Andrés de York, adulado y despreciado

Andrés de York, adulado y despreciado

Revelaciones

Un libro explica cómo el magnate Jeffrey Epstein manipulaba al hijo de Isabel II

Isabel II acudió del brazo de su hijo Andrés al servicio religioso en la abadía de Westminster en memoria del duque de Edimburgo, el pasado 29 de marzo

Isabel II acudió del brazo de su hijo Andrés al servicio religioso en la abadía de Westminster en memoria del duque de Edimburgo, el pasado 29 de marzo

Reuters

De nada ha servido tapar con dinero un escándalo sexual, Andrés de Inglaterra está marcado de por vida por su amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein. Pese a que se ha librado de la denuncia de Virginia Giuffre, nadie le cree, ha sido despojado de sus honores militares y apartado de los patronazgos reales, su madre, Isabel II, sigue manteniéndolo... y ahora, además, acaba de descubrir que el hombre por el que cayó en desgracia sólo le consideraba un “idiota”.

Esta es una de las revelaciones de la periodista Tina Brown en su libro The palace papers: inside the house of Windsor (Los papeles de palacio: dentro de la casa de los Windsor), que verá la luz el 26 de abril. La que fue editora del Vanity Fair de EE.UU. en los noventa y después del diario Daily Beast explica que el banquero creía que “un miembro senior de la realeza, pese a tener mala reputación, siempre es un imán importante y potente” para nuevos negocios y para nuevos inversores.

Andrés combinaba una desmesurada confianza e ignorancia indiscutible”, se lee en ‘Los papeles de palacio’

Pero Epstein, que montaba fiestas con drogas, perversión y abusos sexuales a menores, se refería al hijo de la reina de Inglaterra en privado de una manera muy diferente. “Epstein le solía decir a su gente que Andrés era un tonto pero, para él, un tonto útil”, escribe Brown, según un extracto del libro publicado por el diario británico The Telegraph .

La autora mantiene que Epstein presentaba al príncipe a personalidades influyentes en calidad de “consultor de inversiones”, dada su condición de miembro de la familia real británica y se valía del título para su beneficio personal. El millonario “sabía qué botones presionar para engañar a Andrés, quien se sentía menospreciado por ser un segundón tras el príncipe Carlos y dependía de su madre para mantener todo su estilo de vida”.

Para ello, según la autora, utilizaba todo un arsenal de “negocios, mujeres, el avión privado y el deslumbrante mundo de Nueva York, que el príncipe, que no era visto como un hombre adulto sino que siempre había dependido de su madre o del estricto orden jerárquico del palacio, no había conocido nunca”. La periodista llega a escribir que “el duque de York siempre fue tan sobreexcitado como un adolescente” y le describe en términos poco halagadores: “Andrés tenía una combinación de desmesurada confianza en sí mismo e ignorancia indiscutible”.

Epstein fue arrestado en julio del 2019 y se quitó la vida en una prisión de Nueva York un mes después. Docenas de mujeres habían presentado denuncias contra él por agresión sexual con la ayuda de su amiga Ghislaine Maxwell, que cumple condena por abuso de menores y tráfico sexual. El pasado enero un juez de Manhattan admitió una demanda por violación contra Andrés presentada por Giuffre. El príncipe no llegó a ser acusado porque firmó un acuerdo económico extrajudicial con la denunciante

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