Luis Abinader se encamina a su reelección en los comicios de República Dominicana | EL PAÍS América
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Luis Abinader se encamina a su reelección en los comicios de República Dominicana

Las encuestas dan una victoria arrolladora al actual presidente en las elecciones de este domingo. El mandatario se ha volcado en la gestión económica y la contención de la migración haitiana

Luis Abinader
El presidente y candidato a la reelección Luis Abinader habla en un evento de su campaña electoral, en Santo Domingo, el 11 de mayo.Orlando Barría (EFE)

En las marquesinas, las vallas publicitarias, anuncios de Youtube y canciones en la radio. Hace semanas que la cara y el nombre de Luis Abinader son omnipresentes en República Dominicana. El actual presidente y candidato a la reelección por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ―que se autodefine de orientación “democrática, liberal y progresista”, pero cuyos críticos aseguran que sigue una línea conservadora― confía en arrasar en las elecciones de este domingo. Más de 8,1 millones de dominicanos (800.000 en el extranjero) están convocados a las urnas en estos comicios presidenciales y legislativos, tras cuatro años de un mandato centrado en levantar la economía, combatir la corrupción y controlar a toda costa la migración del país vecino, Haití. Aunque nadie en la isla habla de otra cosa, parece que estas elecciones dejan poco espacio para la sorpresa, ya que las principales encuestas del país le dan a Abinader entre el 57% y 64% de los votos; más que suficiente para ganar en primera vuelta. Con un 62% de estos, se convertiría en el presidente con mayor porcentaje de votos de la historia de la República. El dirigente, que ya se da por reelegido, quiere pasar a la historia como “el gran reformador” del país y ya ha convocado a la que cree que será la oposición a un pacto nacional.

De entre los nueve candidatos que se presentan, las tres fuerzas principales en estos comicios, además del PRM, son la Fuerza del Pueblo, liderado por el expresidente en tres ocasiones Leonel Fernández y el Partido Liberal Democrático (PLD), con Abel Martínez, exalcalde de Santiago, la segunda ciudad del país, a la cabeza. Entre los tres aúnan cerca del 90% de los votos —según las encuestas— con discursos similares en materia de control de la migración, seguridad ciudadana y modelo económico. Pese al gran apoyo que tiene después del actual mandato, para Rosario Espinal, socióloga y analista política, el presidente “no está haciendo nada nuevo”. “Este es un Estado gigante clientelar. Un partido que se mantenga más o menos bien, se quedará en el poder hasta que se fracture o le destapen algún escándalo. Abinader ganará porque esto no pasó, pero no es ningún milagro. Los gobernantes suelen continuar en el poder dos mandatos”.

La sorpresa que más temen los expertos es la subida del candidato de la ultraderecha, Roque Espaillat. El Partido Esperanza Democrática, herencia de los sectores más afines de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, mantiene un discurso ultranacionalista que podría descolocar también el tablero político actual. Algunos analistas creen que podría colocarse como cuarta fuerza política.

Un motociclista pasa frente a un cartel de campaña electoral del tres veces presidente, Leonel Fernández, en Santo Domingo, el 12 de mayo.
Un motociclista pasa frente a un cartel de campaña electoral del tres veces presidente, Leonel Fernández, en Santo Domingo, el 12 de mayo.Orlando Barría (EFE)

Las urnas abrirán a las 7.00 y se cerrarán a las 17.00 (hora local), para elegir presidente, 32 senadores y 190 diputados. Se espera un primer resultado sobre las 20.00; las 18.00 en México y las 21.00 en Argentina. Esta será la segunda cita electoral de los dominicanos este año. En febrero, renovaron las alcaldías del país, tiñendo del azul del oficialista PRM. Esta podría ser la antesala de lo que los analistas apuestan a que pase el domingo. Las últimas semanas de campaña, Abinader se ha empeñado en convencer a la población desencantada que puede no salir a votar. Los expertos creen, sin embargo, que la abstención será inferior a la de las municipales (47,82%) y las presidenciales de 2020 (44,71%).

Andrea Domínguez, limpiadora en uno de los grandes hoteles del malecón de Santo Domingo, tiene clarísimo que votará por él. “Si no llega el turismo, a mí me mandan para la casa. Y él trajo más que nadie. El dinero se está moviendo más, eso se nota”. El argumento económico se repite como una cantinela entre sus seguidores.

La popularidad de Abinader está centrada en cinco factores: una buena gestión de la pandemia tras asumir la presidencia en agosto de 2020; el impulso al sector turístico, que trajo por primera vez en la historia a más de 10 millones de extranjeros a la isla y dejó 7.000 millones en 2023; un discurso anticorrupción que caló en una sociedad harta de la clase política; un crecimiento económico que lo sitúa como el noveno país que más rápido crece de la región y una política migratoria de deportaciones masivas, alineada con un fuerte discurso antihaitiano en la isla.

Sin embargo, este crecimiento económico no lo ha notado tanto la clase popular dominicana que, como Domínguez, reconoce que “la vida sigue estando demasiado cara; casi imposible”. Este es uno de los países más desiguales de la región en el que el 1% de la población controla el 42% de la riqueza y donde, a pesar de que el Gobierno aumentara en dos ocasiones el salario mínimo, este sigue siendo inferior a 500 dólares. Para el economista Francisco Tavares, la percepción de mejora económica tiene sentido gracias a que una gran parte de la sociedad recibe remesas de los casi dos millones de dominicanos que viven en el exterior, principalmente Estados Unidos y España. “Es por ello que no ha habido revueltas sociales, porque las remesas son una especie de sobresueldo que logra que la clase trabajadora llegue a fin de mes”, explica.

Las remesas aportan 10.000 millones de dólares y son la segunda tajada más grande del PIB, solo después de las exportaciones de zonas francas (principalmente de dispositivos médicos y oro), que aportan unos 12.000 millones. El turismo es la tercera. “El modelo económico es insostenible porque las tres primeras actividades con más peso en el PIB dependen del extranjero”, explica el economista. Para Tavares, reducir la desigualdad será uno de los grandes retos del siguiente mandatario en ocupar el Palacio Nacional.

El “enamoramiento” de los votantes

“En este país, el pueblo se enamora del presidente. Y ahora mismo le están dando un chance para que lo haga mejor en este nuevo mandato”, apunta Elvin Calcaño, politólogo dominicano. Según el analista, Abinader buscará pasar medidas menos populares como la reforma laboral y de pensiones ahora que previsiblemente tendrá el Congreso en mayoría y que será su último mandato, como marca la Constitución. “Querrá pasar a la posteridad como un presidente reformador porque las tasas de desigualdad son absolutamente inviables para el futuro. Y él lo sabe”.

Es tan grande el empeño de borrar el pasado menos próspero de la isla, que el presidente aprovecha cualquier ocasión para recordar que ahora República Dominicana es un país de renta media. En la última Semanal antes de los comicios, el programa en el que el presidente se reúne con la prensa cada lunes, cuando un periodista le preguntó sobre los esfuerzos en la educación “a pesar de ser un país tercermundista”, Abinader se retorció en su puesto y olvidó responder a la duda sobre la fuga de cerebros. “Tenemos que ir cambiando cómo nos vemos a nosotros mismos y asimilar cómo nos ve el mundo. Somos un país de ingresos medios”, le espetó. Con el ahínco de un nuevo rico, el gobernante está obcecado en demostrarle al mundo y a sus propios votantes que, durante su mandato, han dejado de ser un país tercermundista.

Para Calcaño, es importante dejar de leer a los partidos dominicanos en claves ideológicas. Son partidos, dice, conocidos como catch all (atrapa-todo) que no tienen problema en aliarse con sectores más conservadores y luego más progresistas. “Tanto Abinader como los demás han hecho campaña con lo que más les conviene. El conservadurismo y lo reaccionario es transversal en todos, y dentro de estos mismos partidos hay posiciones más y menos progresistas”, explica.

“A los candidatos no les importan las mujeres”

A Calcaño no le sorprende que a Abinader no le pasaran factura las promesas incumplidas en campaña sobre la despenalización del aborto o un inicial discurso más solidario con la migración haitiana. La política migratoria, que muchos tildan de “apartheid, ha recibido una crítica más fuerte en el exterior que en la propia isla. Amnistía Internacional publicó de la mano de una decena de organizaciones locales una carta abierta en la que denunciaba “medidas racistas”, un perfilamiento racial en las detenciones “masivas” y el cierre de cualquier vía legal para solicitar asilo. Pero es un discurso transversal de los principales candidatos. “La lucha es por ver quién es más radical”, dice Calcaño.

Campamento feminista frente al Palacio Nacional exige despenalización del aborto en República Dominicana
Dos jóvenes levantan una carpa en el campamento montado por grupos feministas frente al Palacio Nacional para exigir la despenalización del aborto en tres casos, en Santo Domingo (República Dominicana), en marzo de 2021.Orlando Barría (EFE)

Algo similar sucede con los derechos de las mujeres. República Dominicana es uno de los cinco países de América Latina y el Caribe en el que la interrupción del embarazo es un crimen, sea cual sea el motivo de la decisión. Ni una violación, ni incesto, ni el riesgo de la vida de la madre o el feto son una razón para abortar. “Yo estoy de acuerdo con las tres casuales desde antes de ser candidato. Creo que es un tema de ir avanzado”, dijo el presidente en la campaña de 2020. Cuatro años después, sigue constando como un delito en el Código Penal, e impidiendo la aprobación de su renovación.

Para Sergia Galván, una de las feministas más reconocidas de la isla, esto ha sido una “enorme decepción”. “Abinader le ha fallado a las mujeres en su promesa de campaña. No solo en las causales, sino cuando dejó de lado a las mujeres rurales, cuando metió a migración en los hospitales a sacar a las haitianas embarazadas, cuando eligió el equipo de Gobierno menos paritario de los últimos 20 años, cuando no se ocupó de la brecha económica o cuando dejó que la ley de violencia contra la mujer se caducara en el Congreso... Ha sido instrumentalista de las luchas de las mujeres por su alianza evidente con la Iglesia”. República Dominicana es el segundo país de la región con mayor tasa de feminicidios —después de Honduras—, con 2,9 casos por cada 100.000 mujeres, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). “La violencia contra la mitad de la población no le importa. Ni nosotras ni los derechos sociales”, zanja. “Para él, el país es una empresa”.

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