Feudalismo

 

Historia Universal, Moderna y Contemporánea I

 

Unidad II: El Feudalismo: Antecedentes, Características y Crisis. Primeros Indicios del Capitalismo (Siglos XII-XVI)

 

Tema: La Crisis del Feudalismo

 

Humberto Domínguez Chávez y Rafael Alfonso Carrillo Aguilar

Mayo de 2007

 

 


Introducción

 

Al principio de la baja Edad Media, Europa Occidental se encontraba dividida en feudos de distintos tamaños. Los reyes, aunque estaban en la cúspide de la jerarquía de poder, no ejercían una autoridad absoluta y las naciones no existían como entidades políticas sino como grupos culturales. A finales de la baja Edad Media existía una fuerte autoridad central en Inglaterra, España, Portugal y Francia, donde se había despojado a los señores feudales de su poder político.

 

La disolución del poder feudal

 

Guillermo el Conquistador, duque de Normandía desde 1035, conquistó Inglaterra en 1066 con la batalla de Hastings, arrebatando el trono a Haroldo de Wessex, alegando un derecho legítimo sobre la isla al ser primo del recientemente fallecido Eduardo el Confesor, rey anglosajón de la isla. Después de cinco años de luchas para sofocar los últimos núcleos rebeldes, una sexta parte de Inglaterra quedó como territorio de la corona; dividió la mitad del país en feudos otorgándoselos a sus vasallos directos, los barones normandos; cedió un cuarto de Inglaterra a la Iglesia, y los anglosajones se dividieron el territorio restante. Impuso un juramento de fidelidad a todos sus vasallos como máximo representante del dominio feudal; se hizo dueño y señor de todos los castillos; prohibió las guerras y estableció, únicamente, la moneda real como legal.

 

Navío normando. Detalle del Tapiz de Bayeux

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En 1154 el rey de Inglaterra Enrique II (1133-1189), que heredó el ducado de Normandía de su madre, así como Irlanda, Escocia y Gales por conquista, amplió su poderío territorial con los ducados franceses de Bretaña -como tutor de su nuera Constanza, casada con su tercer hijo Godofredo-, y el condado de Anjou -por herencia de su padre-; además de haberse casado con Leonor de Aquitania en 1152, duquesa heredera de Aquitania, Guyena, y Gascuña, lo que le permitió convertirse en el monarca más poderoso de su época, aunque tuviera que rendir vasallaje por los ducados al rey Luis VII de Francia, ex-marido de Leonor. Para imponer su autoridad sobre la nobleza feudal limitó la autonomía jurisdiccional de la Iglesia y creó la cancillería que se ocupaba de las leyes y de las transacciones reales, y el fisco encargado de la distribución del Erario Publico. Ninguno de estos dos cargos públicos era hereditario, ya que no recibían feudos sino un salario, facilitándose el cambio de funcionarios; así, reforzó la autoridad real.

 

 

Resumen analítico

 

Ejercicios de autoevaluación

 

Crisis del Feudalismo

 

Esta política centralista le enemistó con la nobleza y la iglesia, en concreto con el arzobispo de Canterbury, Tomás Becket, otrora canciller del reino, quien sería asesinado en 1170. El crimen causó indignación general, el Papa declaró santo al arzobispo y amenazó con la excomunión al rey, quien tuvo que pedir el perdón por el crimen y, con hábito de penitente, se dejó flagelar por unos monjes sobre su tumba, lo que le permitió volver a tener la confianza y el apoyo del pueblo.

 

Para 1173 enfrentó las rebeliones de sus propios hijos, instigadas por la reina Leonor y apoyados por el rey Felipe II Augusto de Francia, deseoso de quitarle al monarca inglés sus feudos franceses, por lo que tuvo que pactar una tregua humillante con el rey francés. A su muerte lo sucedió en el trono su hijo Ricardo I, Corazón de León, duque de Aquitania y de Poitiers, al morir su hermano Enrique, rey-corregente desde 1170. Participó en la Tercera Cruzada junto al rey francés Felipe II en 1190; un año después se casó con Berenguela de Navarra, logrando la enemistad del rey de Francia, quien aprovechando su ausencia apoyó a Juan (Sin Tierra), hermano menor de Ricardo, para ocupar el trono de Inglaterra.

 

 

Ricardo Corazón de León. Bridgeman Art Library v. Corel Corp.

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Ricardo trató de regresar de Medio Oriente, pero los vientos desviaron su flota a la costa adriática; trató de continuar por tierra, pero fue apresado por viejas rencillas y llevado ante el emperador Enrique VI de Alemania, de donde es liberado por su madre, Leonor de Aquitania, tras dos años de cautiverio y después de pagarse una cuantiosa suma como rescate equivalente a 34,000 kgs. de plata fina. Regresó a Inglaterra, recuperó el trono y se embarcó en una guerra contra Felipe II recuperando las posesiones en el continente -los ducados de Aquitania y Normandía y los condados de Anjou y Maine.

 

Encontró su fin en 1199, peleando con un vasallo en el sitio del castillo de Châlus, donde resultó herido en el cuello. Le sucedió en el trono inglés su hermano Juan Sin Tierra (1166-1216), que mantuvo fuertes conflictos con Felipe II Augusto de Francia, quien pretendía unir Francia e Inglaterra y logró arrancarle todas las posesiones inglesas en Francia, a excepción de Burdeos y Guienne, situadas sobre el río Loira; en estas luchas, en donde enfrentaba también al papa Inocencio III y a Otón IV de Brunswick, emperador germánico y sobrino suyo, hijo de su hermana Matilde, le condujeron a una derrota en la batalla de Bouvines, en 1214 y, para salvar su corona, Juan Sin Tierra entregó Aquitania a Felipe II, y declaró a Inglaterra feudo del Papa, lo que generó que la nobleza le impusiera, en los campos de Runnymede, cerca de Londres, la firma de la célebre Carta Magna,(1) en 1215.

 

Magna Carta Libertatum de 1215

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La Carta Magna constituyó una limitación del poder real, ya que exigía que el rey estuviera sujeto a las leyes territoriales y otorgaba a los barones la facultad de tomar parte en las decisiones reales a través de un Gran Consejo.(2)

 

Los barones tomaron el poder en 1264, en respuesta a la pretensión del rey de ignorar la Carta Magna, gobernando temporalmente mediante el ya consolidado Gran Consejo, que pasó a llamarse Parlamento.

 

El nuevo Parlamento no sólo incluía a los barones y a los altos cargos eclesiásticos, sino también a los representantes de grandes ciudades. Aunque este gobierno parlamentario fue de corta duración (15 meses), ya no se pudo ni callar ni ignorar al Parlamento.

Desde entonces, sólo el Parlamento tiene el poder de revocar las leyes que son aprobadas; no se podían imponer impuestos sin su aprobación y, cuando los reyes necesitaban dinero rápido (por ejemplo, durante la Guerra de los Cien Años), el Parlamento les obligaba, a menudo, a ceder poder a cambio del consentimiento. Independientemente de la habilidad del rey de turno y de algunas revueltas ocasionales de la nobleza, el Parlamento y la administración pública siguieron creciendo en importancia y demostraron su capacidad para gobernar el país. Mientras el rey, la administración pública y el Parlamento reducían desde arriba el poder de los barones, una tendencia en el mismo sentido surgía desde la base de la jerarquía feudal.

 

Guerra de los Cien Años

 

Librada por 116 años entre Francia e Inglaterra (1337-1453), constituyó el último gran conflicto de Occidente que involucró a gran parte del norte europeo, derivado de la fragmentación feudal y las luchas por la consolidación de las nacionalidades modernas. En ella no sólo se dirimieron los derechos de sucesión al territorio francés, entre los reyes franceses y los ingleses, que fue la causa inicial del conflicto, sino que se expandieron, por alianzas con ambos bandos, a Flandes y los reinos de la Península Ibérica: Castilla, Aragón y Portugal, por estos mismos asuntos sucesorios y la ausencia clara de una delimitación geográfica para cada uno de ellos.

 

Ligado con lo anterior, explotaron conflictos comerciales por el control del tráfico realizado por la Liga Hanseática entre Flandes, Francia, Inglaterra, Aragón, Castilla y Portugal; otro elemento importante del enfrentamiento involucró los conflictos territoriales feudales y la definición del control de la soberanía por los monarcas en contra de sus siervos, pues el rey de Inglaterra poseía extensos dominios feudales en Francia, en particular en el Sudeste: Poitou, Angulema, Roerga, Guyena, Gascuña y Bigorra; al mismo tiempo que, los reyes franceses habían concedido extensas posesiones feudales a sus hijos, los apanages que debilitaban su poder, en gran parte del centro de Francia.

 

Por ejemplo, el apanage del ducado de Borgoña se convirtió en un enorme conjunto territorial, en la primera mitad del siglo XV, gracias a enlaces con la dinastía de los condes de Flandes y a una política de expansión en los Países Bajos; por lo que llegó a abarcar, además de Nevers y Borgoña, el Franco Condado, Luxemburgo, Picardía, Artois, Flandes, Henao, Brabante, Holanda, Zelanda y Güeldres.

 

http://www.pais-global.com.ar/mapas/mapa30.htm

1) Territorios de la monarquía inglesa; 2) Posesiones feudales de los monarcas ingleses en Francia; 3) Límites entre Francia y el Imperio alemán; 4) Territorios de la casa de Borgoña en Francia y el Imperio; 5) Territorios de los "apanages" reales en Francia

 

Las reclamaciones más importantes existieron entre los monarcas ingleses y franceses por la hegemonía en las posesiones feudales en territorio francés, a las que se adicionaron derechos sucesorios a la corona francesa y, por último, el control del desarrollo económico comercial entre el Báltico, el Mar del Norte y el Mediterráneo.

 

La guerra consistió, inicialmente, en desembarcos ingleses para asegurar sus provincias feudales francesas; estas ofensivas inglesas fueron contrarrestadas por invasiones francesas del sur de Inglaterra y, pronto, se realizaron alianzas, de ambos bandos, con otras potencias europeas, involucrándose en los conflictos ibéricos que definirían las fronteras de Castilla, Aragón y Portugal.

 

Después de sufrir los franceses grandes derrotas: Agincourt, Poitiers y Crecy, que condujo a una coalición de ingleses y borgoñeses, la monarquía de Francia pudo, al fin, triunfar en la guerra y los ingleses sólo retuvieron la plaza de Calais en el continente, mientras que los límites de Francia se extendieron abarcando también el Delfinado y Provenza. Este último condado se incorporó a fines del siglo XV.

 

Ilustración de Jean Froissart sobre la Batalla de Sluys (1340)

http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:BattleofSluys.jpeg

 

Batalla de Crécy (1346) de las Crónicas de Jean Froissart

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Las Cruzadas

 

 

 

Masacre de judíos durante la 1ª Cruzada. Biblia del siglo XIII

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Asia menor y los reinos cruzados hacia 1140

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Por su parte, al occidente del imperio los normandos expulsaron de Italia a los bizantinos entre 1060 y 1076; al mismo tiempo que el emperador de Constantinopla, Alejo Commeno, solicitó apoyo al papa romano Urbano II, el envío de mercenarios que lucharan por Bizancio contra los musulmanes.

 

El origen de las Cruzadas sería, aparentemente, por motivos de fe, ya que en el concilio de Clermont de 1095, donde se predicó la Primera Cruzada, se convocó al grito de ¡Dios lo quiere!, con la misión de liberar Jerusalén de manos musulmanas, sin importar que ya llevara 400 años en manos de los infieles. La invasión cristiana occidental dio como resultado la creación de numerosos feudos en territorios conquistados por príncipes segundones, francos y normandos, desde Anatolia, Siria, Palestina(3) y hasta Mesopotamia.

 

 

 

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El asedio musulmán sobre los feudos francos de Asia Menor llevó al papa romano Eugenio III, a predicar en 1145 la Segunda Cruzada, en la que participaron reyes como Luis VII de Francia y el emperador germánico Conrado III, quienes sostuvieron desacuerdos en toda la expedición.

 

Al llegar por separado a Tierra Santa marcharon hacia Jerusalén, desde donde atacaron Damasco; la expedición fracasó tras una semana de asedio infructuoso y los ejércitos volvieron a Europa, mientras que el reino cristiano de Jerusalén(4) caía en manos de Saladino, Sultán de Egipto, Siria, Palestina, así como de zonas de Arabia, Yemen, Libia y Mesopotamia.

 

Los desmanes provocados por los cruzados en Medio Oriente, Chipre e incluso contra la autoridad religiosa de Bizancio en Antioquia, que incluyeron además la piratería en el Mediterráneo y el Mar Rojo y el asalto de las caravanas entre Egipto y Damasco, provocaron la movilización musulmana sobre el Reino de Jerusalén, que fue tomada por Saladino en 1187, lo que conmocionó a Europa y el papa Gregorio VIII convocó una Tercera Cruzada, que contó con la participación de los reyes europeos más importantes: Ricardo Corazón de León; Felipe II Augusto de Francia y el emperador Federico I Barbarroja del Imperio Romano Germánico.

 

 

 

 

La Batalla de los Cuernos de Hatti (Tiberíades, Israel) en 1187. Decisiva para el dominio musulmán de la Tierra Santa

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Los alemanes cruzaron por tierra el imperio bizantino, en Anatolia, y su rey murió ahogado en Siria al cruzar un río; su hijo Federico VI condujo al ejército hasta Antioquía, donde la mayor parte del ejército murió de peste bubónica. Por su parte, los ingleses y franceses, que se habían trasladado por mar, conquistaron Acre en 1191, donde Ricardo realizó una masacre de miles de prisioneros.

 

Felipe II, preocupado por las luchas feudales en su reino, generadas incluso por Ricardo, regresó a Francia, dejándolo al mando de la cruzada. Los cristianos llegaron a las proximidades de Jerusalén, donde Ricardo pactó una tregua con Saladino, que permitía el libre acceso de los peregrinos desarmados, en una estrecha franja costera desde Tiro hasta Jaffa y, de ahí, hacia la Ciudad Santa, temiendo que su disminuido ejército no fuera capaz de sostener el sitio de la ciudad.

 

La Cuarta Cruzada (1202–1204), organizada para reconquistar Tierra Santa, varió su rumbo para realizar la conquista y el saqueo de Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, al conjuntarse los intereses expansionistas del Papa Inocencio III, que deseaba someter a su autoridad a los cristianos del oriente; de Enrique IV de Alemania, que exigía de Bizancio la entrega de la región de los Balcanes, apoyándose en el vasallaje de los reyes de Armenia y de Chipre y el pago de los daños sufridos por la expedición anterior de Federico I Barbarroja y de los comerciantes venecianos que habían perdido sus privilegios para comerciar en los territorios bizantinos desde 1171, cuando el emperador Manuel I Comneno ordenó la confiscación de sus bienes, que provocó la suspensión de la actividad comercial con Venecia por espacio de quince años, favoreciendo a Génova y Pisa, rivales comerciales de los venecianos.

 

 

En esta aventura participaron señores feudales del norte de Francia, de los Países Bajos, de Alemania y varios nobles del norte de Italia, quienes pretendían llegar a Egipto por lo que contrataron a los venecianos transporte marítimo por 85,000 marcos de plata, que los cruzados no pudieron reunir en 1202. Los venecianos, por el comercio, deseaban la posesión de Dalmacia y habían perdido recientemente a manos húngaras la ciudad de Zara en Hungría, por lo que su propuesta fue aplazar el pago a cambio de que los cruzados les ayudasen a conquistar esta ciudad, sirviéndoles como mercenarios.

 

La siguiente aventura de este ejército legionario fue aceptar la oferta de un pretendiente al trono bizantino, Alejo, a cambio del pago de la deuda que los cruzados habían contraído con Venecia, además de un contingente de 10,000 hombres y provisiones para emprender la conquista de Egipto. En 1204 este ejército conquistó y saqueo Bizancio, en medio de una guerra civil; después vendría el reparto del botín entre los cruzados, los venecianos, y el nuevo emperador latino, Balduino I (1172-1205), un caballero franco nacido en Valenciennes, quien enfrentaría una rebelión bizantina que, con ayuda búlgara, lo derrotarían y restablecerían el imperio bizantino un año después.

 

Al iniciarse el siglo XIII, el interés de reconquista cristiana se vierte sobre la propia Europa, mediante la aniquilación de creencias divergentes a la pregonada por el papado romano; así, para 1193 el papa Celestino III, pregona el apoyo a los reinos cristianos de Alemania y Escandinavia en contra de sus vecinos paganos en los alrededores del Mar Báltico y, en 1209, el papa Inocencio III proclama la cruzada albigense para eliminar la herejía de los cátaros o la fe de los hombres puros; facción antisacerdotal opuesta a la corrupción de los clérigos, que retaban su autoridad en el sur de Francia (Languedoc y la Provenza), al negar cualquier prohibición moral u obligación religiosa a condición de que sus adeptos aceptaran el bautismo.

 

La Quinta Cruzada fue proclamada en 1213 por el papa Inocencio III y partió, en 1218, a la conquista de Egipto; sin embargo, tras un éxito inicial en la desembocadura del Nilo, intentaron infructuosamente atacar El Cairo, en 1221, debiendo abandonar lo que habían conquistado.

 

Federico II negocia con al-Kamil

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La Sexta Cruzada fue organizada por el emperador alemán Federico II Hohenstaufen, como penitencia ordenada por el papa Gregorio IX; el emperador, que tenía la intensión de coronarse Rey de Jerusalén, se casó con la hija de 14 años del regidor nominal de Tierra Santa y partió hacia Medio Oriente sin la autorización papal. Con un reducido ejército, consiguió conquistar Chipre y, sin combatir, consiguió recuperar Jerusalén mediante un acuerdo diplomático, al firmar una tregua de diez años con los musulmanes a cambio de diversos territorios, que incluían Belén y Nazareth, por lo que fue coronado rey de Tierra Santa en 1229.

 

Jerusalén cayó en forma definitiva en manos musulmanas en 1244, por lo que el rey de Francia Luis IX San Luis, organizó una Séptima Cruzada; se dirigió hacia Damietta y fue derrotado y hecho prisionero en Mansura (Egipto) con todo su ejército. Al volver emprendió la llamada Octava Cruzada, en 1269, contra Túnez, con un objetivo comercial en defensa de los intereses de su hermano Carlos de Anjou rey de Nápoles, que competía con los mercaderes tunecinos en el Mediterráneo. Esta última cruzada sería destruida un año después por la peste, en el sitio de Túnez en 1270, que acabó con gran parte del ejército y con el rey.

 

 

La consolidación de las monarquías europeas y el debilitamiento feudal, además del gran desarrollo cultural y comercial de la época, alejaron a los gobernantes de aquel tiempo de preocupaciones místicas colectivas, por el interés en consolidar su hegemonía y la competencia con otros monarcas y señores feudales. Por otra parte, los europeos habían llegado ya al límite de su capacidad expansionista, que no recuperarían hasta finales del siglo XV al iniciarse la expansión portuguesa africana y la castellana en América y expandir su cultura.

 

Los estados cristianos de Medio Oriente sobrevivirían hasta 1291, fecha en que evacuaron sus últimas posesiones en Tiro, Sidón y Beirut, tras la caída de San Juan de Acre en manos musulmanas y la inestabilidad provocada por nuevas invasiones de pueblos asiáticos, los mongoles,(5) quienes acabaron con la supremacía musulmana en la región. Para 1253, los reinos de los cruzados en Siria sugirieron a la corte mongola, que era nominalmente budista y mantenía una política de apertura hacia todas las religiones y que sentía una especial simpatía por los cristianos, atacar la capital musulmana en Bagdad, que fue conquistada y saqueada en 1258; cuando las tropas mongolas se dirigían hacia El Cairo, su gobernante Mongha Kan murió y las tropas egipcias repelieron el reducido ataque mongol en 1260, lo que marcó la máxima expansión hacia el oeste del imperio.

 

Maimónides (1135-1204), filósofo y médico judío nacido en Córdoba y muerto en El Cairo

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Detalle del fresco de Andrea de Bonaiuto El Triunfo de Santo Tomás, con la imagen sentada en reposo y pensativa de Averroes (1126-1198), médico, filósofo y matemático nacido en Córdoba y muerto en Marrakech

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Avicena (980-1037), médico, filósofo y científico persa, nació en Jorasán (actual Uzbekistán) y murió en Hamadán (actual Irán)

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A finales de la Edad Media la ciencia en Europa no sólo había alcanzado el nivel de la antigüedad, desarrollada y difundida por pensadores musulmanes, sino que lo había sobrepasado, al generarse el interés por una tecnología práctica, no teórica; se buscaba facilitar la vida y desarrollar los negocios con formas distintas de hacer las cosas; existía curiosidad por el mundo natural y se intentaba entenderlo, debido a que existía cada vez más tiempo libre para dedicarse a la observación. Cuando los cristianos recuperaron las tierras de la Península Ibérica y Sicilia, adquirieron de los musulmanes las bases de las matemáticas y las ciencias. Durante el medioevo los musulmanes habían estudiado las ideas antiguas y nuevas provenientes de Asia, dejando como herencia:

 

En química conocimientos útiles como las propiedades de los ácidos y las sales; palabras como alquimia, azufre, álcali, nafta y otras denotan su origen árabe

 

En matemáticas tomaron de la India el concepto de cero y lo transmitieron a Europa, además de sentar las bases del álgebra y los logaritmos. A partir del siglo XII se generalizó en Europa el uso de los números arábigos que hoy conocemos

 

La medicina tuvo un gran desarrollo y se fundaron escuelas médicas, como la de Córdoba, en donde no solo se conoció la teoría, sino también sus aplicaciones prácticas

 

En la filosofía salvaguardaron las obras de Aristóteles y otros filósofos clásicos, que tradujeron y dieron a conocer en Europa con comentarios propios, sobre todo de Avicena y Averroes, quienes demostraron que se puede conciliar la religión con la filosofía y la ciencia

 

La investigación práctica empezó a retar a la lógica en una búsqueda para entender las leyes de la naturaleza. Se reconoció el valor de la observación, la experimentación y la evidencia empírica contable, como base y método de prueba de teorías. Esto dio lugar al método científico que sería característico del Renacimiento y del que parte la investigación científica moderna.

 

La peste negra

 

A mediados del siglo XIV una plaga asoló a la cristiandad con un efecto devastador, se conoció como la peste negra. Entró al Occidente procedente del Asia Central, apareciendo en la zona del Mar Negro en 1346; se extendió desde allí hacia el Mediterráneo y avanzó sobre las costas del Atlántico Norte hasta el Mar Báltico.

 

Su expansión fue impresionante, para 1348 ya estaba en España y Portugal; un año después en Inglaterra e Irlanda; para 1351 en Suecia y dos años después en los estados bálticos y Rusia. Muy pocas zonas aisladas y despobladas se libraron de ella; según se estima, murió entre un tercio y la mitad de la población de Europa, Oriente Medio, Norte de África y la India.

 

Expansión de la pandemia europea, entre 1347 y 1351

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Probablemente se trató de una variedad de la peste bubónica, infección bacteriana que sigue existiendo hoy en día y que se transmite a través de las pulgas que succionan la sangre de ratas infectadas. La peste tomó su nombre de las dolorosas lesiones, de aspecto negruzco en cuello, ingles y axilas, que exudaban sangre y pus; las víctimas sufrían de una fuerte fiebre y deliraban; la mayoría moría en un plazo de 48 horas.

 

La mortandad arrasó los campos y ciudades enteras, lo que contribuyó a diluir las relaciones entre señores y siervos; la epidemia aceleró la emigración, tanto del campo a la ciudad y viceversa, alterando profundamente las relaciones feudales, ya que la gran pérdida de población y el incremento de la movilidad social trajo cambios económicos al erosionarse las obligaciones de los campesinos, la repentina reducción de mano de obra barata y la demanda general, en el campo y la ciudad, de gente capaz de cultivar o fabricar proporcionó un incentivo para la innovación.

 

 

 

Glándulas linfáticas inflamadas, llamadas "bubones", causados por la infección bacteriana de la peste bubónica

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Ilustración de la peste bubónica en una Biblia

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Europa Siglos XIII-XV

 

Las consecuencias económicas de la peste

 

Fueron amplias, desorganizó los circuitos comerciales y afectó las actividades productivas de toda naturaleza; la mayor consecuencia fue el importante descenso de la población, al disminuir la población en una tercera parte aproximadamente; así, la población al finalizar el siglo XV representaba la misma de dos siglos atrás.

 

La tierra volvió a ser relativamente abundante y el trabajo escaso y más valioso y, en consecuencia, disminuyeron los precios de los productos agrícolas y se incrementaron los salarios reales.

 

Descendieron las rentas de los señores feudales que, aunado a la competencia por la contratación de la relativamente escasa mano de obra, generó los incentivos necesarios para la disolución del sistema de propiedad comunal de la tierra, dando paso al establecimiento de derechos de propiedad, reflejados en el inicio del proceso por el cercamiento de tierras, en el siglo XIII; mientras que, la situación fue diferente en el caso de Europa oriental, en la medida que los señores colaboraron entre sí para mantener la situación y la condición económica de sus antiguos vasallos, a pesar del incipiente proceso de cercamientos y de otorgamiento de derechos de propiedad.

 

La disminución de la población afectó negativamente a la industria y el comercio, ya que la reducción de lo mercados desencadenó actitudes defensivas que se observarían en acuerdos del comercio internacional y local, para mantener los mercados existentes, monopolizar el comercio e impedir la entrada y la competencia de mercancías extranjeras; el desarrollo de los gremios artesanos en las ciudades fue otra respuesta local de este tipo. Para la segunda mitad del siglo XV la población comenzó de nuevo a crecer, por lo que existió un panorama muy diferente al prevaleciente en 1350, donde el aumento demográfico volvió a ser causa del alza de los precios de los productos agrícolas y la consecuente disminución del salario real de los trabajadores; este cambio se produciría en el contexto de la expansión comercial generada por los viajes de exploración y descubrimiento, así como dentro de una estructura diferente de los derechos de propiedad, sobre todo en Holanda y en Inglaterra, los cuales supusieron nuevos acuerdos institucionales para la producción y el trabajo.

 

Los cambios socioeconómicos en la sociedad feudal: artesanado, comercio y vida urbana

 

Fueron características del mundo feudal europeo las relaciones personales verticales dictadas por reglas estrictas basadas en la costumbre; las relaciones entre el señor y sus siervos suponían apelar a un sistema de obligaciones mutuas y de servicios, desde lo más alto a lo más bajo, establecidas en función de la posesión de la tierra; los servicios que el siervo debía al señor y los que el señor debía al siervo estaban convenidos y se cumplían según la costumbre.

 

La posesión de la tierra implicaba su explotación agrícola con base en un sistema comunal, donde se cultivaban colectivamente los campos abiertos y se establecían acuerdos contractuales para el reparto de las cosechas, el uso de las máquinas, de las herramientas y la prestación de servicios por parte de los vasallos hacia su señor. La Iglesia participaba activamente en esta organización, al ser poseedora de una gran cantidad de tierras, las cuales frecuentemente ampliaba en virtud de las donaciones que recibía en calidad de herencia por parte de los señores. En los dominios feudales el rasgo más importante, en lo económico, se refiere a que sea cual fuere la relación entre patrono y trabajador, los productos se entregaban pero no se vendían.

 

Sobre este orden de dominio de la tierra, desde el siglo X, van a ocurrir importantes cambios vinculados a dos hechos estrechamente ligados entre si: la expansión demográfica y el crecimiento de la actividad comercial. Para inicios del siglo XII, la presión demográfica genera el inicio de la disminución del control de la tierra por parte de los señores, mientras que la expansión del comercio produce nuevas relaciones contractuales para el trabajo y los intercambios, basados en el dinero;(6) al principio, algunos señoríos se convirtieron en factores de desarrollo económico y reguladores de los movimientos de la producción y de los intercambios; posteriormente, dieron paso a la organización de los mercados en torno a las ferias y a la emergencia de poderosos centros urbanos que funcionaron como redes que se articulan al comercio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Instrumentos para el peso y cambio de moneda

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Artesanos

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El comercio, Clip de video (MPG)

 

Así, la expansión demográfica ligada a la expansión de los espacios dedicados a la agricultura y la consecuente colonización regional, aunado a la multiplicación de los núcleos urbanos, generaron el evidente crecimiento económico europeo que continuará a todo lo largo de la Edad Media, aunque sometido a significativas perturbaciones; el incremento de la producción agrícola sirvió de incentivo para el desarrollo de otras actividades productivas, particularmente la industria artesanal y el comercio.

 

Con esta evolución comenzó a generarse una red de relaciones personales horizontales para el trabajo, los préstamos y la compra-venta de mercancías, que se apoyó en un novedoso esquema cooperativo diferente al tipo de relaciones existentes en los señoríos feudales tradicionales; a su vez, impulsó una red de relaciones comerciales y de intercambio de servicios entre centros urbanos y poblados rurales y, con el tiempo, una red comercial interregional, nacional e internacional, que abarcará prácticamente a toda Europa y que se extendería hacia regiones del Medio Oriente, el norte del Africa y el Asia oriental.

 

Las mejoras de las vías y de los medios de comunicación, como expresión de los adelantos técnicos que se estaban gestando en los transportes, especialmente en los fluviales y marítimos, como la capacidad de carga de los barcos mercantes, tendrán efectos significativos en la ampliación de los intercambios y en la vinculación de los espacios comerciales.

 

 

 

La posibilidad que la más remota aldea se hiciera accesible en barco o en carro desde la ciudad, promoviendo los intercambios, agilizó los acuerdos comerciales entre centros urbanos y localidades rurales, reduciéndose los costos de transporte implicados.(7)

 

Aunado a lo anterior, se multiplica la instalación de mercados locales, que florecen mayoritariamente en el norte europeo, donde las monarquías poderosas, como la inglesa y la francesa, eran quienes otorgaban las cartas de autorización de estas ferias, en donde se instauró un incipiente sistema de cambio monetario; estos espacios itinerantes de intercambio comenzaron a decaer hacia finales del siglo XIV, al ser paulatinamente sustituidas por mercados permanentes ubicados en áreas urbanas; impulsándose el proceso por la reducción de los costos del transporte en las rutas marítimas entre el norte y el sur.

 

El Cambista y su mujer, 1539, de Marinus van Reymerswaele (1490-1567)

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De 1421, datan las primeras Ordenanzas de aposentamiento de feriantes, dictadas por la esposa de D. Fernando, Dª Leonor de Alburquerque, por entonces Señora de Medina. Gracias a ellas sabemos donde se instalaban cada uno de los feriantes con sus mercancías en las calles del centro comercial durante el siglo XV. En la actual calle de Padilla los cambios y los que traían "paños mayores", en la de Maldonado los lenceros y sederos, en la de Bernal Díaz los plateros; en la Plaza Mayor (recorriendo su perímetro desde el Palacio Real) los silleros y freneros, joyeros, especieros, armeros, calceteros y jubeteros, y en su centro los buhoneros y barberos; en la actual de Gamazo los comerciantes de pez, cera, rubia, esparto, sebo y aceite; en la plaza del Pan y sus inmediaciones los peleteros y tratantes de paños "menores" o de la tierra; en la otra margen del río estaban situados otros muchos oficios y mercaderías: en la hoy de Claudio Moyano herreros y caldereros, en la de Valladolid zapateros y mercaderes de cueros y cordobanes; más allá, junto a la Mota, los albarderos, etc., etc. Quedaba, de este modo, bien definida en el plano la ocupación de cada uno de los gremios locales y de los mercaderes llegados a la villa en tiempos de feria.”

 

Museo de las Ferias en Medina del Campo, España, 2007

http://www.museoferias.net/mercado.htm

 

Tapiz, taller de Bruselas hacia 1560

http://www.museoferias.net/mercado.htm

 

La expansión comercial se relaciona con cambios, aunque rudimentarios, en la organización de las tareas y la preponderancia que va adquiriendo el trabajo asalariado; la unidad prototípica se constituye con el taller gremial, dirigido por el maestro artesano que produce junto con sus trabajadores y quien es, a la vez, fabricante y vendedor; por lo general le pertenecían las materias primas para elaborar sus productos y las herramientas con las cuales trabajaba. Esta rudimentaria especialización del taller gremial, a pesar de sus limitaciones, desarrollaría una mano de obra cada vez más cualificada. La introducción del salario en las relaciones sociales de producción posibilita una mejor medida del ingreso del trabajador, tanto en términos monetarios como en términos reales, que se verán asociados a los cambios en los precios, en la oferta y en la demanda de trabajo.

 

Bordado flamenco “Dentelle” de Brujas del siglo XVII. Museo de las Ferias

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"En esta villa se hacen en cada un año dos ferias, de las principales de España, donde concurren gran número de gentes y mercaderías, así de España como de fuera de ella. Es ver en este tiempo las casas, calles y plazas de esta villa cosa muy de notar con tantas gentes tratos y mercaderías. Para aquí se hacen las libranzas de pago, y los pagamentos de Señores y mercaderes en muy grandes sumas, en tanta manera que el trato de Medina alcanza a todas partes de España y aún a muchas de fuera de ella. Hay a la continua en esta villa, grandes mercaderes que tienen tiendas muy ricas y abastadas de todas maneras y suertes de mercaderías. Ví muchas casas de mercaderes que sólo en libros trataban, según fui informado, en diez o doce mil ducados; de sedas, lienzos, paños y otras cosas de trato no se puede decir lo que en ella hay".

Pedro de Medina, Libro de las grandezas y cosas memorables de España, 1548

http://www.museoferias.net/

 

Otro elemento transformador se manifestó con la división del trabajo, que comenzó a operar entre la producción urbana y la producción rural y el establecimiento de una diversidad de intercambios alrededor de ellas; mientras los centros urbanos produjeron artículos manufacturados y se dedicaron al comercio; el campo, dedicado a la producción agrícola, abasteció el creciente mercado para abastecer a aquellos que ya no producían sus propios alimentos, ampliado su producción, cada vez más, en la medida que se abrían nuevas tierras al cultivo. Por otra parte, los intercambios involucraron la movilización de campesinos y artesanos hacia las ciudades, empujados por la expansión demográfica y el propio crecimiento del comercio en los centros urbanos que los impulsaba a buscar nuevas oportunidades de vida.(8)

 

Los intercambios comerciales se manifestarán con la aparición de nuevos centros urbanos y el crecimiento de los existentes,(9) que propiciaron la aparición de nuevas instituciones políticas y económicas, como el gremio, la confraternidad, la universidad y organizaciones comerciales y financieras; en las ciudades surgieron nuevas actitudes hacia aspectos cotidianos como la apreciación del tiempo, del trabajo y de los riesgos laborales y la necesidad de especificar el conjunto y tipo de los bienes a comerciar; al mismo tiempo que, al ampliarse los pagos en metálico se generaron nuevas formas contractuales que fueron cada vez más eficaces para reducir los costos e incrementar la producción, la comercialización y la transportación de los bienes implicados.

 

Un modelo de desarrollo de una ciudad-estado mercantil sería Venecia,(10) que desde el siglo VIII transportó hacia Constantinopla productos de su entorno: aceite, trigo, vinos, sal de la laguna, madera de construcción, vidrio, armas y esclavos (obtenidos de los pueblos eslavos en las costas del Adriático); recibía en pago valiosos tejidos bizantinos de seda y muselina, así como especias de Asia (pimienta, nuez moscada, jengibre, canela y azafrán) y sustancias aromáticas (incienso, bálsamo y mirra). Para los siglos X-XII el nivel de su comercio alcanzó grandes proporciones, adicionándose al auge comercial y su riqueza una organización política y administrativa que la colocó como hegemónica dentro de su área de influencia y hacia el interior de Europa.

 

Las Cruzadas incrementaron la influencia comercial de Venecia y de otras ciudades italianas, generándose un eje comercial con Florencia,(11) Milán, Génova(12) y Pisa y, en menor medida, Barcelona, estableciéndose intercambios entre estas ciudades y algunas regiones de Asia y el norte de Europa. Estas actividades económicas impulsarán la industria textil, sustentada en la pañería de lana y los tejidos de lienzo y de seda, que darán lugar a una circulación comercial de paños y lienzos entre Occidente y el Oriente, a la que corresponderá, en sentido inverso, otra de seda y alumbre.(13) Este tipo de comercio implicaba para las ciudades italianas la exportación de productos pesados de bajo coste y la importación de “bienes de lujo”, por lo que el intercambio con Oriente sólo pudo ser equilibrado por medio de exportaciones masivas desde Occidente.

 

Tráfico comercial entre Inglaterra, los Países Bajos, Alemania y el Mar Báltico

http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Hanza-map.jpg

 

En las regiones del Mar del Norte y hacia el Báltico fluía un importante comercio desde el siglo X, que era manejado por escandinavos, flamencos, franceses y los habitantes de las islas Gotland;(14) serían los alemanes de las ciudades ribereñas, apoyados en una tecnología naval superior, quienes lograron desplazar a sus competidores y, para 1161, crearon la Liga Hanseática,(15) que tuvo su punto de partida en la ciudad de Lubeck, cuando los mercaderes alemanes hicieron un pacto de mutua solidaridad, protección y apoyo mercantil con los de la isla Gotland, el mayor centro comercial de la zona.

 

El eje comercial resultante unía la ciudad de Novgorod, en Rusia, con etapas intermedias en Lubeck, Hamburgo y Brujas, para rematar en Londres; de Oriente llegaban pieles, cueros, miel y cera; de Occidente, paños de lana(16) y sal; de los centros intermedios cobre y hierro de Escandinavia, pescado en conserva de Islandia, cereales y madera de Prusia y Polonia, minerales de Hungría y vino de Alemania meridional y Francia; las ciudades hanseáticas añadían sus propios productos: cerveza, paños de lino, sal y cereales.

 

En los puertos del Mar del Norte se embarcaban mercancías de más reducido valor, pero de mucho más elevado precio; mientras que en los puertos bálticos se embarcaban productos voluminosos y de bajo valor; la red comercial se integraba con un eje principal Este-Oeste que era cruzado por otro Norte-Sur, de menor importancia, que atravesaba el valle del río Rhin y llegaba hasta Francia e Italia, al frente del cual estaba la ciudad de Colonia, en Alemania. Los mercaderes de la Hansa, que tenían su propia sede en el “Almacén de los Alemanes” en Venecia, comerciaban con joyas de ámbar y piezas de lino de Westfalia, en tanto que adquirían especias, seda y frutos del Mediterráneo.

 

La Hansa exportaba bienes manufacturados mayoritariamente e importaba bienes voluminosos de las estepas rusas, por lo que el volumen del comercio hanseático superaba al mediterráneo; sin embargo, requerían de menores capitales con respecto al más sofisticado comercio de los italianos, por el valor de las exportaciones y de las importaciones de mercancías; tal vez esta sea la razón por la cual no aparezcan en las ciudades Hanseáticas los poderosos hombres de negocios medievales italianos, que se convirtieron en los banqueros dominantes del sistema financiero europeo de la época.

 

El arte medieval

 

 

 

 

 

 

Las ciudades, Clip de video (MPG)

 

 

 

 

 

 

Un nuevo orden social, Clip de video (MPG)

 

García Torres Milko A. (2006), “Edad Media (1ra parte)”, en: Image & Art

http://www.imageandart.com/tutoriales/historia_arte/edad_media/index.htm

 

Fue resultado de una mezcla de influencias de las tradiciones grecorromana, la cristiandad, el arte bizantino y las aportaciones de las culturas bárbaras germanas y celtas del norte europeo. Comprende un milenio, entre los años 400 y el 1400, e integra los procesos de desarrollo, dentro del marco del cristianismo, que preparó el desarrollo futuro de innovaciones técnicas y científicas, que sucederían durante el Renacimiento.

 

El arte cristiano occidental fue menos místico y más humano que el oriental del Imperio Bizantino, prefiriendo la pintura para difundir los conceptos y elementos del ritual, como medio de adoctrinamiento en las prédicas religiosas populares, para unos creyentes que eran analfabetos; de tal forma que, incluso las iglesias más pobres cubrían sus muros con historias bíblicas de brillantes colores, como se muestra en este fragmento de un fresco, del siglo XII, de la iglesia catalana de Santa Maria, en Taüll. Podemos apreciar que se elaboró con tan sólo cuatro colores principales: blanco, negro, ocre y bermellón, con toques de azul y naranja. En formas simples se muestra a un David, representado como un adolescente, soñador e indefenso, que se prepara a decapitar a un inerte Goliat, que se muestra inmenso, dentro de su impresionante armadura.

 


Notas

(1) De acuerdo a los términos de la Carta Magna, el rey debía renunciar a ciertos derechos y respetar determinados procedimientos legales, reconociendo que su voluntad estaría sujeta a la ley. Se considera a la Carta Magna como el primero capítulo de un largo proceso histórico que llevaría al surgimiento del constitucionalismo.

(2) La redacción de la Carta Magna dio lugar a importantes interpretaciones siglos más tarde, entre ellas el concepto de los independientistas norteamericanos de "no hay impuestos sin representación".

(3) Al capturar Jerusalén los cruzados, el 15 de julio de 1099, realizaron una matanza de musulmanes, judíos y cristianos. El cronista de la cruzada y canónigo franco de Puy, Raimundo de Aguilers (1096-1099), la describió así: “Maravillosos espectáculos alegraban nuestra vista. Algunos de nosotros, los más piadosos, cortaron las cabezas de los musulmanes; otros los hicieron blancos de sus flechas; otros fueron más lejos y los arrastraron a las hogueras. En las calles y plazas de Jerusalén no se veían más que montones de cabezas, manos y pies. Se derramó tanta sangre en la mezquita edificada sobre el templo de Salomón, que los cadáveres flotaban en ella y en muchos lugares la sangre nos llegaba hasta la rodilla. Cuando no hubo más musulmanes que matar, los jefes del ejército se dirigieron en procesión a la Iglesia del Santo Sepulcro para la ceremonia de acción de gracias.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Cruzada, Apud: Historia Francorum qui ceperunt Iherusalem)

(4) Integró un sistema feudal que, a diferencia del medioevo europeo, disponía de escaso terreno agrícola al ocupar una pequeña franja de terreno, en una región donde la economía había sido predominantemente urbana desde tiempos inmemoriales; así, la nobleza prefería vivir en Jerusalén o en otras ciudades, mientras que sus vasallos, dirigidos por un jefe de la comunidad musulmana, el rais, mantenían un alto grado de autonomía y no estaban obligados a un servicio militar como los vasallos europeos, por lo que los ejércitos cristianos solían ser pequeños, formados por individuos pertenecientes a las familias francesas de las ciudades, en donde predominaba el comercio controlado por las ciudades-estado italianas, que no pagaban nada a pesar de poseer barrios en las ciudades portuarias. La población cristiana estaba constituida por peregrinos y soldados, que sólo permanecían durante un tiempo, por lo que nunca llegó a consolidarse una sociedad occidental estable, lo que obligó a recurrir a mercenarios entre la población local. Esta debilidad militar se solucionó parcialmente con la creación de órdenes militares: los Templarios y los Caballeros Hospitalarios, quienes mantenían su cuartel general en Jerusalén y, como integrantes también de ordenes religiosas, eran gobernados directamente por el papa romano y no por el Rey.

(5) Conjunto de pueblos nómadas asiáticos que, en el siglo XII y bajo la dirección de Gengis Kan (1162-1227), sometieron a los tártaros y conquistaron China para 1214; contando con el apoyo tártaro, continuarían la expansión hacia el oeste, controlando el comercio de la seda en 1223, sobre los estados islámicos hasta el Mar de Aral y el Mar Caspio, para terminar conquistando Bagdad en 1258. Formaron un imperio de 35 millones de Km², que integraba a más de 100 millones de personas, que se extendía desde Corea hasta Hungría e incluía Afganistán, Georgia, Armenia, Rusia, Persia, China y gran parte del oriente medio, enlazando estas áreas en una red de comercio.

(6) “…la ampliación de la base monetaria para que las transacciones se lleven a cabo y el dinero adquiera algunas de sus funciones especializadas, se venía gestando en Europa desde la época carolingia. Cerca del año mil, existía una gran variedad de monedas en circulación, respondiendo a varias tradiciones monetarias. El sistema evoluciona en la dirección de desarrollarse hacia un plurimetalismo y, simultáneamente, hacia un régimen de monometalismo plata, vinculado relativamente a la explotación de las minas de plata (Bohemia, Cerdeña, Tirol, Sajonia).” Covarrubias M. Isaías (2004), “La expansión del comercio y el crecimiento de la población”, en: La economía medieval y la emergencia del capitalismo, http://www.eumed.net/cursecon/libreria/2004/icm/icm.htm

(7) “Hacia 1320, las galeras venecianas que se dirigían a Chipre o Flandes tenían una capacidad de carga de aproximadamente 110 a 115 toneladas métricas; un siglo después la capacidad de carga había aumentado a 170 toneladas métricas; y hacia 1550 dicha capacidad se había elevado hasta 280. Pero quienes se convierten en los líderes de las embarcaciones con una gran capacidad de carga, provocando que la productividad de los transportes se dispare, son los genoveses. Hacia finales del siglo XIII se observarán barcos genoveses que exceden la capacidad de flete de 450 toneladas de las naos catalanas, consideradas hasta ese momento las de mayor tonelaje. Este avance genovés tiene su explicación en la necesidad de transportar unos productos pesados a bajo precio para asegurar el abastecimiento de la ciudad.” Op. Cit.

(8) “Un ejemplo característico de estas relaciones urbano-rurales se puede visualizar en el papel que cumplía la producción de vino, que hasta la época carolingia fue tenido por un cultivo de lujo. El desarrollo de los viñedos se da con fuerza a partir del siglo XI, cuando la viticultura campesina coexiste, y en muchos casos sustituye a la viticultura eclesiástica. En la medida que se amplió la producción vinícola, consecuentemente se expandieron las redes rurales y urbanas para su comercio, contribuyendo a difundir mejores técnicas para su producción, el trabajo asalariado, y un mayor desarrollo de la tonelería y la organización para su transporte y exportación.” Covarrubias (2004), Op. Cit.

(9) “Las causas subyacentes al origen de las ciudades medievales es tema de controversia y depende sobremanera de las condiciones particulares, variantes de región a región y de un país a otro. En ciertas ciudades, los factores más influyentes parecen haber sido el aumento de la densidad de población y unas particulares condiciones geográficas, en otras ciudades el elemento de mayor peso para su surgimiento lo constituyó la expansión del comercio. No se puede descartar que las variables mencionadas hayan actuado al unísono en algunos casos, ni que otras causas puedan ser consideradas. Al parecer, algunas ciudades se originaron a partir de un aumento de la densidad de población en ciertos medios rurales, por lo cual existió, al menos en un principio, una continuidad entre comunidad aldeana y comunidad urbana. Así, ciertas ciudades inglesas, por ejemplo Manchester, pueden haber tenido un origen puramente rural, aunque su desarrollo urbano fue imputable a una buena posición geográfica, como un fiordo, o la cercanía al estuario de un río, determinando su conversión en centros comerciales.” Idem

(10) En el siglo VI, pasó a formar parte del imperio bizantino, dependiendo administrativamente de la ciudad de Rábena; obtuvo su independencia en el siglo IX, gracias al control del comercio con Oriente, expandiéndose por el mar Adriático; así, su flota fue determinante para el saqueo de Constantinopla en la Cuarta Cruzada en 1204 y, con la debilidad del Imperio Bizantino, se anexó Creta y Eubea; su expansión por Italia, como respuesta a la amenaza del Duque de Milán, les permitió controlar, para 1410, la mayor parte del Véneto, incluyendo ciudades como Verona y Padua, para conquistar, en 1489, el estado cruzado de Chipre.

(11) Formó parte del Imperio Romano, del Reino Ostrogodo de Italia y más parte de un marquesado dependiente del Sacro Imperio Romano Germánico; para los siglos XI y XII la ciudad se enriqueció y cobró cada vez más importancia comercial y artesanal y, con el apoyo de potentes gremios, comenzó su desarrollo comunal y se convirtió en un importante centro político y cultural; bajo la dirección de la familia Médicis, que se encargaría de regir los destinos de la ciudad desde 1434, se convirtió en el centro mundial del arte, la cultura y las finanzas, siendo la cuna del Renacimiento.

(12) Desde la Edad Media fue una potencia marítima que competía por la supremacía naval de la región italiana, el Mediterráneo y el Mar Negro con Venecia, Pisa y Amalfi; en su máximo desarrollo la República de Génova comprendía la actual Liguria, parte del Piamonte y las islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia, además de colonias en Medio Oriente y en el Norte del África.

(13) Sal astringente que se emplea para aclarar las aguas turbias, colocándose en los filtros donde pasan las corrientes; sirve para fijar los colores en los productos textiles, cáustico en el curtido de pieles, endurecedor del yeso y se emplea en la fabricación del papel.

(14) La mayor isla sueca de todo el Báltico.

(15) “…en el momento de su máximo apogeo formaban parte de ella más de un centenar de ciudades diseminadas en un área de más de 500 kilómetros, asegurándose el control de prácticamente todo el comercio de Europa septentrional con el resto del mundo. En realidad, constituyeron una especie de Estado en sí mismo, que celebraba acuerdos comerciales, protegían sus naves mercantes con sus propios navíos de guerra, y realizaba asambleas gubernamentales en las cuales se elaboraban sus leyes particulares.” Covarrubias (2004), Op. Cit.

(16) “Sirva, a propósito de destacar estas amplias redes de producción y comercio, importación y exportación, mostrar en sus rasgos esenciales la trama de uno de los productos más representativos de la economía medieval: los tejidos de lana. La materia prima de la industria textil procedía del medio rural inglés, de donde se exportaban alrededor de 3.000 a 4.000 toneladas anuales en la segunda mitad del siglo XIII, principalmente hacia Flandes y Florencia, para abastecer la demanda de estos dos importantes centros de producción de tejidos. La transportación estaba controlada por barcos de la Liga Hanseática. La especialización derivó en el desplazamiento del artesanado rural, cuya calidad de confección no podía competir con la organización industrial urbana, que suponía una mayor división de las tareas de producción y la posibilidad de contar con fondos capitalistas. Hacia finales del siglo XIII, los mercaderes italianos no sólo compraban la lana directamente en Londres, sino que también adquirían, en las ferias de Champaña, el paño sin teñir. Luego el paño era teñido en Florencia y Siena, obteniendo una mejor calidad de tejido, permitiendo satisfacer mejor los exigentes gustos de sus clientes orientales. En el siglo XIV, se produce un relativo declive de la industria pañera flamenca y florentina. Este hecho fue aprovechado por Inglaterra que, al disminuir la demanda de su materia prima, destinó los excedentes de lana a su propia industria. Hacia mediados del siglo XV la economía inglesa procesaba un poco más del 50% de su lana, basada en un sistema de producción rural más que urbano. El resultado fue la producción de tejidos de más baja calidad, pero de menor coste, dirigidos a un mercado ampliado, prefigurando la producción en masa. Los centros de industria pañera italianos, flamencos y ahora ingleses, estimularon la demanda de lana castellana, apreciada por su alta calidad. De manera que la articulación comercial da otro giro, incorporando a la región de Castilla, promoviendo la transformación de ciudades como Burgos, que se convirtieron en importantes centros comerciales.” Op. Cit.

 


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La Epoca Medieval Europea

El Renacimiento y el Humanismo

La Reforma Protestante

Las Monarquías Absolutistas

Las expediciones, las nuevas rutas comerciales y la expansión colonial europea en el mundo

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