personas o las cosas (debilucho, feúcho, flacucha, flojucha, malucha, paliducho). Forman también voces despectivas otros sufijos, como -aco / -aca (libraco, pajarraca, tiparraco); -acho / -acha (amigacha, picacho, pobla- cho); -ajo / -aja (cintajo, pequeñaja, sombrajo); -astro / -astra (camastro, poetastro, politicastra); -ato / -ata (cegato, niñata, novata); -orrio (bodorrio, villorrio); -orro / -orra (calentorro, viejorra); -ute (franchute). Más restringidos geográficamente están -ales (frescales, rubiales, viejales) y los que contienen el grupo -ng-: -anga ­(fritanga), -ango (bullarango), -engo (berengo). Se usan en el área rioplatense -ún (fiacún, gilún, grasún) y -ola (festichola, gratarola), ambos de origen italiano. 10 La prefijación 10.1 El concepto de prefijación. Sus límites 10.2 Clases de prefijos 10.3 Propiedades de los prefijos 10.4 Prefijos de sentido locativo 10.5 Prefijos de sentido temporal y aspectual 10.6 Prefijos de incidencia argumental 10.7 Prefijos cuantificativos, gradativos y escalares 10.8 Prefijos negativos 10.9 Prefijos opositivos y de actitud favorable 10.10 Prefijos adjetivales 10.1 El concepto de prefijación. Sus límites 10.1.1 Prefijación y composición 10.1.1a La prefijación es un proceso morfológico por el que se antepone un morfema, llamado prefijo, a una palabra ya formada (des-hecho, in-dependiente, pre-disponer) o a un tema latino o griego (§  11.8.2a), como en a-morfo, in-erte, pró-fugo. Además de por esta propiedad, estrictamente posicional, los prefijos se ca- racterizan por otros rasgos que los diferencian de los sufijos y que serán analizados en este capítulo. 10.1.1b En la gramática tradicional se interpretaban ciertos prefijos como preposi- ciones inseparables. Este criterio asimilaba la prefijación a la composición, que es el procedimiento morfológico por el que se integran dos o más formas independien- tes en una misma palabra (§ 1.3.2a y capítulo 11). Sin embargo, solo algunos prefijos cuentan con preposiciones homónimas (ante-, bajo-, con-, de-, entre-, para-, sin-, ­sobre-), e incluso estos se comportan de manera diferente como unidades morfológi- cas que como piezas sintácticas. En la gramática contemporánea se tiende a interpretar la prefijación como una forma de derivación. 10.1.1c No siempre resultan claras las diferencias entre la composición y la prefi- jación. Las bases léxicas grecolatinas que se suelen denominar elementos compo- sitivos poseen un estatuto intermedio entre las formas ligadas y las libres. Estas bases compositivas cultas pueden constituir el primer componente de la palabra, y se asimilan en esto a los prefijos ( filocomunista, logopedia), pero se diferencian de 10.1.1d La prefijación 174 ellos en que también pueden aparecer al final de la palabra (germanófilo, filólogo) y en otras propiedades que se mencionan en el § 11.8.2. Por el contrario, es hoy mayo- ritario el análisis como prefijos de los constituyentes ante-, mono-, semi-, sobre- o vice-, que han sido considerados tradicionalmente como elementos compositivos. En estas cuestiones resulta relevante el peso que se dé a la etimología o a la estructura morfológica de los derivados. 10.1.1d La etimología de una voz traza su historia, independientemente de si la estructura que presenta está o no activa entre los esquemas morfológicos de la len- gua. En cambio, la estructura morfológica de una palabra responde a pautas recurrentes que están vivas en el sistema morfológico. Su análisis requiere, en particu­ lar, que los componentes que participan en un compuesto o en un derivado sean unidades aislables y posean significado reconocible. De hecho, muchos prefijos he- redados (como los latinos ad- en admirar u ob- en obligar) no se analizan como tales en español porque han dejado de ser identificables por los hispanohablantes. En este capítulo se presentarán las pautas de prefijación de mayor productividad en el espa- ñol actual, que serán caracterizadas por su forma y por su ­significado. 10.1.2 Identificación de los prefijos Se reconoce la estructura de las palabras derivadas con prefijos cuando el significado de estos es transparente y los paradigmas que forman tienen propiedades identifi- cables. Algunos prefijos, como anti-, auto-, contra-, des-, ex-, hiper-, in-, inter-, semi-, sub-, super-, son sumamente productivos, por lo que los diccionarios no pueden ­registrar muchas de las formaciones a que dan lugar. No obstante, la existencia de un prefijo no depende necesariamente de su productividad. Así, se considera prefijo el componente negativo sin-, relacionado con la preposición sin, pese a que es semiproductivo, en el sentido de que forma un grupo de sustantivos acotado: sinfín, sinhueso, sinnúmero, sinrazón, sinsabor, sinsentido, sinsustancia, sinventura, sinvergüenza y sinvivir. Véanse, sin embargo, los § 10.3.4b y § 10.8.3. 10.2 Clases de prefijos Los prefijos pueden agruparse en función de los siguientes criterios: A. La clase de palabras a la que se asimilan B. Su dependencia o independencia formal C. Su significado D. Su relación con las propiedades sintácticas de los predicados 10.2.1 Clases de palabras a las que se asimilan los prefijos De acuerdo con el criterio A, los prefijos se suelen clasificar en tres grupos: adjetiva- les, adverbiales y preposicionales. Son adjetivales los que aportan un significado ­similar al de los adjetivos, como los subrayados en neogótico ‘gótico moderno’, minibar 175 Clases de prefijos 10.2.4 ‘bar pequeño’ o pseudociencia ‘falsa ciencia’. Como se señaló en el § 10.1.1c, cabe en- tender también que algunas de estas voces están formadas por bases compositivas cultas, en lugar de por prefijos. Son adverbiales los prefijos de entreabrir ‘abrir a medias’, prefigurar ‘figurar anticipadamente’ o sobrecargar ‘cargar en exceso’; y prepo­ sicionales, los que aparecen en adjetivos como subcutáneo ‘que está bajo la piel’ y en verbos como convivir ‘vivir con alguien o con algo’. Un mismo prefijo puede per- tenecer a más de una de estas clases. Por ejemplo, sobre- se considera un prefijo ­adverbial en sobreactuar ‘actuar exageradamente’, adjetival en sobredosis ‘dosis ex- cesiva’ y preposicional en sobreedificar ‘construir sobre otra edificación’. 10.2.2 Dependencia o independencia formal de los prefijos Atendiendo al criterio B, los prefijos se clasifican en inseparables (inclasificable, antebrazo) y separables (también llamados autónomos, exentos o no ligados): ex primer ministro, manifestaciones anti-OTAN, comité pro derechos humanos. En ciertos usos, algunos de estos prefijos se integran en la palabra sobre la que inciden: antideportivo, proatlantistas (§ 10.9). 10.2.3 Significado de los prefijos Se han propuesto varias clasificaciones de prefijos en función del criterio C. Entre la larga relación de significados que los prefijos aportan destacan especialmente los siguientes: espaciales: ante- (antebrazo), circun- (circunferencia), endo- (endovenoso), entre- (entrepi- so), exo- (exoesqueleto), extra- (extracorpóreo), infra- (infraescrito, infrahumano), inter- (interdental), intra- (intramuscular), peri- (pericardio), re- (rebotica), retro- (retrovisor), sobre- (sobrevolar), sub- (subcutáneo, subsuelo), super- (superponer), tras- (trastienda); temporales ante- (anteanoche), ex (ex ministro), pos(t)- (posmoderno), pre- (predemo- crático); aspectuales: re- (reintentar, reinterpretar, resituar); cuantificativos: bi- (bisexual), mono- (monoplaza), multi- (multitarea), pluri- (plu- riempleado); gradativos y escalares: archi- (archiconocido), cuasi- (cuasidelito), hiper- (hiperactivo), infra- (infravalorar), re- (rebuscar), semi- (semiculto), sobre- (sobrecargar), sub- (subte- niente), super- (superatractivo), vice- (vicealmirante); negativos: a- (acéfalo, amoral, anarquía, atemporal), des- (desenchufar, deshacer, ­desobedecer), dis- (disconforme), in- (imposible, ineficaz); de orientación o disposición: anti- (antiaéreo), contra- (contrataque), pro- (pronuclear). 10.2.4 Relación de los prefijos con las propiedades sintácticas de los predicados El criterio D está, en alguna medida, subordinado al C. La mayor parte de los prefijos mencionados en el apartado precedente expresan nociones relativas a la localización espacial o temporal de las personas o las cosas, o bien significados cuantificativos u 10.3.1a La prefijación 176 opositivos. Estos prefijos no afectan a la estructura argumental de los predicados. Por el contrario, los llamados prefijos de incidencia argumental (§  10.6) tienen ­repercusión en ella, o en la relación que los predicados manifiestan con sus argu­ mentos. Así, el prefijo co- en cofundar indica que la acción requiere la intervención de varios participantes: El centro capaz de cofundar una alianza con la izquierda es el centro que resolverá la ambigüedad (Proceso [Méx.] 2/2/1997). Pueden clasificar- se estos prefijos en función de cuatro nociones semánticas: la reflexividad: auto- (autocrítica ‘crítica a uno mismo’; autoinculparse); la reciprocidad o relación mutua: entre- (entrechocar ‘chocar entre sí dos cosas’), inter- (interconectar); la asociación: inter- (interestatal ‘que afecta a varios Estados’; interplanetario), con- (convivir ‘vivir con otro u otros’; coeditar); y la causación: a- (acallar ‘hacer callar’). 10.3 Propiedades de los prefijos 10.3.1 Propiedades fonológicas de los prefijos 10.3.1a Cuando la última vocal del prefijo coincide con la primera de la raíz, es habitual que se pronuncien como una sola, lo que puede reflejarse en la escritura. Si bien es mayoritaria la tendencia a mantener las dos vocales (como en antiimperia­ lismo), se acepta a veces la simplificación si la palabra se mantiene reconocible. ­Coexisten las dos variantes en contraatacar ~ contratacar. Es frecuente la alternancia cuando la vocal repetida es la e. Así, coexisten en el uso reemplazar ~ remplazar; rees- tructurar ~ restructurar; sobreesfuerzo ~ sobresfuerzo. No es posible la simplificación cuando el resultado conlleva identidad con otra palabra, como se observa en los casos de reemitir (‘volver a emitir’) y remitir (‘enviar’), reestablecerse (‘volver a establecerse’) y restablecerse (‘recuperarse de una enfermedad’), entre otros. Cuando coinciden la consonante final del prefijo y la inicial de la raíz, se suelen reducir: transibe­riano (no *transsiberiano), malograr (no *mallograr). Se recomienda usar pos- como forma sim- plificada de post- ante consonante ( posmoderno, en lugar de postmoderno). Se usa, en cambio, post- cuando la base comienza por s- (postsocialismo, frente a *possocialismo). 10.3.1b Algunos prefijos presentan variantes alternantes. Así, con- alterna con co- si la raíz empieza por /l/ (colateral ) o /r/ (corresponsable). No son variantes los prefijos que muestran cierto parecido formal, pero notables diferencias de signi- ficado, como el temporal ante- y el opositivo anti-, o inter- (‘entre’) e intra- (‘en el interior de’). Por confusión se usa a veces antidiluviano (variante que se desaconseja) por antediluviano, e interparlamentario ‘común a varios parlamentos’ por intrapar­la­ mentario ‘interno a un solo parlamento’. Las variantes alternantes pueden corres­ ponder también a la base y dar lugar a significados diferentes, como en bianual (‘que tiene lugar dos veces al año’) y bienal (‘que sucede cada bienio’), el segundo obtenido mediante sufijación a partir del sustantivo prefijado (bienio > bienal). 10.3.2 Propiedades morfológicas de los prefijos 10.3.2a Mientras que cada sufijo suele adjuntarse siempre a bases de una misma clase de palabras o de otra próxima (por ejemplo, sustantivos y adjetivos), los prefijos 177 Propiedades de los prefijos 10.3.3 admiten mayor variedad en este punto. Así, super- se combina con bases nominales, adjetivales y verbales (supermodelo, superinteresante, superpoblar). También lo hace su variante patrimonial sobre-, si bien es más frecuente con verbos (sobrecargar, ­sobrentender, sobresalir). 10.3.2b Los prefijos no suelen alterar la categoría gramatical de la base cuando forman una palabra derivada, propiedad que comparten con los sufijos aprecia- tivos  (§  9.1.2a): honesto [adjetivo] > deshonesto [adjetivo]. Mantienen la categoría adjetiva de la base inútil, subacuático y ultraelegante, entre otros muchos; la no- minal, contraorden, neorromanticismo y entreplanta; la verbal, descoser, rehacer y sobrecargar, y la adverbial, anteayer y requetebién, igualmente entre otros muchos derivados. Esta es la razón fundamental por la que los prefijos no se suelen clasificar por las categorías gramaticales a las que dan lugar (a diferencia de los sufijos: deri- vación nominal, adjetival, etc.), sino por los significados que expresan (§ 10.2.3). Se ha argumentado que cambian la categoría de su base ciertos prefijos, como anti-, pro-, pre-, pos(t)-, mono-, multi-, bi- o tri-, ya que combinados con algunos sustantivos dan lugar a derivados que pueden funcionar como modificadores de otro sustanti- vo, como en declaraciones proaborto (frente a *declaraciones aborto), seguro mul- tirriesgo (frente a *seguro riesgo). Otro análisis posible de este tipo de construcciones consiste en suponer que el prefijo facilita el uso predicativo del nombre, más que el cambio de categoría. La ausencia de concordancia en declaraciones proaborto o productos multirriesgo, en lugar de *productos multirriesgos, es propia de las cons- trucciones apositivas, no de los adjetivos. 10.3.2c Es menos discutible el cambio de categoría en otros casos, como en ser- piente multicolor (plural, serpientes multicolores) o en monosílabo, bisílabo, polisílabo, formados sobre sílaba (con modificación, además, de las marcas flexivas de la base). Menos frecuente es que la prefijación altere la regularidad o irregularidad de una forma verbal, como sucede con el imperativo de la segunda persona de singular del verbo decir en las variedades tuteantes. En efecto, la forma di (§ 4.7.1b) no se mantiene en los verbos derivados mediante prefijación: predice (no *predí), desdice, contradice. 10.3.2d La segmentación binaria de las voces que contienen prefijos y sufijos da lu- gar a menudo a las denominadas paradojas de segmentación o de encorchetado. Así, si se segmenta el adjetivo intramuscular en la forma intra-muscular, se deriva ­correctamente un adjetivo de otro mediante un proceso de prefijación, pero se pierde la relación semántica que debería establecerse entre el prefijo intra- y el sustantivo músculo. Tampoco es enteramente adecuada la segmentación intramuscul-ar porque deriva un adjetivo de un sustantivo inexistente (*intramúsculo). A estas paradojas se han dado soluciones diversas (entre ellas la segmentación ternaria: intra-muscul-ar), en las que no se entrará aquí. Problemas similares caracterizan la estructura morfológi- ca de los adjetivos antediluviano, submarino, ultramontano y otros muchos semejantes. 10.3.3 Propiedades sintácticas de los prefijos Los prefijos presentan ciertas características más propias de las unidades sintácti- cas que de las morfológicas. En primer lugar, la recursividad, entendida como 10.3.4a La prefijación 178 la  posibilidad de reiterar una pauta formal en el interior de un mismo esquema gramatical, se da con algunos prefijos (y también con algunos derivados apreciati- vos: § 9.1.1b), aunque solo en expresiones ocasionales, como en armas antianticarro, ­re-reelección o tataratataranieto. En segundo lugar, la coordinación parece aplicar­se a los prefijos en expresiones como actuaciones pre- y pos(t)democráticas o comercio intra- y extracomunitario, si bien este análisis es discutido por quienes consideran que en esos grupos nominales se coordinan adjetivos y no prefijos. Responderían en tal caso al esquema [intra-Ø] y [extracomunitarios], con un núcleo nominal nulo en el primer adjetivo, correspondiente a comunitarios. Finalmente, la posibilidad de incidencia sobre segmentos mayores que la palabra no es normal en los prefi- jos, pero se da en algunos de los llamados separables, como se verá en los apartados siguientes. 10.3.4 Prefijos separables. Sus propiedades gramaticales 10.3.4a A pesar de que la separación gráfica de un segmento o su integración en la palabra responde, en principio, a convenciones ortográficas, en ciertos casos pone de manifiesto también sus propiedades gramaticales. Así, el prefijo locativo ex- de excarcelar o excavar se distingue del prefijo autónomo o separable homóni- mo, de significado temporal y cercano a la categoría de los adjetivos, que se reconoce en Ex militante, ex periodista, ex esposa, ex casi todo, pero con ganas de vivir, busca un marido y un hijo. Intenciones serias (Díaz, Ayer), y que puede incidir también sobre segmentos superiores a la palabra: El ex jugador de Estudiantes y del seleccio- nado nacional […] (Nación [Arg.] 29/6/1992). Así, en el último ejemplo no se dice que cierta persona haya dejado de ser jugador, sino que ha dejado de jugar en deter- minados equipos. Ello indica que el marco de incidencia del prefijo no es solo el nombre jugador sino el grupo nominal completo. Este prefijo separable se registra en los textos unido a su base (exministro), seguido de un guion (ex-ministro) o sepa- rado por un espacio blanco (ex ministro). Se recomienda la escritura exenta en estos casos, y muy especialmente cuando la base es pluriverbal: ex primer ministro, ex alto cargo, ex cabeza rapada, ex jefe de Estado. 10.3.4b Los prefijos anti- y pro- pueden también incidir sobre bases univerbales (antiestatal, progubernamental) o pluriverbales (manifestaciones anti pena de muer- te, comisión pro derechos humanos). El hecho de que anti- alterne con la preposición contra, y pro- lo haga con la locución preposicional a favor de se ha aducido como argumento para considerarlos preposiciones en estos usos (§  29.2.2b). No parece que se integren, sin embargo, en esa clase de palabras, ya que no preceden a grupos nominales con artículo: manifestaciones {anti-OTAN ~ *anti la OTAN}, y tampoco admiten grupos relativos, a diferencia de las preposiciones: La pena de muerte es el injusto castigo {*anti ~ contra} el cual nos posicionamos. Se prefiere mantener el guion cuando estos prefijos se añaden a siglas o a nombres propios, como en vacuna anti-VIH o en declaraciones pro-Arafat. También funciona como separable el prefijo sin en algunos de sus usos: los sin techo, los sin papeles (§ 10.8.3). Se asimila en gran medida a los prefijos separables la negación que precede inmediatamente a los sus- tantivos y a los grupos nominales en expresiones no contrastivas: la no intervención, la no proliferación de armamento (§ 10.8.3 y 48.2.2a). 179 Prefijos de sentido locativo 10.4.1a 10.3.4c Algunos usos de medio se asimilan gramaticalmente a los prefijos semi- o entre- (§ 10.7.2d): medio despierto, medio oscura, medio mentira, medio enamorarse. Su significado en tales casos es gradativo, como en medio poeta (‘poeta a medias’ más que ‘la mitad de (un) poeta’). A favor de su naturaleza prefijal puede señalarse que medio puede introducirse entre auxiliar y participio en los tiempos compuestos, convirtiéndose entonces en átono: Ella había medio dejado a Pedro Jordana y ahora salía con otro tipo (Guelbenzu, Río). Puede también aparecer entre el pronombre y el verbo en secuencias formadas con verbos pronominales, posición de la que se exclu- ye cualquier unidad no morfológica: Se medio enamoró y ahora le está costando ­remontar (Periódico [Esp.] 12/9/2008). Pierde, en cambio, su carácter prefijal, y se comporta como adverbio de grado, cuando precede al pronombre en estas mismas secuencias (medio se enamoró). 10.3.4d El prefijo cuasi- es productivo con los adjetivos relacionales (cuasimedie- val, cuasipolicial, cuasifeudal); pero también ante algunos sustantivos: la cuasi unani- midad del jurado. A pesar de que en todos estos contextos, cuasi alterna con casi y expresa su mismo significado, predomina el uso de la primera forma como prefijo y de la segunda como adverbio. Aunque se documenta en el primer caso escrito con guion, como en La situación se cuasi-controla con multas (Democracia 3/4/2006), se recomienda la grafía unitaria en esos contextos: se cuasicontrola. 10.4 Prefijos de sentido locativo Los prefijos de sentido locativo suelen adjuntarse a adjetivos relacionales (§ 13.5), raramente a calificativos. Esta restricción es consecuencia natural de que los ad­ jetivos de relación se deriven de sustantivos, de forma que el prefijo indica la posi- ción o la situación de algo considerada en relación con lo que el nombre designe: in­tercostal, supranacional, subglotal, circunsolar, pericárdico. Los prefijos locativos suelen admitir también otros significados, como el temporal (antediluviano, ­posconstitucional, prenatal: §  10.5) o el gradativo (infravivienda, sobrealimentar, subnormal ). 10.4.1 Prefijos que indican posición delantera o trasera 10.4.1a El prefijo ante- posee un uso locativo en el que expresa ‘posición delan- tera’. Con este valor se combina productivamente con sustantivos, como en antecá- mara, antecocina, antesala; anteojos, antebrazo. Los adjetivos y participios formados con ante- pueden adquirir sentido locativo o temporal y se pueden di- vidir en dos grupos: unos corresponden a la pauta «anterior a lo + adjetivo o par­ ticipio» (anteclásico ‘anterior a lo clásico’, antepenúltimo, antedicho), mientras que otros se definen en función de los sustantivos de los que derivan (antediluvia- no ‘anterior al diluvio’, antevocálico ‘anterior a una vocal’: § 10.3.2d). Los prefijos pre- y pos(t)- registran usos locativos cuando se anteponen a adjetivos relaciona- les: predorsal, premolar, prepalatal; postónico, posdental, posverbal. Son más raros los que inciden sobre bases verbales, como posponer, también con interpretación temporal. 10.4.1b La prefijación 180 10.4.1b El prefijo tra(n)s- denota ‘posición trasera o retrasada’ (trasfondo, traspatio, trastienda). Antepuesto a una serie de derivados adjetivales, muchos de ellos creados a partir de topónimos o de nombres comunes de lugar, equivale a ‘al otro lado de’ (transan- dino ‘al otro lado de los Andes’, transatlántico, transiberiano), por lo que puede adquirir valor direccional (comercio transoceánico, periplo transpacífico). Este último sentido está presente asimismo en numerosos verbos que denotan la acción de seguir cierta trayectoria, pero también la de cruzar un límite (traspasar, trasplantar, trasportar, tras- volar) o la de pasar a otra situación (transfigurar, transformar, transliterar). 10.4.1c El prefijo re- denota ‘posición trasera’ en rebotica o recámara, y ‘movi- miento hacia atrás’ en reflujo. Los mismos usos, locativo y direccional, admite el prefi­ jo retro-. Denota ‘posición trasera’ en retrocarga ‘carga que se efectúa por ­detrás’, retropropulsor o retroproyector; y ‘movimiento o dirección hacia atrás’ en retroac- tivo, retrógrado y retroceder, el último con base verbal no transparente en español. 10.4.2 Prefijos que indican posición superior o inferior 10.4.2a Denotan ‘posición superior’ el prefijo sobre- y su variante culta super-, que se combinan sobre todo con sustantivos (sobrecama, superestructura) y con verbos (so- breimprimir, sobrevolar, superponer). En algunos de estos verbos el proce­so o estado de- signado alude a una situación más elevada o adelantada que otra, como sobrepasar o sobresalir. De esta interpretación figurada se deriva el sentido ‘en exceso’, que caracte- riza a algunos verbos prefijados con sobre-, como sobrecargar o sobreedificar (§ 10.7.2a). También supra-, que se une a adjetivos relacionales, expresa la ubicación de algo en una posición más alta que la de otra cosa (suprarrenal, suprasegmental), o bien más extensa que ella (supranacional ). Se obtienen también aquí las paradojas descritas en el § 10.3.2d. 10.4.2b Denota ‘posición inferior’ el prefijo sub-, que se combina con adjetivos re- lacionales (sublunar, submarino, subterráneo) y, de manera mucho menos productiva, con bases verbales (subyacer) o sustantivas (subconsciencia, subsuelo). La variante patrimonial, so-, que ya no es productiva, dio lugar a algunos verbos, como socavar, someter y soterrar. La variante son- originó otros, como sonreír (lat. subride@re) y sonsa- car. También denotan ‘posición inferior’ los prefijos infra- (infraestructura, ­infrarrojo) e hipo- (hipodermis, hipocentro). 10.4.3 Otros prefijos locativos 10.4.3a Mediante el prefijo entre- se localiza un espacio, un lugar o un objeto ma- terial en cierta posición intermedia. La base alude unas veces a lo que sirve de límite o separación (las cejas en entrecejo ‘espacio entre las cejas’ o las líneas en entrelínea) y otras a la misma entidad que el derivado, como en entrepiso ‘piso construido entre otros dos’. Cuando se combina con verbos, entre- indica que la acción se aplica a un  conjunto de cosas o a algún componente de ese grupo: entrelazar, entresacar, entrecortar. El prefijo inter-, variante culta de entre-, se combina con adjetivos rela- cionales (interarticular, intercelular; internacional), con bases nominales (interfaz, interlínea) y con verbos (intercalar, interponerse). 181 Prefijos de sentido temporal y aspectual 10.5.2a 10.4.3b Mediante el prefijo intra- se hace referencia al espacio interior de la enti- dad denotada por la base. Este prefijo es muy productivo con adjetivos relacionales (intracelular, intramuscular). Por su parte, extra- y exo- aluden de diversas formas al espacio exterior a algo (extracomunitario, extramarital, extramuros, ­extraordinario, extraviarse; exocéntrico, exosfera, exotérmico). Adquiere sentido figurado (‘ajeno, no perteneciente a algo’) en extracurricular o en extraoficial. Se relaciona por su conte- nido con los dos últimos mencionados el prefijo inseparable ex- (distinto del separable homónimo: § 10.3.4a), que se reconoce en las formaciones parasintéticas excarcelar ‘poner fuera de la cárcel’, exculpar o expatriar. 10.4.3c Ciertas voces formadas con el prefijo contra- nombran cosas o lugares por su posición opuesta o enfrentada a lo designado por la base nominal, como en contrapor­tada o contraluz. En algunos derivados, el prefijo anti- aporta el mismo significado (antifaz, antiparras). El prefijo ultra- forma derivados que designan el espacio que excede cierto límite (ultramar, ultratumba) o bien, en un sentido meta- fórico, lo que sobrepasa las propiedades que corresponden a lo designado por el sus- tantivo de la base (ultrasonido). El espacio que rodea algo puede expresarse mediante el prefijo circun- (circumpolar, circunnavegar, circunsolar, circunvalar). 10.5 Prefijos de sentido temporal y aspectual 10.5.1 Prefijos de anterioridad y posterioridad 10.5.1a Denota ‘precedencia’ el prefijo ante- combinado con bases adverbiales (an- teayer), nominales (anteproyecto), participiales (antedicho), verbales (antedatar) y adje- tivales (antediluviano, antenupcial). Lo hace asimismo el prefijo pre-, más productivo. En su sentido temporal, pre- forma nombres derivados que designan períodos, como en precampaña electoral, que alude al período que precede a la campaña electoral. Además de con nombres se combina con participios (precocinado), verbos (predetermi­ nar) y adjetivos relacionales (prebélico, precolombino, prematrimonial, preoperatorio). 10.5.1b El prefijo de posterioridad pos(t)- forma sustantivos que designan accio- nes y sucesos posteriores a otros (posventa, poscontagio), o bien un período que si- gue a aquel en que tiene lugar lo designado por la base (posgrado, posexpresionismo, posmodernismo). También se combina con adjetivos relacionales (posbélico, posope- ratorio, poscolonial). Con los derivados de antropónimos se admiten a menudo dos interpretaciones. Así, por ejemplo, la expresión filosofía poskantiana puede aludir a la realizada después de Kant, pero también a la marcada por la influencia de ese filó- sofo o condicionada por sus aportaciones. Es más raro que pos(t)- dé lugar a verbos, como en posponer. 10.5.2 Prefijos aspectuales 10.5.2a No son comunes en español los prefijos que aportan información sobre el aspecto léxico (§ 23.2). Constituye una excepción el prefijo re- en su significado de repe­ tición (iterativo), cuando modifica a predicados télicos o delimitados (§ 23.2.1b), 10.5.2b La prefijación 182 como en reactivar el consumo, readmitir a los despedidos, reanimar a los heridos. El valor del prefijo es terminativo o perfectivo con los verbos que designan acciones que desembocan en cambios de estado, como rematar, remeter o retocar. Puede aportar asimismo un sentido intensivo, como en refreír (‘freír en exceso’, además de ‘freír de nuevo’). 10.5.2b Existe proximidad semántica entre el prefijo re- y expresiones adverbiales como de nuevo, otra vez o nuevamente, que pueden indicar la repetición de una ac- ción previa o bien la restitución de un estado anterior. En efecto, tanto reagrupar las tropas como agrupar de nuevo las tropas pueden expresar que se realiza por segunda vez la acción de agruparlas (por tanto, que tuvo lugar un agrupamiento previo), pero también que se las devuelve o se las reintegra a su situación previa: la de hallarse en grupo. La segunda lectura, llamada restitutiva o reintegrativa, es frecuente con los verbos que indican cambios de estado o de lugar, o acciones que conducen a ellos. Un valor análogo presenta el prefijo des- (§ 10.8.2d). 10.6 Prefijos de incidencia argumental Como se señaló en el § 10.2.4, se denominan así los prefijos que tienen repercusión en la estructura argumental de los predicados o en la relación que estos manifiestan con sus argumentos. Entre las nociones que pueden expresar destacan las que se exponen en los apartados que siguen. 10.6.1 Reflexividad El prefijo auto- suele aportar un significado reflexivo a la base que modifica. Así, una autocrítica es una crítica hecha a uno mismo, y la autodestrucción es la destrucción propia. Unido a verbos pronominales que ya tienen valor reflexivo (en el sentido de que la acción que expresan revierte sobre el sujeto), este prefijo añade información enfática, y subraya que el referente del sujeto ejerce la acción por sí solo y sin ayuda, o que lo hace intencionadamente. Así, si se dice de alguien que se autolesiona, se entiende que lo hace con el ánimo consciente de hacerse daño, mientras que se lesiona puede inter- pretarse como acción involuntaria. Se extienden estas diferencias a autoabastecerse, autoconvencerse, autoengañarse y a otros verbos que se ejemplifican a continuación: Cualquier mozo con cara simpática, cualquier niña guapita que pasa por ahí, se autocalifi- ca como actor o actriz (Pérez-Reverte, Patente); Pero no le convenía seguir por ese camino, autoacusándose de distracciones (Aira, Misterios); Las palabras con que Agueda se autorre­ trata recuperan la noción clásica de la angustia existencial (Hoy [Chile] 28/10/1996). 10.6.2 Reciprocidad El prefijo inter- (o su variante patrimonial entre-, menos productiva) puede imponer un valor recíproco a los argumentos del verbo con el que se combina. Así, en […] extraños personajes que interactúan con cuantos viandantes salen a su paso (País [Esp.] 14/1/2009), 183 Prefijos cuantificativos, gradativos y escalares 10.7 se dice que ciertos personajes y ciertos viandantes participan en alguna acción recípro- ca. Se forman con el prefijo inter- verbos transitivos (intercomunicar, interconectar) e intransitivos (interactuar, interdepender), pertenecientes todos a la clase de los verbos simétricos o de argumentos colectivos (§ 31.3.1d). El prefijo aporta información enfáti- ca en muchos de los contextos en los que su presencia no es imprescindible, como en Se interrelacionan (frente a Se relacionan) o en Se entrecruzan algunos mensajes (frente a Se cruzan algunos mensajes). Al contrario que el prefijo auto- (autocontrol), el prefijo inter- no se suele combinar, en su interpretación recíproca, con nombres eventivos no deverbales (*intercontrol). Es, en cambio, muy productiva la pauta «inter- + adjetivo relacional», como en interdepartamental, interindividual, interinsular, internacional, in- teroceánico o interuniversitario, entre otros muchos (§ 10.3.2d). 10.6.3 Asociación 10.6.3a El prefijo inter- impone un requisito de pluralidad a los adjetivos denomi- nales a los que se antepone. Resultan naturales combinaciones como colaboración interuniversitaria porque la colaboración es una relación entre varias personas, pero son extrañas otras como profesor interuniversitario, en las que no puede cumplirse el requisito citado. Aun así, el prefijo se antepone también a adjetivos y a sustantivos que no designan relaciones, pero sí los espacios en los que estas tienen lugar, como en ám- bito interreligioso o centro interracial. De forma análoga, el grupo nominal programa interuniversitario designa el compartido por varias universidades, al igual que pasa- porte internacional se refiere al que es válido en varias naciones. Una condición similar impone el prefijo intra-, que forma adjetivos relacionales a partir de sustantivos que designan cosas compuestas por diversos elementos. Así, mientras que el diálogo interuniversitario es el que tiene lugar entre universidades, el diálogo intrauniversita- rio es el que se realiza en el interior de la universidad, por tanto entre los elementos que la componen. Se obtienen significados similares en grupos nominales como turis- mo intranacional, conflicto intrafamiliar o movilidad laboral intraeuropea. 10.6.3b El prefijo co- (o sus variantes con- y com-) da lugar, al igual que inter-, a predicados colectivos o simétricos como Coeditó el texto con ella o Carlos y Pedro ­coproducirán una película. En los casos en que, junto con la forma prefijada, aparece un grupo preposicional que expresa ‘acción o situación conjunta’ (Coeditó el texto con ella), se produce una forma de redundancia (co-V… con) que aporta énfasis, por lo que no es rechazada por el sistema gramatical. Cuando el prefijo co- se combina con sus- tantivos, expresa que la noción denotada por la base es compartida por otros indivi- duos. Se forman así nombres de acción o de evento (coproducción, codirección), pero también de persona (coautor, codeudor, codirector). Se usa asimismo este prefijo en sustantivos que denotan vínculos de parentesco o de amistad, entre otras relaciones familiares o sociales: consuegro, compadre, conciudadano. 10.7 Prefijos cuantificativos, gradativos y escalares Los prefijos cuantificativos se asocian con la noción de cantidad o número y los es- calares, con la de escala, orden o jerarquía. Los prefijos gradativos expresan la noción 10.7.1a La prefijación 184 de grado. Suelen distinguirse de los primeros a pesar de que, en sentido estricto, la gradación constituye una forma de cuantificación (§ 19.1.1c). 10.7.1 Prefijos cuantificativos 10.7.1a Estos prefijos alteran a veces la categoría de la base con la que se combi- nan, como en color [sustantivo] > multicolor [adjetivo] (serpiente multicolor), o en monosílabo, bisílabo y otros adjetivos (§ 10.3.2c). Algunos prefijos de este grupo tie- nen correspondencia con adjetivos y adverbios cuantificadores de valor indetermi- nado; otros, en cambio, aportan el significado de los numerales. 10.7.1b Equivalen a cuantificadores de valor indeterminado los prefijos multi- y pluri-, que corresponden a muchos y varios, respectivamente. Ambos son producti- vos con adjetivos relacionales (multifocal, multinacional, multirracial; pluricelular, pluridimensional, pluridisciplinar, plurinacional), así como con otros asimilados a ellos que se forman sobre bases nominales, como los que aparecen en las expresio- nes vestidos multicolores y diccionarios plurilingües. Equivale al cuantificador varios el prefijo poli-, que se combina frecuentemente con adjetivos y sustantivos formados sobre bases griegas: polifonía, polígloto, polisemia, politeísmo. No obstante, ha dado lugar a nuevos derivados, como polideportivo ‘relativo a varios deportes’. 10.7.1c Son varios los prefijos que aportan un valor próximo al de los numerales car- dinales. A uno equivalen mono- (monóculo, monógamo, monólogo) y uni-, que forma ad- jetivos de relación (unicolor, unidireccional, unilateral). Con el numeral dos se corresponden los prefijos bi- y sus variantes bis- y biz- (biangular, bisnieto, biznieto), y di- (dimorfo, ditransitivo). Con tres, el prefijo tri- (triángulo, trifase, tripartito), y con cua- tro, los prefijos cuatri- o cuadr(i)- (cuatrimotor, cuadrilátero, cuadrangular) y tetra- (te- tralogía, tetravalente). Los prefijos equivalentes a cinco, seis, siete, ocho y nueve son, respectivamente, penta- (pentagrama), hexa- (hexaedro), hepta- (heptasílabo), octo- ­(octópodo) y enea- (eneágono). El prefijo deca- corresponde al numeral diez (decálogo); endeca-, a once (endecasílabo), y dodeca-, a doce (dodecaedro). Los prefijos correspon- dientes a los cardinales superiores a doce no son habituales en la lengua general. Se han formado trillizo, cuatrillizo, quintillizo, sextillizo, septillizo y octillizo a partir de mellizo, pese a que el segmento -llizo no sea propiamente una base léxica del español. Los prefi- jos llamados multiplicativos denotan potencias de diez: deca- expresa la multiplicación por diez (decámetro); hecto-, por cien (hectolitro); kilo-, por mil (kilogramo); mega-, por un millón (megahercio); giga-, por mil millones; y tera-, por un billón. Los prefijos frac- cionarios son deci- (decímetro), que denota la décima parte de una unidad; centi- (centi- gramo), la centésima; mili- (mililitro), la milésima; micro- (micrómetro), la millonésima, y nano- (nanosegundo), la milmillonésima parte. Son también fraccionarios, equivalen- tes a ‘medio’, semi- (semicírculo, semirrecta) y hemi- (hemisferio, hemistiquio). 10.7.2 Prefijos gradativos y escalares 10.7.2a Los prefijos gradativos miden o evalúan el grado con el que se manifiesta una propiedad o ponderan la intensidad con la que tiene lugar una acción o un 185 Prefijos cuantificativos, gradativos y escalares 10.7.2d e­ vento. Pueden asimilarse a ellos los que establecen jerarquías o niveles en el inte- rior de diversas escalas, que reciben a veces el nombre de escalares. La prefijación gradativa y escalar se aproxima a la locativa, puesto que las escalas se interpretan como jerarquías dispuestas verticalmente. Así, el prefijo super-, variante culta de sobre-, es locativo en superestructura o superponer, pero gradativo con adjetivos (su- perblando, superbonito, supertonto), con adverbios (superbién, superlento) y con ciertos sustantivos (superpotencia, supercoche). Marca también relevancia, pre- eminencia o realce en superagente, superjuez, supermercado o superministro, y en otros derivados similares en los que puede percibirse intención irónica. Puede ex- presar igualmente exceso, a veces en alternancia con sobre- (superabundancia ~ so- breabundancia, superpoblación ~ sobrepoblación), que muestra este mismo significado con bases verbales (sobreactuar, sobrealimentar, sobrecargar), adjetiva- les (sobrehumano, sobrenatural) y nominales (sobredosis, sobrepeso, sobreprecio). 10.7.2b El prefijo re- alterna con requete- y rete- en varias áreas lingüísticas. Ex- presa intensificación cuando se adjunta a algunos adjetivos y participios adjetivales (reseco, rebueno, redicho), así como a buen número de verbos (rebuscar, refregar, recocer). En el español juvenil del área rioplatense y, con menor intensidad, de la chilena, este prefijo ha adquirido una extensión léxica inusual en otras áreas. Se for- man, en efecto, con él adjetivos como regrande, redivertido o reloco, adverbios como relejos y verbos como regustar (‘gustar muchísimo’). 10.7.2c El prefijo ultra- expresa grado máximo en combinación con adjetivos cali- ficativos y relacionales (ultraligero, ultracivilizado). Estas formaciones son muy fre- cuentes con bases adjetivales relativas a quien profesa creencias (ultracatólico), o a quien es partidario de adscripciones políticas o de pensamiento (ultraconservador, ultraliberal) y otras actitudes que el hablante considera extremas. Este prefijo puede denotar también exceso. En general, los límites entre el grado elevado y el exceso no siempre son nítidos, especialmente cuando ultra- se antepone a bases nominales: ­ultracorrección, ultraderecha, ultraviolencia, etc. También intensifica el grado con el que se manifiesta una propiedad el prefijo archi-, que se combina con adjetivos califi- cativos o con participios en uso adjetival: archiconocido, archidivertido, archifamoso. 10.7.2d El prefijo semi- puede denotar el grado medio de una propiedad –interpre- tación gradativa–, como en semidormido, semiinconsciente, seminuevo, semitranspa- rente, pero también una propiedad cercana a otra que no se alcanza completamente –interpretación aproximativa–, como en semianalfabeto o semiautomático. El prefijo comparte esta segunda interpretación con casi, con la locución adverbial a medias y con el prefijo separable medio (§ 10.3.4c). Así pues, en Yo estaba medio muerto so- bre el sollao (Galdós, Episodios) no se gradúa la propiedad de ‘estar muerto’, sino que se denota un estado próximo a la muerte. Los adjetivos formados con el prefijo semi- pueden ser calificativos (semifrío, semiseco) o relacionales (semiprofesional, semiau- tomático). Entre los calificativos abundan los que denotan estados transitorios o episódicos, como semiborracho, semidesnudo o semivacío, así como los formados con bases participiales (semiabierto, semidrogado). Como en otros casos, la segmenta­ ción morfológica contribuye a determinar el significado de los deri­vados. Constras­ tan, en efecto, semi-profesional y semicircul-ar. En el primer caso, semi- admite la paráfrasis ‘no del todo’ (interpretación gradativa) e incide sobre una base adjetival; 10.7.2e La prefijación 186 en el segundo significa ‘medio’, incide sobre una base nominal (círculo) y constituye un prefijo cuantificativo (§ 10.7.1c). El prefijo entre- también expresa grado medio antepuesto a algunos verbos (entreabrir, entrecerrar, entrever o entredormirse) y a adjetivos (entrecano, entreclaro). 10.7.2e El prefijo hiper- denota exceso, sea en la intensidad con que sucede algo (hiperactividad) o en la cantidad o el grado que se atribuye a una propiedad (hipervi- taminosis). Por el contrario, expresan insuficiencia el prefijo infra-, que se combina con sustantivos (infrasalario, infravivienda), verbos (infrautilizar, infravalorar) y adjetivos (infrahumano); y el prefijo hipo-, bien en combinación con adjetivos (hi- poalérgico, hipocalórico), bien con sustantivos (hipoglucemia, hipotermia). Sin em- bargo, el prefijo más productivo entre los que expresan este significado es sub-. Antepuesto a ciertos verbos, contribuye a que denoten acciones que se dan en un nivel inferior al deseable o al esperable, como en subdesarrollar, subestimar o subem- plear. Expresa también la falta de las condiciones necesarias para que algo pertenez- ca a la clase de entidades denotada por la base nominal a la que se antepone, como en subempleo, subcultura o submundo. 10.7.2f El prefijo sub- no solo expresa gradación, sino que permite formar sus- tantivos que designan rangos o niveles en una jerarquía que se consideran subordi- nados a otros. Varios de ellos designan cargos o puestos (subcomandante, subcomisario, subdirector) o niveles relativos a la organización interna de las insti- tuciones (subsecretaría, subsede) o, en general, de una clasificación o una taxonomía (subespecie, suborden). El valor de subordinación se manifiesta también con adjeti- vos relacionales (subatómico, subprofesional) y, de otra forma, con verbos como subarrendar o subdividir, que denotan acciones realizadas de manera subsidiaria o dependiente de alguna anterior (‘arrendar lo previamente arrendado’, ‘dividir lo ya dividido’). También designa rangos o niveles en una jerarquía el prefijo vice- ­(vicecónsul, vicegerente, vicetesorero) y su variante vi- (virrey). 10.8 Prefijos negativos Expresan negación los prefijos cuyos derivados denotan la propiedad contraria a otra (inaccesible, desleal, anormal), la ausencia de una acción, entidad o propiedad (impago, analfabeto, sinvergüenza, no intervención) o la inversión de una acción o una situación previa (deshacer, desordenar). Es poco productivo el prefijo dis- (disca­ pacitado, disconforme, discontinuo, disgusto, dispar, disparejo), pero son sumamen- te productivos in- y des-. 10.8.1 El prefijo in- 10.8.1a El prefijo in- presenta las variantes i-, ante bases que comienzan por /l/ y /r/ (ilícito, irreal, irresponsable), e im-, delante de /b/ y /p/ (imbatible, ­impensable). Este prefijo forma numerosos adjetivos que constituyen las voces antónimas de las bases correspondientes, como imposible, impropio, impuro, ­inactivo, incapaz, incrédu- lo, indigno, indócil, inoportuno, inútil o inválido. Se aplica, en cambio, solo a algunos 187 Prefijos negativos 10.8.2a verbos (incomunicar, incumplir, insubordinar) y a unos pocos sustantivos (inacción, impiedad). Es frecuente derivar verbos de adjetivos que contienen el prefijo in-, como en intranquilo > intranquilizar. A este grupo pertenecen los verbos impacientar, impor- tunar, incomodar, inmortalizar, inquietar o inutilizar, entre otros. También se forman algunos nombres a partir de adjetivos prefijados, como incapacidad (incapaz > incapa- cidad), indignidad o inquietud. Como antes, la segmentación determina en buena me- dida la interpretación semántica que corresponde a estas formas: inutil-izar ‘hacer inútil’ o ‘convertir en inútil’; indign-idad ‘cualidad de indigno’. 10.8.1b Los adjetivos que admiten el prefijo in- se combinan con ser en las oracio- nes copulativas (posible > imposible). Los que se combinan con estar suelen recha- zarlo (absorto, borracho, contento, descalzo, estupefacto, seco, etc.), con alguna excepción, como inconsciente ‘privado de sentido’. Tampoco es habitual obtener ­derivados en in- a partir de adjetivos relacionales (*inatómico, *ineconómico). Las excepciones, como inconstitucional, incivil o irreligioso, son solo aparentes, ya que se interpretan en su lectura calificativa (§ 13.5.3). 10.8.1c Los adjetivos prefijados con in- no se forman siempre sobre sus corres- pondientes antónimos. Así, el prefijo aparece ya incorporado en algunos cultismos derivados del latín, como en impecable, impertérrito, incógnito, incólume, inefable, inescrutable e inextricable, y en adjetivos derivados de participios latinos, como ileso, inconcluso, indefenso, inédito, infecto, insepulto, intacto o intonso. Presentan bases nominales supletivas otros adjetivos de origen latino, como imberbe, impune, incolo- ro, inconsútil, indoloro, inerme, inerte e informe. 10.8.1d Son frecuentes los derivados de adjetivos en -ble que presentan a la vez el prefijo in-, como indestructible, insospechable, insustituible e intachable (§ 7.4.3a). En la segmentación más común de estos derivados se agrega el prefijo al adjetivo: [in-[traduci- ble] ]. No obstante, una serie limitada de adjetivos formados con los mismos consti- tuyentes (in-V-ble) admiten dos segmentaciones, correspondientes a dos significados distintos. Así, el adjetivo incomunicable puede segmentarse en la forma anterior, es decir, [in-[comunica-ble] ], que corresponde al significado ‘que no puede ser comunicado, ine­ fable’; pero también es posible [ [in-comunica]-ble], que da lugar al significado ‘que puede ser incomunicado’ (hablando, por ejemplo, de presos o de cuartos en una vivienda). 10.8.2 El prefijo des- 10.8.2a Con este prefijo se crean numerosos nombres derivados que denotan ac- ciones, situaciones o propiedades opuestas a las expresadas por sus bases nomina- les, como desacuerdo, desdicha, deshonor, despropósito o desvergüenza. En otros sustantivos, el prefijo se interpreta con sentido privativo: desaseo, desempleo, desme- sura, desobediencia, desorden. El prefijo des- se combina también con bases adjetiva- les vinculadas a los participios (desafecto, descompuesto, descontento, desprevenido, desusado), pero solo se aplica a unos pocos adjetivos que carecen de tal vinculación, como desaprensivo, descortés, deshonesto, desigual, desleal, desobediente o desparejo. Los esquemas parasintéticos des-N-ado y des-A-ado dan lugar a muchos derivados adjetivales: desalmado, desbravado, descarado, desganado, despiadado. 10.8.2b La prefijación 188 10.8.2b Se distinguen cuatro interpretaciones de des- en los derivados verbales: 1) Ausencia (desconocer algo ‘no conocerlo’); 2) Cese, cancelación o anulación (deshabitar un lugar ‘dejar de habitarlo’); 3) Acción contraria (descoser un vestido ‘desprenderle las puntadas’); 4) Acción inadecuada (desinformar a la gente ‘informarla mal’). Las interpretaciones más productivas son la 1 y especialmente la 3, llamada a veces reversiva. 10.8.2c Los verbos del grupo 1 (desagradar, desaprovechar, desconfiar, desconocer, descreer, desmerecer, desobedecer, desoír) no siempre denotan la mera ausencia de cier- ta acción, sino que a veces expresan actuaciones intencionadas, como desobedecer. Asi- mismo, desagradar y no agradar no son totalmente equivalentes, como lo muestra la secuencia No me agrada. Más aún, me desagrada. Esta oración es plenamente informa- tiva porque el verbo formado con prefijo negativo ocupa una posición más alta (en algu- na escala gradativa) que la que corresponde a la variante con el adverbio no. Algunos derivados presentan rasgos de más de uno de los grupos. Así, descuidar ‘dejar de cuidar’ (grupo 2) puede asimilarse parcialmente al grupo 1 con el sentido ‘no cuidar’. Asimis- mo, desocupar (también correspondiente a 2) podría asimilarse a los verbos del grupo 3. 10.8.2d La interpretación reversiva del prefijo des- es propia del grupo 3 y presupo- ne la existencia de la acción previa expresada por la base, a diferencia del valor de con- trariedad (grupo 1), que no conlleva tal presuposición. Es posible, en efecto, desconfiar de alguien en quien nunca se confió, pero solo puede desenchufarse algo que fue pre- viamente enchufado. En su interpretación reversiva, el prefijo des- incide sobre verbos que indican acciones o procesos de cambio de estado o de posición, como desabrigar, desabrochar, desclavar, descoser, desenterrar, despintar o destapar, entre otros muchos. Con frecuencia se obtiene más claramente la interpretación adecuada recurriendo a estructuras parasintéticas. Así, desaguar un embalse no es realizar la acción contraria a la de aguarlo (interpretación correspondiente a des-aguar), sino más bien quitarle el agua (por tanto des-N-ar: des-agua-ar). A este esquema responden también desacre­ ditar(se), descorazonar(se), desequilibrar(se), desganar(se), deshabituar(se), deshon­ rar(se), desilusionar(se) y otros muchos verbos. Ha de tenerse en cuenta, por otra parte, que las pautas de los grupos 2 y 3 están estrechamente relacionadas: las dos suponen un componente previo, si bien en el caso de 3 es una acción y en el de 2, una situación. Así, la acción de desnacionalizar (grupo 2) no exige en quien la recibe la condición de haber sido nacionalizado antes, sino solo la de poseer cierta nacionalidad. 10.8.3 El prefijo a- y los prefijos negativos separables El prefijo a- posee la variante alternante an- ante vocal. Unido a determinados adje- tivos calificativos (anormal) y a una serie extensa de adjetivos relacionales (acrítico, apolítico, aséptico, atípico) expresa el concepto contrario al de la base. Es frecuente asimismo a- como prefijo privativo tanto en adjetivos (acéfalo, afónico, analfabeto, anónimo, átono) como en sustantivos (afasia, anarquía, anemia, anomia, anorexia). Tiene también valor privativo el prefijo separable sin-, homófono de la preposición 189 Prefijos adjetivales 10.10 sin, que se combina con bases sustantivas para designar clases de personas (los sin techo, los sin ley, los sin patria, un sinvergüenza, el último con el prefijo integrado). En su variante de prefijo inseparable, sin- forma un número restringido de sustanti- vos de otro tipo: sinrazón, sinsentido, sinsabor (§ 10.1.2). También expresa ‘ausencia’ el prefijo separable no antepuesto a bases nominales deverbales (no agresión, no in- tervención) y deadjetivales (no responsabilidad). Se analiza en el § 48.2.2a. 10.9 Prefijos opositivos y de actitud favorable Es menos nutrido el grupo de prefijos españoles que indican la actitud que se muestra ante algo (anticapitalismo, prodictatorial) o la finalidad con la que se realiza una acción o a la que se destina alguna cosa (contraargumentar, contrarrevolución). Expresan opo- sición a algo o a alguien los prefijos anti- y contra-, y denota actitud favorable pro-. Tanto anti- como pro- pueden usarse como prefijos separables en ciertos contextos (§ 10.3.4b). El prefijo anti- se une a bases nominales (antiaborto, antiácido, antivirus) y a adjetivos relacionales (antialérgico, antiacadémico, anticlerical). Se obtienen dos inter- pretaciones en los sustantivos antifascista, antimaterialista, antimonárquico, antirrepu- blicano, antisurrealista y otros muchos similares según se opte por la paráfrasis ‘opuesto a lo + adjetivo’ (antimaterialista ‘opuesto a lo materialista’) o bien ‘opuesto al N-ismo’ (antimaterialista ‘opuesto al materialismo’). La pauta anti-N ha permitido crear adjeti- vos (o bien sustantivos en aposición) con ciertos nombres abstractos ( fiscal anticorrup- ción, reglas antisubsidio) o con bases nominales que designan lo que se pretende prevenir o evitar (chaleco antibalas, crema antiarrugas, faros antiniebla). La misma interpreta- ción se obtiene con bases adjetivales (antiaéreo, antiatómico, antigripal, antirrábico), muchas de ellas terminadas en -nte: anticoagulante, anticongelante, antideslizante. 10.10 Prefijos adjetivales Los prefijos adjetivales aportan un significado similar al de los adjetivos, en general menos abstracto que el de los prefijos descritos en las secciones precedentes. De he- cho, aunque algunos pueden analizarse también como elementos compositivos, cabe considerarlos prefijos si se les asigna un estatuto especial dentro de esta categoría. Corresponden a esta clase los prefijos siguientes: neo-, que significa ‘nuevo, moderno’ y que se reconoce sobre todo en formaciones con los sufijos -ismo, -ista (neoclasicismo, neoco- lonialismo; neoclasicista, neocolonialista); paleo-, que indica que la entidad expresada en el sustantivo al que antecede se manifiesta en su faceta o su modalidad más antigua o más temprana ( paleocristianismo, paleolítico); para-, que expresa que la noción deno- tada por la base no ha de ser tomada en su sentido estricto, ya que sus propiedades no se cumplen o no se satisfacen completamente ( paraciencia, paramilitar); pseudo- (escrito seudo- en seudónimo y seudópodo), que precede a numerosos adjetivos ( pseu- doartístico, pseudocientífico) y sustantivos ( pseudoactivista, pseudoprogresismo) y hace referencia a variantes o versiones falsas, fraudulentas o fingidas de la noción denotada por la base; homo- y hetero-, que expresan respectivamente la igualdad o la diferencia que se establece entre dos entidades en relación con alguna propiedad particular: ho- mófono ‘de igual sonido’, homogéneo ‘de características iguales’, homónimo ‘de nombre igual’, heteróclito ‘de diferente declinación’, heterónimo ‘de nombre diferente’. 11 La composición 11.1 El concepto de composición 11.2 Estructura interna de los compuestos 11.3 Compuestos de doble sustantivo 11.4 Compuestos de doble adjetivo 11.5 Compuestos de nombre y adjetivo 11.6 Compuestos de verbo y nombre 11.7 Otras pautas de composición menos productivas 11.8 La composición neoclásica 11.1 El concepto de composición 11.1.1 Las palabras compuestas. Sus límites con las estructuras no compositivas 11.1.1a Se llama composición el proceso morfológico por el que dos o más pa­ labras forman conjuntamente una palabra compuesta o compuesto, como en lava + ropas > lavarropas o en verde + blanco > verdiblanco. Para evitar las numerosas dificultades que presenta el concepto de ‘palabra’ (§ 1.3.5b), algunos autores prefie­ ren definir el compuesto como aquella forma que contiene más de una raíz en su interior. Son, pues, compuestos las voces altoaragonés, limpiacristales, sabelotodo, sacapuntas y hombre lobo, en la última de las cuales no se integran gráficamente los dos componentes. 11.1.1b Son controvertidos los límites entre las palabras compuestas y otras es­ tructuras gramaticales, como las voces prefijadas (§ 10.1.1), las locuciones (§ 1.5.2a-d) y las construcciones en aposición (§ 12.7.4). En los estudios de morfología sincróni­ ca no se suelen considerar compuestos las combinaciones de adverbios, preposicio­ nes y conjunciones, como abajo, adonde, asimismo, aunque, conque, debajo, detrás; ­demás, nomás, porque, pues no se reconoce en ellos la independencia gramatical de los segmentos que proporciona su etimología (§  1.3.3). Tampoco son compuestos, sino grupos preposicionales, las voces conmigo, contigo y consigo, ya que, aunque estén integrados en una sola palabra, ejercen las funciones sintácticas propias de tales grupos y se pueden coordinar con otros análogos (No quiere ir con él ni conmi- go). Se suelen considerar, en cambio, formas compuestas (y se reconoce claramente su estructura interna) los relativos inespecíficos (§ 22.6.1) cualquiera, cualesquiera, quienquiera, quienesquiera, dondequiera, comoquiera y cuandoquiera. 11.1.2a La composición 192 11.1.2 Clases de compuestos 11.1.2a Se suelen distinguir tres tipos fundamentales de compuestos: los com­ puestos propios o univerbales, los compuestos sintagmáticos y los compues­ tos sintácticos. Los componentes de los primeros se integran en una única palabra ortográfica y, por lo general, en un único grupo tónico: agridulce, drogode- pendiente, maniatar, maxilofacial, rojinegro, sabelotodo, sacapuntas, sopicaldo. Cuan­ do uno de los dos segmentos, casi siempre el primero, está acortado, se obtienen los llamados compuestos acronímicos, como en cantante + autor > cantautor (§ 1.3.4d). Los compuestos univerbales no llevan tilde en el primer segmento, de modo que se escribe acidorresistente, en lugar de ácidorresistente. Los compues­ tos del segundo tipo se forman yuxtaponiendo palabras que mantienen su propia independencia gráfica y acentual, unas veces separadas con guion intermedio (árabe-israelí, político-económico, teórico-práctico) y otras sin él (cabeza rapada, casa biblioteca, cocina comedor, problema clave, tren bala, villa miseria). El tercer grupo es polémico. Aunque ha sido defendido por algunos autores, las expresio­ nes que corresponderían a este parecen constituir unidades de la fraseología más que propiamente de la morfología. Así pues, piezas léxicas como caballo (o caballito) de batalla (‘asunto recurrente’), media naranja (‘persona que se compe­ netra bien con otra afectivamente’), mesa redonda (‘debate’) u ojo de buey (‘cla­ raboya’) se considerarán aquí locuciones nominales (§  12.6.2) en lugar de compuestos sintácticos. 11.1.2b Se usará, por simple convención, la fórmula X+X para los compuestos sintagmáticos, como N+N (decreto ley) o A+A (italiano-canadiense). En cambio, para los compuestos propios se empleará el esquema X-X, como V-N (lavarropas), N-N (casacuna), A-A (sordomudo), con la variante X-i-X cuando se construyen con vocal de enlace: N-i-A (cejijunto), A-i-A (blanquiverde), N-i-N (carricoche). 11.1.2c En función de la relación gramatical que se establece entre sus segmen­ tos constitutivos, los compuestos se clasifican en coordinativos y subordinativos. Los coordinativos manifiestan una relación asimilable a la coordinación sintácti­ ca entre sus componentes, como agridulce, carricoche, verdinegro, ­angloa­mericano, claroscuro. Los subordinativos ponen de manifiesto la relación de subordinación entre un núcleo y algún complemento o modificador: bocacalle, maldecir, matamos- cas, patituerto. Entre estos, los llamados atributivos contienen un adjetivo (purasan­ ­gre, camposanto) que aporta alguna característica de la entidad designada por el nombre. 11.1.2d Los compuestos se clasifican también en endocéntricos (compuestos con núcleo) y exocéntricos (compuestos sin núcleo). El núcleo caracteriza formal y semánticamente el conjunto: anglohablante, casacuna, hierbabuena, patilargo. Así, un anglohablante es un tipo de hablante y la hierbabuena es un tipo de hierba, mientras que patilargo denota una propiedad, la de ‘ser largo en relación con las extremida­ des’, por lo que su núcleo es largo. En los compuestos exocéntricos, en cambio, las propiedades gramaticales y semánticas no vienen impuestas por ninguno de sus constituyentes. Así, piel roja no designa ni un tipo de piel ni una variedad del color rojo, sino cierto individuo. 193 El concepto de composición 11.1.3c 11.1.3 Diferencias entre compuestos univerbales, compuestos sintagmáticos y locuciones Si bien se reconocen como unidades distintas la palabra y el grupo sintáctico, los gramáticos no están hoy enteramente de acuerdo en cuanto al número de unidades intermedias que han de postularse entre ambas. Para distinguir clases de compues­ tos y diferenciar estos de otras unidades gramaticales complejas, se suelen emplear los siguientes criterios: 1. Prosodia 2. Flexión 3. Composicionalidad 4. Productividad 5. Expansión y recursividad 11.1.3a El criterio 1 permite separar los compuestos univerbales, que poseen un solo acento fonético (hispanoárabe, maxilofacial), de los sintagmáticos, que poseen dos (español-árabe, maxilar-facial), aun cuando el primer segmento de estos últimos tiende a perder su acento si el grado de cohesión de la palabra aumenta. 11.1.3b El criterio 2 se usa tradicionalmente como pauta delimitadora de las pie­ zas léxicas. Así, sordo y mudo es un grupo sintáctico formado por dos adjetivos que pueden pluralizarse, mientras que el compuesto sordomudo presenta un único plural: sordomudos. La mayor parte de los compuestos sintagmáticos pluralizan uno solo de sus componentes: casas cuartel, componentes físico-químicos. Sin embargo, existe do­ ble opción en casos como asuntos clave ~ asuntos claves; copias pirata ~ copias piratas y otros similares, como se vio en el § 3.2.1a. La primera variante se interpreta como palabra compuesta; en la segunda se entiende más bien que los dos segmentos forman un grupo sintáctico (tanto si se interpreta clave como adjetivo, como si la estructura se considera apositiva). Muestran también doble plural los compuestos sintagmáticos coordinativos (droguerías perfumerías, relojes despertadores, reyes filósofos), seme­ jantes en esto a las locuciones nominales que contienen adjetivos: llaves inglesas, me- dias naranjas (referido a personas). Más polémica resulta la naturaleza de expresiones como cabeza cuadrada, lengua larga o relaciones públicas. Por la presencia de concor­ dancia sistemática (un cabeza cuadrada > unos cabezas cuadradas) parecen asimilarse a las locuciones nominales, pero coinciden con los compuestos sintagmáticos exocén­ tricos (como el citado piel roja: § 11.1.2d) en que son comunes en cuanto al género (§ 2.1.2c y 2.2). Se dice, en efecto, {un ~ una} cabeza cuadrada según la persona de la que se hable sea varón o mujer. En cambio, las locuciones nominales poseen de modo característico género masculino o femenino. 11.1.3c Por composicionalidad (criterio 3) se entiende la posibilidad de inter­ pretar las unidades complejas a partir de la información aportada por las simples, así como en función de los principios combinatorios que las integran. Las unidades máximamente transparentes son las sintácticas; las más opacas son las locucio­ nes. Los compuestos sintagmáticos suelen ser transparentes (decreto ley, relación madre-hija), si bien algunos solo lo son parcialmente (hombre rana, tren bala). Por otra parte, la transparencia de los compuestos no parece depender de su estructura 11.1.3d La composición 194 morfológica. Así, aunque la estructura morfológica de cariancho, pelirrojo, peliagudo y alicaído sea idéntica, los dos últimos adjetivos son poco transparentes: peliagudo puede aplicarse, en efecto, a sustantivos como problema o asunto (entre otras voces en cuyos referentes no se reconoce la presencia de vellosidad alguna), y alicaído puede predicarse de seres no alados. 11.1.3d El criterio 4 está relacionado con el anterior. La productividad es el ren­ dimiento que ofrece una pauta gramatical, en el sentido del conjunto de elementos a los que puede dar lugar. La productividad máxima corresponde a las unidades ­sintácticas, de manera que no es posible construir la lista de los grupos nominales o verbales que pueden formarse en español. También son muy productivos ciertos esquemas morfológicos, como V-N. De hecho, no todos los diccionarios del español recogen los sustantivos limpiacristales, limpiametales, limpiapisos, limpiasuelos y limpiavidrios. Cabe decir lo mismo del esquema A-i-A, que da lugar a los compuestos blanquiverde, verdiazul o verdiblanco. Estos paradigmas compositivos son, como se ve, relativamente abiertos. Presentan productividad mínima, en cambio, las locu­ ciones nominales. Así, cabo suelto (‘circunstancia pendiente imprevista’) se diferen­ cia claramente en este sentido del grupo nominal cabo desatado, construido libremente con una pauta sintáctica. 11.1.3e El criterio 5 (expansión y recursividad) separa tradicionalmente la morfología de la sintaxis. La posibilidad de expandir uno solo de los componentes de una construcción o la de repetir linealmente una pauta caracteriza de modo ­general la sintaxis. No obstante, presentan recursividad débil ciertas estructuras morfológicas en las que la base de una palabra compuesta es a su vez un compues­ to,  como sucede en limpiaparabrisas (también lavalimpiaparabrisas), sursuroeste, guardaportalápices, así como en ciertos compuestos ternarios: convenio hispanoan- gloamericano, coproducción franco-italo-alemana. 11.2 Estructura interna de los compuestos 11.2.1 Aspectos morfológicos y sintácticos 11.2.1a En tanto son unidades morfológicas, las palabras compuestas no aceptan la presencia de modificadores que afecten a uno solo de sus componentes. La lengua rechaza, pues, la posibilidad de insertar un determinante en el espacio marcado en lava_platos, un numeral en afila_lápices, un adverbio de grado en peli_rrojo, o uno de tiempo o de modo en lava_rropas. También se rechazan los procesos internos de derivación que afecten a uno solo de sus miembros. Así, en cortauñitas o abrelatitas, el diminutivo afecta al compuesto, no al segundo componente (§ 11.2.1c). Son esca­ sos los compuestos sintagmáticos de doble sustantivo que admiten el morfema apre­ ciativo, casi siempre en el primer miembro: cabecita loca, viajecito relámpago. 11.2.1b Los pronombres no forman parte de los compuestos, con escasas excep­ ciones que no se ajustan propiamente a pautas morfológicas estables (metomentodo, nomeolvides, sabelotodo). En estos casos, los pronombres carecen de antecedente. Tampoco se suelen coordinar las bases léxicas de los compuestos. ­Aunque no se 195 Estructura interna de los compuestos 11.2.1f forman, en efecto, compuestos como *lavaplatos y tazas, en el área rioplatense es ­común la expresión lava y secarropas con el sentido de lavarropas y secarropas. Ad­ miten ocasionalmente coordinación aquellos compuestos sintagmáticos que están más próximos a las estructuras sintácticas apositivas: Es un momento clave y excitan- te en el sector (País [Esp.] 10/11/1997). 11.2.1c No son palabras compuestas, sino derivadas, las que se obtienen mediante algún procedimiento derivativo aplicado a una palabra compuesta. El orden «composi­ ción > derivación» se reconoce en bonaerense, malhumorar, maniobrar, puertorrique- ño o sacapuntitas. El afijo que contienen no se aplica, en efecto, al segundo componente del compuesto, sino a todo él, como en malhumor-ar, no *mal-humorar o sacapunt-itas, no *saca-puntitas ni *saca-punt-itas, aunque sí [saca-punt-][itas] (se marcan con cor­ chetes los dos segmentos de la palabra derivada). El proceso contrario, «derivación > composición», permite formar una palabra compuesta a partir de una derivada, como cazabombardero, francoestadounidense o hispanohablante. Todas estas voces ponen de manifiesto la necesitad de segmentar los compuestos y los derivados con estructura compleja de manera sucesiva o jerarquizada, en lugar de hacerlo linealmente. 11.2.1d La forma híbrida de composición y derivación (§ 1.3.2c y 8.2.3b) llamada tradicionalmente parasíntesis se reconoce cuando no existen por sí solas ni la pa­ labra derivada ni la compuesta, como en mileurista (no existe el compuesto *mileuro ni el derivado *eurista), pordiosero, quinceañero, ropavejero o sietemesino. Sin em­ bargo, no suelen reconocerse en estas palabras tres componentes paralelos (mil-, eur- e -ista; por-, dios- y -ero), sino solo dos (mileur-ista, pordios-ero), al igual que en las estructuras morfológicas examinadas en el apartado anterior. Dado que la prefi­ jación se asimilaba tradicionalmente a la composición (§ 1.3.2b), existe un concepto más amplio de parasíntesis según el cual se suelen considerar parasintéticos los ver­ bos que contienen un afijo discontinuo, formado por prefijo y sufijo, como aclarar o entristecer. 11.2.1e La mayor parte de los compuestos N+N del español (y en general de las lenguas romances) presentan el núcleo a la izquierda. Así, una ciudad dormitorio es un tipo de ciudad cuyas propiedades se asemejan en algo a las que podría tener un dormitorio, o que recibe el uso que se da a este. En cambio, tienen el núcleo a la de­ recha algunos compuestos N-N, como radiodifusión, que designa cierta forma de difusión, no un tipo de radio; N-A (drogodependiente); o A-N (mediacaña). También presentan el núcleo a la derecha muchos compuestos de origen griego o latino, here­ dados por el español, como manumitir (‘liberar al esclavo’, lit. ‘soltar de la mano’), tergiversar (formado sobre tergum ‘espalda’ y versāre ‘volver’, ‘girar’) o manuscrito (‘escrito a mano’). Aun así, estas unidades no suelen segmentarse en la morfología sincrónica. 11.2.1f Los segmentos de un compuesto aparecen a veces unidos por un elemento de enlace. Se usa la vocal -i- en los compuestos coordinativos formados con las pau­ tas N-i-N (ajiaceite), V-i-V (subibaja) y A-i-A (agridulce), pero también en algunos su­ bordinativos, como N-i-V (perniquebrar). En los compuestos formados por elementos grecolatinos (§ 11.8), el elemento de enlace suele ser -o- para los términos de origen griego (cartógrafo, dermatólogo) e -i- para los de origen latino (apicultor, fratricida). 11.2.2a La composición 196 11.2.2 Aspectos fonológicos 11.2.2a Como se señaló en el §  11.1.3a, los compuestos propios o univerbales constan generalmente de un solo acento principal, como en boquiabierto, formado sobre boca y abierto, ambos llanos, y en decimoséptimo, construido sobre décimo y séptimo, ambos esdrújulos (el subrayado indica la sílaba tónica). Los compuestos sintagmáticos no anulan, por el contrario, el acento de los componentes que los in­ tegran: ciudad jardín, retrato robot, sofá cama. Un gran número de palabras com­ puestas contienen dos acentos, uno primario y otro secundario; las derivadas, por el contrario, muestran uno solo. Así, el acento de español desaparece en españolidad, puesto que el sufijo -idad impone su propia pauta acentual, pero pasa a ser secunda­ rio en el compuesto sintagmático español-árabe, en el que el acento primario recae en la primera sílaba de árabe. Este rasgo ha sido destacado por los autores que ana­ lizan como compuestos los adverbios en -mente (§ 7.6.1), ya que radicalmente posee un acento primario y uno secundario: radicalmente. 11.2.2b Otros fenómenos indican que los dos segmentos mantienen parcialmente su independencia fonológica en los compuestos univerbales o propios. En el § 14.2.2 se explica que los sustantivos femeninos que comienzan por una vocal /a/ tónica se combinan con la variante el del artículo definido femenino (el agua). Esta pauta se mantiene en los compuestos aguachirle, aguamarina, aguamiel, aguanieve, avefría o avemaría (por tanto, el aguachirle, el aguamarina, etc.), a pesar de que el acento no recae en ellos sobre la a-. Asimismo, el diptongo se mantiene en la base verbal de los compuestos cuyo primer constituyente muestra alternancia (/o/ ~ /ué/ o /e/ ~ /ié/: § 4.4.3), a pesar de que no posee el acento principal: V-N (cuentacuentos, vierteaguas) y V-V (duermevela). El mismo fenómeno se produce en ocasiones con los compuestos del tipo N-N (huecograbado), N-A (hierbabuena) y N-i-A (cuellicorto, piernitendido). 11.2.2c Los compuestos nominales en los que se yuxtaponen dos vocales mantie­ nen ambas (cortaúñas, mondaoídos, portaestandarte, quitaesmalte, vengainjurias), aunque tienden a fundirse cuando son idénticas (aguardiente, drogadicto, paraguas). No se conserva la vocal final del primer segmento de los compuestos ante la vocal de enlace -i-: pelicorto, verdinegro (no *verdeinegro), salvo en quitaipón y vaivén. 11.2.2d El primer miembro de los compuestos N-i-A (§ 11.5.2) tiende a ser bisílabo y forma unidad con el elemento de enlace: cabizbajo (con variante supletiva, frente a cabeciduro), lengüicorto, manirroto, patitieso, pechisacado, peliagudo. La misma ten­ dencia hacia la pauta bisílaba se da en los dos adjetivos de los compuestos A-i-A (blan- quiazul, verdinegro) y en el esquema V-N (catavinos, montacargas, sacacorchos), si bien se registran algunos compuestos con verbos trisílabos: escurreplatos, espantapájaros. 11.3 Compuestos de doble sustantivo 11.3.1 Compuestos N-i-N, N-N y N+N no atributivos Una larga serie de compuestos propios combina dos sustantivos, sea con vocal de enlace (N-i-N: carricoche, coliflor, sopicaldo) o sin ella (N-N: telaraña). Los que 197 Compuestos de doble adjetivo 11.4.1 ­ resentan la vocal de enlace suelen ser coordinativos, y los que no la llevan, subordina­ p tivos. La mayor parte de estos últimos presenta el núcleo a la izquierda (bocacalle, ‘boca de la calle’, telaraña, ‘tela de araña’), complementado por el segundo elemento. Mues­ tran el núcleo a la derecha compuestos como autocine y cineclub, que designan, res­ pectivamente, cierto tipo de cine y de club. También lo presentan otras formaciones cuyo núcleo es un sustantivo deverbal. Su primer segmento corresponde a su com­ plemento o modificador, como en drogodependencia, narcotráfico, radiotransmisor, televidente, vasoconstrictor y otros semejantes. Así, radiotransmisor designa un trans­ misor de radio; drogodependencia significa ‘dependencia de la droga’, etc. El plural de los compuestos propios se forma sobre el segundo segmento, sea el núcleo (ma- drepatrias) o no (telarañas), como en una palabra simple. En cambio, los compuestos sintagmáticos flexionan su núcleo, pero suelen mantener invariable el otro segmen­ to: ciudades dormitorio, coches cama, créditos vivienda (§ 3.2.1 y 11.1.3b). 11.3.2 Compuestos N+N atributivos 11.3.2a El segundo constituyente de estos compuestos aporta alguna propiedad particular de la entidad designada por el núcleo, a menudo la forma o la apariencia (corbata mariposa, pantalones campana, pez espada), el origen (bebé probeta, lengua madre) o la función que ejerce algo (buque escuela, casa cuna, ciudad dormitorio, hombre orquesta, reloj despertador). También es productiva esta pauta cuando el pri­ mer sustantivo designa un color y el segundo uno de sus matices, como en azul cielo, blanco hueso, negro azabache, rojo cereza, verde manzana. 11.3.2b Se forman muchos compuestos atributivos con sustantivos que se interpre­ tan como exponentes de ciertas cualidades prototípicas: clave (‘básico o fundamental’), cumbre (‘prominente o muy destacado’), estrella (‘muy famoso o exitoso’), fantasma (‘irreal, falso o inexistente’), límite (‘final, extremo’), modelo (‘ejemplar, modélico’), piloto (‘que sirve de muestra, ejemplo o experimento’), pirata (‘fraudulento’), puente (‘que sirve de enlace entre dos cosas’), relámpago (‘muy rápido o muy breve, y generalmente im­ previsto’). Se ejemplifican a continuación algunos de estos compuestos sintagmáticos: El problema de la diversidad de versiones no es gratuito o prescindible; implica un pro­ blema clave (Garciadiego, Rudos); La opción, vivida en una u otra forma, es la situación límite radical de la existencia humana (Rosales, Cervantes); Porque gracias a San Marcos no fui un alumno modelo, ni un hijo modelo ni un abogado modelo, Ambrosio (Vargas Llosa, Conversación); Otra novedad es que desde mayo lanzarán como experiencia piloto unos nuevos parquímetros para uso de transporte de carga y descarga (Clarín 2/4/2001); Se le metió en la cabeza al cura hacer un examen relámpago (Vallejo, F., Fuego). 11.4 Compuestos de doble adjetivo 11.4.1 Compuestos A-i-A Se forman en español compuestos adjetivales combinando dos adjetivos, sea con vocal de enlace (agridulce) o sin ella (sociocultural, sordomudo). La pauta más 11.4.2a La composición 198 ­ roductiva entre los primeros es la que combina dos adjetivos de color: albice- p leste, aurinegro, blanquiazul, rojinegro. Estos compuestos no suelen designar ­colores intermedios, sino superpuestos de manera contigua o en patrones alter­ nantes. Por el contrario, los compuestos coordinativos agridulce, anchicorto, tontiloco, etc., suelen referirse a cierta propiedad resultante de mezclar o com­ binar otras dos. 11.4.2 Compuestos A-A y A+A 11.4.2a Son muy productivas la pautas A-A y A+A con adjetivos relacionales que aluden a la conjunción de los dos ámbitos a los que se hace referencia (audio- visual, físico-químico, político-económico). Destacan los formados con adjetivos gentilicios (hispanoárabe, franco-británica, luso-brasileño). A menudo se obtie­ nen con los mismos adjetivos pares de compuestos, uno univerbal (maxilofacial ) y otro sintagmático (maxilar-facial). Muchos de los univerbales se forman supri­ miendo la terminación del primer adjetivo y agregando una -o- como vocal de enlace (afroamericano, bucofaríngeo, espaciotemporal, verbonominal ); agregan­ do -o-, sin reducción alguna (alemanoespañol, catalanoparlante); o bien usando una forma supletiva (§  1.3.4c): anglo-, cardio-, galaico-, germano-, hispano-, luso-, etc. 11.4.2b En general, el compuesto univerbal (dentoalveolar) se prefiere al sin­ tagmático (dental-alveolar). Se recomienda usar el guion cuando el primero de los adjetivos conserva íntegra su terminación (árabe-israelí, lingüístico-literario, quí- mico-físico, teórico-práctico) o cuando cada uno de los miembros del com­ puesto mantiene su denotación independiente. Se distinguen así las contiendas hispano-americanas, el diálogo hebreo-musulmán, una cumbre franco-canadiense, de la literatura hispanoamericana, la cultura hebreomusulmana, el humor fran­ cocanadiense. Se escriben sin guion estos últimos porque el significado del compuesto se interpreta como resultado de la fusión de las dos nociones que designan sus constituyentes. 11.4.2c Como se ha visto, los compuestos del tipo A-A suelen ser coordinativos y,  por lo general, relacionales. No es frecuente que los adjetivos calificativos se ­yuxtapongan para formar compuestos adjetivales coordinativos y sin vocal de enla­ ce, como sordomudo, salvo en ciertos adjetivos de color (blancoa­marillento, ne­ groparduzco). A diferencia de los compuestos a los que se aludió en el § 11.4.1, el tono designado por estos últimos denota mezcla de colores: blancoamarillento (‘cierto tono intermedio entre el blanco y el amarillento’). 11.5 Compuestos de nombre y adjetivo Son nominales algunos compuestos, propios y sintagmáticos, formados mediante la combinación de nombres y adjetivos, como medialuna (A-N), camposanto (N-A) o  casco(s) azul(es) (N+A). Otros son, en cambio, adjetivales, como radioeléctrico ­(N-A) o cuellilargo (N-i-A). 199 Compuestos de nombre y adjetivo 11.5.2a 11.5.1 Compuestos nominales y adjetivales N-A, A-N y N+A 11.5.1a La relación gramatical que caracteriza la mayor parte de los compuestos del tipo N-A suele ser atributiva, ya que el adjetivo designa una propiedad de nom­ bre que constituye el núcleo de la construcción, como en aguamarina, aguardiente, camposanto, caradura, hierbabuena, malvarrosa, mandoble, montepío, Nochebuena. Con el adjetivo en la primera posición (A-N) se crean altavoz, buenandanza, buenaventu- ra, extremaunción, malformación, malhumor, malnutrición, medialuna, medianoche, purasangre o vanagloria, entre otros. Se distinguen por su grafía agua fuerte (‘disolución de ácido nítrico’) y aguafuerte (‘estampa’). Se prefiere guardiamarina a guardia ma- rina como nombre que designa a una persona. También se prefiere la grafía guardiaci­ vil para designar un individuo (un guardiacivil) —aunque se admite guardia civil—, y Guardia Civil para referirse a la institución. Se obtienen asimismo derivados adjeti­ vales a partir de compuestos del tipo A-N, como grancanario (de Gran Canaria) o altoaragonés (de Alto Aragón), entre otros. 11.5.1b Presenta el núcleo a la derecha una serie reducida de compuestos N-A (y, a veces, N-N), en muchos de los cuales se da una relación argumental entre sustanti­ vo y adjeti­vo: acidorresistente (‘resistente al ácido’), catalanohablante (‘hablante del catalán’), drogadicto (‘adicto a las drogas’), drogodependiente (‘dependiente de las drogas’), ra­dioaficionado (‘aficionado a la radio’), vasodilatador (‘dilatador de los va­ sos’). Se ­relacionan léxicamente con ellos varios compuestos N-N formados a partir de las mismas bases (§ 11.3.1): drogadicto – drogadicción; narcotraficante – nar­ cotráfico. 11.5.1c Muchos compuestos de tipo N+A designan individuos. El sustantivo que los encabeza se refiere a una parte o un componente del cuerpo en cabeza rapada, cara bonita, piel roja, piernas largas o pies planos, pero a prendas de vestir o adita­ mentos diversos en camisa negra o casco(s) azul(es), que también son nombres de persona. El género y el número de estos compuestos es independiente del que corresponde al sustantivo que los encabeza, como se ve en los camisas negras italianos, una relaciones públicas excelente, unos cabezas calientes. Se comportan, pues, como nombres comunes en cuanto al género, lo que favorece su interpretación como compues­ tos en lugar de como locuciones nominales (recuérdese el § 11.1.3b). 11.5.2 Adjetivos compuestos según la pauta N-i-A 11.5.2a La pauta N-i-A es la más productiva del español entre todas las que dan lugar a compuestos de sustantivo y adjetivo. A ella pertenecen barbilampiño, bra­ cicorto, cariacontecido, narilargo, ojizarco, pernilargo y otros muchos compuestos, casi todos adjetivos que se predican mayoritariamente de nombres de personas o animales. Se asimilan a este grupo el adjetivo cabizbajo y los que alternan entre la presencia y ausencia del segmento de enlace -i-, como alablanco ~ aliblanco; cuelloal- bo ~ cuellialbo; picoabierto ~ piquiabierto. El adjetivo (a veces participio) presenta en ellos los rasgos morfológicos del grupo nominal del que se predica el compuesto, en lugar de los del sustantivo contenido en este. Así pues, roto en manirroto no con­ cuerda en género con el sustantivo mano. He aquí otros ejemplos similares: 11.5.2b La composición 200 Era como si una hecatombe selectiva hubiera eliminado de la faz de la tierra […] a todos los rostros cabizbajos y cejijuntos antes indígenas de estos parajes (Donoso, Casa); No­ sotros, boquiabiertos, habíamos escuchado todo el relato de Cristina (Gurrea, Cuentos); Su rostro barbilampiño y su tez sonrosada no revelaban, […] la menor muestra de can­ sancio (Mendoza, Verdad). 11.5.2b Los adjetivos compuestos N-i-A se suelen considerar endocéntricos con núcleo a la derecha. Aun así, algunos autores los han analizado como exocéntri­ cos porque el adjetivo designa solo indirectamente en ellos cierta particularidad de la persona o el animal al que se atribuye la propiedad que denotan. Una persona pelirro­ ja no es, en efecto, ‘una persona roja’, sino ‘una persona de pelo rojo’ o bien ‘roja de pelo o en lo relativo al pelo’. La mayor parte de estos compuestos contienen ­sustantivos que se refieren a partes del cuerpo de las personas y de los animales: alicaído, bar- bilampiño, boquiabierto, cabizbajo, carirredondo, cejijunto, cuellicorto, lengüilargo, manirroto, ojizarco, patizambo, pelilargo. En cuanto al segmento adjetivo, son frecuentes los que designan carencias o defectos: cojo, hueco, ralo, tuerto, zambo, etc. 11.6 Compuestos de verbo y nombre El esquema V-N es el más productivo de entre los que dan lugar a compuestos pro­ pios en todo el sistema morfológico del español. Se forman de acuerdo con esta pauta gran número de compuestos nominales que designan agentes o instrumentos, entre otras nociones, menos sistemáticas, que se mencionarán seguidamente. 11.6.1 Estructura morfológica de los compuestos V-N Es polémica la cuestión de si estos compuestos tienen o no núcleo. Se asimilan a los endocéntricos en que son altamente productivos y en que poseen, en su mayoría, un significado transparente. Sin embargo, los compuestos V-N son sustantivos, pero se forman a partir de verbos. Su significado es parcialmente predecible en función del de sus componentes. Así, el sustantivo salvamanteles no designa un tipo de mantel, ni tampoco la acción designada por el verbo salvar, sino un instrumento particular cuya función se relaciona con dicho verbo. Como en los compuestos exocéntricos, su género y su número son independientes de los que presenta el sustantivo que contie­ nen. Así, aunque botas sea un nombre en plural, el compuesto limpiabotas puede ser interpretado como plural o singular. Igualmente, aunque voz sea un sustantivo feme­nino, portavoz se usa tanto en masculino como en femenino. Los compuestos V-N manifiestan la vocal temática idéntica a la del presente de indicativo: lavarro- pas, rompeolas, abrebotellas. Los pocos compuestos de base imperativa no pertene­ cen a la clase V-N (hazmerreír, tentetieso: § 11.7.2c). 11.6.2 Características léxicas de los compuestos V-N 11.6.2a La mayor parte de los compuestos verbonominales se construye con ver­ bos transitivos de acción, como cortar (cortapuros), guardar (guardacoches), pintar 201 Otras pautas de composición menos productivas 11.7.1a (pintalabios), o bien con verbos que pueden funcionar como intransitivos o como transitivos (hierveleches, rompeolas). La pauta más productiva es la que presenta en el segundo componente el sustantivo que corresponde al objeto directo del verbo transitivo: aparcacoches, giradiscos, pasatiempo, quitaesmalte, soplamocos (‘cierto golpe’) o tapabocas. Unos pocos compuestos verbonominales se forman con sustan­ tivos que se interpretan como complementos de régimen. Así, los sustantivos barros, brisa y polvo(s) no designan en guardabarros (también salvabarros y guardafango en algunos países), guardabrisa y guardapolvo(s) aquello que se guarda o se protege, sino aquello de lo que se protege alguna cosa. Son muy escasos los compuestos que, como vuelapié o vuelapluma, contienen sustantivos que podrían interpretarse como sujetos de los verbos correspondientes. 11.6.2b El sustantivo que constituye el segundo elemento del compuesto V-N aparece en plural si es contable (afilalápices), aunque se registran algunas excepcio­ nes, como girasol, portaestandarte o portafusil. Admiten las dos formas, usados en singular, chupamedia(s), cortafuego(s), cubrecabeza(s), guarda­barre­ra(s), guar­- da­bosque(s), marcapaso(s), matarrata(s), portaequipaje(s), taparrabo(s). Si el segundo miembro del compuesto es un sustantivo no contable, es habitual que aparezca en singular, como en cortacorriente, portaleña, quitaesmalte, tragaluz. Alternan guar- dafango ~ guardafangos; guardarropa ~ guardarropas; pasapuré ~ pasapurés. En unos pocos compuestos, el singular y el plural expresan significados distintos, como en buscapié (‘pretexto’) ~ buscapiés (‘cohete’) o catavino (‘vaso’) ~ catavinos (‘persona’). 11.6.2c La mayor parte de los compuestos verbonominales designan utensilios, dispositivos, instrumentos y prendas de vestir. Las bases verbales más frecuentes se refieren a formas habituales de proteger, manipular o ejercer alguna acción sobre los animales o las cosas: ­cazamariposas, cubrecama, cuentagotas, guardapolvo, lanzalla- mas, lavafrutas, limpiacristales, matamoscas, portalámparas, quitamanchas, sacacor- chos, salvavidas, taparrabos. Designan individuos aparcacoches (en España), ganapán, lustrabotas (o limpiabotas), portaestandarte, portavoz o recogepelotas, además de varios for­mados sobre la base guarda-, como guardabosques, guardacoches, guar- dagujas. Muchos designan despectivamente a las personas, como aguafiestas, bus­ capleitos, buscavidas, matasanos, metepatas, pelagatos, picapleitos, pintamonas, vendepatria(s). Unos pocos designan acciones y procesos (besamanos, como en El besamanos tuvo lugar en palacio) y, en particular ciertos golpes (soplamocos, tapabo- ca). Se refieren a juegos andarraya, correcalles, pasapalabra y algunos más. 11.7 Otras pautas de composición menos productivas 11.7.1 Compuestos con numerales y adverbios 11.7.1a Contienen numerales algunos compuestos, como ciempiés (‘cierto mi­ riápodo’), milflores (‘cierta rosa en el área centroamericana’), milhojas (‘cierto pastel’), sietecolores (‘cierto pájaro’). Entre los propios del lenguaje científico, proceden del griego díptero (‘de dos alas’), monodáctilo (‘con un solo dedo’), pentámero (‘de cinco partes’), tetrápodo (‘de cuatro pies’), etc. Tienen origen latino bípedo (‘de dos pies’), ­cuadrúpedo (‘con cuatro pies’), trébol (‘de tres hojas’), triángulo (‘de tres ángulos’), 11.7.1b La composición 202 etc. Se discute si los numerales que forman parte de estas voces con formantes gre­ colatinos son prefijos o elementos compositivos. 11.7.1b Se forman algunos compuestos con adverbios (o adjetivos en uso adverbial) como primer constituyente. Carecen de elemento de enlace siempretieso (‘cierto mu­ ñeco’) y siempreviva (‘cierta flor’), mientras que lo muestran altisonante, clarividente o grandilocuente. Son algo más numerosas las formaciones ADV-A con los adverbios bien y mal: biempensante, bienaventurado, bienhablado, bienintencionado, malcarado, malhadado, ­malmandado, malnacido, maloliente, malsano, malsonante, todas ellas consideradas habitualmente parasintéticas. Corresponden a la pauta ADV-V voces como bienquerer, bienvivir, malacostumbrar, malcasar, malcomer, malcriar, maldecir, maleducar, malentender, malgastar, malherir, malinterpretar, maltratar, malvender, malvivir, entre otras. El primer componente no muestra diferencias sustanciales con los adverbios correspondientes: Me interpretaron mal ~ Me malinterpretaron, por lo que estos términos se consideran compuestos, en lugar de prefijados. He aquí ejem­ plos de su uso en los textos: Tantos años de Estado represor nos han malacostumbrado (Vanguardia [Esp.] 22/11/1994); Se malvive señor, se malvive. Todo para los ricos y nada para los pobres (Betanzos, Diosdado); No aspiraba a recordar que ella era una esclava, pero temía que Velma malinterpretara su actitud (Satué, Desierto); Para maltratarle le dice requiebros (Zabaleta, Día). 11.7.2 Compuestos con las pautas V-i-V, V-V, N-V. Otros grupos lexicalizados 11.7.2a La pauta V-i-V se limita a quitaipón, subeibaja y pocas formaciones más. El compuesto correveidile (‘persona chismosa’) se forma a partir de la coordinación de tres imperativos, el último con pronombre enclítico. No tienen vocal de enlace (V-V) alzapón, tejemaneje, algunos compuestos de verbos de significado contrario, como duermevela, y otros que duplican el mismo verbo, como bullebulle (‘persona inquieta’), matamata (‘cierta tortuga’), pegapega (‘planta del género aster’), picapica (‘cierto polvo que produce comezón’), quemaquema (‘cierta escolopendra’), así como pillapilla, tocatoca o pasapasa ( juegos infantiles). 11.7.2b A la pauta N-V corresponden vasodilatar, alicortar (‘cortar las alas’), ma- niatar, perniquebrar (los tres últimos con elemento de enlace y relacionados con los compuestos adjetivales N-i-A: § 11.5.2). En manuscribir y fotograbar el sustantivo no se corresponde con el objeto directo, pauta más frecuente, sino que denota el instru­ mento con el que se realiza la acción. 11.7.2c Se lexicaliza un grupo verbal que suele contener pronombres, artícu­ los, preposiciones y otros elementos en acabose, besalamano, bienmesabe, curalotodo, hazmerreír, metomentodo, pésame, sabelotodo, tentempié, tentetieso. Algunos de estos compuestos designan personas a partir de atributos que las caracterizan (hazmerreír, sabelotodo). No se forman con verbo inicial otros compuestos de estructura morfo­ lógica no sistemática, como enhorabuena, nomeolvides, parabién o quehacer. 203 La composición neoclásica 11.8.2c 11.8 La composición neoclásica 11.8.1 Bases compositivas cultas. Definición Se forma un gran número de compuestos nominales y adjetivales con diversas voces o raíces de origen latino y griego, llamadas bases compositivas cultas. Las si­ guientes ejemplifican una parte de ese extenso paradigma: -algia ‘dolor’; biblio- ‘libro’; -cida ‘que mata’; clepto- ‘robar’; cosmo- o -cosmo ‘universo’; -cracia ‘poder’; cromo- o -cromo ‘color’; crono- o -crono ‘tiempo’; -´dromo ‘estadio’; etno- ‘raza’; -fobo ‘que siente repulsión’; fono- o -´fono ‘sonido’; -forme ‘en forma de’; foto- o -foto ‘luz’; gastro- ‘estómago’; geno- o -´geno ‘engendrador’; geo- o -geo ‘tierra’; grafo- o -´grafo ‘que escribe o describe’; -grama ‘escrito’; hagio- ‘santo’; logo- o -´logo ‘experto’; neuro- ‘ner­ vio’; -teca ‘lugar en que se guarda algo’; xeno- o -xeno ‘extranjero’; xilo- o -xilo ‘madera’. 11.8.2 Naturaleza de las bases compositivas cultas 11.8.2a Algunas unidades léxicas grecolatinas, como homo-, constituyen siem­ pre el primer componente de la palabra y se asimilan, por su comportamiento for­ mal, a los prefijos (§  10.1.1c). Es especial, en cambio, el estatuto morfológico de otras voces del mismo origen, ya que se considera que son exponente de una uni­ dad morfológica distinta, llamada generalmente elemento compositivo o tema neoclásico, que se halla a medio camino entre un afijo y una forma libre. Muchas de estas unidades ocupan la posición inicial de la palabra, pero no se asimilan a los prefijos porque pueden dar lugar a nuevas voces en combinación con un afijo, como en crón-ico, étn-ico, hídr-ico. Han sido llamadas cuasiprefijos, pseudoprefijos y falsos prefijos. Por otra parte, los segmentos -algia, -arca o -´fugo, entre otros que aparecen siempre en segunda posición, también pueden formar palabras en combinación con diversos prefijos y sufijos: an-alg-ésico, an-arqu-ista, pró-fugo, etc. Los elemen­ tos compositivos se pueden unir a voces patrimoniales españolas, como en argenti- nófilo, bolígrafo, fotocomposición, geoestacionario, mensáfono, musicólogo y otras muchas. Algunas de ellas, como cine (o cinema), cromo, euro, foto, moto, se usan como sustantivos. 11.8.2b Mientras que los afijos aparecen en posición inicial o en posición final de la palabra, muchas bases compositivas cultas ocupan una u otra en diversos com­ puestos. Así, filo aparece a la izquierda en filoamericano y a la derecha en cinéfilo. Existen incluso palabras formadas por los mismos elementos compositivos en orden distinto y con significado no coincidente: filólogo ~ logófilo; fonograma ~ gramófono; logotipo ~ tipólogo, entre otras. 11.8.2c La relación que mantienen los temas neoclásicos con la unidad sobre la que inciden suele ser argumental. Así, una geóloga es una ‘experta en las ciencias de la tierra’, un fotófobo es ‘alguien que teme la luz’ y un dipsómano (del gr. dípsa ‘sed’) es un ‘adicto al alcohol’. Estas relaciones, por las que un segmento actúa como com­ plemento argumental del núcleo, se establecen típicamente en el interior de los compuestos, pero no son frecuentes entre una base y los afijos que la acompañan. Sintaxis Sintaxis Clases de palabras y sus grupos sintácticos 12 El sustantivo y el grupo nominal 12.1 El sustantivo y sus clases 12.2 Sustantivos contables y no contables 12.3 Sustantivos colectivos 12.4 Sustantivos cuantificativos y clasificativos 12.5 Los nombres propios 12.6 El grupo nominal 12.7 Los complementos del nombre 12.8 Posición relativa de los modificadores del sustantivo 12.1 El sustantivo y sus clases 12.1.1 Caracterización del sustantivo Desde una perspectiva morfológica, el nombre o sustantivo se caracteriza por ad­ mitir género y número, así como por participar en varios procesos de derivación y composición. Desde el punto de vista sintáctico, el sustantivo forma grupos nomina­ les (§ 1.5.1a y 12.6), a los que corresponden diversas funciones sintácticas (sujeto, complemento directo, término de preposición, etc.). Los sustantivos denotan enti­ dades, materiales o inmateriales, de toda naturaleza y condición: personas, anima­ les, cosas reales o imaginarias, grupos, materias, acciones, cualidades, sucesos. Esta diversidad de nociones permite agruparlos en varias clases gramaticales. Se anali­ zan brevemente las principales en las páginas siguientes. 12.1.2 Clases principales de sustantivos 12.1.2a Los sustantivos se dividen tradicionalmente en comunes y propios. El nombre común o apelativo se aplica a todos los individuos de una clase. Se carac­ teriza, en efecto, por clasificar o categorizar las personas, los animales o las cosas según ciertos rasgos comunes que los distinguen. Estos nombres pueden participar en relaciones léxicas de hiperonimia, hiponimia, sinonimia y antonimia, y son tradu­ cibles a otros idiomas. Sin embargo, solo adquieren referencia cuando se integran en un grupo nominal. Así, no es el sustantivo subrayado en La mesa estaba limpia el que designa cierta mesa, sino el grupo nominal la mesa en su conjunto. Frente al nombre común, el nombre propio identifica un ser entre los demás sin informar de sus ras­ gos o sus propiedades constitutivas. Estos sustantivos no expresan qué son las 12.1.2b El sustantivo y el grupo nominal 210 ­ ersonas o las cosas (como hacen los nombres comunes: mujer, montaña, país), sino p cómo se llaman individualmente esas entidades (Paula, Everest, Colombia). Gozan, pues, por sí mismos de capacidad referidora. Los nombres propios no participan en relaciones léxicas (sinonimia, antonimia, etc.) y, aunque establecen corresponden­ cia con los nombres similares de otras lenguas, no tienen propiamente traducción. Los nombres comunes se dividen tradicionalmente de acuerdo con las siguientes agrupaciones: contables – no contables; individuales – colectivos; abstrac- tos – concretos. 12.1.2b Los nombres contables (también llamados discontinuos y discretos) aluden a entidades que se pueden contar o enumerar (un libro, tres planetas, cuatro formas de proceder), mientras que los no contables (también denominados incon- tables, continuos, de materia, de masa y medibles) designan magnitudes que se interpretan como sustancias o materias (un poco de café, demasiada testarudez, mu­ cho tiempo). Aunque lo contable no es en realidad el nombre, sino las entidades que denota, el término nombre contable constituye una convención aceptada. Está, ade­ más, bien fundamentada, puesto que los nombres son contables no solo por la natu­ raleza de lo que designan, sino en función de su comportamiento gramatical. Así, el sustantivo información es contable en español (dos informaciones), pero no en inglés (*two informations). 12.1.2c Los sustantivos llamados individuales denotan personas, animales o co­ sas que concebimos como entidades únicas (profesor, oveja, barco); los nombres ­colectivos pueden designar, construidos en singular, conjuntos de personas o cosas similares (profesorado, rebaño, flota). No siempre es fácil determinar qué realidades constituyen gramaticalmente un conjunto de entidades y cuáles no. Se considera hoy necesario, por consiguiente, abordar el concepto de ‘nombre colectivo’ en tér­ minos propiamente gramaticales, es decir, en función de su comportamiento en ciertos contextos sintácticos. 12.1.2d Tradicionalmente se han clasificado también los sustantivos en abstrac- tos y concretos. Los primeros designan cuanto no es material, es decir, acciones, procesos y cualidades que atribuimos a los seres pensándolos como entidades inde­ pendientes de ellos (belleza, maniqueísmo, reproducción, suciedad). Los segundos hacen referencia, por el contrario, a esos mismos seres a los que se atribuyen tales acciones o propiedades. Las caracterizaciones clásicas que se hacen de esta clasifi­ cación no se suelen apoyar en propiedades lingüísticas, lo que las convierte en es­ curridizas. Parece, pues, más útil que estudiar los nombres abstractos en su conjunto, aislar aquellos que se caracterizan por algunas propiedades morfológicas, sintácti­ cas y semánticas objetivas, como los nombres de acción o los de cualidad. 12.1.2e A las distinciones tradicionales mencionadas suelen añadirse hoy otras. Los sustantivos llamados argumentales son los que tienen argumentos, es decir, los que se construyen con modificadores o complementos que designan participan­ tes pedidos en razón de su propio significado (§  1.6.1d). Tiene argumentos, por ­ejemplo, el sustantivo amigo (en tanto su significado no se concibe si no hay dos participantes entre los que se establece la relación de amistad), pero no mesa. Se llaman sustantivos eventivos (también nombres de evento o de suceso) los 211 Sustantivos contables y no contables 12.2.1b que, como accidente, batalla, cacería, reunión, pueden ser sujetos del predicado tener lugar (La batalla de Waterloo tuvo lugar en Bélgica) o términos de la preposición durante (durante la cacería), y se ubican temporal o espacialmente con el verbo ser: La reunión es a las cinco en mi despacho. Los nombres cuantificativos o cuanti- tativos forman grupos nominales que ejercen la función de los cuantificadores: una brizna de hierba, un grano de algodón; un litro de leche, dos kilos de pan; un grupo de muchachos, un racimo de uvas. Se distinguen en ellos varios subgrupos que se anali­ zarán en el § 12.4.1. Los sustantivos clase, especie, tipo, variedad y otros semejantes, llamados clasificativos o nombres de clase, poseen puntos en común con los anteriores, como se verá en el § 12.4.3. 12.2 Sustantivos contables y no contables 12.2.1 Sus propiedades gramaticales 12.2.1a Como se explicó en la sección precedente, los sustantivos contables de­ signan conceptos susceptibles de ser computados o enumerados. En consecuencia, pueden usarse en plural con modificadores diversos: determinantes definidos (las casas, mis amigos, estas familias), numerales cardinales (tres mesas, cuatro pala­ bras), indefinidos (muchos viajes, varias actitudes, bastantes contratiempos, cuántas manzanas), e incluso sin modificador alguno (Faltan detalles). En cambio, los nom­ bres no contables, que designan magnitudes que se interpretan como sustancias, son cuantificables, pero no enumerables. No se construyen, por tanto, en plural, sino en singular y pueden ir acompañados de los indefinidos mucho, poco, bastante, de­ masiado, harto, tanto, cuanto (o cuánto), etc. y sus variantes de género, como en ­mucho pan, poca alegría, harta paciencia, demasiada arena, tanto esfuerzo, cuánta agua. Rechazan, en cambio, los numerales, el adjetivo medio (se dice la mitad de la arena, no *media arena) y ciertos indefinidos, como varios, diversos o determinados. Nótese que los sustantivos alegría, paciencia y esfuerzo poseen significación abstrac­ ta, pero se comportan gramaticalmente como agua, arena o pan y, por tanto, como no contables. Se asimilan también en buena medida a los no contables los pluralia tán­ tum (agujetas, apuros, celos, cimientos, comestibles: §  3.3.2). Aunque se usan casi siempre en plural, no aportan información de pluralidad, por lo que no designan entidades enumerables. Así, el sustantivo agujetas, que aparece en Me volví trabajo­ samente porque algo parecido a las agujetas, unas agujetas espantosas, me paraliza­ ban de cintura para abajo (Grandes, Edades) admite los cuantificadores pocas o muchas, pero no otros como varias o cinco. 12.2.1b Los nombres no contables en singular alternan con los contables en plu­ ral en ciertas funciones sintácticas, fundamentalmente la de objeto directo y la de sujeto en posición pospuesta. Las dos clases de sustantivos se oponen conjuntamen­ te a la de los contables en singular, que suelen rechazarse en tales entornos: Compraré pan [no contable en singular] ~ Compraré libros [contable en plural] ~ *Com­ praré libro [contable en singular]. Hay público [no contable en singular] en la sala ~ Hay periodistas [contable en plural] en la sala ~ *Hay periodista [contable en singular] en la sala. 12.2.1c El sustantivo y el grupo nominal 212 No abunda el talento [no contable en singular] ~ No abundan las oportunidades [contable en plural] ~ *No abunda la oportunidad [contable en singular]. Salía agua [no contable en singular] ~ Salían alumnos [contable en plural] ~ *Salía alum­ no [contable en singular]. Los contables en singular se admiten, sin embargo, en la interpretación de tipo o clase con el verbo abundar: No abunda la perdiz roja. 12.2.1c El paralelismo entre los sustantivos contables en plural y los no contables en singular ha sido atribuido a que muchos de los nombres no contables constituyen una suerte de plurales léxicos, en el sentido de que denotan conjuntos de partícu­ las (trigo, arena) o bien de individuos (público, gente). A esta misma razón se ­atribuye el que la preposición entre, que se construye con términos en que está presente la idea de pluralidad (§ 29.4.2c), acepte sustantivos continuos en singular, como se ve en los ejemplos siguientes: En un ángulo del patio y entre el humo sofocante, el Manteca cocía elotes (Azuela, Aba­ jo); […] sin ver la culebra que estaba entre la yerba (Alemán, Guzmán II); La ropa de ella, arrancada a jirones, aparecía por el suelo, entre la inmundicia (Sábato, Héroes). También los verbos que seleccionan argumentos colectivos —como en reunir un ejército— satisfacen la idea de pluralidad con nombres no contables: Voy amonto­ nando basura en el patio (Donoso, Pájaro); La saliva se acumula debajo de la lengua (Morón, Gallo). 12.2.1d Unos pocos adjetivos se construyen de forma característica con nombres no contables. Así ocurre con abundante, cuya presencia ha sido interpretada como el diagnóstico más seguro del carácter no contable de un sustantivo. Lo admiten, en efecto, aceite, agua, arena, armamento, bibliografía, cabellera, caza, correspondencia, dinero, fruta, ganado, información, licor, lluvia, munición, pasto, pelo, sangre y mu­ chos más. No obstante, el adjetivo es rechazado por algunos de ellos, sobre todo con los de carácter abstracto, y puede aparecer, en cambio, con algunos sustantivos que no son continuos, como cena, desayuno, merienda, refrigerio, etc.: […] el sustancioso y abundante almuerzo (Navarro Villoslada, Urraca); Fue una cena abundante que ape­ nas probé (Leguina, Nombre). También el adjetivo copioso tiende a combinarse con nombres continuos, pero de forma aún más laxa que abundante. 12.2.2 Clases semánticas de nombres no contables. Cambios de categoría 12.2.2a Un buen número de los nombres no contables designan sustancias o ma­ terias (aire, comida, sangre), cualidades o propiedades (altura, inteligencia, pereza) y sensaciones o sentimientos (amor, entusiasmo, rabia). Aunque se completen con otros grupos, estas clasificaciones suelen resultar insatisfactorias, no solo porque son continuos tanto los nombres concretos como los abstractos, sino sobre todo por­ que la distinción «contable – no contable» tiene carácter intragramatical, de modo que son numerosos los sustantivos que se comportan gramaticalmente como 213 Sustantivos colectivos 12.3.1a contables en unos idiomas, pero como no contables en otros. A ello se añade que un mismo nombre puede tener acepciones distintas, unas no contables (un vestido con mucho escote) y otras contables (un vestido con un gran escote). Por otra parte, el es­ pañol posee una notable capacidad para usar los mismos nombres de las dos formas, generalmente con cambio de significado, como se muestra a continuación. 12.2.2b La interpretación más común de los sustantivos no contables usados como contables es la de clase o tipo (Existen más de cincuenta aceites para los mo­ tores de combustión, es decir, ‘tipos de aceite’), pero también es muy frecuente la individualizadora: esta se obtiene cuando una materia designada por un nombre no contable (corcho, cristal, papel) es dividida en fragmentos designados por nom­ bres contables: un corcho, dos cristales, varios papeles. Un proceso similar es el que permite que los nombres de alimentos sean continuos (Comí paella, pavo, tomate), a diferencia de los que designan los animales de los que proceden (un pavo) o la forma en que se presentan los platos (una paella). Ciertos nombres abstractos no contables (cobardía, estupidez, locura) pasan a designar, usados como contables, un dicho o un hecho (una cobardía, una estupidez, una locura) o incluso un objeto material (colec­ cionar antigüedades). Menos habitual es usar como contables los sustantivos no con­ tables para designar personas, como en una belleza (también preciosidad o preciosura), dos encantos (‘dos personas encantadoras’), una eminencia (‘una persona eminente’), dos celebridades (‘dos personas célebres’) e incluso una simpatía ‘persona simpática’ en Chile y en la Argentina, o ‘novio o novia’ en este último país: Y las madres de las ­chicas se justificaban con las vecinas diciendo: es una “simpatía” de la nena, pero no hay nada serio todavía (Landriscina, Galpón). 12.2.2c El paso de los nombres contables a los no contables es mucho menos fre­ cuente que el contrario. Da lugar a un cambio de sentido de tipo cualitativo en Me parece que es mucho auto para ti, pero es más habitual el cuantitativo, como en Aquí en Homestead hay demasiado hombre soltero y muy poca mujer (Nuevo Herald 5/5/1997). Ambas interpretaciones suelen comportar ciertos efectos expresivos, a menudo irónicos. Aun así, en algunas zonas de Chile y de los países andinos la interpre­ tación cuantitativa es particularmente frecuente y no conlleva tales efectos: Vino harta mu­chacha (‘Vinieron muchas muchachas’); En la fiesta te cruzabas con puro borracho (‘… con muchos borrachos’). 12.3 Sustantivos colectivos 12.3.1 Características y clases 12.3.1a Los nombres colectivos designan en singular conjuntos homogéneos de personas, animales o cosas, como en familia, rebaño, mobiliario. Forman un subgru­ po de los contables, si bien existen unos pocos sustantivos que pueden interpretarse como colectivos o bien como no contables, entre ellos familia, público y séquito. Como ya se indicó en el § 12.1.2c, el que un nombre sea considerado colectivo no depende de las propiedades físicas de su referente, sino estrictamente de su compor­ tamiento gramatical. Así, tanto gente como rebaño designan agrupaciones de indivi­ duos, pero es posible decir de un rebaño que es numeroso, mientras que la expresión 12.3.1b El sustantivo y el grupo nominal 214 gente numerosa resulta menos natural. Por otra parte, el tamaño del que se habla en un rebaño grande se aplica al rebaño en su conjunto, no a los elementos que lo cons­ tituyen, al contrario de lo que sucede en gente grande. A pesar de que rebaño se in­ terpreta como nombre colectivo, y gente como no contable, se usa este último como contable en algunos países americanos: Alrededor de la tina, en la que podían caber cinco gentes, había muchas plantas (Mastretta, Vida). 12.3.1b Los colectivos se han dividido tradicionalmente en determinados e in- determinados. Los determinados son aquellos que llevan en su significado la natu­ raleza de sus componentes: así, una orquesta está formada por músicos y una yeguada por yeguas; en los indeterminados, en cambio, no es posible conocer ese dato si no se especifica: así ocurre con docena, millar, par, montón, puñado, serie y otros nombres similares que forman construcciones pseudopartitivas (una docena de huevos, un montón de estiércol: § 19.6.2). Más que nombres colectivos, estos últi­ mos sustantivos se suelen considerar en la actualidad un tipo particular de nombres cuantificativos (montón comparte, en efecto, más propiedades gramaticales con va­ rios o con muchos que con orquesta o yeguada), por lo que se estudiarán en el § 12.4.1. Desde el punto de vista de su forma, los colectivos se dividen en dos grupos: los léxicos, que no poseen estructura morfológica (familia, manada, rebaño), y los mor- fológicos, que se forman con los denominados sufijos de sentido abundancial: trompeterío, chiquillería, muestrario, arboleda, yeguada, alumnado, pedregal, peonaje y otros (§ 6.3). 12.3.1c Algunos nombres no contables se usan como colectivos con un sentido metonímico. Así, loza, porcelana o plata son nombres de materia en hecho de loza, tazas de porcelana, labrado en plata, pero se asimilan en cierta medida a los nombres colectivos cuando designan un conjunto de piezas fabricadas con ese material, como en Limpiaba diariamente la plata; He juntado toda la porcelana en el armario. Se usa también en singular la cuerda o el metal con el sentido de ‘el conjunto de instrumen­ tos musicales de cuerda o de metal’, o la cera por ‘el conjunto de las velas’. Se crean frecuentemente en la lengua actual grupos nominales semilexicalizados de inter­ pretación colectiva a partir de sustantivos que no pertenecen a esa clase. Es el caso de mundo en mundo intelectual, de opinión en opinión pública o de ámbito, claustro, sector en alguna de sus acepciones. 12.3.2 Repercusiones sintácticas del carácter colectivo de los nombres 12.3.2a La noción de pluralidad, que los colectivos expresan léxicamente, tiene di­ versas repercusiones sintácticas. La primera atañe a la concordancia verbal. Esta debe hacerse en singular si el colectivo es singular, pero registran a menudo concordan­ cias en plural, como en Toda la familia iban de vacaciones o en los ejemplos siguientes: La multitud, hombres y mujeres, exaltados y confiados, cantaron antes de la batalla ese himno al Señor (ABC 21/6/1986); Ojalá toda tu familia aprendamos a honrarte y recor­ darte como te lo mereces (Prensa [Nic.] 25/7/2002); Le pareció que toda aquella gente eran intrusos (Landero, Juegos); El colectivo de profesores […] llevarán a cabo, el próxi­ mo fin de semana, un encierro como medida de protesta (Canarias 11/12/2000). 215 Sustantivos colectivos 12.3.2e Esta discordancia de número, que se recomienda evitar, suele estar desencadenada por diversos factores, ilustrados en los ejemplos anteriores: los incisos aclaratorios en el primero; la inclusión del hablante en la referencia de familia en el segundo; el predicado copulativo, junto con la presencia de toda, en el tercero, y el cruce, en el cuarto, de esta estructura con construcciones pseudopartitivas como Un grupo de profesores llevarán a cabo un encierro, en las que la concordancia en plural no es in­ correcta (§ 33.4.3a, b). 12.3.2b Son frecuentes en la lengua coloquial, y no resultan necesariamente anó­ malas, las discordancias de número entre un colectivo singular y un pronombre per­ sonal o el sujeto tácito de un verbo, como en La pareja siempre había tomado mal el que no los aceptaran en el barrio. La noción de pluralidad presente en el nombre co­ lectivo le permite igualmente funcionar como sujeto en oraciones reflexivas y recí­ procas (La familia se odia puede significar, en efecto, que cada miembro se odia a sí mismo y también que odia a los demás), pero no desencadena la concordancia de número: *La familia se odia a sí mismos. Se recomienda evitar el uso de relativos en plural (quienes, los cuales) con un antecedente colectivo en singular, como en Se re­ currió al jurado del concurso, quienes no se comportaron de forma profesional. 12.3.2c El adjetivo numeroso se aplica a una pluralidad de individuos, por lo que tiende a rechazar los sustantivos en singular que no sean colectivos. Se convierte así en uno de los indicios más firmes para detectarlos. Modifica, en efecto, a una larga serie de sustantivos que designan grupos, sobre todo de personas (audiencia, banda, comitiva, delegación, escolta, familia, generación, harén, orquesta, plantilla, represen­ tación, séquito, tribu), aunque también de cosas (documentación, flota, mobiliario, obra, oferta). El adjetivo nutrido se combina igualmente con colectivos (nutrido ­contingente, nutrido reparto), pero no rechaza ciertos nombres que no lo son, como tráfico o programa. 12.3.2d Ciertos predicados colectivos (llamados a veces también simétricos: § 31.3.1d) seleccionan argumentos que expresen la noción de ‘grupo’. Pueden hacer­ lo mediante un plural (reunir a los alumnos), mediante un grupo nominal coordina­ do (reunir a Antonio y Clara) y también mediante un sustantivo colectivo, como se ve en los ejemplos siguientes: Quise hacer un gobierno de hombres puros, sin darme cuenta de que ningún país cuenta con suficientes hombres puros como para formar un gobierno (Vázquez-Figueroa, Tua­ reg); Toda la familia se congrega frente al oratorio (Carrasquilla, Tiempos); No vuelvas por aquí en un tiempo; el grupo se disuelve provisionalmente —dijo Pablo (Mendoza, Ciudad). No todos los predicados simétricos tienen, sin embargo, la misma capacidad para combinarse con nombres colectivos. Tienden a rechazarlos, en efecto, los formados con verbos copulativos. Junto a Manuel y Luisa son parecidos (en el sentido de ‘Se parecen entre sí’), no se admite La pareja es parecida en esta misma interpretación. 12.3.2e En el § 12.2.1c se vio que los requisitos exigidos por la preposición entre pueden ser satisfechos por un sustantivo no contable. Se extiende esta propiedad a 12.4.1a El sustantivo y el grupo nominal 216 los ­colectivos: Don Carlos se fue metiendo, con paso seguro, por entre el gentío (Uslar Pietri, Visita); Cotizaban al alza entre la población masculina (Prada, Animales). Se extienden asimismo a los nombres colectivos las restricciones impuestas al sujeto por unánimemente y otros adverbios y locuciones adverbiales (conjuntamente, de co­ mún acuerdo, masivamente, etc.), como en {*El director ~ La dirección} aprobó la ini­ ciativa unánimemente. 12.4 Sustantivos cuantificativos y clasificativos 12.4.1 Los sustantivos cuantificativos. Clasificación. Sus propiedades gramaticales 12.4.1a Los sustantivos subrayados en un montón de arena, un litro de agua, un centenar de invitados son sustantivos cuantificativos, y se caracterizan por ­admitir como complemento un grupo nominal sin determinante (arena, agua, invi­ tados) al que cuantifican, es decir, por formar construcciones pseudopartitivas (§ 19.6.2). Pueden clasificarse en tres grupos: 1. Sustantivos acotadores o parceladores (una brizna de hierba) 2. Sustantivos de medida (un kilo de papas) 3. Sustantivos de grupo (un montón de regalos) Los sustantivos acotadores indican la cantidad de una materia o una sustancia, pero también de ciertas nociones abstractas: un gajo de naranja, una rebanada de pan, un ápice de sensatez. Los sustantivos del segundo grupo expresan medidas convencio­ nalmente establecidas: un litro de agua, tres grados de temperatura, dos horas de es­ pera, un kilo de papas. Los sustantivos de grupo cuantifican conjuntos de individuos o de entes abstractos individualizados: un grupo de amigos, dos fajos de billetes, una serie de disparates. Los acotadores llevan como complementos nombres continuos en singular; los de grupo, discontinuos en plural y los de medida, ambos tipos de nom­ bres: un montón de {regalos ~ estiércol}. Las tres clases admiten que se elida el sustantivo cuantificado, de forma que su contenido se recupera del contexto pre­cedente: Solo tomé una copa (de vino, de coñac, etc.); Me voy a llevar dos kilos (de papas, de lentejas, etc.); Se reunió con un pequeño grupo (de amigos, de conspiradores, etc.). 12.4.1b Mientras que unos nombres cuantificativos suelen serlo en todos los ­contextos en los que se usan, otros pertenecen a esta clase solo en alguna de sus acep­ciones. Son cuantificativos siempre o casi siempre litro, montón, pizca, porción, rebanada o trozo, pero pueden serlo en función del contexto alud, barbaridad, dis­ parate, hoja, así como los que designan recipientes o contenedores: botella, copa, plato, taza, vaso, etc. En efecto, copa es un sustantivo cuantificativo en beber una copa de coñac, pero no lo es en romper una copa de coñac. Algunos nombres cuantificativos pueden pertenecer a más de un grupo de los tres señalados: porción, por ejemplo, puede ser sustantivo parcelador (una porción de manteca) o de grupo: Hay también una porción de sucesos que podemos imaginar o deducir de ciertos indicios (Dolina, Ángel); en cambio, rodaja es únicamente acotador o parcelador (una rodaja de pláta­ no ~ *una rodaja de plátanos). 217 Sustantivos cuantificativos y clasificativos 12.4.2b 12.4.1c Con los nombres cuantificativos (brizna, kilo, montón), se crean grupos nominales cuantificativos (una brizna, dos kilos, un montón). La sintaxis de estos grupos presenta muchos puntos en común con la de los cuantificadores un poco (de) o algo (de). Así, al igual que el cuantificador un poco, los nombres cuantificativos suelen estar encabezados por el indefinido un / una (una pizca de ~ un poco de). Por otra parte, los acotadores y los de medida apenas pueden ser modificados por adje­ tivos restrictivos. Los primeros aceptan los de tamaño (Se comió un plato grande de pasta); los segundos solo admiten los que dan lugar a nuevas unidades de medida: un dólar canadiense, un metro cúbico. 12.4.2 Los sustantivos cuantificativos. Aspectos léxicos y semánticos 12.4.2a Una serie de sustantivos acotadores y de grupo sirven de comodines para entidades muy variadas. Es el caso de pedazo, porción, trozo, cacho (propio de la lengua coloquial o popular de muchos países); cantidad, conjunto, grupo, infinidad, manotón (en el Caribe continental), mogollón (propio del registro coloquial de al­ gunos países), montón, multitud, serie, sinfín, sinnúmero. No están especializados tampoco los sustantivos numerales: decena, docena, centenar, millar, etc. Otros, en cambio, se aplican solo a determinados tipos de materias o sustancias. Así sucede, por ejemplo, con los acotadores brizna (de hierba, de polvo, de paja); copo (de nieve, de avena); diente (de ajo); filete (de carne, de pescado); gajo (de limón, de naranja); grano (de maíz, de trigo, de café, de uva, de polen); lapso (de tiempo); lingote (de oro); men­ drugo (de pan); rodaja (de carne, de pescado, de tomate); terrón (de azúcar, de sal ); tramo (de carretera, de camino). Entre los nombres de grupo que restringen más notablemente sus complementos cabe mencionar los que denotan conjuntos de animales como banco (de peces); bandada (de pájaros); enjambre (de abejas, de avis­ pas); piara (de cerdos); recua (de mulas); yunta (de bueyes), etc. Los nombres de me­ dida son específicos de la magnitud que se mide (kilo para peso, litro para capacidad, hora para tiempo, etc.), aunque algunos son apropiados en más de una: los grados miden la temperatura, la humedad, etc., los metros, la longitud, la altura, la distan­ cia, el espesor, etc. 12.4.2b Los sustantivos cuantificativos difieren también en la cantidad que ex­ presan. Conllevan la idea de pequeñez o importancia escasa ápice, atisbo, átomo, brizna o pizca entre otros muchos; indican lo contrario barbaridad, carrada (sobre todo en el área rioplatense), chorro, disparate, enormidad, infinidad, mogollón, molle­ jero (sobre todo en el Caribe continental), montón, panda, pila, ponchada, porrada, porrón, toco, troja o vagón, entre otros muchos. Desde otro punto de vista, barniz, mano, capa o pátina se aplican cuando lo que se cuantifica está superpuesto y se considera ligero o superficial (como en un barniz de respetabilidad); acceso, arran­ que, arrebato, ataque, chorro, así como alud, cascada, oleada, tromba, tumulto, entre otros, aportan la idea de que el conjunto cuantificado sobreviene repentinamente o de forma impetuosa. Unos inducen la valoración positiva de lo cuantificado (plantel) y otros la negativa (hatajo, manga, panda, pandilla). Algunos sugieren que los ele­ mentos del grupo al que se alude están entrelazados y desordenados (batiburrillo, enredijo, entrevero, revoltijo), o bien que aparecen ceñidos por algo (atado, ata- dillo, fajo, hato, haz, ramo) o concatenados (cadena, catálogo, ristra, serie, sucesión). 12.4.2c El sustantivo y el grupo nominal 218 12.4.2c Los sustantivos acotadores están sujetos a considerable variación dialec­ tal. Así, en algunos países se usa feta (una feta de jamón, de queso) para nombrar lo que otros designan con lasca, lonja o loncha. Se emplea buche con nombres de líqui­ dos en casi todas las áreas hispanohablantes, pero con frecuencia mayor en el espa­ ñol americano que en el europeo: Siento que un buche de cerveza me anega lentamente el estómago y empieza a subirme hacia el pecho (Montero, M., Capitán). Está, en cambio, más restringido hamaca (una hamaca de carne, de yuca). Los mis­ mos sustantivos se emplean a veces, según los países, para materias distintas. Así, se usa en casi todas las áreas hispanohablantes una rebanada de pan, pero en muchos países son también naturales expresiones como una rebanada de fruta, de salmón, de sandía o de cebolla: Empezaron por tomar objetos muy simples pero orgánicos —un frijol, una rebanada de cebolla [...]— (Fuentes, Cristóbal). Existen otros muchos casos de variación similares a estos. 12.4.3 Sustantivos clasificativos Los sustantivos clasificativos (también llamados de clase y cualificativos), como clase, especie, suerte, tipo o variedad, poseen varios puntos en común con los cuantificativos, pero también se diferencian de ellos en algunos rasgos. 12.4.3a Al igual que los nombres cuantificativos, los clasificativos aparecen de or­ dinario en estructuras pseudopartitivas, es decir, toman un grupo preposicional in­ troducido por la preposición de seguido de un nombre o grupo nominal sin determinante: La mayoría de la gente se deja cautivar por esa clase de mentiras (Ale­ gría, C., Detén); En el fondo divisé una suerte de torre, coronada por una cúpula (Bor­ ges, Libro). Sin embargo, a diferencia de los nombres cuantificativos, algunos cualificativos aceptan también sustantivos contables en singular, lo que da lugar a contrastes como un tipo de niño ~ *un grupo de niño. 12.4.3b Los nombres cuantificativos y los clasificativos se parecen en que ambos ofrecen vacilaciones de concordancia cuando funcionan como sujeto (§ 33.4.3c): Un nu­ meroso grupo de manifestantes {recorrió ~ recorrieron} las principales avenidas de la capi­ tal; Esa clase de personas no me {interesa ~ interesan} nada. Se parecen igualmente en que forman grupos nominales indefinidos, y en que no son ellos propiamente, sino sus com­ plementos, los seleccionados por un predicado en las construcciones pseudopartitivas. La relación semántica entre el verbo comprar y el sustantivo novela que se obtiene en el grupo verbal comprar novelas permanece en comprar una especie de novela y en comprar un grupo de novelas, ya que en uno y otro caso se compran novelas, no especies ni grupos. 12.5 Los nombres propios 12.5.1 Clases de nombres propios 12.5.1a Los nombres propios de persona se llaman antropónimos (Clara, Luis). Los nombres de animales (llamados zoónimos) pueden ser también propios (Babie­ ca, Micifuz, Pegaso). Son asimismo nombres propios los que designan las ­divinidades 219 Los nombres propios 12.5.2a y figuras religiosas (Alá, Apolo, Buda, Cristo, Dios), así como los seres mitológicos, legendarios o fantásticos (Hércules, Papá Noel, Pulgarcito). Entre los antropónimos se suelen distinguir los nombres de pila, los apellidos y los sobrenombres. Cons­ tituyen un tipo especial de nombres de pila los hipocorísticos. Se trata de formas abreviadas que se usan en la lengua familiar como designaciones afectivas: Lola, Lupe, Nacho, Paco, Pepe, Pili, Tere. Muchos apellidos son en español nombres pa- tronímicos, es decir, derivados morfológicos de los nombres de pila: Fernández, de Fernando; Martínez, de Martín; Pérez, de Pero. Entre los sobrenombres están los seu- dónimos, nombres que emplean los autores o artistas para ocultar el propio: Azorín, el Brocense, Cantinflas; los apodos o motes, que son designaciones irónicas, descali­ ficadoras o cariñosas: la Beba, el Bizco, la Chata, el Negro —o, en plural, más propio de España, la Ojos, la Pecas, el Piernas—; y los alias, que se emplean como nombre artís­ tico o profesional (la Chunga, el Cordobés), pero también como apodo, con intención no necesariamente descalificadora, entre individuos que viven al margen de la ley. 12.5.1b Los nombres propios de lugar se denominan topónimos. Designan con­ tinentes (América), países (Costa Rica), estados (Jalisco), provincias (Entre Ríos), departamentos (Florida), ciudades (Santiago), pueblos (Casupá), calles (Corrientes), barrios (Chacarita), montañas o picos (Aconcagua), volcanes (Chimborazo), cabos (San Lucas), islas (Menorca), istmos (Panamá), etc. Se emplean muy a menudo en construcciones apositivas (§ 12.7.4), con la preposición de (la ciudad de Buenos Aires, la isla de Jamaica) o sin ella (la calle Zamora). Forman un grupo particular de topónimos los hidrónimos, es decir, los nombres propios que designan ríos (Lempa), canales (Yucatán), arroyos (Miguelete), mares (Negro), océanos (Atlántico), etc. También se construyen frecuentemente en aposición: el río Duero, el mar Mediterráneo, el océano Atlántico, si bien pueden dejar implícito el nombre común: el Duero. 12.5.1c Se ajustan en mayor o menor medida a las características de los nombres propios (§ 12.5.2) los que denotan festividades o conmemoraciones (la Ascensión, el Ramadán); astros (Ganímedes, Marte, Orión); representaciones alegóricas (la Muer­ te); títulos de obras (Simón Bocanegra); fundaciones (Lolita Rubial); órdenes religio­ sas (Santa Clara); empresas (El Mercurio de Antofagasta); clubes (Club Deportivo Istmeño); corporaciones (Real Academia Española), y otras muchas asociaciones, agrupaciones o instituciones de diversa naturaleza. 12.5.2 Características gramaticales de los nombres propios En el § 12.1.2a se explicó que el nombre propio carece de significado, pero posee, en cambio, valor denominativo: nombra a los individuos particulares y los diferencia de otros de su misma especie. Esta caracterización semántica se corresponde con una serie de propiedades sintácticas, aunque no todas se manifiestan con igual clari­ dad en todos los nombres asimilables a los propios. 12.5.2a Dado que los nombres propios incorporan la noción de ‘unicidad’, se construyen prototípicamente sin artículo. Coinciden en ello con los pronombres personales, que también la incorporan: No me gusta {Antonia ~ usted ~ *jefe}. Este criterio no permite discriminar nítidamente los nombres propios de los comunes, 12.5.2b El sustantivo y el grupo nominal 220 pero constituye un instrumento útil. De acuerdo con él, los nombres de los meses se comportan como propios, aunque no se escriban con mayúscula: No me gusta febre­ ro; Ya llegó agosto. Lo contrario sucede con los nombres que designan disciplinas: Me gusta la Astronomía. Los de las estaciones y los días de la semana se parecen más a estos últimos que a los de los meses: No me gustan los lunes; Ya llegó el verano. Los nombres de pila no suelen llevar artículo, si bien este aparece en la lengua popular de muchos países: la Juana, el Ramón. Tampoco aparecen precedidos de otros deter­ minantes, a menos que tengan valor afectivo y no discriminativo, como en —¡Cobar­ de será tu Inés! —saltó Nadine, dejándome turulato— (Bryce Echenique, Martín Romaña); ¡Qué tipo, Dios mío, este Ezequiel Mosácula! (Aparicio, Retratos). 12.5.2b Algunos topónimos se usan siempre con artículo determinado porque está incorporado a ellos: El Cairo, La Habana, La Haya, La Mancha, El Paso, El Sal­ vador. Se dice, por tanto, Viajaré a El Salvador (no *a Salvador). En todos estos casos el artículo ha de escribirse en mayúscula. En cambio, con otros topónimos el artícu­ lo es potestativo: no se suprime cuando se usa en nombres oficiales, como República del Perú o República Oriental del Uruguay, pero puede omitirse en otros muchos contextos: (el) Perú, (el) Paraguay, (el) Uruguay, (la) Argentina, (la) China, (la) In­ dia. Se registran, pues, alternancias como viajar al Perú ~ viajar a Perú. En estos ca­ sos el artículo se escribe con minúscula y permite intercalar adjetivos entre él y el nombre, lo que revela que no está sintácticamente integrado. Puede compararse, por ejemplo, el actual Uruguay con *la populosa Haya. Los nombres de los montes y de los ríos se comportan como el Uruguay, en lugar de como La Haya: Gracias a su ­privilegiada situación, en medio de los imponentes Alpes, Liechtenstein cuenta con nu­ merosas estampas bucólicas (Vanguardia [Méx.] 28/11/2007). 12.5.2c Es también característico de los nombres propios el no admitir comple­ mentos restrictivos: *Ana inteligente, *Oslo frío, *París de hoy. Sí pueden llevar, en cambio, epítetos: la astuta Sofía, el casto Manuel. Repárese en que aparecen comple­ mentos restrictivos en los textos siguientes: […] un abogado que no se conforma con el Buenos Aires forense o musical o hípico, y avanza todo lo que puede por otros zaguanes (Cortázar, Reunión); Y no solo es llamativo el caso de Pessoa, sino, además, que hablemos de un Picasso azul, un Picasso rosa, un Pi­ casso cubista, un Picasso clásico (ABC Cultural 30/12/2002); De la correspondencia con este último, sale un Borges distinto a la imagen que se tiene de él (Mundo [Esp.] 3/3/1996). En estos textos no se hace referencia a la existencia de varios Buenos Aires, varios Picassos y varios Borges, sino más bien de varias facetas suyas. Se trata, en efecto, de nombres propios que pasan a usarse como comunes, lo cual induce la presencia del artículo. El uso en plural de nombres propios de persona los asimila igualmente a los nombres comunes, como en los Alfonsos de su extensa familia. 12.5.2d Constituyen también nombres propios que pasan a usarse como comunes los que designan marcas (una Ducatti, un Rólex, una coca-cola), premios (Recibió un óscar, un césar, dos goyas) u obras de arte, sobre todo pictóricas, identificadas por el nombre de su autor: Recuerdo que en esa casa había un Picasso de los más hermosos que he visto (Neruda, Confieso). Otros nombres comunes creados a partir de primitivos 221 El grupo nominal 12.6.1c nombres propios se refieren a arquetipos humanos: una celestina (‘alcahueta’); un donjuán (‘seductor’); una magdalena (‘mujer penitente o visiblemente arrepentida’); un nerón (‘hombre muy cruel’). Sí suelen, en cambio, asimilarse a los nombres pro­ pios los que resultan de procesos de antonomasia consistentes en usar un nombre común que, en un determinado entorno cultural, se entiende aplicado a un solo in­ dividuo: el Filósofo por Aristóteles, el Profeta por Mahoma, la Virgen por María, la Voz por Frank Sinatra, etc. También se comportan como propios los nombres comu­ nes usados metalingüísticamente. Puede compararse, por ejemplo, *Rosa tiene espi­ nas con “Rosa” tiene cuatro letras. 12.6 El grupo nominal 12.6.1 Componentes del grupo nominal 12.6.1a Los grupos nominales se construyen en torno a un sustantivo. Pueden ser muy simples, como los constituidos por un solo nombre (Me gusta mayo; Entra aire; Llamó Marta) o mucho más complejos, como el subrayado en Se introdujo entre los surcos de la lenta y pesada muchedumbre que bajaba por la calle en aquel momento, atraída por la tragedia (Somoza, Caverna). La complejidad de los grupos nominales se debe a los diversos elementos que pueden incidir sobre el sustantivo: artículos y otros determinantes (Te llamó el jefe; No me gusta este autor; Algunas fechas no eran correctas), adjetivos y participios (Entra aire frío; Espero noticias recientes; Retiró los billetes reservados), sustantivos o grupos nominales (el doctor García), complemen­ tos preposicionales de muy diverso tipo (lazos de colores, ladrones sin escrúpulos, viaje al Polo Norte, la idea de que vengas), así como oraciones de relativo (cosas que faltan; el gato, que seguía allí). 12.6.1b Los componentes del grupo nominal inciden sobre el sustantivo que fun­ ciona como núcleo de forma escalonada o jerarquizada, es decir, subordinados unos a otros. Así, en las viejas novelas románticas de librería de ocasión, el artículo incide sobre todo el grupo restante; el adjetivo viejas lo hace sobre novelas románticas de librería de ocasión, y de librería de ocasión, sobre novelas románticas. A su vez, novela y librería llevan sus propios modificadores, respectivamente románticas y de oca­ sión. Los corchetes pueden marcar estas relaciones sucesivas de subordinación en las [viejas [ [novelas románticas] [de [librería [de ocasión] ] ] ] ]. A estos recursos se aña­ den los que permite la coordinación de segmentos, como en dos o tres días; ojos ne­ gros, grandes y profundos; cosas que faltan y que se necesitan, etc. 12.6.1c Pueden ser especificativos o explicativos varios de los modificadores del núcleo en el grupo nominal, en particular los sustantivos en aposición, los adjetivos, algunos grupos preposicionales, los participios y las oraciones de relativo. Los primeros restringen la extensión del grupo nominal, de modo que la expresión los filó­ sofos racionalistas denota un conjunto más reducido de individuos que los filósofos; los modificadores explicativos son incisos que ayudan a identificar la referencia o proporcionan otro tipo de informaciones complementarias o aclaratorias, como en Sé por qué me contaba lo de su amigo, el senador (Serrano, M., Vida); Los búlgaros, cansados y con una motivación relativa, deberán reponer fuerzas (Mundo [Esp.] 12.6.2a El sustantivo y el grupo nominal 222 16/7/1994); ¡Bendito sea Dios!, que ha prolongado la vida de los míos un año más (Sawa, Iluminaciones). 12.6.2 Locuciones nominales 12.6.2a Es necesario distinguir los grupos nominales de las locuciones nominales. En la oración Compré una mesa redonda aparece un grupo nominal cuyo núcleo es mesa; en cambio, en Convoqué una mesa redonda, el grupo nominal está formado por el artículo un y una locución nominal (mesa redonda ‘cierta reunión’). Como se explica en el § 1.5.2a, las locuciones nominales constituyen una sola pieza léxica porque su significado no se obtiene composicionalmente, es decir, combinando sus elementos constituyentes. Como es esperable, el grupo adjetival muy animada que aparece en Convoqué una mesa redonda muy animada incide sobre la locución en su conjunto. Por otra parte, las locuciones nominales que contienen la expresión «de + grupo nominal definido» no admiten la sustitución de este segmento por un posesivo: la edad del pavo > *su edad; el amo del cotarro > *su amo, lo que confirma que estos modificadores no son propiamente grupos preposicionales. 12.6.2b La noción de ‘composicionalidad’ que caracteriza a las locuciones es ­gradual. No siempre es fácil determinar, en efecto, si una combinación está lo sufi­ cientemente gramaticalizada para ser considerada locución o, por el contrario, ­constituye un grupo nominal. Este último parece ser el caso de puerta blindada o lucha interior, a pesar de que tienen entrada en el DRAE. Se reconoce generalmente que son borrosos los límites entre las locuciones y los compuestos. Aunque se ha aducido que las locuciones son sensibles a las relaciones de concordancia (un cabo suelto > varios cabos sueltos, frente a un sordomudo, varios sordomudos), este no es un criterio infalible, como se muestra en el § 11.1.3b. También es variable el grado de transparencia de las locuciones nominales. Así, un diente de leche designa un diente, pero un diente de león es una planta. 12.6.2c Las locuciones nominales corresponden a diversas pautas sintácticas: «sustantivo + adjetivo» (aguas menores, cama redonda, chivo expiatorio, gramá­tica parda, habas contadas, llave inglesa, manga ancha, pez gordo, sentido común); «adjetivo + sustantivo» (malas artes, media naranja); «sustantivo + de + sustan­tivo o grupo nominal» (boca de lobo, cajón de sastre, fin de semana, hombre de paja, juego de niños, orden del día, pájaro de cuenta, sala de espera, talón de Aquiles); ­«determinante + sustantivo + de + nombre propio o grupo nominal» (el amo del cotarro, el chocolate del loro, el lucero del alba, el rigor de las desdichas, la cuenta de la vieja, la ley del embudo, la purga de Benito); fórmulas coordinadas: alfa y omega, cara y cruz (también cara o cruz), carros y carretas, dimes y diretes, tira y aflo­ ja, toma y daca. 12.7 Los complementos del nombre Sobre el sustantivo núcleo del grupo nominal pueden incidir varios tipos de mo­ dificadores y complementos. Ante el nombre pueden aparecer determinantes y 223 Los complementos del nombre 12.7.1c a­ dje­tivos, mientras que siguen al sustantivo grupos adjetivales, nominales o prepo­ sicionales, además de oraciones de relativo. La mayor parte de estos elementos se analizan en capítulos independientes de esta gramática. Sobre las posiciones relati­ vas que ocupan se harán varias consideraciones en el §  12.8. En esta sección se ­examinarán únicamente los complementos preposicionales del sustantivo. Estos grupos preposicionales pueden ser argumentos o adjuntos. Como se explica en el §  1.6.2d, los primeros denotan participantes pedidos por el propio significado del sustantivo, a diferencia de los segundos. 12.7.1 Los complementos argumentales del nombre: sustantivos que los admiten Son tres, fundamentalmente, las clases de sustantivos que se construyen con com­ plementos argumentales: las nominalizaciones, los sustantivos con complementos de régimen y los nombres de significado relacional. 12.7.1a Las nominalizaciones son sustantivos derivados de verbos o adjetivos que heredan ciertas propiedades sintácticas de la base, entre ellas algunos de sus argumentos. Así, el complemento subrayado en el traslado de los restos mortales del finado representa un argumento de traslado, heredado del verbo trasladar, que cons­ tituye su base. Se desarrollarán algunos aspectos de la sintaxis de las nominalizacio­ nes en el § 12.7.2. 12.7.1b Un buen número de sustantivos introducen complementos en función de las preposiciones que rigen. Son los complementos de régimen, que se analizan en el capítulo 36. Allí se explica que los sustantivos que rigen cada preposición pueden clasificarse en varios grupos semánticos, aunque de fronteras no totalmente preci­ sas. Por ejemplo, entre los que rigen a están los que expresan emociones o sensacio­ nes dirigidas contra algo o alguien (el odio a los demás, el miedo a fracasar); gestos igualmente dirigidos o expresiones que los manifiestan (un saludo a todos, recuerdos a tía Enriqueta); resultados de actuaciones que se realizan en honor a una persona o una cosa (monumento a la Constitución, oda a la libertad), etc. Algunos de ellos son a la vez nominalizaciones, cuyo complemento se construye con una preposición here­ dada unas veces de su base verbal, como en {contribuir ~ contribución} a la causa, pero no otras, como en asalto a las murallas frente a asaltar las murallas. 12.7.1c Llevan también complementos argumentales una serie de nombres que expresan significados relacionales, es decir, nociones que afectan por fuerza a algo o a ­alguien o que revierten necesariamente en otra persona o cosa. Así, no puede concebirse la noción expresada por sobrino sin pensar en otra persona con la que se establece este parentesco. La expresión de Arturo se considera, por tan­ to, un complemento argumental en el sobrino de Arturo, pero no en el caballo de Arturo. Son argumentales los sustantivos de parentesco (nuera, padre, sobrino) y de representación (cuadro, dibujo, estatua, foto), así como los que designan re­ laciones sociales (amigo, colega, compañero), nociones relativas al ámbito de ­actuación o de responsabilidad de alguien (  jefe, ministro, portero), relaciones «parte – todo» (ático, brazo, final, lado, orilla, suplemento, umbral), propiedades 12.7.2a El sustantivo y el grupo nominal 224 de personas o cosas (altura, contenido, contorno, edad, extensión, forma, fuerza, medida, peso, precio) y relaciones de subordinación o dependencia (criado, dueño, propietario). Algunos de estos sustantivos son a la vez nominalizaciones (director, supervisor, blancura). 12.7.2 Los complementos argumentales en las nominalizaciones 12.7.2a Como se explicó en el §  12.7.1a, el término nominalización se aplica ­generalmente a los sustantivos derivados de una forma no nominal, que se carac­ terizan por que pueden manifestar sintácticamente, con ciertas restricciones, argu­ mentos que corresponden a sus bases léxicas. Así, en Trazaba un cuadro […] de lo que  había sido nuestra administración de la isla en los años cuarenta y cincuenta ­(Edwards, Whisky), el posesivo nuestra y el grupo preposicional de la isla represen­ tan, respectivamente, el agente y el paciente de administración, funciones semánti­ cas que el sustantivo hereda de su base administrar. El otro grupo subrayado, en los años cuarenta y cincuenta, es un adjunto, lo que pone de manifiesto que estos tam­ bién pueden ser heredados. Cabe decir lo mismo de algunos predicativos, que resul­ tan apropiados en las nominalizaciones: la aparición de Elena completamente desnuda (predicativo de Elena), la utilización del viento como fuente de energía (pre­ dicativo de el viento). 12.7.2b Las nominalizaciones se pueden dividir en cinco grupos: 1) de acción; 2) de efecto o resultado; 3) de cualidad; 4) de agente y 5) de estado. Se ejem­ plifican algunas nominalizaciones de acción en los textos siguientes (se marcan con trazo discontinuo sus complementos argumentales): Su trasposición a un idioma que ignora las palabras compuestas tiene que agravar su inhabilidad (Borges, Historia); […] la fácil sustitución de una pieza por otra (Goytisolo, Diario); […] mi aproximación a la pintura y al dibujo (ABC Cultural 27/9/1996). 12.7.2c En las nominalizaciones de acción (grupo 1) puede producirse ambi­ güedad entre los complementos subjetivos y los objetivos. Así, en la valoración de los candidatos, el grupo nominal los candidatos puede representar a los que valoran algo (complemento subjetivo) o a los que son valorados (complemento obje- tivo). La ambigüedad puede depender, por otro lado, de si el nombre de acción se deriva de un verbo transitivo o de su correspondiente intransitivo. Así, puede usarse la expresión la conclusión de los trabajos para expresar que ciertos trabajos concluyeron (interpretación intransitiva), pero también que fueron concluidos por alguien (interpretación transitiva). Del mismo modo, el hundimiento del petro­ lero corresponde a ‘El petrolero se hundió o se hundirá’, pero también a ‘Alguien hundió o hundirá el petrolero’. El sustantivo hundimiento se asocia de modo natural con un verbo transitivo (hundir), además de con uno intransitivo (hundirse), pero la mayor parte de los derivados en -miento prefieren la segunda opción. Así, calen­ tamiento se asocia con calentarse (calentamiento del globo ‘El globo se calienta’), raramente con calentar; endeudamiento con endeudarse, raramente con endeudar; movimiento con moverse, no con mover; apasionamiento con apasionarse, no con apasionar, etc. 225 Los complementos del nombre 12.7.2h 12.7.2d Los argumentos del nombre pueden estar o no presentes en la interpreta­ ción de acción, ya que los sustantivos, al igual que los verbos, pueden poseer argu- mentos implícitos o sobrentendidos, como ponen de manifiesto los ejemplos siguientes: La reunión tuvo lugar en un amplio salón del hotel más lujoso del balneario (Benedetti, Porvenir); Debo repetir que el encuentro con Cayetana fue totalmente casual y no estaba combinado de antemano (Larreta, Volavérunt); Planean una invasión a gran escala (ABC 9/5/1997). 12.7.2e Muchas nominalizaciones de acción pueden interpretarse también en el sentido de efecto, como explican los diccionarios. Así ocurre, por ejemplo, con re­ caudación, que designa la acción de recaudar en durante la recaudación, pero la can­ tidad recaudada (el efecto) en Entregaron la recaudación; o con compra, que denota acción en Hizo la compra rápidamente y efecto en Dejó la compra en la mesa. Las nominalizaciones de efecto aceptan mejor el plural que las de acción, de modo que las recaudaciones y las compras tienden a entenderse como resultados más que como sucesos. 12.7.2f Las nominalizaciones de efecto (grupo 2 en el § 12.7.2b) son compatibles con el argumento agente (Llevaba en la cartera la dimisión de Álvaro), pero este no se expresa en ellas mediante por o por parte de (también por su parte), a diferencia de  las nominalizaciones de acción. La presencia del complemento que designa al paciente favorece casi siempre la interpretación de acción en lugar de la de efecto, de modo que la compra de la mercancía y la construcción del edificio aluden a las ­acciones de comprar y construir, respectivamente (no a lo comprado y lo construi­ do). Constituyen excepciones los nombres de efecto que expresan representaciones, interpretaciones o descripciones de ciertos actos, como filmación, representación, reproducción, traducción: Ella condescendió a explicarle que era la exacta reproducción de un diseño de Leonardo da Vinci (Mujica Lainez, Bomarzo). 12.7.2g Las nominalizaciones de cualidad (grupo 3 en el § 12.7.2b) son sustan­ tivos derivados de adjetivos, por lo que denotan propiedades. Los seres a los que estas se atribuyen constituyen sus argumentos: la aspereza del corcho, la sordera del abuelo. Pueden, además, aparecer con otros complementos heredados del adjetivo de la base, como los subrayados en la amabilidad del anfitrión con sus invitados, su fidelidad a la causa, o en Lo que ella veía claro es que tenía que ser ella, no yo, quien preguntara a Ranz, no tanto en la seguridad de que a ella le contaría cuanto de que a mí no lo haría (Marías, J., Corazón). Aunque no constituye una pauta frecuente, algu­ nos nombres de cualidad pueden ser también nombres de acción. En efecto, limpieza es nombre de cualidad en Que también el Alma aprueba / la limpieza de su fe (Lope Vega, Peregrino), pero nombre de acción en Hace mucho tiempo que debimos hacer la limpieza (Gironella, Millón). 12.7.2h Las nominalizaciones de agente (grupo 4 en el §  12.7.2b) se forman con sustantivos derivados de verbos. Se construyen normalmente con complemen­ tos que corresponden al objeto directo del verbo (complementos objetivos) introdu­ cidos por de, como los subrayados con trazo discontinuo en los ejemplos siguientes: 12.7.2i El sustantivo y el grupo nominal 226 La muerte del desequilibrado acuchillador de don Sebastián Bergua, y violador de doña Margarita y de la artista, fue […] (Vargas Llosa, Tía); Los tripulantes de un vapor que había fondeado en la isla estaban despellejados (Bioy Casares, Invención); Era Victoria, la sigilosa vengadora de Rubén Fornaris (Cabrera Infante, Habana). No obstante, se mantienen también los argumentos heredados de los verbos corres­ pondientes cuando están encabezados por otras preposiciones, como en un ­aspirante a becario, una investigadora en Psicología Clínica. Es frecuente que el complemento objetivo sea sustituido por un posesivo: el comprador de la finca > su comprador; nuestros lectores; tu defensora; sus torturadores. No aparece el agente en esta pauta porque está incorporado semánticamente en el sustantivo. 12.7.2i Se forman con mayor facilidad las nominalizaciones de agente si los com­ plementos nominales son genéricos, se construyen sin artículo y se asimilan a los adjetivos de relación, como en el cantor de tangos, una vendedora de diarios, la teje­ dora de sueños, un conocedor de vinos (sería extraño … de este vino), la escritora de cuentos (más común que … de este cuento), un visitador de enfermos o en […] un triste soplador de vidrios (García Márquez, Otoño). Los nombres de instrumento muestran asimismo la propiedad que se acaba de describir: una trituradora de residuos, un buen conductor de electricidad. 12.7.2j Las nominalizaciones de estado (grupo 5 en el § 12.7.2b) se ­diferencian de las de cualidad en que las primeras tienen bases verbales, mientras que las segun­ das las poseen adjetivales. Entre las de estado destacan las que aluden a sensaciones, impresiones, emociones, actitudes y diversos estados de conciencia. Se subrayan los complementos que constituyen sus argumentos con trazo discontinuo: Los animaba una motivación más alta: el deseo de que sus hijos crecieran con la certeza de que la familia es la base de todo bien (Donoso, Casa); Sin embargo, la creencia en la capacidad de la ciencia para “el perfeccionamiento de la especie humana”, así como para servir de modelo en la reorganización social de la sociedad, ha sufrido profundos altibajos desde el Setecientos (Sánchez Ron, Ciencia); Me atormentaba el recuerdo de todo aquello (Semprún, Federico Sánchez). La preposición que lleva el complemento del sustantivo puede no ser admitida por el verbo de origen, y viceversa. Contrastan, en efecto, su gusto por la buena mesa con *Le gusta por la buena mesa, y Se admira de todo con *su admiración de todo. 12.7.3 Modificadores no argumentales del nombre: los adjuntos Los adjuntos son modificadores del sustantivo no pedidos por el significado de este. Desde el punto de vista categorial, pueden ser adjetivos (decisión acertada), grupos preposicionales (tarta de chocolate), grupos nominales (su aparición el martes pasado) y oraciones de relativo (el resultado que esperamos). Se describirán aquí únicamente los preposicionales, ya que los demás tienen su lugar en otros capítulos. ­Desde el punto de vista semántico, los adjuntos pueden pertenecer a los grupos que se espe­ cificarán en los apartados que siguen. Aun así, la gramática no puede ir muchas 227 Los complementos del nombre 12.7.3d v­ eces más allá de señalar una relación abierta entre dos nombres, que el contexto actualiza en cada caso particular. 12.7.3a Los adjuntos de lugar y de tiempo suelen ir encabezados por la prepo­ sición de: la gente de aquí, la tienda de la esquina, un amigo de la infancia, la excursión de ayer. Se prefiere el cartel de ese muro o la tienda de debajo de mi casa a el cartel en ese muro o la tienda bajo mi casa (construcciones comunes en inglés y en otras len­ guas germánicas). Las nominalizaciones de acción y otros sustantivos que denotan eventos están libres de la restricción que se menciona, como en Su llegada en los primeros días de abril o en Él es quien […] los apresa y remite para su venta en este país (Villaverde, Cecilia Valdés). Otros complementos locativos o temporales no encabe­ zados por de pueden tener explicaciones diversas. Así, la expresión subrayada en Tanta gente en la calle la aturdía es un predicativo de tanta gente; el adjunto subra­ yado en La gente aquí lo veneraba (Barnet, Gallego) se justifica porque contrae rela­ ciones con el predicado principal. La construcción con superlativo o con ordinal también facilita la presencia de otras preposiciones, como en el mejor defensa {en la actualidad ~ en todo el continente} o en Está tratando de lograr su primer título desde 1994 (Américas 29/3/1997). 12.7.3b Los adjuntos de cantidad pueden ser temporales (excursión de dos días), locativos (viaje de doscientos kilómetros) o de otro tipo: Anabelle parió un niño arru­ gadito y pelón, de tres kilos de peso (Alberto, Eternidad). Expresan pertenencia o posesión otros muchos adjuntos: el lugar en la fila de Marta, la casa de Ana. Las preposiciones con y sin introducen muchos de los complementos que suele admitir el verbo tener: gente {con ~ que tiene} doble personalidad; personas {sin ~ que no tie­ nen} problemas. 12.7.3c Son muy numerosos los complementos preposicionales de interpretación clasificativa. Se asimilan a los adjetivos y pueden alternar con ellos, como en pas­ ta {de dientes ~ dentífrica}; libros {de niños ~ infantiles}; barco {de vela ~ velero}. Algu­ nos poseen límites difusos con las locuciones nominales, en el sentido de que, por un lado, son expresiones acuñadas de uso frecuente pero, por otro, presentan cierto gra­ do de composicionalidad. Los adjuntos de interpretación clasificativa suelen cons­ truirse con sustantivos sin determinante y expresan nociones diversas: precio o valor (zapatos de cien dólares); finalidad, uso o destino (pasta de dientes, cuchillo de cocina, caña de pescar, filtro para café); elemento que permite el funcionamiento de algo (molino de viento, barco de vela, motor de explosión, locomotora de vapor); materia o contenido (traje de seda, pastel de manzana, cuentos de terror); accesorio o elemento complementario (un vestido con lunares, un señor con pipa), entre otras nociones similares. 12.7.3d Se forman adjuntos de interpretación calificativa o evaluativa con un gran número de nombres abstractos, especialmente de cualidad: personas de cierta edad, cosas de escasa importancia, argumentos de poco peso, novela de escaso mérito. En muchos de los casos en que estos sustantivos se construyen sin modifi­ cadores adjetivales se interpreta que la propiedad que expresan se predica en un grado elevado: personas de edad, cosas de importancia, argumentos de peso, novela de mérito. 12.7.4 El sustantivo y el grupo nominal 228 12.7.4 Modificadores no argumentales del nombre: la aposición. Aposiciones especificativas Las aposiciones o construcciones apositivas son secuencias en las que el modi­ ficador de un sustantivo es otro sustantivo o un grupo nominal. Las aposiciones se clasifican en especificativas (que responden a la pauta «A B»: mi amigo Arturo) y explicativas (con la estructura «A, B»: mi amigo, Arturo). 12.7.4a Las aposiciones especificativas pueden adoptar dos formas distintas: la unión directa de un nombre con otro nombre o un grupo nominal (la ópera Fide­ lio), y la unión mediante la preposición de (pauta «A de B»), unas veces obligatoria, como en el problema de la droga, y otras opcional, como en la calle (de) Alcalá. A pesar de que se suelen denominar especificativas, este término no les corresponde en el mismo sentido en que se aplica a una oración de relativo (la gente que espera) o incluso a un adjetivo (la gente corriente). La diferencia radica en que las aposiciones especificativas no suelen acotar o restringir la denotación del sustantivo, sino que identifican la referencia del sustantivo sobre el que inciden. Así, las aposiciones ­subrayadas en el número cuatro o el problema de la droga señalan, respectivamente, cómo se llama cierto número o cuál es el problema al que se hace referencia. Res­ ponden también al esquema «A de B» construcciones de sentido enfático como el tonto de Carlitos o una maravilla de película, que se estudiarán en el § 12.7.5. 12.7.4b En un buen número de aposiciones especificativas de las que se ajustan a la pauta «A B», A es un nombre común y B un nombre propio que lo identifica: la película Cabaret, el hotel Imperio, la torre Eiffel, el asunto Dreyfus, el planeta Saturno, el novelista Cervantes. Nótese que este último grupo nominal se distingue de el Cer­ vantes no­velista, donde el nombre propio se usa como común (§ 12.5.2c). 12.7.4c Entre los nombres comunes que se identifican mediante la aposición de un nombre propio (con frecuencia neutralizado en parte con los comunes: § 12.5.2d), figuran los términos que permiten establecer clasificaciones o agrupaciones, sobre todo los ­genéricos clase, estilo, tipo, marca, variedad, como en motores de la clase EFF3, muebles de estilo Luis XV, naranjas del tipo “clementina”. También reciben a menudo con nom­ bres propios en aposición los comunes que denotan parentesco o ciertas relaciones sociales (mi amigo Arturo, nuestro compadre Florián, el tío Paco), así como tratamiento o dignidad (la señora Ana, el rey Alfonso). Los que designan símbolos, signos y otros elementos de naturaleza denominativa van seguidos de sustantivos (asimilables a los propios: § 12.5.2d) en aposiciones de carácter metalingüístico: la letra m, el nú­mero 7, la fórmula SO4H2, el término global, el verbo comer, el título Cien años de soledad. 12.7.4d El término A en la pauta «A B» puede ser igualmente un nombre propio. Le sigue otro propio en el caso de los apellidos (Ana Martínez García) o los sobre­ nombres y apodos (Alfonso el Sabio, Santa María la Mayor, Pedro el Muecas), pero puede ser también común, como en Madrid capital, o un numeral, como en Alfon­ so XII (ordinal leído como cardinal). Son posibles igualmente las aposiciones con pronombres personales: —Bueno, con ustedes las mujeres, uno nunca sabe (Wolff, Álamos); Es lo que vosotros los europeos llamáis vivir en sociedad (Fernández Lizardi, Periquillo), y también las formadas por nombres comunes (solos o formando grupo 229 Los complementos del nombre 12.7.4g nominal): la reina madre, el rey profeta, una tortuga macho. Las ­construcciones apo­ sitivas permiten cierto grado de recursividad o subordinación sucesiva, como se ve en tu madrina la señora doña Ana Martínez García o en su primo el emperador Darío I el Grande. 12.7.4e Numerosas aposiciones especificativas se ajustan a la pauta «A de B», don­ de la preposición no es opcional: el problema de la droga, el mes de enero, la ciudad de Córdoba. En este esquema se establece una relación de atribución entre A y B: ‘La droga es un problema’; ‘Enero es un mes’; ‘Córdoba es una ciudad’. El segmento B puede ser también una subordinada con verbo en infinitivo (la moda de no casarse) o con verbo en forma personal (§ 43.2.4), cuando el sustantivo A puede predicarse de una proposición: Le quedó la sospecha de que algo extraño había ocurrido (Pacheco, Batallas); Difundía la tesis de que la historia era “un caos de sucesos fortuitos” (Rojas, R., Tumbas); […] la tristeza de que las cosas no hubieran tenido un origen distinto (Onetti, Novia). El análisis de las subordinadas apositivas presenta algunas dificultades que se abor­ dan en otro lugar (§ 43.2.4f). Las aposiciones nominales del tipo «A de B» son admi­ tidas por un gran número de sustantivos. Los grupos nominales que forman son generalmente definidos (el arte de la fotografía, el deporte del fútbol, la virtud de la esperanza), pero pueden ser indefinidos si B no lleva determinante (un rumor de golpe de Estado). 12.7.4f El esquema apositivo «A de B» es característico de los nombres de ciuda­ des (la ciudad de México), calles, plazas, barrios y accidentes geográficos, alternando con variantes sin de: la calle (de) Alcalá, la plaza (de) San Marcos, el cabo (de) San Vicente, el monte (de) San Antón. Existe, sin embargo, gran variabilidad en esta alter­ nancia, dependiendo de los países, de las ciudades e incluso de los casos ­individuales. 12.7.4g La alternancia «A B» ~ «A de B» se extiende a algunos nombres tempora­ les, en especial al sustantivo año (el año 1923 ~ el año de 1923). No se aplica a mes (el mes de mayo) ni a día (el día lunes). La alternancia se da en este último entre la cons­ trucción «A B» (el día martes) y la no apositiva (el martes). La primera se registra en muchos países americanos, a menudo en alternancia con la segunda, que es la única conocida en España: Era el mismo joven que me había llevado víveres el día sábado en la mañana (Edwards, An­ fitrión); El rumor general que corrió en Lima es que el día martes Tudela renunció a Torre Tagle (Caretas 17/7/1997); Cuida, pues, de tener tu baúl listo para el jueves (Matto, Aves). Con el significado de ‘hoy’, conviven el día de hoy, de extensión general, y hoy día, usado sobre todo en las áreas andina, rioplatense y chilena. En ciertos empleos meta­ lingüísticos cabe también la alternancia entre los esquemas «A B» y «A de B», como se ve en los ejemplos siguientes: Hay conceptos que algunos denominan “ocasionales”. Así el concepto “aquí”, el concepto “yo”, el concepto “este” (Ortega Gasset, Historia); Pienso que es de ahí de donde Brecht tomó el concepto de distanciamiento (Piglia, Res­ piración). Las marcas de uso metalingüístico (las comillas, en este caso) son más habituales en el primero. 12.7.5 El sustantivo y el grupo nominal 230 12.7.5 Aposiciones de sentido enfático Responden al esquema «A de B» tres construcciones distintas, todas atributivas y de sentido enfático, que se identificarán aquí con ejemplos representativos: 1) el asno de Sancho; 2) una maravilla de película; 3) un prodigio de vitalidad. 12.7.5a El primer tipo de construcción, el asno de Sancho, admite una interpreta­ ción no apositiva, sino posesiva (‘Sancho tiene un asno’), que no interesa aquí. En la interpretación apositiva, en la que se predica de Sancho el ser un asno, la expresión entera es definida: {el ~ *un} asno de Sancho; {el ~ *un} tonto de tu amigo. Es posible el demostrativo en lugar del artículo definido: Ese bestia de Pérez lo va a despedazar (Aguinis, Cruz). No se omite el determinante en esta construcción, pero sí en la ­variante de ella que caracteriza enunciados exclamativos, como en ¡Pobre de él!; ¡Di­ chosos de ustedes!, y otros similares que se mencionan en el § 42.4.1. 12.7.5b El segmento A (asno, en el asno de Sancho) se predica de B (Sancho) y es un sustantivo o adjetivo valorativo que expresa propiedades extremas. Coinciden con los que permiten formar atributos enfáticos encabezados por el artículo indefi­ nido un / una, como en el pelma de Luis ~ Luis es un pelma o en la pesada de la veci­ na ~ La vecina es una pesada (§ 15.2.3c y 37.3.1a). En la mayor parte de los usos, estos términos aportan valoraciones negativas, hasta el punto de que los de contenido po­ sitivo suelen perderlo al integrarse en la construcción: el inocente de su marido, la lista de Ana, el gracioso de tu jefe. Muchos son nombres de animales (burro, cabra, lagarta, pavo, víbora, zorro) y no escasean tampoco los habilitados por sufijos apre­ ciativos. Así, resultan raros con el sentido que aquí interesa el político del secretario provincial y la madre de Angustias, a diferencia de el politicastro del secretario pro­ vincial, la madraza de Angustias. El segmento A no se elide tras el artículo (*el tonto de Luis y el de Carlos), a diferencia de lo que sería de esperar si fuera el núcleo sin­ táctico de la construcción. 12.7.5c El segmento B designa personas y está representado por un grupo nomi­ nal definido o un nombre propio, como en el ingenuo de {mi novio ~ Luis}. Aunque los grupos nominales indefinidos admitan la interpretación específica, se rechazan construcciones como *el ingenuo de un novio que yo tuve por carecer de un determi­ nante definido. El segmento B constituye el argumento del predicado A y su referen­ te es el mismo de la expresión entera (es decir, el cerdo de tu tío alude a la misma persona que tu tío). A y B concuerdan en género y número (el tonto de tu vecino / la tonta de tu vecina / los tontos de tus vecinos / las tontas de tus vecinas), salvo que A no altere el género en función del sexo del referente, como en el bombón de tu prima (cf. Tu prima es un bombón). No se admite la sustitución de B por un posesivo (el tonto de Luis > *su tonto), aunque sí puede elidirse cuando se interpreta a partir del discurso precedente: Ese Moisés tiene marcha, sabe lo que se quiere el muy cachondo (Berlanga, Gaznápira). 12.7.5d La segunda de las tres construcciones introducidas es la representada por la secuencia una maravilla de película. En esta pauta, A se predica de B e indica una propiedad extrema, al igual que el primer tipo. No obstante, la propiedad que aporta A puede ser ahora negativa (un desastre de excursión) o positiva (un encanto de 231 Los complementos del nombre 12.7.6a c­ hica); en segundo lugar, A casi nunca es un adjetivo, aunque se documenta ­alguna excepción: —Cómo es posible que tengas a un imbécil de ayudante, primo —estalló Pascual (Vargas Llosa, Tía). El paradigma que predomina en A es el de los sustantivos llamados cualitativos o de cualidad: un encanto, una maravilla, un horror, etc. En tercer lugar, B puede no aludir a una persona, y no concuerda en género con A: una maravilla de paisaje, un cielo de persona. Los elementos exteriores al grupo nominal que remiten a la expresión entera presentan el género y el número de B: No solo fue un asco de excursión, sino que encima me salió {*caro ~ cara}; El cielo de muchacha que tienen ustedes por {*hijo ~ hija}. En cuarto lugar, B es, en esta pauta, un nombre co­ mún sin determinante: un encanto de {marido ~ *Arturo ~ *un marido ~ *ese marido}. El determinante de la expresión entera suele ser indefinido y pueden aparecer en  esta construcción determinantes exclamativos: Hoy día la máquina de hacer ­ci­garrillos es una maravilla de precisión (Ortiz, Contrapunteo); Qué maravilla de mu­ jer (Ayerra, L­ ucha). 12.7.5e Ilustra el tercer tipo de construcción la secuencia un prodigio de vitalidad. Este tipo de grupo nominal apositivo está relacionado con el anterior, pero se diferen­ cia de él en que la relación de predicación entre B y A es solo indirecta en la pauta que ahora se examina. Así, la oración Carmen es un encanto de chica (tipo 2) implica ‘Carmen es una chica’, pero Víctor es un prodigio de vitalidad (tipo 3) no implica ‘Víctor es una vitalidad’. Tampoco se dice en este ejemplo que la vitalidad sea un prodigio, sino que Víctor es un prodigio por su vitalidad o que es de una vitalidad prodigiosa. Se forma una variante de esta construcción con sustantivos que designan el punto más alto de alguna escala implícita, como en el súmmum de la elegancia, el colmo del mal gusto, o […] el no va más de la eficiencia (Tiempos 18/9/2000). 12.7.6 Aposiciones explicativas Las aposiciones explicativas corresponden a la pauta «A, B»: Polifemo, horror de aquella sierra, […] (Góngora, Polifemo); Pero a él le gustaba más la Puri, la de las ca­ bras, la de las rodillas fuertes y la camisa sucia (Montero, Amado). El segmento B representa en esta variedad un grupo nominal parentético (en el sentido de ‘situado en un inciso’) que agrega alguna precisión o algún comentario al contenido de A, otro grupo nominal. Se suele realizar una pequeña pausa entre los dos miembros de la aposición, que por lo general se representa con una coma. 12.7.6a Las aposiciones explicativas pueden ser definidas, como en No he dejado de ser aquel que apartaba el sitio a María, la costurera, en el saliente de la bolería (Chávez, Batallador), o indefinidas, como en Julio César, animosísimo, prudentísimo y valentísimo capitán, fue notado de ambicioso (Cervantes, Quijote II). Las definidas precisan la referencia del término sobre el que inciden, de modo paralelo a como lo harían en las oraciones copulativas correspondientes (‘María era la costurera’). Las indefinidas añaden, en cambio, propiedades que se le atribuyen, también como en las oraciones copulativas (‘Julio César era un capitán animosísimo…’). Las aposiciones indefinidas se solían construir sin determinante en la lengua clásica. En la actual, se observa cierta alternancia entre el artículo indefinido y la ausencia de artículo: Soña­ ba con estudiar, (una) aspiración que se vio frenada por su falta de medios. 12.7.6b El sustantivo y el grupo nominal 232 12.7.6b Las aposiciones explicativas exigen contigüidad entre ambos segmen­ tos. Así pues, junto a Ámsterdam, capital de Holanda, es una ciudad cosmopolita, no se forma la variante *Ámsterdam es una ciudad cosmopolita, capital de Holanda. Este hecho constituye un argumento a favor de excluir de las aposiciones explicativas segmentos como el subrayado en Ella sabe hacerse querer…, la muy traviesa ­(Buero, Caimán), que se asimilan a los complementos predicativos. Por lo demás, existen menos restricciones sintácticas en las aposiciones explicativas que en las especifica­ tivas. No es necesario que muestren concordancia con su antecedente: Le pegaba pataditas, y le dejaba la mano, nardo cándido, en aquella bocaza rosa (Jiménez, Plate­ ro), que puede estar constituido por un grupo nominal complejo (la ópera que escu­ ché ayer, Fidelio), e incluso no estar representado como una pieza léxica: Dejó la mochila en el suelo y, a pesar del asco, tuvo que sentarse en el excusado para quitarse las botas, tarea [ = ‘quitarse las botas’] nada fácil en ese espacio reducido (Allende, Ciudad). 12.7.6c El segmento B suele mostrar rasgos no habituales en los grupos nomina­ les que desempeñan otras funciones. Así, puede aparecer precedido de adverbios como quizá u hoy y seguido de apostillas o coletillas expresivas y generalmente ­encarecedoras, como donde {los ~ las} haya: Me hicieron conocer a Rosemarie Scharbach, quizá la persona que más influyó en mí (Leguina, Nombre); Han depuesto las armas, siguiendo el ejemplo del Movimiento 19 de Abril (M-19), hoy partido político (Proceso [Méx.] 13/10/1996); […] una serie sobre los felinos, animal misterioso y enigmático donde los haya (ABC Cultural 18/10/1996). 12.7.6d Son tradicionalmente polémicos los límites entre las aposiciones explica­ tivas y otras construcciones. Suelen considerarse aposiciones explicativas las intro­ ducidas por grupos nominales que repiten un sustantivo de la oración anterior sobre el que se hace una puntualización: Y me daba rabia, una rabia atroz (Chacel, Barrio). No son, en cambio, propiamente aposiciones explicativas los grupos nominales ­parentéticos que se usan para rectificar el contenido de alguna expresión nominal previa, atenuarlo o restringir su extensión, puesto que la misma construcción es po­ sible con grupos no nominales. Lo mismo cabe decir de los incisos introducidos por o sea, es decir, esto es: Era la zona inmediatamente debajo de la axila, más bien la parte trasera pero sin llegar a ser su espalda (Cabrera Infante, Habana); El conservatismo reaccionó en algunos de­ partamentos, concretamente en Boyacá y los Santanderes y resultó el enfrentamiento político (Alape, Paz); ¿Con quién he tenido el gusto, quiero decir disgusto, de conversar? (Vila-Matas, Suicidios); Así que imaginate si habrá sido buena noticia para mí saber que, después de seis años, la otra, o sea la única, la castigada, la leal, estaba libre (Benedetti, Primavera). 12.8 Posición relativa de los modificadores del sustantivo Se estudia en otros capítulos la posición sintáctica de los demostrativos (§ 17.3.3), los cuantificadores (§ 19.3.2d y 19.5) y los adjetivos (§ 13.6). En esta sección se ­esbozarán 233 Posición relativa de los modificadores del sustantivo 12.8.2b algunas tendencias relativas a la posición que ocupan los demás complementos y modificadores. En el orden relativo que muestran influyen factores fonológicos y factores sintácticos. 12.8.1 Factores fonológicos El más importante de los factores fonológicos afecta al cuerpo fónico de los segmen­ tos implicados, es decir, a su extensión. En efecto, el adjetivo considerable puede ocu­ par tres posiciones en la siguiente alternancia: un considerable aumento del gasto público ~ un aumento considerable del gasto público ~ un aumento del gasto público con­ siderable. No obstante, la tercera opción deja de ser viable si el complemento del gasto público se alarga, como en *un aumento [del gasto público comprometido por la Admi­ nistración] considerable. Cabe pensar que este factor es el responsable de que las ora­ ciones de relativo especificativas tiendan a colocarse en la periferia del grupo nominal. 12.8.2 Factores sintácticos Son más complejos que los anteriores, no solo por su número, sino también por las interrelaciones que se dan entre ellos, en algunas de las cuales intervienen a su vez los fonológicos. Solo se mencionan aquí algunas de las tendencias más marcadas. 12.8.2a Los determinantes y cuantificadores se anteponen a todo el grupo nomi­ nal. Pueden ir delante del núcleo ciertos adjetivos, que se estudian en el § 13.6. No se anteponen, en cambio, los grupos preposicionales. Los adjetivos posnominales sue­ len intercalarse entre el núcleo y los complementos argumentales: su fe ciega en la victoria, la llegada imprevista de su hijo, el canto monótono de la cigarra. No obstante, esta tendencia puede romperse por razones fonológicas o léxicas. Cabe atribuir a razones fonológicas (en concreto, al número de sílabas del grupo adjetival) el que resulte más natural los [viajes al extranjero] [demasiado precipitados] que los [viajes al extranjero] [precipitados]. A razones léxicas —en particular a la naturaleza modal del adjetivo razonable— se debe la gramaticalidad de secuencias como una interpre­ tación de los datos razonable, por oposición a la de *el canto de la cigarra monótono. Los adjetivos de naturaleza modal proporcionan predicados (razonable, discutible, criticable...) que evalúan el argumento al que corresponden (una interpretación de los datos): ‘Es razonable que los datos se interpreten de ese modo’. 12.8.2b La agramaticalidad de