Un personaje polémico

Poncio Pilato, el gobernador romano que sentenció a muerte a Jesús

"Ecce Homo", cuadro pintado por el artista italiano Antonio Ciseri entre 1860 y 1880. MAS, Lugano.

"Ecce Homo", cuadro pintado por el artista italiano Antonio Ciseri entre 1860 y 1880. MAS, Lugano.

"Ecce Homo", cuadro pintado por el artista italiano Antonio Ciseri entre 1860 y 1880. MAS, Lugano.

PD

Normalmente nadie recuerda el nombre de ningún gobernador provincial de la antigua Roma. Aunque este no es el caso de Poncio Pilato, gobernador de Judea, que ha pasado a la historia por ser el hombre que firmó la sentencia de muerte de Jesús de Nazaret. Pilato perteneció al orden ecuestre y fue el quinto gobernador de la provincia romana de Judea entre los años 26 d.C. y 36 d.C. Su figura siempre ha estado asociada a la pasión y muerte de Jesucristo, lo que que ha contribuido a crear una imagen del personaje que posiblemente no sea la real.

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Los cuatro evangelios canónicos narran los últimos días de vida de Jesús en los cuales Poncio Pilato adquiere un papel protagonista. Los textos sagrados del cristianismo dicen que el gobernador lo condenó a morir en la cruz, aunque al principio intentó indultarlo tras la condena a muerte que le había impuesto el Sanedrín (una asamblea de sabios judíos que impartía justicia). Finalmente, al darse cuenta de que la situación podía estallarle, Pilato decidió lavarse las manos mientras exclamaba: "Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis" (Mateo 27:24), dejando bien claro que él no se hacía responsable de la muerte de Jesús.

El desconocido origen de Pilato

Aunque Poncio Pilato es el gobernador de Judea del que tenemos más información, no se sabe gran cosa acerca de su vida antes de ostentar el cargo, al que accedió gracias a la influencia de su amigo Lucio Elio Sejano, hombre de confianza del emperador Tiberio. En español, su cognomen suele ser Pilatos, posiblemente influenciado por la forma griega Πειλᾶτος o por el el nominativo latino Pilatus. Así, aun cuando Pilato puede considerarse la forma más correcta, Pilatos también está aceptado por la Academia de la Lengua Española. 

Poncio Pilato es el gobernador de Judea del que tenemos más información.

Cristo frente a Pilato, cuadro del artista húngaro Mihály Munkácsy pintado en 1881 Galería Nacional de Hungría, Budapest.

Cristo frente a Pilato, cuadro del artista húngaro Mihály Munkácsy pintado en 1881 Galería Nacional de Hungría, Budapest.

Cristo frente a Pilato, cuadro del artista húngaro Mihály Munkácsy pintado en 1881 Galería Nacional de Hungría, Budapest.

PD

Como figura histórica, encontramos evidencias de la existencia de Pilato en  algunas monedas acuñadas con su nombre, así como en una inscripción en la base de lo que pudo ser una estatua suya descubierta en las ruinas del teatro romano de la ciudad de Cesarea Marítima, por aquel entonces una de las ciudades más importantes de Judea, fundada por Herodes el Grande entre los años 25 y 13 a.C. Asimismo, son varias las fuentes literarias en las que se hace referencia al gobernador. Estas comprenden los textos del filósofo judío Filón de Alejandría, del historiador judío Flavio Josefo y los relatos de los cuatro evangelistas.

"Inflexible" y "cruel"

En el caso de Filón, este describe a Pilato como "un hombre inflexible, testarudo y cruel". Según cuente el historiador, cuando se convirtió en gobernador de Judea, Pilato permitió a las legiones allí acantonadas la colocación en la ciudad de Jerusalén de escudos móviles con inscripciones (signa) que honraban al emperador, en aquel momento Tiberio. Los judíos vieron esto como una provocación y una violación de su ley. Rápidamente, una delegación judía se presentó ante Pilato en el anfiteatro de la ciudad de Cesarea amenazándole con organizar una revuelta si no ponía fin a semejante ultraje.

Poncio Pilato permitió a las legiones acantonadas en Judea la colocación en jerusalén de escudos con inscripciones que honraban a Tiberio.

Pintura del artista alemán Gebhard Fugel en el que se representa a Poncio Pilato lavándose las manos. Iglesia de Santa Isabel, Stuttgart.

Pintura del artista alemán Gebhard Fugel en el que se representa a Poncio Pilato lavándose las manos. Iglesia de Santa Isabel, Stuttgart.

Pintura del artista alemán Gebhard Fugel en el que se representa a Poncio Pilato lavándose las manos. Iglesia de Santa Isabel, Stuttgart.

PD

Entonces el Sanedrín apeló al mismísimo emperador Tiberio, ya que en virtud de los acuerdos a los que habían llegado con Roma debía respetarse la ley judía en la ciudad de Jerusalén. Según sigue contando Filón, Tiberio respondió a Pilato "reprochándole y reprendiéndole mil veces por su última osadía, y diciéndole que quitara inmediatamente los escudos y los hiciera llevar de la capital a la ciudad de Cesarea".

Aunque ese no sería el único altercado protagonizado por el gobernador. Se cuenta también que Pilato hizo construir un acueducto con cargo al erario del templo de Jerusalén, para lo cual pidió fondos al Sanedrín bajo la amenaza de aumentar los impuestos si no le eran entregados. Los sacerdotes en un principio se negaron, argumentando que era dinero sagrado, aunque finalmente aceptaron bajo la condición de que no se hiciera público y de que el agua llegara también los depósitos del Templo. Pero cuando el acuerdo salió a la luz, el enfado entre la población fue generalizado y se produjeron manifestaciones masivas por las calles. Para sofocarlas, Pilato envío a soldados disfrazados que acabaron con la vida de muchos de los que protestaban.  

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una condena sin motivos

Sin embargo, la imagen de Poncio Pilato que nos ofrece el evangelista Marcos es diametralmente opuesta a la que dan de él Filón y Josefo. En el evangelio que lleva su nombre, Marcos nos presenta a un hombre débil que, presionado por los judíos, y a pesar de no encontrar nada que lo justifique, se ve obligado a condenar a muerte a Jesús. Marcos construye una historia en la que la muerte de Jesús en la cruz, una forma de ejecución terrible, reservada solamente a los traidores a Roma, es un montaje orquestado por los propios judíos para acabar con la vida de un personaje que les resultaba incómodo.

La imagen de Poncio Pilato que nos ofrece el evangelista Marcos es diametralmente opuesta a la ofrecida por Filón y Josefo.

La Flagelacio´n, cuadro pintado por Caravaggio. 1607. Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles.

La Flagelacio´n, cuadro pintado por Caravaggio. 1607. Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles.

La Flagelacio´n, cuadro pintado por Caravaggio. 1607. Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles.

PD

Marcos cuenta que tras ser condenado por el Sanedrín, Jesús es conducido ante Pilato, el cual no ve motivo alguno para condenarlo. Marcos narra en su evangelio, a pesar de que no existen evidencias históricas que demuestren tal práctica, que Pilato tenía la costumbre de liberar a un preso durante la fiesta de la Pascua judía, y que dio a escoger a la multitud entre el propio Jesús y un rebelde (posiblemente un zelote) de nombre Barrabás. Como es bien sabido, la multitud eligió a Barrabás.

Los evangelios cuentan asimismo que Pilato ordenó la flagelación de Jesús antes de su ejecución, pero los autores no se ponen de acuerdo en los motivos de esa decisión. En todo caso es Mateo el responsable de la famosa escena en la que Pilato se lava las manos ante los allí presentes y exclama: "No soy responsable por la sangre de este hombre. Allá vosotros. Yo me declaro inocente de la muerte de este justo". A lo que la multitud responde, sin pensar en las consecuencias: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros descendientes".

el trágico final de poncio pilato

Pero según algunas fuentes, la cosa no terminó ahí. Tras la muerte de Jesús, al parecer Poncio Pilato, fiel a su carácter, llevó a cabo dos acciones brutales: una fue la muerte de unos galileos que estaban ofreciendo sacrificios en el Templo y la otra tuvo lugar en el año 36 d.C., cuando reprimió violentamente a un grupo de samaritanos que se habían reunido en el monte Gerizim, en el norte de Israel; creyendo que preparaban una insurrección, Pilato envió a un grupo de legionarios para acabar con ellos. La indignación por tales actos de brutalidad llegó a tal extremo que un una delegación judía pidió audiencia al propio Tiberio para que el emperador tomara cartas en el asunto.  

Grabado de principios del siglo XIX en el que el autor se imagina el suicidio de Poncio Pilato.

Grabado de principios del siglo XIX en el que el autor se imagina el suicidio de Poncio Pilato.

Grabado de principios del siglo XIX en el que el autor se imagina el suicidio de Poncio Pilato.

(CC BY 4.0)

Tras la muerte de Jesús, sobre Pilato recae la muerte de unos galileos que estaban ofreciendo unos sacrificios en el Templo.

Finalmente Tiberio, en aras de garantizar la tranquilidad en aquellas tierras díscolas, decidió destituir a Pilato. Este regresó a Roma con la esperanza de que, tras la muerte del emperador (que ya era un hombre anciano) pudiera contar con el apoyo de su sucesor. Sin embargo Calígula mantuvo la decisión tomada por Tiberio y lo mandó al exilio en la Galia, donde, según el texto apócrifo Mors PilatiPoncio Pilato acabaría suicidándose poco después de su llegada.

Como hemos visto, el personaje tiene diversas lecturas. Malvado y cruel, o débil y compasivo, según las fuentes. De hecho, el conjunto de textos apócrifos que surgieron tras la muerte de Jesús llegaron a ensalzar la figura de Poncio Pilato hasta tal extremo que en algunos lugares, como en Etiopía, es considerado incluso un santo y se celebra una fiesta en su honor el 25 de junio de cada año. Pero seguramente cuál es la verdad en torno al gobernador romano más famoso de la historia probablemente seguirá siendo un enigma.