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La máscara de Mbappé y el misterio de Dembélé

Deschamps afirma que Kylian estará "disponible" sin aclarar si le va a alinear: "Todo va bien, en la dirección correcta"

Kylian Mbappé entrenando con una máscara protectora.

Kylian Mbappé entrenando con una máscara protectora. / FFF

Joan Domènech

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La máscara de Kylian Mbappé se ha convertido en el centro de atención del planeta. La máscara y su dueño, fomentado el misterio desde la concentración francesa para mantener la incógnita ante el duelo frente a Holanda en el que se solventará la clasificación del ganador del partido.

"Todo va bien, todo va en la dirección correcta", afirmó Didier Deschamps, preguntado, naturalmente sobre el estado de la gran estrella y capitán del equipo. El técnico garantizó que Mbappé estará "disponible", aunque no ha querido aclarar si recurrirá a sus servicios o no desde el principio.

Los dos favoritos del grupo vencieron en el estreno (los naranjas a Polonia por 2-1 y los azules a Austria por 1-0), lo que resta dramatismo al encontronazo, y reduce la ansiedad de los galos, que han vencido en los dos últimos enfrentamientos, ambos en la fase de clasificación, y en siete de los últimos ocho. El triunfo naranja se remonta a 2018.

El misterio de Mbappé no tiene parangón con el misterio Dembélé. El de Mabppé se resolverá en cuestión de horas. La incógnita es si Didier Deschamps se atreve a alinearlo y cuándo. Carece de la urgente necesidad ante Países Bajos y puede esperar a decidir si el tercer partido frente a Polonia del próximo martes en Dortmund si fuera menester. El riesgo de otro golpe en la nariz que se fracturó ante Austria y la incomodidad de jugar con una máscara son los otros aspectos que confluyen en la decisión. La ausencia de Mbappé quedará subsanada con la entrada de Olivier Giroud, el delantero centro nato de Francia.

Y luego está el misterio Dembélé. Irresobluble. Sigue siendo Ousmane un ente futbolístico indescifrable, porque es un jugador sostenido, elogiado, afianzado e indiscutido por todos los entrenadores que ha tenido. Pese a su evidente falta de productividad material.

La conclusión es que Dembélé da a los jefes el resultado que le piden. O no desean privarse de lo que les da y, sobre todo, lo que les podría dar. Las expectactivas van por delante de la realidad, y en el caso del extremo francés, en proporciones exageradas. De lo contrario, no sería un jugador titularísimo cuando está en condiciones físicas; es decir, cuando no está lesionado.

Dembélé es uno de los fijos de Didier Deschamps. Como de Luis Enrique en el París Saint Germain. Lo fue de Xavi, de Ronald Koeman, de Ernesto Valverde en el Barça; de Thomas Tuchel (en el Borussia Dortmund), de Philippe Montanier (en el Rennes)...

Curioso caso el de Dembélé, que ha anotado 5 goles en 45 partidos con los bleus desde su debut en 2017. El quinto gol lo anotó en noviembre frente a Gibraltar; muy probablemente gracias al 14-0 que le endosó Francia. Ousmane anotó el décimo. El anterior gol que cantó fue en 2021. No difiere ese promedio realizador del que ha sellado en su regreso a Francia (6 goles en 42 partidos), algo menor de su despedida del Barça 22-23 (8 gioles en 35 apariciones).

Dembélé fue titular, naturalmente, frente a Austria. Cero goles, cero asistencias. El peor porcentaje de pase del equipo: 74% con 14 aciertos de 19 intentos. El chiste es que su sustituto, Randal Kolo Muani, compañero suyo en el PSG, desmejoró esos números, con cinco pases buenos de nueve intentados (56%).