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Opinión | Serial 'Olímpicas Doradas': Carolina Marín, el grito apreciado en Asia

Fernando Gómez

Publicado 17/04/2024 a las 11:27 GMT

En el serial 'Olímpicas doradas' también tienen cabida deportistas que todavía están en activo y más si su victoria ha supuesto un hito, por la ausencia total de tradición en su país del  deporte elegido cuando comenzó a practicarlo. El periodista de Eurosport Fernando Gómez recuerda el oro de Carolina Marín en Río 2016.

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Estamos a 100 días exactos del comienzo de los Juegos Olímpicos de París 2024 y hoy, que Eurosport Televisión también ha preparado una programación especial, es una buena ocasión para incluir en 'Olímpicas doradas' a la primera deportista del serial que sigue en activo y que buscará en Francia convertirse en la segunda de su deporte que hace el doblete individual. Máxime después de no haber tenido la opción de defender el título en Tokio 2020 por una lesión en la rodilla izquierda. Nos referimos a la que probablemente es la campeona española más sorprendente, al irrumpir y llegar a dominar un deporte sin ninguna tradición en su país y casi nula fuera de las grandes potencias asiáticas. Me dispongo a escribir sobre Carolina Marín y "su" bádminton. El deporte del volante de plumas llegó al programa olímpico en Barcelona 1992. Menos de un año después, el 15 de junio de 1993, nació en Huelva nuestra protagonista, que se inició en el bádminton cuando lo descubrió al acompañar a una amiga que lo practicaba.
La medalla de oro que logró Marín en los Juegos de Río de Janeiro 2016 no fue una sorpresa en el contexto de la competición. Cuando la andaluza llegó a Brasil ya incluía en su currículo deportivo los títulos de campeona mundial en las dos citas anteriores. En Copenhage 2014 y Jakarta 2015. No solo eran títulos que la acreditaron como la mejor, sino que además los consiguió en escenarios simbólicos, pues Dinamarca es el único país europeo con tradición en el bádminton y que en ocasiones cuestiona el dominio asiático, sobre todo de China e Indonesia. Precisamente, en la capital Jakarta es donde obtuvo el título que le hizo llegar como campeona mundial vigente a Río. En estos países y en los que les siguen a cierta distancia como potencias en el continente asiático, Corea del Sur, Japón, Taiwán, Malasia o India, Carolina goza de una popularidad, admiración y cariño de los aficionados que superan a los que experimenta en su país. Por situaciones similares pasaron otros deportistas españoles como Severiano Ballesteros en el Reino Unido o el jugador de voleibol Rafa Pascual en Japón. Hay que poner en contexto el mérito que tiene lo logrado por Carolina y todos los entrenadores que le han ayudado (ingresó en un centro de alto rendimiento con 14 años) en irrumpir sin referentes nacionales ni en el entorno más cercano en un deporte muy especializado y llegar a ser la mejor y mantenerse en la élite ya más de una década. Han trascendido algunos casos de delegaciones de dirigentes políticos asiáticos que visitaron España y que cuando se les proponía un calendario de ocio paralelo al trabajo institucional preguntaba si era posible compartir tiempo con Carolina Marín.
Nos sumergimos en la gran experiencia olímpica de la onubense hace ocho años. Carolina ya había participado con 19 años en el torneo de los cinco aros en Londres 2012. Con una victoria y una derrota no pudo superar la fase de grupos y acceder a los octavos de final. En Brasil tenía la presión de soportar su condición de favorita y de cerrar el círculo de grandes títulos, pues a los dos mundiales ya conseguidos unía otros dos cetros europeos. El último conseguido ese mismo año 2016 en abril en La Roche-sur-Yvon (Francia). Se había estrenado como mejor continental en 2014 en Kazán (Rusia). La competición olímpica se desarrolló entre el 11 y el 20 de agosto en el Pabellón 4 del centro de conferencias Riocentro. Las 40 participantes pertenecían a 35 comités olímpicos nacionales. En la primera fase del torneo la andaluza fue ubicada en la liguilla del grupo 1 junto a dos europeas, a las que superó con claridad. Primero a la finlandesa Nanna Vainio por 21-6 y 21.4. Y cerró su pase a la siguiente fase con una victoria en la que encontró más resistencia de la danesa Line Kjaersfeldt con un marcador de 21-16 y 21-13. Con estos triunfos Carolina ya tenía garantizado el diploma olímpico pues progresó a los cuartos de final, esperando como rival a la ganadora del duelo entre la surcoreana Sung-Ji-Hyun y la búlgara Linda Zetchiri (se impuso a la asiática por 21-15 y 21-12). No obstante, hay que recordar que el mensaje de la española fue repetitivo antes de los Juegos y durante ellos: "ni siquiera la medalla de plata me haría estar satisfecha". En esa ronda de las ocho últimas Marín, en lo más alto del cuadro, y como única jugadora no asiática, progresó hasta las semifinales también en dos parciales. Dejó a su rival en 12 y 16 puntos, respectivamente. Le faltaban dos triunfos para convertirse también en la primera campeona olímpica nacida fuera de Asia y solo uno para subir al podio. Su siguiente obstáculo era el que representaba la vencedora individual en Londres cuatro años antes, la china Li Xuerui. Carolina controló el juego y aseguró su presencia en la final sin perder un solo set. Se impuso por 21-14 y 21-16, con lo que acabó con el sueño de la asiática de ser la segunda mujer que lograba un segundo título olímpico individual. Lo había hecho la china Zhang Ning en Atenas 2004 y Pekín 2008. Y en categoría masculina también otro chino. Lin Dan defendió en Londres el título logrado cuatro años atrás en casa. El encuentro que separaba a la campeona mundial de su anhelada presea olímpica de oro era frente a otra rival que se había mostrado intratable durante la competición, la india Pusarla Venkata Sindhu, una celebridad en su país. Esta se vio obligada a disputar un duelo antes de los cuartos de final, por lo que había ganado cinco encuentros. La mayor resistencia la encontró con la china Wang Yang, que le complicó el pase a semifinales al hacerle 20 y 19 puntos en los dos sets que tuvo el partido. Final del primer parcial de la final y el marcador refleja el dominio de Sindhu por 21-19. Era el primer set que perdía Carolina. Se le había acabado el margen de error. Debía darle la vuelta al choque frente a una oponente que se había anotado las 11 mangas que había jugado. Carolina lo hizo y sin apurar demasiado los marcadores. Con 21-12 equilibró la contienda y con 21-15 hizo realidad su gran sueño. Las acompañó en el podio la japonesa Nozomi Okuhara, que no tuvo que pelear por la medalla de bronce por la retirada antes del inicio de Li Xuerui, debido a unas molestias en el ligamento cruzado y en el menisco lateral agravadas tras la semifinal. A pesar del éxito brasileño, Marín no pudo terminar 2016 como la primera del mundo, tal y como había hecho por primera vez en 2015. Acabó segunda de la clasificación.
Carolina Marín sigue escribiendo su historia. Después de la espera de cinco años por la pandemia fue una de las destacadas ausencias de los anteriores Juegos Olímpicos.      A medida que se aproxima la cita de París, la jugadora de Huelva se acerca también a la mejor versión de su carrera. Ha ganado los tres últimos torneos que ha disputado. Al prestigioso triunfo en Birmingham en el All England (solo lo había ganado en 2015), ha unido el del Gran Premio de Suiza en Basilea y el pasado domingo el que ya es su séptimo Campeonato de Europa en Saarbrücken. En la localidad alemana Marín venció por cuarta vez en una final continental a la escocesa Kirsty Gilmour (21-11 y 21-18). Hay que destacar que el cuarto y el sexto títulos europeos los consiguió en suelo español: Huelva 2018 y Madrid 2022. Su palmarés en tiempo real incluye además del título olímpico y de los siete entorchados europeos, tres campeonatos mundiales (el último conquistado en Nankin, China, en 2018) y el subcampeonato de 2023 en Copenhague, donde fue derrotada por la surcoreana An Se-Young. Sus logros también incluyen el triunfo en los Juegos Europeos de 2023 en Cracovia. Su compromiso ha servido para que el bádminton español consiga tres medallas por equipos en los Campeonatos de Europa: la plata de este año en Lodz (Polonia) y los bronces de Kazán en 2016 y 2018. Incluíamos el triunfo como campeona de España absoluta con 15 años. Fue el primero de sus 6 títulos individuales logrados hasta que dejó de disputar la competición en 2014. En 5 de las 6 finales se impuso a Beatriz Corrales, que por fin logró ser campeona nacional en 2016. De la élite del circuito profesional ha conquistado 7 torneos Super Series Premier. Además de las dos mencionadas victorias del All England, otras dos en el Abierto de la República Popular China (2018 y 2019), dos más en el de Tailandia (por ajustes de calendario ambas en 2020) y el de Malasia (2015). Se le resiste y bien se puede decir, el BWF World Tour Finals, donde ha perdido las dos finales a las que ha llegado. Le ha impedido conquistar este trofeo la taiwanesa Tai Tzu-Ying, a la que curiosamente ha derrotado en las otras cuatro finales de la categoría en las que se han cruzado. En el Open de Indonesia su mejor resultado fue subcampeona en 2023.
Es evidente que los reconocimientos paralelos no han hecho más que comenzar para una deportista que con 30 años está entre las mejores de su disciplina, pero incluimos para concluir una selección de los más destacados. El Palacio de Deportes de Huelva, que este año ha acogido la fase final de la Copa de la Reina de baloncesto, lleva su nombre desde 2016. Ya dos años antes recibió el Premio Nacional del Deporte Reina Sofía como mejor deportista española. En 2014 también se le reconoció con la Medalla de Bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo y solo tuvo que esperar hasta 2016 para recibir la de Oro. La Medalla de Andalucía le fue concedida en 2018. Los estudios que ha realizado Carolina de modo paralelo a su carrera deportiva profesional parecen ir orientados en la línea de mantenerse cerca del deporte cuando deje de golpear volantes y celebrar los puntos y victorias con su particular grito. Ha sido una de las deportistas de alto nivel que ha pasado por la UCAM (Universidad Católica San Antonio de Murcia), donde estudió Fisioterapia. Y después aprovechó su residencia para entrenar en Madrid y se matriculó en el grado de Dietética y Nutrición en la Universidad Alfonso X el Sabio.
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